MI PANA GUZIGÚ

Hoy voy a entrar en el túnel del tiempo y destapar el cofre de los recuerdos para recordar un amigo, que fue el amigo del sur, el amigo de Guayaquil. Un ser humano extremamente querido y popular que rompió las barreras de clases sociales, racismo, prejuicios, apariencias y todas cuantas vainas discriminatorias se inventan y que no existieron para él porque muchos lo quisieron. Era tan conocido como la Coca Cola y tan apreciado como un encebollado cuando estás chuchaque. Le decían Guzigú, se le abreviaba Guzi, se llamaba Henry Simisterra. En verdad Tito Enrique Simisterra Valecilla, quien un 29 de abril de 2018, se adelantó en el viaje del hasta siempre.

Negro de raza, blanco de corazón. Así haya hecho cosas malas en algún momento de su alocada vida, el Negro era bueno. Amigo, solidario, atento, servicial. Sabía ser pana. Paró en el Ringo, la zona del barrio del Centenario en la que paramos más de 80 jóvenes de tres generaciones distintas y con las tres anduvo y las tres lo apreciamos. Y así como paró en el Ringo, paró en varias zonas del barrio y la ciudad. Lo conocían los aniñados top de Guayaquil y lo consideraban su pana. Lo conocían los Canchita, los del Inca, los del Sun Set, los de la esquina de Gustavo, los Chuchones, todas galladas del barrio Centenario. Anduvo por el Barrio del Seguro, por el Forestal, de la misma forma que era conocido en el Cristo del consuelo o en El Guasmo.

En el colegio Cristóbal Colón, era un cristobalino más. Hasta los curas y profesores lo conocían. No estudió allí pero quiso al Cristóbal más que muchos que estudiaron allí. Era infaltable en los partidos de básquet, fútbol y vóley o en las competencias atléticas, era como el jefe de barra con su voz gruesa y potente, ponía los gritos de aliento y si algún pito se daba, Guzi salía a frentear, porque además de ser un negro grandote, alto, corpulento y fuerte, peleaba duro. Si te pegaba un puñete bien dado, no te levantabas.

Henry, a quien yo le decía Henry Seloentierra, era un personaje. Jovial, ocurrido, bromista, popular, en algún momento de su vida bohemia, transitó por caminos chuecos, pero enmendó. Se aferró a Dios, cambió a través de su religión, se hizo evangélico y con Biblia en mano, predicaba y hacía obras. Iba a la penitenciaría, guitarra en mano a cantar y predicar y a llevar ayuda de lo que podía recolectar con sus amigos “aniñados”. Se preocupaba por el prójimo y si alguna vez se equivocó, saldó con obras buenas la cuenta con la sociedad.

¿Por qué le decían Guzigú? Nunca lo supe. Si alguien sabe, dígamelo porfa. Algunas veces pregunté y nadie sabía, alguna vez incluso se lo pregunté a él y me dijo que no sabía, que así le pusieron los aniñados “creo que por una caricatura” me dijo. Deber ser entones, quizá, me lo imagino, por  King Guzzle (El Rey Guzigú o El Rey Guz) de la tira cómica norteamericana Alley Oop que en español se llamaba Trucutú. No veo otra caricatura que se pueda relacionar con él.

Guzigú, era notero, hacía bromas, algunas pesadas, pero la gente tenía que quedarse fría. Si entraban a pelea, difícil poder con él. Se reía y decía “soy un negrito fino. Un negrito yoni”. Una de sus características principales como lo recuerda mi pana cristobalino, Alfonso Álava, era que solía imitar los ladridos de perros grandes. Con el vozarrón que tenía, te sorprendía si ibas distraído. Estabas caminando, cuando de pronto te ladraba un doberman, un gran danés, un pastor alemán o cualquiera de esos perros tucos, y mientras tu te recuperabas del susto, el negro Henry se reía a carcajadas y gozaba con la broma que te hizo y el susto que te hacía pasar. Algunas anécdotas tengo de él y con él y algunas amanecidas bohemias, también.

