EPÍLOGO DEL LIBRO DOS PALABRAS PARA EL GOL: ALBERTO SPENCER.

Especial para la Revista virtual Delado, dirigida por el amigo y colega periodista Aurelio Paredes.

Yo siempre digo que todo es efímero en la vida, pues lo que empieza termina. Es una perogrullada dirán ustedes, pero finalmente me darán la razón.
Este libro que comenzó como idea el 19 de marzo de 1991, al recibir la carta de Alberto Spencer, es hoy una realidad y al serlo está contribuyendo a que la maravillosa historia de su protagonista, lejos de ser efímera, se convierta virtualmente en eterna. Uno de los mayores privilegios de los textos escritos es que trascienden el tiempo y su memoria va más allá de los recuerdos.
Los últimos renglones están bajo sus ojos. Toda o la mayor parte de la espléndida carrera de Spencer se ha escrito ya. Suburú en el primer tomo de la versión uruguaya y yo en el segundo de apreciación ecuatoriana, lo hemos dicho todo o casi todo. Siempre quedarán en el tintero destellos de su majestuoso trinar que Alberto Spencer, con una bola delante, supo esculpir con goles monumentales y artísticos en las canchas de América, Europa, África, Asia y el orbe todo.

Que quede claro algo fundamental: nadie escribió su historia. Fue él y nadie más, con perdón de Suburú y yo mismo que hemos sido simples transmisores, el encargado de pincelar su postinera gloria jalonada con esfuerzo, tesón, mística y genio.

Tocado por un designio superior, por un soplo divino, Alberto nació para hacer de su vida buen testimonio de éxitos futbolísticos y humanos. Reiteradamente se ha señalado que Spencer como persona en el trato diario es tan o más exquisito de lo que fue en una cancha de fútbol, virtud de la que muy contados cracks pueden jactarse.

Basta de palabras introductorias. El Epílogo ha llegado y esta leyenda viviente, este rutilante astro moreno que también es de carne y hueso, mortal al fin como todos nosotros, se despide y responde con la majestuosa sencillez que le caracterizó siempre a este cuestionario del adiós.
Con el perdón de su afectado corazón, le planteo la primera pregunta de su confesión final. El está ya acostumbrado a los alargues -en Peñarol y en la Selección jugó innúmeros tiempos suplementarios contra Nacional uruguayo, River Plate argentino, Real Madrid español, la selección chilena, etc- y este «partido» no puede perderse por nada del mundo.

De aquí hasta el pitazo postrero solo habrá preguntas y respuestas. Estas, así como de pases y goles está compuesto un partido de fútbol, hacen igualmente la vida.

