ENTRE BLANCO Y AMARILLO

Liga Deportiva Universitaria de Quito y Barcelona jugarán la final del fútbol ecuatoriano. ¿Merecen estar allí? ¿Hubo corrupción en el cierre de la jornada? ¿Qué cree usted? En esta nota digo mi opinión

Ya está. El pitazo final de la segunda etapa sonó. Los partidos terminaron. Ya todo está definido. Ya todo está dicho. Liga Deportiva Universitaria de Quito y Barcelona de Guayaquil están en la final. Y están los menos malos. Sí. Puede que la definición será dura, quizá sea discutida por muchos, tal vez no compartida o aceptada, pero es mi opinión y en mi criterio, es cierto, están los menos malos, o digámoslo con más propiedad, los menos irregulares. Porque en un campeonato tan desnivelado y tan irregular como el nuestro, que un día eres 0cho de calificación y al otro tres o cuatro, estos equipos son los que mejor hicieron las cosas y los que merecen en estar en esa ansiada final.

Lo dicen los números y los números a veces no mienten. Y los números dicen que Liga ganó la primera etapa, Barcelona la segunda y que en la tabla acumulada sumaron más puntos que el resto. Ante eso no hay nada que objetar. Nada. Están quienes merecen estar. Y no manchen la participación de ninguno. Ni la desmerezcan.  Los quiteños sumaron 59 puntos en 30 partidos y los guayaquileños uno menos en igual número de juegos. Con 58 unidades fueron segundos. La cosa estuvo casi pareja para ambos. Son los que merecen estar. No se diga más.

Pero si merecen estar, ¿Por qué pienso que no son los mejores? Sencillo, porque para mí no lo son. Ninguno de los dos equipos mostraron un juego convincente, que agrade, que sea vistoso, que sea un dechado de técnica, que tenga un equilibrio futbolístico, que sea contundente y sobre todo que sea regular. ¿O acaso por este logro, los barcelonistas olvidan que hasta hace par de fechas atrás, disparaban dardos contra Bustos? Yo oí a hinchas y periodistas decirle de todo. ¿Acaso no lo llamaban Sustos y no Bustos? Que sí no era técnico para Barcelona, que si estaba confundido creyendo que era Delfín, que mo era para un equipo grande, que era temeroso, que era resultadista, que era defensivo, que le había quitado la alegría al fútbol, que su equipo no jugaba a nada. ¿Ya se olvidaron?

Es que efectivamente ese era Barcelona. El que ganaba en casa a lo Barcelona, pero que perdía con Olmedo, empataba de local con Liga tras ir ganando 2-0 y luego de ganar muy bien a Guayaquil City, caer y feo con Aucas. Su juego no convencía. Pero ese es nuestro campeonato, ese es nuestro fútbol. Así son todos los equipos y eso hace que el menor irregular logre su cometido. Pero que lo logre no quiere decir que sea el equipazo que todos quieren ver. ¿Me explico bien?  ¿Me hago entender?

Y por el mismo camino va Liga de Quito, que empata en Guayaquil con Barcelona con una remontada meritoria y luego cae en su casa con Emelec y luego se recupera, se mete en pelea pero no puede con el descendido Liga de Portoviejo y apenas puede empatar en su casa en un partido que pudo perder y luego cae con Técnico Universitario. Y su juego se vino a menos. Tanto se vino a menos, que hoy futbolísticamente está por debajo de Barcelona, lo que hace a los amarillos favoritos de ganar la final.

La final será entre Liga de Quito y Barcelona. Y es la final que merece el fútbol ecuatoriano. Están quienes deben estar. No traten de mancharlo.

No necesito decirlo. Soy emelecista y no lo oculto. Otros periodistas lo hacen. Yo no. Yo no miento. Digo la verdad y no decir que soy Azul es mentir y quién miente en esta profesión, no debe ejercerla. Así de simple. Es mi criterio. Oigo de lado de mi tienda e incluso de otros colores, incluso amarillos, que esa final es deshonesta. Que hubo corrupción, que hubo trampa, fraude, tongo. Farsa. No pienso así. No creo eso. No estoy de acuerdo. Para mí no es así. Leí en redes sociales a uno de mis ejemplos a seguir en el periodismo, al maestro de los maestros, a quien leo, sigo, admiro, respeto y estimo, hablar de corrupción. Es su criterio. Lo respeto. No creo eso. Al menos no en este caso. Y como el, hubo muchos que alzaron su voz de protesta por ese partido al que tildan de «amañado», «amarrado». El pacto de no agresión.

