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COMUNICADORA CON SELLO PROPIO

Un viaje a las confesiones de Mónica Carriel, una periodista de estilo propio, con sello único, que la distingue entre las mejores del país

Si tendría que definir a Mónica Carriel con una palabra, sería sin dudar: auténtica. Aunque hay muchos más vocablos que podrían calificar a esta comunicadora social de fuste, valía, talento, experiencia y originalidad que es a mi gusto y a mi juicio, una de las mejores periodistas del país. ¿Quieren más definiciones? Para ella hay muchas: irreverente, “desbocada” (en el buen sentido), sarcástica, inteligente, juiciosa, sesuda, creativa, descomplicada, sencilla, directa, trabajadora, honesta, luchadora, íntegra. Que tiene verrugas,  las tiene, como todos. No es monedita de oro, téngalo por seguro. Puede ser presumida, cortante, antipática, si la provocan, pero lo que jamás será es vulgar, irrespetuosa y falsa. Comunicadora de palabras fuertes y ácidas, de fino sentido del humor, dueña de una letal ironía, un sarcasmo mortal  y sin pelos en la lengua, dice y hace lo que piensa, sea con quien sea y donde sea. Eso la he hecho una comunicadora social, seguida, respetada, admirada y dueña de una trayectoria larga y fructífera que la ha puesto siempre en plano estelares.

Escribir de Mónica podría ser complicado, porque si dices algo que no es, corres el riesgo de llevarte una buena puteada. Con ella tengo una anécdota muy pero muy especial. Confieso que no la conocía como colega a pesar de tener ambos algún tiempo en esto. A excepción de las producciones nacionales que suelo seguir para ver cómo estamos en ese campo y de seguir los noticieros que es parte de mi labor, no suelo ver televisión nacional de la que odio los programas de farándula. Tampoco veo los programas matinales por tanto no sabía de su existencia, hasta que un día en la sala de espera de un consultorio médico vi el programa En Contacto de Ecuavisa, que tenía sintonizado la secretaria para “distraer” a los pacientes en espera.

Entonces veo en la pantalla a tres mujeres cantando horrible. Me pareció de mal gusto y  hasta se me ocurrió por un instante, llamar a don Xavier Alvarado, dueño del canal para expresar mi disgusto. Yo amante de la música y melómano por excelencia, soy de los que cree que cantar es un arte y que solo deben hacerlo los que saben. Por eso odio los karaokes, porque allí canta cualquiera y muchos cantan horrible. Insulto para la música, digo yo. Por eso, ver en TV nacional a tres mujeres cantar feo, me pareció fuera de lugar.

Poco después, en otro segmento del mismo programa, veo a una de esas mujeres en un momento farandulero. Hablaba horrible con un tono de voz impostada, gritona, toda hecha la bacán, la guasa, la chabacana, mordaz, despotricando contra medio mundo, con una audacia sagaz y haciendo flecos a los hombres. De una me cayó mal. Me pareció antipática, pedante, odiosa. Terrible para que esté en Ecuavisa. Y dije para mis adentros ¿Qué hace alguien así en televisión? No supe ni me interesó saber su nombre. Pasó y la olvidé.

Años después, estando en una campaña política trabajando como comunicador, en mi función de asesor de un candidato a presidente, entró a la oficina, una figura de la televisión, amiga mía que estaba de candidata a asambleísta quien llegó con su asesora, a quien no conocía. Ella (la periodista) comentó que tenía que hacer una base de datos de medios nacionales y yo de metido en mi deseo de ayudar, porque así soy yo, nada egoísta en el trabajo, le dije: yo tengo una. “Gracias, muy amable, me la podías mandar a mi mail”, me dijo ella cortésmente y así lo hice. Días después nos encontramos en recorridos, reuniones, mítines y solo saludábamos. Hasta que un día nos tocó hablar. Conversamos, me dijo su nombre y donde había trabajado. Entonces supe y recordé que se trataba de esa presentadora que tanto me había caído mal y que me generó una primera mala impresión.

Ahí supe que las primeras impresiones no siempre, sirven de mucho. Que hay que tratar a las personas, entenderlas y aceptarlas como son. Lo que yo pensaba que era, no lo era en verdad. Era un personaje de esos que tanto se interpreta en la televisión, aunque ella en cámara siempre fue la misma. Nos hicimos amigos y creció entre nosotros un sentimiento de admiración y respeto. Cuando le pedí sea columnista de Revista Delado, no dudó un segundo en aceptar. No preguntó: el clásico: ¿cuanto hay? y esa misma noche, envío su primera columna. Era un honor tener entre mis letras, una escritora de su talante. Esa es Mónica Carriel, el lujo de comunicadora. Tan buena es, que ella rompió el mito y quebró el molde de que hay que ser bella, 90-60-90, sexi y deseada para estar en la televisión que a veces busca floreros y no talentos. Ella es de las segundas. En ranking de calidad de las primeras.

