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¿QUÉ ES DE TU VIDA?

VANESSA PASSAILAIGUE

ANTES

Vanessa Dallyana Passailaigue Manosalvas, nacida en Guayaquil, el 23 de marzo de 1978, fue una animadora, conductora y presentadora de televisión, muy afamada en las décadas del 90 y 2000, en la que tuvo una carrera exitosa y reconocida durante 14 años, en la que perteneció a cinco estaciones televisivas en las que participó en trece programas. Fue animadora, presentadora de noticias y conductora de programas como, las revistas matinales: Complicidades’ y Está Clarito, el espacio musical ‘Te Pillé’  y los reality show Cuestión de Honor’ y ‘Gran Hermano’ de Ecuavisa.  En Teleamazonas condujo el programa investigativo Al Descubierto y la revista matinal Fuczia TV, en Gamavisión participó en Bailando por un Sueño, en Canal Uno fue conductora de Despierta América Ecuador, Cámbiame la Casa y fue parte del equipo que cubrió el Mundial Alemania 2006 y En  TC hizo los magazine Cosas de Casa, De Casa en Casa y Entretenidas. Con una carrera fructífera y exitosa es considerada por los críticos de televisión como una de las mejores animadoras de todos los tiempos y está en el famoso Top Ten de las mejores mujeres comunicadoras de la televisión ecuatoriana.

Locuaz, espontánea y sencilla como es, Vanessa, conocida en el medio como la “Negra”, cuenta su historia televisiva con lujo de detalles. “Mi historia empieza desde la adolescencia. Desde que era adolescente, quería y sabía, que es lo más importante, que iba a trabajar en televisión. Mis amigas del colegio, recuerdan que yo, sí que  molestaba con eso de estar en televisión. Cámara que veía que se cruzaba, iba detrás de ella para que me descubran porque yo decía que algún día me iban a descubrir»

«Cuando me gradué del colegio me metí a estudiar leyes en la Universidad Católica de Guayaquil, pasé el pre universitario, pero eso me sirvió para darme cuenta que no podía ser abogada, o más bien que no quería serlo y que lo mío era la televisión, que era lo que siempre había querido. Así que me matriculé en el Instituto Superior de Estudios de Televisión (ITV) a estudiar lo que realmente quería. En primer año, mi profesora de realización, Fátima Arosemena, que era la libretista de Complicidades de Ecuavisa, me preguntó si yo quería hacer un casting para reportera de espectáculos y obviamente el sí fue rotundo. Hice dos casting y de allí en 1996 con 18 años de edad, pasé a ser parte del canal, lo cual para mí era un sueño hecho realidad. Estaba sorprendida porque todo fluyó y es lo que yo creo en la vida, que  las cosas que uno quiere, si se trabaja bien por ellas, todo se va a dar”

“Ya como reportera de espectáculos, empecé a hacer notas sobre cine, artistas, obras culturales, museos. Trabajé una temporada allí y coincidió que una compañera, Viviana Arosemena, presentadora de Complicidades, tenía que dar a luz y me piden que vaya en su remplazo hasta que ella pueda volver. Confiaron en mí. Así, me ponen de presentadora junto a Verónica Baquerizo y el equipo del programa era: Lucho Avellán, Gino Molinari y Ana Lucía Manzur. Me imagino que hice bien mi trabajo porque cuando regresó Viviana, me confirmaron y me dejaron de animadora para siempre. Increíble la oportunidad que me dieron y que la supe aprovechar»

«Estar en televisión y en Complicidades, fue un sueño hecho realidad. Estaba rodeada de gente muy profesional, que sabían tantas cosas no solo a nivel de trabajo sino como seres humanos. Complicidades era una revista de variedades dirigida para el ama de casa que tenía diferentes temáticas como educación, salud, ejercicios, consejos, moda, belleza, baile, cocina, jardinería, mascotas, entretenimiento. Fue un constante evolucionar pues el programa y nosotras, íbamos evolucionando, hasta llegar a ser un programa más moderno y actual que llegó a tener denuncias y ayuda social, conservando siempre la idea de transmitir la esencia de la mujer ecuatoriana. Al final del programa terminamos: Viviana Arosemena, Carlos Luis Morales, Lucía Pazmiño, Esteban Verdesoto y yo.  Fue una linda experiencia y me la llevo en el corazón por siempre”.

Corría mayo de 2001, Vanessa de 23 años, estaba feliz con lo que hacía en Complicidades, pero fiel a su afán de siempre superarse, de crecer, de ampliar sus horizontes y conseguir nuevas metas, se propuso una: incursionar en el mundo de las noticias, demás está decir que lo consiguió. Esta es la historia. “Estando en Complicidades, se me mete el bicho de que quiero hacer noticias, nadie me lo había dicho pero empecé a prepararme por mi cuenta para hacer noticieros, así que molesté, molesté y molesté, a la gente del canal para que me pasen a noticias, no puedo decir cuánto pude haber persistido que a las cansada ya para que no los moleste más,  me aceptaron que haga un casting para el noticiero, porque estaban buscando gente para noticias»

«Lo di y me regresaron. Me dijeron: No. Te falta. Aún no puedes. Pero no desistí, así que, me preparé más, empecé a vocalizar, a leer el teleprónter, a hacer resúmenes de noticias, hasta que un mes después conseguí que me hagan un nuevo castin. Esta vez lo aprobé y quedé de presentadora del noticiero de la mañana de 7h30 a 8am, que se unía luego con Complicidades. Así lo que hacía era terminado el noticiero, correr al camerino, cambiarme de ropa e ir a Complicidades. Así estuve un año. Fue increíble. Full adrenalina. Me gustaba presentar un noticiero y luego cambiar de faceta para hacer un matinal. Lo disfruté mucho”

