LA JUGLAR DE LA ALEGRÍA

Ella es la juglar que va de pueblo en pueblo o de casa en casa, divirtiendo a la gente con su alegría innata que roba corazones. Por su humildad y simpatía ha llegado a las Tres Familias ecuatorianas de las que se ganó su respeto y admiración. La quieren los Cholitos y los feísimos que se sienten identificados con su verbo popular, la valora la clase media que admira su esfuerzo y superación y la disfrutan los aniñados, porque sin necesidad de chancletear a nadie, supo caerle a chancletazos a la apatía para convertirla en alegría. Ella es una Madurita que no sabe de Flojera porque sabe Cómo eh La Cosa y en una Superstar de su Guayaquil querido, que transita por la PPG, a ritmo de vencedora mientras una Banda de Pueblo suena efusiva para cantarle a su grandeza. Dueña de una trayectoria de más de 35 años en la que ha derrochado arte por los poros, en la que ha cosechado aplausos sobre las tablas y se ha metido en el corazón de los hogares a través de la pantalla de la televisión, cuya cámara hizo resplandecer, Miriam Murillo, se erige como una de las mejores y más grandes actrices populares ecuatorianas de todos los tiempos.

Su vida antes del arte

Miriam Alexandra Murillo Mayorga, nacida en Guayaquil, el  6 de febrero de 1962, hija de un  ebanista y una  enfermera, vivió una niñez y adolescencia de rebeldía que matizaron su espíritu para enfrentar las adversidades. “Fui una niña normal. Soy la segunda de dos hermanos, a quienes mis padres nos tuvieron muy jóvenes. Como hija sánduche, siempre fui rebelde. Sentía que no me querían y que todo el cariño era para mi hermana mayor por ser la primera hija y para mi hermano menor que era el conchito, incluso siempre le preguntaba a mis papás si era adoptada. Con el tiempo y los años comprendí que mis padres nos querían por igual a los tres y que todo era locura mía. Pese a ello, mi niñez fue muy agradable, no puedo decir que fue mala. Yo viví rodeada de mucha gente porque siempre vivimos con mis abuelos paternos y mis tíos. Nos cambiábamos de barrio constantemente lo cual para mí, era motivo de alegría y me parecía bonito y divertido porque conocimos otros lugares y nueva gente. Así, conocí casi todo Guayaquil porque viví en el sur, en el centro, en el norte, en el suburbio. Mi abuela decía que parecíamos judíos errantes. Estudié primaria, secundaria (José Joaquín Pino Ycaza) y universidad en instituciones del estado. Fui buena alumna. Mis promedios eran buenos. No fui la nerd ni la ociosa. Por entonces no soñaba en ser artista y no participaba mucho de las actividades escolares de ese tipo. Alguna vez hice de angelito y otra de montubia, pero nada más. Fue una infancia normal, diría yo”

Al crecer, Miriam tuvo un golpe fuerte de la vida, lo que acrecentó su rebeldía que llegó a topes inesperados. “Cuando tenía  doce años, murió mi abuelita, lo cual fue durísimo, porque para mí, mi mamá era mi abuelita y al morir ella sentí que no tenía a nadie, que nadie me quería y se me acentuó eso de la hija sánduche y me hice muy muy rebelde. Siempre vivía peleando con mi mamá. Llegué a tal estado de depresión que pasó por mi mente suicidarme, afortunadamente, mi mamá intuyó eso y las cosas empezaron a cambiar, pues para para olvidar eso, para no pelearme con mi mama y no estar en casa, me metí a millón cursos que mi mamá me los pagaba. Estuve en  cursos de inglés en el Centro Ecuatoriano Norteamericano (CEN), en karate, judo, costura, contabilidad, baile folklore y el último, teatro, que al final marcó mi vida”.

Su entrada al espectáculo

Miriam, confiesa que en sus tiempos de juventud, no era aficionada al arte, ni tenía inclinación por él. Pero por esos caprichos de la vida, y esos designios de la vida, el arte entró en ella para convertirse en su profesión y hacer carrera y apoderarse de su corazón, pues encontró allí el amor en uno de sus profesores, el actor Augusto Henríquez Carrillo con quien se casó y procreó su única hija. Ámbar, que hoy son su vida y su razón de ser.  “Ni en sueños yo tenía esas inclinaciones al arte, nunca se me pasó por la cabeza ser artista. A lo mejor tenía la vena artística,  porque mi papá cantaba y participaba en los concursos de las radios y fue amigo de Julio Jaramillo, quizá por ahí estaba la vena, pero que yo diga que me sentía inclinada por el arte, la verdad que no»

«Todo empezó cuando leí en el diario que estaban haciendo un curso de teatro y por no estar en casa, lo fui hacer. Para eso ya había salido de colegio y estaba en la universidad en primer año de medicina. Así llegué a lo que luego sería El Juglar, grupo teatral que dirigía Ernesto Suárez, que por entonces que quedaba en Boyacá y Ballén. Comencé el curso, pero había un inconveniente, las clases empezaban a las seis de la tarde y yo salía de la universidad, recién a las siete, por lo que me escapaba de la U y me salía antes, para llegar a tiempo al teatro».

