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YO FUI VÍCTIMA DE SUECUESTRO Y EXTORSIÓN

Escrito por Víctor Huerta Jouvín

Al igual que muchos de Ustedes yo solía ver Programas de Crónica Roja en Televisión. Lo irónico es que sin importar la gravedad del delito, no me inmutaba, y todo lo veía normal. Pero jamás me detuve a pensar que yo podía ser parte de esas estadísticas. Será que gracias a la tecnología actual había perdido la capacidad de asombro. Como que diéramos por sentado que el supuesto “Manual de Vida” será igual para todos; una casa bonita, apartamento en la playa, cambiar de autos cada cuatro años, ver a los hijos ir a una Universidad Privada, ir a Disney, pagar hipotecas, etc.

En lo profesional he tenido éxitos, pero también muchos fracasos. Hoy grito a los cuatro vientos que estoy vivo y que ahora puedo celebrar y entender mis errores. A esto le llaman experiencia, lo cual suena alentador, y siempre me lo repiten cada vez que “meto la pata”. Tengo claro que si ser exitoso es ser empresario, pues no lo soy. Si llevar una vida completa es tener esposa, hijos y disfrutar de diversas propiedades y viajes por los lugares más exóticos del Mundo, pues estoy roto o descocido. Provengo de familias que durante mínimo un siglo han generado empleos e impuestos, pero no es mi realidad.

Este testimonio cuenta, como sin pedirlo me ha tocado volver a nacer, y tendré que re-diseñar mi “Proyecto de Vida”. La vida sin previo aviso me borró la casi eterna sonrisa gratuita que se dibujaba en mi rostro. Tengo un proceso en el que mi cuerpo, alma y especialmente mi corazón tienen que sanar. Tendré que usar la tecnología para vivir y trabajar desde cualquier lugar del Mundo, con horarios, condiciones y sobretodo resultados que vayan de acuerdo a mis nuevos objetivos, y el más importante de todos se llama paz.

Vale resaltar a manera de contexto, que un familiar mío fue secuestrado en el año de 1,981 por el lapso de seis meses. Él era miembro del directorio del principal Grupo Papelero del país. El Secuestro fue ejecutado en la calle Pedro Carbo de Guayaquil, y la liberación fue camino a Esmeraldas. La familia se asesoró con agentes extranjeros, y con amigos de la familia. Las Empresas acabaron siendo vendidas con los años a multinacionales que con su poderío entraron al país. Recuerdo que a raíz de este suceso mi abuelo materno incrementó las medidas de seguridad, habían armas de fuego por todos lados, e incluso recuerdo yo siendo un niño y disparando muchas veces en un polígono improvisado en la hacienda vía a Milagro a donde acompañaba a mi abuelo casi todos los Sábados. Este entorno obviamente sirve para decir en un contexto que he estado “familiarizado” con un delito del que jamás pensé ser protagonista

Mi adicción son las mujeres Me encantaba el jueguito cómplice de las miradas y las sonrisas y ese «juego», es parte y génesis de esta historia macabra. Estoy consciente que mi actitud de “mujeriego” durante toda mi vida facilitó que los delincuentes dieran con mi punto débil. Sabían mis preferencias a nivel de mujeres… Disfrutaba el conocer mujeres en bares, discotecas, fiestas, llamar la atención, sacar una sonrisa y por ende obtener una cita”. Mientras más difícil era la conquista, mayor era mi satisfacción.

Vale recalcar por sentido común que su Facebook, Instagram y Twitter son lo primero que los delincuentes están permanentemente chequeando. Aunque suene algo gracioso, cada foto y comentario alimenta un “Business Plan, un Perfil Psicológico y un FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades, Amenazas) que le sirve a sus eventuales enemigos, sean de “saco y corbata” o “capucha y guantes”. Para los delincuentes usted no vale lo que lleva puesto o tiene en los bolsillos. Usted vale lo que su familia esté dispuesto a pagar por Ud.

Gracias a la tecnología “todo” es más rápido hoy en día. Los secuestros antes duraban meses, la comunicación era por radio y códigos en periódicos. Estas Organizaciones pueden llegar a conocerlo mejor que su propia familia, amante o chulquero. Obviamente la extorsión es pan de todos los días.

La historia empieza una noche entre semana en pleno mes de Enero del 2,020 estaba conversando de lo más relajado con mi característico humor negro con unos vecinos de la urbanización en que resido, hasta que llegó el momento de irme a mi villa a dormir en “santa paz”. Al día siguiente y exactamente siete horas más tarde, un Guardia toca mi puerta y me informa que la Directiva del Conjunto Residencial necesitaba verme en forma urgente. Esto nunca  había pasado, y pensé estoy al día en mis Alícuotas, mis dos perros nunca han mordido a nadie, entonces en que seré útil?  En menos de siete minutos y aún en pijama, llegué a la villa del presidente de la urbanización y ante la presencia de la tesorera, de pronto el Administrador me informa que se me había emitido una boleta de captura y una orden de allanamiento por haber drogado y violado por 17 horas en mi villa a una joven mayor de edad inquilina de la urbanización. Esto se suma a que supuestamente yo había bañado a la joven para eliminar cualquier tipo de líquido o residuo seminal de su cuerpo. Y todo esto se respaldaba en supuestos exámenes sanguíneos y ginecológicos a la “Señorita”. La “señorita” era una mujer a quien días antes había “conquistado” para vivir una de mis tantas aventuras “amorosas”.

Al escuchar tremenda descarga de acusaciones pensé: cómo, cuándo, dónde? Sencillamente casi muero del susto, no podía respirar, caminar, y sentía literalmente que se me movía el piso. No existe crimen más horroroso que violar y de esa manera a una mujer. El recuerdo de lo vivido lo llevaré siempre conmigo, me cambió como persona. No entendía nada, y el administrador con toda la actitud y personalidad del mundo repetía que yo me iba a ir 22 años preso, etc. Parecía un fiscal argumentando en pleno juicio penal o un juez dictando sentencia. Pero justamente la insistencia y seguridad del administrador empezaron a crear mis dudas en esta situación tan horrible. Sabía que quien había armado esto tenía mucho poder y tal vez esperaban que yo huyera para extorsionar a mi familia.

Yo empecé una lucha palmo a palmo con enemigos invisibles en ese momento. Lo que sí tenía claro es que el administrador “con su cara de tonto” se había prestado para tremenda extorsión que tuvo tintes trágicos. Además, él se encargó de informarme que el papá de la Señorita, había sido Fiscal Provincial de una provincia de la Costa y que era muy conocido por tener “selectos Clientes en dicha Provincia”. El Administrador vendió su alma sencillamente por el maldito dinero con la intención de ser parte de una extorsión. Vale resaltar que este señor es oriundo de la misma provincia del papá de la señorita. En forma inmediata obtuve con mis asistentes los antecedentes del ex fiscal. En ese momento entendí el término “los pájaros disparan a las escopetas”. Este Señor ex fiscal tenía un record policial más extenso que muchos de sus acusados o defendidos. Para facilitar la comprensión de todos llamaré desde ahora en adelante “Señuelo” a la supuesta señorita.

