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LA DAMA DE LA ACTUACIÓN

Un recorrido por la vida actoral de la primera actriz, Martha Ontaneda, un nombre de palabras mayores en el arte nacional

Si algo distingue a la Dama de la Actuación, es su altísima capacidad histriónica en el campo actoral. Tiene un talento innato y una maestría envidiable para caracterizar sus personajes en la manera de manejar sus emociones y su afectividad. Puede pasar de la risa al llanto con gran ductilidad para representar emociones rápidamente cambiantes y está en sus venas y corre por su sangre el don para hacer reír o conmover al público. Usted puede verla con la misma solvencia en un drama que en una comedia. Tiene el don de hacerse odiar en su papel de villana como el de Marcia Wright de Campos-Herrera en la telenovela de El Cholito, o Lucrecia viuda de Plaza en Tres Familias y actualmente como la abuela de Fernanda, en Sí Se Puede, en el que se muestra una mujer prepotente, clasista, arrogante, despectiva, despiadada; como puede amarla y reír junto a ella como Lupita, la amorosa madre del “Panzón Pata Flaca” y suegra de la “Mofle” en la comedia La Pareja Feliz, que la mostró como una mujer con el humor a flor de piel. Esa ductilidad hace de Martha Ontaneda, una de las mejores primeras actrices del país y en un nombre que debe escribirse con mayúsculas por su larga y afamada trayectoria de más de 35 años en el mundo del espectáculo, en el que sobresale tanto en los tablados de un teatro como a través de la cámara de la televisión.

Hoy como siempre, su nombre está en boga, su imagen, vigente y puede verla todas las noches de lunes a viernes por dos horas seguidas en dos producciones que transmite Ecuavisa: la actual Si Se Puede a las 22h00 y enseguida, una hora después en Tres Familias, que se está reprisando nuevamente. En ambas, Martha luce como siempre. Es que ella nació para el arte en el que es actriz, productora, directora de teatro y un personaje respetado y admirado.

Su vida antes de la tele

Martha, “guayaquileña madera de guerrero”, hija de los médicos cirujanos odontólogos, el lojano Miguel Ángel Ontaneda (+) y la primera odontóloga del país, Colombia Miranda (+) y madre de Estefanía, Andrea y Denisse, es una mujer multifacética que disfruta su vida a plenitud, lo hizo desde niña cuando a los 10 años disfrutaba de vivir en el campamento minero de los ingleses en la tranquila y apacible Ancón, parroquia de Santa Elena y lo hace hoy que goza de experiencia y sabiduría, cuando en su casa, disfruta de un buen libro o de la unidad familiar.

“Mi infancia fue hermosa. No la olvido nunca. Mi padre tenía un dispensario médico en Ancón cuando era de los ingleses, ahí crecí y fui la niña más feliz del mundo, soñaba y actuaba desde que tengo uso de razón, alegre, inquieta, bailarina, deportista. Fue una época de libertad total, esa libertad que daba Ancón, un pueblo apacible de nuestras costas, que fue la primera ciudad petrolera del país y en el que estaba el campo minero Anglo Oilfield Limited Company. Mi padre que era médico atendía a los trabajadores esa empresa inglesa. El campamento, era como lo que son hoy las urbanizaciones cerradas, solo que allí todos se conocían. La arquitectura era hermosa con sus casas de madera al estilo inglés que tenían energía eléctrica y las cocinas funcionaban con gas subterráneo, a diferencia de las que por entonces había en las ciudades que funcionaban con queroseno. Allí yo andaba en bicicleta sin que mis padres tuvieran que preocuparse por mi seguridad, como sucedía cuando estábamos en nuestra casa de Guayaquil, en las calles 10 de Agosto y El Morro, donde nunca me dejaban salir a la calle a jugar. Nací, crecí y viví  en el Centro en Diez de Agosto y Morro. Luego nos cambiamos al edificio que construyeron los Miranda Robalino en 10 de agosto y García Avilés, donde mi madre y mi tío Fidel Miranda Robalino (ginecólolo) tenían también su consultorio. Tenía sus ventajas vivir en el Centro”

