¿QUE ES DE TU VIDA?

ANTES

Patricia Avilés Aguirre,  deportista ecuatoriana, nacida en Guayaquil, el 29 de diciembre de 1957, fue una basquetbolista de leyenda que brilló en las décadas del 70 y 80,  habiendo jugado en Emelec con el que fue campeona inter clubes de Guayaquil en quince oportunidades, diez de ellos consecutivas y militado en las selecciones de Guayas con la que fue una vez campeona nacional y seis veces vicecampeona y Ecuador con la que jugó un campeonato Bolivariano y un Sudamericano. Es considerada dentro del top ten de las mejores canasteras nacionales de todos los tiempos.

Patricia, lleva el deporte en la sangre por condiciones innatas y por herencia como legado de sus padres, Raúl Avilés Cruz, quien fue arquero de Chacarita de la Segunda División del fútbol guayaquileño y su madre Haydeé Aguirre que fue atleta, quienes traspasaron sus genes deportivos a la hija mayor Janeth, que fue atleta y voleibolista,  a ella, la segunda y al menor, Ney Raúl, de dilatada trayectoria en el fútbol ecuatoriano. Como casi todos los deportistas de aquella época, se inició jugando en el colegio, en el que llegó a ser seleccionada, jugando los entonces afamados torneos intercolegiales  que eran el semillero del deporte ecuatoriano y el paso obligado de los deportistas a los clubes y luego a las selecciones provinciales y nacionales.

“Comencé a jugar baloncesto en mi colegio, el Normal Rita Lecumberry en 1971 cuando tenía 14 años de edad. Ese mismo año, jugué los Campeonatos Intercolegiales y tuve la suerte de poder destacar desde el inicio. En esa época en los colegiales había tres categorías: inferior intermedia y superior. Yo empecé en superior porque, una de las mejores jugadoras: Jenny Carpio, era la mayor de todas y como ella no tenía edad para intermedia, todas las jugadoras menores pasamos a la división mayor. Nos fue bien en los Intercolegiales y yo tuve la fortuna de destacar siendo siempre fui la mayor encestadora y nominada la mejor jugadora, la mejor compañera, etc. En ese entonces, los Intercolegiales eran de muy buen nivel y eran el semillero del deporte ecuatoriano, por tanto de allí se escogía a los jugadores que pasaban a los clubes y a las preselecciones y selecciones de la provincia y el país. Así llegué a Emelec y a las Selecciones de Guayas y Ecuador que era para un deportista lo máximo que se podía conseguir. Era y es, un orgullo representar a tu provincia en los torneos nacionales y a tu país en los certámenes internacionales como Bolivarianos, Sudramericanos, etc. Yo tuve el honor de jugar en esos equipos y en esos torneos”

Desde sus inicios, Patricia tuvo una característica: jugar con el número 14 en la espalda de su camiseta. Ella nos cuenta porqué: “Escogí el 14 por dos razones, una porque empecé a jugar a los 14 años y segundo, porque si tu cuentas los días del año (365) y sumas los tres numerales te da 14 y yo decía que me gusta jugar todos los días del año”

Habiendo destacado en su debut en el Intercolegial, un año después de ese estreno, Patricia con edad quinceañera, fue fichada en 1972, por el único club que tuvo en su vida, del cual es hincha acérrima y al que defendió con calidad entrega, amor y pundonor por doce temporadas consecutivas, el Club Sport Emelec.

“El equipo femenino de básquet de Emelec nació de la mente e impulso de un hombre visionario y luchador que hizo de la dirigencia un apostolado, como es el recordado Luis Ayora Espinoza (+), el popular “Pibe” que como Comisionado de Básquet del club, se propuso la meta de contribuir con glorias y títulos al club y lo cumplió. Él formó el primer equipo de básquet femenino de la institución del cual yo fui parte y lo hizo fusionando a las jugadoras  de los colegios Rita Lecumberri y 28 de Mayo, como: Olga Luzuriaga, Fátima Chávez, Jenny Carpio, María Miranda, María Arroyo, Tomasa Quiñónez, Yalile Triviño, Nelly Gavilánez, María Rosero y Gina Villacís, a la que se unió un refuerzo esmeraldeño de gran trayectoria en el baloncesto ecuatoriano, Felipa Bravo».

«Ese mismo año, en su  debut en el básquet provincial, con el quinteto titular formado por María Miranda y Olga Luzuriaga del 28 y Jeny Carpio, Fátima Chávez y yo que éramos del Rita, Emelec se consagró campeón del Torneo Invernal y luego del Campeonato Oficial de Guayas, venciendo a equipos como Liga Deportiva Estudiantil (LDE); Nacional, Huracán, equipo del recordado directivo Enrique Segura Vargas, quien trajo de refuerzo a de Teresa Salas de Pichincha. Fue un honor debutar en el básquet de primera categoría y ser campeón. Es algo que no es usual y nosotras lo logramos porque teníamos mucha calidad y enorme garra”.

