50 AÑOS FILMANDO HISTORIAS

El arte no puede ser convidado como un “Ángel de Piedra”, porque “El ángel está vivo”, tampoco se lo puede ocultar entre “Polvo y Ceniza”, como si habitara en una “Selva sin retorno”, porque el arte y el hombre son “Dos para Un Camino” que van juntos y felices como “Cuando Canta el Corazón”. Al arte que es como “Un llamado de Dios”, no se lo puede dejar escondido en una cámara, ni encerrado en “La Jaula”, hay que dejarlo fluir. Y eso es lo que ha hecho durante 50 años, el cineasta César Carmigniani, uno de los más proficuos hombres del cine ecuatoriano que hoy celebra sus bodas de oro, como contador de historias y recreador de personajes históricos. Él, de su mente creativa, imaginativa, acuciosa, ha dejado fluir el arte y ha escrito, producido, filmado y dirigido un medio centenar de producciones audiovisuales, entre telenovelas, series, miniseries, biografías, documentales, comedias, dramas, cortos y largos metrajes y películas sobre nuestra historia, literatura, geografía que han sido del agrado del público y se han convertido en historia del mundo artístico ecuatoriano de todos los tiempos.

Hablar de César Carmigiani es hablar de palabras mayores. Es escribir de maestros, es de contar sus grandezas porque él es uno de los referentes del arte ecuatoriano y un símbolo de la televisión y el  cine ecuatoriano con una trayectoria como actor, productor, guionista y director de 50 años. 50 años en el que ha sido siempre el mejor, con esas características tan de él como su versatilidad pues impone el mismo entusiasmo a una serie, un corto o un largometraje; y dirige con el mismo rigor una producción de una ficción como un serio y profundo documental.

Carmigniani, tiene a su haber más de 180 horas exhibidas en la pantalla, distribuidas en 16 películas y largometrajes, 15 series de más de 30 capítulos, 16 documentales cinematográfico,s los cuales han sido observados por más de 10 millones de personas. Además ha sido un entusiasta y constante difusor del cine en Ecuador, compartiendo con aproximadamente 100 000 estudiantes de escuelas y colegios de varias ciudades del país, con los que ha compartido charlas en cine foros en los que se ha preocupado, aprendan nuestra historia y cultura de una manera diferente.

Su trayectoria ha sido reconocida por distintos organismos en varias oportunidades. Así en 1997, recibió el Premio Catalina de Oro a “Mejor unitario para TV” en el Festival Cartagena, por el medio metraje “Recuerdos de Paita, Manuela y Simón Bolívar”;  Además, el Congreso Nacional le confirió  la distinción “Vicente Rocafuerte” por su gran aporte a la cultura ecuatoriana y también lo hizo la Asamblea Nacional en el 2011 y fue galardonado en los Premios Nosotros 2016 en Milán – Italia, en reconocimiento por once de sus producciones.

Además de cineasta, también incursionó en la política, como concejal de Quito en 1995; y como diputado por Pichincha, en 2006, siendo uno de los impulsores de la primera Ley de cine del país.

Hombre de arte

Nacido en Guayaquil, el 6 de diciembre de 1944, hijo del empresario riosense José Domingo Bonifacio Carmigniani y la ama de casa ambateña María Teresa Piedad Garcés, se inició en el mundo del cine desde muy joven, a los 19 años, desde aquel día de 1963, que él califica como “una locura mía”, audicionó en el Actors Studio de Nueva York, con la obra ‘La vida en una semana de cinco días’ (Life is a five day week), escrita por él. Su inclinación hacia el mundo fílmico nació de su condición de fanático espectador que veía todo lo que podía al asistir casi a diario al cine, llegando a ver un promedio de 250 películas al año, lo cual lo nutrió para aprender a manejar técnicas como el manejo de las tomas y sus planos y el ritmo narrativo.

En el mundo de la fílmica se ha desempeñado en escena y fuera de ella. Ante las cámaras, como actor, lo hace desde 1974, tras su debut a los 30 años en la película “Cuando Canta el Corazón”  y detrás de ella como director y guionista. Dirigiendo desde 1978 cuando a sus 34 años dirigió “La Libertadora del Libertador” y como guionista desde 1983 cuando a los 39 años, escribió la serie policíaca Teniente Paroli, basada en historias de crímenes reales que se transmitía por Teleamazonas. Esta producción tiene para Carmigniani un hecho muy especial pues en ella cumplió las tres funciones simultáneamente, la de escribir, actuar y dirigir. La serie  cuyo productor fue Marcelo Del Pozo tuvo dos años de proyección hasta 1985.

Luego en el mismo canal, debutó en el mundo de las telenovelas como actor en la producción chilena –ecuatoriana “Los Títeres (1984), escrita por Sergio Vodanovic y dirigida por Oscar Rodríguez, interpretando a  Mario, pretendiente de la protagonista Artemisa Mykonos (Claudi Di Girólamo) en su visita a Ecuador. La novela se grabó entre Quito y Santiago y que allá fue exhibida por UCTV (canal 13).

