EL ÚLTIMO REFERENTE

Ya son 35 años de vida y 17 de carrera. En el deporte llegar a los 35 es casi llegar a la antesala del retiro, al portal del descanso, al umbral del adiós. Se está cerca, muy cerca. Y Luis Antonio Valencia Mosquera, nacido en Lago Agrio, ciudad cercana a Nueva Loja, provincia de Sucumbíos, en el oriente ecuatoriano, un 4 de agosto de 1985, lo está. Hoy es su cumpleaños y en honor a la fecha y a lo que deportivamente merece, lo vamos a recordar con una semblanza de lo que ha sido y es como futbolista. El “Tren Amazónico”, como se lo conoce en el mundo del fútbol, es en la actualidad, el último referente del balompié nacional de los últimos tiempos. Está en el pedestal de los grandes, en ese que están muy pocos: Alberto Spencer, Jorge Bolaños, Polo Carrera, Álex Aguinaga y de lejos, algunos más. El pertenece al top cinco de los mejores jugadores nacionales de todos los tiempos y eso no es poco. Al contrario es para aplaudir y elogiar.

Ya están lejanos los días, cuando Valencia siendo niño, rondaba fuera del estadio de su ciudad natal. Quizá en su mente jamás se imaginó que un día dejaría de rondar por las afueras y estaría dentro de él, jugando en la cancha verde, verde como el color de la esperanza. Esperanza que se hizo realidad. Es que siendo niño, él andaba en las afueras del estadio Carlos Vernaza de su ciudad natal, recolectando botellas, cual niño reciclador, para entregar a su padre Luis Antonio Valencia, para que las venda y contribuya al sustento del hogar, al tiempo que también vendía agua, bolos y jugo de arazá (fruta de la amazonía)., negocio en el que ayudaba a su madre, Teresa Mosquera. Quien diría que el pelado reciclador y vendedor de jugos, que vivía junto a sus padres y sus hermanos (Carlos, Alfredo, Eder también futbolista y Jazmina) que vivía en el populoso barrio de Vereda Tropical, un estrecho pasaje del barrio Guayaquil, en el sur de Lago Agrio, un día entraría al estadio, jugaría en una cancha para ser aplaudido, vitoreado, enaltecido por los que un día lo vieron rondar fuera del escenario buscando el sustento diario. Valencia triunfó y fue ejemplo de superación.

Pero el niño Valencia, no solo vendía refrescos y recolectaba botellas, también jugaba fútbol y jugaba muy bien, por ello con apenas 11 años, en 1996 fue registrado por la Federación Provincial Deportiva de Sucumbíos, en la que estuvo cuatro años. Por entonces el hoy estadio, Carlos Vernaza, inaugurado en  el 1 de enero de 1990, era un canchón de tierra, repleto de piedras menudas, en la que a diario jugaban muchos niños que en sus partidos de apuestas de un sucre, soñaban con ser futbolistas.

Y Valencia, soñaba con eso. Un día de 1998, en la flor de sus trece años, el destino quiso que lo viera jugar, el otrora futbolista Pedro Pablo Perlaza Concha, el Papi, ex jugador de Barcelona, Carmen Mora, Emelec, Deportivo Quevedo, Nueve de Octubre y Esmeraldas Petrolero, que estaba trabajando en la provincia oriental formando nuevos talentos y que al ver su potencial lo fichó en el club Caribe Jr de Nueva Loja de la segunda categoría del fútbol ecuatoriano.  Eran los días del niño con corte de pelo estilo hongo, extremadamente delgado  y cara de malgenio. Allí en Caribe, empezó a cuajar aún más, el sueño de ser futbolista, sueño de casi todos los niños pobres del mundo que aspiran un día, con su trabajo de futbolista, llegar a triunfar y sacar a su familia de la pobreza. Está demás decir que lo logró.