Ese título de campeón de Guayas, fue una costumbre y se hizo constante en Emelec que en total tiene 19 títulos de campeón de Guayas, tres del Ecuador y una participación internacional en el torneo Interclubes Sudamericano. “Ese título se mantuvo por diecinueve años consecutivos en una racha de campeonatos inédita en el básquet del país, que se ha convertido en récord insuperable hasta ahora, siendo campeón por 19 años consecutivos entre 1972 y 1990. Por lo que fui campeona provincial con Emelec 19 veces, lo cual es un honor y una marca que muy pocas jugadores y muy pocos equipos lo tienen y de lo cual me siento orgullosa. Esa marca es récord sudamericano, tal como lo escribe en su libro de Emelec,  el periodista Mario Valdez (Chausón), quien dice que junto al Sol de América de Paraguay somos los equipos de Sudamérica con más títulos de campeón.

Además fuimos tres veces campeonas nacionales y en 1986 fuimos al Sudamericano Interclubes de Buenos Aires, siendo el único equipo que no contó con refuerzos extranjeros. En ese certamen le ganamos al equipo de Perú que era la base de la Selección Nacional que iba a jugar los Panamericanos de Indianápolis 87. Recuerdo que al inicio del juego, las peruanas nos miraban por encima del hombro y se armó una pelea verbal porque ella nos decían: Nosotras hoy vamos a comer guineo que es lo que comen los monos y nosotras les contestábamos que estábamos hastiadas de comer gallina. Ya en la cancha les hicimos tragar sus palabras. Les metimos una paliza de más de 30 puntos de diferencia. Se lograron cosas muy importantes con Emelec, club al que amo.”

Patricia recuerda con cariño a sus compañeras y sus entrenadores de su estadía emelecista. “En lo referente a mis compañeras de Emelec , luego de las fundadoras, que fueron saliendo con el paso de los años, se fueron sumando otras jugadoras como: Esmeralda Escobar, Lubby García, Nasly Calderón, Ismenia Quiñónez, Rosa Maguez, Amelia Mejía, Sonia García, Irma Rodríguez, Rocío Delgado, Santa Velázquez, Pilar Guzmán, María Jauch., Landy Ortiz, Irma y Patricia Rodríguez, Mónica Cuzco, Jéssica Vargas, Carolina Chacón, Jazmín Mercado, Glenda Arroyo, Magdalena Peña, Karla Camacho, Tania España, entre otras.  Y tuvimos de entrenadores a Honorato Haro, los hermanos Víctor Eloy y Enrique Zevallos, Efraín “Zurdo” López de quienes aprendimos mucho».  

«Mi trayectoria en Emelec fue muy linda, nunca la olvidaré. Siempre tuve el apoyo de mi madre y mis hermanos. Conocí grandes y extraordinarios dirigentes, tuve buenas compañeras y entrenadores. En la cancha fui polifuncional, jugué desde alera hasta pivot. En Emelec, nunca fui banco y estuve entre las mejores encestadoras nacionales. Fue un honor jugar en el equipo de mis amores y una de las mejores cosas que me ha pasado. Emelec es mi vida”.

Y tantos años como jugadora de Emelec, le deja muchas anécdotas. Esta una de ellas: “Mi vida como jugadora de Emelec tiene algo raro y anecdótico, porque en casa todos eran hinchas de Barcelona y me pedían que jugara básquet para ese club, pero ellos no tenían equipo femenino. Entonces me enrolé a Emelec junto a mis compañeras del colegio Rita Lecumberri: Fátima Chávez, Jenny Carpio y otras más. Recuerdo que la rectora, Blanca Arce de Salcedo, se escandalizó porque salíamos a la cancha con unos shorts tipo calzones. Y nos puso a escoger entre el colegio o el básquet. Así que dejamos el colegio para seguir jugando básquet”.

De Emelec, Patty como la conocen en el mundo del deporte, llegó a las Selecciones de Guayas y Ecuador. Ella rememora esos momentos: “Me llamaron varias veces a las selecciones de Guayas a nivel juvenil y senior. Tuve esa bendita suerte de casi siempre ser convocada a todas las selecciones de Guayas, y por lo general, no sé, quizá porque me gustaba pelear el balón, me ponían como capitana, aunque usualmente la capitanía se la daban a las mayores y ellas se ponían medias picaportes (picadas) que una joven lleve la cinta de capitana, a lo que el entrenador les decía que ellos hacían ese nombramiento con base a la calidad o al liderazgo».