Su vida antes de la televisión

Mónica, nacida en Guayaquil un 3 de diciembre 1972, hija del conductor de bus Antonio Carriel y de la lavandera y empleada doméstica Marina Gómez, es una mujer feliz, orgullosa de sus raíces humildes, que no esconde su procedencia y que no se avergüenza de lo que muchos viven, lo ocultan y callan. Ella, admirable, original, frontal, única, sincera e íntegra, como es cuenta cómo fue su vida antes de ser el popular y conocido personaje de la televisión, que ella lo cuenta, fiel a su estilo.

 “Mi llegada a este mundo fue considerada por mis padres como lo más cercano a un milagro. Él tenía 46 y ella 42, un ovario y un prolaxo; casi eran abuelos cuando mi madre subió por segunda vez las piernas en los sostenedores de la mesa de partos un tres de diciembre. “Ya ve viejita lo que le pasó por andar haciendo lo que hacen los jóvenes», recordaba que le dijo el médico de la Clínica Moderna. Ella le hubiese dirigido una mirada reprochante, pero estaba demasiado ocupada pujando. Terminó a las diez de la noche, agotada y lívida, por la sangre perdida, pero conmigo a su lado no había mujer más feliz. A mi padre lo llevó a la clínica de las orejas mi abuela María, no creía que después de tres varones le hubiese nacido una niña. De verlo tan baboso mi madre recordaría luego como le dejó la plata para el aborto sobre la mesa cuando ella le dijo que yo venía en camino. Tiempo después él se jactaría de que su niña era la única con “huevos” de sus cuatro hijos”.

Y así como Mónica hizo de la televisión, su vida; su vida real, la que no se ve en pantalla, pareciera extraída de alguna novela televisiva por las experiencias que le tocó vivir y que empezaron desde el mismo día que nació. “Felices los tres regresamos a Barrio Lindo (la décima entre 4 de noviembre y Domingo Savio), la vieja casa de la abuela nos esperaba. Mi madre encontró su cuarto hecho un asco y se dispuso a la faena de limpiar, cuestión que ocasionó que tres días después estuviese de regreso en la clínica, estilando sangre como petróleo que brotaba en el 72 de la primera perforación hecha en la Amazonía… ¡Mierda! ¡Se muere la chola de la Marina! – dijo la abuela María. Nadie sabía si fue exclamación de angustia o un deseo reprimido que se escapó de esa incontrolable lengua que Satán le dio. La chola con la que se unió su hijito, jamás le cayó bien y que más hubiese querido la vieja, que criar ella misma al retoño más querido de su hijo. Pero Dios no quiso que esa noche me quedara sin madre… Marina regresó tres días después, con rostro de lirio de agua y sin poder moverse más que para darme el pecho. Antonio, mi padre, jamás quiso a doña Meche, su suegra. Como le cabreaba verla leyendo la biblia. ¡Carajo! Vieja pendeja… ¡No sabe que Dios no existe! – repetía a viva voz – Pero no le quedó más que bajar las astas e ir a buscarla para que se encargara de mi cuidado mientras mi madre se recuperaba.”

De su infancia, Mónica tiene vivencias inolvidables que las cuenta sin tapujo y con su estilo tan peculiar, parecido a los libretos que escribe con maestría. “Lo que más recuerdo de mi infancia es la imagen dominante de este hombre que sólo me trataba de usted, mientras yo era cada vez más displicente y le lanzaba su nombre a la cara, obviando el «papá», como queriendo recordarle que yo no iba a ser jamás sujeto de humillación y burla para él como era mi madre. No olvidaré jamás la personalidad chispeante de la abuela María, la casa que parecía más una hacienda en el campo que un hogar en la gran ciudad, los vecinos gritones, los amigos, los primos, los choros (ladrones) y los vendedores de droga y los perros. Y  como olvidar lo trabajadora que era mi madre… Recordaría sus manos tibias por el vapor de la plancha toda la vida. Mientras estuvo en casa mi padre nunca fue tan bueno como después de que se le ocurrió regalarnos su ausencia cuando tenía yo once… Sólo sé que cuando me desperté una mañana él ya no estaba, había vendido el bus de transporte urbano en apenas $25.000 devaluados sucres, un dólar en nuestro mundo de hoy y se fue disque al campo a escribir un libro para dejar de fumar… ¡Favor que nos hizo!”.

