DEPORTISTAS MÚLTIPLES 2

Esta es la segunda parte de la historia de aquellas personas a quienes un don natural marca su pasión por el deporte y les da condiciones innatas para brillar en el en más de una disciplina deportiva, sin que nada que opaque su luz. Brillan porque brillan sin importar sexo, raza, contextura física, condición social. Si tiene ese don destacará por igual en una cancha, que en una pista, una piscina, un diamante, un un gimnasio, un ring un dojo o donde fuere. Quienes tienen esa condición son denominados deportistas múltiples. Nuestro deporte tiene esos casos especiales. Hombres que practicaron varios deportes a nivel profesional, claro si se puede denominar profesional a nuestro atletismo, básquet, beisbol, levantamiento de pesas, karting, artes marciales o demás. En todo caso son deportistas que militaron en equipos o torneos de primera categoría. Éste un reconocimiento a ellos.

En esta saga hay casos de padres e hijos como los Úraga: Aurelio  Úraga Guillén y sus hijos Aurelio y Fernando Úraga Ycaza que jugaron béisbol y básquet y los Zevallos: Víctor Zevallos Mata y Víctor Zevallos Avellaneda, que hicieron atletismo y básquet. Hay también los multidisciplinarios que hicieron más de dos deportes como Fernando Jaramillo, quien hizo siete disciplinas deportivas: ttaekwondo, judo, lucha, boxeo, karate, kick boxing y físico culturismo; Mario Prado, con seis: judo, boxeo, full contact, atletismo, pesas y gimnasia; la misma cantidad de Per Thulin que hizo atletismo, ciclismo en tres modalidades (pista, ruta y montaña) y duatlón; Al Igual que Alamiro González que hizo cinco: atletismo, ciclismo, motociclismo en dos modaliddes (velocidad y motocross) y hockey; Abel Gilbert que hizo cuatro: natación, motocross, automovilismo y hockey, el mismo número que Rafael Dillon, que hizo artes marciales en dos modalidades (kung fy ytaekwondo), polo y golf. Además están leyendas del fútbol quiteño y ecuatoriano como Gonzalo Pozo que fue atleta y microtenista y Gonzlo Cevallos que fue basquetbolista y futbolista; actividades que también hicieron Hernán Vaca y Hanz Ortega. Máximo Vera fue beisbolista y futbolista (arquero), Jaime Estévez, atleta y judoca. Y un caso especialísimo del beisbolista y basquetbolista Ricardo Chacón que fue luego un connotado periodista deportivo que luego informó de las disciplinas que un día practicó.

Hay casos muy especiales en esta historia de deportistas múltiples y los son los Úraga y los Zevallos, en la que el padre y los hijos, practicaron más de un deporte a nivel de primera categoría y la historia se hace más especial, porque sus nombres y sus apodos son homónimos, por lo que sus gestas deportivas están escritas con nombre y apellido y de paso con sobrenombre. Aurelio «Yeyo” Uraga es un nombre muy singular. Está en la historia del deporte en general y muy especialmente en el béisbol. Son tres generaciones que han escrito importantes páginas en su historia. Aurelio «Yeyo” Uraga Guillén inició en dinastía y en su homenaje lleva el nombre del principal escenario de la pelota chica de Guayaquil, Aurelio Úraga Ycaza (su hijo)  y Aurelio Uraga Weisson (su nieto, hijo de Aurelio Jr.). De ellos, padre e hijo, junto a Fernando,  hijo del patriarca de esta dinastía fueron deportistas múltiples que practicaron varias disciplinas. Yeyo, papá y Fernando jugaron béisbol y básquet, Yeyo hijo, sumó a esas disciplinas el fútbol.  Los Víctor Zevallos, los Caballitos también coinciden en las disciplinas practicadas: atletismo y básquet. Sin duda, casos muy especiales.

VICTOR ZEVALLOS

Él fue el deporte mismo. Lo practicó, lo enseñó, lo legó, lo difundió, lo vivió, lo sintió y lo amó. Su nombre está escrito con letras de molde en la historia deportiva ecuatoriana. Vistió la camiseta de Ecuador, transmitió sus conocimientos a muchos dirigidos, heredó su pasión y aptitud a sus hijos y nietos formando una dinastía que también vistió la camiseta tricolor; informó de las proezas deportivas y también de las tristezas con su pluma mágica que sentó escuela y amó el deporte como pocos. Vítor Zevallos Mata, es definitivamente un hombre de deporte. Como deportista fue atleta y basquetbolista; como entrenador, el maestro que enseña y educa; como periodista fue el cronista sabio que informó con veracidad y objetividad y como legado, transmitió su pasión deportiva a sus hijos Enrique y Víctor que también fueron figuras. Conocido como Caballito, por su velocidad en las pistas, es un personaje del deporte nacional. Como atleta, formó parte de  la selección ecuatoriana que compitió en los Primeros Juegos Bolivarianos de Bogotá 1938. Como basquetbolista fue integrante de Liga Deportiva Estudiantil (LDE).

Su cúspide como atleta fue haber defendido los colores del país en los Juegos Bolivarianos, los primeros de la historia que se realizaron en Bogotá entre el 6 y 22 de agosto de 1938, con motivo de la celebración de los 400 años de la ciudad y en honor a que Colombia fue el que originó la idea de los juegos. En ese torneo en el que participaron 738 deportistas de seis nacionales, Zevallos fue uno de los 120 deportistas que vistieron la gloriosa de Ecuador que quedó vicecampeón de los Juegos detrás de Perú y encima de Colombia, logrando en la clasificación general 23 medallas de oro, 20 de plata y 15 de bronce, hasta ahora la mejor ubicación ecuatoriana en los Juegos Bolivarianos. “Caballito” participó como atleta, compitiendo en las pruebas de velocidad, en el equipo dirigido por el entrenador norteamericano Ban Butler, compartiendo equipo con nombres ilustres como el de Carola Castro y Luis Calderón Gallardo los primeros deportistas en damas y varones en ganar una medalla internacional para el país, además de atletas como Héctor Toscano

La historia de 1938 atlética de 1938, tal como lo cuenta Juan Astudillo Avilés, en su libro Historia del Deporte Ecuatoriano se dio cuando el gobierno central contrata los servicios del coach nortea-mericano Alexander Hogarty entrenador de velocistas campeones quién construyó en Guayaquil junto a la piscina semiolímpica la primera pista de carbonilla con piso elástico la misma que posteriormente se denominará “Emilio Estrada Icaza”; tuvo una dimensión de 300 m. allí surgieron velocistas  de fama como: Carola Castro campeona sudamericana en 1939 en Lima en 100 m. con 12.6 y segunda en 200 m. con 26.2   Alfonso Ramos Márquez  de la Plata, Luis Calderón Gallardo, campeón bolivariano en 1938, Manuel Silva, Walter Aragón, Edgar Andrade, Gustavo Maridueña, Leonardo Heinert, Diana Lange, Leonor Landires, Ana Julia Martínez, Norma del Pozo y por supuesto Zevallos.

Como basquetbolista, jugó en Liga Deportiva Estudiantil de Guayaquil (LDE), el famoso equipo de Las Tres Letras, también conocido como Elegolé, en el que compartió con cracks como Augusto “Jijí” Barreiro y Juvenal Sáenz. Además fue seleccionado de Guayas, jugando en 1938, el primer torneo de baloncesto nacional masculino, que se realizó en Guayaquil y en el que su equipo fue campeón, superando a El Oro, vicecampeón, además de Esmeraldas, Azuay, Los Ríos y Chimborazo, los otros tres participantes. Los “Albicelestes” los primeros campeones nacionales en la historia del baloncesto ecuatoriano, ganaron en la final 63 a 58, a los Orenses, con algunas canastas de Zevallos que compartió equipo con: Gil y Severo Sandiford, Juvenal Sáenz, Rubén Barreiro, Adolfo Jurado, Ethiel Del Valle, Vicente Corral, Bolívar Tamaríz A. y  Vicente Tamaríz M.

Como entrenador, fue profesor de educación física en los colegios Americano, Cristóbal Colón, entre otros centros educativos. Obtuvo una beca para seguir en Estados Unidos un curso de entrenador de básquet, cargo que cumplió varias veces con las selecciones de Guayas y de Ecuador.

En los años sesenta ingresó a laborar en la sección deportiva de El Universo, en el que trabajó 30 años y sentó escuela hasta que se jubiló. Don Víctor, a quien tuve la fortuna de conocerlo y ser su compañero de trabajo en mis inicios y aprender sus enseñanzas, partió  la eternidad un sábado 29 de noviembre de 2008 y desde allí su nombre fue eterno.

RICARDO CHACÓN

Su apelativo de Don Richard es ampliamente conocido en el mundo del deporte. Las medianas y nuevas generaciones lo identifican rápidamente como el periodista insigne que cubrió todas las disciplinas deportivas desde el popular fútbol, pasando por el básquet, beisbol y box del que fue experto. La vieja guardia lo recuerda como hombre de prensa, sí, pero más lo rememora como el deportista activo que fue nadador, futbolista, basquetbolista y beisbolista en la época romántica del deporte amateur. Sí, porque Ricardo Chacón García, nacido en Guayaquil, en el barrio del Astillero, el 14 de Febrero de 1.917, multideportista de cinco disciplinas, fue un atleta confeso y un apasionado de la práctica deportiva en que hizo historia en la cancha y la escribió en un teclado. Según los registros de la Federación Deportiva del Guayas practicó exitosamente: Natación, Basket, Béisbol, Fútbol y Boxeo

El Diccionario Bibliográfico de Rodolfo Pérez Pimentel, proporciona datos de la vida deportiva de Chacón. La nota señala que: «Inició su vida deportiva en la escuela municipal Vicente Rocafuerte y luego en La Filantrópica. En su barrio destacó desde joven como excelente deportista. Allí construía chalanas de palo de balsa en el río para dar saltos ornamentales y en varias ocasiones compitió contra los mejores nadadores juveniles de la época como Tomás Ángel Carbo, Arnoldo Alencastro, Pablo Coello y Luciano Thoret.  En 1.936, participó en una carrera de natación, que partiendo de los terrenos de la vecina hacienda Josefina, en un largo recorrido a nado de más de dos kilómetros, terminó en la ciudad. Su afición por los deportes le hizo frecuentar la Academia de Box que mantenía Manolo Vizcaíno en un amplio solar ubicado en Bolívar y General Córdova, en cuyo centro se levantaba un ring. Entre el 28 y el 30 iba los domingos de tarde al Coliseo de Box construido por Rodolfo Baquerizo Moreno al otro lado del Estero Salado, su trabajo consistía en ayudar desde una de las esquinas pasando el agua, las toallas y naranjas».

«Victoriano Arteaga, Presidente del Barcelona Sporting Club, le llevó de socio y hasta lo federó el 34 para que jugara fútbol por ese equipo. Entrenaban en las calles de tierra. Las series eran C, B, Intermedia y A o Primera Categoría. Comenzó en la C, pasó a la Intermedia pero se retiró el 35 para dedicarse enteramente al básquet, deporte que le atraía más y había practicado en los equipos de barrio en el Coliseo Huancavilca. Comenzó en segunda, ascendió a primera el 37 pero no ganaron y los bajaron. Entonces siguió solamente con el beisbol, cuyos campeonatos se habían iniciado en el solar del Huancavilca, luego en un terreno donde se levantó la Pepsi Cola, después en el abandonado Jockey Club y desde el 42 en el Reed Park», continúa la nora de Pérez Pimentel.

Su carrera de pelotero, la cuenta el sitio web El Pelotero On Line, en una nota escrita por Jorge Toruriz en la Edición # 27. 6 de mayo de 2001, que dice: “Empezó jugando béisbol en un equipo de barrio allá por 1928, un equipo de la «Manigua», manigueros les decían, su equipo el «yanqui» que se batían a duelo con otra novena los «Chicago», eran tiempos que las diferencias se las arreglaba a trompón limpio, no se pegaba en el suelo, se le daba la mano al contrario cuando caía … y seguía la pelea… y el juego. Todo se improvisaba: bates de madera de los manglares, guantes de cuero made in ecuador, los guantes eran desechos de lona y paja, que «sobrevivían» gracias al tejido con alambre y piola que cada pelotero realizaba en su «manilla», con los cuales se hacían malabares para atrapar la pelota., pero eso si muchas ganas de jugar y practicar este bello deporte. En el «Chicago» jugaban muchachos que luego serían figuras de primerísima calidad como «Juvenal Saenz» y Víctor el «Pibe» Palacios. En ese tiempo Ricardo Chacón  jugaba de catcher, manejando la mascota”.

“Luego jugó en Barcelona, desde 1936 a 1939, años de gloria para el deporte criollo. Equipos que se disputaban los campeonatos no oficiales de esos años: Silver Spray (antes Piratas), Reed Club, Emelec, Barcelona, Oriente, Liga. Barcelona tiene una nueva batería; hay renovación casi total; juegan «El Pibe» Palacios con Jorge Granados en ella; Enrique Dunn, Rigoberto Aguirre, Leandro Briones y Eduardo Dunn, en las bases; Ignacio Wiessner, Ricardo Chacón y Jacinto Ramírez en los bosques».

La nota de El Pelotero señala que: «En 1943, dejó el deporte activo para cumplir la doble función de arbitrarlo y escribirlo. Así fue umpire (árbitro), destacando por su conocimiento y pericia, pues casi nunca se equivocaba. Como comunicador, pasó a escribirlo, iniciando así una brillante trayectoria de periodista escrito, radial y televisivo en diversos medios de la ciudad. La nota del Pelotero, también cuenta su época de Umpire “por 1949 junto a Victoriano Arteaga y David Cevallos, posteriormente alternó con Rubén Barreiro y cuando este se retiró para dirigir el «Reed Club» trabajó solo hasta culminar en un torneo Sudamericano jugado en Santiago de Chile en el estadio «Francés» en Santiago donde se jugó uno de los encuentros mas largos que se recuerden, Brasil-Chile luego de lo cual se retiró del ampayaje dándole la posta a Gustavo Ramírez  “Mortadela” y a Augusto Zoller».

Su pasión deportiva lo llevó no solo a informar del deporte como periodista, sino que dejó un legado histórico para la posteridad. «En 1941, editó una revista que se llamaba «Béisbol» la cual tuvo mucha acogida en su tiempo y duró hasta 1945. En 1979, tras consultar numerosas obras de su biblioteca deportiva, concluyó un libro histórico «Cincuenta años de béisbol en el Ecuador», editado en 1982 con datos sobre los inicios mundiales del beisbol en los Estados Unidos y en nuestro país y noticias curiosas del baseball cuando se jugaba en la American Park, el Reed Park, el Capwell y el Yeyo Uraga. La obra cubre la época de 1930 a 1980 con récords, estadísticas y fechas exactas de los campeonatos oficiales de la época, un libro valiosísimo para los que apasionados del béisbol».

A la par de su carrera de periodista, en 1957 incursionó a la dirigencia deportiva y  fundó con Gil Garrido y Raúl García la Escuela de beisbol de la Federación Deportiva del Guayas, la que dirigió por varios años, de suerte que logró numerosos valores juveniles de destacada actuación dentro y fuera del país, entre ellos Roberto Tomassi, Edwin Fernández y Freddy Uzcátegui. El 61 acompañó a la delegación juvenil de beisbol a la zona del canal de Panamá a jugar varios partidos amistosos. El 63 viajó a Buenos Aires con la delegación ecuatoriana de beisbol que se midió con la del Perú.

