¿QUE ES DE TU VIDA?

ANTES

Hanz Ortega, fue un deportista múltiple que jugó profesionalmente fútbol y básquet entre las décadas del 80 y 2000. Como basquetbolista fue jugador del club La  Salle y de la Selección de Azuay, como futbolista, deporte en el que más destacó y al que más tiempo se dedicó, fue jugador de Macará, Deportivo Cuenca, Barcelona, Universidad Católica y Liga Deportiva Universitaria, con el que fue campeón nacional en 1990. Además jugó en el Deportivo Italia de Venezuela (1984), con el que clasificó a la Copa Libertadores y en el Bruklin de Estados Unidos de Venezuela y Estados Unidos. Un jugador que se caracterizó por ser un guerrero inclaudicable que siempre puso en las canchas fervor, entrega, lucha, mística y garra, aparte de condiciones técnicas. Lo hizo en un rectángulo de básquet en sus inicios deportivos y lo hizo en un campo de fútbol, en la hora de su consagración

Hanz Geovanny Ortega Ledesma, nacido en Cuenca, un 20 de marzo de 1958, como muchos deportistas, inició vida deportiva en la niñez, en los equipos escolares. “Yo desde muy pequeño sentí mucho gusto por el deporte. Empecé a jugar básquet y fútbol desde la preparatoria y desde ahí lo hice en  toda la escuela. Yo estudiaba en  el colegio La Salle de los hermanos cristianos. Fui seleccionado de minibásquet, en el primer año que se abrió esta categoría en Cuenca y de baby fútbol en los torneos interescolares.  En el colegio seguí jugando y seguí siendo seleccionado y jugando los torneos intercolegiales. A mis padres no les gustaba, se oponían siempre, pero me fui haciendo deportista a la fuerza”.

Al crecer y entrar a la adolescencia se dio cuenta que su pasión por el deporte iba a ser algo más que un simple juego, sentía que era parte de su vida. “Ya en el colegio, me iba dando cuenta que iba teniendo ese fuego interior de las personas que nacemos para ser deportistas profesionales o de élite. A ese nivel el deportista nace no se hace, se aprende un poco algunas otras cosas que son complemento verdadero para progresar pero ya nace con eso. En el camino me he encontrado mucha gente que teniendo más talento, no pudo llegar porque le faltó ese fuego interior”.

Así en 1976, empezó su andar por el baloncesto oficial y tal como sucedía en esos tiempos lo hizo en la división juvenil, llegando a ser seleccionado provincial. “Ya cuando me gradué de bachiller, ingresé a la universidad  a estudiar medicina, pero seguía haciendo deporte. Jugué básquet en el club La Salle en los torneos inter clubes y en las selecciones de Azuay en las categorías juvenil y senior. En 1977 integré la selección juvenil de Azuay que jugó el Campeonato Nacional de Riobamba formando quinteto con Franklin Sigüenza, Hugo Peláez, Alfredo Marín y Jaime Centeno, el entrenador era Patricio Tamayo con la asistencia de Jorge Ortiz. En el equipo estaban además: Arturo Carrasco, Estuardo Guerrero,  Teodoro Brito, Juan Carlos Aguilera, Patricio Capelo, Juan Sánchez, Arturo Ramón y Jorge Tapia”.

De las divisiones juveniles a las mayores, hay un paso, solo se necesita la calidad necesaria para conseguir el ascenso y el, la tuvo. Así, ese mismo 1977 llegó a la Selección de Mayores. ”Había grandes jugadores y fue la época dorada del básquet ecuatoriano y azuayo. Recuerdo al director técnico Luis Alarcón, con la asistencia técnica de Casimiro Torres, teniendo de compañeros a Teodoro Rivera, Rafael Molina, Enrique Luna, Aníbal Guerrero, Vicente Brito, Patricio Tamayo, Jaime Centeno y Rolando Marín.”