Luego lo del teatro se fue haciendo más serio y un día, Ernesto nos dice al grupo que finalizado  este curso, quiere que la gente que le guste esto y quiera seguir, se comprometa un 50%, porque se va a hacer una escuela de teatro, entonces yo dije que yo voy a seguir. Ahí surgió otro inconveniente de horario, pues esta vez, las clases iban a ser más temprano, lo cual me complicaba con mis estudios de medicina. Entonces decido cambiar de carrera y cambiarme a tecnología médica que tenía sus clases solo de mañana. Así tenía tiempo para los estudios y el teatro.»

«Esta decisión me trajo graves problemas con mi mamá que me retó y me pegó hasta decir basta, pues nunca estuvo de acuerdo con que deje medicina. Le parecía inconcebible pues ella que era enfermera, soñaba con verme doctora. Al final, algo la consoló saber que era una rama afín y me dijo, ya pues, que se va a hacer, cuando termines la carrera de tecnóloga médica, para conseguirte un trabajo en el hospital Guayaquil en el que ella trabaja en el laboratorio. El tiempo pasó y cuando ya me faltaba un semestre para terminar la carrera, Ernesto dijo que quería que la gente se comprometa ya no un 50 sino un 100% porque van ya a no ser  escuela, sino parte del Juglar»

«Para eso ya a mí me gustaba el teatro y la actuación y dije esta es mi vida. A mí, me gustaba hacer obras de teatro que la gente me vea como me expreso. Entonces me retiré de la U, mi mama casi me mata a palos, porque hasta el trabajo ya me tenía. Ella nunca entendió que dejara esas carreras médicas por la actuación. Ahora ya lo asimila, pero hasta que me fui a estudiar a Argentina nunca lo asimiló”

Se inicia la carrera artística

Su estadía en el Juglar, grupo formado en 1977 por el argentino Ernesto Suárez, que presentó más de 35 obras de gran acogida, cada una de ellas con centenares y miles de presentaciones, fue fundamental en su carrera artística, pues esa compañía teatral, aunque ya no exista, es hasta hoy una de las mejores agrupaciones teatrales ecuatoriana de todos los tiempos, del cual salieron connotados actores que son de los mejores del medio como: Henry LayanaOswaldo Segura, Roosevelt ValenciaMarcelo Gálvez, Luis Aguirre, Isidro MurilloRaúl Pintos, Geovanny DávilaMedardo GoyaAugusto Enríquez, Mauro Guerrero, José Romero, Alfredo Martínez (+), Enrique Ponce (+) y las actrices Azucena Mora, Sandra Pareja, Cecilia Caicedo, Carmen Espinoza, Elvira Carbo y Miriam Murillo, quienes en ocasiones especiales se vuelven a juntar para presentar obras emblemáticas como: Guayaquil Super Star, Como e´ la Cosa, Banda de Pueblo, La Abuela, entre otras, que junto a  El Galán, De la ventana a la calle, La carrera de Juan Nadie, fueron muy populares en los 70 y 80. Con varias de esas obras el Juglar ganó premios a nivel de Latinoamérica hasta 1983

 “El Juglar fue mi inicio y parte de mi vida, en el que encontré mi carrera profesional y el amor de mi vida, mi esposo Augusto Henríquez. Allí  viví grandes momentos. Ahí empezó mi carrera de actriz, Hicimos obras para grandes y niños. Recorrimos Sudamérica haciendo giras y fuimos a Chile Argentina Perú, Colombia a participar en  festivales internacionales de teatro. También fuimos a Estados Unidos a Nueva York. En cada viaje aprovechábamos para tomar talleres para mejorar la formación como actores, directores y pedagogos. Fue una época de arduo trabajo en la que hacíamos varias obras al día y el público nos apoyaba. El Juglar marcó época”

Justamente de esa agrupación recuerda dos de sus mejores anécdotas: “Anécdotas hay millones. Las que me han marcado están en el teatro. Una vez estábamos en un descanso y ya había empezado el segundo acto y Azucena Mora y yo aún no habíamos salido a escena, cuando el director dice salgan y cuando yo empecé mi parlamento, me doy cuenta que Azucena me miraba y se reía y ella miraba para abajo y yo decía: ¡qué pasó!, cuando me veo, había entrado con un zapato de taco rojo y otro bajito celeste y cuando caminaba estaba tuvo abajo y la gente empezó a reírse, pero a mí, no me dio risa, me dio vergüenza y quería que la tierra me tragara. Otra vez a Azucena, mismo, tuve que agarrarla porque casi se desmaya en escena y no me daban los pies para poderme sostener. En la obra, y  ella tenía que explotar, insultarme y no lo hacía y era que estaba pálida, no podía hablar, yo miraba a los lados para que alguien me ayude. No sé como me ilumine y como estábamos a punto de cerrar el primer acto, lo di por terminado, en eso cerraron el telón y ella se desmayó. Por suerte en el publico había un médico, la revisaron, le tomaron la presión, que había estado baja. Fue anécdota de susto”.

Un nuevo rumbo teatral

Como todo lo que empieza termina, un día El Juglar le dijo adiós a las tablas, sus miembros se dispersaron, cada quien tomó su rumbo y fabricó su propio destino. Miriam, hizo el suyoEn 1991 me casé con Augusto, para entonces, muchos compañeros se retiraron del grupo y ya la infraestructura que teníamos, era muy grande para los cinco que quedamos, de los 16 que éramos. Entonces, decidimos cerrar El Juglar, venderlo y repartirlo por partes iguales. Con la plata que sacamos y con un crédito del IECE (Instituto Ecuatoriano de Crédito Educativo) que teníamos que pagarlo al volver, decidimos con Augusto ir a estudiar arte dramático en Argentina a la Universidad. Alguna gente no nos apoyaba, y nos decían: como se van a ir allá en vez de comprarse una casa, un carro, ponerse un negocio. Pero ya nuestra vida era la actuación y decidimos irnos»

«Allá vivían Ernesto Suárez, nuestro director y el compañero Mauro Guerrero, lo cual fue un aliciente para irnos. Nos fuimos en el 92 a la Universidad de Cuyo en Mendoza Argentina y nos formamos profesionalmente en la actuación​  y tomamos además varios talleres, teniendo maestros como Víctor Arrojo, Nohemí Salmerón, Walter Neyra, Guillermo Heras. Me gradué con el título de licenciada en interpretación dramática y además obtuve conocimientos pedagógicos. Allá actuamos en algunas obras y Augusto recorrió Argentina con un grupo teatral. Vivimos cuatro años allá y estábamos en la encrucijada entre quedarnos o regresarnos. Pesó más el hecho de tener nuestras raíces aquí, de estar junto a la familia que podía auxiliarnos en un momento dado si algo nos pasaba, allá nos sentíamos desprotegidos un país que no es el tuyo y sin parientes. Allá teníamos amigos, pero ellos te ayudan un tiempo en cambio, la familia está siempre y decidimos volver»

«Nuestra intención era ir a vivir a Cuenca que es una ciudad más cultural y poner una escuela y un grupo de teatro. Pero cuando regresamos unas amigas nos hicieron una bienvenida. Una de ella Maribel Solines, me dice que estaba trabajando en Si TV haciendo sketchs y me dijo para ir y que se pagaba bien y fuimos a Sí TV.  Para eso a la semana de llegar empezamos a trabajar en una escuela de profesores de teatro. Yo estuve dos años  y Augusto hasta hoy sigue en esa escuela. Yo estuve dos años. Luego cuando nos dimos cuenta pasaron seis meses en Guayaquil y la idea de ir a Cuenca se perdió y nos quedamos aquí”

Su vida teatral continuó su rumbo y en 1997 Miriam y su esposo formaron su propio grupo de teatro: Kurombo, al que se sumaron 30 jóvenes actores. El grupo llamado así porque palabra Kurombos es un término de la comedia del arte y del teatro oriental (chino y japonés) con el que se denominaba a los servidores de escena, se mantiene hasta la actualidad y ha montado varias obras como: Sueño de una noche de verano, La odisea, La Española, Los Tres Mosqueteros,  e impartido talleres de actuación para distintas entidades académicas. ​ Así Miriam trabajó dos años en el colegio Vida Nueva y en 2006 impartió clases de actuación en la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES)  “Cuando se cerró SI TV, ya con Augusto habíamos abierto una sala de Teatro en Primero de Mayo y Tulcán, además de formar Kurombo que sigue hasta la actualidad. Dábamos obras para niños, adultos. Nos iba muy bien. Luego empezaron a cerrar las calles por la regeneración urbana de la Nueve de Octubre y los gay que estaban en la Nueve se iban para la Primero de Mayo, con lo que se dañó la zona y alquilamos una oficina en el centro, pero solo para ensayos”

Fiel a su título profesional de licenciada en Ciencias de la Educación, mención en administración y supervisión educativa, logrado en la Universidad de Guayaquil y a su título en actuación en Argentina, Miriam además del teatro se dedicó a la docencia. Así a finales de los 90, junto a sus compañeros de El Juglar, impartía clases de teatro para niños en el sector popular de La Florida y para jóvenes y adultos en la Fundación Vicente Rocafuerte de la Prosperina, ambos lugares ubicados al norte de la ciudad. También daba clases a niños de hasta once años de edad en la escuela particular Pinocho y un tiempo  su grupo estaba encargado de adaptar obras clásicas de la literatura universal en el programa Domingos Infantiles, en coproducción con el Teatro Centro de Arte, produciendo obras como la novelas más famosa de Alejandro Dumas: Dartañán  y los tres Mosqueteros.