 1. ¿Cómo se siente?
Muy tranquilo, con las maletas listas para el viaje final.
2. ¿Acaso se refiere a la muerte?
Exactamente. Aunque no quisiera morirme, sé que cualquier rato será y estoy dispuesto a presentarme ante Dios y jugar el «encuentro» más importante de mi vida.
3. Lejos de ir con las alforjas vacías, las lleva llenas de goles
Más que de goles querría que estén llenas de buenas obras.
4. ¿A los 54 años de edad considera que está ya jugando los descuentos?
No lo sé, nadie sabe cómo ni cuándo, pero hay que preveer.
5. Dejemos la filosofía para después. ¿Qué es para usted la fama?
Como dice el tango, la fama es puro cuento. Yo también digo lo mismo: se te acaba la guita y se re acaba la fama.
6. ¿Y cómo va de guita, Alberto?
No puedo quejarme, a Dios gracias vivo sin apremios. Mi mayor fortuna constituyen mi familia y mis amigos.
7. Se resienta quien se resienta, mencione a tres amigos.
Ya que no tengo otra salida y yo nunca eludí responsabilidades, nombro a Juan Carlos Amor, Néstor Goncálvez y Polo Carrera. Incluyo a un cuarto amigo, Marcelo Echeverría.
8. ¿Qué es para usted la amistad?
Es compartir y dar lo mejor de uno sin esperar recompensa. Servir y no ser servido. Aceptar al amigo como es, con virtudes y defectos. En suma, ser amigo en las buenas y las malas. Y más en éstas.
9. El 9 o el 10, ¿cuál fue su número preferido en el fútbol?
Ambos números me gustan y tuve la suerte de lucir camisetas de grandes equipos en calidad de 9 o de 10.
10. ¿Qué significó para usted Peñarol?
Lo más grande de mi vida futbolística es y será Peñarol. A la institución aurinegra debo mis mayores alegrías.
11. ¿Y Barcelona?
El ídolo ecuatoriano me permitió darme a conocer internacionalmente cuando, en 1959, me contrató como refuerzo para la inauguración del estadio Modelo (hoy llamado con justicia Alberto Spencer). Al final de mi carrera milité por dos temporadas en filas toreras y fui parte de una de las mayores hazañas en copa Libertadores de América, ganar a Estudiantes de La Plata en su reducto, bien llamado «el cementerio de los elefantes». Así que Barcelona ocupa tambien un importante segmento en las fibras de mi corazón.
12. ¿Y Everest?
Imagínate lo que significa Everest si fue el equipo de mi hermano Marcos, en el que además incursioné en primera división. Hasta ahora tiemblo cuando me acuerdo de mi debut…
13. ¿Y el Andes de Ancón, qué?
Cómo me voy a olvidar del Andes de mi terruño, si ahí hice mis primeras travesuras con Moñito! Era un equipo lindo, sin malicia y con puro corazón. Jorge Borel, Moñito, fue el mejor amigo en mi niñez. A veces me parece escuchar la reprimenda del mellizo Mendoza: «Váyanse y no vuelvan. Jamás llegarán a ser verdaderos jugadores». Tenía razón. Moñito y yo creíamos que el fútbol no era de 11 si no de 2. Esto me sirvió de lección y dejé de ser individualista. Claro que Mendoza falló en su predicción.
14. ¿Qué puede decirnos de sus equipos escolares?
En la escuela Leonardo W Bery terminé mi primaria. Al tiempo que aprendí mus primeras letras, los recreos sirvieron para ratificar mis innatas condiciones para el fútbol.
15. ¿Por qué se quedó a vivir en Montevideo?