El actor

Como actor Carmigniani, se estrenó hace 46 años, cuando en 1974, actuó en “Canta el corazón”, una película producida por Xavier Molina Jurado, protagonizada por el entonces cantante de los Corvets, Marco Molina y Silvia Larraz y en la que él tuvo un rol co-protagónico junto a Rocío Kam.

También ha estado en películas icónicas y exitosas en Ecuador como Dos para el camino, estrenada el 4 de marzo en 1981, dirigida por Jaime Cuesta y Alfonso Naranjo, considerada la primera comedia ecuatoriana, llevada a la pantalla grande, una de las primeras realizaciones íntegramente hecha con capitales, técnicos y actores ecuatorianos y hasta hoy, la que tiene el récord de la más taquillera del país con 500 mil espectadores.  Allí en el papel de Gilberto, compartió roles con el legendario e icónico actor nacional, Ernesto Albán (Evaristo), quien hizo el rol de Alejandro, un vendedor ambulante que intenta ganarse el sustento diario haciendo uso de su astucia y estafando disimuladamente a la gente que encuentra en su camino. Uno de esos encontrados fue Gilberto con quien se asocia para viajar juntos por distintas rutas del Ecuador, visitando Guayaquil, Quito, Otavalo, Cuenca y Manta, fiel al estilo de las “road movie”, (película de ruta) que es un filme clásico en el país. Además ha actuado en La Libertadora del Libertador (1978), Teniente Paroli (1983), Los Títeres (1984),

El director

Su inicio como director de cine es anecdótico y muy peculiar pues, su primera película en dirigir, rodada en Santo Domingo de los Colorados (como se llamaba entonces) nunca salió al aire porque la cinta fue robada y eso que tenía una estrella como protagonista, al gran Leopoldo Fernández el gran José Candelario Tres Patines.

Como director de películas ha recreado con maestría  a personajes de la historia ecuatoriana con películas como: “La libertadora del Libertador” (1978) en la que además actuó en el papel de Simón Bolívar en la que recrea  a Manuela Saénz de Vergara y Aizpuru, patriota ecuatoriana, reconocida por la historiografía independentista hispanoamericana contemporánea como heroína de la independencia de América del Sur); Matilde, la dama del siglo (2004) y La dama invencible” (2015)ambas sobre Matilde Hidalgo Navarro de Prócel, médica, poeta y activista feminista ecuatoriana que fue la primera mujer en Latinoamérica en votar en una elección nacional​, así como la primera ecuatoriana en doctorarse en medicina​;  “Mercedes de Jesús” (2006) sobre la Beata María Mercedes Molina y Ayala, una religiosa ecuatoriana, beatificada por Juan Pablo II el 1 de febrero de 1985.

También estuvo en:  “Niña Narcisa” (2008) sobre Narcisa de Jesús Martillo y Morán, joven laica religiosa ecuatoriana, beatificada por Juan Pablo II el 25 de octubre de 1992, propuesta como modelo de laica y catequista; Mr. Juramento (2012) y J. J., Ruiseñor de América (2018), ambas sobre Julio Alfredo Jaramillo Laurido (Jota Jota), cantante y músico ecuatoriano apodado “El ruiseñor de América”, ícono de la música nacional y popular. “Olmedo, el castigo de la grandeza” (2013) sobre José Joaquín Eufrasio de Olmedo y Maruri, abogado, político, prócer y poeta guayaquileño, precursor de la independencia de Guayaquil); “Y Dios creó el Yasuní”, (2016) un remake de la serie televisiva, sobre Monseñor Labaka, (Alejandro Labaka), el sacerdote español – ecuatoriano que trabajó en la selva amazónica durante los años 1965-1987, quien dedico 25 años de su vida a estudiar a lo huaranis, y su forma de vida y murió atravesado por lanzas de los Tagaeri, cuando establecía contacto con esa comunidad en el Oriente ecuatoriano, a fínales  de los años 80.

Su último filme fue Llamado del Cielo (2019), sobre Julio María Matovelle, sacerdote cuencano fundador de la congregación religiosa de Oblatos y Oblatas, quien además fue abogado, historiador, político conservador, precursor de la construcción de la Basílica del Voto Nacional y del monumento a la Virgen del panecillo e Quito. Filme que estaba previsto para ser exhibido en abril pasado, pero que no pudo realizarse por la situación de restricciones que se está pasando en estos momentos por la enfermedad.