Como futbolista, sus inicios fueron similares al básquet, iniciándose en las divisiones juveniles y luego en la segunda categoría. “En fútbol,  jugué en el torneo juvenil en un equipo del barrio que se llamó Visión juvenil en el que jugaron grandes jugadores que llegaron al futbol profesional como Polo Román, José Merchán, Armando Palacios, Edgar Domínguez. Allí fui seleccionado de Azuay en los V Juegos Nacionales de Cuenca. Esas son cosas que uno recuerdo toda la vida. A los 18 años pasé a segunda categoría del fútbol azuayo en un equipo llamado Estudiantes. Nunca fui al Deportivo Cuenca porque tenía unas políticas que no iban conmigo, ya que nunca le daban oportunidades a los jugadores cuencanos, siempre preferían traer gente de afuera”.

Sus inicios profesionales se dieron en el fútbol en 1979, por esas casualidades que tiene la vida. “Estando en la Selección de Azuay que jugó los Juegos Nacionales jugamos el preliminar de un partido del Deportivo Cuenca ante Técnico Universitario de Ambato en el estadio Alejandro Serrano Aguilar. Allí me vio el entrenador del equipo ambateño, el profesor Juan Araujo Esteves, una gran persona que ya no está entre nosotros. El bajó al camerino y me dijo: oye muchacho quieres jugar futbol profesional, que era lo que yo estaba esperando, lo que yo había soñado. Era la oportunidad que esperaba porque antes no había tanto empresario como ahora y en Cuenca que es una ciudad muy cerrada, el futbolista era de lo peor de lo peor y eso era un obstáculo muy grande para despuntar en el deporte que tanto nos gustaba. Acepté la propuesta de ir a Ambato a jugar, aunque tuve gran oposición familiar, porque para esto yo ya estaba en tercer año de medicina y mis padres no concebían que cambie una carrera académica por el fútbol.”

Pero nuevamente la casualidad y esas cosas impredecibles que tiene el fútbol hicieron que su destino futbolístico tuviera otro color al que inicialmente iba a serie. Cuando llegue a Ambato, justamente renunció el profesor Araujo por una situación extra de los que se da en el futbol, entonces me quedé en el aire porque la dirigencia de Técnico Universitario, no me arreglaba lo del contrato. Entonces  vino la gente de Macará y me dijo sino arreglas con Técnico ven a Macara, hablé con la gente del Técnico y les dije: si me iban a comprar o no porque yo era dueño de mi pase y tenía otra propuesta, como me dieron largas, decidí ir a Macará .Allí, desde el primer partido fui titular, me gané la hinchada, jugué un par de temporadas, me fue muy bien y eso hizo que otros equipos se preocupaban por mí. Entre ellos el Cuenca, que quería adquirir mis derechos, era el retorno a mi ciudad, mis padres querían que vaya allá y acepté ir para jugar la temporada de 1979 y 1980”.

Pero nadie es profeta en su tierra y a Ortega no le fue bien en el equipo de su ciudad. “Los dirigentes de ese tiempo se portaron muy mal, no tuve buena química con la gente de ese equipo, había un grupo de jugadores jóvenes que queríamos salir, porque ellos seguían con la política de traer gente de afuera, de otras ciudades más no los propios cuencanos, somos especiales en ese sentido en Cuenca. Eso me molestó. Estuve dos años (191 y 1982) que de verdad, en vez de progresar, tuve no un fracaso, pero si sentí el no poder dar un paso adelante y jugar como quería. En el 82, perdimos la categoría, descendimos, no nos pagaron, de los dos años que estuve nos pagaron solo seis meses. Por suerte estaba soltero y no tenía la responsabilidad de mantener una familia. En eso mi gran amigo Víctor “Araña” Martínez, que fue jugador del Cuenca en los 70, nos dijo a José Merchán y a Polo Román y a mí, si queríamos ir a probar a Barcelona y aceptamos. Estaba de entrenador el argentino Humberto Dionisio Maschio, quien nos fue a ver jugar en un amistoso ante Everest y después del partido dijo: quiero que esos muchachos se queden aquí y así fichamos por Barcelona”