Se ríe. La víspera me había dicho cuando íbamos en su hermoso automóvil, con gestos y sin palabras, que mirara la belleza de las uruguayas. Ya en serio, FAUZZ, por el enorme cariño que sienten por mí los uruguayos. Yo, por supuesto, lo retribuyo con creces y al pueblo uruguayo lo tengo en mi corazón.
16. ¿Y al ecuatoriano?
Imagínate cuánto lo querré si por el Ecuador jamás renuncié a mi nacionalidad. Ecuatoriano hasta la muerte.
17. ¿Extraña el fútbol?
Para nada. Ya de fútbol tuve bastante. Soy un agradecido, pero ya ni siquiera voy al estadio. Prefiero dedicar ese tiempo a mis nietos.
18. ¿Si pudiera retroceder el tiempo, haría exactamente lo mismo que hizo o modificaría algo en particular?
A lo hecho pecho. No me arrepiento de nada, ni siquiera de mis equivocaciones. De ellas aprendí grandes lecciones.
19. ¿Satisfecho, entonces, con la labor cumplida?
Sí, aunque nunca se puede decir misión cumplida. Todos los días aprendernos algo nuevo.
20. ¿Se considera un triunfador?
Sí, a Dios gracias. Nadie me regaló nada. Todo lo conseguí a pulso. Llegar a ser alguien en la vida cuesta, pero qué grato es disfrutar de esa cosecha.
21. Usted jamás se vio envuelto en un lío de faldas, tan común en astros como Pelé y Maradona. ¿Esto se debe a su precaución o a su corrección?
No me creo un santo, pero mi esposa jamás se quejó de mí. El hogar es sagrado y siempre lo respeté.
22. ¿Aparte del Tito Goncálvez, con quién se llevaba mejor en Peñarol?
Con todos, nunca tuve problemas con ningún compañero, técnico o directivo. Siempre respeté a mis semejantes.
23. ¿Se considera un hombre culto?
No sé, depende. Me gusta leer, he viajado mucho y a diario trato con toda clase de personas. Que yo sepa, nadie se ha quejado de mi trato. Mi lema es servir y no ser servido. Respetar y ser respetado.
24. Entre Pelé, Di Stefano y Maradona, ¿con quien se queda?
Con cualquiera de los tres. Todos son fenómenos.
25. ¿Le gusta la política?
Sí, pero no al grado de aprovechar mi fama para beneficio de terceros. Todos somos políticos de alguna manera.
26.¿Lo anterior es contra Polo Carrera?
De ninguna manera. Él es mi amigo y es libre de decidir lo que quiera.
27. Alguna vez se dijo que usted se sintió celoso de los éxitos que tuvo Polo apenas llegó a Peñarol y que temió que le llegara a superar
Jamás. Es falso aquello. Fui yo quien le apoyé en todo sentido. Hasta hoy somos cordiales amigos.
28. ¿Cómo eran sus relaciones de amistad con el peruano Juan Joya por el diferendo limítrofe?
Muy normales. Aquello no influyó para nada. Recuerdo que cuando jugamos en Guayaquil por la Libertadores los ecuatorianos le pedían a gritos que devuelva el territorio que Perú nos arrebató por el protocolo de Río de Janeiro. Qué culpa teníamos Joya y yo? Más bien festejamos la ocurrencia de los hinchas del Barcelona.
29. ¿Cree que algún día se arregle ese problema?
Pienso que sí. El gobierno del doctor Borja tiene las mejores intenciones y ha encontrado un buen ambiente en su homólogo Fujimori. Esta oportunidad histórica no debe ser desaprovechada por los dos gobiernos.
30. ¿Siempre fue diplomático, Alberto?
A lo mejor, pero lo que acabo de decirlo fue muy sincero, me salió de adentro. Como todo lo mío.
31. ¿Se siente a gusto en la vida diplomática?