Yo conocí a la señuelo de 25 años de edad, costeña, estudiante en una universidad privada en Guayaquil, que vivía desde hace siete meses como inquilina en una villa de la urbanización que recibo. Unos días atrás una muy querida amiga y vecina me la había presentado en forma rápida y casual en la misma Urbanización. Era una chica guapa de cuerpo bonito, sin los estragos de la edad, y una estatura de 1,70 que supera el promedio de las mujeres de este país. Ella con su vocecita y ojitos vendía ternura. Más dulce y cariñosa no podía ser, pero resulto ser peor que el mismísimo diablo. Durante varios días ella vio la forma de que su perro cachorro se hiciera amigo de mi perra cachorra. Con ese pretexto ella, sin previo aviso, me buscó a mi casa un día pasadas las 10 pm, e hizo que paseáramos ambos perros, conversemos sentados en áreas de la Urbanización, entremos a su villa y después fuéramos efectivamente a mi casa tipo 3am. Por mutuo consentimiento estuvimos juntos las famosas 17 horas en mi villa que el Administrador se encargó de etiquetar

Como “17”, fueron las mejores horas que pase con una mujer en mi vida. Ella tenía la delicadeza, tal vez el deseo y la obligación en calidad de señuelo de disfrutar su trabajo. Parecía que nos hubiéramos conocido de toda la vida, nos bañábamos, acariciábamos lentamente, y yo disfrutaba besándole todo el cuerpo deleitándome de sus formas. Fueron las horas más placenteras y a la vez causantes de la situación más terrorífica que me tocaría vivir. En este caso el seductor fue seducido, y el castigo seria espantoso.

Yo no creo en absolutamente nada que no se pueda ver, excepto en mi renovada fe católica y creencia en Dios. Pero cuando el administrador literalmente trató de extorsionarme en ese momento sentí ganas de huir, a pesar de mi inocencia. Si existen los valientes, yo admito que pensé como un cobarde. Y en ese momento ya sea por revelación divina o por imaginación mía producto de lo que estaba sintiendo, pude ver a mi difunto abuelo paterno en una situación que sucedió hace 60 años. Yo siempre me quejaba de que mi abuelo era huraño, desconfiado y hasta mala gente como todo viejo. Pero por primera vez pude entender el motivo principal que lo llevaba a ser de esa manera.

Relato esta historia porque en el momento más duro del tema “Extorsión y Urbanización”, mi abuelo huraño, avaro y a quien yo veía con todos los defectos del Mundo se me presentó en mi imaginación y me gritó: “no corras, no huyas, yo pasé por algo peor, fue duro pero viví 93 años. No corras, por favor no corras, porque te quiero”.

En forma inmediata le pedí al administrador, la edición de los videos de las cámaras de la urbanización en la noche en mención. La urbanización tiene aproximadamente 20 cámaras, pero las de interés eran máximo siete. Se hacia el tonto, me pedía carta, pen drive, se demoraba horas, y resulta que 24 horas antes le había mandado al papá de la “Señuelo” exactamente la misma información. Le tomó un día en darme una pésima edición. Dentro de mi desesperación me hizo perder tiempo muy valioso.

Lo más condenable del Administrador de la Urbanización es la traición que incluso es peor que la gravedad de sus delitos. No es negociable tener un empleado en tú casa o conjunto residencial que es un delincuente dispuesto a causarle tremendo daño a tu familia. Sería ideal si en una forma automática se pudiera aplicar un tipo de polígrafo a todo empleado bajo sospecha.  Cuando hay monstruos dispuestos a ser cómplices de delitos de extorsión y secuestro, está claro que están dispuestos a vender hasta a su propia familia. Se podría aplicar el término “el que duerme confiado, muere traicionado”.

Pero cuando obras mal, todo sale mal. Al administrador y a la tesorera se les durmió el Diablo, resulta que al día siguiente de mi encuentro de 17 horas con la Señuelo, Ellos invadieron a plena luz del día la privacidad de mi bien inmueble, y como yo solía tener la puerta siempre sin seguro, entraron y subieron hasta el segundo piso sin previo aviso. Para sorpresa de ellos se toparon conmigo, no me imaginaba la extorsión que se estaba ejecutando en mi contra. A estas alturas no sé si querían plantar algún tipo de evidencia en mi contra. Obviamente también tengo las grabaciones internas de mi villa en audio y video de la “invasión”. Hay delitos que no prescriben, como hay situaciones en la vida que no se perdonan.

El dolor que acarrea una falsa acusación no tiene calificativo. El tono y seguridad con que me habló el administrador acusándome de algo en el cual él mismo era parte, es audaz. Jugó con acusaciones que conllevan cárcel, y en la que colocaban a esa mujer como una pobre víctima. Y no olvidemos que persona que entra por violación a la Cárcel, recibe el mismo castigo. Todos sabemos los Códigos que se manejan. Con todo esto aprendí que hay casos y casos, y es correcto la protección a las mujeres vía nuevas leyes. Pero hoy en día no se necesita ser culpable, ante la duda un hombre siempre va preso. Se está institucionalizando la Extorsión.

Tenía claro que estaba siendo extorsionado por profesionales. Había empezado el corre-corre, no quería alertar a ningún familiar porque no entendía bien lo que pasaba. Cuando me comunicaron de la supuesta boleta de captura fui “hecho una bala” a mi villa, me pegue un baño de 30 segundos, y por cosas de la vida recuerdo que me puse un pantalón y una camiseta enteramente azul (color confianza). No quería ser arrestado en mi propia casa volverme en un “show mediático”. Y empecé asustado pero sin perder un segundo a trabajar como Consultor en “Manejo de la Mega-Crisis”, y por primera vez el Cliente era Yo.

Hablé con un reconocido abogado penalista, aunque no éramos amigos, siempre lo tenía presente por si algún día iba a necesitar sus servicios. En este tipo de situaciones no puedes buscar al amigo o al conocido, tienes que buscar al mejor, cueste lo que cueste. Le resumí lo acontecido y me dijo que vaya inmediatamente al Complejo Judicial del Albán Borja o a la Fiscalía de la Merced, y me presente con mi Cedula de Identidad en forma libre y voluntaria ante la supuesta boleta de captura emitida en mi contra. Por lo rápido del asunto el Abogado no podía acompañarme a la supuesta diligencia, pero tenía que ganarle tiempo al tiempo.

Para que entiendan lo que está pasando en temas de extorsión, en un supuesto abuso contra una mujer, hoy en día entras pero no sales de la cárcel. Nada exime de culpa y responsabilidad a un individuo que viola sexualmente a una mujer. En Ecuador la pena es de 19 a 22 años. Por tal motivo se ha vuelto un negocio más que rentable ser extorsionado y por ende inculpado. Hasta hace unos 10 años los reclusos salían libres al cumplir un año y no tener sentencia. Ahora nos fuimos completamente a la otra vereda. Y ningún extremo es sano.

Minutos después entré y finalmente me acerque al cubículo, estaba solo, dije el motivo de mi comparecencia y a la velocidad de la luz ya tenía dos policías a mi alrededor con las esposas listas. Me pidieron cédula y constataron que no tenía ninguna denuncia luego de una minuciosa y agónica espera. Incluso imprimieron mi Récord que ratificaba que jamás en mi vida he tenido un juicio. Literalmente salí corriendo por si llegaba la supuesta boleta en forma automática en cuestión de segundos. Parecía un detenido que se estaba fugando de alguna de las audiencias que se estaban llevando a cabo.

