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CLUB SPORT EMELEC EL MÁS GRANDE

Escrito por  Christian Brambilla-Zornotza.

No es complicado reconocer ni aceptar la grandeza e importancia que tiene el C.S. EMELEC para mi amada GUAYAQUIL y el Ecuador entero, entre grandes nos sabemos respetar y convivir sin ningún inconveniente.
A muchos les llamará la atención este escrito, a mí particularmente no, ya que siempre he sabido reconocer sus virtudes y la pasión que genera entre su gran fanaticada, por cierto, la más leal y fiel del país, algo impresionante y lo digo esto sí, con algo de envidia. Otra cosa que puede llamar la atención es que todavía no he escrito nada sobre el club de mis amores, ¡¡¡pero así es el fútbol!!! Mi penúltimo artículo sonaba a burla, pero aclaro algo: no es así, aunque tras bastidores los vacile constantemente, pero lo uno no quita lo otro. Seré sumamente respetuoso, al punto que no escribiré el nombre de su compañero y hermano de barrio, porque hoy es la fiesta de EMELEC y todas las luces son para este gran club y fanáticos de “El Bombillo”.
No hablaré de historia, eso se lo dejo a mis amigos: al mejor en esto, don Ricardo Vasconcellos Rosado y a don “Toño” Ubilla Mancheno, que lleva las estadísticas al pie del número; lo mío es otra cosa, alguna anécdota y el cariño que le tengo por qué también me hizo ver buen futbol.

Arriba escribí la palabra luces, coincide que el nombre EMELEC viene de Empresa Eléctrica, la primera fundada en mi ciudad por George Capwell y que su precioso y modernísimo estadio lleva su nombre, ¡¡¡qué bien puesto!!! Realmente me encanta que el estadio se llame así, ya que fue fundado y construido para jugar baseball, su pasión y mi otro gran deporte y donde al poco tiempo pasó a jugarse fútbol hasta el día de hoy.
Sueno muy emelecista, ¿verdad? La respuesta es sencilla y haré una comparación muy urbana y con clase como soy YO. Cuando eres pelado te juntas con los amigos y hablas de las chicas mas guapas del barrio, las ponderas, destacas todos sus atributos y resulta que creces, te haces algo más mayor, las encuentras por la vida y siguen tan preciosas, se casaron con un billeteado, son felices y con ese brillo especial en sus ojos que muy pocas logran conservar y siguen enamorando… Así es EMELEC. Ya tiene no sé cuántos años de fundación y sigue rozagante, bien vestida, una fanaticada impresionante, muy sólida económicamente; creo que es como una buena vid, fabricaron un muy buen vino y con el tiempo se maceró uno mucho mejor. ¡¡¡No sé si perdí algo en el camino, pero creo que tener algo azul en mi corazón!!! No precisamente la sangre, la tengo muy roja cuan apasionado soy y es muy evidente.

Parte de mi vida la hice en el Barrio del Astillero y coincidentemente nací en la que, en aquel entonces se llamaba Clínica del Seguro, ubicada en las calles Chile y Colombia, muy cerca de donde nació EMELEC, es más, diagonal al edificio en que viví durante algunos años está hasta el día de hoy la planta generadora eléctrica. Las turbinas sonaban todo el día, te llegas a acostumbrar de algo que parecía ruido, pero que sonaba a sinfonía cuando eres un niño, la misma que ponía a bailar al famoso “Ballet Azul”, uno de los tantos apodos que adquirió por su despliegue futbolístico.
Crecer en ese hermoso sector frente al Río Guayas no tiene precio, no solo por tener a la ría más hermosa del mundo frente a mi ventana desde donde más de una vez admiré al Chimborazo, el “Coloso de los Andes”, sino que ser del Barrio del Astillero es ser parte de la historia de GUAYAQUIL. Insisto, es un privilegio todo esto, mis orígenes no son GUAYACOS, pero la esencia que absorbí por esas calles haciendo el perro cada día no me lo quita nadie, ahí nacieron también los “ÌDOLOS DEL ASTILLERO”. Dejaré a un lado el romanticismo histórico de mi memoria, es algo inevitable, creo que soy un Valentino perdido en la actualidad de la escritura frívola y bastante desmemoriada, ¡¡¡pero sé que ya nació y empezó el mejor eslabón!!!