Ante la ausencia de su padre, fue su hermano quien suplió su ausencia. “Mi hermano mayor, que en esa época ya era alma solitaria, vino a suplirlo en eso de la imagen paterna, pero tampoco es que hizo mucho esfuerzo. Mi madre tenía tres trabajos, a los Pérez les lavaba, a los Díaz les cocinaba y para los López, planchaba y de esa forma me educó. Yo que había tenido educación particular (Hermanas de la Presentación), debí conformarme con la educación fiscal porque a mi padre no le alcanzaba la plata. Desfilé por el Colegio Nacional Batalla de Tarqui  y por el Dr. Agustín Vera Loor y me gradué siendo abanderada del pabellón nacional”.

“Mis padres me dejaron temprano, eso lamento y los recuerdo con el alma en todo momento. Fui hija de un hombre que me dijo adiós como un valiente y que fue mejor papá mientras se encontraba ausente. Cuando regresó fue un amigo que siempre estuvo presente, al que me tocó decirle: tienes cáncer, apretando los dientes. Fui hija de una mujer noble que jamás me ocultó sus verdades y de la que hoy no sé ni dónde está su cadáver. Es ese contexto creo que viven los muertos junto a nosotros como ángeles o fantasmas. Se deslizan, comen, caminan y duermen en nuestras camas. Pero de qué vivir? sino es de los recuerdos pasados. Así se disfruta más un rico presente anhelado”

Ya en su adolescencia como suele ocurrir en algunos casos, llegan las relaciones sentimentales. La suya fue así: “Cuando tuve 16 conocí a un hombre con nombre de mártir y rostro de santo de pueblo que prometió no dejarme lavar, ni planchar ni cocinar y de paso tampoco estudiar. Nos casamos un 26 de julio, después de las fiestas patronales de la ciudad para evitar el lío aquel de olvidarnos de la fecha. Tuvimos dos hijos, los que quisimos tener. Un día, después de 17 años de casados yo juraba que era feliz, cuando de pronto un día mi «santo marido» me dijo que se iba porque había encontrado a su verdadero amor. Así que en mi hogar de cuatro nos quedamos sólo tres, y nos convertimos en eso que los sicólogos llaman «un hogar disfuncional», pero créame que es todo lo contrario porque esta vaina funciona mejor que relojito suizo, aunque ninguno entiende cómo es que mismo porque la verdad es que dos muchachos, dos perras, dos pericos y una madre sin tiempo ya eran demasiados para una sola casa… ¡Pero ahí andábamos”

Profesional de la Comunicación

Lo de Mónica y su pasión por la comunicación no nació como “en veces” suele ocurrir porque llegan por los genes y se transmiten en la sangre como un legado familiar que corre por las venas. ¡No!, Mónica nació para escribir y para la comunicación. Fue algo innato en ella. Pareciera que a ella en vez de cortarle el cordón umbilical con un bisturí, lo hicieran con una pluma. Y ella lo supo desde niña. “Yo sabía que sería escritora desde que en la escuela nos enviaron una tarea en la que debíamos describirnos y cuando la mayoría hizo una carilla yo había escrito cinco, saqué diez, pero nadie me quitó jamás el rótulo de lambona de la profe. También sabía que era poeta, desde los 12, cuentista desde los 15 y estaba estudiando periodismo, pero jamás se me habría ocurrido que podía escribir historias para televisión”

Pero lo que a ella no se le ocurrió, sucedió y sucedió tan pero tan bien que pudo desarrollar una excelente carrera como comunicadora, que en mi concepto la catapulta como una de las mejores del país. Así, Mónica que estudió comunicación en la Universidad de Guayaquil en la Facultad de Comunicación Social, elaboró una carrera que tiene un currículum impresionante.  “He trabajado en Ecuavisa, RTS y Gama TV en cargos que van desde libretista /dialoguista (“Sin Límites”), investigadora en “De la Vida Real”, pasando por Reportera Productora (“En Contacto”), hasta Directora de Programas (“Al Son de un Nuevo Día” y “Pluri TV”). He realizado producciones delante y detrás de cámaras, tanto en noticias como en el área de producción. He cubierto turismo, ambiente, deportes e información general y comunidad. Además en prensa, he sido articulista de Revista Mariela y ahora columnista de la Revista Digital Delado”.

