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TRICOLOR POR BUEN CAMINO

Se han dado cuatro pasos en el camino de Ecuador de la eliminatoria mundialista. Hasta hoy va por la ruta correcta. Ahora queda esperar que siga así.

Se terminó el año de eliminatorias mundialistas para las Selecciones de Sudamérica en su propósito de llegar al Mundial de Fútbol Catar 2022.  El 2020 ha concluido en sus cuatro primeras fechas dispuestas en el calendario. Ahora habrá que esperar a marzo del 2021 para que se reinicie el torneo y la competencia siga. Hasta esta fecha, Ecuador que va tercero en la tabla de posiciones con nueves puntos, cuatro menos que Brasil y uno menos que Argentina, ha hecho bien los deberes.

El balance es altamente positivo tras tres triunfos y una derrota. Pero no todo está dicho. Hay que tomar el buen momento con alegría, júbilo, esperanzas y si se quiere euforia, pero hay que mantener la serenidad, la humildad. No se debe caer en triunfalismos y hay que seguir trabajando por que esto continúa y va para largo. La frase del entrenador de la Tricolor, el argentino Gustavo Alfaro, lo resume todo “Debemos tener confianzas, pero no debemos ser confiados”. Toda una sentencia que debe ser seguida al pie de la letra por los jugadores y por el país que vibra con ellos.

El camino recién empieza, apenas van cuatro escalones de los 18 que hay que subir en las eliminatorias sudamericanas con miras de llegar al Mundial Catar 2020,  pero esos cuatro pasos dados por la Selección de Ecuador han sido buenos. Tres triunfos ante Uruguay (4-2), Bolivia (3-2) y Colombia (6-1) y una derrota ante Argentina (1—0) la sitúan en tercer lugar de la tabla de posiciones con nueve puntos detrás de Brasil (12) y Argentina (10). Es un buen inicio. Pero por experiencia propia, de la misma Selección, sabido es que el refrán de lo que bien empieza, bien termina, no es siempre cierto. Ya lo experimentó la Tricolor en la eliminatoria pasada en que sus cuatro primeros juegos fueron triunfos, estaba puntera con 12 puntos y al final no logró el objetivo de clasificar. Así que no hay que ser triunfalista y mejor es mantener la prudencia y esperar el desarrollo del torneo, paso a paso.

Hay que ser analítico y pensar en los puntos positivos y negativos de este inicio. Positivos son varios. Quizá el más importante es que es una Selección nueva y renovada, con jugadores jóvenes que recién están transitando su camino en la Tricolor y que están cumpliendo a cabalidad, a pesar del inicio atípico.

Y ese inicio atípico es otro de los puntos positivos. Al comienzo hubo muchas dudas sobre el rendimiento del equipo porque el entrenador (Gustavo Alfaro) fue contratado pocos días antes del principio de las eliminatorias y con apenas dos entrenamientos, sin tener juegos comprobatorios, enfrentaba de visitante a una de la Selecciones más fuertes de Sudamérica, Argentina y pese a que perdió, su rendimiento no fue malo. Muchos esperaban la goleada en contra, que los Gauchos de Lionel Messi, el mejor jugador del mundo para muchos, nos pasaran por encima y fueran inmensamente superiores y no fue así. Incluso, así como pudo perder, pudo empatar y hasta ganar si en los minutos finales del cotejo aprovechaba las oportunidades de gol que tuvo y la desperdició. Nunca será bueno perder, pero a veces las derrotas no traen tanto mal.

Luego de lo que se podría denominar un mal inicio por el resultado, pero que no es tanto por la circunstancia, vino otro partido complicado, esta vez como local ante la siempre difícil Uruguay. El resultado casi todos lo saben (casi porque siempre habrá alguien que no lo sepa). Fue victoria de 4-2 con un buen rendimiento de juego en el que lucieron algunas individualidades importantes. El balance de los dos juegos se mejoró con esa victoria y se abrigaban buenas esperanzas. Ganar a los Charrúas y anotar cuatro goles en un buen punto a favor.