Desde luego. Claro que mejor me sentía en el área de candela. Entre el bosque de piernas de rivales y compañeros, a la espera de marcar un gol.
32. ¿El mundo de la diplomacia es postizo y vacío?
No sabría decirlo, yo me siento cómodo. Cumplo mis tareas a gusto y sirvo con alegría a mis compatriotas.
33. ¿Qué opina de la liberación femenina?
Me parece perfecto, sin exageraciones. Mi mujer felizmente es chapada a la antigua . No, es una broma; es equilibrada y nos llevamos bien. Ahora los dos «chochamos» por los nietos.
34. ¿Es usted machista?
Para nada. Hombres y mujeres, en lugar de pelearse como perros y gatos, deberían complementarse en todos los ámbitos. Las dos partes tienen que ayudar y, a veces, es preferible dejar hablar a la parte contraría hasta que se agote…
35. ¿Le gustaría que uno de sus nietos, Julián o Maximiliano, siga sus pasos?
Me encantaría. Siempre y cuando los estudios vayan a la par.
36 ¿Qué pasó con sus hijos Carlos Alberto y Walter que no cuajaron en el fútbol, pese a que despuntaban bien?
Difícilmente los hijos de jugadores destacados llegan a igualar o superar a sus padres. Se les dificulta la tarea al tener que vérselas con la «sombra» de sus progenitores famosos. En el caso de mis hijos también ocurrió este fenómeno, pero por suerte están bien encaminados y han salido avantes.
37. ¿Siempre tuvo miedo a los aviones?
Sí, pero me «curé» cuando en julio de 1967 el motor externo del lado derecho de un avión de Ecuatoriana de Aviación, en un vuelo Santiago-Guayaquil, en el que iba la Selección del Uruguay (yo fui como refuerzo), explotó. Si no me morí aquella vez, seguro que no moriré nunca en un accidente aéreo…
38. ¿Cuándo fue la primera vez que subió a un avión?
En 1956, cuando la selección del Guayas jugó en Quito con la selección de Pichincha. Ganó 1 a 0 con gol de Ernesto Guerra, convertido con la mano en el último minuto. El cotejo terminó en una batalla campal. La policía repartió toletazos a caballo. Aquella vez más pánico les tuve a los chapitas que a volar en avión.
39. ¿Cómo le fue en materia de lesiones?
La lesión más seria fue la de meniscos, a fines de la temporada de 1964. Tuve desgarres, torceduras y más de una ocasión me rompí las clavículas. En términos generales no me fue mal.
40. ¿A qué equipos reforzó como futbolista?
A muchos. Barcelona, Emelec (foto), Patria, Liga de Quito, Liga de Portoviejo, Macará de Ambato, Olmedo de Riobamba; a las selecciones de Montevideo y de Uruguay.
41. ¿Cuántos sucres le pagaban por partido?
200 sucres. Cuando jugábamos en el Olmedo el presidente de ese club era el señor Izurieta. Iba y venía en tren. Corría el año 57 o 58. Más de una vez me contrataron para las fiestas de abril.
42. ¿Alguna ocasión tuvo problemas con los hinchas?
Jamás en el Uruguay. Ni en los clásicos contra Nacional. Tampoco en Ecuador. En Chile tuve problemas por la copa Libertadores de 1971, cuando Unión Española nos ganó 3 a 1 e intentaron agredirme. En Guayaquil, con gol mío, Barcelona ganó 1 a 0. En Santiago, en el 65, también tuve dificultades cuando fui con la Tricolor.
43. ¿Está cansado?
Para nada, además falta poco para que termine el primer tiempo…
44. ¿Va a quemar tiempo?
Para qué, si voy ganando…
45. ¿Qué tal adversario le resulté?
Excelente, por algo te escogí yo mismo.

