LYA SE LÍA AL ARTE

Lya se lía al arte con dulzura, Lya se lía al canto con la belleza de su voz, Lya lía al público con su encanto y carisma sobre la tarima. que domina a la perfección.  Lya se lía al mundo artístico por un don innato que nació con ella, que le vino en los genes, que corre por su sangre y se irriga en sus venas. Lya Salazar, es una cantante guayaquileña que en sus 40 años de vida artística ha sabido consolidarse un nombre que la sitúa como una de las mejores y más reconocidas cantantes del pentagrama nacional.

Lya nacida en Guayaquil, el 6 de julio de 1963 bajo el signo cáncer, empezó su vida artística desde pequeña cuando empezó a dar sus primeros pininos musicales, cantando en la escuela, el colegio, en reuniones familiares y eventos artísticos estudiantiles y de aficionados. “Empecé el camino artístico siendo una criaturita, a los ocho años de edad, cuando mis padres y mi familia descubrieron que yo tenía el don y la habilidad para aprenderme canciones, canturrearlas más o menos bonito y enrumbarme en ese camino. Así a esa edad, mi tía Elena me llevó  a la academia de danzas españolas y flamenco de Olga Valdez. Con ella empiezo a cantar y bailar la música española y el arte flamenco, y el toque de castañuelas que lo fui perfeccionando con el paso del tiempo. Hasta hoy que me contratan no solo por el canto sino por el baile y las castañuelas”, cuenta Lya.

Amateurmente se fue iniciando en eventos artísticos que suelen tener los planteles educativos en fechas especiales. “Yo estudié la primaria en la escuela fiscal 93 Francisco Falquez Ampuero y luego en La Dolorosa, en ese entonces era la cantante número uno de esos lanteles y cantaba en cuanto acto social o cultural hubiere. Luego seguí cantando en el colegio. Yo estuve primer y segundo año en los Sagrados corazones y luego con mi hermana fuimos a Cuenca para estudiar en el internado del María Auxiliadora porque nuestros padres se fueron de viaje y debimos educarnos lejos de ellos. Allí fui la cantante del conjunto colegio y participé en varios festivales hasta que me gradué de bachiller en la especialidad de químico biólogo, porque mi familia paterna es ligada a la farmacéutica y no podía concebir que un miembro familiar estudie otra especialidad, aunque a mí realmente me hubiera gustado seguir humanidades modernas o secretariado bilingüe. Pero siempre en medio del estudio, estaba el canto y el baile”

Después de terminar el colegio, regresó a Guayaquil para estudiar idiomas en la Universidad Laica, mientras iniciaba su carrera laboral como todo joven de esa edad. Hasta tanto el canto no era su aspiración laboral y solo lo hacía como aficionada. “Ya cuando empecé a trabajar empecé a cantar más a menudo pero a nivel informal. En los after office, que hacíamos con mis compañeros solíamos ir al Unibar o al Botecito que quedaba en el Malecón del Salado, y allí Se armaban guitarreadas y se canturreaba bonito, ellos  me ponían a mí a frentear por el grupo. Luego vinieron las noches de Peña en el El Rincón Folklórico y La Peña del Deseo en las que yo iba como invitada, el público que me empezó a conocer, me pedía subir al escenario y así iba agarrando cancha y a hacerme conocer”.

Mundo profesional

El camino de la música se iba abriendo para ella, hasta que un día de 1985 cuando ella tenía 22 años, se presentó a una audición en el Santana Music Hall del Hotel Continental que ofrecía shows musicales a sus clientes. “Me aprobaron y así empecé a cantar ya de manera profesional y a cobrar por ello. Así poco a poco fueron llegando las contrataciones para diversos shows, las presentaciones, los festivales, los viajes y demás. Luego en diversos eventos culturales empecé a representar a la ciudad en algunos puntos del Ecuador y comienzo a viajar por algunos puntos de Estados Unidos, para cantar en en fechas significativas para Ecuador que se realizaban en las colonias de ecuatorianos. Así estuve en Nueva York, Miami, Los Ángeles y Las Vegas, donde tuve propuestas de quedarme trabajando, pero por esas cosas de la vida que uno tiene las raíces en el suelo que lo vio nacer, regresé a Ecuador. Fueron experiencias muy bonitas Allá me encantó el profesionalismo de los músicos con quienes sin cantar nunca antes juntos, lográbamos buen acoplamiento y se hacían buenos shows”