Se inicia una historia

Ese fue el inicio de una historia. Una historia que hoy muchos conocen en el mundo, porque Valencia es conocido a nivel mundial. En Caribe, Valencia estuvo desde 1998 al 2000 en el que jugó 64 partidos e hizo seis goles. Y así como un día lo vio jugar Perlaza y lo llevó al Caribe, un día llegó por la amazonia ecuatoriana, uno de los mejores volantes creativos ecuatorianos de todos los tiempos, José Voltaire Villafuerte, el Cielo, jugador ícono de El Nacional y la Selección Ecuatoriana que también jugó en Filanbanco y Esmeraldas Petrolero. Villafuerte llegó a trabajar con Perlaza y a buscar talentos. Al ver a Valencia, quedó fascinado con él y como no podía ser de otra manera lo llevó…a dónde más…al club del cual él fue el símbolo: a El Nacional de Quito. Empezaba así la carrera profesional del entonces alumno del tercer curso del colegio Juan Jiménez, y el sueño del niño que soñaba con ser futbolista profesional, cobraba visos de realidad. En Ecuador hablar de El Nacional, es hablar de palabras mayores y el joven Valencia, empezaba a hablar en palabras mayores.

En El Nacional, llegó a las divisiones menores en 2000 y estuvo en las formativas de la categoría Sub 16, que dirigía otra gloria nacionalista, Orlando Narváez. El chico residía en la pensión del equipo militar y recibía USD 50 dólares mensuales. Y nuevamente el destino quiso que lo viera otra figura. Antes fueron Perlaza y Villafuerte. Ahora era Fernando la “Fiera” Baldeón, ex puntero derecho que jugó en Deportivo Quito, El Nacional y la Selección. El dirigía la Sub 20 de los “Puros Criollos” y lo llevó ara allá a pesar de tener cuatro años menos de lo acostumbrado para la categoría. Lo cual no es un detalle sin importancia. Que teniendo 16 juegue en la Sub 20, quiere decir que eres, no bueno: re bueno. Y Valencia lo era. En esa división jugó 23 partidos del campeonato nacional y marcó 17 goles.

Y ahí hago un alto a la nota, para tal como su ápodo, subirnos en el tren de las anécdotas y contar una, de corte personal. Yo estaba de Director de Estadio, la revista deportiva más prestigiosa del país y un día de 2003, llegó a nuestra redacción para una entrevista uno de los mejores delanteros nacionales que ha habido en la historia de nuestro fútbol, Eduardo «Tanque» Hurtado que por entonces jugaba en El Nacional. Él me dijo: “En el equipo, hay un chico fabuloso. Tú no sabes lo que es él. Está en las juveniles, pero no tarda en debutar en Primera y cuando lo haga, lo vas a ver. Es extraordinario. Con unas condiciones técnicas innatas y un talento poco común. Va a triunfar. Es un jugador de otro mundo. Acuérdate de este nombre: Luis Antonio Valencia. Él va a ser el nuevo volante de la Selección y va a llegar alto”. El Tanque sabe y no se equivocó. Pocas semanas después, Valencia debutaba y deslumbraba. Y nuevamente la frase que se usa en estos casos: El resto es historia.

Y esa historia dice nuevamente que lo vería jugar alguien, que encarrilaría ese Tren por los rieles del triunfo. Así como antes lo vieron: Perlaza, Villafuerte y Baldeón. Súmele un nombre más: Dragan Miranóvic, director técnico serbio, ya fallecido, que por entonces dirigía a El Nacional en Primera. Él lo vio en Guayaquil en un partido preliminar de la Sub 20 nacionalista contra Barcelona. En la época que los Sub 20 jugaban obligatoriamente de preliminares de los cotejos de primera. Finalizado el juego, el serbio bajó a camerinos y le dijo a Baldeón: “Olvídate de este jugador. Se viene a trabajar conmigo a la Primera”.  Ese mismo año. Valencia debutaba en Primera División en un partido el campeonato ecuatoriano de fútbol.

En El Nacional, estuvo tres temporadas: 2003, 2004 y 2005 jugando 88 partidos, 84 de campeonato nacional y 4 internacionales, marcando 12 goles. En su primera temporada con El Nacional jugó 29 partidos del torneo ecuatoriano y marcó tres goles. En 2004 jugó 45 cotejos, cuatro de ellos internacionales, y anotó cinco tantos. En 2005 apenas jugó 14 partidos en los que hizo cuatro goles, porque ese año, daba el gran saltó de su carrera al legar al fútbol internacional, pues era transferido al Villareal de España. Pero antes de irse, logró el primer título de su carrera al coronarse con El Nacional campeón del torneo clausura, en el único campeonato ecuatoriano que se jugó en esa modalidad con dos certámenes en al año y tuvo dos equipos campeones.