Ya a esa edad (10 años), Martha, sentía inclinación por el arte y la cultura pues su padre todas las semanas le compraba revistas para que leyera. El incentivo sirvió y que tal su gusto por la lectura, que ella mismo a los once años, le pidió le compre el libro El Quijote de la Mancha, un clásico universal de la literatura del español de Miguel de Cervantes Saavedra. “A medida que pasaba el tiempo pasaba, mi gusto por la lectura y todo lo relacionado con el arte era cada vez más intenso. Mi madre, que era una mujer muy culta, fue mi gran inspiración, porque ella escribía, además que le encantaba leer poesía que además, las escribía. “Mi papá era cuentacuentos, de él aprendí dicción, pero con esto del teatro se nace, no solo hay que estudiarlo. Ya a los 12 yo tenía mi primera relación con la actuación, cuando con mi primo Jorge Miranda, armábamos shows en los que imitábamos a todos los miembros de la familia para que se murieran de la risa. Allí descubrí que el actor es un imitador que tiene diferentes facetas y cualidades”.

Esa pasión por la imitación, le trajo sus primeros “problemas”, pues ya en la secundaria cuando estudiaba en el colegio religioso María Auxiliadora, imitaba a las monjas, que no pudieron soportar la gracia juvenil,  y le negaron la matrícula del siguiente año escolar.  “Yo estudié desde preparatoria hasta segundo curso en el María Auxiliadora, pero nada de eso valió para que las monjas no me boten por imitarlas y bromear constantemente. Era muy inquieta. Indomable, Hasta ahora dicen que soy así”. En tercer curso pasó al colegio Americano, en el que otra de sus pasiones: el amor por las mascotas, también le trajo “problemas”. “Yo dejaba pasar a las aulas a perritos por lo que me pidieron no volver y terminé graduándome en el Urdesa School”

Luego de graduarse de bachiller, Martha estudió Secretariado Bilingüe y trabajó en la Empresa Eléctrica de Guayaquil, pero su pasión era el arte por lo que se daba tiempo para asistir a eventos culturales que se realizaban en Guayaquil, como las operetas que se presentaban en los teatros Olmedo o Nueve de Octubre. También tenía por costumbre, acudir a  las iglesias San Francisco, Catedral o María Auxiliadora que ofrecían conciertos que ella los grababa. Y si bien, su pasión era el arte, su papel en la vida real, decía que debía “actuar” de persona productiva, por lo que Martha en diferentes etapas de su vida se involucró en la vida laboral y así como lo hace en las tablas o en la pantalla, tuvo una vida trabajadora camaleónica, pues hizo un poco de todo, siendo secretaria, vendedora de seguros, importadora, conductora de expreso escolar, entre otras actividades.

“Luego de graduarme como secretaria bilingüe, trabajé en la Empresa Eléctrica de Guayaquil. Fui secretaria de uno de los gerentes, don Carlos Rodríguez, y del coronel Jaime Solórzano. Fue muy bueno empezar en una empresa en la que se respetaba a los empleados y mis jefes fueron unos caballeros a carta cabal. Ellos me enseñaron a perder el temor propio de un aprendiz, con educación y cariño. Cuando pasaron los años me casé con el padre de mis tres hijas y me fui a vivir a Urdesa por 40 años. Me divorcié seis años después. Cuando me divorcié me quede con tres niñas. Como madre soltera, tenía que trabajar porque desgraciadamente su padre no era muy generoso por así decirlo. Siempre trabajé, quizá con premura, pero siempre con decencia y honestidad. Hice de todo trabajo en el buen decir. Los que me conocen desde aquella época lo saben que me desviví trabajando para ellas. Hice transporte escolar durante 15 años en una furgoneta muy grande. Madrugaba desde las cinco de la maña para poder empezar. Es por eso que ahora detesto despertarme temprano. Prometí no hacerlo más. Solo cuando tengo que grabar o ensayar lo hago. Además, trabajé vendiendo seguros, bienes raíces, candados multilocks para vehículos, comida etc. en todo lo que podía emprendía. También mportaba juguetes de Estados Unidos, lo que dejé cuando los precios empezaron a subir. Durante siete años entre 2000 y 2007 tuve una creperie (restaurante francés) en Salinas llamada Chocolat & Crepes».