Siguiente paso fue contactar a un amigo experto en telecomunicaciones que trabaja en forma independiente, y le pedí que en forma inmediata interviniera los móviles de tres personas de interés para mí. La actitud del administrador había sido miserable, y necesitaba entender contra quien realmente estaba peleando. En caso de que un ciudadano o institución haga una denuncia este trámite puede tomar semanas para obtener la respectiva orden judicial a la Operadora Móvil. Yo no tenía semanas, como mucho tenía horas. Obviamente no hay que ser muy inteligente para entender que mi número celular estaba intervenido desde hace algún tiempo. Por efectos legales tengo que comunicar que supuestamente mi amigo experto en Telecomunicaciones ha fallecido, y me olvidé de su nombre. Que descanse en paz…..

Pedí también a un Productor Independiente que rápidamente me editara los videos de seguridad internos de mi villa. Hoy en día las cámaras tienen excelente nitidez en audio y video. Como vivo solo y suelo viajar estas cámaras las tengo para monitorear a mis animales y para la seguridad de la villa. La colocación de cámaras nunca las use con fines sexuales por respeto a mí, a las mujeres y a la ley en temas de invasión de privacidad. En todo caso, con la Edición interna iba a tener acceso a 17 horas de videos, lo difícil era escoger los “resúmenes” indicados desde un plano legal, pero se lo hizo.

Obviamente el 77% de todo lo grabado en video durante las 17 horas, presenta a la Señuelo y a mí “como vinimos al mundo”. Por tal motivo había que escoger las imágenes vía foto o videos cortos en los que se puede ver fácilmente que la señuelo manejaba la situación de principio a fin. Y para posibles temas legales había que tapar con tiras borrosas las partes íntimas y parte del rostro. No era un trabajo fácil por lo inmediato del pedido. Mi editor sentía que estaba produciendo una película xxx. Sin duda alguna el hombre quedó listo para la Industria Porno en Los Ángeles, California… Ya está sacando la visa de trabajo…

Esa misma noche pude ver a algunas señoras de la urbanización que me veían como “el Monstruo de los Andes”, y esos comentarios ya venían desde hace cuatro días. Me tocó vivir la suerte del “Cachudo”, “fui el último en enterarme”….. Nunca falta en todo grupo de personas quienes por ignorancia acaban creando y agrandando el problema. Vivir en una Urbanización puede ser en teoría una ventaja, pero también se puede convertir en la “Vecindad del Chavo” en donde nunca falta la “Doña Florinda” quien con su mala actitud puede crear una tragedia. Resultó que el “Chavo del Ocho” por pendejo era yo.

Como anécdota, desde ese día y por casi 17 días me dio por tomar solo cola, no tenía hambre, obviamente no dormía producto del azúcar y la ansiedad que generaba la situación que estaba viviendo. En todo el proceso baje más de 10 kilos de peso que se notaban porque yo ya era delgado. Obviamente en poco tiempo aparecieron canas que no existían, y se formaron arrugas que le sumaron años a mi rostro. Aprendí como efectivamente el sufrimiento puede terminar físicamente a una persona, no solo en el momento sino en futuras enfermedades que se van formando al reprimir emociones. Sin ninguna duda que el término “haz el bien y te ira bien” no es tan verdad, falta aplicar el termino desconfía, y desconfía mucho….

Entrando en materia, resulta que muy en la mañana del día siguiente me pasan las transcripciones del celular del administrador y de dos personas más, dando como resultado que este individuo era informante de la principal organización delictiva que existe hace años en el Ecuador, y son especializados en extorsión, secuestro y narcotráfico. El hecho que la “Señuelo” llevaba 7 meses viviendo en la misma urbanización no era coincidencia. Me tenían vigilado, y si alguien me conocía bien y manejaba las cámaras era el administrador. Resulta que hasta mis fundas de basura eran recolectadas y analizadas por personas ajenas, y muchas veces no llegaban al Camión Recolector. No faltó un soplón interno de la urbanización que tardíamente me informó. En vez de emocionarme por la información revelada, el stress aumentó, tenía que protegerme no solo legal sino físicamente.

Me di cuenta que estaba siendo extorsionado por una organización que opera en la frontera colombo-ecuatoriana, y habían empezado a operar en zonas urbanas. Conseguí enseguida dos custodios civiles con permiso para portar armas. Saqué algo de ropa de mi casa para varios días y encargue con una atenta vecina argentina que ojeara a mis animales. Era obvio que mis movimientos en la urbanización eran chequeados por el Administrador, y por ende yo también era vigilado indirectamente por los cinco Guardias quienes reportan al administrador. Sabía que no podía confiar en el presidente y la tesorera de la urbanización, no por corruptos, sino por inútiles y por ende cómplices. Tomé la decisión de poner en alquiler mi villa, no podía vivir cuidado por un delincuente, quien le está haciendo un daño a todos los propietarios porque la urbanización quedará marcada y las villas corren el riesgo de perder valor.

Mi profesión es ser consultor en crisis y esto me sirvió. Y mucho.  Fui rápido a una Oficina e ingresé todos los indicadores que normalmente uso en un Software Analítico de Toma de Decisiones de procedencia Americana y que tengo licencia para Ecuador. Como ya tenía la información necesaria podía buscar y analizar posibles estrategias para encarar caso de Extorsión. Realmente fue una bendición en aquel momento. Al cruzar información pública nos topamos con información interesante. Nos dimos cuenta que yo no era ni la primera ni la última víctima de esta gente. Sabía que tenía la opción de manejar escenarios, pero estaba consciente también que el poder total lo tenía esa Organización Delictiva. Ellos manejan todo, incluso parte del sistema judicial, políticos, periodistas, etc.

Una vez que armé la información para poderme defender de esta acusación, hice que a la “chismosa del barrio”, en este, le llegue a sus oídos la información que yo ya tenía todos los videos internos editados de mi casa que demostraban que todo esto era una extorsión de “La Señuelo”. Luego tuve la satisfacción de decirle a la chismosa, respetuosamente pero con firmeza mi verdad en su cara. Hay que reconocer que la chismosa fue efectiva.

Esa misma noche a las 04:15am “La Señuelo” en forma desesperada me empezó a escribir por primera vez y quería reunirse en ese mismo momento conmigo. Saber que yo tenía mis propios videos la desarmó. Le dije por Whats App muy claramente que yo no tenía absolutamente nada que hablar con ella, y que si le interesaba vaya ese mismo día a la oficina de mi abogado. Como sabemos los teléfonos inteligentes guardan todos los mensajes. Ella se comprometió en relación a lo que escribía.

Amaneció y ese día fue larguísimo para mí, por más que tenía las pruebas y el compromiso de ella en ir, hasta que la “Señuelo” no firmara algún tipo de Acto de Desagravio, no podía cantar victoria que me desligue de esta injusta situación. Yo nunca tuve ninguna denuncia pero entendía muy bien con qué tipo de Organización Delictiva estaba lidiando.

