¿CASUALIDAD O CAUSALIDAD?

Una de las bandas más influyentes en la historia de la música moderna fue la que nos unió, “fue sin querer queriendo”, como dijo El Chavo del Ocho…

Hace casi un año, una noche mientras chateaba con mi amigo Mauricio Moyano, supe de un evento musical, ni bien terminó de contarme de qué se trataba, yo sentí que no me lo podía perder. Se llevaría a cabo un café-concierto en el vestíbulo de uno de los teatros más importantes de mi ciudad, el Teatro Centro de Arte, en su Sala Experimental. Dicho espacio es totalmente independiente, pero con características muy parecidas a las de la sala Principal, técnicamente hablando.

Más que el lugar donde fuere el evento, lo que más me llamó la atención fue que sería un concierto tributo, muy bien planificado y tomado en serio, en el que se presentarían diversos músicos ecuatorianos que revivirían canciones de una de mis bandas favoritas, The Beatles, gracias a sus inigualables voces y sonidos de sus instrumentos musicales.

Entonces le pregunté a Mauricio si aún quedaban entradas y la sorpresa fue mayor cuando me dijo que ya quedaban muy pocas, para mi interior pensé: “¡Ay!, ¿por qué no me avisaste antes?”. Enseguida, como si me hubiese leído la mente, me envió el contacto de uno de los organizadores para que pudiera reservar mi entrada y de este modo poder asegurar la asistencia.

Al despedirme de Mauricio en el chat, al minuto siguiente no dudé en avisar a dos de mis amigos más cercanos. Estaba segura de que no se negarían en acompañarme. ¡Y no me equivoqué! Estuvieron dispuestos a pagar sus respectivos pases y acordamos que yo las compraría directamente al organizador.

Me alcanzó la medianoche, y pues para guardar un poco la cordura y evitar incomodar a aquel señor desconocido, decidí escribirle al día siguiente para solicitarle la reserva de tres entradas. Resultó ser todo un caballero en todo el sentido de la palabra, muy amablemente me indicó el día, el lugar y la hora para encontrarnos y hacer el intercambio correspondiente.

Y así fue cuando llegó aquel día, previamente le había indicado cómo iría vestida para que pudiese identificarme, cual cita a ciegas. Pero no piensen mal, sin saberlo todo estaba fríamente calculado por un buen propósito, pero mucho mayor del que creí inicialmente…

Nos citamos en un local de venta de yogurt y así tuve el honor de conocer al señor Freddy Bolaños y a su esposa Jeannette Jalón. Me invitaron a sentarme con ellos y a degustar un yogurt de durazno bien granizado y cremoso, acompañado del pan de yuca calientito, que no podía faltar. Intercambiamos algunas palabras mientras me daban la opción de elegir los asientos que serían los de mis acompañantes y el mío. Finalmente les hice la compra. Sin más que decir, nos despedimos, esperando vernos y disfrutar del tan esperado espectáculo.

Llegada la noche del 10 de julio de 2019, esa vez me encontraría con mis amigos Sara y Elie. Ya veía acercarse la hora en que empezaría el evento y no estábamos completos, hasta que, faltando unos pocos minutos para el ingreso, pude respirar, mi amigo llegó justo a tiempo. Entonces, un mesero nos dirigió a la mesa que nos esperaba iluminada con una pequeña vela en su centro, caminamos en medio de los asistentes que ya estaban instalados con anterioridad. El ambiente estaba totalmente oscuro, y pasados unos minutos comenzó el show. La tarima se iluminó a lo grande gracias a un fondo de pantalla con imágenes de los legendarios, que variaban de una interpretación a otra.

El Sr Freddy resultó ser el animador y a su cargo estaría la dirección del programa, presentó a los músicos y a los cantantes invitados, quienes en conjunto serían las estrellas que brillarían aquella noche. Escuchar algunas de mis canciones favoritas interpretadas por diferentes voces fue una experiencia mágica, entre ellas: I Saw Her Standing There, Hey Jude, While My Guitar Gently Weeps, Hello, Goodbye, A Hard Day’s Night, Woman, My Sweet Lord, Let It Be, y Come Together.

En un momento, uno de los meseros se nos acercó a ofrecer el menú. Pedimos dos bandejas que contenían piqueos de queso, jamón, bolitas de carne, aceitunas, ronditos y mini sánduches de pollo, con salsas extras. No podía faltarnos la bebida, para ellos nos pedimos una copa de vino rojo para cada uno, de los mejores que jamás había probado, que al final se duplicaron. Todos los elementos se pusieron de acuerdo. Me sentí como cuando se disfruta de la película de estreno en el cine mientras se come canguil y Coca Cola: la comida y la bebida oportunas para el deleite de la mejor función.

Elie, Sara y yo estábamos tan animados que a cada rato chocábamos nuestras copas brindando por una cosa diferente a la vez. Entre risas, aplausos, y mientras cantábamos, entonces nos percatamos de que no estábamos solos en la mesa elegida, un señor no había parado de cantar y moverse al ritmo de cada una de las canciones de inicio a fin, dotado de una energía sin igual, lo cual generó aún más un ambiente familiar.

