LA VOZ DE LA DULZURA

Dicen los “nombrólogos” que los nombres de las personas se asocian a su vida. No sé qué tan cierto sea, pero en el caso de Noemy, la conocida y popular cantautora guayaquileña, coincide y mucho. El origen hebreo dicen que Noemy es dulzura y dulzura es lo que tiene en su voz y sus canciones. Dulzura es oírla cantar con ese timbre de solista de coro que provee armonía vocal y tiene la flexibilidad y ductilidad para adatar su voz al género y tema que cante. Dulzura es oírla cantar y disfrutar del arte y del momento. Noemy, es también delicia y delicia es verla sobre un escenario con esa personalidad que atrapa y fascina. Noemí es aquella que posee todas las gracias y gracia es lo que más tiene. Y como Noemy, también es encanto. Ella es es de las que canta y encanta y en el mundo musical eso es de por sí la mayor gracia.

Noemy, conocida solo como Noemy por su nombre artístico, tiene en la vida real un nombre y una historia y la suya dice que la guayaquileña Noemí Elizabeth Conde Velarde., nacida el 12 de septiembre de 1991, “guayaca sabida” como se define es una persona que nació para cantar. Desde chica soñó con hacerlo y con su don innato, jugaba a ser cantante y dar funciones en que ella misma se aplaudía. “Desde peladita siempre me gustó la música, me la pasaba cantando, estuve en los coros de la escuela en los que era la solista, me gustaba mucho participar en todas las actividades musicales de la escuela. Ya en el colegio (Liceo Cristiano) también pertenecí a bandas. Estuvimos en un concurso de bandas de mi colegio y ganamos, yo era la cantante. Luego aprendí a tocar instrumentos musicales. En mi casa había  varios y yo era de los hermanos, la única que los moneaba. Así, tocaba el piano, cogía la guitarra y entonaba. Aprendí sola, fui autodidacta y me autoeduqué, leí libros de música, porque en ese tiempo no entraba mucho internet como ahora. Para aprender piano, simplemente escuchaba las canciones, me grababa la melodía y las sacaba. Luego aprendí lo que eran acordes y con los acordes y la melodía, ya tocaba. En la guitarra, comencé a leer libros de acordes. Además en el colegio siempre había amigos que saben tocar guitarra, batería, cantan y con ellos vas aprendiendo, experimentando. Me encontré un amigo que era guitarrista y con él aprendí mis primeras canciones de guitarra. Poco a poco y con mucho trabajo y dedicación me fui perfeccionando.

Y como dice una canción “si algo es para ti no necesitas perseguirlo”, la oportunidad de crecer musicalmente le llegó, sin pedirlo, sin perseguirlo. Así como en el fútbol, la pelota busca al buen jugador, en la música, el micrófono le llega a quien canta. Así obtuvo una beca que le permitió estudiar, complementar lo que había estudiado como autodidacta y darle ese toque que faltaba. “En el colegio en un concurso musical me gané una beca para la academia Alenza (Escuela de Arte y Televisión) que daba clases de canto, guitarra, actuación y modelaje. Yo aprendí  todo, menos a modelar. Eso no es lo mío. Y le saqué provecho a los estudios y aprendí mucho de técnicas, teoría y composición, vocalización armonía, en fin. Fue el apoyo que necesitaba para perfeccionarme y pensar en la música ya en serio. Así empecé en el colegio, que como era cristiano me permitía cantar en los cultos, en las prédicas. Así que práctica no me faltaba. Canté mucho en ese tiempo”.

Al salir del colegio a Noemy, o Mima o Mimí, como también la llaman, le tocó enfrentarse al mundo real y  construir su propio camino. Y como a quien bien procede y a los buenos, la vida le pone ángeles en el camino, a ella, le pusieron uno, que fue fundamental en su formación y crecimiento. “A la cantante y hoy pastora Maitté Palacios, le debo mucho. Ella es una persona que es muy especial en mi vida, a quien considero como mi mamá y a sus hijos como mis hermanos. Yo viví con ellos 10 años y aprendí mucho. Por ella me enrumbé en la música. Pero no solo aprendí música con ella, aprendí de la vida que es lo más importante. Hay algo muy especial en esto, cuando estaba colegio siempre quise tocar en la banda del colegio pero nunca pude pertenecer a ella, porque había una persona que no quería mujeres en el grupo, solo que sus integrantes sean hombres, y no me tomaron en cuenta. Al graduarme, apliqué de nuevo para la banda y Maitté que había tomado la dirección de ese grupo, me permitió entrar. Me encantó porque siempre quise tocar allí. Entré como guitarrista, no como cantante, y empecé a tocar en los cultos para niños. Las canciones eran infantiles y me tocó aprenderlas. A más de cantar, les dábamos clases de canto a los pequeños. Enseñarles fue un aprendizaje. Aprendí muchísimo con ella, porque además me daba clases de canto. Me enseñó armonía musical, porque yo solo cantaba pero no tenía armonías ni sabía sacar mi potencial de voz, yo cantaba despacito como pollito y ella moldeó mi voz para cantar como solista. Me enseñó incluso  ser profesora y dar clases de canto y de música es sí. Ella es un pilar para lo que estoy haciendo hoy que es vivir de  la música”.

