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Nueva York y Santana 

Escrito por Roberto Arias

Empezaba el 2016 y preparaba  un viaje a la gran Manzana, tenía planeado llegar los primeros días de marzo y así fue. Era una visita a mi hija mayor que vivía en una pequeña ciudad de Long  Island  llamada Brentwood, en el condado de Suffolk  del estado de Nueva York  Desde el 2015 había leído noticias de que el gran Carlos Santana, legendario guitarrista se iba a presentar con su banda original, la de  1969, la de Woodstock, cosa que no sucedía desde hace más de 45 años atrás. Así que aparte de poder  visitar a mi hija, era un  encuentro grande  con la música y poder  ver a mis ídolos de juventud. La banda reunía, obvio, a los sobrevivientes de la formación de la clásica alineación del disco Santana III de Santana, el último de esa alineación. Estarían el guitarrista Neal Schon, el vocalista / teclista Greg Rolie, los percusionistas Michael Shrieve y Michael Carabello y el líder: Carlos Santana. Destacaba la ausencia del percusionista nicaragüense, Chepito Areas (José Octavio Areas Dávila), que no pudo asistir.

Ya estando en esta impresionante ciudad una de las primeras cosas que hice,fue comprar por internet, mi ticket para el concierto que sería un moércoles 13 de abril de 2106 en el Madison Square Garden de Nueva York, que además traía como aditamento especial la presencia de Journey, otra banda norteamericana de lujo. Doblete espectacular. Escogí una buena localidad…..ya no quedaban muchas  así que compré  una un poco lateral y arriba, igual ya estaba adentro  prácticamente.  Mientras llegaba la fecha me dediqué a conocer.

Para llegar de Brentwood a Manhattan hay que hacerlo en  tren,  autobús  o por las dos autopistas que existen,  yo lo hice por tren.  Llegó el día de ir a la gran ciudad, pero no era el día del concierto, quería conocer el terreno primero. El pasaje  en tren costaba en ese tiempo  13, 25 solo la ida, me pareció un poco caro pero  lo compré igual.  El trayecto es tranquilo y  nadie molesta, el tren va lleno de algunos turistas y trabajadores que viven en las ciudades de Long Island y que trabajan en  Manhattan u otros distritos  pero  que prefieren dejar sus autos en los parqueaderos de la estaciones de sus ciudades  ya  que en NYC los parqueos  son muy caros y difíciles de hallar vacíos, así que prefieren hacerlo  por  el  tren  que  llega  finalmente a la  Penn Station o Estación Pensilvania , un lugar muy grande y que de aquí  también se conecta  con muchas ciudades del estado de  NY y Nueva Jersey  y  con el metro que transporta a sus pasajeros a los otros buró de la ciudad.

Pero antes  se pasan por varias ciudades pequeñas y pintorescas de la Isla. Este recorrido dura aproximadamente una hora y media desde Brentwood, pero no se siente casi nada. Ya casi al  llegar a nuestro destino,  el tren cruza por  abajo del  East River  por un túnel  hasta llegar  a la estación que es subterránea.   Ya saliendo,  todo el mundo camina muy rápido, son los que van a sus trabajos, yo despreocupado del tiempo, no le doy importancia.  Para llegar a las avenidas o calles hay que subir unas largas escaleras eléctricas que por lo general  van atestadas a las horas picos.

Es muy impresionante la primera vez que se pisa una de estas  avenidas. Yo  salí  por la séptima ave. y al llegar a la vereda me quedé estático por  segundos,  impresionado  por la vista que tenía enfrene: los inmensos rascacielos y miles de personas caminado de un lado a otro,  un ir y venir por esas calles donde nadie se mira y  lo hacen  de  prisa  o van  observando sus  celulares o hablando por ellos.

Para mí la mejor época de viajar allá es en  primavera cuando ya se está yendo el frío del invierno y la temperatura oscila entre los 16 grados la alta  hasta 7 o 8 la baja y  donde el día es como más largo ya que anochece a las 8 o 9 pm.  Llegue a eso de las 12 del día y lo primero que quería  es  conocer el histórico  Madison Square Garden, coliseo o Arena como le llama allá, un inmenso escenario de 4 pisos donde no solo se dan espectáculos musicales  sino también   grandes peleas de box o juegos  de básquet. Aquí  es la casa  o sede de los Knicks y los  Rangers  de Nueva York  y  donde se dan muchos espectáculos más de todo tipo y  que ocupa si no estoy equivocado una manzana completa.

