¡VIVA GUAYAQUIL!

En Guayaquil estamos de fiesta. Estamos de Bicentenario. Hoy domingo 17 de Octubre en que circula la edición 35 de Revista Delado, estamos en el mes de celebración de los 200 años de independencia de nuestra ciudad. Vale por tanto un homenaje a esta libérrima ciudad, puerto fecundo, pórtico de oro, ciudad del río y el estero como dicen patrióticas canciones escritas por insignes poetas.

Este 9 de octubre de 2020, fue diferente. La vida y el destino quisieron que estos tiempos no sean los mejores. La enfermedad que azotó al mundo trajo consigo ciertas restricciones y no permitió que Guayaquil se festeje como hubiese sido si los tiempos fueran normales. El festejo y los programas en su honor hubieran sido apoteósicos pero no se pudo. El momento crítico “aguó” lo que pudo ser una celebración descomunal. Pero la fecha está, los 200 años se cumplen y no pueden pasar desapercibidos. Y sea lo que fuere El 9 de octubre es considerado el día más importante en la historia de Guayaquil, así que hay que celebrarlo.

Por ello, hoy haremos una crónica sobre ese hecho histórico con base a lo reseñado por varios autores y diversas publicaciones.

El sitio web enguayaquil.com, revive este momento con este relato: “Según registros un hecho destacado de la historia de nuestros pueblos es que la independencia de Guayaquil fue el primer paso hacia independencia de la Real Audiencia de Quito, y esto a su vez fue el inicio de las guerras emancipadoras de Hispanoamérica. En ese entonces la ciudad contaba con algo más de 1500 hombres mayormente nacidos aquí, nativos a quienes se les llamo “los criollos”, de entre los cuales habían algunos que ocupaban buenos cargos políticos y administrativos, con lo cual, pudieron hacer influencia para que se dé el proceso independentista, pues estos no querían mantenerse bajo administración europea.

Es justamente un grupo de criollos liderados por José de Villamil y José de Antepara, quienes contaron en ciertos momentos con el apoyo militar de oficiales expulsados del ejército real por expresar sus ideas independentistas, como León de Febres-Cordero, Miguel de Letamendi y Luis Urdaneta, quienes llevaron a cabo el plan independentista. Es así que un 8 de Octubre de 1.820 los antes mencionados lideran una rebelión que empezó su acción de la mano de León Febres Cordero, quien estuvo a la cabeza de un grupo que en la madrugada del 9 de Octubre tomó por asalto el cuartel de Granaderos, el principal de la ciudad, y cosa parecida ocurrió en los demás cuarteles de la ciudad exceptuando por el batallón “Daule” en donde el comandante Joaquín Magallar se enfrentó al Capitán Luis de Urdaneta perdiendo la vida con algunos otros rebeldes que le acompañaron. De parte de los rebeldes pro independentistas, Magallar y su grupo fueron las únicas bajas.

Fue así que el 9 de octubre de 1820, la junta de Guerra presidida por Luis de Urdaneta nombró a José Joaquín de Olmedo como Jefe Político y Gregorio Escobedo como jefe militar. Tiempo después, el 8 de Noviembre los diputados de la nueva provincia libre de Guayaquil (57 representantes de todos los pueblos de la región) conforman la Junta de Gobierno compuesta por José Joaquín de Olmedo como presidente, Rafael Jimena y Francisco Roca como Vocales y Secretario de Junta a Francisco de Marcos, y es esta reunión en donde documentan y firman la independencia de Guayaquil para el 9 de octubre de 1820, además, seguido de esto se dictó el Reglamento Provisorio de Gobierno la cual sirvió como constitución para el naciente estado independiente”.

Antecedentes

Una publicación escrita por Joaquín Montano en el sitio web lidefer.com, cuenta algunos datos iteresantes que sirven como antecedente de esta gesta libertaria entre ellos la célebre Fragua de Vulcano, donde se encendió la chispa libertaria.

Entre los antecedentes el autor cita lo siguiente: “La independencia de Guayaquil, en el actual Ecuador, fue la culminación de un proceso que tuvo lugar el 9 de octubre de 1820 con la intención de acabar con el dominio español en la ciudad. Tras proclamar la independencia, el movimiento emancipatorio continuó hasta liberar toda la provincia de Guayaquil. Aunque levantamientos como la Crisis de las Alcabalas o la Rebelión de los Estancos se han considerado antecedentes de la liberación de Guayaquil, el primer levantamiento que pidió un gobierno propio tuvo lugar en 1809, en la Audiencia de Quito.

Ente los factores que contribuyeron a la rebelión en Guayaquil se encuentran el descontento de los criollos antes su postergación de los puestos de poder político a pesar de su buena posición social y económica. Aparte de este, también influyeron las ideas de la Ilustración plasmadas en revoluciones como la francesa o la estadounidense y las campañas emancipadoras que comandaba Bolívar. Tras lograr la independencia, la ciudad de Guayaquil quedó libre del gobierno colonial. El siguiente paso fue ampliar el territorio liberado, hasta que el 8 de noviembre del mismo año todos los pueblos de la provincia proclamaron el nacimiento de un nuevo estado: la Provincia Libre de Guayaquil.”