«Con Guayas jugué ocho campeonatos nacionales de mayores, siendo una vez campeón en 1988 en el torneo de Esmeraldas en que ganamos a Pichincha, fuimos seis veces vicecampeonas: 1972 en Esmeraldas, 1975 en Loja y 1986 en Ambato, detrás de Esmeraldas y 1977 en Babahoyo, 1981 en Portoviejo y 1983 en Quito, detrás de Pichincha. Y una vez terceras en 1981 en Portoviejo, detrás de Pichincha y Esmeraldas. Fueron grandes momentos en la selección de mi provincia en que nunca estuvimos alejadas del podio.”

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Con la Selección Nacional, jugó dos torneos internacionales. Su primera convocatoria a la Tricolor le dejó un sabor amargo. “Mi primer llamado a la Selección Nacional fue para jugar el Torneo Bolivariano de 1973 en Táchira y San Cristóbal de Venezuela que se jugaba en enero, pero me quedé fuera de la lista, porque antes éramos criados a la antigua y coincidió que ese año había que estar concentrados en el Estadio Modelo, todo diciembre porque entrenábamos dos veces diarias. Hacíamos físico en la mañana y partidos ante el equipo de hombres en la tarde y noche hasta casi las 10pm en que yo me regresaba a casa, porque mi mamita no me dejaba dormir afuera. Esa concentración incluía Navidad, Año Nuevo y mi cumpleaños y mi mami, no me permitió tampoco pasar esas festividades alejada de la casa y yo falté a esos entrenamientos, entonces el entrenador Enrique “Caballito” Zevallos no me puso en la nómina por no haberme concentrado y por las faltas, aclarando que esa fue la razón y no por cuestiones técnicas. Así, me perdí de jugar lo que hubiese sido mi primer torneo internacional. Me dio una pena enorme, ese año, Ecuador fue vicecampeón. Pero agradezco eso a mí mamita, porque ese hecho me llenó de capricho para recuperar mi puesto y aprendí a no dejar pasar la oportunidad.

«Al año siguiente (1974), yo dije no. Este torneo no me pierdo. Así que salía de mañana con todas mis cosas y me quedaba en el Estadio Modelo, concentrada. Jugué en esa selección y quedamos campeonas bolivarianas en un torneo que nuevamente se jugó en Venezuela, gracias a eso, hasta hoy recibo una pensión vitalicia. El básquet me ha dado mucho. Teníamos un equipazo. El entrenador seguía siendo Enrique Zevallos y las jugadoras éramos: Beatriz Quiñónez, Olga Luzuriaga, Gilda Oyarvide, Teresa y Dina Jauch, Patricia Estrada, Ivonne calderón, Antonia Samaniego, Mariela Ayoví, Jenny Carpio, Fátima Chávez y yo”.

“He estado en varias Selecciones y uno de los torneos que más recuerdo fue el Sudamericano  de 1977 en Lima al que en honor a la verdad fuimos mal preparadas porque solo entrenamos quince  días, mientras otros países entrenaron varios meses. Quedamos en cuarto lugar, pero si nos hubiéramos preparado como se debe, mínimo, mínimo nos traíamos la medalla de bronce porque estábamos para el campeonato. En ese torneo nominaron a mis compañeras Olga Luzuriaga como la mejor pívot y a Silvia Nazareno y mí como las jugadoras revelación, lo cual es un orgullo para nuestro país. Fue hermoso”.

Su paso por las Selecciones le han dejado anécdotas muy divertidas. “Recuerdo que justamente para ese Sudamericano en Perú, entrenábamos en el coliseo Abel Jiménez y teníamos que regresar a la concentración del estadio Modelo y no pasaban taxis, entonces pasó una carretilla jalada por un burro e Ivonne Calderón que era tremenda la hizo parar para irnos en ella, les dijimos que éramos seleccionadas del Ecuador y el señor contentísimo nos llevó, pero resulta que traía tanques de lavaza, para esto, era Carnaval y la gente nos tiraba agua, nosotras decíamos tirémosle labaza y alguien dijo: no que nos matan. Total que llegamos a tiempo pero todas empapadas y con un olor nada agradable. Otra anécdota imborrable fue en el Sudamericano con Emelec. Tras el triunfo al equipo peruano, el periodista Xavier Valdez y el camarógrafo Jorge Layana, que viajaron a cubrir el evento, se pegaron una plutera (borrachera) tremenda, del padre y señor nuestro, que no podía ni pararse, peor ir a su hotel porque les podían robar los equipos. Así que con mis compañeras Nasly Calderón y Dazne Rodríguez con quien compartimos el cuarto, tuvimos que darles posada. Fue chistoso porque nosotras, les hicimos horrores, lo pintarrajeamos, le pusimos rabitos en los ojos, les pintamos las cejas, la boca, al día siguiente fue una gozadera. Son cosas que pasan y que dejan recuerdos.”

