DESPEJANDO DUDAS GRAMATICALES

Nuevamente entramos al Oráculo del idioma, recurrimos a las enseñas del que sabe y reproducimos las lecciones de la maestra. Para esta edición, tal como lo hiciéramos hace diez ediciones, en nuestro número 24, reproducimos varios escritos de una eminencia de la gramática y la lengua española: Piedad Villavicencio Bellolio, quien semanalmente ilustra al país con su columna: La Esquina del Idioma que publica Diario El Universo. Ahora vamos a publicar alguna de esas columnas que nos dejan sabias enseñanzas. Ahí va la cátedra. Aprovéchenla.

Los usos de «nasobuco», «tapaboca», «mascarilla» y «barbijo»

Empecemos con la palabra «nasobuco», que no está documentada en los diccionarios académicos; pero no hay razones para cuestionar su empleo, pues los elementos que la conforman son adecuados.

Está compuesta por «naso» (del lat. nasu, que significa ‘nariz’) y «buco» (del lat. bucca, que denota ‘boca’). Entonces, «nasobuco» se refiere a ‘nariz y boca’. Y aunque no está claro el sentido de ‘cubrir’, este se puede captar en el contexto de su empleo, que es la enfermedad actual..

En el corpus de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología se registra a partir de 1914 en contextos de Ciencia y Tecnología, Salud y Medicina; país: Cuba. Por su reciente documentación podemos afirmar que se trata de un neologismo.

Veamos, ahora, los usos de tapaboca, mascarilla y barbijo.

El significado de «tapaboca» surge fácil. Tan solo debemos analizar sus componentes: tapa + boca = ‘que cubre o protege la boca’. Su sentido no es muy contundente.

El vocablo «mascarilla» resulta más convincente: ‘cubre la cara’. Es sinónimo de antifaz, máscara y careta; pero en los contextos médicos se refiere a una pieza de tela especial que ‘cubre boca y nariz’.

Asimismo, «barbijo» denota con claridad que es una pieza de tela que, por asuntos profilácticos, se usa para cubrir la boca y la nariz. (F)

Fuentes: Diccionario de la lengua española (versión electrónica) y Diccionario de americanismos (2010), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española; Enclave de ciencia, de la Real Academia Española y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación del Gobierno de España.

¿«Algunos profesores fueron cesados» o «algunos profesores cesaron»?

Las dos formas se consideran válidas en la actualidad, pero la segunda (uso intransitivo) es la que tiene más prestigio.

No obstante hasta el 2008 no se recomendaba el empleo transitivo de «cesar», pues este verbo solo tenía uso intransitivo; por lo tanto se construía sin complemento directo: «Algunos profesores cesaron». No funcionaba como sinónimo de ‘destituir’ o ‘despedir’: «Algunos profesores fueron cesados».

El uso transitivo de «cesar» dejó de considerarse inadecuado cuando se publicó la «Nueva gramática de la lengua española» (2009); incluso, esta noción de validez se fortaleció con la actualización del «Diccionario de la lengua española» (2014), como se puede ver en la cuarta acepción de este infinitivo:

Cesar: 4. tr. Destituir o deponer a alguien del cargo que ejerce. «Lo cesaron ayer».

De manera precisa este significado valida la oración «Algunos profesores fueron cesados»; sin embargo, conviene tener presente lo que se sugiere en la «Nueva gramática de la lengua española»: «En el lenguaje periodístico de muchos países se ha extendido en los últimos años la variante transitiva de “cesar” (‘hacer que cese’). Aunque este uso no se tiene por incorrecto, se considera preferible su equivalente “destituir”» (Vol. II. Pág. 2624).

Recapitulemos: El verbo «cesar» puede usarse como transitivo e intransitivo. No obstante, la forma intransitiva es la que tiene más prestigio. Usted decide, estimado lector. (F)

Fuentes:

Nueva gramática de la lengua española (2009) y Diccionario de la lengua española (2014), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.

¿Es correcto decir «los deliverys»?

Tengamos presente que «delivery» es un término inglés; por lo tanto cuando se emplea en un contexto en español hay que escribirlo con un resalte tipográfico (cursiva o entre comillas).