En algún escrito lo mencioné: mi primera vez en el antes llamado “Estadio Modelo” hoy muy justamente “Estadio Modelo Alberto Spencer Herrera”, por cierto, renovado a la altura del nombre, fue justamente para ver el partido más importante que se juega durante el torneo ecuatoriano, y no es precisamente una final, claro está, que, si llegan “Los ÌDOLOS DEL ASTILLERO”, tiene más importancia todavía. Resultado final, empate a uno; recuerdo lo que primaba en aquel entonces era el buen juego, amor a la camiseta, solo lucía el escudo, el número y sus colores azul y plomo, y claro, las super estrellas que tuvieron la suerte de engrandecer a EMELEC como el “Ñato” García, Lupo, Miori, Torres Garcés, “Carita” Gómez”, entre otros; los dirigentes como don Munir Dassum, don Elías Wated y don Víctor Manuel Donggilio son parte de aquella época, los sueldos los pagaban de sus bolsillos y otra parte salía de las taquillas, no había esa brutalidad de patrocinadores que tenemos en la actualidad y que ayudan a solventar los gastos junto a la TV. A don Munir tuve la suerte de conocer y tratar, simplemente un tipazo. Lleno de una sencillez inagotable, un tono de voz muy suave, ojos azules profundos y su cartera no estaba vacía como las canciones del rockero mexicano Ricky Luis, esta estaba cargada de hartos $$$. Este personaje nos dio la posibilidad de ver y disfrutar con su aporte económico a muchos grandes durante muchísimos años, nació azul y murió amando profundamente a EMELEC. Gracias por dejarnos ver a Sacconi, Lambert, De María y Alberto; este último, tendrá un apartado especial de esta crónica.

Lo más destacable de aquellos años maravillosos era ver llegar a las dos hinchadas agarradas de la mano e irse tan felices y contentos indistintamente del resultado. Era espectacular, todos arengando y disfrutando del espectáculo, sin faltar el respeto, los únicos jodidos eran los árbitros y sus santas madres, el resto se los dejo a su imaginación.
El papel quemado en las generales para hacer espacio, las bolsas de agüita amarilla volando para un poco más de lo mismo; el aguardiente y grifa que se consumía dentro eran compartidas por las dos fanaticadas, libres de odio; todos teníamos el mismo fin: disfrutar simplemente del fútbol.
Otro gran protagonista era el recordado Eduardo “El Che” Pérez, llegaba con su corneta, tambores y sus compañeros de barra que no paraban durante todo el partido; JODER qué entusiasmo, eran no más de 50 y parecían 500. Hoy eso es historia, no sé en qué momento se torció todo eso. Pero como soy un soñador, creo que pronto nos haremos las visitas respectivas a nuestras casas y saldremos abrazados como antes, pero está en cada uno de nosotros entender que esto es un placer. No podemos pensar que el hermano de barrio es un “delincuente” solo por llevar el color de la camiseta contraria, este es el concepto de una mente demente y no digo más porque esto lo estoy escribiendo con mi corazón, ¡¡¡que te quede claro!!!

Pasó el tiempo y de Rey se hundió en el submundo, pero supo salir como los grandes. Alguna vez los acompañe al Capwell en su etapa derruida, con la tribuna de cemento y tiras de madera, en esa tribuna maravillosa tipo estadio inglés. Qué recuerdo imborrable, pero tengo el gusto y el justo derecho de decir que me senté en el original y cuando muchos le dieron la espalda e intentaron venderlo, gracias a DIOS no se consumó tremendo delito histórico. Para mí es un placer hoy en día circular por las calles San Martín, Pío Montúfar, General Gómez y una avenida que no entiendo por qué se llama así, igual no la mencionaré. Ves un coloso enclavado dentro de mi GUAYAQUIL, es una maravilla arquitectónica que no le pide ningún favor a ningún estadio de Europa.

Llegaron con el tiempo otros grandes dirigentes como los hermanos Fellman, don Nassib Neme, don Fernando Aspiazu y dentro de lo que se propusieron era construir el nuevo estadio y tejer una gran plantilla. Insisto, ser emelecista es diferente, se ponen la azul y plomo y sienten que se han puesto un frac. Alguna vez me atreví hacerle una broma a un cliente sobre si se sentía tan elegante con ella puesta y me contestó que era más que eso, me dijo que era sentir como se fundía en su piel, cosas que solo vosotros entendéis… Creo que cuando el maestro Franco De Vita escribió la canción “Entre tu vida y la mía”, había estado previamente en el George Capwell viendo algún partido de Emelec, sin temor a equivocarme, escucharla con atención.

En un mismo año pintaron de azul nuestro estadio dos veces. Una con aquel golazo de Beninca y luego dieron la vuelta olímpica ganando el torneo nacional de la FEF; carambas, qué maestros había: Baldriz, Falero, Capurro, Avilés, Fajardo; en todos esos partidos estuve YO, no me los contaron.
Tiempo después pasó el “Toto” Capitano, para mi gusto personal, el mejor D.T. que llegó a nuestro fútbol. Y no puedo olvidarme del “Cuqui” Juárez, una verdadera máquina. Cuánta falta hacen unos como ellos al día de hoy.

Pude estar en la primera gran reinauguración con todos mis broderes emelecistas, pobre Luis Islas; me estoy refiriendo a ese gran arquero de Independiente de Avellaneda, “recibió” toda la pasión húmeda de la hinchada azul.  Un barcelonista confundido y mezclado en ese barullo cerca de otro ícono como Giuseppe Cavanna, líder de la barra Boca del Pozo y claro, protegido por mis amigos de siempre; en algún momento hasta me atreví a llevar a la general a mi Gianco, el estadio hasta la bandera y el con su camiseta amarilla, no pasó a menores aquella anécdota, simplemente se rieron de ver la irreverencia.

Por cosas de la vida conocí comercialmente a don Omar Quintana, otro febril y amante del Club Sport Emelec, también expresidente de este. Buena gente, chévere como decimos en nuestra jerga guayaca. Personas que la ves y escuchas casi a diario por los diferentes medios de comunicación, cuando llegas a tratarlos es como si los conociera de toda la vida, creces con ellos. No sé cómo averiguó que tenía un hijo pequeño; un día llegué a mi oficina y me encontré con una camiseta original Reebok de EMELEC talla infantil y un poster del “Nine” Kaviedes. Carambas, ser detallista es muy complicado para algunos, a otros no se nos complica, cuando queremos…
Así fue creciendo ese respeto que siempre he tenido por “Los Millonarios”, sus presidentes y grandes dirigentes han sido gente con mucho dinero y, definitivamente, esa pasión estratosférica. No puedo olvidar a un grande, que siempre colaboró desde todas las aristas, don Ferdinand Hidalgo Rojas, un erudito en materia legal que le sacó las castañas del fuego no solo a su EMELEC, sino que también al futbol ecuatoriano, ya que fue parte principal del staff de la FIFA muchos años en la era de João Havelange.

Y llegamos a la actualidad, de la mano de don Nassib Neme. Convencido que es uno de los mejores gestores de la historia de “Los Azules”, gran parte de culpa también la tiene don Luis Idrovo, low profile, pero un águila para detectar buenos futbolistas. Ser tricampeón es de dos nada más en el Ecuador, pocos, ¿verdad? En los últimos años vendió los mejores jugadores al exterior, reconstruyó y ahora es uno de los estadios más modernos del mundo, tiene la economía más saludable de todos los clubes del Ecuador.
En esta época de oro nos brindó un buen espectáculo, grandes futbolistas llegaron como Dreer, Mondaini o el “Inca” Mena; considero que ya está afianzado con su afición a nivel nacional. Insisto, para ser emelecista, cualquiera no tiene ese derecho, tal vez son muchos menos, pero de lo que si estoy seguro es que parecen ser muchísimos más, indudable, ¡¡¡es la mejor afición del ECUADOR!!! Ver un partido en el George Capwell es más emocionante que estar sentado en el Santiago Bernabeu, lo digo YO, que, hasta Champions League, con Cristiano Ronaldo incluido, los he visto.

Seré injusto por que olvidaré nombres, a parte de que no entran todos, pero bueno: José J., Jorge G., Robert B., Héctor J., Mario D. F., DanielITO Y., LuiSierra, Tavito A., Renato D., Harry R., “El Venadossshhh” A., Pancho L., Cosmesìn M., y muchos más. No me he olvidado de doña Reina “Matosa”, no sé si la primera, pero una gran emelecista que ama a su club, como muy pocas; hasta de puñete la vi que se dio con más de uno a la vez por faltarle el respeto. Y dentro de los medios de comunicación: mi pana DLado, jamás oculta su amor por Emelec; y Patricio, mi otra pana, que casi obligado y con una sonrisa muy conservadora e imperceptible me lo aceptó. Todos tenemos un color. Dije que dejaría un espacio muy especial para Alberto Cabaleiro, mi gran amigo. Solo lo vi jugar en esos homenajes a los grandes retirados. Dicen los que saben y tuvieron el gusto de verlo que fue un crack, estoy convencido de que fue así; conversé por cientos de horas con el hombre, conocí a la persona. Un ser humano espectacular, muy sencillo, encantador, entrañable. Aquel que donde entraba, robaba mas de una mirada y que no le importaba saludarme con un beso en el lugar que sea, así nos saludamos los verdaderos amigos. Historia fundamental de este gran equipo, CLUB SPORT EMELEC.

Más de uno estará confundido luego de leer esta historia, pero entre GRANDES nos sabemos respetar. He vivido más cosas de cerca que muchos “súper fanáticos” y muchas más siguen reposando en mi memoria.

 

¡Y ya lo ve! ¡Y ya lo ve! ¡Es el equipo de EMELEC! Pido perdón al mío.

Salud tricampeones,

Pies de Fotos:
Foto # 1, Mi libro libro original «Historia Club Sport Emelec 1925-2016.
Foto # 2, Tribuna vieja estilo inglès Estadio George Capwell, cortesìa Diego Arcos.
Foto #3, Salvador «Toto» Capitano, el mejor entrenador llegado al Ecuador desde que veo fùtbol.
Foto #4, Robert Birkett y Alberto Cabaleiro, dos grandes amigos emelecistas.

CHRISTIAN BRAMBILLA-ZORNOTZA.

GUAYACO y Azudense. Gracias a DIOS todavía tengo libertad de pensamiento, libertad de sentimientos (aunque a veces son muy extraños) y puedo moverme sin dificultades… «En el mundo de las letras hay dos tipos de escritores, los que llegan y los que ya están y YO estoy desde el primer día que llegué»!

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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