Ese día llegué con mucha anticipación a la oficina de mi abogado, y espere ansiosamente que la Señuelo apareciera. Efectivamente ella llegó sola sin abogado ni en compañía de ninguna otra persona, lo cual me sorprendió mucho. Yo quería entrar a la reunión pero mi abogado no me lo permitió. Monitoreaba la situación desde otra oficina. Mi abogado acompañado de otro prestigioso jurista jugaron al “Policía bueno y al Policía malo”. La reunión duró 1 hora y 7 minutos, y una vez que se obtuvo el objetivo fue el momento más feliz de mi vida. Realmente la sensación es algo indescriptible, me atrevo a decir que ningún Diccionario puede definir ese sentimiento. La “Señuelo” quería una Reunión de Conciliación para el día siguiente en el Estudio Jurídico. Yo no acepté. Había obtenido lo que quería y no podía arriesgarme a dar un paso en falso a esas alturas. Obviamente yo no sabía todos los problemas que se vendrían después. Ya se sabía que después de la fallida extorsión se podía venir el secuestro. Ya es un “modus operandi” en Latinoamérica.

Entonces busqué ayuda especializada. Llamé por teléfono a un número fijo al extranjero para advertir la situación irregular que estaba viviendo. Lo ideal es nunca tener que usar ese número. Ingrese un Código y una Clave, porque en ningún lado está escrito un nombre justamente para guardar la reserva de la persona.  Hablé con una persona encargada, se notaba que tenía mucha experiencia en este tipo de situaciones de Secuestro Extorsivo. Me dijo que justo en ese momento había un “amigo israelita” viajando a Ecuador por rutina. Esta situación se estaba convirtiendo en un Doctorado en “Manejo de Crisis” en Harvard, un Entrenamiento Militar en Israel y un Curso en West Point, USA. Aunque estoy claro que más efectivo que una Clase de Estudios sería la experiencia real en el mismo “campo”…

Así empezaron las estrategias. Una de ellas fue dejar mi casa. Por tema de logística y estrategia me registré en un hotel sencillo de 20 dólares la noche en el centro de Guayaquil.  Recibí la “asesoría del exterior” de alojarme ahí porque es un hotel ideal para temas de seguridad. Me registre bajo otro nombre. Tiene una sola entrada y por ende una sola salida, pilares gruesos propios de las construcciones antiguas desde donde la Seguridad puede camuflarse y cuidar el perímetro, se rentó dos habitaciones estratégicas sin números en las sencillas puertas. Este tipo de estrategias son para resguardar y crear distracción. Al frente había otro hotel con dos habitaciones pagadas en el 1er piso al pie de la avenida con ventana a la calle. El Mercado Central queda en la esquina y durante el día te puedes perder entre la multitud en caso de emergencia, y entre otras consideraciones había un P.A.I. (Puesto de Auxilio Inmediato) a 1 cuadra en el Parque Centenario. En mi mente yo no tenía por qué salir del país y no me iba a dejar extorsionar por nada ni por nadie….

El día jueves exactamente al medio día llamé por celular al presidente de la urbanización, y lo llamé para que el, el administrador y yo nos reuniéramos ese mismo día. Estaba dispuesto a perdonar y hacer las paces, y olvidar este episodio que yo no sabía que recién empezaba. A  pesar de que yo había salido airoso de la Extorsión, estaba dispuesto a hacer el mayor acto de bondad de mi vida con estas dos personas. Admito que pequé de ingenuo y recibí una inmediata respuesta negativa y prepotente de ellos. A pesar de todo lo que yo había pasado quería volver a mi vida normal y perdonar de corazón. A cambio de la paz que yo tanto quería, recibí todo lo contrario.

Al día siguiente sin previa cita fui donde una Autoridad de la Provincia y le deje un escrito con mi puño y letra, en calidad de ciudadano que paga sus impuestos. Fui cubriendo todos los frentes que podía usando el sentido común, aunque en estas situaciones no existe la formula indicada.

Hasta que lo que no debía suceder sucedió. Salgo de la Gobernación del Guayas en plena Avenida Malecón y camino casi sin rumbo analizando siguientes pasos. Me topo sin querer con un primo  en Luque y Chile esquina, converso con él unos dos o tres minutos, nos abrazamos, y vuelvo al área del Municipio en donde había dejado sacando unas copias a colores. Estaba justamente ordenando mis papeles y caminaba distraído con una carpeta en mano. Iba recto por la Avenida Malecón, zigzagueando hacia la Zona Rosa atento leyendo un papel, y de pronto un auto 4×4 color negro frena a raya pero sin hacer el mínimo ruido, y calculo que en menos de 4 segundos por reloj ya era oficialmente “huésped” de esta reconocida Organización, que no precisamente hace obras de caridad.

Mis dos Custodios personales se atrasaron porque yo estaba caminando muy rápido y estas cosas pasan en milésimas de segundo…. Un hombre me coge desprevenido del cinturón de mi pantalón y con un solo movimiento me lanza adentro del vehículo, y directo al suelo del asiento de atrás. Ni bien me ingresan al auto me ponen una capucha negra sin orificios para ver. Inicialmente el delincuente que iba atrás tenía su zapato con suela tipo militar sobre mi cuello. Sentía el orificio trasero del aire acondicionado sobre mi cara tapada, y era inconfundible el olor a nuevo del vehículo en que nos transportábamos.

Vinieron los insultos de rigor como “tú vida ahora es nuestra, de nadie más hp…”, y mi corazón empezó a latir a mil. Lo único que anhelaba es que me mataran, y no tener una lenta y dolorosa tortura. Por conversaciones de los tres captores dentro del vehículo intuí que no tenían armas de fuego, tenían dos o tres machetes, pero con eso bastaba y sobraba… Pensé enseguida que por haber evitado la extorsión, lo único que se me podía venir era la muerte. Recordaba esos videos que te pasan por Whatssap, en donde los hombres son torturados lentamente hasta la muerte. Por suerte no se cumplió conmigo, pero lamentablemente hubo premoniciones que se cumplieron y me llevaré conmigo el resto de mi vida. Quisiera poder bloquear u olvidar ciertas cosas…

Íbamos a una velocidad normal para no alertar a ningún vigilante o policía. Como nunca deseaba que el carro tuviera un accidente o que la ATM o la CTE nos detuvieran por una infracción de tránsito. Dentro de las mil cosas que se te pasan por la cabeza, me preguntaba porque no existe un software de reconocimiento facial que enfoque a los conductores en el peaje y verifique en forma automática si el auto es manejado por una persona con antecedentes penales, y con discreción puede ser revisado más adelante por un vigilante o un policía.

A esta gente el Plan A les había fracasado, y por tal motivo estaban ejecutando el Plan B. Me la tenían jurada. En mi afán de defenderme había expuesto a la Señuelo. Me reclamaba a mí mismo por no haber salido del país a tiempo. Jamás me hubiera imaginado en la magnitud de problema que estaba envuelto por primera vez en mi vida. No había hecho absolutamente nada malo para estar en esta pesadilla. En todo caso, ellos no hablaban de rutas, hablaban de cualquier otro tema y de las formas que me iban a torturar antes de matarme.

