¡QUÉ ES DE TU VIDA?

¿QUÉ ES DE TU VIDA?

CLAUDIA GÓMEZ

ANTES

Claudia Gómez Lozano, nacida en Guayaquil, el 18 de mayo de 1973, fue una famosa modelo profesional, actriz de teatro y televisión, con 25 años de carrera, que tuvo su mayor auge en la época de los 90 y 2000, teniendo a su haber una decena de obras teatrales y 18 programas de televisión, de diferentes géneros, dramas, documentales, comedias y telenovelas. Conocida por su profesionalismo y versatilidad, fue una de las preferidas de los productores y por su carisma, una de las consentidas del público

Claudia nos cuenta su inclinación por el arte y los inicios de su carrera. “A mi desde niña me gustó el arte, siempre me sentí inclinada a él. Mi sueño era ser bailarina, jamás se me ocurrió ni imaginé que mi rumbo iba a estar por el teatro o la televisión. Yo quería ser bailarina e ingresé a una escuela de danza en la que era inmensamente feliz, lastimosamente, la situación económica se puso mal en casa, ya mi madre no podía seguirme pagando la academia de ballet, así que me puso a escoger entre la escuela o la danza. Me dijo” “o te quedas de burra sin estudiar o te haces bailarina”, escoge. Yo de niña, no tuve otra opción que renunciar al baile, es que cuando yo estudiaba era muy caro, porque la ropa de danza, los trajes de entrenamiento, las puntas (zapatillas) no se vendían aquí y había que traerá del exterior y cosas así. En ese tiempo era muy costoso y a mi pesar lo tuve que dejar. Soy una bailarina frustrada”.

Pero quien está destinada para algo, tarde o temprano encuentra su camino y ella lo encontró a través del modelaje que terminó siendo su paso al teatro primero y a la televisión después. “Ya en la adolescencia, las cosas mejoraron y pude estudiar modelaje. En 1990 a los 17 años me gradué de modelo profesional en la academia Pasarela D´Lazo. El resto lo hicieron la casualidad y el destino. Un día, estando en la academia, nos llamaron a varias modelos a una reunión con unos delegados del Diario Extra y allí me seleccionaron para ser la modelo de la Noticia Millonaria, que era un sorteo que el periódico hacía en televisión y que jugaba con la lotería de Guayaquil. Yo era la que sacaba las bolitas. Luego ese mismo diario, me cogió como portada de las ediciones del Lunes Sexi. Yo estaba feliz con mi carrera de modelo, ni soñaba en ser actriz»

«Pero se dio y se dio de una manera rara, inusual, todo obra de la casualidad, del destino, no sé. Un día caminando por el centro, en esos televisores de los almacenes vi un programa de baile de Carla Sala, llamado Ritmomanía y como me fascina el baile me quedé un rato viendo. Luego seguí mi caminata hacia lo que tenía que hacer. Pero unas cuadras más adelante, al llegar al Unicentro, veo que en un local de alado, había un  letrero que decía Ritmomanía, me llamó la atención  y de curiosa, subí a ver. Allí me atendió el bailarín Hugo Guerrero, quien me dijo que era  parte del cuerpo de baile de ese programa. Nos pusimos a conversar y le conté que era modelo, que estaba en la Noticia Millonaria, que era una bailarina frustrada  y demás. El entonces me propuso  que yo diera clases de modelaje en su escuela y él a cambio me daba clases de baile, encantada acepté. Trabajé allí tres años de profesora de modelaje y cumplí mi sueño de volver a bailar, claro que ya no lo pude hacer profesionalmente, porque mi cuerpo ya no estaba predispuesto para eso, pero bailé y mucho. Un día, Hugo me contó que quería cantar y yo lo impulsé, porque yo soy lanzada, y soy de las que piensa que cuando quieres hacer algo debes hacerlo sin miedo a críticas y que si tienes un sueño debes cumplirlo. Así, él grabó su tema Cuchi Cuchi y me dijo que quería que sea su modelo del video. Obvio que acepté. Lo hicimos en la playa, el video quedó pésimo. Recuerdo que  en una escena en el mar, una ola me tumbó, me arrastró, me dio fuerte y quedé herida. Adiós video playero. Luego lo repetimos en Guayaquil en otra locación: El teatro del Ángel y allí empieza otra historia, que fue la que me llevó a la actuación”.