Esa estancia en el noticiero le dio una de sus mayores anécdotas en el mundo de la televisión. “Fue cuando me tocó transmitir en vivo el suceso del 9-11, el derribamiento de las Torres Gemelas. Yo novata aún, apenas tenía cuatro meses dando noticias, cuando me tocó dar semejante notición. Lo recuerdo como si fuera ayer. Estábamos al aire en el noticiero, cuando por el apuntador, me dice el productor: Vanessa enlázate con CNN que ha pasado un hecho grave en Estados Unidos. Yo dije al aire: Nos enlazamos con la cadena internacional CNN porque un avión se ha estrellado contra las Torres Gemelas. Luego empezó a desarrollarse la noticia de que ya no era un accidente, sino un atentado. Ya se imaginará. Yo novata, en vivo, nerviosa, casi en shock, ante una noticia que no se podía creer, veía como pasaban las imágenes impactantes  y nosotros teníamos que hablar. Nos pasaban papelitos con lo que estaba sucediendo y por el apuntador nos decían lo que teníamos que decir, porque nosotros solo veíamos las imágenes, nada más. Mi compañero del noticiero era Rolando Panchana que ya con mayor experiencia, me ayudo a llevar el momento ese episodio y me fue bien, aunque confieso que me tuve que apoyar mucho en él. Luego nos enganchamos directo con CNN, el noticiero salió del aire y de hecho no hubo Complicidades. Pero fue una experiencia fuerte transmitir una noticia de esa magnitud”.

Y cambiante como es, poco después de ese suceso, Vanessa mutó radicalmente de género televisivo y del mundo de las noticias pasó a un programa reality, uno de los primeros de nuestra televisión: Cuestión de honor (2001), un programa de aventura y de supervivencia por las difíciles circunstancias en las que vivían los participantes, 12 ecuatorianos, 2 mujeres y 10 hombres de diferentes edades, ciudades  y actividades laborales.. Los participantes fueron los quiteños: Betty Andrade, 57 años, farmacéutica, Jorge Gonzáles, 25 años, vendedor y Rafael Gómez, 28 años, administrador de empresas, los guayaquileños: Mercedes Murillo, 26 años, técnico en comercio exterior; Carlos Landires, 36 años, ingeniero mecánico, Hernán Pérez, 22 años, estudiante de medicina y Carlos Castañeda, 37 años, vendedor; el ibarreño Santiago Mora, 23 años, estudiante de ingeniería mecánica, el ambateño Carlos Germán Gallegos, 50 años, periodista

“Era un programa de competencia tipo Survivor de Estados Unidos en el que habían dos equipos de seis personas cada uno, que tenía que irse a vivir a la Amazonía y sobrevivir en la selva, cumplir algunos retos, vivir el día a día. Yo era la animadora y conductora del programa, así que por un mes y medio nos fuimos al Oriente al corazón de la Amazonía con los competidores y el equipo de producción a hacer ese programa, que fue un éxito total. La estadía incluyó el tiempo de la preproducción y producción y el programa en sí que fue de 18 días. Todo se dio en Tena en  la Isla Sacha Runa (hombre de la selva) al pie de la cordillera Llanganates»

«El ambiente natural era muy complicado por el clima húmedo y lluvioso, con muchos insectos. La competencia era brutal por lo duro la convivencia en la que había que  demostrar mucha fortaleza, pues tenían que superar once difíciles pruebas, en las que no solo era necesario la fuerza sino también la inteligencia.  Los dos equipos eran el azul que representaba la sabiduría (Yachag) y el naranja que simbolizaba  la fuerza (Jurasayana). La mecánica del juego consistía en que los participantes debían jugar con estrategias que se van armando propiamente con la trama y las reglas del juego. Si el equipo perdía una prueba se debilitaban, porque el grupo opuesto eliminaría a uno de sus integrantes en el consejo de honor. Una de las cosas a resaltar fue que el habitar en esta isla cambio la vida de todos los participantes y es que dormir en la selva, a la intemperie, sentir hambre, privarse de ciertas comodidades a las que estaban acostumbrados; obviamente cambia la vida y la manera de pensar de cualquier ser humano. Fue una experiencia inolvidable y emocionante».

Y nuevamente se da el cambio de vida de Vanessa. De la selva, a su vuelta a Guayaquil a Complicidades. “Ahí, ya no volví al noticiero porque en el canal me sugirieron que me quede en el área la animación, porque me abría más el panorama a otros programas, porque el noticiero tiene la imagen de más seriedad y te encasilla más en ese área. Me pareció gran idea y la acepté. Así que me quedé en Complicidades, en el  cual siempre me sentí a gusto, muy cómoda, realizada y feliz».

«Paralelo a Complicidades, hice otras cosas. Estuve en el Noticiero de la tarde en el segmento de farándula como presentadora. Estuve en Te Pillé, por un año (1991-1992) que era un programa en la tarde que lo hacíamos con Ana Lucía Manzur , que era de corte musical con música en vivo, videos, invitados, dirigido a un target juvenil. Además hice reportajes para diferentes programas. Unos para la serie documental De la Vida Real, y otros de turismo con Lucho Avellán, con quien viajamos por todo el país. Fue un buen momento para mí, pues no solo era conductora y animadora, sino que además era reportera  y me encantaba tener varias facetas,  pues era un trabajo variado del cual se aprendía mucho”.