Por sentido común me di cuenta que cogimos vía el Malecón hasta el fondo, cruzamos el Túnel del Cerro y pasamos el Puente de la Unidad Nacional y el que lleva a Duran, seguimos por la vía Duran-Tambo (Procarsa), y en la Y cogimos por el Km 26 y seguimos largo camino a Yaguachi. Llegamos a una casita de cemento que sólo vi su interior, pero por conocimiento de la zona sabía que estaba a unos 5 a 7kms de la Base de Taura y a un par de Kilómetros adentro de una Hacienda o Finca. Las ironías de la vida es que la Base aloja a cientos de militares. Tan cerca y tan lejos…. Se podía escuchar cada cierto tiempo los aviones de la FAE despegando o aterrizando.

Por el eco o sonido de la habitación a donde me arrojaron, pude determinar que el área máximo era de 4×4 mts2, las paredes eran pintadas de color negro, las ventanas estaban bloqueadas por bloques en cementados, y había un cable con un foco tipo bombillo en el centro de la habitación. La humedad de enero en plena hacienda y la lana de la capucha hacían un calor infernal que invadía mi cara y cuello. El olor a creolina era muy fuerte y como el piso era de cemento respiraba ese químico. Me traía recuerdos de cuando era joven y visitaba lugares de “mala muerte” con mis selectos amigos. Por un motivo u otro respirar no era fácil. Estos hps casi me matan, pero por falta de oxígeno.

Ni bien llegamos me tomaron algunas fotos de mi rostro y cuerpo, con y sin capucha, con y sin ropa….. A estas alturas sinceramente no me importa si las fotos algún día las hacen públicas. De hecho los cinco días estuve sin camisa y en calzoncillo. El olor a “palo santo” debido a la cantidad de mosquitos en el ambiente me podía alertar que estábamos entrando a la noche. Y el canto lejano de unos gallos me alertaba que estaba saliendo el sol. Mi sudor y el de mis captores creaban un olor a humedad penetrante. Desde que llegamos al lugar de cautiverio intentaron alimentarme con pan de sal, me oponía porque no tenía ganas, y cuando intentaban meterme pan al braveo vomitaba o me atoraba y había el peligro que muriera ahogado. Por pedido mío entendieron desde el día 1 que mi cuerpo pedía desesperada y constantemente cola. Y así lo entendieron e hicieron.

Los captores mandaron fotos e información vía WhatsApp a mi familiar y al negociador, un israelita especialista en el tema quien ya estaba en Guayaquil. El pertenece a una compañía de Seguridad con Matriz en Europa especializada en Secuestros y Extorsión. En forma inmediata se reúne mi familiar y el negociador, arman una oficina con los equipos y personal necesario y toman la decisión de no pasarle fotos ni videos de la negociación a mi mamá y dos hermanas, y mantenerlas al tanto con el mínimo de información posible. Peor aún permitir que viajen de Lima a Guayaquil. Ellas viven en Perú.  Lidiar con los secuestradores era muy duro, y si a eso le sumábamos dedicarle tiempo a una familia en sufrimiento hubiera sido imposible la tarea para el negociador.

Yo escuche la primera llamada realizada por los secuestradores, hubo una amenazadora advertencia de no avisar a nadie, exigían un arreglo inmediato, y pidieron el monto a recibir. Si el pago era en efectivo exigían billetes de baja denominación y con la numeración no consecutiva. El Negociador israelita les dijo a los secuestradores desde el día 1 que empezó el contacto, que todo era negociable, pero a la mínima agresión que me hicieran se acababa todo, y si era así que hicieran conmigo lo que quisieran. Escuche eso y no sabía si tranquilizarme o esperar lo peor. Los Secuestradores querían que todo fuera rápido, lo venían planificando hace meses. Escuchándolos aprendí que los secuestros hoy en día, debido a la tecnología se tienen que resolver rápido, porque el riesgo es alto. Entendí que en teoría no me iban a agredir físicamente porque la “mercadería” iba a ser “intercambiada”, y acá el tema no era pruebas de vida o mutilarme un miembro. La única agresión que podían hacerme era matarme por si algo salía mal. Sabían que yo no tenía ningún chip antisecuestro dentro de mi cuerpo, sino nunca hubiera existido la captura.

Algo que debemos de tener presente es que los secuestradores pueden ser personas que en su vida ordinaria simulan ser ciudadanos dedicados a un trabajo honesto, abnegados padres de familia y cumplidos esposos, pero como actividad oculta, dedican su tiempo extra a esta ocupación que es considerada, como una de las más desagradables y rentables del mundo del hampa. Justamente una forma de desviar cualquier tipo de sospecha es llevando una vida relativamente normal y pisar diariamente sus casas o justificar con un supuesto viaje su ausencia.

El maltrato psicológico se repetía día a día, ni bien llegamos al lugar de cautiverio me amarraron las manos con cinta aislante lo cual garantizaba que yo siempre iba a estar recostado en el piso. Es duro no saber si es de día o de noche, aprender los sonidos del viento que me tenían pendiente por si un carro se acercaba, lidiar con los constantes ruidos que generaba el viento sobre el techo de zinc que no me permitía oír detalles que podían estar conversando mis captores.

La lentitud con la que pasan los minutos, el escuchar discutir a los secuestradores que por más que son profesionales no están necesariamente de acuerdo en todo, y las molestias naturales en caderas y codos al estar tirado en un piso eran parte de algunas de mis preocupaciones. Está claro también que incluso si me picaba un mosquito en la espalda no tenía como rascarme. Suena tonto pero póngase en mi lugar. Mis captores en cambio tenían el miedo natural de que aparezca la Policía y todos mueran, incluyéndome a mí en calidad de escudo.

Tengo que admitir que no paraba de rezar las pocas oraciones que sabía, incluso me gané más de un insulto porque los tenía cansados repitiendo la misma “cantaleta”. Me amenazaban con ponerme esparadrapo en la boca y oídos, gracias a Dios no lo hicieron, porque no ver, no escuchar y no hablar en una situación así hubiera sido el fin. En mi cobardía más de una ocasión me imaginaba ingiriendo una supuesta capsula de cianuro que termine todo antes de ser brutalmente torturado. Tienes tanto miedo que te imaginas como no fuiste lo suficientemente inteligente de tener o inventar una de estas capsulas de emergencia y comercializarlas en el mercado negro, hubiera sido millonario. Cuando estas en una situación así hasta lo que parece estúpido tiene sentido.

Seguramente más de una persona se preguntará si me violaron, la respuesta es no. Ni me amenazaron con hacerlo ni lo hicieron. Aunque no lo crean cuando estas ante la posibilidad de que te mutilen, torturen y maten, lo último que piensas es en la posibilidad de ser violado. No sé si la advertencia del negociador desde el día 1 de no tocarme o se acababa todo dio resultado. O sencillamente los captores tenían bien claro sus objetivos, o yo no “era su tipo” por suerte…. Alguna batalla tenía que ganar….