La historia es la siguiente. El año 1994Su edad 21 años. “Al llegar al teatro para hacer el video, nos recibieron los actores Oswaldo Segura y Taty Interlige, quienes me vieron y parece que les gusté porque luego, días después, le dijeron a Hugo que iban a estrenar una obra y le preguntaron por mí porque decían que la imagen el perfil y la característica  de la chica que andaban buscando para esa obra, era de mi tipo y que me pregunte si yo estaría interesada en ese papel. Yo le dije a Hugo que no. Le dije. ¡Cómo vas a creer!, yo no soy actriz, jamás he estudiado teatro, nunca he hecho una obra ni en el colegio, yo no soy para eso. Además tengo nervios, me muero de miedo y Hugo me dice: tranquila esta es tu oportunidad, es la oportunidad de tu vida, nada se da por casualidad y si se fijaron en ti es por algo, allá te van a preparar. Junto a él estaba la bailarina profesional Gardenia Delgado, quien me dice: Amiga vaya, no pierde nada, usted tiene cara de televisión, usted va a triunfar, arriésguese. Yo me reía, no quería ir y seguía con mi negativa. Ella me dijo: vaya y verá que se queda de largo. Y tuvo razón, me quedé de largo”.

“Total es que al final fui al teatro y me presenté con ellos. Me hicieron la propuesta y tal era mi desconocimiento y mi inexperiencia en el campo, actoral que Hugo tuvo que arreglar la parte económica. La obra, mi primera obra se llamaba: Que Rica Noche, una adaptación argentina que allá se llamaba Noches de Cabaret, pero aquí no se pudo poner ese nombre, por los prejuicios nuestros porque aquí eso es un mal concepto si dices cabaret, la gente se ataca y empieza el mal pensamiento porque la gente acá no está preparada para oír esos títulos, como en otros países en donde Cabaret es un show al que puedes ir con tu esposa, a comer, beber y disfrutar de un show de teatro, danza, canto, baile. Muy diferente al concepto de cabaret que se tiene acá.  Para esto, ellos: Oswaldo y Taty, me prepararon y junto a grandes maestros a los que le debo mucho como los hermanos Garzón (Héctor y Andrés) y Sandra Pareja e Isidro Murillo que habían llegado de Argentina, graduados de  actores profesionales especializados en arte dramático, tomé cursos, talleres, recibía clases de diferente tipo y al final actué en la obra que fue un éxito en taquilla y me fue muy bien. Quedé encantada con la actuación e hice de ella mi vida”.

Nuevamente el destino y la casualidad, además de su capacidad, claro, hicieron que su estreno no fuera debut y despedida, pues todo se conjuntó para que ella se quedara en el teatro. “Todo se fue dando. Yo estaba divorciada y necesitaba trabajar y se dio. Cuando las cosas tienen que darse, se dan.  La actriz Laura Suárez, hija de Taty era la secretaria del teatro, pero ella se casó y se iba a residir a otro país, así que me ofreció que me quedé en su puesto y acepté. Económicamente me iba bien y pude independizarme, alquilé una suite en Urdesa, cerca del teatro para estar cerca de mi trabajo, prácticamente vivía allí. Era secretaria en dos jornadas de 9 a 12 y de 3 a 6, luego atendía boletería, además estudiaba actuación con ellos, ensayaba, actuaba y encontré allí una familia»

«Hay una anécdota de mi primera obra, que no precisamente es artística, pero que la recuerdo siempre. Una noche en mi casa de Urdesa, me robaron toda la ropa que tenía, que la había lavado y la había puesto a secar. Me quedé solamente con la ropa de dormir. Toda la ropa, se me llevaron. Taty y Laura, tuvieron que prestarme ropa hasta que yo pueda comprarme la mía. Y así me fui ligando más a ellos, al grupo, que me cuidaban, me protegían y me daban clases de actuación. Así me hice actriz. Luego vinieron más obras: Taxi Coca (1996), Efigenio Santo o Demonio, Maestra Vida, La loca Soy Yo, Un guayaco en Hollywood, Grease, El Show de Felipe, Éxodo, Guayaquil en Pepas. Y de allí sale mi salto a la televisión”.

