¿QUIEN SOY?

Un pana buena gente

Así lo creo, así me dicen. Así ha de ser. ¿Qué es ser buena gente? Para mí, una persona que no le hace daño a nadie, que no le desea el mal a nadie, que no se mete en la vida de nadie y que busca hacer el bien. Muchos dicen que no les gusta autodefinirse, que eso no está bien, que prefieren que otros lo definan. Yo no me hago problema con eso, me puedo autodefinir. Autodefinirse es señal que te conoces y que puedes ejercer la autocrítica.

Soy una persona de aprendizajes y enseñanzas, que aprendió a vivir a golpes y caricias, que cayó y se levantó, que la cagó y se limpió, que jodió y lo jodieron, que vivió y dejó vivir; que quiere y lo quieren. Mi abuelo materno, un hombre sabio, que fue mi escuela y mi maestro, me dijo desde niño: “Si del mundo quieres gozar, ver, oír y callar”. Eso equivale a vive y deja vivir. Y es eso precisamente, es lo que he tratado de hacer.

Soy bueno pero he hecho cosas malas, que no significa ser malo. Fui educado con valores extremadamente fuertes por mis padres. Valores que tengo, valores que no quebranto, valores que no negocio. Soy o he tratado de ser, (para no pecar de absoluto), humilde, sencillo, honesto, leal, auténtico, bonachón, dicharachero, “medio loco”, liberal, irreverente, realista, bohemio, malgenio al extremo, malhablado, tímido, introvertido, discreto, ensimismado en mi mundo, retraído, lobo solitario, huraño, nada solapado, salado con las mujeres, y tremendamente descomplicado. Tengo defectos y muchos: soy pasivo, cómodo, no del todo emprendedor,  muchas veces pesimista y a veces, conformista, a veces egoísta y otras amargado, por algo mi círculo cercano me llama Olafo. Pero más allá de virtudes y defectos, soy o trato de ser un ganador. Odio perder, no me gusta perder, ni jugando carnaval. Y soy picado, tremendamente picado, por eso no me gusta joder para que no me jodan y el que me jode, se jode.

Me gusta el fútbol, la música, preferentemente el rock; la playa, el teatro, los bares, la biela helada, el trago, la bohemia, las mujeres sin maquillaje, las guapas, inteligentes y sencillas; los conciertos musicales, ir al estadio, jugar fútbol, escuchar música, el pelo largo, la lluvia, los días nublados, el campo, inventarme o deformar palabras, establecer mi propio idioma y lenguaje,  tener amigos, joder con ellos; reencontrarme con los compañeros del colegio, ver a mis amigos queridos, la buena conversación, viajar, escribir, leer, salir solo, salir con mi hija y comer sabroso, me encantan los mariscos, la carne, los dulces, el chocolate, el helado  y la comida criolla…. / No me gusta la gente falsa e hipócrita, los soberbios y prepotentes, los atorrantes, los atarvantes, los atrasapueblo y los valenverga , la vida familiar, la política, la religión, ir a misa, la caza, las armas, manejar carro, el tráfico, el sol, el calor, la aglomeración, los lugares llenos, el terno, vestir de saco y corbata; la discoteca, la música disco, las baladas en español, en especial las sufridoras; prestar o pedir prestado, las pastas, el fuchi (sushi), el hígado; la formalidad, el sedentarismo, hablar por teléfono, chatear, los grupos de watsap, el karaoke, el no hacer nada, publicar mi vida en redes sociales, murear en el carelibro, que me pidan favores, que se me siente en la mesa un desconocido cuando estoy en un restaurante y que me jodan…Ah y que cada vez y cuando, cualquier persona me diga que me corte el pelo.

Soy como soy. No me importa el qué dirán, no vivo de los que me puedan criticar. Hay refranes, lemas, pregones, décimas, sentencias, dichos, adagios,  máximas, aforismos o como los quieran llamar, que se arraigan en la sociedad y crean creencias (valga la rebusnancia). Yo no creo en eso de “dime con quién andas y te diré quién eres” o “quien con lobos se junta a aullar,  aprende”. Tengo amistades de todas clases y yo sigo siendo yo. Por eso, tengo mis lemas o frases de vida. Como: vive y deja vivir; trabaja, no envidies; no juzgues que cuando apuntas a otro con un dedo, tres apuntan a ti o no mires la paja en el ojo ajeno cuando tienes la viga en el tuyo. Y también tengo los míos, creados por mí: “Cuando la cagues, baja la válvula y limpia”. “Si vas a tirar la toalla, tírala cerca para que la puedas recoger y seguir”; “todos meamos y todos cagamos y a todos nos apesta” “No pongas, la otra mejilla, no seas cojudo, hay quienes solo saben cachetear”, “no insistas mucho, que el que persevera, cansa”, “anda con cuidado que verga parada no cree en Dios”, “Si piensas con la cabeza de abajo, terminarás meado”,  “no pises al que no tiene chuzos, un día te puedes quedar sin pies”, “no juegues en todos los puestos, que terminas no jugando nada”, “si me vas a dar el pase gol, pues que sea un pase gol”, “la lengua va conectada al cerebro, amarrada a la garganta y cerrada por los labios, por algo será”; “camina dejando huellas, no sombras”, “no mires el reloj, lo inventó un apurado”,  “si caminas rápido, llegarás rápido, pero cansado; con la despaciés, igual llegas; “si chupas para olvidar, olvídate de chupar”; “paga siempre, porque si no pagas, pagas”; “¿más vale tarde que nunca? Que va. Nunca es igual tarde”; “si vas a apedrear al árbol, asegúrate que tenga frutas y las vas a tumbar, aunque siempre será mejor no tirar la primera piedra”; “no aconsejes a los que no escuchan, si los consejos sirvieran de algo, nadie los diera gratis”;  “cualquiera puede amar como loco, pero no insistir como necio y menos sufrir como un cojudo”. Y así como tengo mi propia filosofía, tengo mis gustos, por ejemplo yo soy de las personas que prefieren las locas, porque las cuerdas, atan.

Mi lema de vida ha sido es y será, uno al que yo le invertí el orden y que resume todo lo que pienso, creo y hago. Muchos dicen. “No hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti”. Yo digo “haz a otro, lo que quieres que te hagan a ti”, que no es lo mismo, ni es igual.

Ese soy yo.