Esa tarea de reportera (2001) le dio otra de sus grandes anécdotas de su carrera. Ella la cuenta con emoción: “El Noticiero había dispuesto la cobertura del partido de Ecuador ante Uruguay por la eliminatoria al Mundial 2002 desde diferentes ángulos de la noticia. A mí me tocó en un bar del Malecón. Ese día Ecuador clasificó y pude transmitir en vivo la reacción de la gente tras la clasificación Lo recuerdo y se me pone la piel de gallina porque no se puede describir la emoción de la gente. Unos saltaban, otros gritaban, lloraban, se arrodillaban, se abrazaban, bailaban, cantaban. Era una atmosfera de felicidad, algarabía, emoción que me dio mucho emoción vivirla y transmitirla y eso me deja un lindo recuerdo”

Pero todo en la vida tiene un ciclo y la televisión no es la excepción. Así se cerró el ciclo de Complicidades que transmitió su último programa un 30 de septiembre de 2002 tras trece años de permanencia ininterrumpida en el aire, de los cuales Vanessa estuvo los últimos seis. Así nació, un nuevo reto, Está Clarito, otra revista familiar pero con un concepto totalmente diferente. «Ecuavisa tomó esa decisión porque se quiso cambiar el concepto de Complicidades que ya para ese momento era limitado y se quería responder a la evolución de la televisión latinoamericana. El público también demandaba esa transformación. Así que se quiso poner al aire un nuevo proyecto, refrescar la pantalla, modernizarla, poner gente nueva y hacer un programa cuyo contenido más amplio que respondiera a las inquietudes de hombres y mujeres»

«En Está Clarito. Formamos un buen grupo. Estaba a la cabeza como director José Toledo y de conductores estábamos Úrsula Strenge, Bernarda Calvo, el padre Vicente Agila, Richard Barker, Rolando Panchana y yo y había otro grupo en Quito. Fue un trabajo muy demandante, y necesitábamos de mucha disciplina, porque el programa empezaba a las cinco de la mañana y nosotros teníamos que estar desde las cuatro en el canal para maquillarnos, prepararnos, leer el periódico, ver las noticias, preparar los reportajes. En fin tener el cerebro funcionando. El programa tenía dos conceptos, el primero más noticioso con entrevistas de actualidad, de la comunidad y la segunda hora tenía reportaje de turismo, artista invitados, notas más frescas. Fue un trabajo lindo con un equipazo. En eso no me puedo quejar, siempre he trabajado con gente linda, buenos compañeros que me han abierto sus corazones y de los que he aprendido mucho. Este grupo fue genial. Nos divertíamos mucho, hacíamos viajes, grabábamos videos. Cada compañero con su particularidad. Todos nos llevábamos muy bien, aunque claro, obviamente también teníamos también nuestras diferencias. Fue un programa que me ayudó a crecer como profesional y como persona”.

En eso estaba, cuando nuevamente apareció un nuevo reto en su vida, que significó su vuelta a los tele-realidad (realitys shows), aunque este con un concepto totalmente diferente al primero que hizo (Cuestión de Honor), Así, llegó a su vida Gran Hermano, un programa creado por el holandés  John de Mol, que se transmitía en ese país y que tuvo franquicias internacionales en varios países de diferentes continentes. En Ecuador lo transmitió Ecuavisa en asociación con Telefé de Argentina. El programa dirigido por Paco Cuesta, que lo conducían Toty Rodríguez desde Ecuador y Vanesa en Argentina, estuvo al aire tres meses, siendo transmitido desde el 18 de marzo a finales de junio de 2003.

«Al igual que en su primer reality, los participantes eran de distinto género, diferentes edades y diversas actividades, orígenes y estilo de vida, lo que los convertía en un grupo muy heterogéneo. Los participantes fueron: Wendy Sánchez de 22 años de Manta, estudiante que fue la primera en salir y duró solo quince días;  Sofía Gómez, Guayaquil, 24 años, estudiante (30 días). Marco Beltrán, Guayaquil, 23 años, estudiante  (45 días),  Wladimir Oña, Quito, 31 años, ingeniero  (60 días). Lorena Zerpa, Quito, 22 años, Modelo (67 días) (se retiró del concurso), Mónica Vela, Quito, 22 años, Modelo (75 días). Karina Romo,  22 años, Modelo (90 días). Jaime Andrés Sempértegui, Guayaquil, 25 años, comerciante (105 días), María Rosa Mite, Guayaquil, 27 años, comerciante (110 días). Katherine Escobar, Quito, 18 años, modelo (45 días, suplente que entro al concurso), Pablo Úraga, Guayaquil, 23 años, tecnólogo (120 días / 3º finalista). Álvaro Montalván, Guayaquil, 23 años,  ingeniero  (120 días / 2ª finalista) y David Burbano “Lobo”, Cuenca, 21 años, estudiante (120 días / Ganador), quien se llevó los 20.000 dólares de premio».

“Para Gran hermano hice castin dentro del canal y salí elegida. Me fui a Argentina hicimos el programa un mes y medio y yo tenía que ir a Telefé a la casa del Gran Hermano en Buenos Aires, porque el programa no se lo podía hacer en Ecuador pues no se poseía estudios acordes para el concurso. Fue una experiencia diferente y fue una novedad porque primera vez que se hacía un programa de ese tipo en el país. Era un grupo de doce jóvenes desconocidos entre sí, que tenían que convivir en una casa-estudio, durante cuatro meses, tiempo en el cual eran filmados y grabados por micrófonos especiales durante las 24 horas al día.