Músico Singular

Henry entre tantas cosas, fue músico. Tocaba guitarra y cantaba, hacía rock y blues, compuso canciones y hasta discos sacó. Yo tenía uno: Papaú Maumau. Era un músico suigéneris muy, muy especial. Como cantante, cantaba canciones en inglés pero no sabía inglés, se inventaba las palabras y las letras y todo lo arreglaba con su voz potente y gruesa al decir “Oh Yea”, al mejor estilo de un cantante de gosspel o blues. Como guitarrista era más especial aún, pues no sabía poner acordes, solo primeaba y lo hacía con soul, como se decía en esa época a los que tocaban con sween, feeling, sabor, pasión o como quiera llamarlo. Además como lo recuerda mi amigo de barrio Yoyo Matamoros, tocaba la guitarra con los dientes al estilo de Jimmy Hendrix. Era como verán, la antítesis del músico, pero lo era y era original. De ahí su gracia.

Como músico, tuvo su grupo Only Tree, que como lo recuerda mi pana de colegio Alfonso Álava, tocaba en la tienda de Jacinto, ubicada al frente del colegio Cristóbal Colón, lugar donde se reunían los alumnos cristobalinos a comer sánduche de jamón, tomar cola y escuchar los conciertos que solía pegarse el Negro Henry, quien también a veces guitarreaba en el coliseo del colegio.  De cuando en vez componía sus propias canciones como «Mete El Pato  A la Olla», tal como lo recuerdan mis amigos Jorge Ramos y Vicente Segarra, quien solía escucharla en las tocatas que hacía en el Parque Forestal.

En algún momento fue vocalista y guitarrista de la Banda de Rock, Texaco Gulf que dirigía Francisco Jaime (+) (Pancho Jaime), la mamá del rock, quien tocaba la guitarra y Pepe Luna, que tocaba el bajo y dominaron la escena roquera de los 70, cuando se realizaban conciertos en los patios de los colegios Vicente Rocafuerte y Aguirre Abad, o en los tradicionales festivales Alfa-Centauro, en el que tocaban las bandas con las jóvenes promesas de la época. Eran los tiempos  de bandas como Pussy Band, en que tocaba batería mi pana Estéfano Farah, que fueron los primeros en tocar ‘covers’ de Jimmy Hendrix y The Rolling Stones; de los Los Apóstoles que tenía en la guitarra a Héctor Napolitano; de Freedom, de mi pana César Aragundi, popular por tocar Led Zeppelin, Grand Funk, Deep Purple; Los Barracudas de Fernandino y de Los Hippies de hermanos Gallardo y Gustavo Pacheco, que luego fueron Boddega.

También tocaba en las temporadas playeras en Playas en La Terraza, en el show de media noche, después de los Errantes.  Y en su época de Bohemia tocaba en las noches fiesteras en el parque  Forestal, donde hacía vibrar su guitarra de palo o en el bar Rock On de la mamá del Rock, situado en José de Antepara entre Gómez Rendón y Brasil. La última vez que lo vi tocar “en serio”, quiero decir en un show organizado, fue en septiembre de 1990 en un concierto recordatorio de tributo a Pancho Jaime, que organizó su viuda, al conmemorarse el primer aniversario de su muerte, que se realizó en la esquina donde lo asesinaron (Antepara y Gómez Rendón) y en el que compartió escena con las bandas Blaze, Demolición y Abraxas. Luego lo oía en muchas guitarreadas esquineras.

Múltiples oficios

En algún momento Henry hizo televisión. Salía en el programa Los 100 amigos de Jorge Azín, uno de los pioneros de la televisión nacional  y llegaba al barrio con entradas para regalar pases de cortesía a la gente de la vieja guardia. Cuando recordaba esos momentos, decía “yo soy un chico TV que hizo cine”. No hizo cine nunca, lo más cercano que estuvo del cine, era cuando trabajó en el cine Variedades en el barrio del Seguro, que luego se llamó Lido y en el que nuevamente dejaba ver su condición de pana, pues tapiñado dejaba entrar gratis a los pelados del barrio.

