Presentación

¿Bloguero yo?

¿Por qué abrir un blog?

Es la primera pregunta en plantearme o plantearles como la presentación a este nuevo espacio de comunicación, al que me he negado por años y en el que confieso, no creía y que desde hoy inicio como un nuevo reto profesional.

¿Por qué abrirlo, entonces?

La verdad, la verdad: Por plata. ¡Sí! Por dinero. Cansado de la joda de ser desempleado por un buen tiempo, me he visto en la necesidad de intentar en este campo, porqué me han dicho que me puede dar réditos económicos. Me lo dijeron varias veces desde hace muchos años, pero no creí. Se me hacía imposible creer que escribir un blog personal, de dinero. Pero he visto que a otros les ha dado y creo que ¿por qué a mí, no?

Más allá de la razón económica, hay otras aristas que me han motivado a ello. Durante muchos años, me dijeron que había que estar a la vanguardia, que hoy imperaba la tecnología y que había que incursionar en los medios tecnológicos. Me decían que quien no va a la vanguardia, moría. Y no me importó. No desconocía que eso es totalmente cierto, pero no me afectaba. Y no me afectaba porque yo era jefe en los medios de comunicación que laboré y mis colaboradores me lo hacían todo. Desde enviar un correo electrónico, hasta bajarme información, transmitir lo mío en internet, hacerme power point, hasta ponerme en redes sin que yo aplaste una tecla “tecnológica”. Cuando uno no necesita algo, puede vivir sin eso. Y fue mi caso. Y como no morí por ello, seguí vivo.

Me había alejado del periodismo activo porque incursioné en otro campo de la comunicación profesional, la de la asesoría a autoridades. Me iba bien y ganaba mucho. Por lo que no extrañaba al periodismo y cuando quería “cachuelear” en él y volver a ser periodista, o no querían pagarme o me querían pagar huevada. Y yo, orgulloso, no aceptaba y para desquitarme de la falta de respeto, les decía “Toma, aquí está lo que me pediste y gratis”. Era mi manera de protestar y humillar al explotador. Pero me di cuenta que él no se sentía aludido y se iba feliz de haber conseguido lo que quería, gratis. Entonces me resentí y me alejé.

Pero hoy quiero volver. Me ha dado ganas de escribir, de opinar, de contar, de vivir, de vibrar, de disfrutar, de ser feliz. Y créanme, lo soy cuando escribo. Y quiero volver a ser feliz. Y sin falsa modestia: estoy convencido que lo hago bien.

Ya con ganas de escribir, ¿Qué escribiré? ¿Qué les contaré a ustedes en este blog? Pues haré lo que siempre he hecho: un periodismo diversificado y diverso.  Con mi estilo y mi toque personal, que refleja la esencia de lo que soy. Así, escribiré de temas de actualidad. Todo lo que sea contemporáneo y coyuntural, que cree conmoción o interés y merezca ser contado o analizado,  será escrito, relatado o analizado desde mi óptica.  Además habrá notas de mis dos pasiones: el deporte y la música.  También habrá farándula; así se llama al mundo del espectáculo, pero no será de los chismes de la “telebasura” que odio, sino de información del espectáculo y de quienes lo producen, con notas de arte y cultura, que por suerte están muy en boga en la ciudad con una calidad digna de resaltar.

Además habrá salud y nutrición, ¿Y yo que sé de eso? Nada. Pero la verdad ante todo. Como un auspiciante me ha prometido apoyarme económicamente cuando consiga un número de seguidores, va el tema. Como yo no domino es temática, lo hará un especialista.

Habrá una sección del recuerdo en que contaré cosas del pasado: las canciones que oíamos de jóvenes, las series de Tv que veíamos, los juegos que jugábamos, los lugares a los que íbamos, lo que comíamos y muchas cosas más en esa onda.

Y claro, escribiré lo que escribí antes en los medios que trabajé. Política, gramática, turismo, gastronomía, humor y por su puesto reportajes especiales y mi tan afamadas entrevistas que son mix de perfil y pimpón. Perdonen lo de afamada, pero no soy de falsas modestias. Cuando se publicaban en los medios, eran muy leídas y solicitadas.

Y por supuesto, reviviré dos de mis columnas que tanto éxito tuvieron en El Universo. “Goyo y Gabucho” (columna deportiva de dos hinchas y su diálogo barrial) y “A Mandíbula Batiente” (página de humor).

Y habrá una tribuna abierta, que intenta decirle a quien quiera: si quieres escribir algo en mi blog y lo haces bien, con altura, respeto y buen estilo, tiene las puertas abiertas.

Puertas abiertas que espero tener en ustedes y lograr no solo que me sigan, sino que les guste. Va por ustedes, pero por sobre todo va por mi hija y por mí.

Quien diría: Yo, bloguero.