Que es espantoso, vergonzoso, desmotivador, triste, asqueroso, de desilusión total, ver a un equipo salir a no ganar, a no jugar como se debe, totalmente cierto. Pero de ahí a decir que hay corrupción hay una línea invisible entre la objetividad y la subjetividad. Al menos no hubo el acto doloso de venderse por dinero o por prebenda de algún tipo. ¿Es ético? Tampoco creo que atente contra lo ético. Atenta sí y mucho al espíritu deportivo, a la esencia del juego, a la raíz del deporte que es ganar. Lo que hicieron Barcelona y Universidad Católica de Quito, ayer domingo 20 de octubre en la última fecha de la segunda etapa, es simplemente hacer lo que tenían que hacer de acuerdo a sus intereses. Punto. Barcelona necesitaba no perder y Católica no necesitaba ganar, es más no debía ganar. Y así fue. Barcelona salió a no perder y Católica a no ganar. Y entonces “trabajaron” un empate que les convenía a ambos.

Que sirva de lección y que sirva para que los dirigentes del fútbol, piensen en un campeonato que tenga mejor estructura que evite cosas como estas. Es paradójico lo que sucedió con Católica. Raya en lo inverosímil, llega a lo estúpido. La esencia del deporte es competir y ganar. Y si ganas tienes un premio. Para Católica, ganar era un castigo. Porque si lo hacía, corría el riesgo de que Emelec gané la etapa, clasifique a la final y acceda directamente a Copa Libertadores y ellos pierdan su cupo que lo tenían por su puntaje en la tabla acumulada. Para ello necesitaban no ganar, porque si lo hacían, Barcelona quedaba fuera, (dependiendo de los goles) y Emelec les quitaba su cupo. Entonces cuidaron su negocio. Cada quien es dueño de sus actos y cada quien jala agua para su molino. Como cuando en el Mundial de España 82, lo hicieron, Alemania y Austria para que no clasifique Argelia y lo hagan los alemanes que perdieron ante ellos. La conveniencia es Mundial y a todo nivel. En todos lados se cuecen habas.

Los equipos en mención, quizá manchen la historia del club, pero la historia parece que no cuenta, cuando se necesita resultados y se busca cumplir objetivos. Barcelona y Católica hicieron lo que creyeron que debieron hacer.

¿Qué perjudicaron a Emelec? Falso. Mil veces falso. Emelec no está allí, no ganó la etapa, no porque Barcelona y Católica hayan empatado. No está en la final por sus propios errores. No busquen culpables. No busquen la quinta pata al gato. Emelec está donde merece. Quinto en la tabla acumulada con 44 puntos, 15 menos que Liga y 14 que Barcelona. QUINCE, con mayúsculas. Quince, no uno ni dos. Quince. Es bastante la diferencia. Y esa diferencia releva de cualquier comentario.

El culpable de que Emelec esté donde está es el propio Emelec, que no pudo ganar de local a Macará y Técnico Universitario. Como tampoco pudo ganar de local a Barcelona con el que se “dio el lujo” de desperdiciar un penal en el último segundo. Si lo convertía ganaba, sumaba tres puntos, su rival, ninguno y a esta hora, otro era el cantar. A otra cosa mariposa. Y de paso, en su penúltimo juego que empataba 1-1 de visitante con un Deportivo Cuenca, un rival que jugó la mayor parte del juego en inferioridad numérica, al último segundo sufre un gol que lo mermó en sus opciones y lo puso a depender de otro. Y cuando se depende de otro y no de uno mismo. Poco puedes esperar. Emelec tuvo un año irregular tirando a malo y ahí están las consecuencias. Punto. No busquen culpables.

Ya está dicho todo. Liga de Quito y Barcelona a la final y a la Copa libertadores a la que también van Independiente del Valle, tercero en la tabla acumulada con 54 puntos y Universidad Católica, cuarto con 51. A la Copa Sudamericana van Emelec, Guayaquil City y Macará, quinto, sexto y séptimo con igual puntaje y Aucas el octavo que debe definir un repechaje con Nueve de Octubre de Guayaquil campeón de la Serie B, que debería tener mejor premio. Porque es mejor ser cabeza de ratón que cola de león. Pero esos son nuestros reglamentos. Descienden Lida Portoviejo y El Nacional, penúltimos y últimos de la tabla. Entre el líder y el colero hay 33 puntos de diferencia. ¿Les dice algo eso?

Cada quien echó su suerte y la suerte está echada. Punto. He dicho. Se tenía que decir y se dijo.

Fotos: Apertura: Youtube. Textos: eluniveso.com, API, youtube.com; larepublica.pe; ecuadornoticias.com

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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