¿QUÉ ES DE TU VIDA?

ANTES

Luis Oswaldo Gómez Cáceres, nacido en Paján, Manabí el 20 de abril de 1972, fue un futbolista profesional que brilló en la décadas del 90 al 2000, ex Seleccionado ecuatoriano al Mundial Japón Corea 2002, figura referente y símbolo de Barcelona, ex jugador de Deportivo Quito, Universidad Católica, Liga de Quito, Academia Alfaro Moreno, Fedeguayas y Ferrocarril Oeste de Argentina. Uno de los mejores jugadores en su puesto en los años que jugó y crack del fútbol ecuatoriano.

Su historia deportiva es la misma que casi de todos los futbolistas profesionales del mundo que nacen de los estratos populares, que surgen de pueblos o barrios humildes y que ven en el fútbol su oportunidad de vida. “Yo nací en Paján, un cantón eminente agrícola y me crie como todo niño de pueblo pequeño,  entre calles de lodo, sucias, muchas necesidades, pero rodeada de la magia de la naturaleza que nos convertía en niños felices. Yo solía  ir con los amigos al río a bañarme, a jugar pelota, jugar en el parque hasta tarde, disfrutar de los juegos tradicionales con sus amigos de la plaza, gozar de la naturaleza y estar rodeado del afecto de entre amigo que hasta hoy conservo”.

Pero la vida tiene sus cambios y sus giros y uno de ellos, lo llevó por otro destino, destino que años después le cambiaría la vida. “A los ocho años emigré a Guayaquil, con mi familia y llegamos al sur de la ciudad, primero viví en la ciudadela La Pradera y luego nos fuimos al Guasmo, fui parte de una familia de invasores que construye su casa y trabaja duro en busca de un futuro mejor. Aquí ingresé a la escuela, y sucede el primer acontecimiento que cambiaría la historia de mi vida. Yo tenía 10 años y estaba jugando pelota en la calle con mis amigos, cuando pasó un amigo de mi barrio y me invitó a ser parte de un equipo que en ese tiempo jugaba en el campeonato Interbarrial de El Universo. El equipo se llamaba Pollitos Crown y era auspiciado por la empresa Agrodisa que producía productos para avicultura. Jugando en ese torneo logré destacar y me seleccionan como uno de los mejores jugadores del torneo y sucede que el  director del campeonato (Denis Dau), era también Director de Deportes del colegio Vicente Rocafuerte y me llevó a ese plantel para que integre la selección vicentina»

» Así llegué al colegio que es mi vida y en el que hice toda mi colegiatura y en el que pasé los mejores años de mi vida. Al llegar al colegio conozco otra persona que cambiaría mi vida, mi maestro, mi mentor, mi formador, el profesor José Yagual Martrus, un formador de muchas figuras profesionales del fútbol ecuatoriano que fueron seleccionados nacionales como Jesús Cárdenas, Raúl Avilés, Jimmy Montanero, Juan Triviño, Jorge Ladines. El  sacó muchas generaciones de futbolista y fue padre deportivo de muchos futbolistas profesionales. El  me encaminó en el fútbol”

Ya inmerso en el fútbol y con una buena guía que garantizaba buena formación, el resto solo quedaba en él y así fue. Con el Vicente jugó los torneos intercolegiales y como es costumbre en el ámbito deportivo vicentino, todo deportista de ese plantel pasa a formar parte del club Liga Deportiva Estudiantil (LDE) que regenta la práctica de varias disciplinas deportivas entre ellas el fútbol. El club adquiere sus derechos deportivos y pasa a ser el primer club deportivo de su vida con el que juega varios torneos amateurs. Allí estuvo entre 1984 y 1992. “Con el Vicente tuve la oportunidad de internacionalizarme, lo que me sirvió para mejorar deportivamente, crecer como futbolista y sentar las bases de lo que sería luego mi llegada al fútbol profesional. Con el equipo del colegio jugamos dos torneos internacionales y una serie de partidos amistosos. El más importante fue la IV Copa Intercontinental Simón Bolívar, jugada en Caracas Venezuela, en el que salimos campeones, yo fui capitán del equipo , goleador del torneo y elegido el mejor jugador del certamen. Ahí se inicia lo que podría decirse, es mi intento por hacerme jugador de primera categoría. Además jugamos la New York Cup  en Nueva York, Estados Unidos Unidos en la que fuimos campeones y una serie de partidos amistosos en Antillas Holandesas, Aruba y Sant Maarten. Es fue mi graduación como futbolista colegial. Esa vida colegial es de lo mejor que me ha pasado, con mis amigos de ese equipo, aun mantenemos amistad y aún nos reunimos a jugar”