Luego, el pasado jueves 12 de noviembre 2020, se dio el tercer paso. Muchos esperaban un triunfo de visitante ante Bolivia, y había varios motivos para pensar en ello, entre ellos el bajo nivel del fútbol boliviano, la costumbre de jugar en la altura y el buen rendimiento del plantel del argentino Alfaro. Al final estos hechos se hicieron realidad y Ecuador ganó 3-2. Un triunfo muy importante porque fue logrado de visita y porque ganó a un equipo al que se supone, le van a ganar otros cuadros que también tienen aspiraciones.

Finalmente el cierre de año fue exultante, impensado, inesperado, sorpresivo, brillante, maravilloso, brillante, de ensueño, histórico. Póngale los adjetivos que quiere. Los que quiera, que Ecuador se lo merece. Esa goleada de 6-1 ante Colombia fue la apoteosis. Me atrevería a decir que ni el más optimista de los optimistas, ni el más agorero de los agoreros, lo hubiera creído. Se deben haber caído todas las apuestas con ese marcador. Lo mejor de todo es que Ecuador que se lució futbolísticamente con un juego fino, positivo, vistozo, alegre y contundente, brindando espectáculo con goles de buena factura, golazos todos y jugadas de fantasía como esa galleta, anchetas, túnel, caño, llámela como quiera que le hizo Gonzalo Plata al capitán colombiano James Rodríguez (fofo).

Ecuador triunfó pese a circunstancias adversas que las supo resolver con entereza, con capacidad, con hombría de bien y con ganas de un equipo que tiene hambre de gloria. Y esa hambre de gloria, es quizá uno de los puntos más positivos de Ecuador. Se nota por la actitud de los jugadores que quieren “comerse al mundo”. Se nota que no se amilanan ante nada. Previo al juego, el equipo había sufrido ocho ausencias. Una por suspensión por acumulación por tarjetas, una por lesión y seis por contagiarse de la enfermedad que azota al mundo y que tanto daño han hecho. El panorama era sombrío. Ningún equipo por más potencia que sea no siente la falta de ocho jugadores. Y créame, Ecuador no lo sintió. Alfaro llamó de emergencia a nuevos convocados, se armó al andar  y enfrentó el partido con altivez.

El resultado se conoce, Ecuador jugó a excelente nivel, y sí, vale la palabra excelente pues cuando se gana 6-1 de la manera que se ganó, se raya casi en la excelencia. Ecuador fue ordenado tácticamente, trabajó como equipo con equilibrio en las líneas, tuvo individualidades que marcaron diferencia, tuvo buen manejo y control de pelota, no dejó campo, espacio y pelota al rival al que lo ahogó con su marca y mostró un juego punzante, contundente, efectivo. Tan efectivo que ya en los diez primeros minutos ganaba 2-0 y terminó la primera etapa con 4-1 a su favor. ¿Se podía pedir más?

Pues sí. En el segundo tiempo no solo que anotó dos goles más, sino que pese a la ya abultada victoria, no se aburguesó, no se conformó, no se encerró atrás a buscar el resultado, no se conformó. Salió con todo a buscar más y lo encontró en dos goles que pudieron ser más y que puso un 6-1 humillante para un rival que aunque venía de caer goleado en su partido anterior (3-0 con Uruguay) siempre será peligroso, que tiene buenos jugadores que destacan en Europa y que no habían perdido con nosotros desde hace 12 años atrás. Ecuador fue contundente, avasallante, goleador.

Y justamente ese poder de goleo es otro punto a favor de Ecuador, que se nota en la capacidad ofensiva del equipo. En sus cuatro partidos ha hecho trece goles, lo que matemáticamente significaría un promedio casi tres goles por juego. Pero así mismo como hay ese punto favorable hay otro que no lo es y es que en tres juegos ha recibido seis goles. Señalando que en todos sus partidos ha recibido goles. Ahí hay trabajo para el técnico que deberá subsanar esa deficiencia.