Los participantes no tenían dinero, no podían salir del estudio, no tenían contacto con otras personas y permanecían totalmente aislados de televisión, radio, internet, música, libros y lápices. Ellos tenían que ponerse de acuerdo y establecer sus propias pautas de comportamiento y todos tienen el mismo derecho a usar el espacio y lo recursos que cuentan. Contaban únicamente con ayuda psicológica que se ofrecía en el confesionario, lugar también donde los jóvenes expresaban sus sentimientos sin ser escuchados por nadie más. Los habitantes de la casa tenían un presupuesto semanal para sus alimentos, el cual podía variar según los resultados de la prueba semanal propuesta por el equipo de producción. Cada semana, dentro de un secreto proceso de votación, entre ellos nominaban candidatos para abandonar el concurso. En ciertos casos, los participantes podían contar con inmunidad o ser nominados por el propio Gran Hermano si infringían alguna regla. Luego de una semana se les comunicaba la decisión del público acerca de quién era expulsado. El programa rompió record de audiencia y fue un boom en su momento. Fue una bonita experiencia”.

Terminado el programa, en julio de 2003, volvió a su hábitat natural: los estudios de Ecuavisa para retomar su participación en Está Clarito, en la que estuvo siete meses más hasta que un día, decidió hacer un alto a la televisión. Así, el jueves 12 de febrero de 2004, tras seis años en Ecuavisa, puso un pare a su carrera, porque necesitaba tiempo para ella y su familia. La exconductora recuerda ese momento.  “Renuncié a Ecuavisa, porque creo que di todo lo que pude haber dado, crecí todo lo que pude haber crecido y decidí volar a otro lugar.  Las personas cumplimos etapas y en ese momento yo había cumplido con la mía. Tenía 25 años de edad y seis de ellos en la televisión. Necesitaba oxigenarme. Era hora de renovar mi imagen y oxigenarme un tiempo de la pantalla luego de seis años en ella. Tenía un año levantándose a las 04h00 y ya no podía más. Cuando comparaba las fotos de antes con las de ese entonces, me veía ojerosa. Me levantaba muy temprano y a las 21h00 ya quería dormir. No podía disfrutar ni las reuniones familiares. Ya necesitaba descansar, pasear, ir a la playa, hacer ejercicios. En esa época necesitaba tiempo para mí.”

Pero quien está para la televisión, no puede estar mucho tiempo alejada de ella, y un día, apenas un  después, ella tras un corto período de descanso, un 22 de marzo de 2004 volvió a la pantalla chica, a la que sería su segunda casa televisiva, para conducir el programa investigativo “Al Descubierto”, un espacio, transmitido  de lunes a viernes  media hora, y los sábados durante una hora que tenía el horario de 19h30.

“Coincidentemente por ese tiempo, José Toledo que era el productor de Está Clarito, también había salido del canal y me propuso ir a Teleamazonas a un programa investigativo hecho por él con su productora (Sergivensa) y en el que además estaba mi hermana Dallyana, que tenía un segmento de deportes de alto riesgo y de reportajes turísticos, Luiggi Guerrón, Rodrigo Alonso, Robinson Robles, Alberto Quintana.  Éramos un equipo de 23 personas, entre productores, camarógrafos y reporteros. Allí fui conductora y reportera. El programa tenía diversas temáticas, pues había denuncias, servicio al consumidor, tendencias, deportes no tradicionales, turismo». 

«La idea era busca descubrir algunos casos que son importantes, pero que los noticieros por falta de tiempo o espacio no los sacaban. Generalmente allí, la noticia se queda en la noticia, la denuncia en denuncia, mientras que aquí buscábamos revelar cosas que no se han dicho y ser ventana para que la gente investigue este tipo de situaciones, pero también buscábamos descubrir aspectos positivos que tiene el Ecuador. Nuestro eslogan era: Nosotros los periodistas tenemos la obligación de informar y el público tiene el derecho de ser bien informado. Allí  dimos cabida a hombres y mujeres que tienen cosas que contarle al país. Recuerdo que nuestro primer programa entró golpeando fuerte porque abrimos con investigaciones sobre un nuevo caso de VIH (Sida)  en el IESS (Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social) y denuncias de acoso sexual en escuelas. Lamentablemente por cuestiones de gerencia del canal, el programa duró poco. Mientras estuve en esa estación, por muy corto tiempo también estuve en la revista matinal Fucsia TV junto a Roberto Begué. Salí como en todos los canales en buenos términos y agradeciendo la oportunidad, porque siempre hay que ser agradecida con las personas que te dan la mano.”

Al salir de Teleamazonas, Vanessa quiso retomar la idea de ahora sí tomar sus vacaciones, pero a los pocos meses ya estaba nuevamente en la pantalla, esta vez, para su tercera estación televisiva, Canal Uno, en la que hizo entre 2005 y 2006 la revista matinal Despierta América Ecuador, el reality show Cámbiame de Casa (2006) y la cobertura como reportera del Mundial de Fútbol de Alemania en la que estuvo Ecuador. “En Despierta América Ecuador que era una alianza con la cadena hispana Univisión de Estados Unidos y que en el país ya tenía al aire algunos años desde noviembre de 20003, al que entro en su tercera temporada, me encuentro con un equipazo conformado por Beatriz Márquez de la Plata, Pierina Uribe y Gustavo Navarro. Era un programa mañanero de variedades y entretenimiento, que incluía las noticias de primera plana a nivel nacional y mundial, con temas variados de interés general, como lo nuevo en la televisión, entrevistas con personajes famosos que hacían noticia, recetas de cocina, consejos útiles, concursos, moda y estilo, los chismes en el mundo de la farándula, parodias y mucho más. Era un programa ligero, ameno y divertido, que mantenía informado al público de una forma jovial y casual. Fue un programa muy lindo y con mis compañeros congeniamos al instante, aprendí mucho de ellos.