Los captores por experiencia o estrategia no mencionan una sola palabra, excepto lo básico cuando te negocian, es más duro. Tus propios pensamientos te matan. No existía el típico “buen dato” del Grupo que cruzaba un par de palabras contigo, los tres eran unos perfectos “mal paridos”. El silencio también es una forma de tortura al no poder tratar de intuir las intenciones de esa gente. A esos niveles uno necesita escuchar mentiras o verdades, pero necesita escuchar algo.

Es increíble la rapidez con la que vuela la mente, genera más ansiedad, y hasta la respiración te cansa y te hace sudar sin parar. Por momentos sientes que estas delirando, pero segundos después te das cuenta que no puedes perder la cordura ante tanta locura porque si no, no le serás útil a los secuestradores ni al negociador. Siempre tendré el debate interno y muy personal de que algún valiente extermine a este tipo de gente con el fin de salvar muchísimas vidas. Yo no tengo ese tipo de valentía, pero creo que entendería ese tipo de reacción.

Dentro de los cinco días más largos de mi vida constantemente yo analizaba si todos los momentos felices que había tenido a lo largo de mis 43 años de vida valían la pena y los comparaba con todos los momentos de terror en la Extorsión y después en el Secuestro que estaba viviendo. Tengo que ser sincero, por momentos estaba rezando y pidiéndole a Dios por mi vida, pero por momentos estaba cuestionando y maldiciendo al mismo Dios por lo que me estaba haciendo. Mentalmente le reclamaba que con qué derecho me hacía sufrir de esa manera, que quien era El para decidir sobre la vida de las personas que no hemos hecho ese nivel de daño. En mi mundo quería incluso manipular a Dios y pedirle una liberación o una muerte rápida sin sufrimiento o tortura. En pocas palabras, llego el momento que no le rezaba o pedía a Dios, le exigía, le daba órdenes. Mi consuelo era pensar muy subliminalmente que Yo era Dios. Cuando hacia las paces con Dios le prometía como niño pequeño que si me liberaban iba a ser una mejor persona, aunque en el fondo no estaba seguro si a la larga yo iba a cumplir esa promesa. Podía mentirle a Dios, pero no a mí mismo. Estaba negociando con Dios, con los otros no podía. Todo estaba al revés.

Posibilidades de escaparme no existía, el hecho de tener capucha, estar amarrado con cinta, y con los tres captores permanentemente en la misma habitación conmigo lo hacía imposible. Por suerte nunca jugué de niño a los “superhéroes”, así que sabía que La Liga de la Justicia nunca llegaría o existía…. Solo poderme levantar del piso era imposible, y era posible dos veces al día que me llevaban igualmente encapuchado a una especie de letrina dentro de la casita a hacer mis necesidades. Justamente en uno de estos viajes escuche sin querer a un captor decirle a otro que estaban analizando trasladarme escondido en un camión a la Selva Colombiana, con la intención de aumentar el tiempo de estadía y por ende el “precio de mi cabeza”. Casi me muero, me imaginaba encadenado de cuello y pies rodeado de alambres de púas, tal y como han hecho las FARC durante tantos años con miles de soldados. Nunca sabré si el secuestrador lo dijo de adrede para “bajar aún más mis defensas”. En todo caso escuchar eso es una de las peores cosas que puedes escuchar en la vida.

En concreto, el primer día hicieron contacto ambas partes, pero los siguientes tres días no se había efectuado ningún contacto entre secuestradores y negociador. Yo entendí que el silencio era típico del manejo de profesionales de la industria del secuestro, que buscaban crear la mayor ansiedad para que cualquier demanda adicional sea aceptada inmediatamente. Era una guerra psicológica, y el único que podía perder era yo. Cuando estas tirado en el piso sin poder ver te vuelves filósofo, y llega un momento que ya no sabes si estas vivo o muerto.

Por momentos trataba de ser condescendiente y conversar cualquier cosa valida o no con los secuestradores, pero ellos en ningún momento mostraron la más mínima empatía conmigo. No generan ningún tipo de lazo con la víctima. Están concentrados en su objetivo y no crearon ningún tipo de sentimiento por si tenían que torturarme y matarme. Incluso no había el ruido de una radio o televisión, estaban atentos al mínimo ruido del exterior. Cuidaban al máximo cada palabra que decían, tenían miedo que posteriormente en media negociación yo pudiera gritar algo que destruya sus planes.

A mis captores no les interesaba si el Gobierno era de derecha o de izquierda, si el país estaba en crisis o bonanza, si Barcelona o Liga de Quito ganarían el Torneo Nacional, y peor aún abrir una baraja de naipes y al son de una “botellita” matar las largas horas de espera. Se alimentaban con enlatados de frejoles y atún. Ellos son profesionales, y han sido criados al calor de terroristas que operan en la frontera Norte. Incluso su acento era difícil de determinar.

Es interesante resaltar que los secuestradores en todo momento sabían las claves de mis redes sociales, correos electrónicos, etc. Por tal motivo estaban en capacidad de subir o bajar cualquier tipo de información, con la intención de generar pánico o tranquilidad entre mi familia o amigos. En pocas palabras podían jugar con fotos recientes y antiguas de acuerdo al mensaje que les convenía mandar.

Son dueños de tú vida en cautiverio y hacia el exterior, y esto se convierte en otra forma de coerción hacia la familia. En pocas palabras, ahora las pruebas de vida también pueden ser por Facebook e Instagram. Pero que quede claro, esta gente trabaja en varios frentes durante meses por lo que nada es improvisado. Yo solo trataba de ser mudo, invisible, lo único sonoro era mi respiración agitada.

Al día cuatro de los cinco que duró el cautiverio, las partes empezaron a negociar el lugar de pago. El monto nunca fue problema porque todo se rige con una tabla que se maneja, y los secuestradores saben el monto que pueden apuntar con el “cliente de turno”. La opción natural era que se entregara el rescate en efectivo. Tal vez todo les ha de estar sonando muy racional, pero las negociaciones llegaron a un momento de tensión que al final ya me tenían con un machete en mi garganta y se escuchaban gritos de lado y lado.

Enseguida trajeron a una persona que le llamaban “el mendigo”, y como demostración de lo que podía pasarme, a pesar de que yo estaba encapuchado y no podía ver a esa persona, pude escuchar gritos desgarradores de dolor que provenían de la forma que lo estaban ejecutando usando un supuesto machete con doble filo. Nunca le vi la cara al individuo en mención, no supe su nombre, ni donde o porque había sido capturado.  El hombre gritaba espantado del dolor. Calculo que un minuto después ya había absoluto silencio.

Obviamente yo estaba paralizado del terror. Incluso uno de los captores tuvo que introducir dos dedos en un envase de alcohol y meterlos a la fuerza hasta el fondo de mis fosas nasales, y tirarme mucha agua sobre mi cabeza y cuerpo que tenían guardada en un tanque. Les dio miedo que por mi nivel de palpitaciones y mi evidente desnutrición pudiera morir de un paro cardiaco. Aprendí entre otras cosas durante 1 día a convivir con el olor a sangre debido al gran charco que estaba depositado a unos metros de mí. Me pregunto si yo fui el causante del destino del mendigo, o este individuo ya estaba “sentenciado por la vida”.