Fin de los primeros 45 minutos

XXXX

VIS a VIS: Spencer vs Fauzz

Tomado de la Biografía de Cabeza Mágica. Segunda parte y final.

 46. El segundo tiempo, con mente fresca, le pregunto: Mientras el Libro de Oro de Peñarol le pone en las nubes y reconoce su genio al afirmar que usted «fue el hombre de todos los goles, de todos los estilos, antes que nada, más que nada, fue el hombre del gol importante», el historiador uruguayo Ulises Badano no le incluye en la alineación ideal de Peñarol de todos los tiempos. ¿Cómo se explica esto?
Agradezco los generosos elogios dispensados a mi persona en el Libro de Oro de Peñarol. Quien tendría que responder mi exclusión del equipo «ideal» sería Badano (fallecido), pero me tiene sin cuidado. Estoy en el afecto del corazón de la hinchada aurinegra. Esto supera a cualquier otro merecimiento.
47. Retrotraigámonos en el tiempo. ¿Cómo surgió la idea de su biografía? De quién fue la idea del primer tomo?
De Nilo Suburú. Me pidió que le permitiera escribir mi vida. Era un periodista muy prestigioso, de contextura regular. Me presentó el original de su borrador y como estaba bien escrito y se ceñía a la realidad, acepté gustoso. Tuvo gran éxito, tanto que se hizo otra tirada. Además, como estaba inconclusa mi trayectoria, te pedí a ti que siguieras con el segundo tomo.
48. Una vez que usted se fue de Peñarol surgió Morena que, aunque no hizo que la gente le olvidara, tuvo también bastante éxito. ¿Cómo se lleva con Fernando Morena?
Bien, sin problemas. Muchas veces aplaudí sus goles y me emocioné sinceramente. Morena llegó a dirigir a Peñarol y a Huracán Buceo. Fue contratado por el Elche de España, de segunda división.
49. ¿Por qué usted nunca fue a Europa contratado por algún club de aquellos lares?
Porque lo mío fue y será Peñarol. Para qué iba a dejar un club de la jerarquía de Peñarol y tentar suerte en un ambiente tan diferente? Hubo varias ofertas, pero nunca di importancia.
50. ¿Por qué aceptó venir a Barcelona?
Porque quería colgar los botines en el ídolo ecuatoriano. Recuerdo que Galo Roggiero me preguntó tímidamente: Alberto, le gustaría fichar por Barcelona? Claro, encantado, ahora mismo, le respondí. Así fue cómo me enrolé en el ídolo.
51. ¿Por qué no triunfó como director técnico?
Porque yo no nací para DT. Tampoco me fue mal, eh. Con la U. Católica llegué a la Libertadores y promoví a los jóvenes; con Emelec y Liga de Portoviejo también hice cosas interesantes. En Técnico Universitario me fue mal, reconozco, pero ahí con el perdón de mis buenos amigos de Ambato no había a quién alzar los ojos…
52. ¿Cómo se vinculó a la Universidad Católica?
En 1973, Polo Carrera me llamó para decirme que los padres Hernán Malo (+) y Carrasco querían que dirija el equipo. Tito Cabezas, actual presidente del Tribunal Electoral; Jamil Mahuad, quien presidía la Feuce, entre otros, eran directivos de la Chatoleí. Fue una linda época. Entre los jugadores recuerdo a Fausto Carrera, Cristóbal Mantilla, Washington Méndez, el uruguayo Vera, los argentinos Romera y Raffart, etcétera..
53. ¿A propósito de Raffart, supo que volvió a jugar?
