EL ADIÓS DEL BALADISTA TRÁGICO

La historia de Paul Sol un popular baladista de los sesenta que se adelantó a la partida dejando un legado que marcó época

La imagen fue clásica y se convirtió en un clásico. Muchos niños y jóvenes de los 60, la vimos en televisión en los primeros videos en blanco y negro que pasaban por ese entonces y la contemplábamos “reprisada” en las horas sociales de las aulas escolares y en las presentaciones para los padres de familia en algún evento artístico cultural escolar o colegial. A algunos compañeros vi imitar la escena en que un cantante se arrodillaba en el piso, se lamentaba, golpeaba al piso y se rompía la camisa, mientras cantaba “Burlado, Burlado, Burlado, por mi corazón”. El artista se llamaba Paúl Sol, porque así se conocía al compositor y cantautor lojano, Gonzalo Hernán Salas Eguiguren, conocido como “El Baladista Trágico”.

Su nombre de pila no dice nada, pero su nombre artístico dice muchísimo, pues fue uno de los pioneros de la música ecuatoriana en el género de la balada allá por los 60 en la que fue supremamente conocido y popular. Una nota periodística del diario Crónica de Loja, publicada en 2016 cuenta el porqué  del apelativo de “Baladista Trágico. “Por la letra de las canciones y el estilo singular de interpretarlas, llorando, fui reconocido como el Baladista Trágico, porque cuando empecé, cantaba y lloraba, los espectadores se emocionaban y me aplaudían”.

Se hizo popular por su forma singular y apasionada para cantar y sus canciones eran muy solicitadas en la radio y asiduamente transmitidas en la televisión nacional en los programas El Clan del Cuatro en Canal 4 o el Show de la Tarde (luego show de Bernard) de canal 2, cuando las estaciones televisivas tenían número y no nombre. Esas presentaciones le abrieron las puertas al éxito y comenzaron las presentaciones en las radios que por entonces tenían escenarios a los que el público podía asistir a ver las presentaciones que eran transmitidas en vivo. Así llegó al escenario ícono del momento el antiguo teatro Olmedo de Guayaquil.

Ahora, el cantante de Burlado, no pudo burlar la muerte, que es difícil de burla cuando llega la hora. Y la hora se su presentación final le llegó a paúl Sol el pasado martes 26 de enero de 2021. Revista Delado ca a recordarlo y a rendirle un homenaje póstumo porque fue un ícono del pentagrama ecuatoriano que tuvo su fama y su momento.

Paúl Sol, nacido en Loja en 1942, tuvo varios éxitos compuestos e interpretados por él o versionados de otros cantantes que ocuparon los primeros lugares de los ranking radiales como: Burlado, El Baladí, Noche de Verano, Si te ven llorar, La Noche, Danza de horror, Es hermoso vivir, Yo sé, Porque lloro, Oh mi Señor, Camino de esperanza, Pena de vivir, Mi sol, Yo y el viento, Todo es mentira, La Novia Muerta, Pena de Vivir, entre otros. Pero en sus shows también interpretaba baladas y boleros de otros cantantes internacionales.

Paúl Sol que se hizo acreedor a tres discos de oro por sus temas Burlado, El Naladí y Si te ven llorar la noche, se presentó con artistas internacionales de la talla de Felipe Pirela, María Luisa Landín, Leo Marini, Javier Solís, Angélica María, Enrique Guzmán, César Costa, Yaco Monti, Sandro.

Una nota escrita con la magia y la calidad, de mi amigo Jorge Martillo Monserrate, publicada en Diario El Universo el 8 de junio de 2011, en la sección Gente y titulada “La historia del ecuatoriano Paúl Sol, el baladista trágico de siempre”, nos trae detalles del artista. Aquí la reproducimos:

Uno. Años sesenta. El teatro está repleto, reina el silencio y la oscuridad. De pronto, la luz de un reflector ilumina solo el centro del escenario. Suenan los primeros compases y del piso asciende lentamente un hombre completamente vestido de negro.

Él con gestos dramáticos y voz grave canta una balada: «Tengo fija la mirada en el horizonte/ Mi nostalgia es infinita y no encuentro calma/ No tienes ni sentimientos/ Tú me engañaste sin compasión/ Yo he sido solo un juguete de tus caprichos/ Un baladí/ Hoy me encuentro destrozado entre el recuerdo/ Tu figura es un fantasma que me persigue/ Eres un dardo que me asesina/ Eres la espina de la traición/ Quiero borrarte de mi memoria/ Quiero arrancarte del corazón/ Quiero arrancarte del corazón». Suenan vivas y aplausos para Paúl Sol, el baladista trágico de los años sesenta.

Dos. Esa tarde sé que tengo ante mí a una leyenda. Un cantante casi olvidado. Un completo desconocido para la actual generación. Un hombre con 69 años a cuestas. Ese viernes, no viste de negro, sino de café y amarillo. Luce más grueso, arrugas y canas, pero con su voz casi intacta. Aún está marcado por la tristeza -más cuando posa para las fotos¬ aunque se anima recordando su exitoso pasado artístico.