«Me siento feliz y orgullosa de haber sacado adelante a mis hijas. Son buenas hijas sanas y educadas. Tengo de una de ellas (Denisse), la intermedia, tres maravillosos nietos, dos mujeres y un varón (Valentina, Alexa y Juan Andrés Abad Armijos). Los adoro y me alegro tanto de que gocen a su padre y madre y que sobretodo su mami tenga el tiempo para estar con ellos que no tuve yo. Porque a mí me tocaba trabajar o no comíamos. Así de sencillo. Mi tristeza es que por trabajar no tuve más tiempo para estar con mis hijas pero no podía hacer otra cosa: o trabajaba o no comíamos. Hay que producir porque lamentablemente, en este país del teatro no vive nadie. Estuve sola mucho tiempo y Dios y la vida me pusieron un compañero (Roberto Mastalir Divisek,) con el cual en el año 1993 me casé nuevamente, siendo mi complemento por su carácter tranquilo y científico”.

Su vida en el arte

Sus experiencias previas en las actuaciones familiares y colegiales, la  influencia de sus padres por el mundo de la cultura, y su amor por el arte hicieron que Martha se vuelque al mundo del espectáculo. Así en 1982, empezó a hacer teatro de títeres para niños con el grupo Arcoíris que estudió con Carlos Usher. “Me inicié con un teatro de títeres. Yo aprendí títeres y manejé ese trato de marionetas durante dos años. Fue emocionante, primero porque los construí yo, porque esto usualmente los construye el actor y estar atrás de escena y manejando los títeres, moviendo los hilos, siendo el titiritero y dándole vida a los muñecos, es maravilloso. Trabajar para los niños, que ellos te contesten y que influyan en tu vida es maravilloso”

En eso estaba, cuando dos años después la vida le jugó una mala pasada, que estuvo a punto de alejarla de este mundo para siempre. Felizmente ello no ocurrió y tenemos el privilegio de tener a Martha para engalanar nuestro arte. Ella cuenta esa historia: “En 1985 estuve a punto de morir a causa de un absceso amebiano que estaba encapsulado en el hígado. Fue un milagro que sobreviviera. Mientras dormía escuché la voz de Dios que me dijo que ya no me preocupara más porque estaba curada. Me desperté y le conté a mi mamá lo sucedido y se puso a llorar. Los cinco médicos que me examinaban dijeron que mi enfermedad estaba cediendo”.

No hay duda, no era su hora, o simplemente el Creador no se la quería llevar porque no quería que ella lo imite en el cielo. Pero lo que si fue su hora, fue la de seguir actuando. Así, apenas un año después de ese suceso, en 1986 subió a las tablas del Teatro Experimental Guayaquil con la actriz italo-ecuatoriana, Marina Salvarezza para interpretar el rol protagónico en La casa de Bernarda Alba, escrita por Federico García Lorca. Ese sería en motor de arranque para que luego llegaran más actuaciones en teatro y televisión.

Su primer acercamiento al arte fue en el teatro. Fue en 1986 cuando la siendo suplente de una actriz en la obra teatral, el destino quiso que ella subiera al escenario. “Subí a las tablas por primera vez al ser Bernarda en La casa de Bernarda Alba, de García Lorca, en el 86 y llegué a él como un milagro. La actriz falló y cubrí ese rol, fue memorable y mi vida cambio desde ese momento. Ahí supe definitivamente que mi vida era el teatro.  Teníamos un teatrino en el Centro Comercial Albán Borja de Guayaquil, en el que recibíamos cientos de cursos de actuación, danza, pintura, literatura, dramaturgia, mimo etc.  Esa era mi vida. Y así continúo porque mi matrimonio no lo impidió,  ni mis hijos ni nadie. ”.

A partir de allí, inició una proficua labor de artista de teatro con más de 75 obras teatrales y una veintena de apariciones en televisión, actuando en series, novelas. Programas o comedias como: Valeria (1990-1991), Una Mujer (1991) (foto), Isabela (1992-1993), Ángel o Demonio (1993), Yo Vendo unos ojos negros (2004), El Cholito (2007-2008), La Pareja Feliz (2009 -2012); 3 Familias (2014 -2018) y actualmente es Si Se Puede.  Además actuó en series como Archivos del Destino y De la vida real. “Llevo el mismo tiempo de trabajo en el teatro que en la televisión. Empecé en Ecuavisa, que es el canal en el que más tiempo trabajé. Mi primera producción fue Valeria entre 1990 y 1991”

Valeria su primera aparición en pantalla, fue una telenovela ecuatoriana juvenil, escrita por Proyectamos TV de Colombia, producida por Silvia Avilés y dirigida por Jorge Guerrero que tuvo 23 episodios y que fue protagonizada por Claudia González como Valeria y Luis Xavier Posada. Allí, Martha tuvo junto a Xavier Pimentel, una participación antagónica. La novela trataba sobre una historia de amor que tenía una brecha entre dos mundos, el de Valeria una emprendedora estudiante de periodismo y Nicolás, un  romántico joven bohemio, que no era bien visto por la familia de la joven.