Y para vivir de la música, hay que aprender. Consciente de ello, Noemy, estudió Producción Musical en la Universidad de especialidades Espíritu Santo de Guayaquil (UEES). Pero no siempre la teoría basta. Como toda carrera en la vida, la universidad de la vida es la que más enseña a como conducir una profesión. Así ella, primero, tuvo que aprender cómo se vive de la música y para eso tuvo una gran escuela. “Maitté era una cantante profesional, ya no canta como tal porque ahora es Pastora y Ministra de Alabanza, pero cuando cantaba, yo iba a sus a sus presentaciones y me sentía fascinada al ver como manejaba sus shows secularmente, como la gente se divertía con ella, como cantaban con ella, como la aplaudían, y yo me dije esto es lo que yo quiero hacer. Me gusta esto y ahí decidí que iba a ser cantante, que iba a vivir de la música. Empecé a prepararme, a tomar clases de canto con MaItté, me enseñó técnica vocal, respiración, proyección, técnicas muy importantes para ser cantante porque sin eso al mes, al año, al tiempo que sea,  te quedas sin voz. Practiqué mucho hasta que tuve la oportunidad de cantar con ella. Ella tiene tres hijos, a quienes considero mis hermanos, ellos cantan precioso, también son músicos y juntos formamos una banda Los Hijos de La Ley que acompañó a Maitté en sus preentaciones. Con esa banda, cantamos en televisión en el programa Fama o Drama de TC, y cantamos en Semana Santa para otro programa junto a un grupo vocal de armonía. También nos presentamos en Ecuador Tiene Talento. No pasamos. Cuando nos hicieron la audición dijeron que si, que habíamos clasificado, pero ya en el programa, nunca pasaron nuestra intervención, jamás supimos por qué. Paralelamente a eso en 2012, hicimos un dúo con Romina Miño (hija de Maitté), mi hermana, al que llamamos Quinto Elemento, con el que hicimos varias presentaciones con buena acogida”.

Y tal como en la vida, todo nace y  crece, la banda, también llamada Quito Elemento, creció. “Al crecer la banda ya no solo tocaba guitarra, también era la cantante. Empezamos  cantar en el colegio, en presentaciones públicas, en eventos privados. Nos iba bien. Nos va bien, porque aún seguimos. A la par estaba en el afamado grupo  Canela del doctor Venancio Larrea, quien cambió el frente de su agrupación, para hacerla con personas jóvenes y uno de los integrantes escogidos fui yo, además de Maitté, mi hermano Joseph, mi cuñada Magda y una amiga, Kiara que formamos como cantantes de grupo. Eso me sirvió mucho, porque aprendí bastante del ambiente musical, además fue la oportunidad de aprender nuevos géneros musicales, nuevas canciones que luego me sirvieron para armar mi repertorio y lanzarme como solista”

Y Noemí se hizo solista. Así empezó una carrera fructífera que hoy le permite vivir de ella y disfrutar haciendo lo que más le gusta.  “El primer lugar que canté fue en el restaurante Wingers, en el Hotel Sonesta. Luego me llamaron de Fanáticos otro lugar de allí, después me fui regando poco a poco en diversos bares y restaurantes de Guayaquil, los clientes de esos lugares, me contrataban a eventos privados, cumpleaños, matrimonios, aniversarios, fiestas empresariales. Luego empecé a viajar a realizar presentaciones. Fui a Machala, Manta, Cuenca, así me fui haciendo conocer. Al tener bastante movimiento y asistir a eventos de fiestas,  debí formar mi banda: Quinto Elemento. También forme un trío de mujeres con una amiga que tocaba el cajón, mi prima que tocaba los shakers (sacudidor)  y  la armónica y yo que tocaba guitarra y cantaba. . También hice dúo con mi hermana Romina Miño. Afortunadamente nunca nos faltaron los chivos, como llamamos en el ambiente musical a los contratos y pudimos hacernos conocer”.

Pero Noemy, siente que tiene una deuda con ella misma y es la de explotar más su faceta de cantautora y cantar sus propias canciones. “En los eventos se canta covers. Es lo que a la gente le gusta y uno se debe al público. Así, canto de todo, baladas, boleros, bailables, pop, rock, tropical, según lo requiera el evento. Pero yo soy cantautora, quiero cantar lo mío. Tengo mis canciones propias, Con Quinto Elemento grabamos un tema nuestro: Te Extraño, que sonó mucho en radio y le fue bien. Pero falta. Tengo muchas canciones aún inéditas. Quiero sacar mi música. Esa es mi meta. Ese es mi sueño. Ese es mi deseo”

Y su deseo se va a cumplir, lo dicen sus ganas y lo dice su nombre, porque Noemy no solo tiene significado hebreo. El origen griego dice que Noemy es sentimental y sensible y sus composiciones son sentimiento puro y sensibilidad a flor de piel, lo que va a producir que el público se estremezca con ellas y la hagan suya. También su nombre dice que le gustan las actividades en las que pueda desarrollar su creatividad y ella lo está haciendo. Así que está en el camino correcto. Noemy, además dice que es leal a sus afectos y ella lo que más tiene es lealtad a su gran afecto: la música, por la que vive y sueña. Para completar, su nombre  dice que es de carácter fuerte y esa fortaleza va a hacer que no desmaye en sus sueños. Así que no le extrañe, si un día al prender la radio escuche “Te Extraño”, “No, Ya no” y cuando el locutor diga el nombre del cantautor, diga Noemy.

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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