GUASMO CUMPLE 25 AÑOS DE ASENTAMIENTO POPULAR

Guasmo es un árbol que produce un fruto negro y greñoso que las vacas suelen comer. Por los 70 era el nombre de una hacienda en el sur de Guayaquil de aproximadamente 1.300 hectáreas donde los animales andaban sueltos. Mañana, en el sector del Pedregal, se celebrarán 25 años de su invasión y posterior creación.

Todo era lodo y arenal, dice el guayaquileño Julio Lozada, de 52 años, sentado afuera de su casa en el Guasmo Central. Junto a él están los manabitas Enrique Ponce (+) y Enrique Lucas. Los tres participaron en las luchas del año 1978 por ocupar estas tierras. Son ellos quienes cuentan la historia.

Lozada vivía arrimado en un terreno de su suegra en la 42 y la E con Graciela Herrera. En el aire estaba la noticia de la invasión del Guasmo. “Vine con mi maleta al hombro y me metí al fondo, cuando el Guasmo Norte “sólo” tenía 1.500 familias que llegaron en el 74”.

Había cinco cooperativas de viviendas y la primera era Casitas del Guasmo. Todos se arrimaron por ahí luego del desalojo de la zona del cementerio –recuerda Ponce, nacido en Alejo Lascano, del cantón Paján–. Salieron del sector de Julián Coronel, donde se construyó el paso a desnivel, ellos hicieron el Guasmo Norte.

En mayo del 78 se creó Proletarios sin tierra. Klínger, Herrera, Preciado, Morán, Pinto son apellidos de algunos dirigentes que arriesgaron la vida en esos tiempos. A los 20 días entraron las demás organizaciones. “Era un desfile impresionante de gente, marcharon por aquí La Florida, Patria Nueva, Guayas y Kil, El valle, La tarqui, Cristal, Causa proletaria y luego se ubicaron al fondo del Guasmo Sur”, recuerda Lozada. Ponce agrega que dos mil personas que estaban asentadas en los terrenos de la Universidad de Guayaquil en la vía Tanca Marengo fueron invitadas para ir al Guasmo, y su ingreso fue una fiesta. “Todo fue respuesta a la gran necesidad del pueblo por conseguir vivienda”, dice Lucas, nativo del recinto Santa Rita, cerca de Montecristi.

Después desfilaron vestidos con pantalón negro y camisa roja, lo cual significaba duelo o sangre. Era el tiempo de la dictadura militar y hubo que pelear duro. Juan X. Marcos era el principal dueño de la hacienda El Guasmo, que abarcaba desde la calle Francisco Segura. Guardias privados los combatieron a bala. Hubo represión militar, el agua de los tanques era derramada, les impedían el ingreso de materiales de construcción. El agua se convirtió en objeto de contrabando. La muerte siempre estuvo presente. Se ganó por mayoría.

La Florida se asentó junto a la cartonera, después llegó La Miami. San Filipo ya estaba, era una comunidad de pescadores nativos de la zona, donde ahora es La playita, incluso había una tola que con el tiempo desapareció.

En el 79 se desarrolló la parte delantera donde estaba la toma del agua potable. Ahora están asentados el Guasmo Central y cooperativas como Pobladores sin Tierra, Flor del Guasmo, Hogar para Pobres. Unión de Bananeros fue el final del asentamiento. Ellos ocuparon los terrenos del IESS, divididos en siete bloques y 12.800 solares. Luego siguió la lucha por luz, agua, educación y transporte.

El trabajo comunal siempre estuvo primero sin importar la ideología política. Fue una lucha de pueblo. La primera escuela construida con caña fue la Luis Vargas Torres, en la cooperativa Proletarios sin Tierra.

Tres años duró todo. Ahora El Guasmo tiene espacios comunales, donde funcionan mercados, escuelas, parques y no hay laberintos de calles. Falta trabajo, desarrollo y un verdadero plan de seguridad. “Esto parece una gran bahía de drogas –reseña Lucas–. A Paquisha ahora le llaman La Chicago, por el peligro”.

El Guasmo es mucho más que una celebración, eran ríos de gente que nadie pudo detener. Ya no vale el silencio de este sector, que en una época fue considerado como la tercera ciudad del Ecuador.


Fotos: El Universo (José Alvarado); elguasmo.es.tl

Serie: Las sombras de la ciudad. Nota publicada el viernes 18 de julio del 2003 y parte del libro Crónicas de Ecuador Escondido de Francisco Santana, publicado en mayo de 2013.

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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