Entre sus papeles televisivos uno de los más recordados es el de Marcia Wright de Campos-Herrera, que escenificó en la Novela del Cholito (2007-2008), que transmitió Ecuavisa y cuya historia estuvo basada en el exitoso personaje de «El Cholito», interpretado por David Reinoso dentro del programa cómico, dentro del programa cómico Vivos que  a su vez era una parodia del periodista José Delgado. Allí fue la señora de alta sociedad, esposa del dueño de un canal de televisión, que tenía una actitud y un comportamiento, prepotente, arrogante, que subestimaba y ofendía a los que no eran de su clase social y en la que era consentidora de su hijo mayor, mientras no actuaba igual con su hija menor que era ciega. La novela la mostró en toda su dimensión actoral en la que hizo el papel a la perfección, incluso cuando tuvo una locura temporal y escenificaba escenas de una persona que perdió la razón.

Actualmente (2020) Martha, actúa en la más reciente novela de Ecuavisa, «Si Se Puede», basada en la historia de la Selección Ecuatoriana de Fútbol y su clasificación al Mundial Japón – Corea 2002, en la que interpreta el papel de la abuela de Fernanda, la novia del King Delgado. Allí, nuevamente retomó el papel de la dama de alta sociedad, mujer refinada y fina que menosprecia al nieto de su novia por ser negro.

Mujer de teatro

Martha ha tenido una intensa actividad teatral y ha actuado en decenas de obras, entre las que destacan: La Casa de Bernarda Alba (1986) de Federico García Lorca, la primera obra que protagonizó y que la ha hecho varias veces en diferentes años; Señora Democracia (1987), de Henry Raad; A puerta cerrada (1988), de Jean Paul Sartre; Las cuatro verdades, de Marcel Aymé (1991); Hay que deshacer la casa, de Sebastián Junyet (2002);

En 2006, Martha creó su propia empresa artística OM Producciones con la que montó varias obras. Su primer proyecto como productora y directora fue ‘Ocho mujeres’ (Una ronda de arpías), una adaptación del musical del mismo nombre que dirigió François Ozon y que se basa en el texto teatral de Robert Thomas, adaptada por el guionista guayaquileño Cristian Cortez, que contaba la historia del asesinato de un hombre en las afueras del Guayaquil de los años cincuenta, en las que actuaron  figuras de primer orden del arte ecuatoriano como Totty Rodríguez, Estela Álvarez, Éricka Vélez, Prisca Bustamante, Aurora Valdez, Teresinha Murtinho y Monse Serra. Luego se presentaron obras de calidad en las que además de ser productora, actuó como: Las Damas del Edén (2007), escrita y dirigida por Eduardo Muñoa; Nosotras que nos queremos tanto (2008), dirigida por Antonio Santos (+); Montesco y su señora (2009), de Ramón Arias; Maduritas, macrobióticas y multiorgásmicas (2009 y 2019) (foto), dirigida por  Cristian Cortez

En 2010 estuvo en Hasta que la muerte (Tu madre) nos separe (2010), adaptación de la obra de Remi De Vos, dirigida por Maribel Solines, enla que compartió roles con Darío León y Monserrath Astudillo;  Miss Agua Dulce (2011), escrita por Cristian Cortez (versión libre de una obra centroamericana), dirigida por Maribel Solines. En 2012 estuvo en la comedia Las González, de Hugo Saccoccia, una obra humorística dirigida por Andrés Garzón que cuestiona si las mujeres sesentonas pueden aún tener deseo sexual y ser correspondidas en la que compartió roles con las primeras actrices ecuatorianas Estela Álvarez, Prisca Bustamante y Mélida Villavicencio.

