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UNA LEYENDA ETERNA

 

La vida, el tiempo, el destino y su fatalidad quisieron que Jorge Bolaños Carrasco, el popular “Pibe de Oro”, uno de los más grandes futbolistas ecuatorianos de ayer, hoy y siempre, y en mi criterio el mejor jugador de Emelec de todos los tiempos, y el segundo del país después de Alberto Spencer, no esté presente para vivir las horas gloriosas de su equipo del alma. No lo vio cumplir los 91 de vida institucional, celebrados el mes pasado (29 de abril), no lo vio coronarse tricampeón ecuatoriano, tampoco lo vio como el único equipo ecuatoriano en campeonar en todas las décadas, tampoco puede gozar del hermoso estadio Capwell de hoy, en el que él tantas veces deslumbró. En fin, no pudo ver muchas cosas. Como tampoco pudo verlas como Seleccionado Ecuatoriano, en que no pudo ver a su Tricolor (por la que jugó tres eliminatorias mundialistas), jugar tres mundiales de fútbol, tampoco pudo verla jugar contra campeones mundiales como Italia, Alemania o Inglaterra en esa justa mundialista. Pero más allá de lo que no pudo ver. Queda su recuerdo eterno, su legado de leyenda, su clase futbolística jamás superada y olvidada.

Hoy, un domingo 24 de mayo en que Revista Delado, presenta su edición 26, y al celebrarse coincidentemente, un año más de su partida, contamos su historia imperecedera, como tributo a lo grande que fue, a lo grande que es. Porque el “Pibe” se fue de la vida, no del mundo y su eternidad.

Dirán los poetas y líricos, o los religiosos consumados, que lo que no vio, de seguro, en algún lugar del cielo, él debe estar festejando esta historia en el que él es la historia misma. También dirán que donde esté, Bolaños sabrá que este recuerdo es una especie de recompensa al esfuerzo que durante 20 años de carrera dio en beneficio de su país, pues sobre una cancha de fútbol en su función de volante de armado (10), desparramó talento, habilidad, espectáculo, garra y coraje. Yo no sé si eso literalmente es cierto. Nadie me ha demostrado que hay vida, después de la muerte. Nadie ha regresado para contarlo. Pero más allá de posturas filosóficas, hay una realidad pragmática, Bolaños por su grandeza, merece que se escriba miles de páginas por él y se escriba con tinta azul, lo inconmensurable que es. Tanto es así que jamás podría escribirse una historia de inolvidables, sin que esté el “Pibe de Oro”, pues su nombre es de aquellas leyendas que traspasan el tiempo, que se convierten en eternos, a los que la muerte no puede hacerlos olvidar y cuya grandeza lo convierten en un inmortal de la historia.

Esta nota, es una entrevista inédita, que le hice hace 29 años, una tarde de mayo de 1991, que no fue una tarde cualquiera. Era una entrevista para una revista de Emelec que pensaba editar, so pretexto de la reinauguración del estadio Capwell que día antes se había reinaugurado con presencia de grandes leyendas emelecistas que hasta vinieron del exterior para esa fiesta. Armé el machote y le presenté el proyecto a Nassib Nehme, entonces presidente de Cluba, quien me dijo: “Hazla y me la traes. Allí hablamos”. Por mi condición de pésimo vendedor, no pude financiar el proyecto y ahí quedó la nota, inédita. Luego la quise poner en el libro de Emelec por los 70 años de vida institucional, obra realizada con el dirigente Omar Quintana (+), pero éste al igual que el proyecto anterior, jamás pudo ser publicado y hoy duerme el sueño de los injustos (no de los justos) en una computadora. Hoy recién la nota verá la luz. Ese día, en su taller industrial de electromecánica, lugar donde nos reunimos, conversamos, reímos, recordamos, nos tomamos un par de heladas y fue feliz de hablar del equipo de su alma. Esto fue lo que me contó de su propia boca (para dar gusto a una licencia literaria).

La nota, tal cual, como fue escrita. Sin cambiar nada, decía así:

LA ESTRELLA MÁS GRANDE DEL FIRMAMENTO AZUL

Dicen que su figura y su cuerpo eran la antítesis del fútbol, pero él fue, el futbol mismo. Nadie podía creer que esas piernas chuecas y arqueadas, con una curvatura exagerada hacia fuera de las rodillas en la que parecería que los pies y los tobillos se tocan entre sí, podían jugar fútbol. Pero no solo que jugó fútbol, sino que logró que el fútbol jugara para él, lo jugó como quien maneja una marioneta, manejando los hilos a su gusto y conveniencia, haciendo con la pelota lo que quería, sin importar rivales ni condiciones del campo o climáticas. Donde jugara, él era la sensación. Por eso y más, Jorge Bolaños Carrasco, el “Pibe de Oro”, es la más grande estrella en el firmamento Azul.