Pero como escribí en párrafos anteriores una historia sin detalles, no es historia. Y aquí los detalles. Actualmente ella es jefe de contenido en  Enfoque Digital Producciones y desde agosto de 2020, directora general de MCG Comunicaciones, si propia empresa. Agencia creada para ofrecer contenido de cualquier tipo de medios o personas que lo requieran. En otros ámbitos trabajó como comunicadora en el Instituto Público de Investigación de Acuicultura y Pesca, líder de Comunicación Social en el Instituto Nacional de Pesca por  tres años con dos meses (julio 2017 a agosto 2020); articulista y redactora de Revista Mariela por tres años (entre mayo de 2014 y 2107); periodista directora del programa Pluri Tv en Biancorp (Jirafa Producciones) por un año entre enero de 2015 y 2016; directora de imagen corporativa G.A.P.O por ocho meses entre octubre de 201 y mayo de 2018 y fue fundadora de la dirección de imagen corporativa de todo el gobierno autónomo provincial de Orellana en la que llevó las relaciones públicas de la prefecta Guadalupe Llori.

“Mi experiencia en al campo de la comunicación es amplia debido a los 20 años que tengo en el ejercicio, incluso antes de graduarme. Además estoy en el campo de la publicidad por redes que ha sido beneficioso para mi debido a que hacer pantalla me ha ayudado a crear una plataforma con la que sostengo este negocio que va creciendo cada día”

Su carrera televisiva

Su carrera televisiva la inició como suele suceder en la vida, valga la redundancia, por esas cosas de la vida y por esos extraños que tiene el destino a los que ella muy fiel a su estilo irreverente lo cataloga “por jorobar”.  Y se dio en un campo en el que muy pocos la conocen y que hasta puede sonar raro e inusual. Pues la hoy connotada periodista nació para la tele como actriz. ¡Sí! como lo lee: como actriz.  La primera vez que me paré frente a una cámara no fue como periodista sino como actriz (Comedia DC Empleo Camello Seguro – 1999). Para esa misma producción escribí tres libretos que me ayudaron a pagar uno de los años de estudio porque antes la FACSO era autofinanciada. Luego me llamaron para extra en una serie llamada “Emergencia” que hacía TC, en la que hice tres protagónicos. Me había convertido en actriz y yo ni enterada estaba. Esos fueron mis inicios”.

Pero una historia sin detalles, no es historia y ella lo sabe, por eso le insistimos en que cuente la historia de forma detallada. Historia que nació en 1999 cuando a los 27 años de edad, recibió una llamada que le cambió la vida para siempre. Pero que mejor que ella mismo nos cuente la historia y la haga a su estilo:

“Fue una calurosa tarde de 1999 en qué medio de mala gana, respondí el insistente sonar del teléfono. Era Wendy Escobar, una compañera de la universidad, que trabajaba como asistente de producción en una comedia de TC Televisión (canal 10) en llamada “DC Empleo Camello Seguro”, producida por Mora del Campo y Andrés Uribe y protagonizada por Richard Barker y Marcelo Gálvez. La verdad que fui llamada solo para tapar un hueco. Se había enfermado la actriz que interpretaba a Camila y a Wendi se le ocurrió que yo podía salvarle la campana. Estás loca, le dije: Yo no soy actriz, nunca he actuado. Ella muy suelta de huesos, me dijo: “Mira, no vas a actuar, vas a hacer un papel original, muy propio en ti. En la serie eres una mujer blanca, gritona e imponente que trata mal al marido y en eso tienes suficiente entrenamiento así que ven, acá te pago el taxi” y colgó. Demás está decir que fui. Así entré a ese dramatizado en el que  había un sketch llamado “Zorullo” que narraba las vicisitudes de un papá desempleado (Gálvez) que vivía a la sombra de su exitosa mujer (Camila, o sea yo), que por estar desempleado y no poder aportar económicamente al hogar tenía que hacer de niñero del pesado e intragable hijito de ambos (Zorullo/Richard). Mi llegada fue anecdótica, pues Marcelo al recibirme me dice: ¿Tú vienes por el papel de mi esposa? Y le dije: “Yo vengo solo por jorobar, pero si les sirvo, chévere!” Y me dijo: “La primera escena es una de beso así que ensayemos…Me quedé como loca, lo miré fijamente como queriéndolo matar y ahí me di cuenta que era broma de él. En ese instante Wendy vino a mí con  un libreto que contenía mis escasas tres líneas de diálogo. Ir por tres líneas, que desperdicio, pensé. Pero ya estaba allí. El rodaje empezó y en la escena, Richard, que caracterizaba a un niño de siete años, debía juguetear con un chupete y atragantarse, yo, que estaba cerca, debía propinarle una potente palmada en la nuca que le hizo escupir el dulce a unos dos metros. Al terminar la escena, él me dice: “Gracias… ¡Que buen brazo mi pana!” Ahí descubrí que gracias a eso la actuación me salió naturalita, yo ni idea… La cosa es que mi participación se hizo recurrente. Un día de esos que van y vienen se hizo más extensa, así que me dieron un libreto completo y al fin pude explorar la estructura completa de una comedia para TV. Así empezó todo”.