En Barcelona le fue bien y significó un paso adelante en su carrera. “Fue una carrera espectacular la que hicimos allí. Tuve la suerte y oportunidad de ser capitán en 20 partidos habiendo jugadores de gran calidad como Flavio Perlaza, Galo Vázquez, Digner Valencia, Mario Tenorio, el “Colorado” Andrade, Ricardo “Bocha” Armendáriz, “Palito” Ordoñez, de los extranjeros estaban el arquero peruano Ramón “Chupete Quiroga”, el brasileño Paulo César, el argentino “Oso” Díaz, todos jugadores espectaculares y estaban empezando su carrera: Holger, Quiñones, Jorge Ballesteros, Carlos Luis Morales, Rolando Guerrero. No llegamos  ser campeones por esas cosas que tiene el del futbol. A mí me fue muy bien pero como siempre hay algo que a uno no le gusta, y a mí no me gusto la deslealtad, y se empezaron a decir cosa en contra nuestra. No me gusto eso, a mí me  que las cosas sean correctas, que se digan de frente, entonces tuve problemas al final y terminamos al contrato”.

En 1984, pasó a Liga de Quito, que sería el equipo el equipo en el que tuvo mayor tiempo y alcanzó el éxito al ser campeón nacional en 1990. “Tras salir de Barcelona, Liga se interesó en mí y yo fui muy feliz porque ese era el equipo del cual yo era hincha. Desde pequeño me encantaba Liga, porque siempre escuchaba de grandes figuras como Tito Larrea, Polo Carrera, Enrique Portilla, Eduardo Zambrano y era fan de ellos. Así que se cumplió mi sueño. Liga fue mi segunda casa, conseguí  los mejores logros, fui campeón con un gol mío en el partido final. Tuve buenas temporadas, buenos compañeros, buen ambiente. Aunque no todo siempre fue color de rosa, también tuve momentos no tan buenas, como suspensiones, lesiones y persecución de la dirigencia del fútbol ecuatoriano”.

Ortega, cuenta cada uno de esos malos momentos. En mi primera temporada con Liga (1984), a los pocos meses de legar al equipo,  sufrí una suspensión de un año calendario por participar en una gresca. Fue el 18 de marzo del 84 en un partido con Deportivo Quito. Esos juegos son siempre especiales y generan mucha expectativa por la rivalidad deportiva existente. Previo al cotejo, la prensa, para invitar a la gente al estadio, hablaba del duelo entre el ‘Vikingo’ Ortega y el ‘Tigre’ Saucedo. Era un gancho comercial que a la gente le agradaba. Ya en el partido, tuvimos un roce bastante fuerte y yo reaccioné. Estábamos ganando y Salcedo se pasaba boquillando, diciéndome cosas, buscando sacarme de casillas. En una de esas, no soporté sus críticas y reaccioné, me expulsaron y se armó una batalla campal. Yo salí perjudicado porque me sancionaron con un año fuera de las canchas. En eso tuvo mucho que ver la dirigencia de la Federación, que inclinada a la costa y no con mucha imparcialidad, catalogó mi actuación de brutalidad y me pusieron un año calendario de suspensión. Entonces trataban de buscarme cualquier situación para sacarme del medio, se inventaron que yo utilizaba agujas, que pinchaba a los delanteros para que no se muevan y bueno entre esas situaciones que antes se si se daban, porque si tú  te descuidabas te metían un codazo, un puñete, te metían los dedos en los ojos, y entre esas situaciones, uno se buscaba sus propias armas, sus propias herramientas, ya la gente lo dirá de qué manera lo hice. Pero no hay mal que por bien no venga y ese mismo año, poco después del incidente, pase al fútbol venezolano al Deportivo Italia con el que salí vicecampeón y clasificamos a la Copa Libertadores. Luego volví a Liga para la temporada de 1985”