Al año siguiente (2013) estuvo en Cada Loco con su tema (foto) , dirigida y producida por ella con la actuación de Juan José Jaramillo, Denisse Ruiz, Maribel Solines, Martha Ontaneda, Julio Cesar Andrade, Giovanna Andrade y Osvaldo Segura. ¿Qué está haciendo el Lobo? (Caperucita un espectáculo feroz) (2015) del dramaturgo argentino Javier Daulte, dirigida por Carlos Ycaza  en la que hizo el papel de la Abuela Eloísa, compartiendo roles con Alejandro Fajardo como Víctor (el lobo), Verónica Garcés como Silvia (Caperucita) y Montse Serra como Cora (la madre). Este Te es para ti (2015), monólogo basado en un cuento de Sonia Manzano; Amor de Político y Por el placer de volver a verla (2017), una comedia del canadiense Michel Tremblay, bajo la dirección de la también canadiense Anna Fuerstenberg, una pieza teatral es un homenaje a la madre en la que actuó junto a Marcelo Gálvez. 40 Años no es nada (2018), dirigida por Maribel Solines en la que  junto a Marcelo Gálvez. Rosa de dos aromas (2019), del mexicano Emilio Carballido,

Rosa de dos aromas, fue una de sus últimas obras en vivo. Se trata de una historia que narra la situación de dos mujeres de distintas clases sociales  que comparten, sin saberlo, al mismo hombre. En esta comedia que fue dirigida por Maribel Solines, hizo el papel de Gabriela, compartiendo con Miriam Murillo que fue Marlene. “Ambas nos encontramos en la cárcel esperando a un mismo hombre, sin que nosotras lo sepamos. La historia nos lleva a reflexionar sobre problemáticas como la infidelidad y la problemática el machismo y las consecuencias que resultan en el plano moral y económico»

» La infidelidad no es tema que se pueda llevar fácilmente; por ello se dan momentos de tensión en la que  los dimes y diretes se oirán en toda la sala. Los perfiles de ambas son muy distintos. Mi papel es el de una mujer refinada, culta que habla dos idiomas. Mientras Miriam, como Marlene es el contrapunto. Ella es malhablada. En la trama, esta dura realidad del mal marido nos confronta, pero nosotras nos aliamos para sacar ventaja de la situación. Así, decidimos sacar a este hombre de la cárcel y pasan mil cosas”

“Ser productora es muy difícil y agotador por aquello de tocar puertas. No siempre te dicen que sí, son más las veces que te dicen que no. Entonces si te llena de rebeldía porque hay muchas empresas que tienen mucho dinero, pero no para apoyar el arte y te dicen tus obras son lindas, Martha, son hermosas, pero por este momento no podemos darte. Esas son las cosas que a mí me decepcionan. Los inicios fueron muy duros, ahora la empresa privada está empezando a apoyar, están entendiendo que la cultura es importante en el país. Los actores de mi edad hemos sido los pioneros en esto y hemos luchado, hemos sufrido, hemos puesto de nuestro dinero y hemos literalmente hecho teatro por amor al arte. No tenemos ganancia. Los que creen que se gana mucho, no es así o son los que tienen teatro. Aquí no se puede vivir del arte. Eso te lo puedo asegurar. En esta profesión nunca se tiene grandes aspiraciones monetarias. Hay muy poco o nulo apoyo gubernamental, por ello es importante el apoyo de la empresa privada y los fondos municipales. Pero así es difícil producir”

Anécdotas

Su vida teatral, le ha dado muchas anécdotas que sería necesario un libro de varios tomos para contarlas, pero ella recuerda dos en especial: “Anécdotas hay tantas que tendría que anotar para recordarlas. Hace años haciendo La Casa de Bernarda Alba, Prisca Bustamante entró a escena con rizadores puestos en el cerquillo. Casi me muero, no sabía cómo decirle, creo que se dio cuenta por mi mirada y salió y se los saco y volvió a entrar. En otra ocasión con Antonio Santos que en paz descanse, estábamos en Ambato y tenía que caminar desde la entrada hasta cierto lugar designado, me puse los zapatos y estaban equivocados, eran negros iguales pero el uno no tenía taco. Imagínate no sé cómo caminé. Cuando en escena tenemos que improvisar y no podemos contener la risa, es horrible los segundos parecen siglos. O cuando te atoras al tomar agua etc. en fin. Cada noche es una función distinta. Eso es lo maravilloso del teatro Es como un río, nada es igual.