Lo que ella llama su salto a la televisión, es algo que como todo en la vida, un día tiene que darse y se dio en 1994. Un día una naciente estación de televisión, Si Tv, que quería innovar la pantalla ecuatoriana y darle más empuje a la producción nacional, contrató al grupo La Mueca, para que haga los sketchs del programa Guayaquil Caliente, y ella fue parte de ese combo. “Mis inicios en televisión fueron en comedia, pues era parte del segmento La Risa Caliente de Guayaquil Caliente en la que estaban como parte de la Mueca,David Reinoso y Fernando Villaroel. Me acuerdo que el primer sketch lo hice junto a David en el papel de una montubia, lo hice súper nerviosa, muy estresada, me moría de miedo, pero lo hice»

«Luego llegaron más producciones para diferentes canales. La primera de ellas: Mis Adorables Entenados con Billete (1995-1997) para Telesistema como se llamaba en ese entonces lo que hoy es RTS, allí yo ya estaba más preparada, mas entrenada y ya me lanzaban al ruedo nomás. Luego para el mismo canal hicimos Súbete a mi taxi (1999) luego fuimos a TC a hacer el Show de Felipe (1999), un programa en vivo que tenía invitados, artistas nacionales e internacionales, sketchs cómicos y otras variedades».

Como en la vida, en el arte, un día se pasa de la risa al llanto, de la comedia al drama y viceversa. Así,  Claudia cambió de género actoral y pasó de los programas cómicos a los dramatizados, siendo el primero suyo, de una larga lista, el capítulo Dulce Sueños en el Programa De la Vida Real, una serie documental –periodística conducida por Rolando Panchana que contaba la historia de casos reales sucedidos en Ecuador que transmitió Ecuavisa entre 1999 y 2005. “Ese programa no lo olvido nunca porque fue uno de los más vistos que se hicieron en esa serie y que tuvo récord de audiencia. Allí junto a Paola Farías y Carolina Ramos fui una de las chicas Dulce Sueños que en la vida real era una banda delincuencial femenina que operó en Guayaquil en los años 90 en que varias mujeres seducían a los hombres en bares o discoteca, les daban escopolamina para robarles todo. De allí, además de mis inicios dramáticos, me quedó una linda amistad de más de 25 años con Paola Farías que es mi comadre, mi hermana y con quien creamos un lazo de amistad entrañable. Luego de eso, seguí apareciendo en varios capítulos de la Vida Real».

Después seguí en esa tónica con un programa similar: Archivos del Destino (foto), conducido por Jorge Rendón, que se transmitió entre 2002 y 2008 también contaba hechos reales sucedidos en el país en que fusionaba la investigación periodística con los dramatizados. Uno de los que más recuerdo fue el capítulo del asesinato al  periodista Manuel Echeverría (2003), a quien lo envenenaron en 2002. Luego vinieron varios programas más: la serie policial Smith Weison Zambrano (2003), escrita por el guionista manabita Franklin Briones y protagonizada por Carlos Valencia y Rocío Serrano que transmitió Ecuavisa; Infieles Ecuador (2003-2004) en Canal Uno, Puro Teatro de Gama Tv (2012) en la que estuve en varios programas, Aída de Teleamazonas (2012) en que me dieron un personaje muy bonito y Los Hijos de Don Juan (2015) de TC en el que estuve en algunos capítulos”