Su carrera musical le ha dado grandes satisfacciones, como conocer gente, lugares, viajar, hacer amigos y tener contacto con otros colegas de profesión que destacan a nivel internacional. “Eso s la linda de la música que te da la oportunidad de vivir gratas experiencias. He conocido grandes artistas como Nicola Di Bari, Rocío Durcal (+), Juan Luis Guerra, Alci Acosta, entre otros. He cantado junto a grandes cantantes como Alejandro Jaén con quien actuamos juntos hace dos años en Las Posadas de las Garzas y también con la argentina Tormenta (Liliana Ester Maturano). Fuera del mundo musical, también se conoce personalidades de otros ámbitos. Así pude conocer a la líder indígena guatemalteca Rogoberta Menchú (foto) y al futbolista Edson Arantes Do Nascimento, Pelé, el rey del fútbol. Fue en un show el Santana Music Hall en que se presentó un colega que canta en portugués. Como ya sabíamos que el iría, yo prepare una hermosa canción en ese idioma. Día de Domingo, que se la cante le gustó. Esos son los caminos bonitos del arte que te pone en el camino, Dios”.

Otras de las satisfacciones  de Lya es haber legado sus genes artísticos y su vocación musical a su hija mayor Daniela Barona, quien también ha hecho de la música su profesión y su modo de vida. Ella al igual que su madre tiene una voz privilegiada y como ella canta diferentes géneros musicales que van desde las clásicas baladas o boleros en español, a la salsa, el merengue, la música protesta y propuesta o al por y rock en inglés.  Oírlas cantar juntas es un deleite.

«En ocasiones solemos cantar juntas. Recuerdo con ella, un show inolvidable, hace algunos años ya, en 2012, en el denominado Talento que se Hereda en el Café Concert La Posada de Las Garzas, cuando por ocasión del Día de las madres, nos presentaron tres dinastías de madre e hijas sobre el escenario: Fresia Saavedra e Hilda Murillo, Lorena Tinoco y Olga María Olegoitia, y mi hija Daniela y yo en la que cantamos rumba flamenca, baladas y boleros». Esa noche, actuaron, además, Gianina Ortega y Yotty Guerra.

Entre la música y la literatura

Lya combina la música con su amor por la literatura.  Ella además de cantar, bailar rumba flamenca y tocar castañuelas, es compositora y tiene algunos temas propios que incluye en sus presentaciones.  “El hecho de ser cantautora me ha dado la  oportunidad de representador  al Ecuador en diversos escenarios de América. He estado en Panamá, México, Colombia, Perú, Chile, Argentina, Uruguay y Brasil, en algunos eventos de carácter estrictamente cultural. Además pertenezco a un grupo de poetas, escritores y compositores que se llama Sopea y fui nombrada embajadora mundial de la Trova por la OMT”.

En esa línea de compositora, se encuentra su nuevo proyecto para el cual cuenta con el apoyo el Municipio de Guayaquil. “Hoy me mantengo en la línea de componer música para Guayaquil. De hecho  este año presentará a nueva canción de la ciudad  por su Bicentenario que se llama Bicentenario de Guayaquil. Ya hace ocho años atrás, compuse Perla Hermosa con el apoyo de la Municipalidad. Es un homenaje a la ciudad que nací y amo”.

Lya, quien tiene grabados dos discos CD con temas de su autoría y covers, cree que hay mucho por hacer por la música. “Aún estamos a mitad de ruta y aún hay mucho por hacer en el campo artístico. Debemos hacer cambios a todo nivel y hay que empezar por uno de los pilares más fuertes que tiene un país que es darle importancia a la música, que son raíces culturales de una ciudad, un país y que hay que cultivarla, mantenerlas y tenerlas en alto”

Lya, quien a lo largo de este trayecto artístico, ha recibido algunos reconocimientos dentro y fuera del país, se siente feliz de haber escogido la música como carrera. “Una de mis más grandes metas cumplidas es haberme realizado en el mundo artístico, soy feliz por esto y agradecido por Dios y por la vida. Es que la música es mi vida”

 

 

 

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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