Su ahora teatral

Acorde a los tiempos y debido a la etapa de distanciamiento que vivimos por la enfermedad que actualmente azota al mundo, hoy Martha ha debido adaptarse a las circunstancias y no quedarse atrás, por lo que en mayo pasado (2020) incursionó en el teatro digital, cuyo proceso de ensamblaje le tomó tres semanas, las cuales fueron intensas y de un trabajo arduo, como las cataloga. Pero original e innovadora como es, ella le puso su toque personal y a diferencia de otros colegas que optaron por adaptar sus obras para actuarlas en vivo por Zoom u otras plataformas, ella prefirió utilizar el material que tenía grabado de obras que presentó en el teatro en diferentes años. Así bajo el lema de  Qúédate en Casa riendo con Martha Ontaneda y Miriam Murillo presentó entre el 5 y 6 de junio, Las Impacientes de Polonski y en julio y agosto, Las Cosas no dichas de Tennessee Williams junto a Frances Sweet

“Yo vi que empezaron a dar obras por Zoom, Facebook Live e Instagram. Me propusieron hacer esto vía Zoom, pero realmente no me gustó. Para mí la sala de teatro, es estar con el público. Para afincar mi forma de pensar, llamé a Marina Salvarezza a preguntarle qué pensaba y me dijo  que era mejor que la gente las recuerde por lo que hicimos y cómo fuimos, hasta que otro día volvamos a hacer otra cosa. Así decidí pasar obras que tuvieron éxito”. Este es un experimento. Acoplarse a la tendencia no fue nada fácil. Me c me ha costado hacer todo esto, porque me ha tocado hacerlo sola. Hay que considerar que ha sido difícil tener la ayuda de las personas que asisten en este tipo de temas por aquello de cumplir con el distanciamiento social. Espero que esta pandemia termine algún día. Agradezco a Dios que me tiene y tiene a mi familia sanos y a cuidarse que aún no salimos”.

Martha en el Cine

Martha también ha hecho cine actuando en las películas locales El niño Danny, El Milagro del Coromoto (Virgen de Coromoto) (2006), La gata y Un cuento sin hada (2013) un filme producido por Films Factory, de Daniela Creamer, dirigida por el norteamericano Carl West, que narra la aparición  de la Virgen María al cacique Coromoto, jefe de una tribu indígena de Venezuela, que además cuenta  también la historia de amor entre dos jóvenes y que fue grabada en haciendas e iglesias de la provincia de Imbabura y en el sector comprendido  entre  La Concordia y Santo Domingo de los Colorados.  Allí compartió roles con los protagonistas la venezolana Ana Karina Casanova, el puertorriqueño Julián Gil, la cubana Zully Montero y el ecuatoriano Wolframio Benavides

Cuento Sin Hadas, del manabita Sergio Briones, cuenta la historia del  trabajo de un grupo de policías nacionales e internacionales que están tras la pista de unos criminales que explotan a menores.  Allí trabajó junto a las venezolanas Chiquinquirá Delgado y Elluz Peraza que fueron protagonistas y los ecuatorianos Pamela Palacios, Claudia Gómez, José Pepe Sánchez, Ricardo Briones y Jennifer Graham, entre otros.

Momentos duros

Los artistas no están exentos de las mismas problemáticas que viven los hombres comunes que así como tienen alegrías, tienen tristezas; que así como tienen buenos momentos, tienen de los otros. Y Martha vivió uno muy duro en 2012 cuando fue detectada de un cáncer frente al cual no se amilanó, luchó y lo venció. Ese año ella fue operada en la mama derecha, logrando extraerle el nódulo y un ganglio. Luego cumplió su tratamiento en el que recibió quimioterapia y radioterapias. “Son momentos difíciles, pero hay que pensar positivamente. Yo creo que el 90% de la sanación que podamos tener  depende de nuestro optimismo y de pensar que Dios está siempre con nosotros. No hay que ponerse a llorar y menos dejarse morir porque la vida está hecha para luchar y vencer. Dios me premió dándome la vida varias veces, en otra época, tuve una enfermedad amebiana, casi muero, rogué y recé tanto que no me lleve, porque mi hija chiquita tenía cuatro añitos y no podía dejarla sola. Dios me concedió el milagro para que me subiera a escenario. Me la llevaba con su mamadera a los ensayos y ella aprendía hacer silencio y a escuchar diálogos e instrucciones. Las otras tenían 10 años de diferencia, todas tienen criterio teatral pero la menor es la que más tiene y con razón. Pero nunca han querido ser actrices. Y está bien uno tiene que ser lo que quiere, sin presiones”.