Los términos con los que lo elogió la crítica especializada, los hinchas, sus compañeros y rivales, sus entrenadores y dirigentes son muchísimos. Con él nunca se agotan los halagos, los adjetivos superlativos, las frases poéticas y las descripciones mágicas para exponer de su calidad futbolística. Los términos son muchos, desde extraordinario, pasando por mago, genio, exquisito, predestinado, talentoso, hábil. En fin, palabras para definir su fútbol son muchas. Quizá la definición más exacta para describir su significado, es decir que la totalidad de los entrevistados a los que pregunté por Bolaños, al instante de escribir esta nota, coincidían en decir que era el mejor jugador ecuatoriano o extranjero que ha jugado en Emelec.

“Era un mago, lo hacía todo fácil. ” decía José Vicente Balseca. «Ese pelado era grande, no soltaba la bola, creí que lo iban a romper, pero era tan genio, que hasta faulearlo era difícil”, dijo Carlos Raffo. “No hay palabras para describirlo. Genio es poco”, acotó Enrique Raymondi. “Nos decían los Cinco Reyes Magos, pero el Mago era él, nosotros solo éramos sus acompañantes”, elogió Roberto “Pibe” Ortega”. Eso dijeron sus compañeros de delantera en el mejor ataque que Emelec formó y que deslumbró entre 1962 y 1963.

“Fue un lujo jugar con él. Era tan bueno que tenían que marcarlo tres e igual a todos se los llevaba”, señaló Jaime Ubilla, “Tuve la suerte de jugar con él, era grandioso”, resaltó Carol Farah. “Era tan bueno que no se sabía a la final si era derecho o zurdo, porque jugaba con las dos piernas. En verdad era zurdo, zurdo, pero podía manejar la derecha con facilidad. Es algo que muy pocas veces vi en el futbol”, dijo Manuel “Chamo” Flores. “Era tan bacán que el entrenador Fernando Paternoster, en la charla técnica, con su dejo argentino, le decía: “Pibe, jugá como tú sabés y hacé en la cancha lo que tenés que hacer”, dijo Manuel Ordeñana. “Fue el mejor interior con el que jugué en mi vida. No hay otro como él”, dijo Alberto Spencer, el mejor futbolista ecuatoriano de todos los tiempos, que lo tuvo de compañero en otro equipo y en la Selección. Y si lo dice él, hay que creer.

Sus compañeros, los que jugaron con él, los que recibieron sus pases, festejaron sus goles y atestiguaron su entrega por la divisa azul, son quizá el mejor termómetro para medir lo que Bolaños fue en Emelec. Y testimonios hay más, cosas parecidas dijeron de él, Cipriano Yu Lee, Carlos Maridueña, Alex Terán, Wilson Quinto, Carlos Pineda, Rómulo Gómez, Galo Pulido, Cruz Ávila, Bolívar Merizalde y muchos más. Es que fueron tantos los que lo elogiaron.

Y tantos no pueden equivocarse. Los periodistas críticos con conocimiento y bases ciertas, tampoco se resistieron al halago. “La mayor virtud de Bolaños fue la de mantener una increíble regularidad en sus actuaciones. A este crack nunca se le conoció un partido malo. Aparte del gran derroche físico que hacía en la cancha, unía una natural maestría para conducir el balón o protegerlo del rival. Casi podría decirse que Jorge Bolaños en Emelec era un espectáculo aparte, pese a la marcación severa que fue objeto”, escribió Mario Valdez, en la página 73 del libro Emelec y su historia, escrito en 1979. “Elegante, sobrador, bravo, virtuoso y gambeteador, todo aquello que ha representado Emelec está sintetizado en los grandes años del Pibe de Oro”, detalló Mauro Velásquez , en la página 31 del libro de Valdez. “Nadie que se recuerde había tenido un ascenso tan vertiginoso, espectacular. Y sobre todo, que iluminara la cancha con su juego lleno de colorido. Enganchaba hacia adentro, salía hacia el costado menos previsto por el adversario. Era como un mago que sacaba conejos de una galera extraña. Se divertía con la pelota y daba espectáculo a la tribuna que terminaba aplaudiéndolo a rabiar. Los rivales se morían de iras, lo querían matar”, escribió Guillermo Valencia León “Valenciano” en su artículo: “Bolaños dejó el Fútbol y murió el Ballet Azul” que se publicó en la página 33 del libro de Mario Valdez.