Pero activa como es, no era lo único que hacía en esa estación y Vanessa aparecía en otro novedoso programa de corte humanitario-social: Cámbiame la Casa (2006). “Simultáneo a Despierta América Ecuador, hice otro que ha sido uno de los más lindos y gratificantes que he hecho del cual tengo gratísimos recuerdos. Fue Cámbiame de Casa que hicimos junto a Pablo Mario Ansaldo, que estaba inspirado en varios de los realitys que se transmiten por el canal estadounidense de cable, People & Arts»

» Cámbiame la casa’ consistía en  la transformación o redecoración total del hogar de una familia que realmente lo necesitaba y que debía cumplir con ciertos parámetros para ser escogido. Cambiamos una docena de casas y recuerdo por ejemplo una familia en la que dormían cinco personas en un cuarto, e íbamos con el arquitecto que hacía los estudios, elaboraba un proyecto y se renovaba ese lugar de acorde a las necesidades del participante. A otra familia se le hizo el cerco de la casa. En fin. Fue una buena obra.  Con Mario teníamos juegos entre los dos, que eran muy divertidos y había que tener la relación publicitaria que se establecen con las empresas y profesionales que intervienen en la reconstrucción y acabado de la casa. Era un programa hermoso, muy gratificante. Cansadísimo pero lindo, con mucho humanismo y labor social, en que se hacía realidad el sueño de una familia que quería mejorar su vivienda. Conmovía la parte final cuando con las infaltables lágrimas  reciben su hogar transformado”

Y Canal uno le dio otra de sus experiencias inolvidables cuando fue elegida para colaborar con el equipo de deportes de la estación, para transmitir desde Alemania el Mundial de Fútbol 2006, en el que participaba Ecuador. Allí se sumó al equipo que dirigía el productor Álvaro Freire y en el que estaban periodistas como Carlos Víctor Morales, Fabián Gallardo, Andrés Gushmer, Joselo Sánchez, el reportero Juan Pablo Sicco “Hinchapelotas”, su compañero en Cámbiame la Casa, Juan Pablo Ansaldo, quien con su personaje de Antonella, ponía la nota de humor y Marian Sabaté que fue a hacer su programa desde allá.

“Yo me encargaba de hacer la parte de entretenimiento y realizar reportajes de color que no son necesariamente de fútbol, como la pasión de los hinchas, reportajes sobre las sedes donde jugaba Ecuador en el que se hablaba de la ciudad, sus puntos turísticos, su gastronomía su costumbre, se daba información de la ciudad, su población su cultura, en fin. Recuerdo mucho de uno que hice Bad Kissingen, un balneario de fama mundial. Un lugar muy lindo y acogedor. Cómo se aprende en estos viajes en los que el trabajo es intenso, se tiene que estar corriendo de un lado a otros y si se presentan problemas, debes resolver en el camino, porque hay que salir al aire, salir al aire si o sí. Hay que considerar el cambio de horario entre Alemania y Ecuador que era de siete horas y algunas veces mientras ustedes dormían nosotros trabajamos de madrugada, para llevar la información. Es una emoción ver jugar a tu selección en el Mundial y palpar la alegría del hincha ecuatoriano que haciendo esfuerzos se trasladó alá para ver a su país, todos bajo el lema de; Sí se Puede. Fue una hermosa experiencia. Luego del Mundial, volví a Despierta América por unos meses más.”.

Y nuevamente llegó otro cambio en la vida para Vanessa, quien a finales de 2006, pasó a Tc, para estar en el programa de Cosas de Casa, otra revista familiar, como las anteriores que estuvo. Era su cuarto programa de este tipo. “Me llamaron de Tc a un castin, que obviamente lo aprobé y así entré a Cosas de Casa que ya tenía un tiempo en el aire (nació el 20 de febrero de 1995).  Era una nueva oportunidad, un nuevo reto y como era una revista familiar  era un programa en el que me sentía cómoda, porque ya tenía experiencia en ese tipo se programas y podía aportar con ni conocimiento. Fue  una gran experiencia»

«Y nuevamente me encuentro con un buen equipo. En ese programa compartí con grandes compañeros como Ana Buljubasich, María del Rosario Gutiérrez, la Nena, Ericka Segale, Ivis Vega, Santiago Naranjo Ronald Farina y el muy recordado Carlos Luis Morales (+). Además estaba “La Sapa”, una muñeca verde que contaba todos los rumores que se generaban en el país. He tenido la suerte, la dicha y la fortuna de siempre encontrarme en mi vida con gente muy positiva, muy profesional, carismática que siempre me han abierto sus brazos y me han podido enseñarme y ayudarme algo la han hecho. No puedo quejarme de nada en ese sentido. Cosas de casa era una revista familiar dirigido a la ama de casa tradicional, como es tradicional en este programa hay d todo, salud, educación, belleza, nutrición, moda, ejercicios. Yo me sentía muy familiarizada con este tipo de programas, así que me sentía identificada haciéndolos y los disfrutaba mucho”

Al año siguiente (2007), Estando en de Cosas de Casa, en el mes de junio, aparece para ella otro reto televisivo, otro reality, totalmente diferente a los que hizo anteriormente. Esta vez fue para uno de baile: Bailando por un Sueño en la que ella llegó a la final como una de las tres parejas finalistas y comoel duo que mayor votación tuvo del púbico. El concurso tuvo como ganador al bailarín Junior Monteiro  y la soñadora Shirley García, seguido de Grazziana Sampietro y Jorge Avilés. “Estando en De Casa en Casa, me proponen hacer Bailando por un sueño que lo hacía Gamavisión. El programa era los domingos en vivo desde Quito. Así que mi rutina diaria por aquellos tiempos era estar en la mañana en el programa matinal de TC, en las tardes, ensayaba baile para el programa y los fines de semana me iba a Quito al programa.

El programa tenía fines benéficos en la que varios famosos bailábamos con un soñador que tenía una meta y un sueño por cumplir. Yo hice pareja con Raúl Mercado, un mecánico automotriz cuyo sueño era construirle una casa a su abuelita (Pura Leán). Lamentablemene al quedar tercero no pudo lograrlo, lo cual me apenó mucho. Pero dimos nuestro mejor esfuerzo y fue anecdótico, porque a pesar que fuimos eliminados del programa, volvimos por la votación del público y llegamos a la instancia  final. Ese día nos tocó bailar cuatro géneros diferentes y lo hicimos lo mejor que pudimos, pero no alcanzó. Así es la vida. No siempre se gana. Yo di lo mejor pese a que en programas anteriores tuve una lesión en el pie izquierdo, ocasionada en uno de los bailes. Pero fue una linda experiencia. Ese programa es inolvidable para mí  pues a más de trabajo me  dio el amor. En esta parte de mi vida, conozco al que hoy es mi esposo (Nicolás Trujillo), a quien me lo presentó la gerente de producción de TC, Blanquita Ugarte que eran amigos de la infancia. Vino el flechazo. Mientras estoy en Bailando surge y se fortalece la relación y decidimos vivir juntos. Él era mi fan número uno e iba al programa a verme bailar.

Terminado Bailando, me mantengo en Cosas de Casa. Hasta que un día, por decisión del Canal se decide que el programa salía del aire, tras casi catorce años de permanencia en los que yo estuve cuatro. Yo estuve allí hasta que el programa salió de la pantalla  el 4 de febrero del 2009. Para ese entonces estábamos en el programa, Ana Buljubasich, Pierina Uribe, Ivis Vega, Santiago Naranjo y Érika Segale que estuvo desde el inicio. . Fue una linda etapa Cosas de Casa.”.

La salida del programa, no significó para Vanessa, la salida del canal, pues en seguida, vino otro programa: Entretenidas que salió al aire desde el lunes 16 febrero 2009, a partir de las 08:30 con la conducción de ella además de Cecilia Calle, Pierina Uribe, Katalina Larrea. Este programa, dirigido para el ama de casa moderna, tenía además información de farándula nacional y extranjera se mantuvo en el aire hasta el 2 de enero de 2010 “Entretenidas”, era una revista mañanera enfocada hacia el espectáculo, un programa liviano, sin problemas, en el que todo lo que se decía debía tenga bases ciertas. Por aquellos tiempos había la regulación de la Ley de Comunicación y nosotras estábamos muy pendientes de lo que se pone en el programa, no traiga problemas. También fue un programa que me gustó y en el que como en los anteriores tuve un buen  equipo de trabajo”.

Y nuevamente la salida de ese programa, no causó la salida del canal de Vanessa, por entonces, una esposa y madre de familia de 32 años, pues un mes después, el 1 de febrero de 2010, se incorporaba al naciente programa De Casa en Casa que era una nueva versión del deparecido Cosas de Casa y en la cual seguía siendo cabeza, Ana Bulbujasich, “En ese tiempo salí embarazada de mi hijo Nicolás. Cumplido el embarazo y terminado el tiempo de permiso de mi maternidad, a mi esposo le proponen un trabajo en Quito y yo pido el cambio a esa ciudad, me lo conceden y trabajé De Casa en Casa en Quito, ya como madre. Luego tuve mi otra hija, Emna y ya era más complicado trabajar,  pero igual me adapté al hecho de ser madre de dos hijos y seguí trabajando”.

Pero como la canción del salsero Willie Colón, “Todo tiene su final”, que la interpretaba y la hizo famosa el gran Héctor Lavoe (Héctor Pérez), la vida televisiva de Vanessa, un día jueves 7 de octubre de 2010, también tuvo su final, pues nada dura para siempre. Terminando así una larga y fructífera carrera de 14 años. “Sucedió que a mi esposo, le ofrecieron la embajada de Ecuador en Corea del Sur. Era lo que él quería. Él podía aceptar o negarse, pero yo le dije: Vamos, dale, es una buena oportunidad de trabajo, va a ser enriquecedora. Va a tener sus contratiempos y desafíos, pero va a ser súper buena. Así que luego de un detenido análisis, de poner pros y contras,  decidimos aceptarla. Con ello terminaba un ciclo hermoso que significó alejarme de la televisión para siempre»

«La tv fue un sueño hecho realidad, una meta que me propuse y la realice y de hecho la superé en mis expectativas. Esa etapa de mi vida fue espectacular, aprendí, disfruté, viajé, y trabajé duro como un burrito de carga, pero lo disfrute mucho. Cuando veo hacia atrás, me trae hermosos recuerdos, y me llenó mucho. Yo rebase mis propias metas, fui mucho más de lo que me imagine podía llegar a ser. Recuerdo con amor u alegría. No sé si volvería a la TV. Cuando la dejé la extrañe muchísimo, me costó millón distanciarme del cariño del público, del cariño de los compañeros, de la adrenalina del día a día, de las luces el escenario. Fue algo muy difícil pero como toda en vida uno se acostumbra y ya hoy tengo otra vida en la que también soy feliz”.

Así terminó la Vanessa de televisión y nació la “embajadora”, dicho con más propiedad, la esposa del embajador. En octubre de 2010 se trasladó con su familia a Seúl, Corea del Sur, país en el que su esposo Nicolás Trujillo era el embajador de Ecuador en ese país. “Vivimos en Seúl, cuatro años y medio. El día que partí, en el avión iba llena de miedos, sueños, metas y con dos hijos pequeños en brazos (Nicolás, de 2 años, 4 meses y Emna de 9 meses). El tiempo nos dio la razón y fue una de las mejores decisiones de nuestra familia. Nos fue maravillosamente bien y se cumplió con éxito la función de representar bien a nuestro país. Fue una experiencia increíble. Me gustaría explicar con palabras, lo gratificante, lo lindo, lo hermoso que fue servir al país y dar lo mejor de nosotros, dando a conocer las bellezas y virtudes de nuestro país, hacerlo conocer más y representarlo bien”

“El primer año me dediqué a ser mamá, a organizar y ocuparme de todo lo la casa, desde elegir los cubiertos. Además me empapé de muchos temas referentes a mi país (cocina, cultura, política, turismo), el mundo y Corea del Sur. Fue complicado acoplarnos, conocer, saber que comprar en el supermercado, buscar los colegios de los niños, el primero ya iba al maternal, conseguir la casa. Fue un cambio de vida por completo y fue como  empezar desde cero. Ya el segundo año me dediqué a los hijos y al colegio, a los eventos y obras sociales que se podía hacer. Organizamos, una exposición de arte ecuatoriano, en las ferias grandes de exposición de los distintos países, hacíamos ceviches para promocionar nuestra gastronomía; hacíamos cenas en la casa a la que invitábamos a comerciantes y embajadores de otros países para darles a conocer nuestra  comida  y hablarles de las virtudes y bellezas del país»

» Para mí, más allá de que no trabajaba per se recibiendo un salario, si era un trabajo, porque me tocaba organizar la feria de Ecuador, eventos sociales, exposiciones de arte, llevamos a una cheff ecuatoriana, María Ruth Moreno para que en un súper reconocido restaurante de Seúl se hiciera comida ecuatoriana. Recibimos políticos, empresarios y personalidadres de distintos ámbitos. Recibimos al presidente Lenín Moreno, cuando fue allá. Hubo Bastante trabajo en un mundo totalmente diferente al nuestro y lo hicimos bien. Estamos satisfechos por eso”

“Esta experiencia a mi esposo y a mí nos cambia la vida y de qué manera. Primero porque más allá  de haber tenido la oportunidad de viajar o del idioma, vivir en esta sociedad tan diferente a la nuestra, que sobre todas las cosas están los adultos y el respeto a los demás, enseña y enriquece. Es una cultura ancestral, del Confusionismo que te cambia a bien. Nunca volveremos a ver el mundo como lo veíamos antes.  Esta cultura te enriquece por el culto al honor, a la responsabilidad, la puntualidad, el orden, como se respeta a la tercera edad, a las embarazadas, los modales a la hora de comer, como crían a los hijos, allá se respetan los semáforos, las filas, los turnos para cada cosa, no se bota basura en la calle, no se cruza entre los carros, se da paso al peatón, en fin. Orden y respeto total.  Yo si extraño Corea del Sur, un país al que aprendimos a amar”.

Y claro de esa experiencia, ella tiene muchas anécdotas. “Uff hay varias anécdotas. Una vez fui a un supermercado y vi a una señora con una funda y un pirex y yo pensé que era harina para hacer torta y había sido detergente para lavar platos. Otra vez con mi esposo nos fuimos a una casa típica coreana, en la que duermes en el piso y al siguiente día desayuno, no vimos el tradicional nuestro con café jugo y pan, sino que te dan sardina, algas, pepino. Nos sucedían cosas como para reírse pero forma parte del  crecimiento, Al principio chocan ciertas cosas, pero luego te acostumbras, por ejemplo al comienzo yo no comía la comida tradicional de allá, pero luego ya me gusta, ahora  extraño y me hace falta el kimchi (una preparación fermentada con la col asiática como ingrediente básico), el Bibimbap (literalmente significa “arroz mezclado” o “comida mezclada”. Consiste en un cuenco de arroz con vegetales y carne encima) o el samgyetang (sopa de pollo al ginseng que lleva la carne de pollo, arroz glutinoso, ginseng, jujube seco, jengibre y ajo). Nos encantó Corea del sur, nos dio mucho y no cambio esa experiencia por nada.

Y como ha sido la tónica de su vida, nuevamente en 2014, Vanessa da un giro a su vida, esta vez para mudarse a Canadá, por carrera diplomática de su esposo. “Al cuarto año es estar en Corea, quedo embarazada de mi tercera hija Mila y al quinto mes,  a mi esposo le dan un cambio de embajada y nos vamos a Canadá a Otawa. Me fui con mi panza y mis dos hijos a Otawa, la capital de Canadá y la cuarta ciudad más grande del país. Hermosa etapa. Yo con niños chiquitos pasaba full. Vivimos dos años y medio allí. Vivíamos en un lugar donde había naturaleza por todos lados, era un bosque, las casas no tenían cerca, era todo cercano, vivíamos en una comunidad de viejitos en donde pasaba nada y se vivía con tranquilidad. Con mis hijos los iba a dejar al colegio en bicicleta. En cuanto al trabajo, allá fue igual que en Corea, fui a promover los eventos de Ecuador, a darle la mano a mí esposo, llevando o yendo a recoger al aeropuerto a los visitantes, darles un almuerzo, hacerles conocer los lugares típicos, hasta que mi esposo se incorporar al grupo y asuma sus funciones. Fueros Dos años y medio de grandes experiencias y mucho trabajo”

AHORA

Hoy Vanessa de 42 años, que radica en Manta desde hace cuatro años, es una mujer, dedicada a la familia, a la vida empresarial, a los negocios y al deporte. «Son facetas que las disfruto. Son otras facetas de mi vida en la que me siento realizada y feliz. Todo tiene su momento y hoy el mío es el de  ser esposa, madre, hija, hermana, empresaria. Me encanta la ciudad en la que vivo, el trabajo que desempeño al tener mi propio negocio de bienes raíces y producir para el bien del país y de mi familia».

 

“Mi vida es mi familia, mi esposo Nicolás, mis hijos Nicki de 13 años, Emna de 11, Nila de 5 y nuestro perro Coco. Llevo 14 años de casada, siendo muy feliz. Somos muy unidos y eso en parte se debe a que llevamos viviendo mucho tiempo afuera del país.  Haber vivido lejos nos ha hecho muy unidos con nuestros hijos. Somos súper unidos, para nosotros la familia es el más importante pilar de la sociedad. Así, también somos muy unidos con nuestros papás, nuestros hermanos y cada vez que podemos viajamos a verlos y aprovechamos cualquier oportunidad para estar todos juntos, que es uno de los momentos más lindos que podemos tener»

«Nosotros disfrutamos mucho de cocinar. A mi familia le encanta cocinar, mis hijos han estado en cursos de cocina, mi esposo concina muy rico y yo también cocino bien. Hacemos competencias de hacer pan, galletas y pasamos mucho tiempo cocinando y nos divierte, nos relaja y nos une. Nos encanta la playa, hacemos deportes acuáticos, disfrutamos de la naturaleza, de estar al aire libre. También vemos películas. Con mi esposo tratamos de estar el mayor tiempo posible con los chicos y no solo en tiempo de cantidad, sino en tiempo de calidad. Formar parte de su día a día, llevarlos a sus actividades (deportes, reuniones, fiestas9, conversar con ellos. Son unos chicos muy maduros para la edad que tiene y ellos saben la importancia de la familia que es el amor más puro, más real y nos alegra de ver que ellos están conscientes de eso”.

Además de la familia, Vanessa disfruta de su vida, la ciudad en la que vive y los deportes. “Yo soy guayaquileña, amo mi ciudad, pero también amo Manabí y Manta que es un lugar hermoso, de gente buena, con playas hermosas, exquisita gastronomía, buen ambiente. Manta es una ciudad perfecta, ni muy grande ni muy pequeña, es un puerto que tiene un clima espectacular. Vivir en una ciudad con mar que más se puede pedir. Aquí hago mucho deporte, pues el entorno se presta para ello. El deporte es parte de mi vida desde siempre. De joven jugué vóley y fútbol, patiné, y aunque no me gusta mucho, corría»

«El deporte es salud y me doy tiempo para en mis ratos libres, hacer actividad física, pues es muy importante hacer ejercicios y comer sano. Ahora como principiante  practico ciclismo de montaña y paddle surf o surf de remo, un deporte en que una se desliza por el agua en una tabla de surf pero utilizando una pala como remo para mantener el equilibrio. Es un deporte emocionante, lleno de adrenalina muy desestresante. Es importante mantenernos sanos que además nos hace felices”.

Otra faceta de su vida es la fase empresarial y de negocios, en la que encontró la socia ideal, la también figura televisiva Diana Sedgwick. Indirectamente de una manera u otra, la televisión siempre estára ahí y como dice el refrán parodiado Dios las cría y la tele las junta. “Ahora en marzo cumplo cuatro años viviendo en Manta. Mi esposo y yo tomamos la decisión de venir acá, después del terremoto del 16 de abril de 2016. Decidimos que era el momento de venir acá a  invertir ayudar al progreso de esta ciudad  y esta provincia y no nos equivocamos. Actualmente estamos con Diana en un proyecto propio. La idea es construir un edificio de 26 departamentos de primera línea, frente al mar, en Santa Marianita, una playa muy linda a 15 minutos de Manta. El proyecto está en marcha y nos está yendo muy bien. Siempre he ido cumpliendo etapas. Ahora es la etapa de otro sueño hecho realidad y de cumplir otra meta, sé que lo vamos a lograr, le vamos a meter todo el trabajo posible y todo nuestro corazón porque ahora nos están contratando, es nuestro proyecto, nuestra propiedad, nuestro sueño, nuestra idea, nuestro trabajo y estoy muy feliz con esto”.

Y así, Vanessa sigue su vida feliz y realizada por todo lo que ha hecho y ha logrado.

Fotos:  Apertura: Revista Cosas. Texto: eluniverso.com; José Sánchez (El Universo), Tc, Ecuavisa, Canal Uno.

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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