“A veces se piensa que estas cosas a uno no le pasan, uno ve de lejos estas situaciones y no crees que te va a pasar a ti, pero cuando le pasa con alguien cercano a ti o es contigo mismo, si te estremece mucho. Pero yo escribí algo que se llama la Felicidad de Haber tenido Cáncer, ¿por qué? porque a veces tú crees que no te quieren, que no te llaman, que no te buscan y piensas un montón de cosas a la cabeza pero cuando ocurren estas situaciones, te das cuenta de quienes realmente te quieren y como te quiere tu familia, como te mima. Le agradezco al cielo, a Dios, a mis hijas, a mi esposo, por tenerme paciencia, por llevarme a todos lados, por cuidarme. Y hoy estoy aquí, viviendo.”

Su vida real

Fuera de los escenarios, como todos los artistas, Martha tiene su propia vida, en el que actúa de ella misma.  Curiosos por saber que dice el libreto en ese papel, le preguntamos: ¿Quien es Martha Ontaneda? “Martha es muy curiosa, ama a su público, quisiera que ellos me pregunten los que quieren saber de mí. Quisiera poder transmitir mis conocimientos antes de dejar este mundo. Me encantaría conversar con ellos. Tener un espacio en una plataforma o hacerlo desde mi computadora o instagram y contestar lo que quieren saber.  La vida me ha hecho programada, la gente no programa con tiempo, deja todo para última hora. Yo no puedo. Si voy a tener una obra de teatro, como soy productora, preparo todo con mucho tiempo antes. Para luego empezar a trabajar en ello. Cuando abro el telón tiene que estar todo listo. Respeto mucho al público.  Así mismo soy en mi vida diaria. Me gusta saber las citas con tiempo, arreglar todo, si voy a viajar hago una semana antes mi maleta. Si voy a tener una reunión en casa, preparo todo con tiempo para que los invitados sean felices y estar tranquilos, ese día no hago nada, solo disfruto. No soporto la mentira. Prefiero saber la verdad aunque se muy dura. Soy agradecida con que me la digan. Las cosas de frente para mi aunque duelan lamentablemente. Pero soy así. Mucha gente que no me conoce cree que soy muy dura. No es verdad Soy una mujer muy débil y sensible, mi corazón sufre mucho con agravios. Soy tímida y depresiva a veces, pero yo mismo me levanto, me curo, trato de entender y de justificar mis actos y el de los demás, perdono, y me perdono. Amo mucho a los animales y peleo por ellos. Detesto las injusticias y peleo por ellas. Soy humilde aunque no parezca. Pienso que en la humildad radica la verdadera grandeza. Amo la vida, amo a Dios,  amo el amor “.

Entre sus planes incluye seguir disfrutando de la vida con sus hijas y nietos y, sobre todo, con su esposo en su casa de Salinas, pero a su manera: metida en la piscina o leyendo un buen libro. Martha se considera ser siempre la misma, caracterizándose por ser amiguera, feliz, amante de su familia y sus mascotas. No cree ser malhumorada, pero si impaciente pues le gustan las cosas que se hacen rápido

Entre sus aficiones, Martha es amante de las antigüedades, su casa es un mini museo en el que se encuentran botellas, armas, teléfonos, instrumentos musicales, cuadros y relojes, le gusta jugar pin-pong, la comida árabe e italiana, e ir a su casa de Salinas en la que suele estar en la piscina o leyendo a sus autores preferidos como: Jorge Luis Borges, Mario Benedetti, William Shakespeare, Federico García Lorca o Porfirio Vargas o planificando nuevas obras teatrales.

Y así entre obras teatrales y vida Real, Martha vive su vida que es admirada por un público que la quiere por su entrega y profesionalismo, exhibido durante  35 años, tiempo en que ha sido y será por siempre La Dama de la Actuación.

Fotos: El Telégrafo, El Universo, El Comercio, Ecuavisa

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Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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