Pero Claudia no solo es programas de televisión, sean cómicos o dramáticos, en los que no se tiene una participación constante y asidua, sino que también es de telenovelas, en las que ya la presencia del actor es perenne por una cierta temporada, lo que da asiduidad con el público que empieza a identificar más al artista. “En el mundo de las telenovelas hice: Yo La Hechicera (2003), Yo Vendo unos ojos Negros (2004) y Amores que matan (2005) por Ecuavisa,  y  de nuevo volví a la comedia en la serie – novela Cosa Seria (2006) y en algunos capítulos de Solteros sin Compromiso (2007), de TC, luego en 2008 volví a Ecuavisa para hacer la  El Secreto de Toño Palomino en el que hice un papel protagónico muy querido, Eloisa, luego hice la comedia la Panadería y la última telenovela que hice que fue el Exitoso Licenciado Cardoso (2009). A partir de allí dejé de hacer televisión”.

Pero este espacio es para recordar y Claudia recuerda algunas de sus producciones. Una de ellas y como no podía ser de otra manera, es, su primera telenovela: La Hechicera (2003 – 2004) que fue protagonizada por la fallecida cantante Edith Bermeo “Sharon” que transmitió TC Televisión, que fue un melodrama de romance de 180 capítulos, escrito por Catharina Ledeboer y dirigido por Toño Vega, que se transmitió entre el 9 de junio de 2003 y enero de 1994.

“La recuerdo no solo por ser la primera, sino porque fue una linda producción que tuvo la participación de actores nacionales y extranjeros, algunos que vinieron de afuera como los peruanos Bernie Paz, Juan Carlos Salazar y Maricielo Effio y otros que vivían aquí como  Carlos Alberto Vicente, Marina Salvarezza, Humberto Calaña. La novela se centra en la vida de Ziaré de Fátima, una chica de pueblo que soñaba con ser cantante. El drama tuvo dos etapas. La primera, protagonizada por Sharon y Berni, que es en la que estuve yo. Allí hice el papel de Juana, una productora de un canal de televisión que era la mejor amiga de la novia del dueño, Laura Rivas (Mariecielo Eiffo), que era la rival de Ziaré y a quien le hacía maldades y como tal la secundaba en todas sus cosas y también tenía mis rollos y mi romance con un compañero del canal. Allí compartí con grandes actores como:  Azucena Mora, Amparo Guillén, Éricka Vélez, Maricela Gómez, Maluly Valdiviezo, María Fernanda Pazmiño, Kattya Tamayo, Alberto Cajamarca, Omar Naranjo,  Juan Pablo Asanza, Marcelo Gávez, entro otros. Fue una bonita experiencia que me permitió darme a conocer porque la novela fue bien vista. Además, al ser mi primera participación en telenovelas, aprendí mucho de como era el mundo de las novelas que no es lo mismo que hacer series”.

Otra de las producciones que recuerda, fue la primera que hizo en Ecuavisa:  Yo vendo unos ojos negros, transmitida en 2004, inspirada en la novela literaria del mismo nombre de la escritora ecuatoriana Alicia Yánez Cossío, adaptada por Ana Montes. La producción que tuvo 120 capítulos fue protagonizada por Giovanna Andrade y el mexicano Khotan Fernández con las actuaciones antagónicas de Laura Suárez, Rossana Iturralde y el venezolano Henry Soto y las actuaciones estelares de la venezolana Mariela Alcalá y el colombiano Luis Xavier Posada.