Le pedimos que nos ayudase con la toma de la típica foto para el recuerdo. Y casi sin darnos cuenta, habían transcurrido tres horas y el show había terminado, y pues nos tocó volver a la realidad. Entonces, el señor desconocido que nos acompañó durante la velada, nos formó conversación respecto de su gusto por las canciones de Los Beatles, casi como que si no lo hubiésemos notado (risas), y de cierta forma nos preguntó si deseábamos que nos llevara a casa, algo que, para nuestro medio eso inspira muchísima desconfianza debido a que, lamentablemente, las personas que ofrecen algo de manera desinteresada y genuina son escasas, y ya no cabe ser tan confiada, ya que nos vemos rodeados de personas que aparentan ser buenas y no siempre lo son.

El hecho de que tuviéramos algo en común no era garantía de que aquel señor no se convertiría en un maleante psicópata al salir de aquella sala rumbo a nuestras casas, sin embargo, su vibra jovial y descomplicada, fue la que nos hizo dejar a un lado cualquier mal pensamiento inmediatamente.

Al llegar al parqueadero, mi amiga Sara y yo fuimos las primeras en subir al auto hacia los asientos traseros, mientras que Elie hizo de copiloto. De pronto, al encenderse el automotor, algo de nerviosismo me invadió, tal vez porque dicen que los cancerianos somos sumamente intuitivos, es que pensé: Dios mío, ¡cómo conducirá este señor!, puesto que por la algarabía de la noche a mis amigos y a mí el par de copas de vino que cada uno bebió nos quiso ver la cara haciendo que estuviéramos mucho más alegres de lo que normalmente somos, y pues, no tenía idea si la cervecita de la noche podía haberle producido el mismo efecto al entonces conductor, y tal vez era contraproducente que tomara a cargo el volante, pero no, él en cambio, mostraba alegría naturalmente. Y con la bendición de Dios nos fuimos.

En el camino, entramos en confianza haciendo preguntas y respondiendo a la vez, nosotros a él y él a nosotros. Los aproximadamente veinte minutos de viaje fueron suficientes para conocer su pasión por el periodismo y por el arranque de su nuevo proyecto, su casi recién estrenada revista digital. Hasta que llegamos a la casa de Sara, supo que mi amiga estudió Gastronomía y que Elie y yo somos veterinarios. Luego, fuimos en dirección a mi casa y nuevamente más palabras se volvieron a cruzar, sobre todo entre mi amigo y aquel señor (¡qué manera de hablar la de ambos, como dicen a mil palabras por hora!) hasta que tuve que desembarcar y despedirme tanto de mi amigo Elie como de aquel señor, quien sin más preámbulos y diciéndome rápidamente las condiciones, me invitó a que fuera parte de su revista.

Al escuchar atentamente lo que me había dicho, un pensamiento veloz se me vino a la mente y fue: “¡Pero si eso es lo que hace mucho tiempo he deseado hacer! ¿Acaso este señor me ha leído la mente?”.

Y no fue, sino hasta tres semanas después, que decidí ponerme en contacto con él para aceptar su propuesta y recorrer nuevamente un camino. Hoy ya un año de aquel primer recorrido, que coincide con la celebración del primer aniversario de la revista de este gran señor, Aurelio Paredes, a quien agradezco por la confianza y la oportunidad de permitirme expresar libremente mis pensamientos mediante letras en su revista Delado, resaltando de manera frontal lo que hago bien, porque así me da empuje para seguir plasmando ideas cada día más.

Muy aparte de los mensajes verbales que he dado a los cuidadores de mascotas desde que ejerzo mi profesión, siempre quise dejarlos por escrito, mensajes sobre los cuidados para con los animales y el mundo acerca de estos grandiosos seres, gracias a las anécdotas vividas con ellos.

Causalidad fue haber podido asistir a aquel concierto porque conseguí a tiempo las entradas. Casualidad fue compartir la misma mesa con otro ser humano genial, en medio de canciones de Los Beatles, quienes aquella noche, como dice Aurelio, “nos tocaron su mejor nota”.

¡Feliz aniversario, estimado Aurelio!

 


Mariella Chacón Morales

Médica Veterinaria

WhatsApp: 593 984 010 758

E-mail: marielinha20@hotmail.com

Instagram: @mariellachaconmorales

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

Check Also

EN LAS PROFUNDIDADES DEL DESAMOR

¿Quién dijo que nosotras no podemos enamorarnos? Quien lo haya dicho se equivocó rotundamente. Así …

Un comentarios

  1. Carlos Olivares

    The Beatles, vino, coincidencia, amigos, oportunidad, fantástica combinación que me han permitido leer muy buenos artículos (los he leído todos) por lo tanto ahora somos fan de los Beatles y de usted.
    Felicitaciones Dra Mariella…….

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *