ANDINO EL CARRO DIVINO

¿Tobi, en que nos vamos? “En mi Andino”. “Toma mi huevo por adivino”. La frase – broma, era clásica en el Ringo, la esquina en que yo paraba en mi juventud, en los años 70. Pero no solo era la frase Ringuera, era la típica broma del Ecuador de los 70. Te preguntaban ¿Cómo es que se llama ese carro nacional? ¿Cuál es el carro de Aymesa? Y el que decía Andino, se llevaba su respuesta. Si entiende la broma, seguro anda por los 50 – 60 años de edad. Los jóvenes hoy no la entenderían. Pero para el que entiende y para el que no, hoy vamos a hurgar en el baúl, para traer al recuerdo, al auto Andino, el carro divino, un vehículo nacional fabricado en los 70, que fue novedad y muy popular en esos tiempos y sin duda, uno de los iconos de la industria automotriz ecuatoriana.

¿Qué cincuentón o sesentón? No recuerda a ese coche tipo jeep, de modelo rústico, feo, para muchos, pero que era rendidor y todo una nota. Yo disfruté mucho el Andino, porque un gran amigo, que hoy ya no nos acompaña en este mundo, Iván Farra Alvarado (Tobi), tenía uno, que nos transportaba a las fiestas, a las playas, a los paseos, a levantar peladas, a acompañar a los amigos motocrosistas a las pistas o a los futbolistas a las canchas. Si ese Andino hablara……. Pero hoy no va a hablar el Andino de Tobi. Hoy vamos a hablar del Andino, carro que marcó un antes y un después en la historia de la industria nacional del ensamblaje automotriz.

Andino, fue un automóvil hecho en Ecuador por la firma Aymesa, basado en el programa BTV (Vehículo de Transporte básico por sus siglas en inglés) de la concesionaria Bedford/Vauxhall y luego GM (general Motors). El programa BTV buscaba desarrollar autos de bajo costo y alta adaptabilidad para los países en desarrollo y se inició en Malasia, adoptándose en varios países de América latina, entre ellos Ecuador. El pueblo popularmente lo llamaba como “el trabajo manual de los militares” porque en esa época, Ecuador era gobernado por un militar (el general Guillermo Rodríguez Lara), que le dio un gran impulso a dicho, auto, incluso él tuvo el honor de manejar la unidad No. 001 del Andino, cuando en una magna ceremonia, salió de la planta ensambladora a las calles en una ceremonia de lanzamiento del producto.

Una nota de Wilkipedia, define las características de este carro: “El Andino usaba los componentes estructurales del programa BTV desarrollados en colaboración entre marcas de GM Vauxhall, Opel, que eran importados , usando una motorización de General Motors (Bedford 1256 cc y/o Opel K180) como base propulsora, y con una carrocería simple, de líneas cuadradas derivada del proyecto BTV estilo kei car”
Su historia.

Wilkipedia, señala que en el año 1972, la empresa automotriz ecuatoriana Aymesa, decide adaptar el proyecto BTV de Vauxhall Bedford y fabricar el Aymesa Andino como su primer producto. El Andino era una pick-up de baja capacidad concebida para contribuir al sector agrícola ecuatoriano y destinada a los lugares más inhóspitos de la región andina. Su producción fue estimulada por el gobierno militar de Guillermo Rodríguez Lara.

Aymesa Andino fue el nombre con el que se bautizó a este automotor que identifica claramente a la Comunidad Andina (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Bolivia), quizás a fin de ser parte de la región, sin ser finalmente exportado y sólo siendo usado en su nicho inicial. Otras variantes similares se vendieron en Costa Rica (Amigo), Paraguay (Mitai) y Malasia (Harumai).
Desde su aparición en 1972, esta camioneta de platón ha estado en circulación hasta años recientes, dándole lugar a la buena reputación de ser un automotor de bajo costo en mantenimiento y rendimiento, así como de la versatilidad de su motorización.
Diferentes tipos

Aymesa produjo dos variantes del Andino, como se detallan a continuación:
Primera serie: Motor 1.200 cc, cabina simple, diseño básico del cual sobresale los guardabarros delanteros y estribos laterales similares a los vistos en el jeep Willys. La carrocería tiene líneas de acabado muy básicas, con dobleces de 90°. De este modelo hubo dos variantes, diferenciables por el detalle de las puertas adaptadas a su cabinaje: Una con puertas de lona, y otra dotada de puertas de chapa de acero con dos láminas de vidrio templado en la ventanilla, de apertura corrediza.

Segunda serie: Motor 1.400 cc, cabina simple, cuya carrocería omitía los guardabarros delanteros y los estribos laterales. Sus acabados son algo más curvos, con línea de carrocería con curvas simples. Este modelo tuvo variantes tipo monovolumen gracias al chasis más elevado y sus dimensiones ensanchadas en todos los aspectos.

De las dos series, quizás la más importante es la primera serie, debido a que sus respectivos propietarios lo han transformado por sus características en microcamiones, tractocabezas y otros modelos, dedicándolos principalmente a su exhibición.

Aymesa, fue una compañía privada ecuatoriana con sede en Quito, de propiedad de César Galarza Garce, fundada en 1972 y que estuvo hasta 1989, pionera en el mercado ecuatoriano, cuya industria se dedicaba la manufactura y producción de automóviles, servicios anexos, vehículos de carga y transporte. Además se dedicaba a Autoservicios de ensamblaje, reparación, autopartes y otros relacionados. Cuando la fabricación de automóviles en el Ecuador tuvo sus orígenes a finales de los años sesenta y principios de los setenta, época en la cual se pusieron las bases de la industria automotriz ecuatoriana, la planta de Aymesa produjo uno de los primeros vehículos de diseño local, el Andino, exportando 1000 unidades y haciendo historia dentro de la incipiente industria ecuatoriana.

Una nota publicada en el sitio web info.mobit.com, el 26 de noviembre de 2015m titulada “Andino el carro divino”, escrita por Marcos Echeverría, cuenta detalles del Andino. La nota dice:
“La construcción de este auto básico inició la era automotriz del país. El Andino es, indudablemente, un hito para la historia mecánica nacional. Históricamente, el Ecuador no tiene un auto que sea el equivalente a un Cadillac. Capaz, nuestros abuelos soñaban con tener un automóvil ecuatoriano que tenga las curvaturas, el motor y la potencia de este modelo americano, pero nunca lo tuvieron.

El automóvil que necesitaba el país a inicios de los setenta estaba alejado de ideales de comodidad. La respuesta es sencilla, no era viable tener un carro tan lujoso en medio de volcanes activos, carreteras hostiles y ciudades desordenadas. Sí debemos definir dos hechos trascendentales en la historia ecuatoriana durante 1972, indudablemente son el boom petrolero y el inicio de la era automotriz. ¡Sí, la era automotriz”.

“A principios de esa década, la planta Aymesa iniciaba sus operaciones como dealer de las marcas Vauxhall y Bedford. Su hito histórico llegó tres años más tarde cuando estableció el proyecto BTV (Basic Transportation Vehicle), del cual nació el mítico “Andino”.
¿Qué auto necesitaba el país? El primer barril de petróleo amazónico fue extraído y una inevitable bonanza económica se aproximaba. Al Ecuador le hacía falta un vehículo práctico, económico y que ayude a campesinos o pequeños empresarios a desarrollar sus negocios. Aymesa dio en el clavo y construyó un carro práctico, útil y accesible.

Para 1973, autos deportivos de lujo como el Delorean salían de su fábrica en Escocia. Pero en el país, la unidad No. 001 del Andino salió de su fábrica conducido por el mismísimo Guillermo “Bombita” Rodríguez Lara, presidente que gobernaba el país en aquella época. La simbología fue clara: el Andino sería el carro del pueblo, el transporte que acompañaría al auge económico más importante en la historia del país.