«La telenovela fue hermosa y la recuerdo mucho por ser mi primera novela en la que tuve un rol secundario. Cuenta la historia de María Ochoa (Giovanna Andrade), una joven silvestre, provista de ancestrales poderes de sanación que por cosas del destino conoce a  Álvaro Santos de León (Khotan Fernández), un hombre melancólico, que busca un amor verdadero. Ellos se enamoran pero encontrarán muchos obstáculos en el camino. Uno de ellos es la presencia de Arancha Torres (Roxana Iturralde), una mujer de su pasado y de Gilda Montgomery (Laura Suárez), la hermosa modelo, que intentará separarlos por todos los medios.  Como Álvaro era un importante ejecutivo se fue por trabajo a Estados Unidos, dejando a María, pero tiempo después, él regresa al país, para impulsar una empresa de cosméticos  y se rencuentra con ella que por coincidencia había sido contratada para asesorarlo en la creación de una nueva línea de cosméticos inspirada en los principios sanadores de la naturaleza que María tanto conoce y domina.  Allí empiezan otras aventuras por que la empresa es liderada por Gonzalo Almendáriz (Henry Soto), casado con la única heredera del imperio: Mónica Farrow (Marielá Alcalá) y él es un hombre siniestro, desalmado que no vacilará en usar a Álvaro para tapar sus delitos y poner en peligro el futuro de la pareja. Fue una novela que tenía muchas locaciones de naturaleza. Fue una linda experiencia y a pesar de tener un papel no tan importante lo disfruté mucho»».

Otra novela que le trae gratas memorias fue El Secreto de Toño Palomino, transmitida en 2008 por Ecuavisa, cuya historia es una adaptación de la telenovela argentina Los secretos de Papá, original de Adrián Suar. En Ecuador la comedia dramática de 150 episodios, transmitidos por Ecuavisa entre el 10 de junio de 2008 y 20 de enero de 2009, fue escrita por Steven Pepin, Pablo Veláquez, Jorge Lozada y Cecil Stacio y dirigida por Marcos Espín, Luis Aguirre y Nitzy Grau. La trama cuenta la historia Toño Palomino (Martín Calle) un actor desocupado y sin suerte que debe trabajar en un programa de TV y que se encarga de hacer cámaras ocultas para revelar casos oscuros. Una de sus misiones será poner al descubierto a una panadería de gran renombre en el país, y para ello deberá hacerse pasar por gay. La idea, es descubrir un caso de discriminación en la empresa.

En la serie, junto a Claudia Gómez que hizo el papel de Eloísa de Contreras, actuaron actores como: Carolina Jaume como Angélica Jiménez Abarca de Izurieta, Paul Martin (Pablo Izurieta), Diego Spotorno (Paul Izurieta) Verónica Pinzón (Camila Palomino Zunino), Cecilia Cacante (Carla Izurieta), Marcelo Gálvez (Galo Contreras), Héctor Garzón (Mario Camacho), Mélida Villavicencio (Blanca Contreras «Blanquita»), Darío León (Trompita), Paloma Yerovi (Mariana Suárez), Giovanny Dávila (Luis Palomino Martínez), Monserrath Astudillo (Vilma Cordero) Tomás Delgado (Pedro Armendáriz), Dora West (Pamela) y Ricardo González (José). “ En la novela tuve un papel protagónico muy bonito, que fue muy querido por el público, el de Eloísa»

En el mundo del arte se dice que los programas son como los amores, nunca se olvidad ni el primero ni el último y Claudia recuerda su último amor televisivo, la que es hasta ahora su última telenovela en grabar: El Exitoso Licenciado Cardozo, que transmitía Ecuavisa en 2009.  La novela fue una adaptación de la argentina Los exitosos Pells. En Ecuador la historia de drama, comedia y romance creada por Sebastián Ortiva, escrita por los libretistas Pablo Velásquez, Jorge Lozada y Miguel Calero, producida por Xavier Ceballos y dirigida por Luis Aguirre,  Nitsy Grau y Guadalupe Loor, tuvo 130 capítulos emitidos desde el 28 de julio del 2009 al 22 de enero de 2010.

