LA PRIMERA REINA DE GUAYAQUIL

Estamos en tiempos de fiestas de Guayaquil, unas fiestas que este año serán especiales, diferentes, inusuales y esta vez distantes. La enfermedad que lo cambió todo, también cambió las festividades que en tiempo enfermedad y regulaciones se vivirán a distancia, con muy pocos actos presenciales. Pero fiesta es fiesta y las fiestas tienen su reina. Hoy nos vamos a embarcar en el tren del recuerdo, vamos hurgar baúles y extraer de ellos,  las memorias de la primera soberana de Guayaquil. Hoy recordaremos a Susana Arosemena Coronel, la primera reina de la ciudad, electa a inicios del siglo pasado, hace 101 años, en el ya lejano 1919.

Los escritos del recuerdo, dicen que Susana I, nacida en 1902,  hija de Pablo Arosemena Merino y Susana Coronel Elizalde, fue elegida por decisión popular, un 21 de septiembre de 1919 en un certamen organizado por El Club de Leones de Guayaquil, desarrollado en el Teatro Olmedo como parte de los festejos por el Centenario de la Independencia, teniendo como corte de honor a otras candidatas que llegaron a la final como Ana Julia Chiriboga, ultima candidata en ser inscrita, Juanita Andrade Flor, Ana María Sáenz de Tejada del Club Metropolitano y María Inés Roca, quien fue la primera candidata en ser inscrita. Era la época que este tipo de concursos de a principios del siglo pasado, eran inusuales y no se realizaban de forma regular.

Eran los años que en vez del asiduo evento de belleza, se recurría a diversos festejos tradicionales como las carreras a pie y a caballo. El desafío hípico, según cuenta el historiador Rodolfo Pérez Pimentel, en el sitio web ecuadorprofundo.com, se daba entre los mayordomos de haciendas que se  citaban en el Malecón para realizar carreras de “caballos» en briosos corceles preparados para el efecto. Entre ellos apostaban al ganador y el premio era una caja de vino, un almuerzo para seis personas, un billete de a cinco sucres o un cóndor de oro. En las carreras pedestres, el investigador narra que tenían tanta importancia que en una de 1862 participó el presidente Plácido Caamaño quien corrió ante un profesor primario de apellido Antepara con quienes llegaron igualados a la meta, aunque el juez de llegada declaró triunfador al pedagogo porque era “jorobado de doble jiba”. Él le ganó la apuesta al mandatario que era una caja de vino importado e hizo ganar a todos los miembros del público que apostaron por él y en contra del jefe de Estado.

Concursos de Virtud

Luego de esta disgregación y volviendo al concurso de belleza, que por entonces se llamaba Concurso de Virtud, Pérez Pimentel escribe que éste realizado entre “las señoritas porteñas más distinguidas por sus prendas personales y alta moralidad. El primero que recuerda nuestra historia local ocurrió en 1825 con ocasión de la llegada del Libertador Simón Bolívar después de la campaña de Perú. En esa fecha se seleccionaron tres hermosas guayacas que vistieron de amarillo, azul y rojo respectivamente en honor del tricolor colombiano: María Plaza del Campo, María de los Ángeles Rico y Rocafuerte, después señora del Prócer de la Independencia General Thomas Charles Wright, y Carmen Calderón y Garaycoa. La primera murió centenaria y soltera en 1904; la segunda falleció con numerosa prole aunque joven y la última, sin haber tomado estado civil, en Lima, de mediana edad. Mala suerte de las tres”.

Muchos años después, cuenta el historiador se realizó otro concurso: “En 1907 el Concejo Cantonal eligió «Reina del Pueblo» a María Esther Lara, por su virtud, pobreza y honestidad, premiándola con honores y dinero.”

Primer concurso oficial

Hasta que llegó el concurso de 1919 al que nos referimos en esta crónica y que es considerado por la historia como el primer torneo oficial Reina de Guayaquil. Luego de este certamen, hubo otro el año siguiente y de ahí se suspendió temporalmente hasta 1956, año en que por disposición de una ordenanza municipal, se entregó al Club de Leones, la facultad para manejarlo, convirtiéndose en una tradición que se mantiene hasta la actualidad ya con 64 años de vigencia. En 2005 la Municipalidad se hizo cargo de ellos.

La historia del primero concurso y de otros, inclusive el primero nacional, lo cuenta Rodolfo Pérez Pimentel: “En 1919 fue electa Reina de Guayaquil Susana Arosemena, hoy viuda de Santistevan, con motivo del centenario del 9 de Octubre. En 1920 fue electa María Mercedes Ycaza Pareja. En 1930 El Telégrafo organizó el I Concurso Nacional de Belleza participando señoritas de casi todas las provincias del país. De finalistas quedaron las cuatro Miss Guayas: Blanche Yoder, Adalgisa Descalzi, mi mamá María Pimentel y Sara Chacón, que ganó el título y viajó a disputar el cetro mundial de la belleza en Long Island y desde ese año han sido tantos los concursos, que enumerarlos, sería crónica de muchos días”.

Del primer concurso quedan varias anécdotas como estas, publicadas en comentarios de Facebook en una nota recordatoria de este certamen: Esta con respecto a las fotos en que las candidatas salían serias, sin sonreír. “Las señoritas están serias pero más aún cansadas es porque antes cada fotografía se tardaba un tiempo (de 15 a 30 minutos) en ser tomada no como ahora que es instantánea, entonces no podías estar sonriente y en pose porque claro, te cansabas”… “Las personas en esa época no sonreían porque no era habitual, solo importaba la pose, habían varios factores la tecnología de las cámaras, costumbres, cultura y era en todo el mundo por eso existen fotos antiguas que no sonríen”…” “Las cámaras de esa época necesitaban para realizar la foto que fuese importante que el sujeto permaneciera lo más quieto posible. De esa manera la persona no aparecería borrosa, y estar sonriendo por varios minutos o horas era cansado mantener la sonrisa y lo mejor era mantener un rostro normal sin sonrisa”.

Han pasado 101 años de que Susana I, fue nuestra reina y era tiempo de recordarla.

 

 

 

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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