“Me encanta la docencia. El teatro infantil se produce con recursos lúdicos y elementos pedagógicos, de valores,  presentando conflictos que se resuelven bajo una dinámica de juego e implementando recursos que inviten a la imaginación. En la obra de los Tres Mosqueteros por ejemplo la trama  trata de que la esposa del rey le es infiel, pero nosotros no quisimos tomarlo por ese lado sino que decidimos reafirmar la idea de que ante los conflictos la gente se debe de unir y no estar solos. Siempre buscábamos que el contexto sea infantil. “Yo los trabajo para la interpretación y veo si la caracterización física del personaje es acorde con las acciones y la relación con el otro personaje. Si noto que no, hacemos un ejercicio para que se metan en su personaje, revisamos las líneas del guion y sus movimientos. Es gratificante esa tarea de enseñar y contribuir con el arte”

La vida teatral ha estado siempre en su carrera y la ha mantenido a la par de la televisión, por eso ha estado continuamente en las tablas con obras de gran acogida. Entre las más destacadas están: Maduritas, Macrobióticas y Multiorgásmicas que se ha presentado tres veces, dos en el Centro de Arte en 2009 y 2010 y últimamente en noviembre de 2019 en La Bota; Huelgas de Piernas Cruzadas (2012); Viva La Española y Las Impacientes Polonski en 2014; La Danza de los Millones y Una Nanna Magnífica  (2016); Tres familias en teatro y El Ruiseñor y La Golondrina (2017); Que Flojera, Noche de Humor y Popurrí de Féminas en 2018 y el año anterior (2019) en enero en Rosa de dos aromas , en mayo, Viejo Celoso y en  julio en Mujeres Clandestinas con sus compañeras de El Juglar, Azucena Mora, Sandra Pareja y Elvira Carbo.

Cada obra tiene el sello marcado de la capacidad actoral de Miriam. Maduritas, escrita por Cristian Cortez y dirigida en su momento por Maribel Solines y Martha Ontaneda, que tuvo dos reposiciones, es una tragicomedia que trata del abuso de las cirugías. En la primera presentación, Miriam compartió roles con Martha Ontaneda y Estela Álvarez, que en la segunda escenificación (2019), fue remplazada por Estela Álvarez.

Cada papel lo disfruto y a cada personaje le doy lo mejor de mí. La obra trata de tres cincuentonas que se citan en un lugar para entretenerse con la pasarela de unos musculosos y seductores jóvenes y conversar de sus cosas como: quejarse de sus parejas, revelar los cambios estéticos que se han hecho y definir la  personalidad de estas mujeres simbólicas socialmente, pues los personajes: Sofía (Martha), Brígida (Prisca) y yo que soy Jacqueline son pertenecientes a diferentes clases sociales, tienen personalidades opuestas y son víctimas de eventos psicológicos que afectaron sus vidas. Yo interpreto a  la “Madurita”, que se cree joven, regularmente cambia de pareja, toda la vida ha sido rebelde y es la más loca, porque quería sentirse acompañada siempre teniendo tantos amoríos que no se decidió por ningún hombre en específico y al final terminó sola”.

Huelgas de Piernas Cruzadas, dirigida por de Mauro Guerrero y Lysis Angelelli, con las actuaciones Sandra Pareja, Cecilia Cascante, Maluly Valdivieso, Oswaldo Segura, Mauro Guerrero, Augusto Enríquez, Isidro Murillo y Marcelo Gálvez que fue exhibida en el Teatro del Ángel en junio de 2012, trataba sobre “Un grupo de mujeres griegas, que deciden que la mejor forma de acabar con la guerra del Peloponeso es la abstinencia sexual, así se logró la huelga de piernas cruzadas…la huelga de sexo”

“!Viva la española! evidenciaba la realidad de las familias migrantes, pero desde la perspectiva de los que se quedan. La historia narra la vida de Chabelita, una ecuatoriana que regresa al país después de cinco años de vivir en España. Una vez aquí, el feliz reencuentro familiar dura poco, porque descubre que el dinero que enviaba cada mes solo ha servido para que su familia lo malgaste. Pues ni su hijo estudia en la universidad, ni se ha arreglado la casa, y su marido tiene embarazada a una chiquilla”