En fin se ha escrito tanto de Bolaños que poco resulta nuevo. Y claro, Bolaños fue un ser humano. No era perfecto. Defectos tenía. Son esas “verrugas” de las que habla la teoría periodística para cuando se escribe una nota en la que hay que señalar que los personajes no son perfectos y que hay que citarle sus virtudes y defectos, Y estos existen en la vida de Bolaños. De él cuentan que no le gustaba el ejercicio físico, que era algo indisciplinado, algo díscolo, que se rebelaba a ciertas reglas, que era malgenio, peleón en la cancha, reclamón con los árbitros, incluso que le gustaba la bohemia. Pero ningún defecto o “verruga periodística” le quita la grandeza a Bolaños.

Genio y figura

Jorge Washington Bolaños Carrasco, tan guayaquileño como Emelec, nacido un 26 de junio de 1944, en el hogar formado por el industrial de madera, luego trabajador de una hacienda bananera, oficinista y basquetbolista ecuatoriano, Silverio Bolaños Ruiz y la ama de casa peruana (limeña), María Victoria Carrasco Ortiz, que procrearon dos hijos, él, (el mayor) y María (tiene además ocho hermanos paternos), es el prototipo del hombre humilde que creció en las entrañas de los barrios y que tiene en la calle al mudo testigo del crecimiento deportivo de niños que sueñan con ser futbolistas y que viven para ello, creció cobijado por su amor por la pelota de trapo, de esas que se hacían con medias y telas viejas y que no bastaban para esconder la calidad innata que tuvo desde siempre.

“Yo le di a la pelota desde pequeño, creo que a los cinco años ya jugaba. Yo viví en varios barrios en los que lo que más hacíamos es jugar indor en las calles. Jugábamos desde la mañana hasta que había luz, Yo viví en Seis de Marzo y Manabí, y en Argentina y Lorenzo de Garaycoa en el sur; en Juan Arenas y Padre Solano, Santa Elena entre Padre Solano y Alejo Lascano y Piedrahita y Santa Elena, en el centro., en la zona del Parque de La Madre y Las Cinco Esquinas. En época de vacaciones jugábamos todo el día, en época de clases, que era de doble jornada, ya no se podía salir mucho, pero igual nos escapábamos. A veces me escapaba de clases para armar un equipo e irnos por diferentes barrios a jugar, a veces apostábamos y como teníamos un equipazo, los pelábamos. Sacábamos para las colas y los dulces. La vida era pobre pero linda. Siendo muy pequeño, mis padres tenían muchos problemas en su relación. El antes de conocer a mi mamá, había sido oficinista pero se fue a trabajar en un barco y en un viaje al Puerto de Callao en Perú, conoció a mi madre, se la trajo para acá y se casaron hasta que se divorciaron en 1963. Por esos problemas, mi mamá se iba a su tierra por largas temporadas, así que yo me críe con mi tía María Bolaños Ruiz, hermana de mí padre. Ella era quien me hacía las pelotas de trapo porque no había para comprar una pelota de verdad y era ella quien tenía que ir a la escuela y al colegio a justificar mis faltas a clases. Cuando mi madre estaba aquí, me decía, primero estudiar, luego graduarse y después, pensar en jugar. No al revés. Pero yo hacía al revés, llegaba con los pantalones rotos y los zapatos despegados sin suela y me daban duro».

«Mis barrios eran peloteros y muchos de los que vivíamos allí llegamos a profesionales. Pero antes jugábamos en las calles y en las Ligas. De mi niñez recuerdo a Arias, Tolozano, Rodríguez, Vera, Cantos. A los 13 años jugué en El Sagrario del barrio de Gómez Rendón y Chimborazo que jugaba en la Liga Salem, a veces se armaban unas peleas que había que salir corriendo. Allí jugaban los hermanos Mawyín, Milton Pérez, Galo Pulido que fuimos profesionales. Ya de más grande, a los 15 años, jugaba en las calles aledañas al Parque de la Madre, de esa zona saltaron al profesionalismo los hermanos Izaguirre y Pinto, Tolozano, Sandoval, Marshall, “Cucho” Gómez, “Ojitos” Vera, “Pájaro” Bayona. El fútbol de Guayaquil nació en las calles”, cuenta el Pibe.

La leyenda cuenta que cuando tenía apenas ocho años de edad, “Bolañitos” era el mimado y la fantasía de los vecinos del barrio de las “Cinco Esquinas” del Parque de la Madre en el centro de Guayaquil, que apreciaban su desparpajo para jugar con una habilidad que solo la tienen los elegidos y una fuerza de carácter que sólo poseen los líderes. Dicen que su cuerpo, su figura eran la antítesis del fútbol, pero él fue el fútbol mismo. Con sus piernas arqueadas, su estatura baja y medio gordito, demostró que la calidad no está sólo en lo físico, está en el talento y a él le sobraba. Talento que le sobró desde siempre, desde cuando era un niño y luego adolescente y jugaba en sus colegios, Vicente Rocafuerte y Tarqui, en los diferentes equipos amateur de las Ligas Norero y Salem como Guayas, El Sagrario, Nacional, Brasil y Balseca, llamado así en honor a José Vicente Balseca, “El Loco”, una figura de leyenda de Emelec.