En el día 5 la negociación era en vivo y en directo por WhatsApp, y aunque suene estúpido una de mis preocupaciones era si una de las 2 partes se quedaba sin batería en los celulares y en las radios, o si 2 hermanitos gringos Testigos de Jehová con “Biblia bajo el brazo” tocaban la puerta y conoceríamos a Dios más de cerca. A esos niveles Einstein era tonto con tantas supuestas variables y ecuaciones. No hay que ser brujo para adivinar que había mucha tensión en esa habitación, yo pensé que el acuerdo tomaría más días, si es que no me mataban antes. Ellos siempre estaban encapuchados con camisas mangas largas para evitar mostrar caras y tatuajes. Tenían una laptop y celulares. Los delincuentes sabían lo que estaban haciendo, podían negociar como Miembros de un Directorio de una Corporación y a la vez matar de la forma más despiadada posible. Tenían una dualidad única. En la mañana del día 5 se llegó a un momento definitivo de máxima tensión en donde las dos partes tenían miedo que hubiera “blufeo” (trampa).

Sentí tanto miedo, y después de días extorsionado y 5 días secuestrado estaba devastado, por lo que llego un momento en que me la jugué y empecé a gritar e insultar a los tres secuestradores encapuchados que “me mataran y se acaba esta h…. que mi vida no valía nada ”. Fue obvio que no les convino que el rehén supuestamente perdiera algo de miedo y dañara la negociación.

Finalmente se llegó a un Acuerdo para el lugar de pago y en la mañana del día 5 ya había un punto acordado. Como anécdota el pago se dio en la frontera al Norte del país. Desconozco el lugar exacto. Los captores se dieron cuenta que manejar dinero en efectivo prácticamente en plena ciudad de Guayaquil era muy peligroso para ellos mismos. No podría entender o descifrar la estrategia de ellos. Por obvias razones no puedo entrar en detalles como monto, nombres, lugares, firmas, etc. No hay que ser muy inteligente para entender tras bastidores que he tenido que firmar muchos documentos que guardan la reserva. Lo que sí puedo decir recién ahora hecho el chistoso, es que como están las cosas en el Mundo, capaz si el pago se daba en Guayaquil, en pleno camino de regreso nos asaltaban y se jodía la h……. !!!

En todo caso, una hora después de la transacción, “mis nuevos amigos” recibieron luz verde de sus Jefes para movernos de la casita cerca de la Base de Taura en la que yo estaba recluido. Por más que lograron su cometido no dejaban de estar tensos. El dinero no estaba en sus manos como supongo era su plan original, estaba muy lejos y en manos ajenas, y tranquilamente se podían matar entre ellos más adelante por algún mal reparto.

 

Me pusieron la capucha otra vez, me ingresaron al vehículo e iba tal como en la ida cinco días atrás, acostado en el piso del asiento trasero. Yo seguía asustado, no podía cantar victoria. Unos minutos antes ya me habían cortado la cinta aislante que amarraba mis muñecas. Así mismo como en la ida íbamos a velocidad prudente. Esta vez no quería que ningún Vigilante o Policía nos parara. Calculo que cuando habremos pasado el Puente de la Unidad Nacional que está a la entrada de Guayaquil, me preguntaron en que avenida me dejaban. Ante tanta gentileza, yo aún con miedo respondí que en el mismísimo lugar que estábamos en ese momento. Me volvieron a preguntar y dije sin pensar la típica frase sin pensar: “en la Víctor”.

En el trayecto el líder de los tres captores empezó a aconsejarme, me dijo que no lo tome personal, que sólo son negocios, que no me hiciese un tipo miserable por lo que ha pasado, pero que tampoco un hermanito agarrado a una cruz, que no pierda el norte, etc. No sé si el captor estaba preparándome para algún tipo de “Síndrome de Estocolmo” en un futuro cercano. De pronto el carro frenó, me quitaron la capucha y vi que estaba en un lugar transitado de Urdesa Central, y lo primero que vi fueron letreros luminosos que ante mi ceguera obligada de los últimos días me brillaban como los anuncios de Times Square. Nunca durante los cinco días de captura les vi la cara a ninguno de los tres captores, y hoy en día agradezco que haya sido así. Me baje del auto y por si acaso en agradecimiento por los consejos dados les dije gagueando sin verles la cara: “Que Dios los Bendiga”, y tan solo empecé a correr sin ver autos, semáforos, gente, vendedores de arepas, ni nada.

Corría como toro sin rumbo, venía salvando mi vida después de una situación imposible, pero resulta que en más de una ocasión casi me arrollan los carros porque yo no veía nada. Ni tonto confiaba en treparme en un taxi. Cuando me di cuenta había corrido unas seis  o siete cuadras, y en mi paranoia y temor de ser capturado otra vez no encontré mejor lugar para refugiarme que la Iglesia La Redonda de Urdesa que justo estaba empezando Misa de 6:30pm. Corriendo entré, me salté mínimo a unas 17 personas que estaban en fila para confesarse y me tiré como “arquero de futbol” dentro del Confesonario. Y resulta que sin querer me topé con un representante de carne y hueso del Dios que durante cinco días le rezaba y lo criticaba, que podría explicarme de la vida, alguien con quien yo pueda finalmente explotar y llorar sin parar.

El mismo día de la Liberación tuve una reunión desde las 21:00 hasta las 05:00 am con el Negociador Israelita, su asistente judío menor que él y dos familiares míos en un edificio en la vía a Samborondón. Todos estábamos conscientes del extremo cansancio que teníamos encima, pero me tocaba escuchar y aprender para no volver a tener esa charla con ellos. Con el Negociador nos habíamos conocido por video en situaciones difíciles de vida o muerte, pero recién en esa noche pudimos pegarnos un fuerte abrazo y conversar ya más relajados. Me comentó que por trabajo de Inteligencia sabían la dirección en donde yo fui raptado, y sabían en un rango de cinco kiómetros a la redonda en que sector rural yo estaba.

Me confió que analizando mi situación él había reportado a mi familiar una posibilidad de éxito en el canje de tan solo el 37%. El hecho que todo se diera a las afueras de Guayaquil (área urbana) podía poner tenso a los secuestradores, y ponía en riesgo la operación. Pero Ellos habían escogido la “cancha”. Me confesó que el riesgo conmigo era mayor debido a que yo no era ningún personaje público, por lo que matarme no hubiera creado ningún tipo de conmoción local o nacional, y por ende nadie los iba a perseguir para meterlos presos o cazarlos para vengar mi supuesta muerte.

Me dijo también que actualmente cualquier persona puede ser víctima de un secuestro. Ya no es factor esencial, para ser una víctima de un secuestro, ser una persona en la cúspide social o política. Todos podemos llegar a ser protagonistas y víctimas de esta impactante experiencia, el único requisito es que los captores nos crean capaces de pagar por vivir. Por eso los secuestradores analizan muchísimo el plano afectivo entre la víctima y su familia. Muchas veces la cantidad a ser pagada por una familia puede afectar seriamente su patrimonio, por tal motivo nunca se rapta al “Olafo” de la familia, o al bohemio que no le genera ningún tipo de ingresos al Clan familiar. Resulta que hay veces que “el Documento” esta vencido y ni la familia o los secuestradores lo sabían.