Si él volvió, cualquier rato vuelvo yo también… No, pará Fauzz, es una broma. Mario Enrique vino jovencito y fue un suceso en los primeros años.
54. ¿Qué otras cosas recuerda de Quito?
De la Carita de Dios recuerdo tantas cosas gratas. Se me viene a la memoria mi partido de despedida. Reforcé a LDU contra Botafogo. Liga ganó 2 a 1. Convertí un bonito gol y fui sacado en hombros del estadio Atahualpa. Me llevó Germán Dávila, exgerente de AFNA.
55. ¿Cómo celebraban los triunfos en Peñarol?
En nuestras casas, en familia. Las derrotas las adimilábamos con cabeza fría.
56. ¿Qué es de Hugo Bagnulo?
Está retirado. Vive muy bien. Lo de retirado es un decir, pues siempre está pendiente del fútbol.
57. ¿Cómo cataloga a Washington Cataldi?
Un extraordinario dirigente y gran amigo. Él es sinónimo de éxito. Es un triunfador insigne.
58. ¿Cambiemos de tema. Cómo se llevaba con sus hermanos?
Muy bien. Había respeto y cariño entre todos. Los hermanos menores guardábamos para los mayores una consideración especial.
59. ¿Añora aquellos tiempos?
A veces. Es preferible no ahondar mucho en los recuerdos. Para qué, si buenos o malos se fueron ya y nunca volverán…
60. Volvamos al presente. ¿Qué siente un hombre al ser tan querido por dos pueblos que se lo disputan como propio?
Algo indefinible que hace que uno se sienta comprometido a ser cada vez mejor. Es hermoso y de enorme responsabilidad.
61. ¿Usted siempre fue «mal hablado»?
Sí, desde pequeño. Las malas palabras hay que decirlas en el momento oportuno. Buenas o malas, quién las califica?
62. ¿Qué opina de Nicolás Leoz, presidente de la Conmebol?
Es una personalidad de fuste que ha dado pasos importantes para el prestigio del fútbol de la región.
63. ¿Y de Joao Havelange, el capo de la FIFA?
Es carismático y poderoso, con más aciertos que errores. El fútbol es un formidable mecanismo que une a los pueblos, sin distingos de raza, credo y lengua. Es tan o más poderoso que el Papa e influye más que cualquier Presidente de la república.
64. ¿Qué puede afirmar sobre Carlos Coello Martínez.?
Es visionario y ha conseguido importantes innovaciones para nuestro fútbol. Tiene futuro y ha cambiado la imagen del fútbol ecuatoriano.
65. ¿Refiérase al proceso Dusan Drascovic.
Luego de 4 años, tiempo que ningún otro técnico ha tenido para trabajar, empiezan a verse los frutos. Polémico y todo, ha levantado el nivel del futbolista ecuatoriano que, sin complejos y con mayor seguridad, es ya respetado regional y mundialmente. La gran prueba será la eliminatoria al mundial USA 94, amén de otros torneos.
66. ¿Qué palabras borraría del diccionario?
Hambre, violencia, injusticia.
67. ¿Qué palabras pondría en su reemplazo?
Pan, paz y justicia.
68. Temía que dijera pan, techo y empleo.
Sin comentarios. Yo no hago política.
69. ¿Alberto Spencer candidato a..?.
A nada, suena muy mal. No nací para político. Lo mío fue el fútbol. Y ahora mi trabajo de cónsul en la Embajada del Ecuador en Montevideo.
70. Nunca puede decirse De esta agua no beberé
De acuerdo. Hay otro adagio que dice A la vejez viruelas…
71. Y otro que reza Zapatero a tus zapatos…
Exactamente.
72. ¿Cómo está la salud?