Luego Mónica siguió con su carrera de “actriz” y apareció en algunos capítulos de la serie Emergencia, escrita por Catalina Ledeboer que mostraba la realidad cotidiana de la atención médica de los hospitales públicos del Ecuador, y que contó con la participación de actores como Mirella Tironi, Alejandro Pinto, Xavier Pimentel, Cynthia Bayona, Laura Suárez, Marisela Gómez, Katty Yonkón, Juan Fernando Rojas, Kattya Tamayo, Paola Farías, Carla Sala, entre otros.

Y es eso estaba, hasta que un día el destino, la cambió de casa y se dio su primer traspaso televisivo. Por su talento la llevaron a Ecuavisa, un tradicional canal guayaquileño muy respetado en el medio y que es el sueño al que muchos de los comunicadores queremos llegar. Al menos yo quería y un día llegué allá. Como un día, también llegó Mónica. Fue en 2000, siendo su primer trabajo el de Libretista / Adaptadora, en que durante once meses (junio 2000 y abril 2011), escribió los diálogos y adaptación para la novela juvenil «Sin Límites producción de 41 episodios. La serie con el tiempo pasó a ser una icónica producción en el país, muy recordada actualmente.

Sin Límites es una telenovela ecuatoriana producida por la guayaquileña Roxana Varas, dirigida por el estadounidense Carl West (foto) y la cubana Nitsy Grau, que fue emitida entre los años 2000-2001 y que significó el nacimiento de grandes actores como Éricka Vélez y figuras de la TV en otros ámbitos, que hoy en día o en su momento fueron de los mejores del país como María Teresa Guerrero , Jennifer Graham, Carlos Luis Andrade y Juan Carlos Román, que además tuvo la participación de actores como Marcelo Gálvez, Ricardo Briones, Paola Roldán, Christian Norris, Geovanni Guzmán, Jaime Arellano, Antonio Aguirre, Miguel Ángel Albornoz, Carlos Martínez, Lissy Angelelli, Sandra Sandoval, Fernando Gálvez, Bernarda Calvo, Aída Álvarez, Elvira Carbo, Jéssica Bermúdez, Erwin Hervás y Hernán Egüez. La novela narraba la historia de un grupo de jóvenes que estudian en un colegio de clase acomodada y que tuvo en su trama: intrigas, música, drama y el amor entre la joven rebelde Meche y su profesor.

“Sin Límites fue una gran experiencia y podría decir que mi primer gran trabajo. La producción sentó huellas y me siento orgullosa de pertenecer a ella. Después de observar donde está hoy este maravilloso equipo de trabajo y todo lo que ha progresado, cualquiera puede darse cuenta que no fue una simple serie, sino una escuela que hizo realidad el sueño de quienes éramos juniors, de entrar al mundo de la televisión de la mano de experimentados profesionales y grandes talentos de pantalla, y vivir una experiencia “Sin Límites”.

Luego Mónica siguió en Ecuavisa y por un año y tres meses, estuvo como investigadora del programa «De la Vida Real», conducido por Rolando Panchana, un espacio documental que narraba hechos reales sucedidos en el país que causaron conmoción y que fueron muy conocidos a nivel público. Un año después, en 2005, le llegó su segundo cambio de estación y llegó a su tercera casa televisiva, Gamavisión (Televisión del Pacífico Teledos S.A.) en fue durante cuatro años y un mes, Investigadora de Noticias, siendo la encargada de contextualizar y dar fundamento a las noticias diarias que emitían los noticieros del canal.

Luego de diez años en la televisión, Mónica tuvo un alejamiento de ella, para dedicarse a otras áreas de la comunicación, como es la asesoría de entidades públicas o políticos y autoridades. Al preguntársele si extrañaba la pantalla dijo: “Extrañar, la verdad, la verdad, extrañaba  el ingreso fijo, porque de allí estuve haciendo cachuelos, hice muchos oficios, estuve en programas haciendo libretos por fuera, editando vídeos, en realidad nunca he estado alejada de mi profesión, ese tiempo  fue un buen descanso”.

Pero quien lleva el bicho de la TV, algún momento se deja picar y ella lo hizo de buena gama. Pero esta vez con una faceta diferente. Mónica dejó su vida tras cámaras para salir en ella y llegar a los hogares a través de la pantalla chica. Así un día de 2013 regresó a la tele y a su casa de Ecuavisa. Así, fue reportera – productora del programa En Contacto por un año y cuatro meses (mayo de 2012 y agosto 2013) en la que se encargó de la  producción, coordinación y realización de reportajes y segmentos en vivo; y por tres meses entre agosto y octubre de 2014 fue reportera programa especial «Código Mundial».