Henry también era guía turístico. Solía ir al terminal y sabroso y querendón como era, se hacía amigo de los turistas gringos y europeos que llegaban. Los llevaba a la Bahía a comprar, a pasear por la ciudad, los llevaba de viaje a la playa a la sierra, los hacía conocer y vacilaba a la “tuerta”. Los turistas se sentían protegidos, disfrutaban de su compañía, de su guitarra y el negro los trataba bien. Era vivo, Guzi. De hambre no se moría.

Anécdotas

Del Negro Henry, tengo algunas anécdotas. Son varias, algunas personales, contaré tres.  Otra son jodas de barrio. Guzy era sorprendedor y se cogía sus giles para que sean su pato. Solía llegar al Ringo, cogiéndose la barriga, poniendo cara de dolor y se sentaba aquejumbrado en el banco de la esquina. No faltaba el “comedido” que le decía “¿Qué te pasa negro” y él con su voz ronca y cara de compungido decía: “es que me duele aquí (se señalaba la barriga), toca, toca, creo que tengo un tumor” y el pato, tocaba. Al tocar, su primera reacción era putearlo. ¿Qué le tocaban?  Le tocaban la “cabecita”. Henry bien dotado como era (no me consta, pero para que le llegue encima de la correa, debió serlo) se la subía hacia el ombligo y ese era el tumor que el “pato” veía. Los que sabíamos el desenlace nos cagábamos de risa, el negro se mandaba su estruendosa carcajada y gozaba al gil que tenía que quedarse frío, cabreado, pero frío.

En otras decía que era urólogo a domicilio y se ponía a disposición de la clientela para ofrecer sus servicios de diagnóstico y tratamiento, usando como medicina su  “aparato reproductor masculino”, dicho así con cultura y propiedad que hacía más fina la ocurrencia.

De las personales cuento tres. Ahí la primera. Cuando se graduó de bachiller mi tío Ramiro, toda la gente del Cristóbal que esa noche hacía fiestas en varias casas, llegó en gajo a la mía. Entre los compañeros de Ramiro, venía Henry. Mi abuela, al verlo entrar, asustada intentó cerrar la puerta, como siempre, Henry venía al último cuidando al personal y ya la gente había entrado. Yo que estaba pilas en la entrada, le digo, tranquila. Él es compañero de ellos, es pana de la gente. Nos saludamos y pasó. Mi abuela no podía creer que el negro era cristobalino. Me preguntó como así y se me ocurrió decir que era becado por deportista. Me dijo pero se lo ve mayor, y le digo: es que vago y repite años y como es deportista los curas lo dejan repetir para que compita en la Selección. Ya al día siguiente le contamos la verdad y el negro quedó de amigo de la casa.

Otra vez caminábamos por el barrio con mi esposa y mi pequeña hija que iba en su en coche. En la otra vereda caminaba, Henry, quien al verme se cruza la calle en actitud sospechosa y con cara de malo, se nos acerca y nos dice “entreguen lo que tengan”. La doña se puso pálida, temblaba, se quedó sin habla, mientras nosotros nos “ocupábamos de la risa” y nos dábamos un abrazo de oso. Ya cuando la doña se dio cuenta de que el negro era pana, reaccionó y le dijo: “Me hizo asustar, creí que era un maleante”. Él ríe y le contesta “Maleante yo, señora. Maleante, su esposo. Tronco de joyita que carga”. Luego vino la presentación correspondiente, le conté quien era lo, lo que significaba para el barrio y caminamos varias cuadras juntos. Yo lo jodía. “Ahora si nadie nos roba, llevo mi guardaespaldas”. Mi doña terminó queriendo al Negro.