Según las normas de escritura del idioma inglés, el plural de «delivery» no es «deliverys» sino «deliveries». Por consiguiente, en el tema de esta consulta lo correcto es «los deliveries», no «los deliverys».

En español, en lugar de «delivery» se pueden usar los vocablos entrega, envío, reparto, entre otros. Ejemplo: La entrega de productos a domicilio ha tenido un repunte en los últimos meses.

En el Diccionario de americanismos consta que «delivery» es el ‘servicio de entrega de comida a domicilio’ y ‘persona que entrega comida a domicilio’; no obstante, en la actualidad este nombre se emplea con un sentido más amplio: ‘entrega de provisiones, medicina o artículos diversos en el domicilio del cliente’.

Hablemos de palabras unívocas, equívocas y análogas

Del latín univŏcus, que a su vez se formó de unus (uno) y de vox (voz), surgió el término unívoco, cuyo significado es ‘que tiene un sonido’ o ‘que tiene un solo nombre’. Estas palabras se recomiendan en la redacción de textos científicos y, en general, en documentos que exijan vocablos que se refieran a una sola realidad.

Su empleo transmite precisión y evita la ambigüedad. Ejemplos: Nicotina: ‘alcaloide tóxico del tabaco’. Hidrógeno: ‘elemento químico de número atómico 1, cuyo símbolo es H’.

Los vocablos equívocos son anfibológicos o polisémicos; es decir, tienen varios sentidos. Esto puede ocasionar que una frase tenga algunas interpretaciones o juicios. Cuando se usan en textos informativos u objetivos, hay que prestar mucha atención al contexto para evitar que se difundan ambigüedades o imprecisiones. Ejemplos: Cáncer: ‘signo zodiacal’, ‘enfermedad’ y ‘situaciones o sucesos que destruyen una sociedad’. Corazón: ‘órgano de los seres vivos’, ‘ánimo’, ‘sentimiento’, ‘centro de algo’.

Los términos análogos tienen una relación de parecido o semejanza en la idea (forma) que transmiten, pero no son homólogos. Como en el caso de los vocablos equívocos, su sentido depende del contexto; por lo tanto, el enunciado se debe construir con sumo cuidado para evitar anfibologías. Ejemplos: Arteria: ‘conducto que transporta la sangre desde el corazón a otras partes del cuerpo’, ‘calle, vía, avenida’. Ratón: ‘mamífero roedor’, ‘aparato manual de una computadora’.

Fuentes: Diccionario de la lengua española (versión electrónica), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.

No hay que decir que son las «veintiún horas», pero se puede puntualizar que han llegado «veintiuna personas»

No hay que decir que son las «veintiún horas», pero se puede puntualizar que han llegado «veintiuna personas»

El numeral «uno» o «una» solamente se apocopa (suprime un sonido) cuando precede a sustantivos masculinos (un reloj, un barco) o a sustantivos femeninos que empiezan con /a/ tónica (un alma, un águila).

En los demás casos se debe usar «uno» o «una» dependiendo del sustantivo al que se refiere el numeral. Esta regla se aplica también a todos los numerales compuestos: veintiuna personas, veintiuna horas, veintiún niños, veintiún usuarios.

Cuando la palabra mil está entre el numeral y el sustantivo, la concordancia de género es optativa. Con este fundamento es normal decir, por ejemplo, «veintiún mil personas decesadas» o «veintiuna mil personas decesadas».

Estos numerales son invariables en número. De ahí que tampoco es apropiado decir «son las veintiunas horas», sino «son las veintiuna horas», como se puntualizó anteriormente. (Actualizado de La esquina del idioma de 23.3.2014).

¿Cuál es la forma verbal correcta?, ¿vacee o vacie?, ¿vacea o vacia?

El verbo es vaciar, no vacear. Debe conjugarse como enviar. Por lo tanto, así como lo correcto es envíe y envía, para el caso de vaciar lo apropiado también es vacíe y vacía. Ejemplos: «El teletrabajo, la movilidad restringida y la ausencia de turistas han provocado que las calles y locales comerciales se vacíen…» (Economía digital [España] 10.06.2020). «Galicia vacía las UCI de Covid-19 y encadena una semana sin fallecidos» (Faro de Vigo [España] 10.06.2020).