A Dios gracias, bien. Después del susto del año anterior, estoy como nuevo. El ABC resultó eficaz. Me cuido más que antes, pero nunca se sabe.
73. Qué opina de la decisión de Pancho Segura al nacionalizarse estadounidense?
Es asunto de él y lo respeto.
74. ¿Es amigo de Pancho?
No, jamás he conversado con él. Admiro su trayectoria y su carisma.
75. ¿Y de Andrés Gómez?
De él si soy amigo. Hace algunos años coincidimos en Asunción, en la Copa Davis de 1982. Perdimos 3 a 2. Concurrí a un entrenamiento que hacían Andrés y Raúl Viver en el coliseo de Asunción. Apenas me vieron dejaron de entrenar y nos dimos un abrazo. Andrés dijo: Primero saludo con el maestro y luego regreso a entrenar. Lindo gesto. Me emocioné mucho.
76. ¿Qué técnico le enseñó más?
Tuve tantos y de todos recibí importantes conocimientos. Lo mío fue innato, nací dotado por Dios y la naturaleza para jugar fútbol. En mí se cumplió el deseo de todo niño pobre que sueña con realizarse a través de la pelota.
77. ¿Y de los preparadores físicos?
El mejor y más completo fue Alberto Langlade, de Peñarol. Profesional uruguayo a tiempo completo. Serio, responsable y exigente.
78. De tantos goles contabilizados o no que convirtió, ¿cuáles fueron los más importantes?
Todos, pero sobresalen los tres que le hice a Real Madrid en 1966 para ganar la segunda copa intercontinental y los dos goles que le hice a Amadeo Carrizo de River Plate para ganar la Libertadores de 1966, en Santiago. Igualmente los tantos que marqué para la Selección del Ecuador y Barcelona, así como el histórico gol de Wembley que anoté en el arco de Gordon Banks de la Selección de Inglaterra. Los 54 goles coperos, 48 aurinegros y 6 toreros, son así mismo inolvidables por lo que representaron en su momento y porque sumados constituyen un récord reconocido por la Confederación Sudamericana de Fútbol.
79. ¿Y de los goles «comidos»…?
Los que perdí frente al Santos de Pelé en la copa Libertadores del 62. Si bien al Santos le marqué 3 goles esa temporada, los que me perdí fueron más. Nos quedamos con las ganas de ser tricampeones al ser destronados justamente por el Santos de Pelé.
80. Los años 60. Si tuviera «poderes», ¿haría algo para que regresen esos fabulosos años?
Sí, pero no me gusta vivir de utopías. Los años se fueron. Claro que da nostalgia, empero hay que ser realistas y pisar en la tierra.
81. ¿Alguna vez creyó que podía llegar tan lejos?
Más de una vez. Pero lo que nunca creí es que esos sueños de niño pobre pudieron hacerse realidad. Ya te dije, Fauzz, que en mi caso el sueño del pibe se cumplió. Lamentablemente estos sueños se realizan uno en un millón.
82. En uno de mis poemas deportivos -Pelota de Trapo- digo: Pelota de trapo/ coqueta y amante/ fábrica de sueños/ del futuro crack. ¿Qué agregaría usted?
Nada más, ahí en tan pocas líneas está dicho todo.
83. Gracias, Alberto. ¿Usted qué tal es para escribir?
Más o menos, diría menos que más.
84. ¿Alguna vez ha escrito en las paredes?
Jamás, pero suelo leer lo que se escribe en esas murallas. Es una de las pocas formas de expresión que tienen los que no poseen voz, prensa ni palancas. Y hay verdades tan grandes como el hambre, el desempleo, la droga, la violencia.
85. ¿Qué opina del caso Maradona?
Es lamentable que haya caído tan bajo y que su caso haya provocado tanto escándalo. Hago votos porque Diego se restablezca y pueda volver a jugar.
86. Le recuerdo que quedan 5 minutos para que termine el «partido».
Te agradezco, pero va a producirse un alargue.
87. Cómo se ha portado el público?
De maravilla, como siempre.
88. Y el árbitro?
Qué árbitro! No te dije que el partido ha sido excelente…
89. Quién va ganando?
Qué pregunta la tuya. Si vamos al alargue es porque estamos empates.
90. Quién ganará?
Los lectores.
Fin del partido reglamentario.