 Tarde Tricolor

Y claro se repite la historia de lo que sucede en el fútbol. Si brillas en el club, llegas a la Selección de tu país y Valencia llegó. Así un 27 de marzo de 2005 debutó con la Tricolor en esos debuts soñados de varios puntos a resaltar. Primero. No debutó unos cuantos minutos en un partido amistoso, como se estila en el fútbol, para darle al joven una oportunidad de a poco en partidos sin trascendencia. ¡No!. Debutó en un cotejo oficial y no cualquier cotejo oficial. Uno de las eliminatorias Sudamericanas al Mundial de Alemania 2006, jugado en Quito en el estadio Olímpico Atahualpa lleno hasta las banderas (42.000 aficionados). El partido era válido por la duodécima fecha de las eliminatorias…

Segundo: En ese partido de debut, no entró al cambio unos minutos. ¡No!. Fue titular formando línea media con Edwin Tenorio, Marlos Ayoví y el gran Edison Méndez. Terecro: no solo que jugó, brilló. Fue la figura del cotejo, en el que anotó dos de los cinco goles con que Ecuador goleaba 5-2 a Paraguay tras ir perdiendo 2-0 en un épico partido de la Tricolor que tuvo una genial remontada. El Tren hizo el 2-1 que reanimaba al equipo que con marcador abajo, estaba de brazos caídos. Ese gol reavivó a la Selección que luego anotaría cuatro goles más: dos de Méndez, uno más de valencia y otro de Marlon Ayoví de tiro penal, para cerrar el rosario. Ese día Ecuador dirigido por Luis Fernando Suárez, formó con: Edwin Villafuerte; Ulises De la Cruz, Iván Hurtado, Giovanny Espinoza, Paúl Ambrossi; Edwin Tenorio (Luis Caicedo), Marlon Ayoví, Edison Méndez, Antonio Valencia; Otelino Tenorio (Franklin Salas) y Agustín Delgado Iván Kaviedes).

Con la selección, Valencia jugó: un Sudamericano Sub 20 (Colombia 2005);  Cuatro Copas América (Venezuela 2007, Argentina 2011, Estados Unidos 2016 y Brasil 2019); cuatro Eliminatorias Mundialistas (2006, 2010, 2014 y 2018) y dos Mundiales de Fútbol Alemania 2006 y Brasil 2014. Hasta la fecha ha jugado 98 partidos con la selección nacional y ha concretado 11 goles.

El Tren llegó a Europa

Así en 2005, el joven Valencia de 20 años “cruzaba el charco” y llegaba a Europa para jugar en una de las Ligas más importantes del mundo: la de España. En el equipo Villareal, denominado “Submarino Amarillo”. Su debut internacional no fue bueno. El equipo estaba plagado de figuras de talla internacional y el joven veinteañero Valencia, no tuvo cabida en el equipo titular, jugando apenas dos partidos. Al no tener cabida, fue transferido al Recreativo de Huelva, ese equipo “malo” que se menciona en la canción No, No, No de los Hombres G que en una de sus estrofas dice: Y es tan difícil que tú me quieras. Como que gane el Rec de Huelva”. El Recreativo de Huelva estaba en la segunda división del fútbol español, así que puede decirse que en España, Valencia bajó de categoría. En ese equipo, Toño, como también se dice al jugador, jugó 12 partidos sin anotar goles, y obtuvo su primer título internacional, al ser campeón de la Segunda División Española.

Al año siguiente fue transferido Wigan Athletic de la primera división de Inglaterra en el que jugó tres temporadas: (2006/2009). Le fue bien en ese equipo en el que jugó 89 partidos (84 de Liga y 5 de Copa nacional), anotó siete goles e hizo once asistencias. Sus números fueron buenos allí. En la temporada 2006 – 2007, jugó 22 partidos y anotó un gol. En la de 2007 – 2008 jugó 32 cotejos e hizo tres goles y en 2007-2008 participó en 35 juegos marcando tres tantos. Fue tan bueno su paso por ese club que nuevamente alguien lo vio para cambiarle la historia. Así como Antes Perlaza, Villafuerte, Baldeón, Miranovic, esta vez lo vio el director técnico del Manchester United, Paul Jewell que lo llevó a su equipo, uno de los grandes de Inglaterra, en el que consolidó su carrera e  hizo historia.