Luego nuevamente se dio un cambio de casa igual al de su primera vez y volvió a Gamavisión por  siete meses entre octubre 2013 y abril 2014, en que fue editora periodística y directora general del programa «Al Son de un nuevo día», que se estrenó el 8 de marzo de 2013 por el Día de la Mujer y que era un programa estilo revista televisiva de variedades,  “entretenido pero a la vez informativo”, conducido por la bailarina y modelo, Carolina Aguirre, bailarina y modelo,
que entre su personal tenía locutores de radio como los ambateños Robin Martínez e Israel Brito quien además es cantante y presentadores de noticias, modelos y demás comunicadores,  como el guayaquileño Bolo Rodríguez, la manabita Valeria Mena, entre otros.

En 2017 por poco tiempo formó parte de ‘Vamos con Todo’, programa en el que tuvo su proyecto personal denominado ‘Cueritos al Sol’. “Mi trato con RTS fue de entrada por salida. Se fue de vacaciones el jefe de contenidos y me llamaron para que dirija el contenido esos 15 días, él regresó y yo volví a salir”.

En  2019 se dio un nuevo regreso a la televisión y a Ecuavisa. Esta vez en una faceta que no se la había  visto antes como jueza del reality «Prueba de Amor», programa que fue conducido por Jonathan Estrada y Alejandra Jaramillo, y en el que parejas sentimentales buscaban a través de juegos, competencias, consejería y las decisiones del jurado, ganarse como premio una casa y la realización de su fiesta de boda. Allí fue la punzante e irreverente jueza que compartía panel con la presentadora Mariella Viteri, la cantante y actriz Mayensi Rivera y el actor Andres Pellacini.

«El proceso de selección fue súper rápido. Yo fui la última de los cuatro jurados en ser escogida y la verdad no lo podía creer. Nuestra meta era ubicarnos entre las preferencias del público. Fue un programa interesante, original, no copiado, cero libretos…aquí cada quien se muestra como realmente. Como jurado buscamos una pareja que le falte muy poco para consolidarse, una pareja a la que nosotros podamos ayudar para terminar de cimentar ese amor para que sea definitivo y eterno que es lo que todos buscamos».

Hoy Mónica, apartada de la televisión,  tiene mucha presencia en las redes sociales en las que es bastante activa y muy seguida. Tiene 96,3 mil seguidores en Twiter, 7.684 en Facebook y 94.000 en Instagram. Mis redes son mías, no se las he comprado a nadie. Entonces en ellas no admito malos comentarios de ninguno. Si me insultan se largan, los malos tratos no los admito ni para mí, ni para mis amigos. Yo simplemente los bloqueo”.

Su otra pasión: la educación

Aparte de la comunicación, Mónica tiene otra pasión: la educación, en la que ha sido estudiante y docente. Como estudiante, entre 1995 – 2001 estudió en la Universidad de Guayaquil, en la Facultad de Comunicación Social (Facso) en la que obtuvo su  licenciatura en Ciencias de la Comunicación Social en comunicación, periodismo y actividades afines, obteniendo un promedio general 9,21/10m siendo exonerada en segundo y cuarto año debido al mejor promedio. Ella recuerda su ingreso universitario: A pesar de la promesa de no seguir la universidad, cuando mi hijo mayor tenía seis y la otra, cuatro me matriculé en la Facultad de Periodismo de la Universidad de Guayaquil. Siempre tuve afán de progreso y mis estudios fueron sacrificados en todo sentido porque no tuve apoyo más que de Dios. Exonerada en primer año y en cuarto al fin me gradué de licenciada en Comunicación Social en 2001”.

Sus ganas de estudiaron y progresar, jamás se detuvieron en el tiempo. Así, entre 2019 y 2020 volvió a las aulas para lograr su maestría e ingresó a la Universidad de la Rioja (Unir Ecuador) en la que obtuvo el título de Magister en Guion de cine, televisión y teatro con nota de TFM 9/10. Estos estudios fueron obtenidos mediante la beca Zoila Ugarte otorgada por el Gobierno del Ecuador (Consejo de Comunicación) y la UNIR. Maestría de Periodismo Digital y Gestión de Proyectos Multimedia en Universidad Casa Grande Y Nueva Magíster en guion de cine, culminando con éxito mis estudios en la UNIR gracias a la Beca Zoila Ugarte otorgada por el estado ecuatoriano en 2019. “Próxima a graduarme como Máster en Creación de Guiones Audiovisuales en la UNIR, gracias a la Beca a la Excelencia Académica Zolia Ugarte que otorga el Gobierno Nacional y mirando en retrospectiva todo lo realizado casi no puedo creer que hayan pasado 22 años”.