Ese año (1985) Ortega venía cumpliendo buenas temporada en Liga durante, en las que se ganó el cariño de la hinchada, pero nuevamente el infortunio apareció en el camino en 1986, al tener una lesión que lo dejó fuera de las canchas un año, tiempo en el cual volvió a Cuenca, donde trabajó de cajero en un banco y se puso a estudiar administración de empresas. “Yo me exigía tanto en los partidos que al final tuve varias lesiones importantes. La peor fue en el 86  cuando me lesioné durante la pretemporada. Me rompí los ligamentos cruzados y el menisco de mi pierna derecha. En ese tiempo no había los adelantos médicos que hay ahora. Por entonces se operaba a rodilla abierta, tengo cicatrices de 50 puntos a un lado y 50 puntos al otro lado. Fue una lesión muy traumática con infección y todo. Me demore dos años en volver. Pero detrás de esa lesión, estaba el espíritu guerrero que me caracteriza y me mentalicé en volver y lo hice en 1989 en Universidad Católica. La dirigencia de Liga, decidió prestarme a ese equipo, para que vaya cogiendo ritmo, me recuperé y vuelva al año siguiente en perfecto estado. Me fue bien en Católica. Recuperé mi nivel de juego, mis condiciones físicas lo cual me permitió regresar a Liga y ser campeón en 1990”.

La temporada de 1990 fue la mejor de su carrera, saliendo campeón nacional y el hizo el gol en la final “Ese título fue algo sorpresivo porque inicialmente no tuvimos un buen campeonato y no éramos los favoritos, pero las cosas se fueron dando y de a poco nos pusimos en los primeros lugares con mayores opciones hasta que en el partido final logramos ganarle en Quito a Barcelona 3- 1 y uno de los goles fue mío de cabeza. En Liga seguí hasta  1994 año en que con 35 años, me retiré por desacuerdos con los dirigentes de la época.  Uno nunca piensa en el retiro, los que se retiran son por cansancio o porque no quieren saber más de concentraciones. Yo pensaba seguir jugando, pero cuando uno tiene los 30 años le empiezan a ver el mínimo detalle y a relegar. Yo siempre hacía los méritos para ganarme un puesto en el equipo, pero eso no era recompensado, así que decidí retirarme del fútbol en mi equipo”

AHORA

Retirado del fútbol se vinculó a la dirección técnica, siendo entrenador del colegio Americano de Quito en el que permanece ya 20 años y además tuvo algunos momentos como asistente técnico en el fútbol profesional. Siempre me preocupé por prepararme y sobre todo por la gente joven y la niñez. Tengo mi título en Entrenamiento deportivo. Soy Director Técnico en Futbol: licenciado en entrenamiento deportivo especialidad fútbol, dirección técnica y preparación física. El entrenador debe tener de todo un poco. Uno tiene que ser de lunes a viernes un profesor, el sábado un director técnico y el domingo un estratega.  No solo debe estar pendiente de la parte futbolística sino también en la parte personal. Trabajar con jóvenes es motivante porque te hace sentir joven también porque tienes que trabajar a la par de ellos. Con el Americano, hemos conseguido algunos títulos profesionales y es una institución en la que me siento cómodo y feliz”

 Como entrenador en el fútbol profesional fue uno de los técnicos fundadores de Colegio de Liga, creado en 1997 por el dirigente Darío Ávila, siendo uno de los entrenadores del equipo de divisiones menores. En 1998 fue ascendido a asistente del técnico brasileño Paulo Massa, que ese año quedó campeón nacional. “Luego se dio lo que nunca pensé que se daría, que Massa no renueve con el club  y al salir el me sacaron a mí también. Entonces vino Pellegrini y trajo toda su gente para el cuerpo técnico, incluso hasta de las divisiones formativos. Entonces continué solo en mis funciones en el colegio. En 2010, paralelo a mis funciones en el colegio, tuve una vuelta al fútbol profesional como asistente técnico del chileno Fernando Díaz, en Universidad Católica de Quito. Como entrenador, he entrenado en todas las categorías menos en primera, espero que un día con todo el conocimiento y el bagaje que tengo, dirija en primera. En mi etapa de futbolista algunas cosas no estaban claras, pero ahora tengo respaldos científicos, por lo que me siento capaz de dirigir a un equipo”-

Actualmente vive en Quito, dedicado a la familia y a su trabajo de entrenador. Y como al viejo músico el compás le queda, aún sigue jugando en torneos de categorías mayores y de vez en cuando se junta con sus compañeros de Liga para jugar partidos y campeonatos de veteranos, siguiendo vinculado al fútbol que tanto amó.

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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