Otra vez me fui de sandunga a la Calle Siete, una barra de salsa, situada en Pancho Segura y la Séptima. El lugar era para “morenos”. No se veía muchos lavados allí y allí me conocían por lo que iba con confianza. Una noche, me agarra por la espalda y me “apercolla” por el cuello un negro grandote que me dice “Así te quería encontrar, aniñado de mierda, ahora pagas por meterte con mi mujer” Yo blanco de miedo, temblaba y alcanzo a girar la cabeza y lo veo a Guzi, que me dice “Si ves como pagas. Acá tienes que venir pilas, gil del perejil”. Ese día terminamos de bohemia con la pata del Negro Henry,

Cada persona tiene su anécdota con él porque el negro tenía swin para la joda. Por eso se lo quería. Infaltable en las reuniones del Ringo. Las que amenizaba con su guitarra. Y cuya introducción era “Buenas tardes personal, vengo con mi show para niños de uno a 99 años”, Ya era zanahoria, predicador y hombre de Dios. Igual iba, no tomaba un trago, comía triple, eso sí, porque comía como bestia, y gozaba. Gozaba con los de la primera generación, con los de la segunda y nosotros los de la tercera, porque Guzi era amigo de todos. Un personaje popular del folklore de Guayaquil que supo hacerse querer y respetar. Un abrazo Negro Guzy, donde quieras que estés.

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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17 comments

  1. Fernando García

    Que buenas anécdotas Aurelio, yo que nos soy de mucha lectura, me gusta leer tus publicaciones, traen recuerdos increíbles de nuestra infancia, ahora con la historia del gran Guzigú. Un abrazo.

  2. Templado Aureliano. No lo conoci al Pana, con tu descarga es como si lo hubiera conocido de toda la vida. Eres un un BAKAN del Periodismo sin duda la Pluma que Embruja. Saludos mi Bro!!!

  3. Mario Rafael Maldonado

    Que bacan lo de Henry, también era mi pana, y hasta alguna vez fuimos a Montañita con Junior, otro amigo. El viaje fue un cague de risa de ida y vuelta. El negro era un bacán .
    Abrazos Aurelio

  4. Mauricio Mantilla/promo 35 CCC

    Aurelio, que buena descripción de uno de los personajes más famosos y queridos, creo yo de Guayaquil, siempre educado, siempre comportado, siempre respetuoso, siempre con su sonrisa de oreja a oreja, se hacía querer, felicitaciones por tan acertado artículo.

  5. DE LADITO :

    Que gusto leerte , saludarte y saber que estás bien mi Pana .

    Te envío un fuerte abrazo y muchísimas bendiciones para tí y toda tú familia.

    Abrazo
    Ricardo Gómez Bejarano
    Dolores Sucre # 417 y O’Connor

  6. Gustavi Arias S

    Que chevere recordar esos tiempos Aurelio, me llevaste al pasado, y eso que no me gusta leer, valió la pena. Quien no quería a Guzi, creo que ninguno se salvó de sus pasadas. En unq ocasión estaba en el cine con una pelada, y el negro me había visto entrar, no tuvo la pereza de esperarme afuera cuando terminó la pelicula. Cuando caminaba ya saliendo se nos acerca con la cara de loco y los ojos sobresaltados que te ponía cuando queria joderte, y la ve a mi amiga y luego a mi y me dice : «» HASTA QUE POR FIN VAS A PAGAR LA MUERTE DE MI HERMANO»» !!!.. mi amiga a punto del desmayo me dijo virando la rara hacia mí : «por Dios quien es ese hombre»… yo siguiendole la corriente me saqué la camisa y nos abrimos a «pelear», en ese momento se cagó de la risa y me dió un abrazo, comprenderas la puteada de la gente que esperaba ver que pasaba con el colorado que se le habia parado a semejante mole…🤭🤭🤭 mi amiga no me llamó como en un mes… ja ja ja.
    Quienes lo conocimos lo extrañaremos de verdad. Que en paz descanses mi pana el «guaraló» !!