Las impacientes Polonski, original de la dramaturga argentina Laura Eva Avelluto, dirigida por Maribel Solines, en la que compartió roles con Martha Ontaneda, trata sobre dos mujeres solitarias, Amalia y Mónica, dos primas que deciden reunirse para ir al velatorio de una tía lejana que acaba de fallecer. “Yo soy Mónica que es muy alegre y extrovertida, a diferencia de Amalia que es amargada, vive solitaria en su casa sin querer recibir a nadie y solo pasa haciendo ejercicios y leyendo revistas. Yo trato de convencerla de que debe disfrutar más la vida. Lo interesante es que a pesar de ser tan distintas hay un vínculo que nos une: la soledad., porque yo a pesar de estar rodeada de gente, también está sola y la soledad acompañada es mucho más difícil de llevar. Lo interesante será ver cómo llegan a compenetrarse estas dos personalidades”

Rosa de dos Aromas, presentada en la sala La Bota, es, una adaptación moderna de la obra del mexicano Emilio Carballido estrenada en 1986 en Coyoacán, que narra la situación de dos mujeres de distintas clases sociales  que comparten, sin saberlo, al mismo hombre. En la obra realizada en Guayaquil, dirigida por Maribel Solines, compartió el rol protagónico con Martha Ontaneda e interpretó al personaje de Marlene. “Allí, las dos protagonistas nos encontramos en la cárcel esperando a un mismo hombre, aunque nosotros lo ignoramos. Martha interpretaba el personaje de la mujer refinada, culta que habla dos idiomas, mientras yo era el contrapunto y era la malhablada. La presencia de este mal marido nos confronta, sin embargo nosotras decidimos aliarnos para para sacar a este hombre de la cárcel. La trama invita a reflexionar sobre la problemática del machismo y las consecuencias que resultan en el plano moral y económico. La infidelidad no es una situación que se logre llevar fácilmente; por ello la obra generaba momentos de tensión en la que los dimes y diretes tenían en vilo a toda la audiencia”

“Mujeres Clandestinas, fue hermoso porque nos reencontramos con las compañeras de Juglar para presentar una obra en homenaje a los 50 años de carrera artística de Azucena Mora. La obra fue dirigida por mi esposo y estaban además Sandra pareja y Elvira Carbo. La obra era una comedia en la que cuatro mujeres que viven en un cuarto de pensión evidencian cómo la impronta masculina, presente o no, domina la singularidad femenina. Desde el absurdo y la parodia Luisa, Dolores, Rosa y Lola se destruyen y construyen en una desesperada carrera por ser felices. Tienen la esperanza y la ilusión como únicos salvavidas que les permiten sobrevivir en un mundo hostil y marginal que a diario deben enfrentar. Las cuatro intentarán cambiar sus destinos en un juego que les puede resultar cruel pero al mismo tiempo aleccionador”.

Su vida en la TV

En nuestro país, la tradición artística dice que del teatro a la televisión hay un paso y en Miriam no fue la excepción. Así a mediados de los 80, en 1985, cuando tenía 23 años de edad y perteneciendo al grupo El Juglar, llegó al mundo de las cámaras, interpretando pequeños papeles. Empecé mis primeros pasitos para la TV porque el Juglar tenía un convenio con Ecuavisa. Ellos nos pasaban la publicidad de las obras de teatro y a cambio el grupo les daba los actores para las pequeñas cositas que se hacían porque en esa todavía no hacían producciones sino programas de animación en los que había pequeños sketchs Hasta allí todo fueron papeles ocasionales y pequeños».

«Lo serio empezó a mediados de los 90 cuando con mi esposo regresamos a Ecuador de Argentina donde vivimos y estudiamos por cuatro años y entramos en 1996 a Si Tv para hacer sketchs de Guayaquil Caliente. Hasta que un día de 1998, el gerente de producción, Paco Cuesta, nos dijo a Augusto y a mí para hacer un piloto de una serie que quería sacar. Mi esposo iba a dirigir el programa y yo tenía que hacer un casting para obtener un papel. Al final aprobaron el proyecto y salió al aire la PPG que fue mi primera serie en  televisión.

«Allí, se relataba las peripecias de una familia que habitaba en la calle Pedro Pablo Gómez, famosa en Guayaquil por ser entonces el sector de un mercado popular en el que además estaban  las cachinerías. Inicialmente iba a ser solo por tres meses, pero la serie gustó y duró dos años, hasta el 2000. Allí nos hicieron un contrato para ser parte del canal. Fue un buen contrato con buena paga y sin fecha de caducidad, fue un contrato abierto, libre e ilimitado. Luego entre 1999 y 2000, actué en  Juego de Manos, mientras seguían los sketch es Guayaquil Caliente. Fue una época bonita, en la que conocimos a muchos actores y gente del medio, Si TV fue la cuna de los actores que están en la actualidad, algunos de trayectoria y otros que en esa época eran chiquitos. En 2002 cerró Si Tv y concluyó una época linda”.

De esa época, Miriam guarda recuerdos de una de sus mejores anécdotas televisivas. “Juegos de Manos era una serie policial  en la que yo era la jefa de las malas, una ricachona malandra. En un capítulo, hubo una escena en la que yo tenía que salir huyendo en una lancha a toda velocidad y la policía atrás mío en otra lancha, dando bala. El asunto es que yo le tengo pánico al agua y me muero de miedo en andar en lanchas. Ya en la filmación yo memoria del susto, decía a qué hora se vira esta vaina y como disparaban al aire, yo decía ya mismo una de esas balas me cae a mí. Hubo un rato que no pude más,sentí que me iba a desmayar que se me bajaba la presión y tuve que decirle al director no puedo, no puedo. Tuvieron que dejarme en tierra y poner un doble con peluca porque yo no daba más”.

Pero el fin de SI TV no fue el fin televisivo de Miriam, que ya se había hecho un personaje de gran popularidad que gustaba al público por su clase actoral y esa empatía que tiene con la cámara y ese ángel que posee con la audiencia. Así en 2005 pasa a Ecuavisa para actuar en la Serie La Niñera, comedia nacional adaptada de la producción  norteamericana ‘The Nanny’.

En esa serie protagonizada por Paola Farías en el papel de la niñera que cuida de los tres pequeños hijos del millonario hotelero Carlos Eduardo Sáenz de Tejada (Frank Bonilla, luego Juan Carlos Salazar), Junior (Adrián Avilés), Gracielita (Arlette Cabrera) y Maluli (Andrea Calderón). Miriam interpreta el papel de Silvia, la mamá de la niñera. “Mi personaje era el de la madre ambiciosa que quería sacar partido de la presencia de su hija en la casa del millonario. Era una mujer algo folklórica, muy ocurrida, que le gustaba comer bastante y que siempre estaba apoyando las aventuras de su hija”.

Luego, llegó una de las telenovelas que más la ha catapultado a la fama, “La Novela del Cholito” (2007 -2008), protagonizada por David Reinoso y Geovanna Andrade, que nació de un sketch del programa Vivos en que se hacía una parodia del periodista José Delgado y su peculiar estilo periodístico. Allí Miriam interpretó a Doña Esther, la mamá del Cholito»

“Yo me siento un poco identificada con la mamá de El Cholito, personaje en el que yo puse mucho lo que es ser mamá y el amor que le tengo a mi hija Ámbar en la vida real. En mis personajes busco poner mi sello y extraer de personas que veo en la vida real. La mamá de Pepe Chalén, es una mujer humilde, de pueblo, hogareña, que ama a su hijo, a quien no quiere verlo sufrir y hace todo lo que esté en sus manos para que triunfe y sea feliz”.

Luego Miriam continuó en Ecuavisa para realizar una participación especial en El secreto de Toño Palomino en 2008 y poco después cambió de casa televisiva para actuar en Mostro de Amor (2010) que era la continuación de la Novela del Cholito; la comedia de humor negro La Pareja Feliz 3 (2011) y la serie UHF (2011)

UHF, creada por Xavier Pimentel y cuya historia se centraba en un canal de televisión pequeño y disfuncional con pésima programación y administración, llamado PN3 (Panorama Nacional), que es transmitido por frecuencia UHF y aspira a ser un canal grande. Allí hizo el papel de doña Berenjena, la subgerente del canal que apoyaba a la propietaria Mariquita Larropi (Malena Rigó), quien no tiene idea de cómo administrarlo y manejarlo. Allí compartió roles con Tábata Gávez, Roberto Chávez, José Luis Resabala y Eduardo Tenorio. Al terminar su contrato con el canal, se alejó momentáneamente de la televisión, para dedicarse de lleno al teatro.

El boom de Tres Familias.

En 2013, volvió a la televisión para actuar en la serie cómica Así Pasa en el papel de Mamá Rosa y meses después en marzo de 2014 formaba parte de lo que nació como la serie Tres Familias y que luego fue convertida en novela que duró seis temporadas hasta inicios de 2020. Este programa le dio otro de sus personajes icónicos, que se hizo inmensamente popular y se robó el corazón del televidente, el de Dona Yoco, Gioconda Cabezas, madre de Génesis (Cecilia Cascante), esposa de Genaro Tomalá (Martín Calle), muy popular por su habla popular y sus famoso chancletazos con el que castiga a quien se le cruza en el camino.