El autor cita como causas de la independencia, lo siguiente: “Aunque la mayoría de los dominios españoles en América estaban pasando por una crisis económica a finales del siglo XVIII, Guayaquil mantenía una posición próspera gracias al cacao, la construcción de barcos y otras manufacturas. Mientras, las élites intelectuales de la ciudad fueron proponiendo obtener una mayor autonomía de la Corona española. La causa principal fueron los impuestos que debían pagar a la metrópolis, que iban creciendo conforme España necesitaba más dinero para financiar su guerra contra Francia.

“El ambiente favorable al autogobierno en Guayaquil estuvo influido por cuatro antecedentes importantes que se habían producido en el exterior: la independencia de EE.UU, la Revolución francesa, la invasión de España por parte de Napoleón y la independencia de Colombia. Todos estos acontecimientos habían recogido buena parte de las nuevas ideas filosóficas aportadas por la Ilustración. Así, la declaración de derechos del hombre redactada en Francia llegó a Latinoamérica y contribuyó a un cambio de pensamiento.”

La Fragua de Vulcano

Un hecho importante en el acto independentista fue la denominada Fragua de Vulcano. Al respecto, la publicación dice lo siguiente: “La mañana del 1 de octubre de 1820, José de Villamil y José de Antepara visitaron la casa de la familia Morlás. Allí, la joven Isabel Morlás propuso celebrar una fiesta para celebrar el nombramiento de Villamil como procurador general.

La fiesta se celebró en la casa del propio Villamil y de su esposa, Ana de Garaycoa, que también tuvo un papel importante en la organización de la revolución. En realidad, el baile fue una manera de permitir a los que estaban conspirando a favor de la independencia se reunieran en secreto sin que los españoles se enteraran. Este baile que sirvió para preparar la revolución fue denominada por Villamil «La fragua de Vulcano».

Sobre la organización y planificación de la gesta independentista se escribe: Villamil se reunió el día 2 de octubre con los líderes de los batallones Milicias y Granaderos de Reserva, Peña y Escobedo respectivamente. Estos militares acordaron apoyar la causa independentista. Igualmente, acordaron tratar de convencer a los jefes de otros cuerpos militares, aunque lo veían difícil al ser españoles. Al mismo tiempo, los conjurados estaban buscando un líder para su revolución. El puesto fue ofrecido a dos militares, que rechazaron la oferta. Después, se propuso a José Joaquín de Olmedo como jefe revolucionario. Sin embargo, Olmedo tampoco aceptó el puesto, ya que consideraba que debía ser ocupado por un militar y no, como él se calificaba, por un poeta”.

“El día 5, las dudas comenzaron a aflorar en varios de los conjurados. León de Febres intentó animarlos con el siguiente discurso: «En nombre de América, os ruego compañeros, no dejar escapar tan favorable ocasión de hacerle un gran servicio lanzando ahora mismo la provincia de Guayaquil a la revolución». Dos días después, los independentistas escucharon el rumor de que un religioso, el padre Querejazu, había denunciado la organización de la revolución.

 

 

Ante esto, parte de los conspiradores pretendieron actuar lo antes posible, mientras que otro grupo prefería esperar para que los ánimos se calmaran. Fue Febres, partidario de la acción rápida, quien convenció a los demás. El día 8, domingo, todos los jefes de la revolución se reunieron para organizar los primeros pasos de la rebelión. Sin embargo, estando reunidos llegó un mensajero para comunicarles que se estaba desarrollando una junta de guerra en la casa del gobernador, quien, temiendo que los rumores de revolución fueran ciertos, envió un escuadrón al malecón. Finalmente, los revolucionarios acordaron comenzar su acción durante esa misma noche».

Inicio de la revolución

“Con la llegada de refuerzos desde Quito y Lima, las fuerzas realistas contaban con 1150 soldados patrullando la ciudad. Además, siete cañoneras con 350 efectivos vigilaban la localidad desde el río. Como se ha señalado, los revolucionarios decidieron adelantar sus movimientos a la misma noche del 8 de octubre. El primer paso, protagonizado por León de Febres y sus tropas, fue tomar el Cuartel de la Brigada de Artillería Española, defendido por 200 hombres. Después, el propio Febres tomó el Batallón Granaderos de Reserva”.

Declaración de independencia

“Ya el 9 de octubre, el teniente peruano Hilario Álvarez capturó al comandante español Benito García del Barrio, jefe del cuartel del Batallón de Caballería Daule. Esto permitió a los independentistas tomar el Fuerte Militar San Carlos, situado en frente del anterior. A las 5 de la madrugada, León de Febres y José de Villamil contemplaron desde el balcón de la casa de este último la victoria que estaban obteniendo. A las 10 de esa mañana, los líderes de la insurrección se reunieron para firmar el Acta de Independencia de Guayaquil. Así, dejaron reflejado en el acta el acuerdo de “declarar la Independencia, por el voto general del pueblo”. José Joaquín de Olmedo fue nombrado presidente del Gobierno Provisorio de Guayaquil ese mismo día 9 de octubre. Al día siguiente, el mandatario envió tres comisiones para informar sobre la recién conseguida independencia”.