  7. Gustavo Arias S

    Que chevere recordar esos tiempos Aurelio, me llevaste al pasado, y eso que no me gusta leer, valió la pena. Quien no quería a Guzi, creo que ninguno se salvó de sus pasadas. En unq ocasión estaba en el cine con una pelada, y el negro me había visto entrar, no tuvo la pereza de esperarme afuera cuando terminó la pelicula. Cuando caminaba ya saliendo se nos acerca con la cara de loco y los ojos sobresaltados que te ponía cuando queria joderte, y la ve a mi amiga y luego a mi y me dice : «» HASTA QUE POR FIN VAS A PAGAR LA MUERTE DE MI HERMANO»» !!!.. mi amiga a punto del desmayo me dijo virando la rara hacia mí : «por Dios quien es ese hombre»… yo siguiendole la corriente me saqué la camisa y nos abrimos a «pelear», en ese momento se cagó de la risa y me dió un abrazo, comprenderas la puteada de la gente que esperaba ver que pasaba con el colorado que se le habia parado a semejante mole…🤭🤭🤭 mi amiga no me llamó como en un mes… ja ja ja.
    Quienes lo conocimos lo extrañaremos de verdad. Que en paz descanses mi pana el «guaraló» !!

  8. Otton Baquerizo

    Que buena semblanza de GUZI infaltable en las últimas reuniones del Ringo que a propósito hay que retomarlas. De las anécdotas son reales hay mucho por contar el negro era muy querido por todo el personal del famoso Ringo QEPD

  9. Juan carlos Bolaños M .....COCO

    BUENA historia AURELIO TE FELICITO BROTHER BENDICIONES GRANDES RECUERDOS CON HENRY INOLVIDABLE GUZY UNA PELICULA 👍➕LA HISTORIA ABRAZOS Y SALUDOS D. LADITO TE FELICITO

  10. Mario Xavier Alvarez Tobar

    Bueno querido amigo,soy de la Cdlq. 9 de Octubre del barrio del parque de la Madre,7ma y 1era. Ueno en este momento me acabo de enterar de la muerte Del negro Henry,mi buen amigo,excelente personaje en el Sur,pana yuntas de mis hermanos Fallecidos Memo y Chugo…mi negro era especial,nunca te comía pescado era el único negro adefesioso que había conocido en toda la historia de él,cuando libabamos el pedia pollo Asado,jajaajj era un bacan ese negro,lastima que yo no estuve enfermo ese año,y me desconecté de mis amigos..una verdadera lástima. Gracias a Dios estoy bien ahora…

  11. Roberto freire

    Deladito Aurelio P. mi hermano que gusto saber de ti te saluda tu pana Pata Arrecha Roberto F. Que pena lo de guzigu el señor lo tenga en su gloria. Me gusto lo redactaste y escribeste memoria y vivencias de guzi cuídate un abrazo

  12. Abrahan Candelario.

    Saludos mi recordado Aurelio, que buena remembranza d eran querido personaje con quien tuve también algunas anécdotas vividas en tiempo de juventud, grande Henry de seguro le esta haciendo pasar buenos momentos en sus nuevas amistades, Dios lo tenga en su gloria fuerte abrazos Aurelio el infaltable en los torneos inter profesionales con los periodistas.

  13. Gracias A las amistades de mi padre x recordarlo mucho c lo agradezco enorme mente

  14. josue Simisterra Bastidas

    Gracias x escribir sobre mi padre

  15. gracias x recordar a mi padre

  16. Aurelio Paredes

    Josue. No hay de que agradecer. No se agradece lo que se merece. Henry era mi gran amigo y un personaje digno de destacar. Saludos

  17. Aurelio Paredes

    Josué. Fue un honor y un gusto. Henry fue mi amigo y un personaje en Guayaquil. Se lo merece. Saludos.

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