Pero todo llega a su fin y en 1990, Patricia se retiró del básquet. “Me casé. Luego nació mi hija y creí que ya era el tiempo de dejar el deporte. La vida deportiva me dejó grandes satisfacciones, buenos amigos, muchas satisfacciones, grandes experiencias y fui muy muy feliz jugando básquet.

Poco antes de su retiro, Patricia, previendo su futuro profesional,  estudió en la universidad, logrando dos títulos, pues estudió periodismo y educación física graduándose de Licenciada en Comunicación Social y de Profesora de Educación Física en la Universidad de Guayaquil. Así trabajó en ambas profesiones. “Fui profesora de colegio y la primera mujer periodista en trabajar en el ámbito deportivo en un canal de televisión dando noticias de deportes. Fue en Gamavisión, cuando quedaba en el Cerro del Carmen. Todo empezó por esas cosas de la vida. Resulta que cuando la selección de Ecuador jugó la Copa América de Brasil 1989 en la que jugaba mi hermano Raúl, yo fui como invitada. Entonces unos periodistas me pidieron que  entreviste a mi ñaño. Lo hice bien y el periodista Carlos Vera, que vio la nota y le gustó  le dijo a Vicente Salgado, que salía desde Quito, que me contrate, pero yo no quería porque no estaba en mis planes estar en la televisión, porque entre otras cosas no me gusta tanta maquilladera, pero se dio y entré a la pantalla. Luego murió mi papá y yo quedé muy afectada y al pasar a diario por el cementerio de paso al canal, lloraba mucho y se me abrían los poros, por lo que empezó a dañárseme la cara y el doctor me prohibió maquillarme y tú sabes que en Tv cuenta mucho la imagen. Así que dejé el canal. Tiempo después, pasé a Cable Deportes y me fue muy bien, gracias a Dios, haciendo buena labor en el periodismo”

Luego como parte de su profesión, se inclinó hacia las relaciones públicas pasando por varias instituciones, incursionando además en la función pública. “Trabajé en la Federación Ecuatoriana de Fútbol como relacionista pública, gracias a la gestión del presidente de esa institución, el licenciado Carlos Coello Martínez. Fui la primera, pues antes no había ese puesto como tal. Así estuve en ese cargo durante la Copa América de Ecuador 1993. Luego entré a trabajar en la función pública en la Autoridad Portuaria de Guayaquil como jefa de atención al usuario. Después  fui relacionista pública del abogado Abdalá Bucaram en su campaña política para la presidencia de la República y cuando él  fue presidente  de Barcelona, me llevó a ese club como relacionadora pública. Fui la primera que tuvo esa Institución. Al principio fue duro porque la gente me hacía cierta resistencia por haber sido jugadora de Emelec e hincha confesa de ese equipo, el único que me quería en la dirigencia era el capitán Xavier Paulson, pero luego con mi trabajo y mi profesionalismo empecé a hacerme considerar empezando por el coordinador brasilero Laerte Doria, quien me hacía la vida imposible al inicio y luego me terminó queriendo y tuve el apoyo de directivos como el doctor Pío López Sabando y de dos grandes periodistas, el doctor Mauro Velásquez y el fotógrafo Elio Armas. Estuve tres años en Barcelona en el que hice buen trabajo».

«Después seguí en lo mío, la docencia y el periodismo, estando en radios como Sucre y Super K 800, hasta que muchos años después, cuando José Francisco Cevallos fue ministro de deportes y a quien le estoy muy agradecida, me llevó a la Coordinación Zonal del ministerio del Deporte, en la que fui Coordinadora Regional en la que pudimos hacer un gran trabajo gracias a que encontré unos colaboradores de primer nivel con mucha mística y profesionalismo para trabajar. Se hizo una gran labor en los barrios, en los cantones y otras provincias que cubría la Zona  y tuve el apoyo de la dirigencia deportiva que me conocía como deportista como los directivos José Luis Contreras, Francisco Jiménez, Alfredo Escobar, Omar Quintana, que me regalaba camisetas e indumentaria que no nos daba el Ministerio y se hizo un gran trabajo, una vez le solicité a Pierina Correa, la ayuda de los médicos para unas brigadas de salud deportiva y me los dio, de igual forma me colaboró la empresa privada con productos como gelatinas, vitaminas, etc. Se hizo un gran trabajo. En 2014 volví a la radio y fui a CRE en la que me fue muy bien y viví una linda experiencia, en la que tenía un programa radial de tres horas los sábados y domingos. En 2015 recibí el golpe más grande de mi vida, la pérdida de mi madre y eso me afectó mucho y salí de la radio”

AHORA.