El vehículo era sencillo. Tenía una plataforma Bedford y motor inglés Vauxhall de 1,4 litros. Su carrocería metálica de diseño rústico convirtió al modelo en una camioneta estrecha de una cabina para dos personas. Las puertas eran de vinil y el cajón podía ser de madera o metal. Lo especial del modelo, por sus dobleces cuadrados, era su habilidad modificable, como un auto de LEGO.
En pleno boom, este automóvil fue utilizado para diferentes actividades, incluidos el transporte de víveres o carga no muy pesada, pero a finales de la década el auto bajó de categoría. Fue destinado a subastas, patios de chatarra o constantes visitas a la mecánica mientras sus últimos dueños recitaban constantemente: “Andino, el carro divino que te deja a medio del camino”.

Cuarenta años más tarde, aún se pueden ver algunos Andinos por ahí. Para las nuevas generaciones son “objetos conducidos no identificados” y el avistamiento de este icono nacional ocurre en las zonas rurales, mientras recorre y se abre paso entre carreteras de piedra y ambientes llenos de tierra.

El Primer Andino

Una nota de Diario La Hora, publicada el 24 de enero de 2012, bajo el título de “El primer Andino aún sigue rodando”, cuenta la historia sobre el primer Andino, fabricado en el país, que fue encontrado “en un pequeño garaje improvisado en medio de cultivos de pastos y alfalfa en una finca de Chambo, en Chimborazo. Bajo un techo de tejas junto a unos corrales de gallinas y de caballos árabes de pura raza”
Su propietario, Antonio Ricaurte, contó en esa nota, la historia del Andino 001, al que lo califica como “una verdadera pieza de museo”. Allí cuenta que: “lo “salvó” de ir a una chatarrería tras un remate público, que fue organizado en 1976 por el desaparecido Patronato Nacional del Niño, adjunto a la Presidencia de la República, que no tuvo interesados”.

La nota cuenta que: “antes de salir al fallido remate, este Andino sirvió durante un par de años para las compras diarias del “rancho” o víveres de la Escolta Presidencial y posteriormente quedó totalmente abandonado en un canchón, tras un incidente en una competencia automovilística en Los Bancos. Como no aparecía un solo interesado en el remate, sobre el Andino pesaba una amenaza “que lo den de baja”, es decir que lo reduzcan a chatarra. En su calidad de guardalmacén del Patronato, Ricaurte tenía prohibición de participar en el remate por lo que convenció a un conocido que adquiriera el automotor. En una época en que la cotización del dólar se mantenía fija en 26 sucres, el allegado de Ricaurte adquirió el Andino en 12 mil sucres”.

“Estuvo a punto de ir al chatarrero, nadie quería ese carro e incluso mi amigo me preguntó que para qué quería esa ‘carretilla’ y yo le dije que ese carro va a hacer historia. Al mes se decepcionó de esa ‘carretilla fría’ y me vendió….Para ir a la escuela mis dos pequeños hijos no querían subirse a ese carro, decían ‘qué vergüenza’ e incluso se les encendía el color del rostro cuando les veían sus compañeritos”.

La nota cuenta que en 1979 este vehículo ganó el primer lugar del concurso de años viejos organizado por el Municipio de Otavalo e incluso fue solicitado en varias ocasiones para formar parte de los carros alegóricos del Desfile de Blancos y Negros de los carnavales de Pasto, en Colombia.

Y hay más historias del Andino. Historias de deporte y competencia. Una de ellas, la cuenta el periodista automotriz Jean Pierre Michelet, es su espacio Mi opinión en 30 segundos. “Realmente es un auto histórico, un verdadero ícono. En su tiempo no dejaba de ser muy elemental, pero sin duda es un icono para la industria automotriz ecuatoriana porque fue el primer auto que se ensambló en nuestro país. Ahora tiene un lugar muy especial. En la vuelta a la República de 1976 el Andino largó último y llegó último. Fue manejado por un piloto Darquea y su copiloto fue su esposa.”

¿Le gusto la nota? ¿De qué es que se trataba, ya no me acuerdo? “Del Andino”. Toma mi huevo por adivino.

Postdata: Gracias a la colaboración de mi amigo cristobalino, Jorge Ramos González. Les presento la publicidad original.

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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