Justamente fue el “Loco” quien una tarde de 1956 le dijo a su compañero de equipo, el argentino Mariano Larraz, que además de jugar, entrenaba a las categorías menores, que en el equipo creado en su honor y al que él apoyaba con los uniformes, jugaba un muchachito que la rompía. Lo fueron a ver y no se equivocaron. Así en 1957 con 13 años de edad siendo estudiante de segundo año de secundaria del colegio Vicente Rocafuerte, Bolaños se integró a las divisiones prejuveniles de Emelec. Tal fue su clase que a los 14 fue ascendido a juveniles y a los 15 subió a primera división, recibiendo su filiación como futbolista profesional un 7 de mayo de 1958.

Y como la calidad no sabe de edad, una noche del domingo 28 de junio de 1959, con apenas 15 años de edad, el director técnico italiano – argentino, Eduardo Spandre, lo hizo debutar profesionalmente en la cancha del estadio Capwell Así, Bolaños, vistiendo una camisa de seda celeste con franja blanca, abrochada por gafetes, se estrenó Emelec en el primer partido del campeonato de la Asociación del Fútbol del Guayas ante Patria que su equipo perdió 1-0 y en el que él entró al cambio a remplazar a Rómulo “Cucho” Gómez. Desde esa misma noche, “El Pelado”, como le decían por entonces por su pelo corto rapado casi al estilo militar, deslumbró a todos.

“Nunca olvidaré esa noche. Yo estaba en el colegio, pero yo ya estaba en Emelec, mi padre y mi tía no sabían. Entrenaba escondido. La noche del debut, salí de casa sin decir nada. Mi padre escuchaba el partido por la radio y oía de un tal Bolaños que estaba jugando bien. Yo llegué a casa, cambiado de ropa, como que si nada hubiera pasado y les conté, pero no me creyeron. A los dos días sale la noticia del partido en el periódico y me descubren, me dieron duro con el San Martín que era un látigo de cuero, por no haberles avisado para irme a ver jugar. A partí de allí tuve el apoyo familiar y pude jugar tranquilo. Yo le decía a mi tía, ya verás que estás piernas nos va a dar fama y dinero y voy a jugar en la Selección y en el extranjero”.

Fue el inicio de una carrera brillante. Tras su debut, casi un mes después, volvió a las canchas, un domingo 12 de julio de 1959 en la cuarta fecha del torneo de Guayaquil, en un partido que Emelec goleó 8 – 1 a Panamá en el Capwell, en el cual entró al cambio por el argentino Américo Castromán. Luego, el “Pelado”, debió esperar casi tres meses para volver a jugar en Primera porque en ese ínterín se paró el campeonato local para jugar un cuadrangular internacional por motivo de la inauguración del estadio Guayaquil (Modelo) en el mes de julio por las fiestas de Guayaquil y se requería de jugadores de experiencia. Pero ese partido del reentré será inolvidable. “Fue mi primer Clásico. Yo quería jugar contra Barcelona, era lo que todos los jugadores querían: jugar un Clásico del Astillero. No había podido hacerlo en la primera vuelta del campeonato local, ni en la inauguración del Modelo y este era el último partido de ese año, y ya estábamos la ronda de revanchas. Así que era algo que quería con ansias. Recuerdo que entré al cambio en vez del costarricense Saningo Soto. El partido fue en el Modelo y goleamos 4-1. Fue como cumplir un sueño”. El partido al que se refiere Bolaños, fue un domingo 18 de octubre de 1959 y a pesar de jugar pocos minutos demostró que era el nuevo niño prodigio del fútbol nacional.

Una semana después, un domingo 25 de octubre del 59, en el estadio Guayaquil, Bolaños que había jugado tres partidos al cambio, se estrenaba como titular por primera vez en su vida. Fue en un partido que su equipo perdió 3-1 con Everest. Esa tarde formó delantera con Alberto “Mejicano” Mera, el argentino Américo Castromám, Carlos Alberto Rafo, Saningo Soto y Natalio Villa. Ese día el Pibe fue sustituido en el segundo tiempo por Bolívar Herrera. A partir de ahí y durante 20 años, Bolaños siempre fue titular y crack de primera plana.