Por su pasión por el béisbol como jugador, árbitro, dirigente y periodista, existe una liga que lleva su nombre, se han jugado varios certámenes con su nombre, recordando su productiva labor, uno de los diamantes de la Liga del Sur llevael nombre ilustre de Ricardo Chacón García y en el recibidor del estadio Yeyo Úraga están los bustos de Héctor Ballesteros y Reinaldo Ramírez, y en los exteriores, en el parque de ingreso al estadio Yeyo Úraga, por la calle Tungurahua, están los bustos del pelotero Ignacio Moggia, del directivo y propulsor del béisbol Juvenal Sáez Gil, y de Ricardo Chacón. Homenajes que hablan de su grandeza. Grandez que se hizo leyenda eterna, un 15 de agosto del 2006, en que partió para no volver.

AURELIO ÚRAGA

Que su nombre sea el del estadio de béisbol más importante en el país, habla por sí solo de su grandeza deportiva. Nombre que quedó inmortalizado al ser considerado uno de los mejores beisbolistas ecuatorianos de todos los tiempos y en un referente de la historia deportiva nacional que lo vio destacar como deportista múltiple, pues fue también basquetbolista de primera división, vistiendo los colores de Emelec. Aurelio Úraga Guillén, “Yeyo”, nacido en Guayaquil, el 25 de enero de 1925, es un deportista innato que marcó huellas en nuestro deporte y supo dejar su legado a las siguientes generaciones, en la que dos de sus cinco hijos, siguieron sus pasos de deportista múltiple.

Úraga, se inició en el mundo deportivo amateur desde muy pequeño cuando realizaba sus estudios primarios en el colegio Cristóbal Colón y los secundarios en el Vicente Rocafuerte, en el que se graduó de bachiller. Eran los tiempos que jugaba indor fútbol en el equipo “Tigres del Éter”, muy popular en épocas de antaño  y que jugaba béisbol en los torneos interecolares de 1935, cuando apenas tenía 10 años de edad y tuvo su primer título de campeón al vencer al «Vicente Rocafuerte»., que luego sería su colegio, también.

“En ese tiempo practicaban el béisbol con una pelota de trapo, sin guante, un palo cualquiera como bate y una esquina de barrio como diamante… partidos saturados de trompones y de carreras imprevistas ante la presencia de la policía. Con la llegada de algunos «gringos» a nuestro medio y conjunto con algunos coterráneos que se habían educado en Estados Unidos le pusieron pantalones largos al béisbol ecuatoriano”, se escribe de él en el sitio web El Pelotero On Line, un tema escrito por Jorge Touriz.

El escrito digital de El Pelotero, como se llama la columna de Touriz,  cuenta más detalles de la vida deportiva de Yeyo Úraga, señalando que : «posteriormente jugó en el primer “Cardenales” para luego pasar al «Emelec» en el que debuta en primera categoría en 1938. “Allí el gringo «Capwell» le metió el béisbol hasta por las narices para progresar extraordinariamente; sus compañeros fueron figuras como: O´Mara (el mejor primera base pese a su estatura), Nacho Moggia, Yépez, Cevallos, Alava entre otros. Luego pasó por equipos como Barcelona, y los desaparecidos Everest y Dillon».

La columna Esquina Caliente escrita por el periodista Frank Maridueña, publicada en Diario El Universo, en una de sus notas denominada Barcelona en el Béisbol, publicada el 2 de mayo de 2012, cuenta los logros de Yeyo en el equipo Torero. “El segundo título lo logra en 1947 con gran actuación de Colón Moggia, que ganó 5 juegos, y Yeyo Úraga, con una victoria, e hicieron batería con Pedro Jiménez, Ignacio Moggia en la inicial, Olmedo Icaza en la segunda, Juvenal Sáenz en la tercera. En los jardines: Rafael Guerrero Parker, Juan Sala, Antonio Úraga, Octavio Ycaza, Vicente Leone, Pedro Calderón y Jorge Landívar”

La nota de Touriz, destaca que: «En béisbol, jugó en diversos puestos, siendo pítcher, cátcher, primera base, outfiel, short stop con buen rendimiento en todos, pero fue como lanzador que destacó, con su brazo potente y certero que podía solucionar problemas de cualquier tipo para ganar partidos, porque Yeyo era capaz él solo de comerse el triunfo. Ganaba en todo. No tenía problemas para arrancar a una base, sin que nadie se lo ordenara. Estaba seguro de conquistarla, fue un campeón robador que llevaba sus bombachos al home. Jugando como para cortos (el puesto que mejor se amoldaba a su temperamento), podía llevarse una línea imposible o un roletazo que parecía hit, detrás de la tercera base, para recuperarse y lanzar a primera, sacando al corredor que ya se iba acomodando al imparable. En 1949, ganó los dos encuentros iniciales para Everest para promediar cero carreras limpias. Estos momentos fueron los que crearon la grandeza de Yeyo Úraga, y los que llevaron al «Mito Uraga». Así, pasó a la historia como el jugador más completo que ha producido el béisbol ecuatoriano».

Como basquetbolista, jugó profesionalmente en Emelec, siendo compañero de «Lobo» Amador, Ansaldo, Alejo Silva, El “Nene” Guerrero, Gabriel “Flaco” Roldós.

Un terrible accidente de tránsito ocurrido un 30 de agosto de 1953, le provocó inmovilidad en sus piernas, truncando prematuramente su carrera, cuando tenía aún mucho que darle a su deporte. Un domingo 21 de noviembre de 1965 a las 20h00 con ocasión de los Juegos Bolivarianos, se le rindió un homenaje pues con motivo de esa justa internacional, se inauguró en el estadio «Yeyo Uraga»  ante una concurrencia estimada en 12.000 espectadores. El asistió en silla de ruedas y vio como su hijo Aurelio, hacía el simbólico lanzamiento de la primera bola.

Murió el 10 de junio de 1976, a la edad de 51 años pasando sus últimos 23 años en una silla de ruedas con la que de todas maneras asistía a los diamantes a deleitarse viendo jugar a sus amigos.

GONZALO POZO

Su nombre quedó eternamente inmortalizado en un escenario deportivo. Ese simple pero significativo y grandioso hecho hace de él una figura de altos ribetes en el deporte ecuatoriano, Gonzalo Pozo Ripalda, nacido en Quito el 27 de mayo de 1925, fallecido a los 94 años, el 28 de agosto de 2019 considerado el mejor jugador de todos los tiempos de Aucas, cuyo estadio lleva su nombre (desde 2012), es una figura mítica de nuestro deporte y uno de los deportistas múltiples al haber sido microtenista, atleta y futbolista.

Pozo, conocido en el deporte como Pozito o El Guagua, se inició deportivamente como microtenista en el que llegó a ser vicecampeón de Pichincha, luego fue atleta, pero el deporte en el que brilló e hizo historia fue en el fútbol, en el que llegó a ser seleccionado nacional.

En el Libro El Fútbol Ecuatoriano y su Selección Nacional, escrito por el periodista, historiador y abogado, Mauro Velásquez Villacís (+) se dan detalles de la vida de Pozo, en el que se cuenta que: «Comenzó su actividad futbolística en el colegio Mejía de Quito en la primer categoría colegial en 1942. Como futbolista debutó en 1943 vistiendo la camiseta del desparecido equipo Gladiador de Quito con el que fue campeón provincial en 1944. Luego en 1946 fue transferido a Aucas, siendo uno de los gestores del poderío y popularidad del cuadro Oriental que fue tetracampeón provincial de Pichincha entre 1046 a 1949, en la época romántica del fútbol amateur, lo que le convirtió por entonces en equipo ídolo del pueblo. En 1951, cumplió el anhelo de muchos futbolistas profesionales: el de jugar en el extranjero, él militó en el América de Cali, en pleno apogeo de “El Dorado” en Colombia, en el que tuvo una buena campaña». En cuanto a esa época, Don Mauro escribió. “Con el América en una gira por nuestro país, enfrentó al Barcelona en el Capwell de Guayaquil, goleándolo por 5 a 1, formando una ala diabólica y pletórica de buen fútbol con un uruguayo que más tarde sería uno de los grandes técnicos a nivel universal: José Ricardo De León”

La nota de Don Mauro dice que: «De vuelta al fútbol ecuatoriano, pasó al Patria de Guayaquil, y la prensa porteña siempre lo distinguió como el mejor wing zurdo del país. Así lo deijo la revista “Deportes” de Guayaquil del día 10 de septiembre de 1951 al colocarlo en la portada con una leyenda que decía rodo: “Gonzalo Pozo del Patria, el mejor alero izquierdo del momento”. Luego en 1952 volvió a emigrar al fútbol del extranjero y fue a Venezuela contratado por el Unión de Caracas, que al año siguiente lo traspasó a La Salle en que jugó hasta 1953. Después volvió a Colombia al Nacional de Medellín, en el que se lo recuerda por un memorable partido ante el Deportes Sao paulo, en el que le ganó el duelo, a su marcador, el lateral Brasileño Djalma Santos, campeón mundial con Brasil en 1968 y 1962».

En 1950 de vuelta al país, volvió a su Aucas, querido con el que volvió a ser campeón pichinchano en 1959, retirándose al año siguiente (1960) en el estadio El Ejido, más conocido como El Arbolito, por entonces el escenario deportivo más importante de Quito. Fueron sus compañeros ese año: el arquero Reinoso, Cueva, Blanco, Armendáriz, Carrera, Guerrero, García, Meyer, Cevallos y Ferreiro.

Su gran calidad futbolística, lo llevó a ser seleccionado de Pichincha y de Ecuador con el que jugó  Sudamericano de 1947 que se jugó en Guayaquil en el estadio Capwell y en el que fue campeón Argentina y el de 1949 en Río de Janeiro y Sao Paulo ganado por Brasil. En su debut Tricolor en el Suda de Guayaquil jugó en el equipo entrenado por Ramón “Manco” Unamuno, que quedó sexto, jugó junto a connotadas figuras de nuestro balompié como Napoleón “Loco” Medina, Carlos “Pibe” Sánchez, Jorge “Chompi” Henriques, Heráclides Marín, Ricardo “Chinche” Riveros, Federico Zenk, Víctor Aguayo,  José “Pelusa” Vargas, Enrique “Moscovita” Álvarez, José María “Chivo” Jiménez, Félix Leyton Zurita, los mellizos José Luis y Luis Antonio Mendoza, Enrique “Pajarito” Cantos, entre otros.

En 1949 en el equipo que dirigió el español Ricardo Planas, Ecuador fue penúltimo (séptimo) compartió  algunos jugadores de 1947 como Riveros, Marín, Vargas, Cantos, Jiménez y otros como Félix “Tarzán” Torres, Carlos “Pibe” Sánchez, Marcos Bermeo, Víctor “Venado” Arteaga, Guido Andrade, Marcos Spencer, Sigifredo Agapito Chucchuca, entre otros. En ambos torneo fue titular en vatios partidos. Con la Tricolor jugó 10 partidos oficiales sin anotar goles.

Tras su retiro del fútbol se inició en la dirección técnica con Aucas, al que lo hizo campeón provincial en 1962, además también fue dirigente. Fuera del fútbol se dedicó a la empresa privada.

GONZALO CEVALLOS

Dueño de un apodo muy particular con el que se hizo famoso en la canchas de fútbol y básquet, el quiteño Gonzalo Eduardo Cevallos Yánez, “Patallucha”, nacido el 17 de Febrero de 1931, es palabra mayor del deporte ecuatoriano y un personaje célebre en la década del 40 y 50, que alcanzó mayor notoriedad en el baloncesto en el que llegó a ser seleccionado nacional y que además fue campeón de Pichincha como arquero de Liga Deportiva Universitaria de Quito, siendo un personaje emblemático de esa ciudad.

«Patallucha» un apodo es familiar y hereditario. A mi hermano Luis cuando era jugador de fútbol del club Sacramento, se le salió el zapato. Entonces el comentarista deportivo Blasco Moscoso Cuesta dijo que siga jugando, así sea con la patallucha. Desde allí ese nombre se les pegó a los Cevallos, incluido yo”, contó el exdeportista en una nota de Diario La Hora, publicada el 2 de septiembre de 2006, titulada “Patallucha Cevallos es puro basquetbol”

Esa nota y otra realizada por el mismo diario, el 11 de mayo de 2010, titulada Patallucha Cevallos, palabra mayor del deporte ecuatoriano cuenta que Cevallos inició su vida deportiva desde muy pequeño cuando estudió en la escuela El Cebollar de Quito, allá por los años 40. «Con los hermanos cristianos practiqué todos los deportes, pero siempre sentí especial predilección por el basquet y el fútbol…Inició en el baloncesto en la escuela ‘El Cebollar’. Después militó en el equipo del colegio de Contadores Mercantil, con el que se enfrentó a los quintetos de la Salle y del Americano. En 1951 fue campeón con el equipo. En este mismo año ingresó al club de básquet de LDU en el que militó por varios años”.

Como basquetbolista, fue jugador activo desde el año 1951 hasta 1963, defendiendo los colores de Liga Deportiva Universitaria, su único equipo en su carrera. Empezó a jugar basquetbol desde el primer grado de la escuela «El Cebollar. Con el paso de los años, fue integrante del quinteto de Liga de Quito que en 1953 participó en Antofagasta, en el Campeonato Sudamericano de Campeones y jugó en la Olimpiadas de Budapest y en casi todas las mejores universidades de los Estados Unidos, enfrentando también al equipo de los famosos «Trotamundos» (Globetrotters) en Quito.“Fueron años muy maravillosos, ya que tuve la oportunidad de conocer Europa por tres meses, representando al Ecuador en un mundial interuniversitario celebrado en Budapest (Hungría) en 1954. Además, nosotros tuvimos la oportunidad de jugar contra los originales ‘Trotamundos’, en la Plaza Arenas».

A nivel de Selecciones, fue seleccionado de Pichincha y en 1955 formó parte de la Selección de Ecuador participante en el Sudamericano de Cúcuta y en 1957 el Sudamericano de Chile. Con la Tricolor formó quinteto con Pablo Sandiford, Holguín, Oswaldo Arrolo y Rodrigo Burbano. La prensa deportiva lo definía como: “Vivaz en su juego, los rivales lo consideraban peligroso porque se movía como una ardilla sobre la cancha, su dribbling era depurado, virtud que era sustentada en su baja estatura (1,72)”.

Como futbolista, Cevallos, jugó en el equipo Sacramento en 1948, su posición de golero llegó de mera casualidad cuando ‘Patallucha’ se lanzó a rechazar un balón. Ese mismo día le hicieron jugar y tapó un penal a un reconocido jugador de ese entonces y ganaron el encuentro. Luego fue golero del club Argentina (luego Deportivo Quito) con el que ganó tres títulos de Pichincha en los años 50.  Fue en el famoso tricampeonato “Chullla” con tres títulos consecutivos entre 1955 y 1957, con él como arquero titular compartiendo en las distintas temporadas con compañeros como: Oswaldo «Tucho» Cordovez,  José Tarquino Basantes, Estalin «Pajarito» Charpantier, Ernesto Tacuri, Carlos Laino, Bienvenido Laterza , Alberto «Rocolita » Masuchio», Juan Ruales, Manuel Gaitán, «Bigote» Bermúdez, Modesto Salina, César «Trotamundos» Maldonado, Fabián Mantilla, Rafael Sánchez, Carlos Guzmán, Carlos Garzón, Miguel Robayo, y Ernesto “Trompudo” Guerra

Justamente siendo arquero de los Chullas, pasó a Liga, luego de un partido ante este equipo, en el que  el delantero ligado Oscar Sappia le hiciera tres goles en el mismo partido. Su pase fue comprado por el directivo Rodrigo Paz en dos mil sucres. Con Liga fue campeón justamente enfrentando a su ex equipo. Fue el 2 de octubre 1960 en el Tercer Campeonato de Pichincha, regentado por la Asociación de Fútbol No Aficionado (Afna). En el último partido en que los Blancos empataron 1-1 con Argentina, en el estadio Olímpico Atahualpa, Patachulla estuvo en el arco formando alineación con Juan Vega, Eduardo Zambrano y Manuel Stacey, en la defensa; Mario Zambrano y Oswaldo Balducci, en la media cancha y Miguel Salazar, Oscar Sapia, José Morillo, Gem Rivadeneira y Gilberto do Santos en la delantera. «Fui a Liga por una razón simple, me llamaron, me gustó la idea y me puse la ropa de arquero a pesar de que siempre fui jugador de basket, me quedaba bien el uniforme, me encantaba volar y darme contra el suelo y no lo hacía tan mal, porque hasta en la selección de Pichincha estuve», contó Cevallos en la nota.