Y como sucedía en aquellos años en que el deporte colegial era el semillero del deporte nacional en la que el deportista que destacaba pasaba a clubes y selecciones provinciales y nacionales, Gómez pasó a formar parte de ambos combinados. Primero en la Selección de Guayas de 1990 y luego de la Tricolor Juvenil 1991. Tenía 18 años y muchos sueños por delante. En Guayas tuvo de compañeros a jugadores que daban sus primeras armas en el fútbol y que luego llegaron a ser figuras como Marlon Ayoví, Héctor Carabalí  y Danes Coronel y otros como el arquero Raúl Medina y el defensor Manuel Rivera de Emelec o el volante León Argudo de Barcelona.  De allí el salto a la Selección de Ecuador. Fue inmediato, Gómez cuenta la historia.

Salgo del colegio y poco después de graduarme de bachiller, fui nominado a la Selección Nacional Sub 20 que dirigía el profesor Dusan Drascovic, que participó en el VI Sudamericano Sub 20, que se jugó en Puerto Ordaz, Venezuela en las ciudades de San Cristóbal y Ciudad Guyana en el que intervinieron los diez países de Sudamérica. Ecuador integró el grupo B que fue ganado por Paraguay seguido de Uruguay que sumaron seis puntos y clasificaron a la segunda ronda del torneo. Nosotros quedamos terceros con cuatro puntos por encima de Perú y Venezuela que hicieron dos. Hicimos una participación aceptable. Le ganamos 4-3 al local Venezuela, empatamos 0-0 con Perú y 1-1 con Uruguay, pero perdimos con 2-1 Paraguay, resultado que nos impidió clasificar. Es ese equipo jugaron varios futbolistas que luego fueron figuras de primer nivel como Iván Hurtado, Héctor Carabalí, Marlon Ayoví y Ángel Fernández, con quienes muchos años después fuimos compañeros en la Selección Mayor que jugó el Mundial de Fútbol 2002. Además estaban Danes Coronel, Edison Maldonado, Javier Medina, Wilian Ocles, Kléber Almeida, entre otros. Fue un gran orgullo vestir la camiseta de mi país.”

Esa estancia  en la Selección, provocó el interés de Barcelona, que lo contrató, empezando así su carrera en el fútbol profesional. Pero antes de su paso a Barcelona, vivió una anécdota que nunca olvida. “Como deportista vicentino, yo pertenecía al club LDE, quien puso un precio muy alto por mi pase, la verdad era muy caro para esos tiempos: un millón y medio de sucres, que no teníamos. En mi desesperación por adquirir esa carta pase y ser jugador libre y poder negociar mis derechos deportivos, fui a mi pueblo y recurrí a un amigo de la familia, que me conocía desde niño, don Atahel Morán, que intentó ayudarme pero no pudo. Y mire como es la vida. Hoy es el alcalde de Paján, y yo trabajo para él en un proyecto deportivo que se realiza en el cantón. Bueno. Luego Barcelona adquirió mi pase y el resto es historia. En 1992 al  regresar de Puerto Ordaz, debuté con ellos, pero casi inmediatamente me prestan al Calvi  Guayaquil que jugaba en la Serie B, para que me foguee y adquiera cancha. El presidente del equipo era el directivo Luis Villacís, quien luego fue Vicepresidente la Federación Ecuatoriana de Fútbol y el entrenador, Luis Grimaldi. Me fue bien en Calvi. En primera ronda, quedamos terceros detrás de Liga de Portoviejo y Espoli y en la Segunda Etapa fuimos segundos detrás de Santos de Guabo que fue el que clasificó a Serie A, nosotros nos quedamos fuera de clasificar por muy poco. Nos faltaron cuatro puntos. Como me fue bien allí, Barcelona me hizo regresar al año siguiente.”

Así, llegó a Barcelona en 1993 y con 21 años, tuvo su debut como profesional en Serie A “Ahí sucede algo anecdótico en el que la suerte estuvo de mi lado. Estaba de entrenador el argentino Miguel Ángel Brindisi. Barcelona tenía un equipazo con las mejores figuras del fútbol nacional, muchos de ellos seleccionados y con extranjeros de primer orden. Yo tenía pocas oportunidades, pero para la segunda etapa, del campeonato nacional, ocurre que llaman a diez jugadores del equipo a la Selección, entonces nos toca jugar a los suplentes, los extranjeros y los que no fueron llamados al Combinado. Así llegué a la titularidad y pese a mi juventud, Brindisi me dio la capitanía del equipo, lo cual me llenó de mucha alegría, satisfacción y orgullo. Me fue bien en la cancha, luego regresaron los seleccionados, volví a la banca  y la directiva decidió al año siguiente, prestarme a Deportivo quito para que tenga oportunidad de jugar, adquiera cancha, me foguee y regrese ya cuajado al primer equipo. Y así fue”.

En Deportivo Quito, le descubrieron su nuevo puesto en la cancha, puesto que sería el que tuvo en el resto de su carrera y en el que consiguió sus mejores logros. El “Chino” Gómez cuenta la historia. “Yo desde siempre, desde niño, en el Vicente, en LDE, en la Selección Sub 20, en Calvi y Barcelona, había sido volante ofensivo o delantero. Nunca jugué de defensa. Pero al llegar al Quito, el técnico era el argentino Oscar “Cacho” Malbernat con riquísima historia en Estudiantes de La Plata con el que fue campeón mundial como jugador con figuras como Zubeldía y Bilardo. Allí, aprendí muchísimo en la parte técnica y táctica. Me educan bastante en ese sentido y en el Quito me descubren la posición con la que tendría mis mejores años en el fútbol. Como le contaba, yo siempre fui volante ofensivo o delantero y para esa posición me llevó el Quito, pero el Profe, aplicaba en cancha, sistema táctico era de 1- 3-5-2, tres defensores centrales y dos volantes laterales con muchísima vocación ofensiva que lleguen constante al ataque. Así que me ubican de volante lateral derecho, lo que se llama carrilero. Me va bien y terminó una buena temporada por lo que Barcelona me vuelve a requerir para 1995”.

Así volvió al club del cual es hincha y en el cual debutó profesionalmente en Serie A “Al llegar al club hay la percepción de que soy lateral derecho, y el entrenador Salvador Capitano, me hace jugar en esa posición. Y ahí me quedé para siempre. Ese 1995 quedamos campeones y fui elegido mejor jugador  del Guayas de ese año. Fue una buena temporada para mí. Estuve en Barcelona hasta 1998″.

Fueron temporadas muy buenas, en las que fui titular y al equipo le fue muy bien. Fuimos campeones dos veces: 1995 y en 1998, jugamos Copa Libertadores de América y llegamos a disputar la final. Duele mucho haberla perdido ante Vasco Da Gama de Brasil. Nos faltó dar ese golpe histórico. Estuvimos cerca, pero estar cerca no sirve, sirve ganar y no pudimos hacerlo.Esa final perdida, aún me quita el sueño, tal y como ocurrió la noche previa al partido definitivo en Guayaquil.  Esa noche el trofeo estuvo todo el tiempo en la concentración. Yo hablaba con la Copa, le pedía por favor que me deje conquistarla. No la toqué, porque la quería tocar una vez conquistada. Al final perdimos en Guayaquil 2-1 y Vasco fue el campeón. No estuvo para nosotros, al inicio en los primeros 15 minutos hubo dos acciones de Agustín Delgado que pudieron ser gol, si los hacíamos igualábamos en el resultado global a Vasco y nos íbamos a penales. Teníamos un ataja penales y capaz quedábamos campeones de la Libertadores. No fue así y ese dolor me quedará por siempre. Me hubiera gustado ser campeón de la Copa Libertadores con Barcelona. Salir a caminar por la calle y decir ‘yo soy campeón’.

En 1999 tuvo su primera y única salida al fútbol internacional, al ser contratado por el club argentino Ferrocarril Oeste. Experiencia que no fue nada grata y que le dejó grandes aprendizajes y lo que el califica como “lección de vida”. Gómez cuenta la historia. “En Ferrocarril Oeste, estaba de técnico Rubén Darío Insúa quien había sido compañero mío en Barcelona en 1993. Él nos lleva a su club a cuatro jugadores de Barcelona: Marcelo Morales, Carlos Alfaro Moreno, Washington Asencio y a mí. Y allá me pasan cosas increíbles. El club estaba mal económicamente al punto que llegó a deber dos meses de sueldo a los jugadores. Yo vivía en un hotel. Y pasa que a la vuelta de tres meses, doy un cambio total, un cambio extremo. De estar en un equipo ídolo en el que tenía popularidad y disfrutaba del cariño de la gente y me querían muchísimo, fui a un país donde no me conocía nadie, donde no era popular, ni disfrutaba popularidad, con el agravante de que no recibía dinero, al punto que en un momento dado me sacaron del hotel y me secuestraron la ropa, que no me la devolvieron. Apenas pude sacar una camiseta, una pantaloneta y mi cepillo d dientes. Así, de ser popular pasé ser desconocido, de manejar buenos recursos económicos a no manejar nada, de tener casa propia a no tener donde vivir, de tener carro a andar a pie, de tener ropa a no tener nada que vestir. La Navidad de ese año, la pasé solo, completamente solo en el departamento de Nico Asencio. Ahí aprendí una gran lección de vida, aprendí que de tenerlo todo puedes no llegar a tener nada. Esa es la vida”.

En 2000 regresa a Barcelona, en un año que futbolísticamente al equipo le fue muy mal, al punto que llegó a  salvar categoría la categoría in extremis. Y la vida quiso nuevamente ponerlo en el plano de héroe. Pues en el último partido ante Macará de Ambato debían ganar, caso contrario iban al descenso. Empataban 0-0, resultado que los descendía y a tres minutos del final, él convierte el gol con que ganan el partido y se salvan de ir a la Serie B. “No lo olvidaré nunca, Aún recuerdo claramente esa tarde. Estábamos obligados a ganar, no nos servía otro resultado. Ese partido fue especial para todos nosotros, pero sobre todo para mí que fue el que anotó el gol con el que salvamos la categoría y evitamos pasar a la historia con la vergüenza de ser los jugadores que por primera vez bajaban de categoría al equipo. Haber hecho ese gol fue como haber ganado un título. Ese 2000 fue un año duro, no teníamos un buen plantel y experimentamos con muchos jóvenes, estuvimos impagos durante varios meses, pero los jugadores nos comprometimos a salvar al Ídolo. Sin temor a equivocarme, puedo decir que todos los que estuvimos ese año en el equipo amábamos a la institución. A ese partido con Macará llegamos con cuatro meses sin cobrar nuestro sueldo, pero eso no nos importó, lo que queríamos era que nuestro equipo no descienda”.

“Fue un año durísimo, pero salvamos el año al no descender. Muchas veces varios compañeros de equipo no podían asistir a los entrenamientos porque no tenían ni para el transporte. Hubo casos extremos, por lo menos una vez a la semana no podíamos hacer fútbol con todo el equipo, porque algunos de los jugadores, en especial los jóvenes que habían subido aquel año al primer equipo, no tenían para el pasaje del bus, y no llegaban a la práctica. Así que esos días teníamos que completar con algunos miembros de la utilería y del cuerpo técnico, para poder hacer fútbol. Así de compleja fue la situación que nos tocó vivir. Pero bueno, ganamos, yo hice el gol, salvamos la categoría y no atentamos contra la grandeza de Barcelona. Luego del triunfo, cuando ingresamos al camerino, todos los jugadores y demás miembros del club estábamos llorando. En los pasillos se escuchaba nuestro llanto. Pero esas lágrimas no eran de tristeza, sino de felicidad y orgullo por lo que habíamos logrado. Y tengo otra anécdota de ese juego. Al término del partido el entrenador, el Profe Insúa me pidió le regale la camiseta. Se la di y él se la amarró al cuello y se fue al camerino. Hace poco conversé  con él y me contó que aún la tiene”.