Grandes Producciones televisivas

En Televisión a mediados de la década de los 80, Carmigniani tuvo una racha exitosa, cuando junto al productor de sus inicios Marcelo Del Pozo, llegaron en 1985 a Ecuavisa para  poner al aire la serie “El ángel está vivo”, un thriller policiaco que giraba en torno al temible asesino nazi Dr. Mengele, “El Ángel de la Muerte”, quien había escapado de los cazadores de nazis para terminar sus días por las tropicales tierras ecuatorianas. Lego llegaron joyas de la producción televisiva ecuatoriana recordadas hasta la actualidad como  “El Ángel de Piedra” (1986), “El segundo enemigo” (1989-1990), “La Jaula” (1990) y “Lola Calamidades”, que eran remakes de series que se produjeron en Colombia. Pero recursivo y versátil como es, no solo se limitó a eso, también montó para ese canal, clásicos de la literatura ecuatoriana como Cumandá del escritor ambateño Juan León Mera y Polvo y Ceniza del cañarejo Elíecer Cárdenas.

Esas series son un clásico en el Ecuador en la que bajo la dirección de Carmigniani, se forjaron grandes actores que protagonizaron o actuaron en dichos programas. ¿Quién en Ecuador de los ochenta no recuerda historias como Ángel de Piedra, una mini serie en que por primera vez en Ecuador, el protagonista era un niño cuya historia era igual a la del Conde de Montecristo al que le quitan todo y regresa de adulto a vengarse convertido en un personaje diferente. Filmada en locaciones reales, en la zona de Píntag, al sur de Quito, pues la trama se desarrolla en una hacienda, la serie, que era una versión colombiana de la escrita por Julio Jiménez, cuenta la historia de Mateo Santini (interpretado por Christian Norris), que sufre la prematura pérdida de su padre, Pedro Santini, a los 10 años, quien queda en manos de su madre María (Annie Rosenfield), y Aníbal (Hernando Rojas), quien alguna vez fuese la mano derecha de su difunto esposo. Poco después, la madre del niño, fallece, lo que genera una fuerte tensión psicológica en Mateo. Entonces entra en escena Isabel Serrano (Rossana Iturralde), su cruel madrastra, quien le roba la herencia familiar. El niño además sufre maltratos y humillaciones por parte de Aníbal, por lo que solo encuentra cariño en Leocadia (Patricia Naranjo), su nana de nacimiento, quien lo acompaña hasta su etapa adulta que es cuando un Mateo maduro (Ricardo Williams) regresa con deseos de venganza, debido al rencor por lo vivido en su niñez.

El Segundo Enemigo, versión colombiana de la novela homónima escrita por el colombiano Julio Jiménez y que en Ecuador fue protagonizada por  Rosa Victoria Pardo Y el chileno Gonzalo Samper con un reparto que incluía a Ramiro Pérez, Lupe Machado, Hernando Rojas, María Beatriz Vergara, Pedro Pérez, Fanny Zamudio, Antonio Aguirre, Beatriz Moncayo, Júlio Espín, Martha Ontaneda, Antonio Santos, Elsa Alcandré, Jaime Bonelli, Elsye Villar, Ana Maria Jordán entre otros. La historia contaba la vida de un hombre que fue acusado de un crimen que no cometió, el del asesinato de la esposa de un rico hacendado. Años después, la víctima de la injusticia sale de prisión y llega a la hacienda, con una nueva identidad para intentar descubrir al verdadero asesino pero termina enamorándose de la hija del dueño del lugar. Después de muchas intrigas se descubre que los verdaderos asesinos estaban impunes ante las narices de todo el mundo y la vida les da su justo castigo.

Y entre las telenovelas, destacó La Jaula (1990), una producción de 30 capítulos que contaba la historia de una mujer encarcelada injustamente, por un crimen que no cometió que en la cárcel encuentra al amor de su vida y al final, sale del encierro. Novela protagonizada por Gonzalo Samper, Rossa Victoria Pardo, Jennifer Oeschle y Adriana Manzo, en a que actuaron además Claudia Gonzales, Clara Salgado, Carlos Clonares, entre otros.

Luego en los 90, Carmigniani partió a Quito, donde hasta hoy reside, pues como empresario de una empresa de productos de consumo masivo que requería su presencia allá, lo llevó con “sus películas a otra parte”. Allí creó grandes programas de diferentes géneros que fueron exhibidas en Teleamazonas como las series de ficción,  Zámbiza” (1992), “En la calle” (1992), “No Quiero ser Bella (1993-1994)”; “El puente llevará su nombre” (1996)  y  biografías como “Julio Jaramillo, el Ruiseñor de América”.

César Carmigniani, es un eterno contador de historias. Lleva 50 años haciéndolo y el arte ecuatoriano quiere que las siga contando por muchos años más, porque en el mundo artístico nacional, él ha unido muchos puentes para contribuir con el desarrollo de la cinemateca ecuatoriana, por eso un día “El puente llevará su nombre”.


Foto: (Apertura): La Hora; elyex.com; wilkipedia.com; diarioque.com; eltelegrafo.com;

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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