Palmares brillante

Con Emelec alcanzó la titularidad en 1960 para la segunda ronda del Torneo de Guayaquil, tras entrar al cambio en ocho partidos de la primera ronda. Esa confirmación como titular en el campeonato local en el que fue vicecampeón y luego en el campeonato ecuatoriano, le sirvió para ser nominado a la Selección Nacional que disputó por primera en su historia disputó las eliminatorias mundialistas en una ronda de dos partidos frente a Argentina previo al Mundial de Chile 1962. Su llamado se convirtió en un record pues él fue convocado a pesar de contar con tan sólo 16 años, una marca difícilmente de igualar, más aún si se considera que el “Pibe” fue titular ante los argentinos que ganaron ambos partidos (6-3 en Guayaquil y 6-0 en Buenos Aires).

En esa eliminatoria, el “Pibe” llamado así por el técnico argentino Mariano Larraz que usó una expresión muy argentina para llamar a los jóvenes, impresionó en dichos partidos al estratega argentino Renato Cessarini, al punto de que el gran River Plate de Argentina, se interesó en él y en 1961, lo llevó a su equipo de sexta categoría (divisiones menores). Bolaños estuvo trece meses en Argentina y volvió en febrero de 1962 a su Emelec del alma, para jugar la primera Copa Libertadores del equipo “Eléctrico” en su historia. Torneo al que clasificó tras ser campeón nacional del año anterior (1961). Ahí ante Millonarios de Bogotá y Universidad Católica de Chile, el “Pibe” volvió a ser figura de talla internacional y fue figura clave de esa histórica victoria de Emelec por 7-2 al equipo chileno, en el que con habilitaciones suyas, su compañero Enrique Raymondi, anotó cinco goles.

Tras ese torneo, en 1963, Bolaños tuvo que cumplir con el Servicio Militar Obligatorio y jugó por el equipo del Quinto Guayas en los torneos militares, a la par que lo hacía en Emelec en el campeonato local y el nacional. Era tal la calidad del Pibe que le podía jugar cuanto torneo se le presentase. Ese mismo año, trascendió la noticia de que lo quería el Milan italiano en calidad de prueba, algo que él no aceptó, pues quería contrato fijo y la negociación se truncó. Y ese fue el preludio de su carrera nacional e internacional. Bolaños estuvo en Emelec doce años, hasta 1969, período en que fue tres veces campeón de Guayaquil (1962, 64 y 66), una vez campeón nacional (1965), tres veces subcampeón y jugó cuatro Copa Libertadores (1962, 66, 67, 68).

Con Emelec jugó 272 partidos (cuatro en 1959, 26 en 1960, cuatro en 1961, 36 en 1962, 19 en 1963, 14 en 1964, 32 en 1965, 46 en 1966, 40 en 1967, 37 en 1968, 13 en 1969 y uno en 1974) partidos y anotó 51 goles
(siete en 1960, dos en 1961, diez en 1962, uno en 1963, nueve en 1965, seis en 1966, 13 en 1967, y tres en 1968). Las cifras corresponden al total de partidos jugados y goles anotados ya sea en partidos oficiales o amistosos. Oficialmente jugó Campeonato de Guayaquil, Campeonato Nacional y Copa Libertadores de América.

Uno de esos 51 goles que anotó es considerado de otro mundo y reconocido por los hinchas como el mejor tanto que se marcó en el estadio Guayaquil en toda la historia. Sucedió un miércoles 31 de marzo de 1965 en un partido amistoso que los Azules ganaron 2-1 a la Selección de Paraguay, con un tanto suyo logrado a los 38 minutos de juego y otro de Bolívar Merizalde. El Universo relató así la terminante acción: “Una espectacularllevada de Bolaños que elude en un costado (derecho) del área a dos defensas rivales y cuando se enfrenta al arquero (que, muy cerca del primer palo, habría esperado un centro retrasado) desde un ángulo imposible envía a las redes el balón. Un gol para verlo, más que para narrarlo”.

El recordó su conquista:  “Yo avancé con la pelota por el lado derecho, me salió un defensor y me lo llevé, luego me salió otro y también me lo barrí, me salió uno más, lo cabrié y lo dejé en el camino, hasta que llegué a la raya de fondo, casi por la esquina del corner, avance por la raya y desde ahí sin ángulo, disparé al arco, la bola hizo un efecto raro y entró, el arquero nada pudo hacer.”. El arquero fue Arturo Galarza, hermano materno del portero emelecista Ramón Mayeregger quien minutos antes había entrado al cambio a remplazar a Orrego.