Actualmente Patricia disfruta de su jubilación y se dedica a su familia, compuesta por su hija María Gabriela y su nieto Emilio. “Hoy disfruto de descansar y de gozar de mi sueño. Antes no podía dormir mucho y me levantaba muy temprano por mis ocupaciones, ahora duermo mucho, estoy durmiendo lo que no dormí antes. Soy feliz gozando de mi nieto Emilito. No tengo apuros económicos porque además de la jubilación, tengo la pensión vitalicia de campeona Bolivariana, que espero ningún gobierno no las quite, porque la ganamos en la cancha, luchando por nuestro país y dándoles triunfos deportivos. Extraño mucho a mi madre, pero sigo adelante porque en la vida hay que seguir pese a los golpes y soy feliz”

Y como buena que fue, Patricia recibe ahora en su retiro, homenajes por su vida deportiva. Así en 2002, la Federación Deportiva del Guayas eligió en su ceremonia solemne por las Bodas de Roble por sus 80 maños de vida institucional, escogió a los tres mejores deportistas de Guayas de todas las disciplinas. En básquet, en un caso especial se eligieron cuatro, siendo ellas: Carmen Mattos, Carmen Cruz, Mercedes Ycaza y ella. Así mismo, en 2016 al cumplirse las Bodas de Oro por la creación de los 50 años de la Federación Estudiantil del Guayas, recibió un reconocimiento como una de los mejores deportistas de los torneos intercolegiales de Guayaquil.

Y como al buen músico el compás le queda, cada fin de semana desempolva su indumentaria deportiva para jugar informalmente con sus amigas canasteras desde la época colegial y formar el equipo Ecuatorianas en el que participa en campeonatos de maxibásquet de la categoría master, a nivel nacional e internacional. “Desde hace muchos años, con mis amigas de colegio, realizamos pichangas entre nosotras mismas, pues antes no había torneos para jugadoras en retiro. Es un grupo grande de personas amantes del deporte con muchos años de amistad, incluso tenemos a una exprofesora que fue gloria del básquet ecuatoriano como Amalia Tomalá.»

Ya de manera formal, estamos en las ligas de maxibásquet formando el equipo Las Ecuatorianas, que no es la selección nacional, porque a las Selecciones se las nomina e invita y nosotras mismos costeamos nuestra pasión. Como Ecuatorianas porque eso somos y no nos lo quita nadie, hemos participado en varios torneos como el Mundial de Orlando organizado por la Federación Internacional de Maxibásquet (Fimba) en que quedamos cuartas detrás del equipo Lappia de Alemania y de dos de Polonia, superando a equipos de Argentina, México».

«También hemos participado en torneos regentados por Unión Mundial de Maxibásquet (UMB) en que participamos en dos categorías (+50 y +60) en el torneo de Cancún, en el que fuimos campeonas. Ahí sucedió algo simpático, estaba entre el público un manaba con una bandera de Ecuador que gritaba por nosotras y eso fue emocionante. Estuvimos además, en el Mundial de Nueva York en que fuimos vicecampeonas y en el Panamericano de Punta Cana en República Dominicana el año pasado. Allí ganamos medalla de plata en una categoría y de bronce en otra. El grupo de jugadores lo formamos: Amalia Tomalá, Carmen Ruiz, Narcisa Aveiga Betty Coloma, Martha y Pilar Guzmán, Reina Flores, Reina Valdez,  Celia de Haz y las hermanas Antonieta y Claudina Cervantes que son de Vinces, también estaba Esmeralda Escobar que se nos adelantó en la partida. Nos apoyan gente de básquet como Sandy Hungria, Paco Coello, Pepe González. El grupo se ha mantenido unido a través del tiempo. Para quien ama el deporte, el deporte es una pasión, como nuestra droga, queremos y necesitamos jugarlo siempre, es como que el cuerpo te lo pide y es lindo, porque te mantienes activa, estás junto a tus amigas, sientes esa confraternidad. El básquet es mi vida, le debo mucho y ese será siempre mi amor eterno”.

Como eterna es la gloria que Patricia Avilés ganó en la cancha y que la sitúa en el pedestal de las inolvidables.

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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