Fuentes: Diccionario de la lengua española (versión electrónica) y Diccionario de americanismos (2010), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española; Diccionario Smart (2007), de Grupo Océano.

Escritura de etiquetas en las redes sociales

En el Manual de estilo de la lengua española se indica que las etiquetas son expresiones que se emplean «en las publicaciones o entradas de las redes sociales con el objetivo de destacar los temas relevantes sobre los que tratan y con el fin de permitir que sean fácilmente localizables junto con otras publicaciones que contengan esa misma expresión». Se usan antecedidas del símbolo # y para su correcto empleo hay que considerar lo siguiente:

-Las palabras van sin espacios intermedios.

-No llevan signos de puntuación.

-Generalmente todas las palabras van con mayúscula inicial, incluso las menos significativas (artículos, preposiciones, conjunciones). Ej.:

#UsoDeLaPalabraHorado

-Cuando la etiqueta constituye una sola palabra y esta es parte del enunciado, se recomienda que se escriba en minúscula a no ser que se trate de un nombre propio. Ejs.:

La palabra #horamen no consta en nuestro patrimonio lingüístico.

Magdalena Lasala en su novela #Almanzor se refiere a un caudillo que aterrorizaba a los cristianos del siglo X.

-Hay que aplicar la tilde en todas las palabras que la necesiten. Ej.:

#FelizDíaDeLaMadre

-Se pueden emplear como parte del enunciado (elemento interno) o fuera de él (elemento externo).

Cuando son elementos internos, el resto del enunciado debe cumplir con las normas ortográficas, según como lo exija el contexto. Por lo tanto, cuando la etiqueta está al comienzo de la frase, la palabra siguiente se escribirá en minúscula. Si la etiqueta está al final, debe cerrarse el enunciado con el signo de puntuación correspondiente. Ejs.:

#LaEsquinaDelIdioma del domingo anterior explicó los usos de las palabras «horado», «forado» y «foramen».

En la columna de hoy se habla de #etiquetas.

Cuando están fuera del enunciado deben escribirse en una posición que permita su identificación como elementos externos. En este caso, las etiquetas suelen colocarse al final del texto y no necesitan signos de puntuación (ni punto para cerrar la etiqueta ni coma entre ellas). Ejs.:

#LaEsquinaDelIdioma No escriba «horamen», sino «horado».

Hoy es un día muy especial:

#FelizDíaDeLaMadre #FelizCumpleaños (F)

Fuente: Manual de estilo de la lengua española (2018), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.

Foto: irenemorillo.net

¿En qué casos «presidencia» va en minúscula o con mayúscula inicial?

La palabra «presidencia» va en minúscula cuando se refiere a las tareas, ejercicio o cargo de un presidente: Lenín Moreno no ha delegado la presidencia (su trabajo).

Va con mayúscula inicial cuando no apunta al oficio, labor o trabajo del presidente, sino a la primera institución de un Estado. Ejemplo: «… la Secretaría General queda con 22 atribuciones, entre las que están ejercer la representación legal de la Presidencia…» (El Universo [Ecuador] 23.05.2020).

Esta mayúscula inicial también se emplea en otros ámbitos. Así, en una organización puede haber un departamento o sección denominado «Presidencia». Ejemplo: Los gerentes se reunieron en la sala de la Presidencia.

En síntesis, «presidencia» se escribe en minúscula cuando es nombre común (ejerce la presidencia); va con mayúscula inicial cuando es nombre propio; es decir, denominación de una oficina o departamento (trabaja en la Presidencia).

Fuentes: Ortografía de la lengua española (2010), Nueva gramática de la lengua española (2009) y Diccionario de la lengua española (versión electrónica), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.


PIEDAD VILLAVICENCIO BELLOLIO, docente en la Escuela Politécnica del Litoral (Espol), de la universidad Ecoteg y Columnista de Diario El Universo. Además estudió Maestría en Docencia y Gerencia en Educación Superior en la Universidad de Guayaquil

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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