Claudia recuerda su papel. «Yo era Lily, la productora general del canal de televisión  en el que se desarrollaba la novela, era una mujer muy agobiada, muy estresada por el intenso trajín del trabajo,  andaba con tres celulares y un montón de cosas por resolver. Su único desahogo era llegar a su casa para verse con su novio Wacho, cuyo personaje lo hacía Efraín Ruales, pero lo que ella no sabía es que el la engañaba con Yoya, la maquilladora del canal que era Paola Farías»

«Tengo una anécdota con Efraín. Cuando lo descubro que estaba jugando a dos puntas, ambas lo terminamos, pero él en realidad me amaba a mí y me pide perdón y me besa, pero después del beso vino la cachetada, pero la cachetaaaaada y esa escena tuvimos que repetirla varias veces y él tuvo que aguantársela, lo peor es que en esa escena pasa Yoya y al vernos se queda escondida y cuando ve que me besa, va y lo remata. Fue la escena más comentada de la novela que hasta el mismo Efraín lo contaba en las entrevistas que le hacían por las cachetadas que recibió de ambas. Al final los dos nos quedamos juntos. Fue una linda novela, me divertí mucho. Guardo gratos recuerdos de mi última novela».

La novela contaba la historia de un matrimonio de periodistas compuesto por Soledad González (Monserrath Astudillo) y Juan Manuel Cardoso (Martín Calle), quienes conducen el noticiero deportivo de MegaCanal «Código 550», el más exitoso del país gracias a la fama de la pareja. Soledad y Juan Manuel son en realidad un matrimonio por conveniencia. Cardoso es gay y es pareja de Tomás Andrade (Diego Spotorno), hijo de Rodolfo Andrade (Paul Martin), el magnate de MegaCanal, mientras que Soledad tiene una relación con Diego Planes (Juan José Jaramillo), periodista del canal. Un día, Cardoso queda en coma luego de pelear con Rodolfo Andrade; él con Ricardo (Marcelo Gálvez) y Amanda (Carolina Jaume luego remplazada por Luciana Grassi), sus dos colaboradores más cercanos, deciden remplazarlo por Gonzalo Martínez (también interpretado por Martín Calle), un actor y profesor de teatro de apariencia física muy semejante a la de Cardoso, quien es atropellado por Rodolfo y le propone hacerse pasar por Cardoso. Así Gonzalo comenzará a suplantar al afamado periodista tanto en su vida pública como privada, intentando conseguir que nadie se dé cuenta de quién es realmente. Pero siente una atracción hacia Soledad, sin conocer la verdadera historia de los Cardoso

Pero Claudia no solo es televisión, también hizo cine. “Actué en La negra, el Pobre y el extranjero (1999) protagonizada por Carlos Valencia, Marina Salvarezza, Xavier Mejía y Nahuel Campos; Johnny la Película (2002) junto a Gerardo y Xavier Mejía, Carlos Valencia; Cuentos Sin Hadas (2013) del director Sergio Briones que se transmitió en varias salas del país y que un fue un gran filme que trata el tema de la explotación de menores y pornografía infantil, cuya trama gira en torno  al trabajo de un grupo de policías nacionales e internacionales que están tras la pista de unos criminales que explotan a menores con esos fines»

«Allí compartí con grandes actores nacionales e internacionales como las venezolanas, Eluz Perass y Chiquinquirá Delgado, los mexicanos Héctor Soberón y Pablo Quevedo y los nacionales Ricardo y Sergio Briones, Pamela Palacios, Jennifer Graham, José “Pepe” Sánchez, Ricardo González “Mezcalito, María Fernanda Pazmiño, María Mercedes Pacheco, Adriana Manzo, Luly Ossa, entre otros. Allí hice el papel de una madre de un niño que había caído en la red de esos delincuentes, entonces al ver que la justicia no resuelve, me vi en la obligación de tomar la justicia por mi propia mano y me tocó disparar al malo de la película que era Mezcalito y terminé presa. La escena fue dramática y bien lograda. El cine es maravilloso. Es otro mundo”.