Además de sus títulos profesionales ha tomado diversos cursos y talleres como: Control de Gestión Pública. Comunicación Asertiva con Enfoque al Control. “Análisis y Evaluación de Resultados del primer Muestreo Nacional de macro- Basura en las playas Ecuatorianas”. Relaciones Públicas, Redes Sociales y Manejo de Situaciones de Crisis. “Locución y Presentación de Radio y Televisión”.  “Negociación y Resolución de conflictos”. “Relaciones Públicas y Protocolo”

Como docente su trayectoria ha sido esta:  “En el área académica me desempeñé como maestra de educación superior en la Universidad Laica, llegando a acumular más de 1.400 horas de clase, y fui profesora emergente en Lexa, academia de Chantal Fontaine”

La escritora

En el ámbito de la escritura  ha realizado varias publicaciones. Como redactora de la Revista Mariela se han distinguido sus artículos: Ecuador, país pluricultural, cuna de 14 lenguas ancestrales. El rodeo, tradición montuvia que se consolida. Juan Orrala: El comunero arqueólogo de Valdivia. La Provincia de Orellana: Ejemplo de explotación de recursos no maderables. Quehueui Ono Itinerario de una aventura en la selva guiada por los Huaos. Lub Besson, el cineasta filósifo, nos presenta a «Lucy», otra de sus fascinantes mujeres y   y Blog De Músicos, poetas y Locos. Añangu: Las hormigas del Napo, Vilcabamba: el valle fuente de larga vida. En la revista La Verdad ha publicado: Orellana: provincia forestal, Cocaya: una joya natural escondida en Orellana, Yasuní: reserva de la biósfera

En su blog personal Blog De Músicos, poetas y Locos, ha publicado notas sobre: Greta Garbo, una de las figuras más fascinantes del cine. Palestina…vivir sin miedo. La misteriosa foto de Alfaro y el ferrocarril más difícil del mundo.

Además ha sido escritora de varias obras de teatro. La primera de ellas  fue Popurrí para féminas (junio 2018), producida por Marcos Espín y dirigida por Katty García, quien además actuó junto a Miriam, Murilli. Una obra que muestra las diferencias entre generaciones, al ritmo de boleros y reguetón.  «La historia contaba sobre una tía (doña Crésida) y una sobrina (Checha) que cuentan sobre las generaciones distintas entre ambas, Esta obra trata sobre cómo las personas se enamoraban antes y cómo lo hacen ahora, las costumbres de los novios actuales y los del pasado. Es una diferencia de generaciones: la antigua y la moderna. Al final se cierra con un mensaje sobre las mujeres de antes y las de ahora en que cambian las costumbres, pero la esencia se mantiene: seguimos siendo mujeres trabajadoras y fuertes”. 

Entre sus otras obras de gran acogida están: El Test (mayo 2018), dirigida por Ricardo González con la actuación de Denisse Arce y Enzo Pizarro cuya trama era que antes de llegar al milagro de la vida, primero debería aprobar el test; Spermato Cholo, presentada en julio de 2018, que fue una propuesta divertida sobre la fecundación que contó con la actuación de Denisse Arce y Jackson Peralta. Por Culpa del Aparato (marzo 2019), con Fabo Doja y Verónica Muentes. El Último Palito (noviembre 2019), con Marcelo Gálvez y Carlos Pazmiño;

“También, he sido documentalista (“Yasuní, el último paraíso”) y escritora de ya nueve libros no editados que esperan ver la luz en algún momento, uno de ellos ya en el Municipio de Guayaquil a la espera de ser editado dentro del Programa Rescate Editorial de la Dirección de Cultura”.

Mujer de proyectos

Como contribución a la difusión del país ha emprendido varios proyectos como Garza Azul de Chaparillo / Orellana. (mayo a junio de 2011). Cominidad Huaroni de Kwimeno en Orellana. (febrero a marzo de 2010) en la que visitó a los guerreros de la selva, los temidos Huaoranis y Yasuní: el último paraíso que fue un documental que transmitió Ecuavisa en 2010  y que mostró un recorrido interesante que le ayudará a descubrir la naturaleza además de la gente que bordea el Yasuní.