Su verdadero nombre es Gonzalo Hernán Salas Eguiguren y nació en la ciudad de Loja en 1942. Tuvo una infancia triste porque vivió en algunos orfanatorios. «Yo me crié en un orfanato en Quito, después me pasaron al de Cuenca y cuando fui grandecito me llevaron a Loja -cuenta a pretexto del origen de su nombre artístico¬. Se me ocurrió ponerme Paúl Sol en agradecimiento de mi niñez en el orfanato de la ciudad de Cuenca Juan Vicente de Paúl y sol por el Dios que me acompaña».

En su vida estudiantil empezó a triunfar en concursos intercolegiales cantando rancheras. En 1963 abandona Loja y se radica en Guayaquil, donde empieza a cantar en las emisoras radiales hasta que gana un concurso de aficionados del programa ‘Los sábados de Atalaya’. Para entonces ya había hecho amistad con los jóvenes artistas: Pepe Parra del conjunto Los Cuervos, Marco Molina de Los Corverts, César Augusto Montalvo, Pepe Morey y otros. Y cantaba los temas de moda de los mexicanos Enrique Guzmán, Alberto Vásquez, César Costa y del francés Charles Aznavour.

Pero considera que su vida profesional comenzó una noche de 1965 en el teatro Olmedo cuando fue invitado al Show de Ernesto Albán, que tenía como artistas especiales a los hnos. Miño Naranjo, al trío Los Brillantes y otros artistas que no llegaban a tiempo al teatro. Fue cuando el animador Lucho Gálvez lo lanzó al ruedo y Paúl Sol cantó su tema Si te ven llorar y el público lo aplaudió a rabiar.

«Así nació Paúl Sol en el teatro Olmedo y en el Show de Ernesto Albán», afirma y agrega que luego empezó a escribir sus canciones trágicas que al grabar fueron un éxito. En 1966 y 1967 ganó tres discos de oro. Dos por el sencillo Burlado / El baladí y el tercero por: Si te ven llorar / La noche. «Para que te den el disco de oro tenías que vender 50.000 copias. Todo el país tenía mi disco que se vendía como pan caliente», recuerda.

Cree que tenía la aceptación de la gente porque era un artista original que no copiaba a los extranjeros. El público estaba extasiado con sus interpretaciones súper dramáticas. «Yo comenzaba a cantar las canciones trágicas y me iba al suelo -evoca emocionado¬. Pero siempre según el sentido de la letra.

Si cantaba Si te ven llorar terminaba en un rincón, con Burlado me iba al suelo y me rompía la camisa. Siempre pedía que el teatro esté a oscuras, solo con la luz de un reflector y yo salía al escenario desde el hueco del corregidor porque me levantaban desde abajo los empleados del teatro.

A la gente le encantaba eso. Comenzaba con El Baladí y terminaba con Burlado en el suelo y con la camisa rota. La gente decía: «Pobrecito, mira como llora. Y era el reverendo calor. A veces sí lloraba por la emoción del público que te aplaude parado, eso es lo más grande para un artista. Soy más guayaquileño que lojano porque Guayaquil me dio el triunfo».

En 1970 grabó su único longplay Paúl Sol, el baladista trágico con doce temas. Dejó de hacerlo cuando se enteró de que nunca le darían regalías porque, según el contrato con esta disquera, pagaba su promoción artística

A partir de 1974, se convirtió en representante artístico y trajo a Los Ángeles Negros, El Greco, Palito Ortega, César Costa, Leo Dan, y de 1980 a 1989 representó al colombiano Lisandro Meza en 140 presentaciones por todo el país.

Obviamente Paúl Sol también cantaba en sus espectáculos. Con cierta amargura comenta que los proyectos no existen porque para organizar un espectáculo hay que pagar 5 impuestos. «Ahora los artistas ya solo cantamos en el baño», dice aunque sigue presentándose en Guayaquil y principalmente en ciudades de la sierra que son fanáticas de la música del recuerdo. Por ejemplo esta noche cantará en Macará.

También difunde su CD Paúl Sol, el baladista de siempre. «Ojalá que usted ponga mi celular (09) 091-1659 porque estoy vendiendo el disco que nadie lo tiene, ni los almacenes de música, ni piratas lo tienen», solicita el legendario artista.

Tres. El show va a terminar y el público a gritos pide Burlado. Desean disfrutar de esa balada rock en la que Paúl Sol terminará en el suelo con la camisa despedazada.

«Burlado, burlado, burlado fue mi corazón/ Burlado, oh, oh/ Por ti burlado fue mi corazón/ Es cierto que tú ya no quieres que vaya a la esquina/ Por eso es que tú ya ni te asomas a tu ventana/ Y yo me pregunto si tú has terminado conmigo/ O es que tú ya tienes otro cariño/ Por una mirada de amor, oh, oh/ Te entregas a un corazón, oh, oh/ Por una mirada de amor te ha traicionado/ No, no, no es nada, nada, nada burlado/ Toda, toda mi vida siempre, siempre lo ha sido/ ¿Por qué?».

La nota del diario Crónica de Loja, al final de la entrevista le preguntó. ¿Cómo quisiera que lo recuerden? “Me gustaría que me recuerden como el primer baladista lojano”. Así será maestro. Así se lo recordará siempre.

Fotos: El Universo, La Crónica de Loja

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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