Durante la quinta y sexta temporada de la serie, además tuvo otro papel e  interpretó a Mami Zoila, la abuela de su personaje Doña Gioco.  La producción se centra en tres familias de diferentes niveles sociales que deberán enfrentar un mismo tema, cada una representada por sus respectivas actitudes, comportamientos y léxicos, de acuerdo a su situación económica, social, geográfica, cultural y psicológica. En cada episodio sus historias se enlazan por una situación común que afecta a cada familia y a la solución que encuentren.

“No tengo nada de Doña Yoco, Ella es una mujer que ama y adora a su hija y que está ahí para apoyarla, como lo hacen muchas madres, pero a su vez, también muestra su lado interesado al decirle que pudo conseguir un mejor partido para tener estabilidad económica. Esa relación de madre-suegra es distinta, porque yo sí quiero al feísimo, no es que no lo quiera, pero uno como madre siempre dice: quiero lo mejor para ti, te crie para que te casaras con un profesional, no con un feo. Siempre que caracterizo a algún personaje lo hago diferente a mí, pero le pongo algo de algún familiar o amigo o cosas que veo en la calle. Las frases, en las que hablo del feísimo e incluso el popular chancletazo, son recuerdos que tengo de mi  abuela, que usaban ese método de castigo. Doña Yoco me encanta porque más allá de lo cholo, es una suegra metida que quiere lo mejor para su hija y las suegras se sienten identificada con ellas”

Miriam, se ha hecho muy popular por esos papeles de mujer de pueblo, como los de Doña Ester o Doña Yoco. ¿No teme que le encasillen en esos personajes? “No. Porque esos solo son dos personajes de ese tipo y en mi larga carrera he hecho otros personajes con diferente perfil. Yo para interpretar un papel estudio al personaje. Siempre veo a la gente, observo sus características, voy a observar en la calle porque los personajes los sacamos de allí, o viendo en mi familia, en mis vecinos, siempre estoy observando para ayudar a la caracterización»

«Lo que pasa es que como esos personajes populares pegaron, la gente me identifica por hacer personajes populares. Pero yo siempre digo que yo soy popular y que soy parte de mi ciudad, de mi pueblo. A mí, no me ofende que me digan que solo hago personajes populares de clase media para abajo. Yo no soy alta, ni blanca, ni rubia y ojos azules, no me pueden poner en personajes así. Que mi capacidad actoral, dé para hacer otra cosa, que como actriz lo he hecho, es otro asunto, porque yo puedo hacerlo. Lo he hecho en teatro y lo sigo haciendo. Pero no es ofensivo que me digan que hago personajes populares. Todos los personajes me encantan y los interpreto con alma corazón y vida porque actuar para mí, no es un hobbie ni un entretenimiento, es mi profesión. Amo lo que hago y me entrego con pasión. Siempre doy todo de mí y esa entrega que le pongo a los personajes hace que la gente se sienta identificada y le gusta como actúo”

De Tres familias, también tiene una anécdota inolvidable. “En una escena en mi casa, me peleaba con el feísimo y me iba al baño, bravísima zapateando, en eso me enredo con la chancleta en una cortina de palitos y caí de espaldas. Los camarógrafos, los actores, todos se empezaron a reír y yo era que estaba adolorida y sin aire. Luego me mostraron la grabación y era chistosa. Al final esa escena salió al aire tal cual con caída y todo”.

En el cine

Miriam en su carrera ha completado el círculo actoral de los grandes artistas al estar en teatro, televisión y cine. En el mundo del celuloide en 2018, junto a su esposo, actuó en la película ecuatoriana de terror, La Dama Tapada: El origen de la leyenda, estrenada el 16 de noviembre de ese año, dirigida y escrita por Josué Miranda, en el que interpretó el personaje de Mamá Abril, la madre del protagonista de la historia que está basada en la leyenda urbana que cuenta que una mujer siniestra en las noches seduce con su aroma y su rostro cubierto por un velo negro a los hombres ebrios, que al descubrirla ven su rostro calavérico lo que causa una impresión terrorífica que puede acabar con la vida de su víctima»

“Yo hago el papel de madre de una adolescente influenciada por su entorno, tanto en la escuela como por mí. Ella está poseída y la razón es desconocida para quienes están cerca por lo que calla por temor a las consecuencias. Ella considera que los personajes que determinan su desenvolvimiento soy yo como madre que influye en la toma de sus decisiones, además de Roberto su prometido en estado de coma al ver a la Dama tapada y Aniel, un sacerdote experto en exorcismos. Esta historia se basa en la leyenda de una mujer que migra de un pequeño pueblo a la ciudad; tratando de escapar de una maldición familiar, de la cual le será imposible liberarse”

Ella fuera de cámaras

¿Quién es y cómo es Miriam Murillo? “En mi vida común y corriente, yo soy mamá, soy esposa, soy como todas las mujeres de este planeta. Yo hago las cosas en mi casa. No tengo empleada, nunca me ha gustado tener una y no es por cuestión de plata. Es porque a mí, me gusta hacer mis propias cosas. Tampoco es que me guste ser ama de casa, no, yo de pequeña siempre decía, nunca seré ama de casa, yo no soy de las que todo el día pasa haciendo cosas de casa, pero si las hago, porque hay que hacerlas. Soy más bien, callejera,  pata caliente. En este periodo de confinamiento como no se podía salir como que me cortaron un poco las alas. Cuando no había este encierro y tenía tiempo libre porque no me tocaba grabar, íbamos al cine porque me encanta verlo en la pantalla grande. Soy de las que vamos con mi esposo y mi hija, como tres o cuatro veces a la semana. Ese es nuestro hobbie y nuestro tiempo de relax. En casa soy una mamá, amiga de mi hija que ya tiene 19 años, Ella me cuenta sus cosas. Soy buena esposa. Ellos dicen que soy cascarrabias, pero mi carácter es así. Ellos dicen que ya me cogió la menopausia y yo lo tomo a chiste.»

«Tengo una anécdota de mi carácter. Una vez en la calle hubo que una señora me había venido persiguiendo por varias cuadras y cuando me alcanzó, me dice, le puedo hablar un ratito, pero yo me asusté y con esto de la escopolamina, tuve temor y me alejé. En eso ella me dice, no se asuste, es que mi hija se quiere tomar una foto con usted, por eso la hemos seguido como tres cuadras y yo le digo y bueno, porque no me dijo antes y ella me dice, es que mi hija tenía miedo porque dice que y usted tiene cara de brava. Miriam Murillo no es como sus personajes que son extrovertidos, gracioso, abiertos, explosivos. Yo no soy así. Miriam Murillo es tímida, introvertida, no soy de fiestas, tengo invitaciones pero prefiero no ir y quedarme en casa. No soy de farra. Soy distinta a los personajes. La gente que me conoce me dice, tú  no eres como actúas y es cierto.  La gente piensa que los que estamos en televisión ganamos mucha plata y no es así. Uno trabaja para vivir comodamente. Yo vivo cómodamente pero tampoco es que tengo la plata. Soy solidaria, buena amiga. Soy una persona normal como todo el mundo”.

Y esa gente normal de este mundo, es la gente que la admira, la quiere y la respeta, porque ha sabido durante su larga carrera de 33 años, ganarse la simpatía del público  por el profesionalismo con que actúa, por la gracia con que interpreta sus personajes y por esa sencillez que siempre la ha tenido con los pies bien puestos en la tierra. 


Chancleteando con Miriam

¿Miriam, si da chancletazos?

“No. Hubo una vez intenté darle un chancletazo a mi hija porque se portó resabiada y se la tiré, pero ella se esquivó y se me reía, me dio tanto coraje, pero al final terminé riendo con ella. Es la primera y única vez que di un chancletazo.

¿A quién le daría chancletazos?

A la gente mentirosa. En este tiempo de enfermedad me he dado cuenta que la gente no ha cambiado. Al contrario, se ha vuelto mentirosa, violenta, corrupta, ladrona. A todos esos políticos corruptos, les daría no solo chancletazos, le pegaría un tacazo”.

¿Qué cosa de la vida merece un chancletazo?

La mentira. A mí  me gusta que la gente sea sincera conmigo. No me gusta que me mientan. A mí me gusta que la gente sea sincera conmigo, que no sea hipócrita, por qué yo soy sincera y quiero que así sean conmigo”

¿A qué situación le daría un chancletazo?

A esta situación política que estamos viviendo. Yo soy apolítica, no me gusta la política, pero cada vez que escucho las noticias, a pesar de que me cercioro que sean ciertas, me da indignación y coraje ver esa gente que se lleva la plata en peso, mientras hay gente que sufre, médicos y profesores que no les pagan, gente que se murió. Eso me indigna. Eso sí que merece un chancletazo. A esa gente mala, la chancletearía.

¿A qué  producción le daría un chancletazo?

A las producciones de farándula

¿A que actor le daría un chancletazo?

Chancletearía a los malos actores que hay muchos

¿A qué director o productor le daría un chancletazo?

Chancletearía a los directores y productores que se rigen mucho por la empresa. Hay programas con argumentos reiterativos y falta de creatividad que no necesito decir nombre, a esos también los chancletaearía.

¿Le han pegado chancletazos?

Sí. A Miriam Murillo, la abuela materna la chancleteaba y la mamá, la latigueaba.

 


Fotos: El Universo, El Telégrafo, Expreso, Ecuavisa, youtube.

 

 

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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