Yo no sabía dónde estaba ubicado, así  que di una vuelta  a la estación  y oh sorpresa el imponente edificio quedaba al frente de la Penn.  En su parte delantera  hay una pantalla gigante que anuncia todos los eventos que se tienen  programado  en el año.  Me puse a verlos cuando veo 10 y 11 de abril, dos noches con David  Gilmour,  guitarrista legendario de Pink Floyd….casi me voy para atrás.  Mi concierto de Santana estaba programado para el 13, dos y tres días antes. No había nada que hacer. Me quedó de consuelo saber que así hubiera querido ir no hubiera podido hacerlo, pues las entradas estaban agotadas desde hace mucho antres y además averiguando supe que las más baratas se habían vendido  arriba de  los 100 dólares  y eso ya era mucho para mi bolsillo.

Llegó el esperado día del concierto de Santana, volví a viajar a Manhattan,  el show comenzaba a las siete PM pero  yo ya estaba parado a las 6 al frente, así  que dije voy a comer algo por aquí y me dirijo a una carretilla de hot dogs  de  las típicas de NY y me lanzo tres perros calientes  de tres dólares cada uno y una Pepsi Cola,  pero  al pagar lo hice con un billete de 20 y el  tipo  que parecía ser de  la India o Pakistán y hablaba medio español,  me entrega  el vuelto el monedas varias, no le dije nada  y me encaminé hacia la gran entrada del Madison,  ya faltaban 15 minutos y estaba apurado.

Para poder ingresar hay unas siete u ocho líneas de control con detectores.  Unos días antes había sucedido un atentado terrorista  en  Bélgica dejando muchos muertos y daños y Nueva York estaba en estado de alerta así que había mucha, mucha seguridad a la entrada.  Antes de pasar por los detectores como todos conocemos, hay que sacar todo lo de metal y poner sobre una canastas, pasé una vez y sonaron y me hicieron regresar, volví a pasar  y otras  vez se prendieron las alarmas, me revisaron mi mochila y no encontraron nada sospechoso, me hicieron pasar por tercera  vez y nuevamente sonó, yo ya estaba nervioso. Los que  revisan y controlan el  ingreso son guardias de seguridad pero civiles, de pronto hablan entre ellos y llaman a varios policías y soldados armados hasta los dientes y me retiran a un lado, eran bastantes y todos me miraban fijamente y tenían sus armas un poco alzadas, estaba muy preocupado…..me dijeron que ponga las manos en la nuca y que separe las piernas,  yo les decía en español no llevo nada  por favor, no llevo nada  y se me acercó  un militar más  grande que yo  con un detector de metales portátil y me lo pasó por todos lados, pero al pasar por mi relojera sonó,  eran las monedas que me había dado de vuelto el vendedor  de los hot dogs y había olvidado sacarlas  así que me las hicieron poner en la bandeja y volvieron a revisarme y ya no sonó más. Yo sonreí  un poco avergonzado pero nadie  de ellos sonrió y uno de los militares me dijo medio molesto algo que yo entendí  que era como que siguiera.  Este episodio duró  unos largos cinco o seis minutos  tal vez  pero para mí fueron una eternidad.

Ya adentro y  sentado en mi cómoda butaca del cuarto piso pude tranquilizarme y respirar mejor y esperar las siete de noche cuando se apagaron las luces y salió el legendario Carlos Santana con su mítica banda tocando Soul Sacrifice de entrada  y haciendo que  olvidara  el episodio vivido minutos antes y que  comenzara  el éxtasis musical……. pero eso  ya esa es otra historia.

Foto: Theo Wargo / Getty Images); ronsouth.blogspot.com; youtube.com


Roberto Arias, guayaquileño, nacido el 7 de junio de 1957. Se graduó de bachiller en Artes el colegio de Bellas Artes. Trabajó en diario EU, como diseñador gráfico. Amante de la música y de la historia y lecturas relacionadas a las ciencias y biografías. Colecciona equipos de sonido vintage. Actualmente jubilado. Creyente en Dios.

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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