En su trayectoria ha recibido decenas de reconocimientos, siendo los más destacados los logrados en los Concurso Internacional “Perla del Pacífico” – Fite como: Premio Oro Nacional por la serie de reportajes turísticos para la televisión sobre el Yasuní, emitidos por Televistazo / Ecuavisa (2913) y Premio Plata Nacional por el reportaje “Añangu, las hormigas del Napo”, publicado en revista Mariela (2015). Además recibió un premio por su reportaje sobre el “Napo Wildlife Center”, un hotel ubicado en la comunidad de Anangu, en el Yasuní ITT, que fue un documental de 45 minutos de duración

Su vida fuera de la Tele

Como todos los que salen en pantalla, Mónica también tiene su vida fuera de la televisión y también como a muchos, le suceden experiencias, algunas de mal dato que hacen pasar mal rato. Ella recuerda uno que nos ha pasado a muchos que hemos sido víctimas de la inseguridad que reina en el país. Ella vivió el susto de su vida, tras haber sido víctima de un secuestro exprés, cuando fue sorprendida por los antisociales mientras viajaba junto a su novio en un taxi amarillo, en el que se dirigían a Urdesa. “Los delincuentes se me llevaron la billetera, una tablet, joyas y 460 dólares que tenía guardado en el bolsillo del pantalón. Me pegaron dos veces en el rostro, me quitaron el bolso y sacaron todo su contenido, y me preguntaron dónde tenía mi celular. Luego de madrugada, a  las 02h00 nos dejaron abandonados en Bellavista.

Más allá de esas desventuras, quisimos saber cómo es fuera de pantalla. Por eso la pregunta de: ¿Quién es Mónica Carriel? “Una montubia, periodista y escritora. Madre de Abel, Ginger y Stella. Yo me considero la misma en cámaras que fuera de ellas, igual en las redes y en todos lados soy  exactamente la misma: directa en todo sentido. Me considero la mejor. Muchos dirán que soy arrogante y sí, lo soy, pero en un medio en el que todos gritan “yo soy buenísimo” y casi nadie lo es, yo que sí lo soy, lo digo siempre con la boca bien abierta. En la vida a todos nos toca muchas veces hacer el papel de villanos, no somos malos por eso, sino simplemente, humanos. La vida no es un mar de respuestas, la mayoría son interrogantes, no hay que saberlo todo, a veces es mejor… seguir siendo ignorantes. . En cuanto a mi imagen personal es muy poco cuidada. Casi no tengo nada falso, por ejemplo, mis ojos, nariz y boca son con los que mi mamá me trajo al mundo. No tengo pechos falsos, no me he hecho lipos y solo me reduje el estómago por salud, porque estaba demasiado gorda y ya no podía conmigo misma. Uso muy poco maquillaje, solo para estar en escena, luego me saco todo”.

 “En mi vida sentimental, hombres por mi vida han pasado varios. Unos que merecen buenos recuerdos y otros a los que hay que sacar de la memoria de un patadón en la punta del rabo. Pero después de años evadiéndolos, uno apareció creía yo que con ganas de hacer méritos de compañero de vida, igual que el ex esposo, también tenía nombre bíblico, pero a este en las epístolas por lo menos le fue mejor… Resultó un infeliz, como muchos, pero gracias a su “donación”, Stella llegó a mi vida y se convirtió en esa bocanada de aire fresco que necesitábamos… nos carga locos con su energía de supernova. Al fin, después de tantas decepciones, al ritmo de una batería, llegó el sol a iluminarme con su serenidad, paciencia y un amor sin límites. Fabricio Córdova trajo música a nuestra vida y se convirtió en el papá que Stella necesitaba. Hoy tengo mi pareja, mis dos hijos mayores que estudian y con quienes tenemos una muy buena relación y mi última hija, Stella, que me hace disfrutar la vida más que antes. Ya me había olvidado cómo era tener a alguien que dependa únicamente de mí”

Su hoy

Alejada de la televisión, Mónica hoy sigue su vida. “Después de tres años en el Instituto Nacional de Pesca, en medio de esta enfermedad, me he quedado sin camello. Tengo un montón de proyectos por cumplir y lo que hago durante todo el día es escribir. Detesto a la gente que va por la vida haciendo el mal sin mirar a cual y amo contar historias, no importa si se trata de una noticia o de uno de los muchos libretos de teatro con que ahora me entretengo, de un libro, un cuento, una novela o una poesía, es el hecho mismo de relatar y de hacer que el mundo se transforme, por un instante, en un lugar en el que todo es posible gracias a uno de los más grandes poderes que existen, el de las palabras”

Y es en el mundo de las palabras y las letras, su mundo, es en el que Mónica se ha ganado su sitial de grande y de una de las mejores comunicadoras del país. Mundo en el que Va Con Todo, en el que está En Contacto con la vida y con la gente, en la que pasa Emergencias, y que lo disfruta Sin Límites.

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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