Tras dejar Emelec en 1969, luego de una agria polémica con el entonces director técnico, Jorge Lazo, “El Pibe” cerró un ciclo brillante de infinitas alegrías, que no pudo ser olvidado nunca ni siquiera por el sinsabor de su salida. “Fue una frustración muy grande salir del Emelec al que le había entregado mi vida por 12 años y que fue el club en el que nací y el que hubiera querido terminar mi carrera. No fue justa ni decente la forma que salí, solo porque a un entrenador se le ocurrió creer que ya estaba viejo y que había que dar paso a la juventud, cuando modestia aparte, aún no había nadie para remplazarme. Tuvieron que traer alguien del extranjero para llenar mi puesto y no pudo hacerlo. No creo que merecía que me boten de la noche a la mañana por obra de un hombre que quiso darse aires de importancia y hacerse famoso a costa mía. Salí junto a otros compañeros símbolos de Emelec como Pulido, Mina y Elí Durante, por la incomprensión de un individuo al que no quiero mencionarlo porque es mejor mantenerlo en el anonimato y que creyó o quiso creer por pica personal, que yo ya estaba acabado para el fútbol, cuando apenas tenía 25 años. Me duele que los dirigentes no lo hayan puesto en su sitio y le hayan hecho caso. El luego se creyó un intocable. Fue jugador y después entrenador. Ahora las oficia de periodista. Nunca quise irme de Emelec. Nunca. Aunque debo reconocer que había bajado en mis actuaciones, todavía estaba entero. Reconozco que hubo algo de bohemia, mis padres se habían separado, eso me afectó mucho, yo en ese tiempo vivía en la concentración del Capwell y tenía algo de libertad, pero se tejieron tantos comentarios y la cosa no era para tanto. Si yo me hubiese excedido no hubiera destacado en Barcelona y en la Selección, de la forma que destaqué. Cuando salí del equipo, me propuse que tenía que mostrarle a ese hombre que estaba equivocado y que yo seguía siendo un gran jugador y lo hice. Lo peor de todo es que el supuestamente era mi amigo, pero fue un ser falso que quiso desaparecerme del fútbol y no lo logró.”

Nuevos rumbos

Tras esa salida polémica, pasó al América de Quito para jugar la Copa Libertadores de 1970, en una transacción que levantó polvareda. La anécdota cuenta, que tras su salida de Emelec, Barcelona fue tras sus pasos, pero los directivos “Azules” se negaron a negociarlo, pues nunca iban a dar su símbolo a su tradicional rival. Entonces apareció la astucia y sagacidad del dirigente “Torero” Galo Roggiero, para hacer la “jugada perfecta”. Él “hizo” que América lo compre, para luego de la Copa, transferirlo a Barcelona.

Así tras jugar el torneo internacional con los “Cebollitas” quiteños, Bolaños pasó a Barcelona y escribió otra historia. Con los “Toreros” estuvo siete temporadas, desde 1970 a 1975 y en 1977, con un breve paso por el Miami Toros de Estados Unidos entre abril y julio de 1973, en una transferencia duramente criticada por los dirigentes barcelonistas que protestaron a la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), argumentando que no podía seguir en el equipo norteamericano, porque el jugador pertenecía a sus registros. En esa época, se habló de sanciones, de su salida del club, de su vuelta a Emelec (incluso jugó por Emelec un amistoso en 1974), pero nada de ello se dio y Bolaños volvió a Barcelona para jugar las temporadas de 1974, 1975 y 1977, porque la de 1976 la hizo en Nueve de Octubre. En su estancia “Amarilla”, el “Pibe” fue dos veces campeón nacional (1970-71), y jugó dos Copas Libertadores, 1971 y 72 en que fue semifinalista.

Por una temporada, 1976, Bolaños jugó en el Nueve de Octubre. Terminado el campeonato, volvió a Barcelona para el torneo de 1977. Tras un año sin jugar (1978), regresó al fútbol para terminar su carrera en Liga Deportiva Estudiantil (LDE) en 1979 con 35 años de edad. Al final, en su vida de clubes, Bolaños fue siete veces internacional en Copa Libertadores (cuatro con Emelec, dos con Barcelona y una con América).

Con la Selección Nacional, Bolaños jugó 48 partidos (27 oficiales y 21 amistosos), siendo nominado siete veces para tres torneos internacionales. Su debut con la Tricolor se dio cuando el director técnico uruguayo Juan López, con apenas 16 años, en algo que sorprendió a la crítica y la afición, lo alineó en un partido amistoso jugado en el estadio Capwell, el miércoles 23 de noviembre de 1960 ante Deporte Caldas que fue goleada ecuatoriana de 4-1 con un gol de él. Mejor debut no pudo tener. Los otros tantos fueron de José Vicente Balseca, Clímaco Cañarte y Antonio Figueroa. Ese día formó delantera con José Vicente Balseca, Leonardo Palacios, Carlos Alberto Raffo y Clímaco Cañarte, siendo remplazado por Antonio Figueroa.