Retirado del deporte, gracias a una beca, Cevallos viajó a los Estados Unidos a un curso de entrenadores de básquet. Al llegar al país fue entrenador del colegio Juan Montalvo, al que hizo campeón en varias categorías durante cinco años. Posteriormente estuvo durante diez años en el colegio Manuela Cañizares, con el que también fue campeón y luego en el 24 de Mayo en el que estuvo 33 años. A los 89 años.

JAIME ESTEVEZ

Su vida deportiva ha ido desde el esfuerzo físico de competir en una pista o combatir en un dojo, hasta el esfuerzo intelectual de sentarse frente a un tablero a pensar jugadas indescifrables que puedan hacerle ganar una partida de ajedrez. Jaime Estevez Crespo, nacido el 21 de agosto de 1943, ha hecho del deporte parte de su vida desde muy joven. Fue ajedrecista amateur, atleta y judoca de élite compitiendo en torneos nacionales e internacionales, en los que ha tenido el orgullo de ser campeón.

Sus inicios como deportista se dieron a nivel amateur. En su etapa colegial,  fue ajedrecista. “En 1960 fui Campeón Intercolegial de Ajedrez por equipos, representando a mi colegio, el Cristóbal Colón, siendo el primer tablero. Además fui elegido por el Círculo de Periodistas del Ecuador, filial Guayas y Diario El Universo como » Mejor Deportista Intercolegial 1960. Luego en la universidad, fui campeón de ajedrez de la Facultad de Derecho ganándole la final a Oswaldo Rossi”

Sus inicios en el deporte de élite fueron en el atletismo en 1958, cuando aún estaba en el colegio y competía en torneos intercolegiales en los que tuvo destacada participación, siendo campeón en varias modalidades de salto lo que hizo que el dirigente Víctor Soria, se interesara en él y lo llevara a Emelec, por el que compitió en varios torneos interclubes, fue también seleccionado de Guayas en los campeonatos nacionales y de Ecuador, categoría juvenil en el Sudamericano de Lima (foto) y además fue dirigente.

“Me gradué en el colegio Cristóbal Colón en enero de 1961. Sin embargo siendo alumno era el ayudante del Lcdo. Rómulo Viteri en Educación Física. Desde 1958 fui campeón Intercolegial de salto alto y en los siguientes años de salto triple y largo además de 110 vallas. Entre los años 60 y 64, compitiendo por Emelec, fui campeón interclubes de salto alto, largo, triple y 110 vallas.»

«Desde que me inicié en Atletismo en 1958 participé en el torneo interclubes de Guayaquil, por Emelec, siendo entrenador Jacinto Valle Patterson  En 1960 fui campeón interclubes de salto alto. También participé en largo, triple y 110 vallas. En salto largo gané y fui segundo en salto triple y carrera con obstáculos, como también se llama a las vallas».

 

Con la Selección de Guayas. Fui campeón nacional de salto alto en 1963 en el campeonato nacional. Participé en un Campeonato Internacional de Atletismo en Quito y fui seleccionado a un Iberoamericano en España, al que lamentablemente no pude ir por esquinzarme el pie derecho en los últimos días de entrenamiento, antes del viaje, declinando viajar a pesar de que me querían llevar. Participé en el Sudamericano Juvenil de Atletismo en Lima y fui dirigente del equipo por encargo del Presidente de la Federación de Atletismo, Don Jacobo Bucaram , quien tuvo que regresar a Guayaquil por la muerte de su señora madre”.

En judo, también ejerció el rol de deportista y dirigente y perteneció a la academia Sa Chun con sus maestros Filian y Desinavilla y al equipo de Atlhetic, con el que fue campeón en una decena de oportunidades, siendo también entrenador de este club. Sus inicios en el judo se dieron en su etapa universitaria a fines de los sesenta.  “Estando en Río de Janeiro, Brasil, aproveché para practicar y aprender Judo en la Academia del Sensei Katayama 7mo Dan. La técnica Uchi Mata fue mi preferida. Consistía en elevar una pierna hacia atrás entre las piernas del oponente, con velocidad en el giro y la patada hacia atrás, prácticamente hacías volar al oponente. En la Universidad fui campeón de judo en los Juegos Deportivos Universitarios de Guayaquil.»

Como entrenador fui campeón del club Atlhetic con el que logramos el campeonato interclubes por diez años consecutivos, siendo dirigente el ingeniero Leonardo Escobar. En el campo dirigencial fui desde presidente de la Comisión de Judo de Guayas, del club Tseiryoku Zenyo, del Colegio Espíritu Santo (Campeón Intercolegial por seis años).Presidente de la ASO ahora Federación Ecuatoriana de judo por 16 años, presidente de la Federación Andina de Judo en 1968, de la Sudamericana y posteriormente de la Unión Panamericana por pocos meses al renunciar el titular.

En el campo arbitral en 1976 fui árbitro Internacional de judo en Maracaibo. Luego arbitré diez Campeonatos Mundiales, en diversas categorías, como: senior varones, damas y juniors. Además arbitré la Olimpiada de Seúl en 1988 y la de Moscú en 1980. Fui seleccionado también para arbitrar la Olimpiada de Barcelona 92, pero no pude asistir por calamidad doméstica. Fui también Tesorero de Federación Deportiva del  Guayas durante años con el Ing. Cesar Muñoz y vocal del Comité Olímpico Ecuatoriano con. Sabino Hernández. En el campo docente presenté las «Mejores Revistas de Gimnasia», con los Colegios Cristóbal Colón en los 60 y Espíritu Santo en los 70. El deporte es parte de mi vida”, dice Esteves, quien es abogado penalista y actualmente se dedica al libre ejercicio de la profesión en el que ha desempeñado importantes cargos públicos.

VÍCTOR ZEVALLOS

Heredero de un nombre y un apodo muy conocido en nuestro deporte, en el que su padre escribió horas triunfales, Victor Eloy Cevallos Avellaneda, hijo de Víctor Zevallos Mata “Caballito”, quiso no solo recibir la herencia y pasión deportiva de su padre como un legado de los genes y la sangre, sino revivir el nombre y forjar su propio historia. Y lo hizo como un deportista múltiple que brilló en el atletismo y básquet y que amateurmente también destacó en voleibol.

Su historia la empieza a forjar desde niño, cuando por la cercanía de su casa a la del coliseo Huancavilca, donde jugó y destacó su padre, y por la tradición canastera de su familia que le llevaban su progenitor y su hermano mayor, empezó a “canastear” con sus amigos de barrio.

Pero es en el colegio Cristóbal Colón, donde realmente forjó su historia deportiva. Allí de manera simultánea brilló como seleccionado de vóley, básquet y atletismo en el que amateurmente destacó y fue campeón en las tres disciplinas en los tradicionales campeonatos intercolegiales. Eran los años, en que como ley de sucesión deportiva, los torneos intercolegiales deportivos, eran el semillero de clubes y selecciones provinciales y nacionales. Así si, brillabas en el Intercolegial, te fichaban los clubes y si brillabas ahí, el paso a la selección provincial y nacional era un hecho. Y para Zevallos, lo fue.

Así en 1970, luego de ser parte de la selección de atletismo del Cristóbal Colón, que venía siendo 13 años campeón consecutivo, fue llevado a Emelec por el gran dirigente atlético Víctor Soria Córdova, junto al entrenador Juan Bermúdez y una pléyade de atletas como Segundo León, José Aroca, Fernando Bermúdez, Fernando Pólit, Roberto Barros, Samuel Castro, Franklin Bahamonde y Víctor Espinoza, con quienes fue campeón Interclubes de Guayaquil, continuando hasta 1971 en que volvió a conquistar la corona intercolegial, esta vez por décimo cuarta ocasión.

Dos años después en junio de 1972, por iniciativa del entrenador Bermúdez, el grupo de cristobalinos de Emelec pasó al club Salesianos, para participar en el Torneo Interbarrial de Atletismo organizado por la Federación Deportiva del Guayas. Allí se juntaron a otros alumnos cristobalinos, entre los que tuve el honor de estar. La idea de Bermúdez, era preparar al equipo para el Torneo Intercolegial en el que anhelaban ser campeones por 15 años consecutivos. La fórmula salió exacta y Salesianos y El Cristóbal ganaron ambos torneos. Cevallos fue una de las figuras del equipo, al ser el amo y señor en su categoría (intermedia) en 100, 200 y 800 metros planos y las pruebas de postas. De allí a la Selección de Guayas había un paso y “Caballito” lo dio, compitiendo por su provincia en el campeonato nacional de Quito 1972.

Como basquetbolista, la historia se repitió calcada. Fue campeón intercolegial con el Cristóbal Colón en un equipo plagado de figuras que jugaron en clubes profesionales como José Baquerizo y Ricardo Patiño de Atletic, Alfredo Henríquez, de Emelec y Banco Central y otros como Manuel Gambarrrotti, Gonzalo Sánchez, Javier Henriques, Jorge Barros, Jaime Solórzano, Jorge Arias, Jorge Patiño, Jaime Ycaza, Antonio Solá, Mario Crespo.

Y de ser campeón colegial, pasó a los clubes. Así militó en Emelec, su primer club, en el que integró el quinteto con Alfredo Henríques, Francisco Montesinos y el norteamericano Bruce Hines, además de  Flavio Zavala, Carlos Palacios,  Bruno Leone, Guido Fuentes, Roberto Montesinos, Álvaro Gálviz y Moreira. Luego pasó a Liga Deportiva Estudiantil (LDE). Hasta que como era lógico, después de destacar en los clubes pasó a la selección provincial de Guayas.

Con Guayas ganó en 1971 el Campeonato Nacional Senior jugado en Guayaquil, tras ganar en una final apretada a Pichincha, teniendo como compañeros de equipo a legendarias figuras del básquet nacional como su hermano Enrique Zevallos, Fernando Yávar, León Palacios, Omar Quintana, Galo Vargas, Abel Jiménez, Tato González, Juan Saab, José Baquerizo, Luis Mejía, Jorge Mejía, Fernando Úraga y Oscar Castro que eran dirigidos por el entrenador Carlos Valle y su asistente: Juan Zerega. Además, un año después fue campeón juvenil en 1972 en Machala

Siguiendo la secuencia lógica, de Guayas pasó a la Selección Nacional Juvenil, con la que en 1972, jugó los Juegos Bolivarianos en Venezuela, dirigida por Juan Sala y en la que formó equipo junto a Alfredo Henriques, su compañero de la selección Cristobalina, los guayasenses Jorge González, Roberto Montesinos Fernando Castro, Vittorio Miraglia y Sandy Hungria, los pichinchanos Leonardo Guerra y Ruben Troya, los esmeraldeños Hugo Muñoz y Jorge Nieves y el orense Walter Sacco. Repitió presencia en Selección en 1974 en el Sudamericano Juvenil en Venezuela. Tuvo un corto período como entrenador, siendo el primer director técnico de banco Central en 1978, año en que apareció ese equipo.

Hoy Zevallos que tras su retiro deportivo, trabajó muchos años en la empresa privada, goza de su jubilación y rememora sus años mozos en el deporte en el que fue figura.

MÁXIMO VERA

Fueron sus manos las herramientas claves y principales para hacer de él un deportista de primera división. Fueron esas manos cubiertas con guantes, las que lo hicieron destacar en un campo deportivo. Lo hizo en un diamante de beisbol como lanzador con la misión de ponchar bateadores y controlar el juego del rival y lo hizo en una cancha de fútbol como arquero para evitar que sus rivales marquen goles y vulneren su portería, Máximo Vera, fue un deportista múltiple que tuvo en el mundo de la pelota chica y de la pelota grande, su pasión deportiva. Como beisbolista fue integrante de la novena Pílsener de Guayaquil a mediados del sesenta. Como futbolista defendió el pórtico de Barcelona, Liga de Cuenca, Everest y la Selección Nacional.  Su caso no fue el único, pero siempre será especial un pitcher – golero.

Jugó béisbol juvenil en la Liga del Parque ‘Forestal”, cercano a su casa, situada en las calles Venezuela y Quito en Guayaquil. En 1966 subió a la primera división del béisbol en el  67 hasta 69  con el equipo “Pilsener”  en el que fue lanzador derecho y por sus habilidades y buena estatura  pronto se enroló en el equipo de fútbol del Barcelona  en el cual fue arquero titular.

El periodista Frank Maridueña, especializado en béisbol, cuenta que Vera inició su vida deportiva como beisbolista en 1964 en el equipo Pílsener, que fue un proyecto deportivo impulsado desde 1962 por el exbeisbolista y directivo, Vicente Maldonado, un insigne propulsor de la pelota chica en el país, fundador de varias escuelas infantiles que servían de semillero a este deporte.

El equipo “Cervecero” fue uno de ellos. Así, se fue reclutando jóvenes valores a los que los llevaba al equipo que por entonces pertenecía a la Liga del Forestal que manejaba Maldonado y que entrenaba en las canchas de tierra de lo que hoy es el Centro Cívico. Vera fue uno de esos jugadores reclutados que se inició en categorías menores y rápidamente tuvo un ascenso al béisbol de primera, en la que destacó como lanzador derecho.

En 1966, Pílsener con Vera en la loma como lanzador derecho y uno de los serpentineros subió a la primera división del béisbol en el  67 jugando él hasta 69. Así, participa en los campeonatos federativos de Guayaquil, organizados por la Asociación de Beisbol de Guayas, adscrito a la Federación Deportiva Provincial. El cuadro “Cervecero” participó por cinco temporadas en el torneo en el que participaban en diversas temporadas equipos como Emelec, Barcelona, Oriente, Liga, Urdesa, Nueve de Octubre y Huracán.  En 1969, los Cerveceros tuvieron su mejor temporada al coronarse vicecampeones detrás de Barcelona. Vera tuvo de compañeros a Manolo Álava, Francisco Pesantes, Ángel Ulloa, Bonifacio Morán, Pedro Murrieta, Jesses Petersen, Víctor Silva, Alfredo Veintimila, Ángel Ochoa, Guillermo y Bernardo Bastidas y Luis Castro.

Alejado del béisbol, y cambiando los diamantes por el rectángulo del fútbol. Máximo Vera vuelve a usar sus manos para practicar otro deporte y así llega al fútbol. En 1974 aparece en Barcelona, que por entonces tenía carencia de arqueros tras la partida de cuatro goleros extranjeros Luis Alayón, Rubén Montoya, Eddy Bores y Alfredo Fernández, que tajaron la temporada anterior (1973) algo inusual en un equipo. Barcelona decidió nacionalizar el arco y así Vera encuentra la oportunidad perfecta para adueñarse de la titularidad en gran parte del campeonato nacional de ese año. Por algunos errores, cometidos en el inicio la afición lo bautizó con el nada agradable apodo para un golero: Manos de Mantequilla, que luego se acortó a “Mantequilla”.

Ese año (1974) alineó junto a jugadores como el peruano Orlando De la Torre, los brasileños José Paes y  Nelson Matilde Miranda “Nelsinho” y el uruguayo Luis Alberto Vera, mas nacionales como los legendarios Jorge Bolaños (+), Washington Muñoa, Juan Noriega, Víctor Pelaez, Miguel Coronel, Walter Cárdenas (+) y valores nuevos como Urbano Stcio, Bartolo Bautista, Jorge Chica (+), Pedro Perlaza, entre otros. Siguió como dueño del arco hasta 1974. En 1975 empezó para Vera un fenómeno muy particular que se repitió temporada tras temporada. Siempre le traían un arquero extranjero para remplzarlo y mandarlo a la banca, pero siempre terminaba el campeonato tapando él. Así fue en 1975 con el argentino Oviedo, en 1976 y 1977 con el yugoslavo Yanco Sancovich,, en 1978 con el uruguayo Gerardo Rodríguez . En 1979 pasó a Liga de Cuenca y en 1983 a Everest.

Con la Selección Nacional estuvo en 1975 en la Copa América que por entonces se jugaba por grupos y a Ecuador le tocó Paraguay y Colombia. Él fue convocado por el entrenador uruguayo Roque Gastón Máspoli, como tercer arquero detrás de Carlos Delgado y Eduardo Méndez, sin embargo de ello, él fue el titular en el último partido de la serie, el 19 de agosto del 75 en Asunción ante Paraguay con derrota de 3-1. A la postre ese sería su único juego con la Tricolor. En 1980 fue convocado a la Selección Nacional del argentino Miguel Ubaldo Ignomiriello, en una convocatoria muy discutida por la prensa y el aficionado. Al final el técnico solo duró cinco meses en el combinado y con la salida de él, también salieron muchos de sus convocados entre ellos: Vera que no jugó en ese periodo.

AURELIO ÚRAGA 

Lleva un nombre y un sobrenombre deportivo por herencia. Lo lleva en los genes y en la sangre, nombre que ha sido transmitido de generación en generación  y quye el legó a su hijo. De su padre Aurelio Úraga Guillén, uno de los mejores beisbolistas ecuatorianos de todos los tiempos, recibió al más del nombre y el apodo, esa capacidad innata para practicar más de un deporte. Tanto que lo superó en una disciplina. Aurelio «Yeyo” Uraga Ycaza practicó tres deportes a nive de primera categoría. Jugó básquet, béisbol y fútbol con gran nivel, aunque fue en el deporte de la pelota chica, el del bate, el guante, la gorra y los bombachos en el que más destacó, llegando a ser campeón con varios equipos e incluso a vestir la gloriosa casaquilla de la Selección Nacional.

En el béisbol jugó en Bravos de las Américas entre  1973 y 1974, aquella novena nacida en el sur de la ciudad, en la denominada Ciudadela de las Américas, más conocida como el Barrio del Seguro, en la que las calles, llevan el nombre de varias capitales del continente americano. De allí el nombre del barrio y del equipo. Allí dirigidos por esa gloria del béisbol nacional, llamado Alfredo Bengoechea, compartió diamante con nombres importantes de nuestro béisbol como: Edwin, Bolívar y Walter Valarezo, José De la Gasca, Raúl “Latigo” Gutiérrez, Francisco De la Torre, Ricardo Suárez, Juan Veintimilla, Francisco “Panchón” Sánchez, Edmundo Viteri, Carlos Mora, Enrique Arroba, Fernando Cremiux, Frank Petersen, Antonio “Antuco” Donoso, Juan Lozada, Álex Schaffrey, Ealter Veintimilla y Silva.

También jugó con los Cardinals (Cardenales) compartiendo con  figuras como Juan Lozada, Alfredo Rosado, Washington Fiallos. Luego jugó en una temporada en Barcelona. Su regreso a los diamantes fue con el “Súper Nueve” que ganó triple campeonato en 1983- 1984 y 1985 en este último sacó dos jonrones. Además, defendió la franela de Asociación Deportiva Naval (ADN) en 1986.

Su pasión por el béisbol, lo regresó a los diamantes, muchos años después y para ser campeón, en la doble función de manager (entrenador) y jugador y compartiendo cancha con su hijo del mismo nombre y su hermano Fernando. En 1996, él junto a otros peloteros apasionados, “revivieron” a Barcelona, alejado de las canchas y fueron Campeón del Torneo de Iniciación, cumpliendo gran campaña. Primero en la ronda de clasificación le ganaron a Emelec, su clásico rival, y al resto de equipos para clasificar primero y ganarle en la final a Oriente. Allí compartió corona con Gustavo Giler, Taishi Chiva, Alfredo Fernández, Carlos Xavier Pera, Nelson Saraguayo, Andrés Pacheco, Aurelio Úraga Weisson, Iván Juez, Francisco Bobadilla, Fernando Úraga, Ricardo Camacho, Eduardo Arámbulo, David Aguilar, Galo Santillán, Roberto Puente, Ronald Muñoz y Bruno Carranza.

Su mejor campaña fue en 1983 cuando resultó “Mejor bateador” con average de .389, disparó seis dobletes y dos jonrones fue el mismo año que integró la selección del Ecuador que logró vice campeonato sudamericano. Otra etapa brillante fue nuevamente con Barcelona que ganó el torneo en el 96, novena con la cual pasó a ser su manager. Fue seleccionador de distintas representaciones ecuatorianas en torneos internacionales.

Como basquetbolista “Yeyo”, junto a su hermano Fernando, jugó en Oriente y en los inicios del equipo Banco Central, en el equipo dirigido por otro deportista múltiple de esta nota Víctor Eloy Zevallos, que jugaba los torneos oficiales en el coliseo Abel Jiménez Parra, compartiendo equipo con jugadores de la talla de Alfredo Henriquez, Oswaldo Arias, Efraín “Zurdo” López, Andrés Castillo, Bruno Leone, entre otros. Con los Banqueros fue campeón y vicecampeón de Guayaquil en los torneos regentados por la Federación Deportiva del Guayas.

Como futbolista fue destacado, hay testimonios gráficos de la anotación de dos goles en la final de un torneo inter barrial en el estadio Modelo con gran afluencia de público. Su inicio fue justamente en ese campeonato Interbarrial, organizado por Diario El Universo en 1969, jugando para Miraflores, que fue el cuadro campeón, con figuras que luego llegaron al fútbol profesional como Rafael “Pulga” Guerrero, Roberto Ponce, Juan Boloña. Esa aventura barrial le dio acceso al fútbol profesional, pues el premio para el campeón del torneo, era justamente el acceso a la segunda categoría del fútbol profesional guayaquileño.

Así en 1970,  con ese equipo, que cambió su nombre a Guayaquil Sport y que contrató jugadores de otros cuadros del Interbarrial y del fútbol de primera como Ernesto Falconí, ex Patria, Wilson Quinto y Orlando Flores, ex Emelec, el arquero Arce y el defensa Valenzuela, jugaron el torneo de Segunda. En 1971 lograron el título de campeón de Segunda Categoría, logrando el ascenso a la Primera División para codearse con los grandes del balompié ecuatoriano. De ese cuadro de segunda, quedan los nombres del arquero Polanco, Rodrigo Pólit, Ernesto Falconí, Rubén y Fabián Barreiro, Gerónimo Gando, Orlando “Orejón” Flores (+), Juan Boloña, Mario Canessa, Freddy Aycart, Vergara, Valencia, Zapata, Cevallos, Ruiz, entre otros.

En 1972, Guayaquil debutó en Primera Categoría y “Yeyo” estuvo allí ya codeándose con nombres ilustres que hicieron historia en el balompié nacional como Alfonso “King” Quijano, Miguel “Cortijo” Bustamante, Carlos “Ñato” Maridueña, extranjeros como Alberto Pellaccini, Raúl Ramos, Carlos Ramírez y jugadores de buen paso en Primera, como el arquero Roberto Salas, Roberto Briones, Roger Cajas, Leovigildo Daza, Harry Mawyín, Félix Johnson, Alejo Calderón, Fausto Quijano y los que nacieron del Interbarrial y segunda como Falconí, Aycart, Canesa, Boloña, Polit, Valenzuela, Flores, los Barreiro, Polanco, quinto, Flores, entre otros. El cuadro conocido como “Chocolatín” tuvo su momento en Primera y Yeyo fue parte de él.

FERNADO ÚRAGA 

Heredó las dos aficiones deportivas de su padre, legados en los genes y en la sangre, para mantener vivo, el apellido de una familia de casta, símbolo del deporte ecuatoriano. Al igual que su progenitor fue un deportista múltiple que destacó en los diamantes de béisbol y en el rectángulo del básquet, anotando canastas, deporte en el que sobresalió y fue figura. Fernando Úraga Ycaza, (+)  hijo de Aurelio Úraga Guillén, fue una luminarias del básquetbol nacional, jugando en varios clubes y representando los colores blanco y celeste de la provincia del Guayas y el tricolor del Ecuador, por varias ocasiones.

Desde muy temprana edad, se destacó como básquetbolista, defendiendo los colores de su colegio San José La Salle, con el que jugó varios campeonatos intercolegiales con el que fue campéon. Su puesto era armador.

Y como era usual en las décadas del 60 y 70, del combinado colegial, pasabas a los clubes y si eras de los buenos a la Selección. Ese era el ciclo deportivo fijo o casi fijo de aquellas décadas. Así Uraga formó una de las mejores selecciones lasallanas de todos los tiempos con jugadores que llegaron a clubes como Juan Zerega, Juan Saab, Héctor Menéndez y otros como: Pedro Peralta, Luis Briones, Jorge Viteri, Álvaro Luque, Francisco Pons, Oscar Viteri, entre otros.

Del colegio al club hay un paso y así, Úraga en 1969, llegó al recordado equipo de Oriente, dirigido por Franklin Durán en el que compartió con sus hermanos Martín y Aurelio y otras figuras como: Juan Sala, Omar Quintana, Luis Carrera, Jorge Gallardo, Oswaldo Arias, Efraín López y Joffre Durán.  En 1970, pasó a Ajae, un equipo de la sociedad libanesa, que contrató muchos jugadores de Oriente.

Luego tuvo un retiro temporal de las canchas y fue entrenador, dirigiendo a Oriente. En 1976, volvió a las canchas para militar una temporada en Ajae y luego en 1978 llegar a Banco Central, en el que estuvo nuevamente jugó con su hermano Aurelio, como antes  en Oriente y Ajae. Con los banqueros fue titular armando quinteto con Oswaldo Arias, Efraín López, Andrés castillo y Alfredo Henriques.

Y del club a la Selección de Guayas, hay otro paso. Así llegó al combinado Albiceleste, para jugar diversos campeonatos nacionales en los que los guayacenses fueron campeones. Uno de sus mejores equipos provinciales fue cuando formó un quinteto de lujo con Nicolás Lapentti, Enrique Zevallos, Abel Jiménez y Juan Saab, su compañero lasallano.

Como beisbolista, Úraga, quien jugó en Oriente, fue el mentalizador del  resurgimiento de Nueve de Octubre y entusiasmó e interesó al directivo  Omar Quintana para el revivir a dicho equipo en los diamantes y convertirlo en el Súper Nueve que ganó el tricampeonato de Guayaquil entre 1984 y 1985. Una crónica del destacado periodista Frank Maridueña, palabra autorizada en béisbol, publicada en Diario El Universo el pasado 13 de abril cuenta detalles de la novena Octubrina. “Cuenta la historia que fue Fernando Úraga quien interesó a Omar para revivir a la novena octubrina en los campeonatos de la máxima división. En 1982, en su primera participación con Quintana, los octubrinos tuvieron un desempeño protagónico al clasificar a las semifinales, instancia en la que con un jonrón sufrido de último momento perdieron 1-0. Para la campaña siguiente logró armar un mejor equipo con la incorporación de destacados peloteros del medio local. Así, Nueve llegó a exhibir una supremacía de varias temporadas consecutivas y demostraron buen nivel en su béisbol. Los entrenadores del ‘Super-Nueve’ fueron los mejores del momento.  Fue dirigido por Freddy Uzcátegui, Eloy Guerrero y Stanislaus Sonnenholzner. Entre los peloteros que fueron parte, en distintos momentos de ese periodo triunfal de Nueve, estuvieron Álvaro Juez, que es para muchos uno de los mejores lanzadores zurdos del béisbol ecuatoriano; completaron el cuerpo de serpentineros Kléber Rendón, Carlos Silva, Alfredo Veintimilla, Frank Petersen, Marcos Barros, Francisco Pesantes, Hans Franco (también arquero del primer equipo de fútbol), Paul Sonnenholzner, Marcos Maruri, Pablo Rico. Como receptores rotaron Washington Fiallos y Fernando Franco. En la inicial primero estuvo Ricardo Jara y luego Manuel Chiquito. En el cuadro interior José Portalanza, que fue su primer capitán; Juan Carlos Delgado, Alfredo Rosado, Jorge Chávez, Manuel Calle, Fernando Úraga, Franklin Méndez, Olmedo Arroba, Juan Veintimilla, José Vergara, Jorge Perasso, Stanislaus Sonnenholzner (que cubría bien la primera base y las praderas). El tricampeonato de Guayas lo consiguieron en 1983, 1984 y 1985. En esa última temporada de dominio octubrino se permitió la participación de jugadores extranjeros que llegaron de la Universidad de Fullerton. Reclutados por José Freire vinieron Gary Williams, Christopher Jorrel y Glen Braybrooks. También colaboró en la dirigencia patriota Carlos Manosalvas”.

Fernando Uraga Ycaza, nos dejó a los 66 años de edad, un 17 de junio de 2014, pero su histora deportiva será inolvidable..

HERNÁN VACA TRONCOSO

Algún día ostentó el título de mejor basquetbolista infantil del mundo, pero fue en el fútbol en el que destacó profesionalmente y fue figura del fútbol quiteño. Hernán Vaca Troncoso, hizo del básquet y del fútbol, sus pasiones deportivas y en ambas jugó en equipos de primera categoría, por coincidencia, ambas en instituciones pertenecientes a centros estudiantiles.

Los inicios canasteros de Vaca, se dieron de niño, cuando se inició en el denominado midi básquet, como se llamaba al baloncesto infantil en esa época. En el Libro Memorias del Deporte. Baloncesto Ecuador, Editado por el Ministerio del Deporte, en el capítulo denominado Generaciones ecuatorianas del baloncesto, escrito por Álvaro Alemán se dan detalles de los inicios del jugador quien llegó a ser campeón mundial de la categoría infantil. La nota dice: “Hubo un mundial de Biddy Basketball celebrado en Estados Unidos, al que concurrió un seleccionado del Colegio La Salle de Quito, que logró el vicecampeonato. Inesperadamente triunfó ante todos sus contrincantes para llegar a la final contra el poderoso dueño de casa y que perdió por escasos puntos. El quiteño Hernán Vaca fue nombrado como mejor jugador del torneo y se le ofreció una beca deportiva para la universidad de su elección cuando alcanzara la mayoría de edad. Al llegar el momento, el joven jugador llegó a EE. UU., para reclamar su premio y, al encontrarse fuera de juego en un deporte que ya le quedaba demasiado grande, se empeñó en jugar fútbol; llegó a ser seleccionado nacional de mayores en esa disciplina”.

Tras esa experiencia infantil, Vaca siguió en el básquet, habiendo llegado a jugar en la primera categoría en el equipo La Salle a finales de los sesenta e inicios de los setenta, en aquellas épocas de gloria del básquet quiteño que se jugaba en el coliseo Julio César Hidalgo, colmado de espectadores. En el equipo Lasallano en el que jugó los torneos interclubes ante rivales como Liga Deportiva Universitaria, H. Clan, Wesco, tuvo de compañeros de quinteto a Xavier Martínez, Francisco Rivadeneira, “Nacho” Marín, Jorge Roldán, Alberto Estrella, entre otros.