Otro punto a destacar es la consolidación de sus jugadores. Los experimentados Alexander Domínguez, Robert Arboleda, Carlos Gruezo, Ángel Mena (foto), Enner Valencia, Junior Sornoza, Beder Caicedo y los hermanos Renato y Romario Ibarra han cumplido y han sido un buen soporte a los jóvenes.  Y en esa juventud, hay muy buenas perspectivas en Moisés Caicedo (19 años), Gonzalo Plata y Leonardo Campana (20), Eric Ferigra (21), Pervis Estupiñán, Ángelo Preciado, Alan Franco y Jojan Julio (22) y Jhegson Méndez (23).  Hay buen material humano y eso es muy importante. Ese es otro punto alto. Antes de la eliminatoria, ese proceso de renovación, luego de desprenderse de los jugadores consagrados, generaba dudas. Algunos apostaban por dar paso a los jóvenes y otros no le tenían fe al recambio, por lo hoy mostrado por los jóvenes, la renovación está funcionando. Pero funciona no tanto porque los jugadores sean jóvenes, sino porque son buenos jugadores.

Otro punto alto, al menos hasta ahora es e entrenador. El técnico argentino Gustavo Alfaro ha mostrado con su planteamiento que sabe del oficio. El equipo juega bien, la tiene clara en su planteamiento, se ve trabajo táctico en el toque de balón, despliegue de jugadores, ocupación del espacio en el campo de juego, toque rápido y atildado- Hay que esperar más partidos para valorar su real dimensión, pero estos tres partidos, Ecuador ha jugado bien, ha mostrado un buen planteamiento táctico y como equipo se han hecho cosas interesante.

Pero quizá el punto más alto del equipo, según lo que yo veo, es el espíritu de cuerpo del conjunto. Se lo nota compenetrado, unido, enfocado, armonizado, con ganas. Se nota que todos los que conforman la Selección, llámense jugadores, cuerpo técnico, médico, utilería, dirigentes, transitan por el mismo camino. Un detalle me lo muestra. Cada vez que Ecuador anota, Todos se unen en el festejo. Todos. Y se nota es buena vibra. Ante Colombia, ya se habían anotado cinco goles cuando al final llegó el sexto, y todos saltaron a juntarse en un abrazo. Los suplentes que estaban en las gradas, por esto del distanciamiento social, saltaron a la cancha a abrazarse y se mostraron expresivos. Quien ha jugado fútbol, aunque sea amateur, sabe lo que significa ese festejo. A veces hay un miembro del equipo que por rezagado o resentido, no se junta en ese abrazo y denota su falta de compromiso. Acá no se ve eso. Acá todos, absolutamente todos sienten esa alegría y la demuestran. Y es que el fútbol es eso: alegría

Están unidos, buscan un mismo objetivo, están compenetrados. No es muy fácil lograr eso. Menos en tan poco tiempo y Alfaro lo ha logrado. A los jóvenes se les ve esa hambre de gloria y se nota que son sanos. Aún no están contagiados de la vanidad del futbolista que se cree que lo sabe todo, y que se muestra obnubilado, trinquero, “superior”, “agrandado”. Acá se nota la humildad y el espíritu de cuerpo. Cuando Gonzalo Plata marcó su golazo (poema de gol) y se sacó la camiseta, que significaba la expulsión porque ya estaba amonestado, todos hicieron un círculo para taparlo, para ponerle la camiseta, para proteger al compañero, para cuidarlo. No lo lograron. Pero está la intensión.

Nadie se atrevió a reclamarle o repelarlo, lo cual hubiese sido lo justo y lo entendible. Más bien todos lo consolaron y lo apoyaron, cuando vino la sanción y el chico en su impotencia con vergüenza deportiva estalló en llanto. Las cámaras mostraron la actitud paternal de Alfaro, perdonando al chico. Plata, lloró. Se nota que le dolió el castigo y eso significa que su equipo le importa, que sus compañeros le importan. He visto a otros jugadores salir campantes en un hecho así. El, no. Eso es positivo.

Otro punto positivo es tener dentro del cuerpo técnico, un profesional como Jorge Célico, quien lleva once años en el país y conoce de sobra el medio, en el que ha hecho un buen trabajo en divisiones menores siendo el entrenador de Ecuador Sub 20, campeón sudamericano y tercero en el mundo en 2019. Él conoce la base joven del fútbol del país y con ese conocimiento recomendó los jugadores a Alfaro. Y sí eso es positivo, lo es más, que el argentino haya acogido su sugerencia. Los resultados están a la vista.