Retirada por siete años de la televisión, hace cuatro, en 2016, pudo volver a la pantalla, pero así como antes el destino la puso en ella, esta vez el destino impidió la vuelta. “Ya tenía todo arreglado para actuar en la Trinity, ya se había acordado los términos del contrato, se había definido el papel que era uno de los más importantes, parecía una vuelta inminente, pero lamentablemente me enfermé, perdí el celular y estuve incomunicada y me pasaron varias situaciones inesperadas que me impidieron concretar el proyecto. No descarto volver a la TV porque mi vida es actuar y eso nada ni nadie me lo va a quitar  y lo extraño. Si hay algún proyecto que me convenga y de con mi tiempo, acepto sin pensar dos veces, aunque lo veo complicado, porque ahora los canales son muy herméticos, se han encerrado en un círculo de sus actores y rotan a los mismos para todas sus producciones, sin dar oportunidad a otros aunque sean experimentados. Bueno así es nuestro país, así ha sido y es nuestra televisión y lo ha sido siempre, pero no descarto que se pueda volver”.

AHORA

Ahora Claudia, a sus 47 años, está dedicada a su familia y a su negocio, las clases a domicilio de artes marciales que tiene junto a su esposo Allan Bohórquez“En cuanto al trabajo, con mi esposo tenemos una academia de artes marciales que por esto de la enfermedad actual y las regulaciones a ciertos negocios, está cerrada, por lo que estamos dando clases en domicilios. Soy cinturón azul en jiu- jitsu, un arte marcial japonés clásico o que abarca una variedad amplia de sistemas de combate modernos basados en la defensa sin armas de uno o más agresores tanto armados como desarmados. Estoy feliz con lo que hago, me gusta mucho, aparte de que me mantiene en forma, gozo de buena salud y me hace feliz.  Yo siempre hice deporte, iba al gimnasio, en una época entrenaba y jugaba fútbol en la academia de Alejandro Kening. Yo era defensa o volante número cinco. El deporte es vida.»

«Mi meta es llegar a ser cinturón negro. Es un deporte tan difícil, tan duro, mucho más si son artes marciales mixtas en que tiene que hacer de todo un poco. En nuestro trabajo, damos entrenamiento funcional personalizado, además enseñamos retos para bajar de peso, tonificar el cuerpo, entrenamiento funcional. Yo llevo siete años en esto, entreno chicos y chicas. En artes marciales soy Senpai que es el grado que sigue al Sensei, que es el grado máximo. Un Senpai, es el alumno aventajado, el más antiguo o el de mayor nivel. Yo puedo dar clases solo hasta el rango que mi cinturón lo permite y con la supervisión del Sensei. Un Senpai tiene la potestad otorgada por el Sensei para impartir disciplina y puede dar clases a los grados menores, bajo su supervisión”.

«Mi vida es mi familia que es numerosa e inmensamente querida .  Siempre lo ha sido. Ese es mi mundo. Mi esposo, mis siete hijos y mis ocho nietos, cada uno con sus personalidad y genios diferentes. Hoy y siempre lo más hermoso para mí son ellos. Soy feliz de la familia que tengo porque somos unidos, siempre estamos en las buenas y en las malas para querernos y apoyarnos. Con mi esposo compartimos el amor por el deporte, ambos practicamos la misma disciplina, tenemos afinidad. Mis hijos tienen su vida. Solo dos de ellos Raí y Rahab, siguieron mis pasos en le televisión. Ellos se iniciaron en Calle Siete y cuando decidieron ingresar en este mundo les dije bien como eran as cosas y que les iba a pasar. ”

Pero quien tiene la vena de la televisión, no puede estar muy alejado de ella y Claudia no lo está. “Tengo un programa de familia, enfamiliaonline, que se transmite por redes sociales, en facebook live y en la plataforma de youtube, los martes y viernes a las 19h00. El productor es mi esposo y lo conduzco junto al presentador Jonathan Chinchín. Inicialmente nació con mis hijos Rahí y Rahab quienes también siguieron la carrera de televisión, pero ellos ahora por complicaciones de sus trabajos en esa y en otras áreas, no disponen del tiempo necesario y no me pueden acompañar. Así que tan alejada de los programas no estoy”

Y es cierto, Claudia, uno nunca se aleja de lo que ama, porque aunque parezca juego de palabras estar distanciado no siempre es estar alejado y menos olvidado. Más en ella a quien se la recuerda con cariño por su gran profesionalismo.

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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