Como futbolista se inició en las juveniles de Liga de Quito a la que ascendió  a primera en 1974 para integrar un equipo legendario que obtuvo el bicampeonato 1974-1975 dirigido por el colombiano Leonel Montoya que tenía figuras como los uruguayos Walter Maesso, arquero, Luis De Carlo, defensa, Juan Carlos Gómez, volante y Oscar Zubía, delanteros y nacionales como Polo Carrera, Jorge y Gustavo Tapia, Washington Guevara, Roberto Sussman, Ramiro Tobar, Ramiro Aguirre, Juan Rivadeneira, Adolfo Bolaños, entre otros. Estuvo con los “Albos” hasta 1981.

En la Selección Nacional estuvo en 1980 en el equipo que dirigió el argentino Miguel Ubaldo Ingomiriello, que solo estuvo cinco meses y dirigió tres partidos amistosos en los que Vaca no jugó. Al salir el técnico salieron varios jugadores, entre ellos él, sin poder jugar nunca en la Tricolor.

ALAMIRO GONZÁLEZ

Aunque tuvo que «cambiarse» el nombre para competir en el deporte, por la negativa de su padre, Alamiro González Roca, nacido en Guayaquil, el 24 de octubre de 1855, hizo su nombre en el deporte, aunque que él con la humildad que lo caracteriza, se considera “un deportista promedio”. Pero aunque él no quiera reconocerlo fue de promedios buenos. No siempre se necesita subir al podio para ser bueno, también se es, siendo disciplinado, constante, teniendo pasión por lo que se hace y más, si lo que se hace gusta, y al él, el deporte no solo que le gusta, sino que le encanta.  Y tanto le encanta que practicó cinco disciplinas: atletismo, ciclismo, motociclismo en dos modalidades (velocidad y motocross) y hockey en patines.

Sus inicios en el deporte se dieron en su etapa colegial, allá por 1972, cuando fue seleccionado de atletismo de su colegio, el Cristóbal Colón con el que conquistó una gloria para su plantel y el deporte estudiantil, al coronarse con su equipo Campeón Intercolegial de Atletismo por quince años consecutivos en un hecho sin precedentes hasta esa época. En ese equipo destacaban figuras del atletismo nacional como el saltador Segundo León, los velocistas José Aroca, Víctor Zeballos, Ramiro Cazar, Guillermo Alarcón, César cajas y José Valarezo, los fondistas Roberto Letamendi y Santiago  Valarezo,los saltadores Segundo Léon, Fernando Pólit y Roberto Barros los vallistas Xavier Pesantes, Mario Borges y Ángel Caicedo, los lanzadores Javier Henriques, Milton Endara (+), Franklin Bahamonde, José Mena, Alfredo Henriques y Oscar Del Brutto y los mediofondistas Guillermo Paulson, Xavier Cajas, Mario Mera, Roberto Rodríguez, Washington Veintimilla y él mismo, que era experto en los 800 metros. Y aquí me mando mi cuña, en ese equipo también estuve yo (ahí está la foto de prueba). Ese equipo entrenaba de lunes a viernes a las 05h00 en la pista Víctor Emilio Estrada y Alamiro, era el encargado de llevar en ju jeep verde a los atletas del sur.

Ese equipo dirigido por el entrenador Juan Bermúdez y apoyado en la dirigencia por David Samaniego, por entonces rector del colegio, participó en un torneo Interclubes en 1972 en el denominado Campeonato Interbarrial de Atletismo que organizó la Federación Deportiva del Guayas y que se realizó en la pista del estadio Modelo Guayaquil. Lo hizo bajo el nombre de Club Salesianos y se coronaron campeones del certamen.

«En atletismo, yo hacía 8» y 1.500 metros planos y el entrenador Juanito Bermúdez, me gritaba desde la tribuna: No te rompas Flaco, no te rompas. Lo tengo grabado. También entrené con Pepín Aroca y nos íbamos a las 05h00 al Country Club a subir las lomas de las canchas de golf. En la selección del colegio, entrenábamos todos los días, a las cinco de la mañana y los atletas podíamos llegar media hora más tarde a clases que se iniciaban a las siete. El rector David Samaniego nos brindaba un gran apoyo»

Como ciclista, a mediados de los 70 compitió en varias pruebas oficiales de la Federación Deportiva del Guayas, que se corrían en el velódromo del estadio Guayaquil y en el que destacaban figuras como los hermanos Fernando y Erick Von Buchwald. «Mi bicicleta era una Peugeot de tercera mano, se la había comprado a mi amigo Leonardo Chiriboga y antes había pertenecido a Juan Emilio Zeller, todo queda entre amigos. Todavía conservo esa bicicleta. Fui preseleccionado de Guayas, nuestro entrenador era el argentino Anselmo Zarlenga. Había buenos corredores en esa época y el ciclismo tenía bastante apoyo y la gente iba a ver las pruebas. tecuerdo a ciclistas destacados como los hermanos Von Buchwald, Erick y Fernando, Carlos Sánchez, Vicente Arboleda, Medardo Román. Hanz Behr, entre otros»

«Recuerdo que para entrenar nos íbamos con mi amigo y vecino Hanz Behr, a las cinco de la mañana a Puerto Nuevo, cero tráfico, cero ladrones. Eran otros tiempos. Una vez nos fuimos juntos a Salinas en bicicleta, pero se desmayó un poco antes de llegar a Santa Elena, por suerte pasó Abel Gilbert en su carro y lo llevó a Salinas. Yo sí llegué. Para entrenar subidas me iba a Los Ceibos y allí entrenaba con Fernando Von Buchwald que era mi buen amigo y su padre, amigo del mío. En esa época, solo había ciclismo de velocidad y ruta, no existía el ciclismo de montaña que llegó varios años después y mi hermano menor, Mario, es uno de los pioneros en el país. Hoy mi hijo Alamiro (33) es un gran ciclista de montaña, al igual que el hijo de Mario que tiene 14 años. Ese niño es un monstruo»

Como motociclista de velocidad participó en varias competencias oficiales de la Federación Deportiva del Guayas pero lo hizo con su segundo. “Me llamaba Rafael González que es mi segundo nombre. Tuve que hacerlo así, para que mi padre no se entere, porque el no me autorizaba a practicar motociclismo. Decía que era peligroso. Una competencia gané y salió el recorte de que había ganado Rafael González, recorte que aún conservo”.

González, ganó la competencia de la categoría Novatos 50 centímetros cúbicos (cc) efectuada en el velódromo del estadio Modelo Guayaquil, venciendo a pilotos de la talla de Julián Roca, Jorge Alvarado, Ricardo Zapatier, Mauricio Ramírez, Héctor Osorio, Mario García y Francisco Giler. » La noticia de esa carrera, salió en El Universo, pero más se enfocaron en los accidentes que hubo y scaron la foto de un accidentado con el rostro ensangrentado.  Fue una linda época, la gente era amiga, los deportistas nos ayúdabamos. Era una época sana en que nos divertíamos haciendo deportes»

González también practicó motocross, pero no llegó a competir en ninguna prueba oficial negativa de sus padres a que compitiera “en carreras de verdad» Podía hacerlo como hobbie, pero estaba impedido de hacerlo a nivel de competencia, por los riesgos que demandaba.

Luego se inclinó por el Hockey en Patines, “Estaba federado por Athletic, teníamos un entrenador chileno”. Con ese club participó en varios torneos oficiales interclubes.

Hoy retirado de la actividad deportiva, Alamiro González, recuerda sus tiempos mozos, con nostalgia

ABEL GILBERT

Junto al nombre de una de las mayores glorias deportivas del Ecuador, también heredó la pasión deportiva de su padre, un ícono de la natación ecuatoriana famosamente conocido ser parte de una cuarteta insigne de la natación ecuatoriana: “Los Cuatro Mosqueteros” que fueron campeones sudamericanos en el  V torneo continental realizado en Lima en 1938. Abel Gilbert Jiménez, guayaquileño nacido el 1 de julio de 1955, hijo de Abel Gilbert “La Lancha”, legó de su progenitor esa herencia deportiva que se transmite en los genes a través de la sangre, pero a diferencia del padre que solo hizo natación, el junior fue un deportista múltiple, que hizo natación, obvio, además de motocross, automovilismo y hockey en patines.

Sus inicios deportivos se dieron, literalmente, poco tiempo después de nacer y fueron como no podía ser de otra manera en el deporte que hizo famoso a su padre: la natación. “Yo aprendí a nadar casi al mismo tiempo que caminar en el año 1956. Yo tenía un año, no tuve entrenamientos seguidos por el trabajo de mi padre que por lo regular tenía que salir de la ciudad, a los 11 años me entrenó más fuerte para el Torneo de Novatos de El Universo y participé en 1967 en la categoría 11-12 años y gané seis  medallas de oro. Después participé  en muchas competencias organizadas por los diferentes clubes de la ciudad, pues en esa época aún no había el torneo interclubes y lo hice con excelentes resultados. A los 17 años viaje a Estados Unidos a terminar el colegio y fui nombrado el mejor nadador del colegio y participé en las Olimpiadas Junior de California ganando la prueba de 100 metros libre. Iba a participar en el Campeonato Nacional de allá,  pero no lo pude hacer, porqué regresé a Ecuador porque era estudiante de intercambio. Al llegar al país, entré a la Universidad Católica a estudiar zootecnia y me alejé de las piscina”

Pero cuando el destino del deporte está para quien nace con aptitudes deportivas, el deporte llega solo. Así a mediados del setenta, estando en la universidad conoció a un compañero de aula quien lo introdujo al motocross, que por aquellos años tuvo una época dorada con carreras de alto nivel técnico en pistas tanto de entrenamiento como de competencias como: Los Ceibos, Santa Cecilia, Bellavista, Lomas de Urdesa, Loma del Country Club

Era la época de pilotos de las diferentes categorías que sentaron escuela como Abel Gilbert, Marcelo Mena, Rafael Ferreti, Rafael Arosemena, Ramón Peré, Galo Moncayo, Roberto Castillo, Eduardo Farra, Jaime Guzmán, Junior Mozzina,, Raúl Planas, José Albán, Sabino Hernández (+), Jaime Duque (+), Paúl Olsen, Orús, Rodríguez, el cuencano “Coyote” Cordovez y los hermanos Ycaza, Vernaza, Guerrero y Von Buchwald, en mayores (250 cc). Jimmy Carmigniani, Fernando Ochoa, Fabrizio Preis, Felipe Guevara (+), Enrique Alemán (+), Mario González, Alejandro Echeverría en menores (125 cc) y Arturo Stacey, Xavier Coello, Iván Palacios, Dari Pereira, Pedro y Fally Alonso, Critian Abraham, Ramón Díaz, Luis Guerrero, Antonio y Juan Sebastián Bejarano, Jean Pierre Muñiz, Juan Caros Marengo, Roberto Uscocovich, Antonio Torres, González, ,Galeano, Hidalgo, en novatos (125 cc), todos bien dirigidos por dirigentes entregados y trabajadores como Eduardo Falconí, Juan Emilio Zeller, José Von Buchwald, Rafael Guerrero, David Simon (+) que daban su tiempo, su dinero, ponían gasolina, sus carros, snacks, bebidas, hacían mecánica, pasaban fines de semanas enteros, instruyendo, aportando, creando para incentivar a los pilotos, y sobre todo uniendo a todos con un solo objetivo «el Team Guayas»

 “En la U, conocí a un compañero chileno que corría motocross y lo fui a ver competir en una carrera que se hizo en Bellavista. Me gustó tanto lo que vi que le compré la moto. Así comenzó mi vida en este deporte. Comencé a practicar en el año 1975 y corrí una carrera internacional en la que tuve más de 30 caídas y desde ese día me gustó y comencé a entrenar duro. En diciembre del 75 salió una publicidad de la Honda que anunciaba que llegaban las verdaderas motos de cross y ese mismo día me acerqué a hacer negocio y me la entregaban a mediados de enero del 76. Me la entregaron el 18 de enero y no la pude probar porque en la noche se casaba eclesiástico mi hermana mayor, así que la guarde en la sala de la casa hasta el sábado poder probarla. Ese día me dirigí a la pista a primera hora y al intentar dar la primera vuelta la moto se ahogaba mucho y me costó más de cinco días aprender a dominarla porque había que mantener las revoluciones bien altas para que esta funcione al 100%. Cuando lo logré y comencé a entrenar mucho para el Campeonato Invernal que se realizaría en Ballenita y el gerente de la Honda me puso condiciones, por cada carrera que gane me devolvía una letra de las que tenía que pagar y si ganaba el campeonato no tenía que pagar nada  más y  la moto era mía. Así que cada lunes después de cada carrera iba a recoger la letra del mes y al final del Campeonato Invernal la moto fue mía y la Honda formo el Team Honda y me dieron otra moto nueva para participar en el campeonato Nacional de motocross 1976 que por primera vez se realizaba”.

Pero tal como las pistas, la vida tiene sus baches, uno de ellos, estuvo a punto de alejar a Gilbert del motocross. “Lastimosamente mi padre falleció el 13 de mayo de ese año y yo decidí no correr más. Pero luego de unos días mi mama me convenció de que siga porque eso hubiera querido que haga mi papá ya que él me acompaño a todas las carreras del Invernal. Así, comencé a entrenar nuevamente y junto a Tico Arosemena, Rafael Ferretti y Marcelo Mena con quienes asistimos a la primera fecha del Campeonato Nacional en Quito y ganamos las dos categorías y al final del año quede campeón nacional por primera vez”.

Así, se inició una carrera triunfal, que por asuntos extra deportivos, no tuvo la continuidad que debía: “No pude participar todos los años por problemas económicos, pero del 76 al 2000, año de mi retiro, participé en quince campeonatos nacionales de motocross y logré ser campeón en trece de ellos y dos vice campeonatos y estos dos,  fueron en años que la economía del país estaba mala y se corría seis mangas en tres días y las dos veces, se me daño la moto en la última manga y no logre el título. También fui campeón nacional de otras modalidades de motociclismo. Así fui seis veces de motociclismo de velocidad,  tres de enduro que es una modalidad que se corre de 200 km o más alrededor de las ciudades en caminos de tercer y cuarto orden y tres de hare scramble que es una modalidad en circuito de entre tres y nueve kilómetros por caminos naturales y con un alto grado de dificultad. También había campeonatos provinciales y fui varias veces campeón de Guayas, Manabi, Pichincha, Azuay, El Oro, en total participe en más de 800 carreras y gane un 95% de ellas”.

Del motocross se retiró a los 45 años, para dedicarse a la dirigencia y devolverle con servicio al deporte que tanto le dio. “En el motocross tuve más alegrías que penas. Afortunadamente tuve pocos accidentes. Los que más recuerdo son uno en La Troncal, en donde me cayó una moto, me cogieron 21 puntos en la espalda, pero regresé a correr la siguiente manga. El segundo fue en Cuenca, en una competencia en la calle, cuando un carro salió a mi  paso, me golpeó y me hizo rodar dos cuadras. Ese día se quedó sin yemas en los dedos y golpeado. Era tal mi pasión por el motocross que  practicaba en el lugar que me encontrara. Si me iba a la playa, pies alló practicaba en una pista que había donde ahora queda la gasolinera de Ballenita, o corría también en Punta Carnero. Armaba un circuito y practicaba por horas. Es que había que practicar, porque  los títulos no se los encuentra botados en la calle, uno que tenía que esforzarse mucho.”

