LOS IMPOSTERGABLES

A casi tres meses de haber quedado prohibidos los abrazos y quedar postergados para el después, extraño, desde el primer día, aquel que me daba con mis amigos en un ambiente de calma cada vez que acordábamos ir a disfrutar de un café en algún lugar ameno, o el que se hacía presente en medio de la alegría que desbordábamos en el bar karaoke o en los conciertos electrizantes, siendo las canciones las responsables, o el de la pose para “la foto del recuerdo” por solamente el hecho de habernos convocado. ¡Extraño aquellos, los de reencuentros después de semanas, meses, incluso de años!

Se me ha venido a la mente los abrazos de mis amigos más cercanos, que me reconfortaron cuando mi ánimo estaba como piedra que es arrastrada por la corriente. Igualmente, el abrazo profundo que le di a mi abuela materna los últimos días antes de que partiera, o el que pude haberle dado a mi abuela paterna que, por circunstancias de la vida, no pudo ser.

Echo de menos los abrazos que les di a mis muy especiales compañeros de viajes y aventuras, hace ya dos décadas, mientras nos despedíamos esperando volver a encontrarnos. Del mismo modo, echo de menos los que pude dar y recibir de aquellos que entonces sí volví a ver, aun cuando los miles de kilómetros de distancia nos habían mantenido lejanos. O los vibrantes que experimenté, que no quería que tuvieran fin y que parecían no tenerlo, porque detenían el tiempo…

Por supuesto, vuelve a mi memoria la sensación revitalizante de los abrazos de mis familiares y maestros cuando debí hacer algo por lo que se sintieron orgullosos de mí, los más sinceros, que se acompañaban de un beso en la mejilla y terminaban con un par de toquecitos en la espalda y con un “¡felicitaciones, Mariellita!”. O los de mis colegas cuando nos reuníamos a celebrar ocasiones especiales. ¡Y cómo olvidar los de gratitud que manifesté sin chistar, y los que me fueron otorgados cuando me fue posible ayudar!

En todo caso, ¿también les ha pasado lo que a mí?, ¿han recordado eventos importantes para ustedes que, si pudieran volver a vivirlos, en el tiempo actual no sería posible?

Hablando sólo de los abrazos que se recuerdan, entre tantas otras cosas que se han guardado en nuestras memorias, por el hecho de encarnar expresiones como amor, afecto, amistad, consuelo y fraternidad, cabe recurrir a ellos y vale la pena traerlos al presente cuando los necesitamos.

Por otro lado, sabemos que no son limitados a nuestra especie, también los animales pueden expresarse mediante un abrazo entre sí. Observar ese acto es sencillamente fenomenal.

Por último, pero no por eso los menos placenteros, los que se dan entre humanos y animales. Estos pueden ser los más genuinos e inocentes, sobre todo entre niños y sus mascotas como protagonistas.

Aunque se diga que los animales no son racionales, en ocasiones nos demuestran todo lo contrario y nos pueden dejar perplejos hasta con un simple abrazo.

Entonces, tampoco dudamos en rodearlos y estrujarlos con nuestros brazos cuando queremos expresar sentimientos positivos hacia ellos, y, por si esto fuera poco, nos emocionamos aún más al ser correspondidos, ¡y sin duda ésta es la mejor parte!

Al igual que sucede entre las personas, el mayor status de bienestar y confianza durante un abrazo con ellos, se crea cuando el vínculo es muy estrecho.

Abrazándolos y siendo abrazados espontáneamente, con ellos se produce un estado mental en el que los problemas se vuelven aprendizajes, la turbulencia calma, la tristeza alegría, y la noche se hace día.

Si no me creen, ¡compruébenlo ustedes mismos, o pregunten a algunos de mis amigos, los más abrazados y abrazadores que observan en estas fotos que amablemente me fueron compartidas!

En estos tiempos podrán hacerme falta los abrazos fuertes de mis amigos, los de mis familiares (los que están y los que no), los de mis maestros, los de mis colegas, o los de personas especiales que he conocido a lo largo del camino. Sin embargo, mis mascotas de cierta forma los han compensado, los suyos no me han sido aislados.

Ya sean acompañados de palabras, o los simplemente mudos que por sí solos lo dicen todo, sumados a un gesto amable, empatía y energía positiva, en el momento oportuno, todos y cada uno de los abrazos siempre nos han permitido exteriorizar y/o receptar un sentimiento, han representado emociones determinantes de los diferentes contextos de nuestras vidas, han sido únicos e irrepetibles cuando no sólo los hemos llevado a cabo con los brazos sino también con el alma, y ésos son los que se han quedado en nosotros de manera arraigada. ¡Cuán importantes son!

Por favor, apenas los abrazos vuelvan a estar en semáforo verde, ¡dejémoslos circular y sigamos creando más historias con ellos!

A veces, podemos precisar tan sólo de uno, que nos recuerde que aún estamos vivos…


Mariella Chacón Morales

Médica Veterinaria

WhatsApp: 593 984 010 758

E-mail: marielinha20@hotmail.com

Instagram: @mariellachaconmorales

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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