Los punto bajos

Los puntos bajos no son muchos y eso en cierta medida, también resulta positivo. La cantidad de goles recibidos (6 en cuatro juegos) debe mejorar. No puede darse hechos como el de Uruguay que un partido que estaba en goleada 4-0, termine 4-2 con dos goles en los tres minutos finales. Eso revela según los entendidos, que hay falta de contratación en los tramos finales. Y es a considerar también que esos goles fueron de penal, lo que significa que se cometen faltas que deben ser evitadas. No se puede conceder  penales a un rival con tanta frecuencia y Ecuador a tres de sus cuatro rivales le ha concedido penal.

Eso no está bien. En casi todos los partidos se ha concedido penal y todos han sido efectivizados en gol por el rival. Eso muestra que se está cometiendo muchas faltas en el área, cosa que se debe tratar de evitar. Hay que controlar el exceso de fuerza.

Las fallas defensivas se están dando muy seguido. Con Bolivia también se dieron falas defensivas, que nos costaron caro. Una mala aplicación de la marca tras un cobro de pelota detenida en el segundo gol, muestra que allí hay trabajo por hacer. Marcelo Martins se levantó por encima de Xavier Arreaga y de Robert Arboleda para anotar.

Otro punto bajo es la cantidad de opciones claras de gol que se desperdician. Ante Argentina al final, al menos se pudo empatar pero no se dio por ineficacia de los jugadores. Con Uruguay si bien se hizo cuatro, se pudo haber hecho más si no se fallaba tanto. Ante Bolivia se pudo dar otro partido, si en el primer cuarto de hora de juego Ángel Mena, por ejemplo concretaba ese cabezazo ante buen centro de Junior Sornoza. La Tri pudo empezar ganando y no fue así, pues a los 36 minutos Bolivia se adelantó en el marcador por medio de Juan Carlos Arce que aprovechó un error de cobertura de parte de la defensa tricolor (otro punto a corregir) para filtrarse en el área de Domínguez y sacar un remate cruzado y a ras de piso.  El primer tiempo terminó con Ecuador en desventaja que pudo no ser tal si el mismo Mena, A los  42, quedó solo frente al arco y remató, a manos del portero, cuando el chance de anotar era claro. Pero Mena, pago su deuda al anotar un golazo al  en el segundo tiempo y poner en ventaja a su equipo que había empatado a inicios del segundo tiempo con  el juego un remate potente de Beder Caicedo tras un pase filtrado de Junior Sornoza, que estuvo correcto manejando los hilos del equipo y haciendo buenas habilitaciones.

Otra cosa, y esto es opinión subjetiva mía es que Gonzalo Plata, debería ser titular. En los partidos que ha ingresado, su ingreso le cambió la cara al equipo. Ante Uruguay anotó un golazo, ante Bolivia provocó la falta penal que fue materializada por Carlos Gruezo en los minutos finales, para la victoria de 3-2 y ante Colombia hizo una jugada de biógrafo (túnel a James Rodríguez) y anotó un golazo.

Pero lo que es la vida, el mismo Plata es un caso a corregir. Hay que controlar la euforia, hay que tener la fortaleza mental para saber manejar las emociones. El chico es joven y aprenderá de esta experiencia. No hay que satanizarlo. No por “alcahuete”, ni que suene a permisivo, pero ¿Quién no se emociona y se quita la camiseta luego del golazo que anotó? Pero aunque sea entendible. Eso no puede volver a pasar. Esta vez no se sintió porque el partido estaba definido. Pero en otras circunstancias, dejar a su equipo en desventaja numérica, puede ser letal. Pero no salió barato el hecho. No podrá estar en el próximo juego y ya se nota su ausencia porque es un jugador diferente de calidad exuberante, que es necesario en cualquier equipo. De los errores se aprende. Y Se debe aprender y corregir.

El próximo año (2021) continúa la senda. Habrá que esperar porque esta ruta está larga por recorrer, pero hasta ahora va por buen camino.


Fotos: infobae.com; co.marca.com; ecuadorgoltv.tv; gol.caracoltv.com; elsiglodeltorreon.com.mx; eluniverso.com; milenio.com; studiofutbol.com.ec; elcomercio.pe; larepublica.ec; expreso.ec; depor.com; eltribuno.com; perfilm.com; futbolred.com; mediotiempo.com; futbolred.com; colombia.as.com; aficioncentral.com; lahora.com.ec; marca.com

 

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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Un comentarios

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