En otra modalidad de motociclismo, Gilbert también ha incursionado en los rallies de ruta a bordo de motocicletas de alto cilindraje. “Estos dos últimos años he participado en el Andes Challenger que es una prueba en la que partes desde un punto de la sierra, bajas al oriente luego a la costa y regresas al punto de partida. El último que participe salí a las 7 am y regrese a las 8 pm, solo me baje de la moto a poner gasolina y a hacer necesidades biológicas. Este es un evento que solo te llevas una medalla por haber terminado no hay ganadores. En el último rally salimos 400 motos y terminamos 60. Es una prueba que demanda un gran esfuerzo”

Amante de la velocidad como es, Gilbert, también incursionó en el automovilismo en 1985, en la época que el automovilismo tenía exponentes de la calidad de Andrés Chiriboga, Henry Taleb, Galo Moncayo, Guido Mucarcel, Carlos Alberto Blum, José “Pepe” Antepara, entre otros. “También corrí carros en el autódromo de Salinas, saliendo campeón, también fui campeón de la provincia de El Oro. He corrido en Milagro, Cuenca, Quito, Yaguarcocha, Ambato y vos veces la Vuelta a la República en la que quedé tercero en mi categoría. Además corrí en Guayaquil algunas veces. Una vez corrí en Manta 4×4 en un jeep Toyota Landcruiser que se me fundió en la última vuelta”

Pero no solo los deportes de velocidad han sido parte de la vida deportiva de Gilbert, sino también los que se juegan en una cancha. Así incursionó en el hockey en patines en el que jugó hasta 1995 los 40 años. “En el año 1989 estuve en Miami haciendo un curso y ese año estaban los patines de moda, así que me compre unos y aprendí a patinar y al regresar patinábamos en todos lados hasta que hicieron la pista del Policentro. Estando es esa pista a varios patinadores nos reclutaron para pertenecer a Athletic y nos enseñaron a jugar hockey. Allí jugué por muchos años logrando algunos títulos y siendo seleccionado del Guayas varias veces. Y una vez jugué por la Selección Nacional”

Además de ser deportista, Gilbert fue dirigente deportivo. “Como dirigente fui vicepresidente de la Ecuatoriana de motociclismo 2004 y 2005, luego presidente 2006, 2011, vicepresidente de la Federación Latinoamericana de Motociclismo 2008, 2012 y actualmente soy presidente de la Asociación de Motociclismo del Guayas. Actualmente, se dedica a su taller en el que sigue vinculado de alguna forma a su gran pasión.

HANZ ORTEGA

La imagen de un hombre alto, corpulento, colorado, de melena larga y barba espesa, con pinta de vikingo, recorriendo de rodillas una cancha de fútbol en una vuelta olímpica, cumpliendo la promesa que le había realizado a la Virgen Dolorosa, dio la vuelta por todo el país un día de 1990. Fue la foto de la pasión deportiva, de esa pasión que corre por las venas, que se lleva en la sangre, que emociona, que apasiona. Ese apasionado por el deporte que esa tarde celebraba la consecución de campeón ecuatoriano de fútbol profesional, con su equipo Liga de Quito, tiene nombre y apellido, Hanz Geovanny Ortega Ledesma, nacido en Cuenca, un 20 de marzo de 1958, un guerrero inclaudicable que siempre puso en las canchas fervor, entrega, lucha, mística y garra, aparte de condiciones técnicas. Lo hizo en un rectángulo de básquet en sus inicios deportivos y lo hizo en un campo de fútbol, en la hora de su consagración.

Como basquetbolista de primera categoría, Hanz Ortega, fue jugador del Club La Salle de Cuenca, luego fue seleccionado juvenil de su provincia, Azuay  y luego de la categoría de mayores. Habiendo representado a su provincia en Campenatos nacionales de ambas categorías. Como futbolista profesional jugó 20 temporadas en cinco equipos de primera en el país: Macará, Deportivo Cuenca, Barcelona, Liga de Quito y Universidad Católica, en el extranjero jugó en  el Deportivo Italia de Venezuela (1984), con el que clasificó a la Copa Libertadores y en el Bruklin de Estados Unidos.

“Mis inicios en el deporte fueron desde muy niño, empecé a jugar desde preparatoria, luego toda la escuela y el colegio. A mí gustaba el fútbol y el básquet. En la escuela jugué mini futbol y mini básquet. A mis padres no les gustaba que juegue, se oponían siempre, pero me fui haciendo a la fuerza. Con el tiempo fui seleccionado del colegio La Salle de Cuenca, jugué los torneos Intercolegiales. Luego llegué a la Selección de Azuay de Juveniles y Mayores entre 1976 y 1977, en la época dorada del básquet ecuatoriano y cuencano”, recuerda Hanz, quien en juveniles integró la selección de Azuay que jugó el Campeonato Nacional de Riobamba formando quinteto con Franklin Sigüenza, Hugo Peláez, Alfredo Marín y Jaime Centeno.

De juvenil pasó a mayores y llegó a la Selección de Azuay, integrando el equipo dirigido por el director técnico Luis Alarcón, con la asistencia técnica de Casimiro Torres, teniendo de compañeros a Teodoro Rivera, Rafael Molina, Enrique Luna, Aníbal Guerrero, Vicente Brito, Patricio Tamayo, Jaime Centeno y Rolando Marín. “A medida que iba jugando y escalando posiciones, me iba dando cuenta que iba teniendo ese fuego interior de las personas que nacemos para ser deportistas profesionales o de élite, nacimos. A ese nivel el deportista nace, no se hace. Uno luego aprende un poco algunas otras cosas que son complemento verdadero para progresa,  pero ya nace con eso. En el camino me he encontrado mucha gente que teniendo más talento, no pudo llegar porque le faltó ese fuego interior”

“Como futbolista profesional, me inicié en 1976, a los 17 años en el fútbol juvenil en un equipo del barrio que se llamó  Visión Juvenil con grandes jugadores que llegaron al fútbol profesional como Polo Román, José Merchán, Armando Palacios, Edgar Domínguez. A los 18 años pasé a la Segunda Categoría al club Estudiantes, al tiempo que estudiaba medicina en la Universidad. De allí pasé a la Selección de Azuay que participó en los V Juegos Deportivos Nacionales realizados en Cuenca, en 1979. Nunca fui al Deportivo Cuenca porque tenía unas políticas que no iban conmigo, pues nunca le daban oportunidades a los jugadores cuencanos, siempre preferían traer gente de afuera».

Ortega relata sus inicios el el fúbol profesional. «Jugando en la Selección de Azuay como preliminar de un partido del Cuenca con Técnico Universitario se dio mi paso al fútbol profesional.  Al terminar el partido fue al camerino, el entrenador Juan Araujo (+) que me propuso ir a Técnico que era lo que yo estaba esperando, lo que yo había soñado. Me fui a Ambato, pero fue algo muy doloroso porque mis padres no aceptaban que me vaya a jugar porque ya estaba  en tercer año de medicina. Cuando llegue a justamente renunció Araujo por una situación extra de los que se da en el futbol y me quedé en blanco, entonces vino la gente de Macara y me contrató. Desde el primer partido fui titular, me gané la hinchada, jugué un par de temporadas (79-80) me fue muy bien y eso hizo que otros equipos se interesaran por mí entre ellos, el Cuenca”

“En el Cuenca no me fue bien. Nadie es profeta en su tierra, descendimos, no nos pagaron, de los dos años, solo cobré seis meses, jamás tuve química con los dirigentes de ese tiempo y no pude rendir como quería. En 1983 Víctor “Araña” Martínez (+), un gran amigo, ex jugador del Cuenca nos llevó a Barcelona a mí, a Polo Román y José Merchán. Me fue bien. Tuve la suerte y el honor de ser capitán en veinte  partidos habiendo jugadores de gran calidad como Flavio Perlaza, Galo Vázquez, Digner Valencia, el arquero peruano Ramón “Chupete” Quiroga, Paulo César, Ricardo Armendáriz, Mario Tenorio,  “Colorado” Andrade, estaba saliendo Hólger, Quiñónes, Jorge Ballesteros, Carlos Luis Morales. Había jugadores espectaculares, no llegamos  ser campeones por esas cosas que tiene el del futbol”.

“En 1984 fui a Liga, y cumplí mi sueño desde niño, porque yo era hincha de ese equipo  y admiraba a esos grandes jugadores como Polo Carrera, Tito Larrea, Enrique Portilla, Mario Zambrano. Liga fue mi segunda casa. En un partido ante Deportivo Quito (18 de marzo de 1984) tuvimos un roce bastante fuerte con Sergio Saucedo que terminó en batalla campal. Me expulsaron. Pero ahí sucedió algo raro, la dirigencia de la Federación Ecuatoriana, dirigida por un guayaquileño, me quería fuera del fútbol, para para perjudicar a Liga y favorecer a Barcelona y Emelec, me acusaron de brutalidad y me sancionaron con un año fuera de las canchas. Así que me fui a jugar a Venezuela, estuve en el Deportivo Italia de Caracas con el que quedé vicecampeón. En 1985 volví a Liga jugué bien esa temporada, pero así es la vida en la temporada del 86, me lesioné, me rompí  los ligamentos y meniscos, fue una lesión muy traumática con infección y todo, me demoré dos años en volver”.

El tiempo que Ortega estuvo fuera de las canchas, volvió a Cuenca, donde trabajó de cajero en un banco y se puso a estudiar administración de empresas, su segundo paso en la universidad, ya que antes  estudió medicina). Recuperado de la lesión volvió al fútbol.  “El 89 liga me prestó a Católica para que coja ritmo. Estuve un año y en el 90 volví a Liga, para ser campeón, en el último partido le ganamos 3-1 a Barcelona e hice un gol. Hicimos un gran papel en la Copa. Jugué  hasta el 94. Me retiré, a los 35 años, pero luego me fui a Estados Unidos a jugar en segunda categoría en un equipo de Nueva York el Brooklin Italian, Esa fue mi vida en el fútbol”

El fútbol tiene sus anécdotas y hay una que no se podía dejar de preguntar a Ortega, el famoso caso de “las agujitas”. Él era muy criticado por la prensa nacional, no solo por su juego fuerte, sino por ciertas mañas poco deportivas que se decía solía usar ante sus rivales, como la de pinchar con una aguja a sus rivales, que las  escondía en la media o en la pantaloneta o la tiraba al piso, cuando los árbitros iban a revisarlo. En una ocasión, se dijo que el ex Emelec, Jesús Cárdenas, halló una aguja en su pantaloneta y lo notificó al árbitro. Delanteros de la época como Paulo César, Cristóbal Colón Nazareno, el brasileño Reginaldo lo denunciaron. “El fútbol profesional, por lo menos en mi época, se jugaba muy fuerte. Había muchos insultos, codazos, golpes y había situaciones que si se daban, es que si tú te descuidabas te metían un codazo, un puñete, te metían los dedos en los ojos, y ante esas situaciones, uno se buscaba sus propias armas, sus propias herramientas. Además en esa época en el futbol, el stopper (defensa central) se le pegaba al nueve (delantero) y el entrenador nos decía, que hay que seguirlo hasta el baño y a mí  me tocó esa función, pero yo me especialicé en lo mío  y la gente dirá de qué manera lo hice

Retirado del fútbol se vinculó a la dirección técnica, siendo fundador al Colegio de Liga, a la par que ingresaba de profesor de Educación Física y entrenador del colegio Americano en el que lleva 20 años hasta la actualidad. En 1998 trabajó de nuevo con Liga como asistente del técnico brasileño Paulo Massa, en otro título de los ‘albos’. En 2010 fue asistente técnico del chileno Fernando Díaz, en Universidad Católica de Quito. Actualmente radica en Quito, tiene el título de Director Técnico en Futbol: licenciado en entrenamiento deportivo especialidad fútbol, dirección técnica y preparación física, y como entrenador colegial, sigue vinculado al fútbol que tanto amó.

FERNANDO JARAMILLO

Inspirado en el estadounidense de origen chino, Bruce Lee (+), aquella figura legendaria de las artes marciales a quienes veía en el cine en sus míticas películas, el quiteño Fernando Jaramillo, se enamoró de los deportes de combate e hizo de ellos, parte de su vida, iniciando así una carrera de deportista múltiple que lo hizo practicante de siete disciplinas: taekwondo, judo, lucha, boxeo, karate, kick boxing y físico culturismo, que lo convirtieron en campeón y referente deportivo de las décadas del 70 y 80 en la que fue muchas veces nominado el deportista del año y que el 18 de octubre de 2013 fue incluido en el Salón de la Fama del Taekwondo en Las Vegas Nevada, Estados Unidos.

Una nota publicada por Diario La Hora, el 10 de agosto de 2019, titulada El Maestro que introdujo el taekwondo en Cuba, escrito por Segundo Espinoza, revela datos de su carrera deportiva. En ella cuenta además su afición por el maestro de artes marciales, actor, cineasta, filósofo y escritor, Bruce Lee, recordado por su personaje clásico de Kato en la serie televisiva El Avispón Verde o su popular película de cine Operación Dragón. “Cuando era adolescente, acudía a las tradicionales salas de cines de Quito. Allí veía las películas de chinos que nos motivaban a practicar deportes de combate, aun cuando algunas contenían escenas de fantasía”.

Fue en taekwondo, en que logró sus mayores triunfos, siendo sexto dan, campeón latinoamericano, medallista de bronce en los Juegos Panamericanos de 1987 y dos veces en el Campeonato Panamericano de Taekwondo en 1984 y 1986, además de competir por Ecuador en la Olimpiada de Seúl 1988. Además tiene el honor de ser el propulsor del taekwondo en Cuba. Antes en los 70, había sido campeón nacional de lucha, judo y taekwondo. “Mi primer instructor, Roberto Estrella, me exigía que los sábados practicara varias artes marciales, con el argumento de que en una pelea callejera puede presentarse un boxeador, un judoca o un karateca”. En mi vida no solo practiqué patadas, también hice boxeo, agarres, llaves, estrangulamiento”.

La nota de la Hora, sostiene que su trascendencia en el taekwondo se debe a su composición antropométrica: delgado, alto (1,82 m) y piernas largas. Así, desde 1978 hasta 1992 fue campeón nacional de taekwondo, en la categoría semipesado (hasta 83 kilos). Posee, además, tres bronces panamericanos, un campeonato bolivariano, dos títulos sudamericanos, participaciones en cuatro mundiales (Alemania 1979, Ecuador 1982, Dinamarca 1983 y Finlandia 1987) y una Olimpiada en Seúl de 1988. “Mi vida ha sido el deporte. Aprendí a ganar y a perder peleando”, decía en ese artículo.

La nota recuerda varias anécdotas en las que el taekwondo le sirvió fuera de las competencias, como aquella ocasión tuvo que defenderse de tres agresores, a pesar de que a sus alumnos les inculca la tolerancia total. “Me encontraba con mi esposa en una motocicleta cuando fuimos vejados por estas personas. Insistieron en querer golpearme. Entonces, me bajé y con una patada a la cara le derribé a uno. Cayó pesadamente. Me quedé preocupado y solo alcancé a decir a los otros dos que se llevaran a su amigo y que dejaran de ser conflictivos”.

El sitio web www.fetkdecuador.com.ec, de la Federación Ecuatoriana de Taekwondo, cuenta alguna de sus actuaciones: “En el año 1979, Ecuador viajó al Mundial de Alemania (cuarto) con un equipo integrado por Fernando Jaramillo, Alfredo Reyes, Danny Vélez, Jorge Narváez, Xavier Romero, entre otros. En este mismo año, el maestro Bum Jae Lee, organizó el primer Campeonato Sudamericano en el que participaron dos equipos ecuatorianos A y B, y Fernando Jaramillo, Javier Aroca, Alfredo Reyes, Xavier Romero, del equipo A, obtuvieron medallas de Oro.  En 1983, viajó un equipo nacional al sexto Mundial de Dinamarca, el que estuvo integrado por: Javier Agama, Freddy Marín, Fausto Zambrano, Fernando Jaramillo, Xavier Romero, Duvan Cangá y José Cedeño y lo dirigió Myung Koo Kon, entrenador contratado, especialmente, para la preparación de los atletas para este evento. En 1985,  el Taekwondo ingresa a los Juegos Nacionales (Manabí) y se realizan los Juegos Bolivarianos en Ecuador. El Taekwondo participa por primera vez y logra también un histórico primer lugar, con cinco medallas de oro, delante de Venezuela, Colombia, Perú; este equipo estuvo preparado y dirigido por Walter Romero; los medallistas de oro fueron: Fernando Jaramillo, Luis López, Víctor Mena, Wilson Albuja y Xavier Romero. En 1987, el Taekwondo se inicia en los Juegos Panamericanos (EEUU-Indianápolis); en ese certamen Fernando Jaramillo y Pascual Pacheco logran medallas de bronce. El Taekwondo, en 1988 entra como deporte de demostración en los juegos olímpicos (Corea) y los deportistas Francisco Carvallo, Fernando Jaramillo y Pascual Pacheco fueron seleccionados para participar en ese evento por los resultados internacionales y la calidad competitiva alcanzada. Ellos viajaron a Corea a completar su preparación y así el Taekwondo ecuatoriano estuvo presente, por primera ocasión, en unos juegos olímpicos. Como entrenador participó Walter Romero”.

Otro de los méritos de su carrera, lo logró fuera del país, al ser el propulsor del taekwondo en Cuba, país al que llegó el 10 de enero de 1987, mediante un contacto con la Concentración Deportiva de Pichincha. Su tránsito por Cuba le permitió ofrecer a ese país las técnicas y herramientas necesarias para darse a conocer y profundizar sus estudios en la disciplina toda vez que allá lo que mandaba era el Karate. Así,  Fue baluarte en la participación de Cuba en los Juegos Panamericanos de Indianápolis 1987 y el asesoramiento de la selección cubana campeona en los Panamericanos de La Habana, en 1991. “Aprendí mucho, pero a la vez enseñé lo que sabía, gracias a los conocimientos asimilados del maestro coreano Chull Wong Jang, que trabajó en Quito”, comentó.

Jaramillo, que ha sido entrenador del colegio Mejía por casi dos décadas y de la Escuela Militar Eloy Alfaro (Esmil) por 27 años, sigue vinculado al deporte y actualmente es director del Gimnasio Ciudad de Quito.

RAFAEL DILLON

Su pasión deportiva es múltiple, igual puede hacer deportes populares como el fútbol o los denominado deportes de  contacto o los exclusivos, popularmente llamados “aniñados». El asunto es dar rienda suelta a su pasión deportiva, que en su caso especial es múltiple, pues practica o practicó cuatro disciplinas, varias de ellas e nivel de élite o primera categoría en competencias oficiales. Amateurmente jugó fútbol e hizo kung fu y taekwondo. En torneos oficiales jugó polo y golf, . Rafael Dillon Mantilla, nacido en Guayaquil el 24 de agosto de 1960, es un apasionado de los deportes.

“Me inicié en el deporte desde muy pequeño desde que estaba en la primaria de mi colegio, Cristóbal Colón. Siempre fui arquero, pertenecí a la Selección Infantil con la que jugamos Interescolares y torneos internos. Luego en Secundaria, jugué los Intercolegiales de las categorías inferior e intermedia. Recuerdo que teníamos un buen equipo. De allí salieron jugadores profesionales como Juan Falconí y Tony Taleb que jugaron en Emelec, otros que llegaron a juveniles como Jonathan Gómez y Mario Patiño y otros buenos jugadores como Gigi Alarcón, Nino Armijos, César Bustamante, Galo Romero, Óscar Noriega, Fernando García, Álvaro Avilés. Quedamos campeones. Luego me fui a estudiar a España al colegio Lecaroz en Navarra y fui arquero de la selección mayor. Allí también hice gimnasia olímpica y fui de la Selección del colegio entre los años 1976 y 1978”

En el deporte oficial, jugó golf y polo, con buenas ejecutorias, habiendo jugado varios torneos oficiales en los que fue campeón. Como polista, jugó campeonatos Interclubes, Locales, Provinciales, Nacionales e Internacionales, organizados por clubes como: Lacosta Country Club (LCC) y Guayaquil Polo Club,  jugados en las canchas del LCC y la  urbanización Peñón del Río en Durán. En Torneos Nacionales, ha enfrentado a clubes de Pichincha (Polo Club Puembo y Quito Polo Club Checa), Azuay (Club Dávalos), Chimborazo (Riobamba Polo Club) y Los Ríos (Polo Ranch).

“Como jugador de polo, me inicié muy pequeño, teniendo varios ciclos. Comencé a los 10 años y estuve hasta los 15 perteneciendo al Guayaquil Polo Club. Luego me alejé un tiempo y volví al mismo club a los 21 hasta los 32, jugando varios torneos en Guayaquil. Luego me volví a alejar y regresé para mi tercer y último ciclo desde los 40 a los 46. Hay un buen nivel de polo en Guayaquil y jugadores de gran calidad. Para ser polista hay que ser un hábil jinete. Para jugar, hay que tener cuatro caballos (uno para cada chuker), por el esfuerzo que hace el animal».

Dillon, ha jugado en varios equipos, como El Clavo, Galápagos  y Don Armandino. Con El Clavo, armando cuarteto con Ramiro Chiriboga, Jaime Molestina y Zelim Doumet, fue campeón de La Copa Fertisa, jugada el 28 de julio de 2000 en homenaje a las fiestas de Guayaquil, realizado en la cancha del Lacosta Country Club, en la que ganó en la final a Aucas 5-4, tras dejar en el camino a Lan Chile, Lacosta, y Fertisa.

Con el equipo Galápagos, integrado además por Luis Martínez, José Luis Paz y Federico Intriago, fue campeón de Guayaquil en 2000 y campeón de la Copa Nutritec jugada en enero de 2001 en las canchas del Lacosta Country Club, superando en la final 14 -10 a Don Armandino y dejando en el camino a Puma, Galápagos y Puma de Remate. Con el mismo equipo, pero con otra formación (Nicolás y Federico Intriago y el colombiano Luis Fandiño) fue  vicecampeón de la II Copa Corum Americana que se jugó en octubre de 2001 en las canchas del Lacosta Country Club con presencia de jugadores extranjeros. Su equipo perdió en la final 11 – 3 con el equipo Mono Tuerto Corum, campeón del evento, en el que además participaron Emelec y Avianca.

Con Don Armandino, integrado además por José Luis Velasco y Carlos y Andrés Carrión, fue campeón del Torneo Local 2002 en el que superaron a equipos como Los Pumas y Galápagos. También jugó: la Copa Mastercard 2002, con presencia de equipos de Colombia, Perú y Argentina; la Copa Unión de Polo y  la Copa Empresario Xima, torneos disputados en las canchas de El Peñón del Río en Durán  Uno de sus mejores torneos lo tuvo en noviembre de 2002 en el Campeonato Interprovincial jugado en el Polo Club en Peñón del Río, en el que participaron los Equipos Los Clones y Troyanos por Guayas, Caballos Polo Ranch de Los Ríos, entre otros. De los jugadores guayaquileños, Dillon, compartió con polistas como César, Andrés e Isidro Merino, Federico y Nicolás Intriago, José Luis Velasco, Antonio Rigó, Boris Burbano, Luis Martínez, Diego Baquerizo, José Luis Paz, Antonio Parra, Jean Paul Reshuán,  Jorge Encalada, Carlos Torres, Ramiro Chiriboga, Jaime Molestina, Zelim Doumet y  las polistas Belén Uribe y Lucía Molina.

Como golfista, jugó desde pequeño, por esa tradición familiar que llevaban sus primos Xavier, Eduardo y Fernando Intriago, destacados golfistas nacionales. Pero fue desde los 47 años hasta la actualidad, en que compitió en torneos oficiales, como los realizados en el Guayaquil Country Club y Salinas Golf Club, Lacosta Country Club, como la Anglo American Golf Tournament 2018, campeonato en el que juegan más de 80 golfistas de 20 empresas asociadas a Cámaras de la Producción.  Él pertenece al equipo Los Gatos Salvajes con Luis Naranjo, Marco y Chris Suárez, Fernando “Patucho” Intriago, Juan Carlos García y Alfonso Coronel.

Una de sus mayores satisfacciones es haber hecho lo que se denomina Hole In Line (Hoyo en Uno), uno de los logros más importantes de este juego.Un hoyo en uno es algo que los golfistas puede que no consigan en toda una vida jugando al golf. Conseguir un hoyo en uno requiere una gran dosis de suerte y habilidad, y para lograrlo se requiere experiencia y muchísima práctica. “Hoyo uno, es cuando un jugador juega un hoyo embocando la bola en un solo golpe. Yo tuve el honor de hacer uno en un torneo jugado en enero de 2006 en el Guayaquil Country Club. Hice hoyo 1 en el hoyo 13”, cuenta el golfista que comparte campos con jugadores como Alfonso Reyes Yaza, Carlos Vallarino, Xavier Vallarino Monge, entre otros.

También se inclinó por los deportes de artes marciales, como el kung fu y el taekwondo. “Fui practicante de kung fu por nueve años. Estuve desde los 36 a los 40  en la academia de Xavier Hidalgo y de los 50 a los 55 con Francis Chi. En taekwondo, llevo ya 20 años, desde los 40 hasta la fecha profesor. Entreno con el profesor Líder Games de la academia de Danny Vélez en Los Ceibos»

Las artes marciales tienen múltiples beneficios, que  permiten llevar un estilo de vida mucho más saludable. No solo adquieres destrezas físicas, sino también valores importantes como adquirir consciencia de que se necesita disciplina y perseverancia, elementos que te ayudan en múltiples ámbitos de tu vida. Aprender tácticas de defensa personal, siempre es bueno pues te permite saber cómo reaccionar si alguien pretende hacernos daño.

«Las tácticas que se aprenden en las artes marciales, aumenta la seguridad que tienes en ti mismo y te prevendrán contra situaciones desagradables. Además mantienes tu mente activa. Aquí se trata de entrenar no solamente el cuerpo, sino también el cerebro, Gracias a la memorización de las distintas posturas y movimientos que te enseñarán, podrás mejorar tanto la memoria como la coordinación corporal”.

Hoy Dillon, dedicado a la empresa privada, sigue ligado al deporte practicando artes marciales y transmitiendo su afición deportiva a su hija que ya empieza a hacer carrera en el golf.

MARIO PRADO

Hizo de los deportes de contacto, la halterofilia, la gimnasia y las carreras pedestres, su pasión. Se lució en el ring, en los tatamis, en las calles y en los gimnasios para desarrollar una carrera múltiple que lo llevó a practicar seis disciplinas, Mario Prado Vergara, guayaquileño nacido el 21 de noviembre de 1962 fue judoca, boxeador, peleador de kick boxing, gimnasta, pesista y atleta y en todos destacó y fue campeón. Su pasión deportiva innata se mantiene aún y todavía a sus 57 años compite en carreras atléticas de mediana y larga distancia en las que ya no es premisa sin qua non, ganar, sino mantenerse activo y saludable. Porque el deporte es su vida.

“Mis inicios en el deporte se dieron en 1974, a los 12 años, cuando junto a un compañero de colegio de apellido Muentes que vivía cerca de una academia de judo que quedaba en el sur en Bolivia y Capitán Zaera, nos metimos a aprender esa disciplina. Recuerdo que debía hacerlo a escondidas de mi padre, porque al él no le gustaba que yo entre a deportes de contacto, pero mi mamá si me lo permitía, así que salía a practicar con su permiso. Estuve sólo estuve solo seis meses porque no realmente no era lo que yo buscaba”.

Sin embargo, esa experiencia incentivó en él la voracidad de los deportes de combate y lo que comenzó como un juego de adolescentes con sus amigos de barrio en las tradicionales de peleas callejeras se convirtió en un paso al deporte oficial del boxeo en el que compitió en varios torneos interclubes  saboreando las mieles del triunfo al llegar a subir al podio de los primeros lugares. “Todo empezó en 1975 a los 13 años de edad, cuando estudiaba en el colegio Manuel Serrano y con un grupo de amigos, con los que todavía tenemos una buena relación como Tomas Euvim, Javier Lucero, Vicente Silva y Carlos Luis Barcos, decidimos practicar box en la esquina de mi casa en el barrio del Centenario donde he vivido siempre. Armábamos unas peleas y nos dábamos muy duro. Yo me di cuenta que no me iba tan mal peleando y al ver que tenía condiciones le fui cogiendo el gusto. Dos años después en 1977, decidí tomar las cosas en serio y meterme a aprender a pelear en un club especializado, así sin que nadie me lleve me fui al gimnasio del Barcelona. Allí me encuentro con un amigo al que admiraba mucho en aquel tiempo, porque era el mejor puñete del barrio y todos comentaban de sus peleas y era el ídolo de la zona sur: José “Karate” Loor, quien luego fuera boxeador profesional, campeón nacional que peleó por el título intercontinental. Al verlo allí, me le acerqué a saludar y pedirle me presente con los profesores. Así me presentó a una figura legendaria del boxeo ecuatoriano Guillermo “Figurita” Villagómez. Él me dijo, en verdad quieres pelear, le dije sí, entonces me respondió: anda cámbiate. Pero en realidad no me paró bola y al cuarto día de entrenamiento, al ver que no me tomaba en cuenta me fui decepcionado, porque me di cuenta que tenía que ser negro para que me prestara atención”.

Pero cuando alguien desea algo y siente que esa es su pasión, uno insiste hasta la necedad y eso fue lo que hizo Prado, quien tenía entre ceja y ceja que quería ser boxeador. Asó que hizo el segundo intento en el que vivió una circunstancia anecdótica que le dejó como lección que en el deporte como la vida, el mundo da vueltas. “Yo quería pelear, sí o sí, así que una semana después,  junto a uno de los amigos con los que peleaba en la esquina, Mauricio Barcos, decidimos ir a la Asociación de box del Guayas que tenía su gimnasio en Capitán Nájera y Los Ríos. Allí si nos tomaron en cuenta y me cogió a cargo el profesor Roberto «Negro» Arbeláez quien me dijo que yo era fuerte y tenía condiciones. Mi amigo se retiró y yo seguí. Allí pasó algo curioso, pues resulta que el profesor Villagómez también había sido profesor de la Federación en otro horario, un día fue al gimnasio y al verme ya más fogueado, en una pelea de entrenamiento, me dice: mañana me traes tu cédula que dos fotos que era la típica frase con la que te afilian a los clubes. El profesor Arbeláez al ver eso se enoja y le reclama y “Figurita” le dice: estás loco, él estuvo Barcelona y yo lo estaba entrenando, no sé qué hace el aquí. Total  que me llevaron a competir en el Torneo Guantes de Oro pero para evitar discusiones me hicieron fichar por el club River Oeste. Quedé vicecampeón de ese torneo y así me hice boxeador. Peleé algunos preliminares de las carteleras que organizaban clubes y academias, pero como el boxeo no tenía mayor actividad profesional, no generaba recursos y mis padres querían que estudie, terminé retirándome en 1978”

Su tránsito en el pugilismo le dio inolvidables anécdotas. “Recuerdo tanto que en mi  juventud, una tarde en un entrenamiento en el coliseo de la Federación que quedaba atrás del estadio Yeyo Úraga, estaba haciendo preparación física, cuando de pronto se me abrieron los zapatos y le digo al profesor que no puedo seguir y el profesor Arbeláez me gritó, pues sigue sin ellos y entrene descalzo dos horas más. Así de exigente eran los entrenadores, cuando había que entrenar, había que entrenar, no había excusas”.