Me dice que intencionalmente buscó que la entrega del rescate sea en la Sierra, porque garantizaba que “el bolso” llegaría a los Jefes, y que los captores no se matarían entre Ellos por un mal reparto, y acabase conmigo también. Del lugar de entrega del dinero me dijo que fue del lado Colombiano, donde no hay ley ni Dios. Ahí todos se sienten seguros, los Carteles mueven a diario decenas de millones de dólares. Pero obviamente el rescate fue pagado y movido físicamente mínimo en tres lugares de una Provincia en la frontera. La Organización no quería arriesgarse a que la persona que llevaba “el bolso” estuviera siendo seguido. Y la mejor táctica que pudieron usar es que el mismo día del pago pidieron absolutamente toda la información personal y familiar del “pagador”, la cual la verificaron enseguida. En pocas palabras, si el pagador se pasaba de listo, no solo yo moría al instante, sino que toda la familia del mensajero me hubiera acompañado al viaje sin retorno….

Me recomendó que por “cultura general” aprenda técnicas de evasión por si me quieren robar algún día o acercárseme con malas intenciones. En su opinión nunca más seré sujeto a secuestro porque la familia ya sabría cómo actuar y los secuestradores fracasarían en su intento.

Para finalizar el Negociador me dijo que obviamente yo conozco su supuesto nombre de pila, pero parte de su trabajo es que ni yo ni nadie conozcan su verdadero nombre y por ende pongan en peligro a su familia. En todo caso quedé muy agradecido con este “desconocido”. Nos despedimos y entendí que nunca más lo iba a ver por la naturaleza de su trabajo. No voy a negar que hubiera querido una sencilla pero emotiva foto, pero esta gente no son actores, son gente que se gana la vida “apagando incendios”. Para mí fue una linda lección que me demostró que aún hay gente en el mundo que sin conocerla puedes confiarle tú vida.

Al día siguiente, más trámites y decisiones personales; empezando por exámenes médicos básicos en un Hospital Privado de la Ciudad, en donde me chequearon. El mensaje fue “si no comes y no duermes mueres, tan sencillo como eso, y sin sufrir del azúcar te puedes inducir un coma diabético. Y si le sumas el nivel de stress con el que estas lidiando eres una bomba de tiempo”. Mi intención en el fondo era que me inyectaran B12 y todo tipo de vitaminas. Pagué y nos fuimos, no me intereso la emisión de ningún tipo de factura. A esas alturas no confías ni en el ”bastón de Dr House”.

Como colofón de esta historia queda: 1. Que lo acontecido a mí dentro de La Urbanización Madeira le quede como ejemplo a todos los ciudadanos que depositamos nuestra confianza y nuestro dinero en los conjuntos residenciales. Vivir con seguridad no significa tan solo con estar al día en las Cuotas Sociales.

  1. Que el Administrador de la Urbanización Madeira reciba la justicia divina que amerita. No puedo confiar en otro tipo de justicia, especialmente después de todo lo que vi y viví.

3.- Que se considere que el delito de extorsión, sea presencial o cibernético es una diaria realidad que tarde o temprano afecta a todos sin importar país, sociedad, raza, religión o costumbres. A partir de ahora hay más pobreza, habrá entonces más delincuencia. Se mata por 1 o por 1 millón de dólares. No es misterio para nadie.

4.- Que la tecnología y la inteligencia militar y policial estén debidamente capacitados para enfrentar los actuales delitos que existen en el mundo, y sobre todo en nuestro país subdesarrollado. En mi humilde opinión, dejen que expertos extranjeros manejen o supervisen las operaciones anti- terroristas y delincuenciales en Ecuador. Prefiero a esas personas que están acostumbradas a vivir en constante guerras desde que nacieron.

5.- En lo personal trataré que esta experiencia, a pesar de todo su dolor, me genere oportunidades para ayudar a mi entorno. El tema de Manejo de Crisis siempre me ha llamado la atención.

Hoy sufro de estrés postraumático que se desarrolla tras experimentar un evento traumático como este. Estoy tomando las acciones necesarias para combatir cualquier sentimiento de miedo tras continuos recuerdos. No se me hace fácil dormir, y cuando despierto lo hago gritando. Tengo que confesar que a veces suelo apagar todas las luces y dispositivos electrónicos, y recostado en un sofá medito siete u ocho horas sin ver ni escuchar nada ni a nadie. Por suerte tema oscuridad lo estoy superando de a poco, y no gracias a ninguna terapia en especial, sencillamente el otro día me caí de la escalera, literalmente casi me rompo la pierna, y aprendí a no ser pendejo, la luz existe por algo…

Decir también que por momentos no siento sed de venganza sería mentir. No soy tonto, sé que en cualquier escenario perdería. Yo no soy un asesino profesional. Pero tengo que ser muy sincero, yo en esta situación vivida no sería capaz de expresar compasión o perdón ante las personas implicadas en los delitos mencionados. Puedo pedir perdón por mis pecados y pedirle a Dios que rectifique mis pasos. Yo no soy quien para vengar la crueldad de otros, pero no perdonaría a nadie si se tratase de salvar a una familia. Está claro que aprender a lidiar con mis demonios originados por esta situación me tomará tiempo o tal vez toda la vida. Hay varias formas que estoy siendo ayudado, pero ni yo ni nadie puede saber el desenlace. Sé que Dios me ha dado una segunda oportunidad. El día que acepte lo que me pasó seré sin duda una mejor persona.

Aunque parezca mentira tengo que agradecerle a la vida porque muchísimas de mis acciones en estos hechos narrados estuvieron guiadas por comportamientos maníacos que me hicieron tomar decisiones en el momento. Si yo fuera una persona que sufre de algún tipo de depresión sencillamente estaría preso, muerto, o tal vez nunca hubiera calificado por mis captores para ser secuestrado. En una crisis así es muy difícil si la persona no se levanta de la cama….

En un lapso de 3 semanas tuve situaciones que usualmente a nadie le pasa ni 1 vez en toda su vida, y en mi caso las tuve una tras otra. Obviamente no les deseo que pasen por ninguna de las situaciones. Y sinceramente por más de que trato de analizar cuál fue la sensación más fuerte que soporte, no podría determinarlo con certeza. Está claro que el terror reinó, pero no se trata de calificarlas como acciones, el punto es definir que sentía mi mente y mi cuerpo en los momentos que acontecía cada evento. Me arriesgaría a decir que el evento particular más fuerte que pude haber escuchado fue la mutilación y el sufrimiento del mendigo, y la sensación más humillante fue la acusación de violación sexual.

No sé si me queda 1 día o 43 años más de vida, pero sin duda alguna el amor le ganará al odio. Repito, el amor le ganará al odio. Y eso no es negociable para mí ni debería serlo para nadie. El día que el odio le gane al amor sencillamente cometeré un error y estaré muerto en vida, o mi destino será una lápida de madera o cartón corrugado…”

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VÍCTOR HUERTA JOUVÍN.  Guayaquileño de 47 años, consultor en temas de marketing con estudios fuera de Ecuador quien disfruta trabajar y vivir en perfil bajo, que a pesar de su experiencia profesional  tuvo que sobrellevar un tema de “Manejo de Crisis” que buscaba salvar una vida, la suya.

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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