El Diablo Rojo

Que haya llegado al Manchester ya es un mérito, que haya triunfado es la gloria y Valencia triunfó en ese club en el que terminó siendo referente, capitán, titular indiscutible por muchos años e ídolo. Nada fácil para un sudamericano en Inglaterra. Pero el fútbol no sabe de nacionalidades y si eres bueno, triunfas. Valencia triunfó.

Llegó al Manchester United, un 30 de junio de 2009. Firmó un contrato de cuatro años por una cuota no revelada, que se rumorea en la región era de £ 16 millones de euros, con lo que pasó a ser el jugador ecuatoriano más caro de la historia. El Manchester United pagó USD 25,6 millones al Wigan Athletic por su carta pase. El 29 de julio de 2009, debutó y marcó su primer gol, en la victoria de 2-1 al Boca Junior de Argentina por la Copa Audi. Y nuevamente la frase trillada en esta tipo de notas: “El resto es historia”

En el Manchester United, Valencia estuvo 10 años, desde 2009 hasta 2019 jugando 339 partidos, anotando 25 goles y poniendo 62 asistencias y se cansó de conseguir títulos. Cansó es un decir realmente, porque nadie se cansa de ganar. A nivel nacional en Inglaterra, fue una vez campeón de la Copa Liga 2009-2010; tres de la Community Shield (2010, 2013 y 2016), dos de la Premier League (2010-2011 y 2012-2013) y una de la FA Cup (2015-2016). A nivel internacional fue una vez campeón de la UEFA Europe League en 2016-2017. Y tiene otros títulos de subcampeonato . uno de la Liga de Campeones de la Copa UEFA (2010-2011), una de la Supercopa de Europa (2017), una de la FA Cup (2017-2018) y uno de la Premier League (2017-2018).

De vuelta al país

Con todo ese bagaje, con toda esa historia, con todo ese historial, un día, su época en el Manchester terminó y volvió al país para jugar con Liga de Quito, con el que jugó la temporada 2019 en que fue campeón nacional y parte del 2020, hasta que hace un mes, terminó su contrato con el club. Con Liga jugó 28 partidos y anotó un gol.

Un viejo adagio dice que nadie es profeta en su tierra y con Valencia en parte se dio eso. Aquí en su país, pocos lo aplaudieron. Más fueron los rechazos y hasta insultos. Se le dijo desde gordo, hasta acabado y negro hachedepé. Se le acusó de ganar demasiado y llevarse la plata fácil. Tremendo error. Jugar fútbol y someterse a una carrera que demanda esfuerzo físico y mental, que tiene férrea disciplina, no es nada fácil. Pero eso la gente no sabe y si sabe, no le importa. Aquí además dirigentes lo vincularon con un bullado caso de indisciplina con la Selección Nacional, conocido como Piso 17, en el que se dice que durante una concentración unos jugadores se reunieron en su habitación a libar y alargar la noche. Hecho que realmente no ha sido comprobado, pero por el cual fue juzgado por el ojo público que juzga sin derecho y sin razón.

Y así fuera cierto. Si a mí me eliminan de una competencia y quedo libre y quiero, chupar, chupo. ¡Ketchup! ¿Usted “señor” juzgador, no lo ha hecho? Bueno yo hubieses sido un muy mal profesional del fútbol, porque debo confesar que hubiese sido indisciplinado. Otro Kaviedes, otro Paredes. Pero no estamos hablando de mí. Estamos hablando de Valencia un ser humano que por todo lo que le dio al país, merece respeto y consideración. Pero no todos saben de eso.

Quien puede discutir una carrera triunfal de 17 años en que jugó 638 partidos, anotó 50 goles y se hizo 77 asistencias. Aun así,  algunos la discuten. No estoy en ese grupo. Después de leer todo lo que leyó y de ver su trayectoria. ¿Puede dudar? Yo no.  Feliz cumpleaños Valencia y gracias por regalarnos al aficionado del fútbol todo lo que nos regaló. Grande Toño.


Fotos: El Comercio; futbolecuatoriano2.wordpress.com; todocoleccion.net; huelva24.com; transfermarkt.es; futbol90wordpress.com; lared.com.ec; futbolyasociados.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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