91. Aparte de su mujer, ¿qué defensores le marcaron mejor?
Mi compatriota Vicente Lecaro, el paraguayo Juan Lezcano y el uruguayo Williams Martínez. Los más «sucios» Pachín del Real Madrid y Baeza del Nacional.
92. Qué tal es como suegro?
Pregúntales a mis hijos políticos. Creo que saldré bien librado.
93. Además, ¿Los trapos sucios se lavan en casa?
Exactamente.
94. Qué tal ha sido ser abuelo?
La experiencia más gratificante. El amor crece conforme uno va llenándose de años y recuerdos, de nietos, hijos y vivencias.
95. ¿Cómo se siente un abuelo durmiendo con otra abuela al lado?
Muy bien. Es hermoso envejecer junto a la compañera de toda la vida. Con el tiempo, marido y mujer se comunican con el alma, sin palabras y con el afecto que, como el buen vino, acrece con el paso de los años.
96. ¿Qué tipo de comida prefiere?
La que sale del mar. Me encanta todo tipo de cebiche.
97. ¿Qué tal es para una carnecita…?
Yo como de todo, ahora evito las parrilladas por prescripción médica. El pollo y el pescado también me agradan.
98. Qué opina de las drogas?
Son el peor azote de la humanidad.
99. ¿En cuánto a las bebidas?
Ahora prefiero tomar agua. Antes tomaba de todo, sin excesos.
100. ¿Se considera una leyenda viviente?
No sabría decirte. Tú y la gente tienen la palabra.
101. ¿La fama le ha llegado a molestar?
A veces, pero uno llega a convivir con ella sin problemas.
102. Defina lo que es un gol.
Es indefinible. Me conformo con haber convertido cientos de goles.
103. ¿Qué siente hacía los arqueros?
Gratitud. Todos pusieron un granito de arena para construir mi fama.
104. ¿Y hacia la afición?
El afecto más sincero. Los hinchas de Peñarol y Barcelona estarán presentes siempre en el rincón más selecto de mi corazón. En general las aficiones de Ecuador y Uruguay, de las que recibí ovaciones y elogios.
105. ¿Cómo entender que a 20 años de su retiro usted siga siendo un ídolo?
Es hermoso e increíble. Quizá se deba a la gran pasión que hay por el fútbol en ambos países.
106. ¿No le hace falta el calor de un estadio lleno coreando su nombre?
Para nada. Ya tuve bastante en mi época de futbolista. Hoy me llena más el cariño de los míos: esposa, hijos y, sobre todo, mis nietos.
107. ¿Qué le gustaría leer en su epitafio?
Mi nombre y las fechas de nacimiento y defunción.
108. ¿Así de simple?
Tal vez que le agreguen ecuatoriano de Peñarol.
109. ¿Qué le dice el nombre América?
Me trae los más dulces recuerdos de mi madre, que así se llamaba. De la copa Libertadores y de nuestro continente. Para mí América es un nombre tan bello como fútbol, gol, Peñarol, Ecuador, Uruguay, Ancón, Montevideo.
110. ¿Teme envejecer?
No, es el orden de la vida. Hay que saber aceptar la llegada de las diferentes estaciones. Lo importante es tener un espíritu joven y activo
111. ¿Cómo quisiera morir?
Con la conciencia tranquila y de una manera rápida, sin sufrir ni hacer sufrir.
112. ¿Qué calificación se pondría en su paso por la vida?
Será Dios quien califique mi trajinar humano. Él y solamente Él.
113. ¿Qué nota merecería como futbolista?
Ahí sí tú tienes la palabra.
114. Gracias por la deferencia. Le pongo un 10 redondo por aclamación. ¿Conforme?
Desde luego y muchas gracias, profesor.
115. ¿Cómo se siente?
Feliz y emocionado. Más tranquilo que cuando comencé el último alargue de mi trayectoria.
116. ¿Está agotado?
No, pero la verdad es que debí emplearme a fondo. Eres un temible rival.
117. No es para tanto, Alberto. ¿Qué pregunta se me quedó en el tintero?
Ninguna. Ni ante el cura Bazurko me he confesado tanto…
118. ¿Hubo preguntas indiscretas?
Todas fueron pertinentes.
119. ¿Satisfecho con el contenido de su segundo tomo?
Satisfecho y agradecido. El trabajo ha sido tesonero, sacrificado. Te felicito y muchas gracias, nuevamente.
120. Al contrario, Alberto. El agradecido soy yo. ¿Fue un final feliz?
Tan feliz como mi paso por las canchas de fútbol. Tan feliz como la fecha de mi nacimiento: 6 de Diciembre de 1937, que coincidió con el aniversario de la fundación de Quito. Se puede pedir más?
Fin del tiempo suplementario y del tomo 2.

Cómo conclusión, al arribar a los piolines del Epílogo, anido en las redes esta sentencia máxima: Alberto Spencer es al fútbol lo que Cervantes a la lengua castellana. Solo Pelé podría igualarlo o superarlo, pero el Rey «falha» portugués…

F A U Z Z


FAUSTO ZAMBRAO ZÚÑIGA, FAUZZ, periodista quiteño de larga trayectoria. Autor de 15 libros deportivos. Asistió a 6 mundiales de fútbol. Es autor de las biografías de Alberto Spencer, Polo Carrera y Franklin Salas.

 

 

Fotos: benditofutbol.com; ecudorendirecto.com; eluniuverso.,com; padreydecano.com; yatusabe.,org; vivesfutbol.com

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

Check Also

ADIÓS DON VICTORIANO

Tomó su tabla hawayana, para adentrase en las profundidades del mar, surfear con la vida, …

Un comentarios

  1. Una ilustrativa radiografía del astro esmeraldeño, especialmente para todos aquellos que no tuvimos la oportunidad se verlo jugar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *