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NACIMIENTO, UNA HISTORIA DE VIDA PARA CONTAR

Escrito por Mariella Chacón Morales

¿Quieren que les cuente cómo llegaron hasta aquí? ¿O por qué y cómo sus mamás anidaron en playas como ésta? Sí, yo sé que están sorprendidas, ¡esta playa es lo primero que están observando desde que salieron de sus huevos!

Supongo que ellas pensaron que aún esta playa no está afectada por nosotros los humanos y por eso la prefirieron para su anidación para que pudieran venir a este mundo; mundo que, si bien, es al que yo también pertenezco, no puedo decir que es el mejor, pero al menos es el que conozco.

Volviendo al tema, ¿por qué en esta playa? Pues, si yo hubiese sido una de sus madres, también la habría elegido: aquí no se percibe la erosión que causan las edificaciones, no es una playa con rellenos ni luces artificiales por doquier. Es un lugar confortable, sin ruidos provenientes de automotores o de turistas. Ustedes resultan mucho más sensibles a los sonidos que nosotros.

Retomando… después de salir del océano sus mamás llegaron hasta aquí, hasta Olón, comenzaron la búsqueda del sitio correcto para anidar, con la luna como su único testigo y con el silencio como su mejor aliado. Buscaron cuidadosamente el lugar donde las tendrían, como todas unas buenas madres. Fueron muy intuitivas, no creyeron conveniente anidar y depositar sus huevos en otros momentos; sobre todo, si percibieron luces o humanos cerca de ellas.

Como pez fuera del agua.

Cuando sintieron que llegaron al sitio correcto, entonces lo hicieron. Aunque no pueda saberlo con exactitud, para muchas de sus madres cada vez que debieron anidar debió representar una labor extenuante, ya que ellas disfrutan estar dentro del océano y, fuera de éste, seguramente se sintieron letárgicas e incómodas. Y aquí es cuando nos identificamos con ellas, cuando hemos tenido la sensación de no poder respirar, de sentirnos asfixiados, y hemos debido enfrentar y cumplir situaciones, sí o sí.

Pero la mejor parte de haberlo hecho es que llegó la recompensa de una situación mejor o de un propósito de vida. Exactamente eso hicieron ellas por ustedes, ¡ante cualquier adversidad decidieron tenerlas y eso es lo más rescatable!

Permítanme seguir contando cómo fue que llegaron hasta aquí… La verdad me encantaría que mi mamá me contase todo sobre el día en que nací, ojalá me lo pueda decir en cuanto se lo pregunte, pero no hablaré más de mí, en este momento ustedes son las que quieren conocer sus historias y las de sus valientes madres.

En la construcción del nido y el momento de la ovoposición.

Pues bien, debieron trepar hasta una parte seca de la playa y comenzaron a limpiar la zona elegida con sus aletas anteriores. Construyeron su nido excavando con sus aletas y rotando su cuerpo. Muy posiblemente al amanecer, cuando finalizaron la construcción del nido, en aquel hoyo, del tamaño de sus cuerpos, depositaron sus huevos, de uno en uno, o hasta de dos en dos y acompañados de un elemento viscoso llamado moco. Pusieron tantos huevos como les fue posible, aproximadamente 100. Ese momento fue supremamente importante, mientras ellas realizaban la puesta de huevos nadie podía perturbarlas.

Una vez que finalizaron este proceso, usaron sus aletas posteriores para cubrir el hoyo y compactar bien la arena poco a poco. Luego, tuvieron que colocar inclusive más arena con sus otras aletas para que sus huevos estuvieran muy bien escondidos y no fueran presa fácil de sus depredadores naturales.

Finalmente, ellas fueron de vuelta al mar para descansar antes de volver a anidar durante la época en que suelen hacerlo, o bien antes de comenzar nuevamente su migración hacia las áreas donde encuentran alimentos. Y, aunque suene cruda, pero fue así, las dejaron bien resguardadas en sus nidos, aunque nunca más regresaran a cuidarlos.

Dentro de los huevos, ustedes permanecieron alrededor de 60 días, esto pudo variar debido a que dependía de la temperatura de la arena alrededor de los nidos, el hecho de que salieran unas más pronto que otras; mientras más caliente estaba, ustedes como embriones se desarrollarían en menor tiempo. Incluso, sus sexos también dependieron de este factor e influyó para que nacieran más hembras que machos.

Nuevas vidas emergiendo.

Y así fue como les llegó la hora de poder liberarse del nido valiéndose por ustedes mismas. Siento que ese acto equivale al que ejerce una persona cuando necesita salir de donde se ha encontrado por mucho tiempo y desea respirar otro ambiente. Nosotros lo hacemos con algo que llamamos fuerza de voluntad y mente positiva, mientras que ustedes usaron su afilado diente temporal.

Salir del cascarón les tomó varios días, en comparación a los humanos, ¡que a veces esto puede tomarnos años! Eligieron la temperatura más fresca para emerger, en una mañana como la de hoy. Y ahora, no habrá nadie que las detengan. ¡Vayan, diríjanse lo más rápido que puedan hacia ese gigante que las espera con los brazos abiertos!

¡Apúrense por favor! No deseo que muchas de ustedes mueran deshidratadas o que las atrapen sus depredadores. Les advierto que estas primeras 48 horas serán críticas, deberán nadar y alejarse de la orilla hasta un lugar en el océano donde se sientan protegidas y encuentren alimento. No olviden que cuando alcancen su destino, seguirán nadando muchos kilómetros, sólo así podrán permanecer en medio de las corrientes que las ayudarán a trasladarse el resto de sus vidas, hasta que algún día decidan volver a estas aguas de la costa ecuatoriana.

¡Esperen! Sólo debo acotar algo más, rápidamente: así como nosotros nos rodeamos de situaciones y personas que nos quieren hacer daño, ustedes tampoco están exentas de padecer lo mismo; en su caso, deben camuflarse para no ser descubiertas por sus depredadores naturales, tengan cuidado de no ingerir basura creyendo que es alimento, en su hábitat hay mucho de esto y es algo que se nos ha salido de las manos, o donde vean manchas de gasolina por los grandes buques pesqueros o mallas pescadoras, háganse a un lado, no quiero que mueran en el camino…

¡Quisiera que las estadísticas fueran diferentes! que todas lleguen a ser adultas y cuando les llegue la hora de aparearse vuelvan a esta misma playa que las vio nacer, para que le den otra vez la oportunidad de acogerlas y, en conjunto con aquella luna y esta arena, pueda ser testigo del comienzo de futuras generaciones, esperando que las condiciones ambientales sigan siendo iguales hasta dentro de muchos años más.

Sé que me escuchan en este momento, aunque digan que sólo bajo el agua perciben un mayor espectro sonoro, en fin, ¡apuren antes de que se les haga tarde! Muevan esas aletas y hagan de todo por sobrevivir, ¡tomaré su ejemplo pequeñas, buen viaje! ¡Adiós!

Mientras ustedes se alejan, me dirigiré a los lectores para contarles que en Ecuador se ha registrado la anidación de cuatro de las siete especies de tortugas marinas del mundo, entre éstas la tortuga Golfina (Lepidochelys olivacea), la tortuga Verde (Chelonia mydas), la tortuga Carey (Eretmochelys imbricata) y la tortuga Laúd (Dermochelys coriacea).

Las que depositan sus huevos en el país, lo hacen en 41 puntos, entre éstos: Esmeraldas, en playas como Cauchal, Cabuyal, Las Palmas, Same, Tonchigüe, Galerita, Quingüe, Muisne e Isla Portete; en Manabí, Puerto Cabuyal, Canoa, Crucita, Murciélago, Santa Marianita, Ligüiqui, La Botada, San Lorenzo, San José, Los Frailes, La Playita, Salango, Piqueros, Playa Dorada, Puerto Rico, Las Tunas y Ayampe; en Santa Elena, Olón, Montañita, Manglaralto, Playa Bruja, Valdivia, Playa Rosada, Tres Cruces, Punta Brava y Mar Bravo, y en Guayas, a lo largo del perfil costero de Playas.

Felizmente, las direcciones provinciales del Ministerio del Ambiente y Agua son las encargadas de dar protección a los puntos donde las tortugas marinas depositan sus huevos, especialmente en las regiones marinas y costeras protegidas.

Además, existen fundaciones que ejecutan programas para el monitoreo de tortugas marinas en conjunto con embajadas extranjeras en nuestro país y que administran reservas privadas creadas con la compra de las tierras que no forman parte del sistema estatal de áreas protegidas, cuyo financiamiento se hace a través de fondos internacionales con el fin de conservarlas.

Por supuesto, también se trata de un trabajo conjuntamente con la comunidad, es necesario tener extremo cuidado en las costas para que las tortugas, puedan llevar a cabo su proceso de anidación sin perturbaciones, sus huevos se incuben el tiempo necesario y eclosionen dando lugar a tortugas bebés, que se convertirán en juveniles y con mucho esfuerzo llegarán a ser adultas.

Cuidémonos entre sí y a las especies que conviven con nosotros en este planeta, al cual, por cierto, ¡le debemos tanto y protegemos muy poco!

Fotos: Apertura. Cortesía Francisco Koenig. Texto: Primera foto. Tortugas golfinas en su camino hacia el mar. Cortesía Francisco Koenig. Fotos Cortesía: Fundación Jocotoco y Fundación Ecológica Oloncito

Fuentes: conserveturtles.org; www.eluniverso.com

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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