Consecuencias

La revolución había logrado que la ciudad de Guayaquil quedara libre del dominio español, pero la provincia del mismo nombre permanecía en manos realistas. En pocos días, las tropas de la ciudad lograron liberar varios pueblos: Samborondón, el día 10; Daule, el día 11; y Naranjal, el día 15. Tras conseguir liberar a toda la provincia, el 8 de noviembre se reunieron en la capital representantes de los 57 pueblos que la formaban. En el ayuntamiento se proclamó el nacimiento de un nuevo estado: la Provincia Libre de Guayaquil. José Joaquín Olmedo fue nombrado presidente y, acto seguido, se promulgaron las leyes que harían la función de constitución”.

La lucha

En las dos publicaciones, se ha contado un resumen de la gesta libertaria y el triunfo de Guayaquil, pero vale contar la acción militar, la lucha bélica, que la narra la enciclopedia virtual Wilkipedia así: “Revolución del 9 de octubre de 1820. La cantidad de efectivos militares del ejército realista apostados en la ciudad era de 1500 aproximadamente, los cuales estaban distribuidos en: 600 soldados del batallón Granaderos de Reserva del Cuzco, 500 del escuadrón de caballería Daule, 200 del batallón de Milicias Urbanas, 200 efectivos de las Brigadas de Artillería, y 350 soldados en las 7 lanchas cañoneras que permanecían en el malecón.15​ Sin embargo, los oficiales que se habían plegado a favor el movimiento eran Gregorio Escobedo e Hilario Álvarez del Granaderos, Damián Nájera de la Brigada de Artillería, José Peña del batallón de Milicias Urbanas, y por último los sargentos Vargas y Pavón del escuadrón de caballería Daule con lo que se tenía asegurado el 70% de los efectivos de la plaza.​”

“En consecuencia, las maniobras debían propender a tomar el escuadrón de caballería Daule y la bodega de armas y explosivos de la brigada de artillería, anulando a la vez la capacidad de reacción de las tropas que acompañaban tanto a Joaquín Magallar, comandante del Granaderos, como a Benito García del Barrio, primer jefe del Batallón Granaderos de Reserva.  Por los hombres de las lanchas torpederas capitaneadas por Joaquín Villalba no se preocuparían, pues estaban desde el día anterior fuera del puerto, y había oportunidad de resolver este problema si se coronaba con éxito la revolución. Todo se dio tal como se había planificado”.

“En la noche del domingo 8  y madrugada del lunes 9 de octubre , los capitanes León de Febres Cordero y Damián Nájera llevaron con engaños al comandante español Torres Valdivia a la casa de Nájera con el pretexto de invitarlo a una partida de naipes. Una vez allí, lo sometieron y dejaron cautivo temporalmente explicándole que era la única forma de evitar que él intervenga en contra el movimiento independentista y en vista de la estimación que le tenían, habían preferido evitar un peligroso enfrentamiento con él. Febres Cordero, adueñado de las llaves del parque de Torres Valdivia, se dirigió al Granaderos, en donde, con 50 hombres, fue hasta la Brigada de Artillería, y luego de sorprender y encerrar al oficial de guardia, se apoderó del recinto. La tropa fue formada, aclamando la causa revolucionaria.”

“Mientras esto sucedía, Urdaneta, con 25 hombres del Granaderos y nuevos jóvenes guayaquileños, más la complicidad de los sargentos Vargas y Pavón, tomaron el escuadrón de caballería Daule, no sin antes combatir con Magallar y sus hombres, que al darse cuenta de lo que sucedía intentó impedirlo, muriendo en el enfrentamiento. Luego de esta acción, el capitán venezolano Luis Urdaneta  mandó al comandante  Matías Tirapeguí, quien se había plegado a favor del movimiento, hacia la Batería de las Cruces, con la mitad del escuadrón de la caballería, con el propósito de tomarla. El último incendio se llevó a cabo en la casa del coronel Benito García del Barrio, primer jefe del Batallón Granaderos de Reserva quien fue apresado por el teniente Hilario Álvarez mientras dormía”.

“Para la mañana del 9 de octubre de 1820 la ciudad de Guayaquil  había alcanzado su independencia de España y con ello comenzó la guerra de independencia de lo que actualmente es la República del Ecuador

Así fuimos independientes. Así fuimos libres. Así fuimos Guayaquil República Independiente, como sueño volver a ser algún día. Lo que sucedió después en que dejamos de ser República, es otra historia y otro cantar que prefiero no me pregunten porque mis respuestas no son las que todos quieren escuchar. Solo les doy un adelanto. No quiero a Olmedo.

Pero hoy quiero a Guayaquil  y quiero recordarlo con esta crónica histórica. “Viva Guayaquil, carajo”


Foto: El Universo; latam.historyplay.tv; sitesgoogle.com; wilkipedia; guia Guayaquil es Mi Destino de  Municipio de Guayaquil.

 

 

 

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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