Con la Tricolor jugó cuatro eliminatorias mundialistas a Chile 1962, Inglaterra 1966, México 1970 y Alemania 1974 y en todos los partidos fue titular. En la primera eliminatoria ante Argentina jugó los dos partidos de la Serie; en la segunda, jugó los cinco partidos de la serie, dos ante Colombia y tres ante Chile con el que se jugó un partido de definición que fue favorable a los chilenos; en la tercera jugó los cuatro partidos, dos ante Uruguay y dos ante Chile y en la cuarta, jugó los cuatro partidos de la serie ante Uruguay y Colombia. Por Copa América jugó una Copa América, la de Bolivia 1963 siendo titular en los cuatro partidos, además estuvo en las eliminatorias ante Paraguay en 1967, jugando los dos partidos de la serie. Ese año se jugó un sistema de clasificación para acceder a ese torneo y también jugó el torneo amistoso Copa Independencia de Brasil 1972, para conmemorar el 150 aniversario de la Declaración de la Independencia brasileña. El torneo fue conocido como Mundialito por la participación de 14 selecciones de igual número de países, más dos combinados de las naciones de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) y una de la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf)

Su última vez como Azul

En su historia futbolística, hay un detalle anecdótico, muy pocas veces recordado. A inicios de 1974, “el Pibe” estaba en problemas con Barcelona, por su viaje a Estados Unidos para jugar en el Toros de Miami. Entonces se habló de su vuelta a Emelec. Los dirigentes quisieron ficharlo y Bolaños mostró su agrado de volver. En esos coqueteos andaba, cuando se volvió a enfundar la camiseta azul y ploma para un partido amistoso internacional. Fue un domingo 3 de marzo del 74 en el estadio “Modelo” Guayaquil para enfrentar al Defensor Lima de Perú con el que se empató sin goles. Ese día alineó junto a Eduardo “Ñato” García en el arco; “Víctor “Cepillo” Pelaez, refuerzo barcelonista, el uruguayo José María Ravel que había llegado para reforzar el equipo pero que no pasó la prueba, Jefferson Camacho y Jesús Ortiz en la defensa; otro uruguayo que tampoco logró fichar para esa temporada Nelson Presente que se dio el lujo de jugar con el “Pibe; y Wilmer Gómez, Ricardo Armendáriz, Felix Lasso, y Marco Guime en la delantera.
Estaba lejos de ser el pelado que legó a Emelec en 1956. Ni el corte de pelo era el mismo, ahora lucía una melena que le tocaba los hombros. Pero aunque en ese partido no mostró todo su caudal, seguía mostrando ser el jugador de calidad que siempre fue. Esa fue la última vez que vistió de azul y plomo. La vez que puso a soñar al hincha con que volvería y que finalmente no pudo ser, porque Barcelona se negó a transferirlo.

Prematuro adiós

Ese día no volvió…a l menos a jugar, porque como el mismo me lo dijo “¿Volver a dónde?, si yo jamás me fui de Emelec. No estuve presente en la cancha en mis últimos años, por cosas de la vida, pero azul siempre fui, porque Emelec del corazón, jamás se fue. Córtame las venas y verás salir sangre azul. Yo seré emelecista hasta que me muera.” Bolaños se alejó de la vida terrenal el 24 de mayo de 1996 a los 52 años, víctima de una enfermedad pulmonar. Desde ese día, Bolaños dejó el mundo de los vivos para llegar al espacio de los inmortales. De esos que permanecen en la historia y la leyenda por siempre, por ser lo que fue: Un grande. Bolaños es ahora una leyenda. Una leyenda Azul. Inolvidable por siempre tanto que hasta ahora es la más grande estrella que brilló en el firmamento Azul.

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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10 comments

  1. CARLOS ANTONIO ALEJANDRO RUIZ

    LA LEI COMPLETA MUY BUENA QUE VA » EXCESIVAMENTE EXCELENTE » SOY EMELECISTAS NACI 1977 PERO LEER ESTO ME LLEVO EN ESOS TIEMPOS QUE NUNCA VI CON JORGE BOLAÑOS YA QUE NOS DEJO 1996 QUE FALTA NOS HACE UN JUGADOR DE ESTA CLASE EN NUESTRO EQUIPO TIENES UN MATERIAL MUY DIFERENTE QUE CUALQUIER EMELECISTA QUISIERA TENERLO DE COLECCION UN ABRAZO Y CUMPLE TU SUEÑO DE PUBLICARLA

  2. Aurelio Paredes

    Muchísimas gracias Carlos Antonio. Motivadoras palabras de las cuales me siento honrado. Me alegra que emelecistas jóvenes valoren la historia de nuestro querido club. Como esa entrevista tengo decenas de otros jugadores que ya partieron y con los que tuve el honor de conversar. Ojalá algún día se pueda publicar esa historia. Gracias por sus palabras. Saludos.

