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LAS ELECCIONES

Mi opinión sobre las Elecciones, sus resultados y lo que fueron en el contexto social.

Terminaron las elecciones del pasado 7 de febrero 2021, en que Ecuador elegía presidentes y asambleístas. ¿Que quedó de ellas? Quedó que habrá otra elección, porque nadie ganó en primera vuelta.  Quedaron dudas porque la sombra del fraude estuvo presente con dos candidatos (Guillermo Lasso y Yaku Pérez) a quienes separaba un punto en un empate técnico. Primero era segundo uno, luego otro. Y al final ganó el que inicialmente iba tercero y terminó segundo (Lasso). Quedan sorpresas, por que un candidato (Xavier Hervas) terminó en cuarto lugar, cuando inicialmente nadie le daba opción para llegar octavo. Quedó demostrado el poder de las redes sociales. A ese candidato que quedó cuarto se le atribuye gran parte de su éxito por buscar al nicho joven en una red social (tik tok) y quedó pena y frustración, porque esas mismas redes sociales (facebook, instragram, twitter) sirvieron para destilar odio y ventilar bajezas.

Las elecciones en muchos casos, y esto es lamentable ha servido para a través de las redes, destilar odio, olvidando que la democracia se forja en tolerancia y respeto a los que piensan diferente. A pretexto de decir que “dizque” les duele el Ecuador, se han roto, no solo las más normas básicas de respeto entre las personas, sino incluso: amistades. Se ha dado una guerra entre sectores de dos tendencias políticas distintas. Unos le dijeron a su amigo: descerebrado  porque iba a votar por un “narcotraficante, corrupto, ladrón, títere” y otras perlas. Los otros le decían inescrupulosos por estar con un “banquero rata que exprime a un país”.  Lo peor es que esos mismos, son los que comparten, mensajes de amor y paz, cadenas de oración por el perro, el gato y el enfermo de cáncer terminal, notas de la limpieza del aura, o imágenes de Dios, Jesús y la Virgen mostrar que en el fondo (bien en el fondo, será) son buenas personas. Los domingos en misa claman por el mensaje cristiano de: ama a tu prójimo como a ti mismo. Pero ese mismo domingo, saliendo de la iglesia, en las redes sociales, odian al prójimo como ellos mismos. ¿O, no?

En otro apunte político, quedó claro que la dirigencia política está desfasada, pues no entendieron cómo conectarse con la masa, pues nadie logró convencer al electorado como hubiesen querido o calculado. La gente ya no cree en ellos. Esa sí es la verdad.

Y también en lo político, quedó demostrado, que  cada quien mira al ángulo que se quiere ver. Se dijo como “verdad irrefutable” por parte de un sector, que al ganar la primera vuelta Andrés Arauz con el 32, 72% de los votos (3.033.753) había un 68% que no lo quería a él. Pero no se dijo también que Lasso al quedar segundo con un 19,74% (1.830.045 votos), tenía un 80 y tanto por ciento de gente que tampoco lo quiere a él. O sea, la misma premisa vale para el uno y no para el orto. Y así no es.

Los resultados en la mira del odio me dejan una preocupante lectura pues por lo que se dijo por el lado derecho, parecería ser que Ecuador no está habitado por gente trabajadora buena como siempre lo creí, sino que por mayoría electoral, es una tierra en la que moran gente bruta, borrega, vaga, arribista, corrupta, ladrona, malagradecida, envidiosa, irrespetuosa y resentida social.

Y del otro lado, hay otra lectura más preocupante aún: la sociedad ecuatoriana es absolutamente hipócrita y acomplejada, en la que muchos despotrican de los pelucones aniñados que la tienen fácil, pero todos quieren estar ahí y ser parte de esa élite a la que dicen odiar.

Ni lo uno, ni lo otro. Lo que está claro es que con posiciones antagónicas de odio, Ecuador, jamás saldrá de su estado de postración. Jamás será potencia en nada, sino que, seguirá mediocre. Pues se seguirá siendo un país contradictorio en el que odian al banquero pero quieren y recurren al chulquero; odian al empresario pero quieren al funcionario corrupto; odian al que les da la red para que pesquen pero quieren al que les esconde la red y a cambio le da un pez, odian a quien les da libertad pero quieren al tirano opresor. Odio y más odio.

Yo sueño con algo. Con la esperanza fallecida, no quiero que nos amemos los unos a los otro, simplemente quiero que nos odiemos menos.

He dicho

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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