En 2001 como jugador de Barcelona, llegó a la Selección Nacional que dirigía Hernán Darío Gómez. Jugó el último tramo de las eliminatorias mundialistas en la que Ecuador consiguió la clasificación al Mundial de Fútbol y el formó parte de ese equipo que estuvo en Corea-Japón 2002, en el que no jugó pero integró ese grupo de hombres que pasó a la historia al ser los primeros mundialistas del país. “Es un honor que me llevaré siempre. Para los futbolistas la meta máxima es estar en un mundial de fútbol. Y yo estuve».

Luego su carrera continuó en Barcelona hasta 2003, en 2004 pasó a Liga Deportiva Universitaria de Quito en el que estuvo hasta 2005, en 2006 pasó a Universidad Católica, su último club en primera división. Los dos siguientes años siguió su carrera en el fútbol de segunda categoría: Academia Alfaro Moreno (2007) y Fedeguayas (2008), su último club en el fútbol profesional.

Tras su retiro del fútbol, en 2008, Gómez puso su escuela de fútbol que la tuvo por varios años y manejó otros negocios privados relacionados a la actividad futbolística.  Luego en 2010, ingresó al servicio  público en la que inició su carrera de servidor del Estado. Así llegó al Ministerio de Deporte, en el cargo de Subsecretario, del cual ascendió hasta llegar a ser viceministro. Estuvo Tres años en el Ministerio. En 2013 por un brevísimo tiempo, apenas un mes, fue presidente de la Federación Ecuatoriana de Atlletismo. Entre 2014 y 2017 fue presidente de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador (Fedenador) en el que hizo gestiones importantes en beneficio del deporte amateur del país, como los constantes cursos de capacitación académica en todas las esferas del deporte que iban desde cursos a entrenadores, árbitros, medicina deportiva, desempeño directivo hasta programas de deporte y recreación como Ecuador Ejercítate y torneos de masificación como la Copa Herbalife en el que participaron centenares de equipos que recibieron uniformes e implementación gratuita. Además realizó la comunicación de su gestión en el programa de televisión Fedenador TV que se llegó a transmitir en cuatro canales.

En esos años, con el objetivo de obtener preparación académica se matriculó en la Universidad Casa Grande en el que obtuvo el título de Licenciado en Comunicación Social. Así, ejerció la profesión de periodista en algunos programas de radio y televisión.

AHORA

Hoy Gómez está dedicado a disfrutar de su familia y vivir entre Guayaquil y Paján, su tierra natal, donde labora en el Municipio

“Ahora, por elección personal, por escogerlo yo como persona, porque así lo decidí, estoy en un proyecto de vida al poner una escuela de fútbol en mi tierra natal. Siempre dije que algún día volvería a mi ciudad Paján a tratar de sacar futbolistas de Manabí, provincia que siempre ha dado buenos jugadores»

«Quiero repetir el círculo virtuoso que sucedió en mi vida. Que alguien crea en esos deportistas que no tienen oportunidades como me la dieron a mí y formar valores deportivos y humanos para la patria. El objetivo, más allá de formar deportistas es formar buenos seres humanos con principios y valores bien establecidos, que sean buenos ciudadanos, que el deporte me ayude a formar líderes en varios campos, no solo en lo deportivo, sino en lo educativo, en arte, cultura. Hoy soy jefe de la unidad de deportes del municipio de Paján. El alcalde me conoce desde niño  y siempre estuvo pendiente de mi trayectoria al punto de cómo caso anecdótico, ser el la persona a quien en mis inicios deportivos solicité adquiera mi pase. Desde esta trinchera quiero servir al país y devolverle al deporte lo mucho que me dio”

Y como al viejo música el compás le queda y al primer amor nunca se olvida, el Chino sigue jugando fútbol. Lo hace en el torneo de Intercolegial de Exalumnos, jugando por su plantel de siempre el Vicente Rocafuerte y en el Campeonato de Profesionales jugando por el Colegio de Periodistas. Además sigue defendiendo a Barcelona en Torneos de Ex Cracks, a la Selección de Ecuador de jugadores en retiro, que es invitada a partidos de exhibición y juega con sus amigos de siempre, con los que jugaba cuando era un adolescente, jugando con la misma ilusión de siempre. “El fútbol es mi vida. No me alejo de él. No quiero hacerlo. Aún juego y soy campeón”.

Y campeón es una palabra que siempre lo acompañó en su carrera en la que tuvo momentos de gloria.

 

 

 

 

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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2 comments

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