  3. George Bolaños

    Don Aurelio mo nombre es George Bolaños hijo del Pibe genio y figura muchas gracias por su articulo en verdad me hacia falta saber mas de mi padre a pesar que pase cosas lindas con el. Pero el siempre guardo cosas. Y la verdad siempre escuchaba historias de amigos de mi papa cuando nos juntabamos en eñ estadio o taller o donde estuvieramos in orgullo ser su hijo y si como usted pone en su articulo tambien tenia errores pero no era discolo ajaj el resto si , pero algo qie el tenia era muy buen amigo y le gustaba ayudar . En verdad le agradezco mucho por publicar este articulo . Me sacaron lagrimas de tristeza , alegria y orgullo.
    Un gran abrazo Don Aurelio

    Attm .
    George Bolaños Macias .

  4. Makarios Bolanos L

    Mi nombre es Makarios Bolaños,soy hermano de George,quiero felicitarlo x su artículo ,bien detallado y a la vez con mucha información personal y futbolistica.Es muy grato recordar y saber de nuestros legados en la historia del futbol.Le agradezco x su artículo,,reciba un cordial abrazo en nombre de mi familia y de mi parte , muchas gracias y lo felicito x escribir esa historia,mi hermano se la merecia x q el siempre estará en nuestros corazones.

  5. Aurelio Paredes

    Buenos días, Don Makarios. Un gusto y un honor haber escrito la historia de Jorge, una leyenda del fútbol ecuatoriano. Me agrada mucho que le haya gustado el escrito. Me siento honrado de sus elogiosas palabras. Gracias. Y sí, El Pibe se merece ser recordado por lo grande que fue. Saludos.

  6. Aurelio Paredes

    Saludos don George. Que honor recibir las palabras del hijo del Pibe. Un gusto enorme para mi, recibir su comentario. Acá se dice díscolo a los rebeldes, a los que no se rigen a normas establecidas, en ese sentido fue puesta esa palabra. Jorge fue muy apreciado en el mundo del fútbol y si sabía de su calidad humana. Me siento honrado de sus comentarios y me alegra mucho que le haya gustado el artículo. No me hubiera imaginado que pueda llegar a su familia y que su hijo, su hermano, lo lean y me escriban. Un honor para mi. Jorge fue grande del fútbol y merecía un reconocimiento. Saludos.

  7. El mejor jugador de Emelec, elejido por muchos de los que lo vimos, y por muchos de la historia, todas las personas que vieron futbol del 50 al 2.000, siempre elijen a Jorge Bolaños, como el mejor jugador despues de Spencer, leyendo su historia, me apuntala que yo tambien elijo como el mejor de Emelec, en una encuesta que hicimos para la revista Pasion Azul, en la eleccion que duro un año, elijiendo por decadas y el total de los 90 años, en su puesto fue ganador con el 37,74% de las preferencias, el segundo Miller Bolaños, estuvo lejos con el 11,59 %, Como el mejor jugador de Emelec en su historia tambien lo gano con 17,99%, en segundo puesto estuvo el historico Ñato Garcia con el 15,83 % y tercero Raffo con el 15,11 %, Gracias a Dios jugo y amo al Emelec

  8. Victor Fausto León Mantuano

    Saludos Sr. Aurelio Paredes, vi jugar al pibe Bolaños, en Barcelona y Emelec, Selección de Ecuador, jugador de gran temperamento y calidad, con sus excelentes comentarios, está dicho todo.

  9. Sr León. Muchas gracias por sus comentarios y por leernos. Yo no tuve la suerte suya de ver jugar a Bolaños en sus inicios. Ya lo vi de manera consciente a mediados de los 70, pero he leído mucho de el. Además mis primos mayores y maestros del periodismo como Don Ricardo Vasconcellos o Don Alberto Sánchez Varas, me han contado de su grandeza. En Emelec es un ídolo y referente.

  10. Saludos, Simón. Yo no pude ver al Bolaños de los inicios. Ya lo vi en los 70, igual, un jugadorazo. No por algo ganó la elección que tu organizaste y fue electo el mejor 10 de la historia de Emelec. Y muchos lo ponen como el segundo mejor jugador de la historia detrás de Spencer. Un referente en Emelec. Un símbolo. Gracias por escribir y comentar. Un abrazo.

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