Prado, se alejó momentáneamente del deporte de alta competencia, pero cuando se tiene el bicho deportivo en la sangre, se vuelve porque se vuelve y el volvió, pero a otra disciplina, a otro deporte de contacto, que recién estaba entrando en el país, el full contact, que es un deporte de combate similar al boxeo mezclado con otras artes marciales, en la que los participantes, además de los golpes de puño, emplean patadas del karate y del taekwondo, cuyo objetivo es la puesta fuera de combate o nocaut del oponente. “Un día sábado de 1979,  fui como aficionado a ver un campeonato de full contact  de una academia y me gustó mucho lo que vi. Así que, el lunes fui a inscribirme a la academia que ganó el torneo que era la del profesor Sergio Concha. Yo sentí que es lo que yo andaba buscando y empecé a entrenar. Para lograr graduarse en full contact había que trabajar bastante. Nos ganábamos el examen de grado con mucho esfuerzo. Había que realizar buenas katas (secuencias de movimientos) y luego venía la pelea de graduación y teníamos que aprobar las dos y no tener faltas. Fueron buenos tiempos. Estoy muy orgulloso de haber tenido un excelente maestro como el Hanshi  (instructor principal) Sergio Concha, pionero del karate full contact en Ecuador con quien se vivió una época de oro en este deporte”

El trabajo esforzado en la Academia dio sus frutos, al punto que con el tiempo, Prado legó a formar parte de la Selección de Guayas que logró varios títulos nacionales. “El entrenador era el profesor Concha y trabajamos muy duro. Entrenábamos día y noche, nos quedábamos practicando hasta las 2 de mañana. Las tardes nos íbamos a la Federación a hacer de sparring de boxeadores profesionales como Luis Castillo, Urlen Villareal  y yo me daba duro con ello que tenían una pegada tremenda. Luego el  bueno y Sensei me dio la oportunidad de subir al ring también  y no lo hice quedar mal porque fui campeón de mi categoría (155 libras) en tres ocasiones en torneos interclubes. Con el Sensei tuvimos muchas anécdotas. Una vez me fui de vacaciones a Quito y el Sensei me pidió que vaya a entrenar a la Federación de Pichincha para que esté activo, pero me dijo: no vayas a pelear porque recuerda que tus costillas, es que en una de esa peleas de sparring de Villareal el me las lesionó. Bueno la cosa es que me puse a entrenar allá, pero un día por orden del sensei de allá, un maestro japonés, me hicieron pelear. Cuando volví, le conté lo sucedido a mi sensei, quien se disgustó y me dijo prepárate que nos vamos a Quito, pasado mañana. Ahora soy yo el que va a invitar a pelear. Fuimos y peleó con el japonés a quien le dio una paliza, delante de todos sus alumnos. Otra ocasión realizando una pelea de exhibición con el profesor Sergio Concha en la Universidad de Guayaquil, a él se le pasó la mano y casi me noquea, él se dio cuenta de eso y tuvo que agarrarme y hacer que estábamos forcejeando para disimular hasta lograr recuperarme”.

Pero la vida con el tiempo da sus giros y hace que las cosas cambien. Así Prado contrajo matrimonio y tuvo que dejar los deportes de contacto y se dedicó a estudiar Cultura Física en la Universidad de Guayaquil y a trabajar para mantener el hogar. Algún tiempo después, en 1983 volvió al deporte, pero a otra disciplina: la halterofilia. “Entré a la academia del maestro Eduardo Sanchez, un ícono de la halterofilia en el país. Al poco tiempo pasé a formar parte de la Selección de su gimnasio logrando algunos campeonatos interclubes. Un año gané en mi categoría el título del Hombre Más Fuerte en la modalidad Banco de Pecho. En otros campeonatos quedé 2do y 3ro de mi categoría en la modalidad De Pie”.

“En 1988, cuando tenía 25 años, mi padre al darse cuenta que yo más me inclinaba para el deporte que para el trataba formal, me propuso poner un gimnasio y así un 26 de noviembre de 1988 nació Prado´s Gym, el primer gym del sur que quedaba en la urbanización los Almendros. Mis primeros alumnos fueron mis amigos de barrio Patricio Espinoza que fue el primero, luego fueron llegando de a poco, Roberto  Sardinha, Marcos Landívar, Fabricio Iturralde y la voz se fue corriendo y llegué a tener buena clientelay coger fama»

«Con mi gym participamos en varios campeonatos y algunos ganamos, el primero fue en 1991 y luego en 1994 en que le ganamos al gym de Jonny Constante en su propia casa. Mis alumnos ganaron todas las categorías  y yo como entrenador le gane a él que ya era campeón sudamericano, lo que hizo más meritorio mi triunfo. Johnny cinco años después llegó a ser campeón mundial. El gimnasio tuvo sus puertas viertas hasta 2017.”

Como atleta, Prado se inició en 1987 a los 24 años, en la especialidad de carreras de mediana y larga distancia, habiendo participado en más de un centenar de competencias, “Las más importantes carreras en las que participé fueron la media maratón 21 K, realizada en julio 2002; la maratón de Guayaquil en Octubre 2002 en el que impuse  una marca de 4 horas 15 minutos en los 42 kilómetros y siempre estoy presente en las carreras de Quito, principalmente en las Ultimas Noticias que es una prueba tradicional en el país. Hasta el momento corro todos los días 10 kilómetros, porque el deporte es mi pasión”

En la actualidad, Prado, que aún corre en las competencias atléticas realizadas en las calles de Guayaquil, sigue vinculado al deporte, desempeñándose como profesor de aeróbicos, de Spining (ciclismo estático), funcional box, King boxing, entrenador personal, profesor del gimnasio Mirian´s Gym, entrenador de corredores y a ser instructor de gimnasia en programas de televisión.

PER THULIN

Llegó al deporte casi sin pensarlo. Inesperadamente. Apenas si jugaba fútbol amateurmente en su colegio, el Cristóbal Colón de Guayaquil, caracterizándose por su velocidad y su gran estado física que le permitía correr todo el partido, lo cual motivó el interés de un entrenador de atletismo, que vio en él ciertas aptitud y lo llevó a las pistas. Así Per Thulin Jorgensen, nacido en Guayaquil, un 16 de enero de 1966inició una carrera de deportista múltiple en tres disciplinas, atletismo, ciclismo y duatlón. Como atleta fue corredor en pruebas de medio fondo y fondo, como ciclista hizo tres modalidades: ciclismo de pista, ruta y montaña y como duatlonista, corría, pedaleaba y volvía a correr. Como atleta fue seleccionado de Guayas y aún sigue corriendo en pruebas de fondo, en su categoría master.

 “Todo empezó en el 82 colegio en una clase de Educación Física con el profesor José Murillo. Estábamos haciendo ejercicios, de pronto llegó el entrenador de atletismo, Edgar Vargas, que al parecer vio algo de condiciones en mí y me citó para que vaya a entrenar atletismo a la pista Víctor Emilio Estrada. Fui un lunes y el miércoles me dice: Vas a tener que correr los 5.000 metros en el Intercolegial y yo le digo y cundo es eso. Me dice el viernes. Y yo sorprendido le digo, como que el viernes, eso es pasado mañana, apenas llevo dos días entrenando, no voy a llegar, me voy a morir. El me mira fijamente y me dice. Tranquilo flaco, que vas a suplir la falta de entrenamiento con arrechera. Yo entonces jugaba pelota y tenía físico, corría bastante y creo que tenía algunas condiciones para el deporte. Total es que llega el día de la prueba y quedé segundo, casi sin saber leer y escribir, luego competí en 1.500 y también quedé segundo. El entrenador me dice. Ya viste. Tú eres atleta innato, vas a llegar lejos»

«Luego pase a entrenar en el estadio Modelo con el alemán Steiner, me especialicé en las carreras de medio fondo y fondo, aunque en esa época no habían muchas, no es como ahora que hay cinco carreras cada fin de semana. Antes si había tres al año, eran mucho. Primero competí en la categoría juvenil, quedaba primero, segundo, siempre me ubicaba bien. Gané la carrera de la Izquierda Democrática, la de Los Cerros de Bellavista e hice tres maratones de 42 kilómetros. Luego compitiendo por Ecuador, haciendo equipo con Justo Suárez y Ricardo Palau participamos en la prueba 250 kilómetros en cinco días que se realizó en la Playa de Tamarindo de Costa Rica y quedamos primeros por equipos. La verdad es que no lo volvería a hacer. Al atletismo le debo mucho, la única deuda pendiente es no poder haber sido seleccionado nacional, porque en mi época hubo un par de tigres como Rolando Vera y Silvio Guerra que eran insuperables. Ahora sigo corriendo en las pruebas que constantemente se hacen, participando en mi categoría”.

En atletismo además fue entrenador y dirigente. “Como directivo fui presidente del 2000 al 2012, Guayas había dejado de ser campeón absoluto de atletismo desde 1979 y trabajamos duro para recuperar la corona que la logramos con u tricampeonato consecutivo 2001, 2002 y 2003. Recobramos demás el título en los Juegos Nacionales Juveniles ganándole el título por una medalla de diferencia a Pichincha. Fuimos campeones en los Juegos Nacionales Machala 2000, Campeones en los Juegos Nacionales de Menores 2009, y en Prejuveniles 16 años,  campeonatos realizados por el Ministerio de Deporte Mi etapa como dirigente fue buena. Ayudé a  muchos chicos y devolví los campeonatos a la Provincia. También tuve una etapa como entrenador aunque no soy entrenador, pero con mis conocimientos y mi experiencia de tantos años de deportista, logré sacar campeones a Ángela Brito, competidora de 800 metros que hasta hace poco compitió en el Mundial de Atletismo y Justo Suárez que llegó a tener el mejor tiempo de Sudamérica en 800 metros”

En 1991, sin dejar de correr, hizo simultáneamente ciclismo en dos modalidades: ruta y montaña, en los que tuvo buenos resultados saboreando muchas veces las mieles del triunfo. “Al ciclismo llegué por que un día llegó Carlos Estrada con la moda del ciclismo de montaña. Yo me emocioné y junto a Mario González, compramos dos bicicletas. La mí era una roja con blanco y con un grupo de deportistas como Arturo Stacey, Zheyler Rodas, Carlos Sánchez, Pedro Suárez, Rómulo Torres, Iván Castro, Gino Farfán, Sabino Hernández, formamos un buen grupo que representamos bien a la provincia. Fue una etapa interesante y con Mario siempre hacíamos el uno – dos (ocupar los primeros lugares). Él era muy hábil y yo era más fuerte, más trepdor en los cerros. A nivel oficial, competí en el I Campeonato Nacional realizado en Quito en el Parque del Batán, organizado por el Comité de Ciclismo de la Concentración Deportiva de Pichincha. En representación de Guayas fuimos como delegado, el dirigente Carlos Estrada, presidente del Comité de Guayas y como deportistas Sheyler Rodas, Gonzalo Villacrés y yo. Allí quedé vicecampeón.  Allí hay otro asunto anecdótico, al llegar a Quito, el organizador nos dice para ir a la pista a dar una vuelta de reconocimiento y zheyler me dijo, no, no, tranquilo, no nos cansemos, quedémonos no más en el hotel. Aquí pesa la altura, así que nos quedamos. Ya en la prueba en la primera vuelta con Zheyler íbamos últimos porque nos caímos en unos huecos, es que no conocíamos la pista por que no fuimos al reconocimiento, para complementar el panorama, había llovido la noche anterior y la pista estaba difícil y aquí viene lo interesante. El reglamento dice que tú no puedes llevar rodando la bicicleta, si tú te bajas, debes llevarla cargándola por encima de tu cuerpo, con Zheyler como teníamos base de atletismo y seguíamos corriendo, hicimos eso y ese detalle nos ayudó mucho para recuperar posiciones y ya luego montados en la bicicleta, sí poder ganar. Hay otra anécdota que no la olvido nunca. No fue una carrera oficial, nadie lo vio, pero es un triunfo que no olvido. Una vez nos fuimos con Carlos Sánchez, un monstruo del ciclismo, al sitio denominado 50, un cerro de cinco kilómetros y me di el lujo de ganarle. Eso siempre lo guardo en mí”.

Al ciclismo de pista y ruta llegó en 1992 y tuvo un gran nivel, llegando a ser campeón de Guayas. “En ciclismo de ruta, hubo mucha competencia que era lo que se necesitaba. El dirigente Carlos Estrada, tuvo buena visión y organizó carreras semanales, los que nos dio a los ciclistas la oportunidad de competir seguido, tener ritmo y alcanzar un buen nivel. En ciclismo a nivel oficial tuve buenos logros. En ruta quedé campeón provincial, en pista gané la prueba de los mil metros y fui vicecampeón en la  contra – reloj. Participé en varias pruebas en diferentes partes, en el Lago de Capeira,  en Playas, en Quito, en Salinas en el Country Club, en Chanduy. Los circuitos de ruta eran en la vía Samborondón y vía a la costa.”

En duatlón, Tulín, tuvo competencias oficiales importantes como su estreno en el I Campeonato “All Import”, organizado por el Club de Ciclismo “Rafael Aulestia”, realizado en Guayaquil en la urbanización La Puntilla con la participación de 66 competidores, en la que debutó con podio al llegar tercero de la categoría élite detrás de Zheyler Rodas y Joselito Padilla. Luego escaló posiciones hasta llegar a ser campeón nacional. Eran los años de competidores de la talla Ramiro Pozo de Pastaza, Máximo Viteri de Los Ríos,  Zheyler Rodas, Numa Castro y Joselito Padilla de Guayas

Al duatlón llegué, porque como atleta entrenaba con los marinos en la base San Eduardo y nuestro entrenador nos motivó para competir en el primer torneo de esta disciplina que se realizaba en Ecuador. Recuerdo que la distancia era 5 km corriendo 30 km en bicicleta y terminabas con 5 km más corriendo. Me fue bien. Me gustó y me dediqué a ello, además en mi especialidad en atletismo había grandes deportistas y pensé que siendo un deporte nuevo y teniendo como base el atletismo y siendo ciclista tenía mejores opciones de alcanzar mejores resultados. Y no me equivoqué. Tuve el honor de ser campeón nacional, con una anécdota increíble porque justo un día antes junto a Mario González habíamos competido en una carrera oficial de ciclismo de montaña de Guayas por unos cerros, camino a Progreso (Juan Gómez Rendón).  Al día siguiente compito por mi provincia en el Campeonato Nacional e increíblemente lo gané, venciendo al marino Jaime Pozo, imbatible por aquella época, lo cual es un orgullo tremendo. Fue un carrerón. En duatlón siempre estuve en el podio, siendo primero, segundo, tercero. Nunca bajé de allí. Alguna vez fui cuarto y no me sentía bien.

Hoy Tulín, sicólogo de profesión, sigue viviendo su pasión deportiva. Una de las mayores satisfacciones de mi vida deportiva fue cuando en los Primeros Juegos Universitarios Nacionales tuve el honor de llevar la tea, por sobre buenos deportistas como el basquetbolista Jaime Hurtado Jr. Ese recuerdo lo tengo muy presente y hay muchos recuerdos de mi vida deportiva que la he disfrutado mucho.”

“Disfrutado mucho”, una frase la pueden decir con orgullos todos estos deportistas múltiples que escribieron sus historias en las canchas

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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5 comments

  1. Milton Chicala

    Excelente Aurelio felicitaciones. Un abrazo.

  2. Fernando Uraga Polit

    Estimado Aurelio, no tengo el gusto de conocerlo pero, le agradezco x escribir este artículo y que haya considerado la trayectoria deportiva de mi abuelo y de mi papá. Me llamo Fernando Uraga Polit, hijo de Fernando Uraga Ycaza+ y nieto de Aurelio Uraga Guillén+.
    Le comento que por mi lado Uraga ya son 4 generaciones (mi abuelo, mi papá, Yo y mi hijo) jugando al béisbol con una larga trayectoria y de méritos.

  3. Fernando. Saludos. No me conoce porque debe ser bastante menor que yo. Conocí a Fernando, a Don Teyo y a todos los Úraga Ycaza porque son mis vecinos y bueno, además son personas conocidas por el deporte también. Soy amigo de Martín, quien me ayudó en el reportaje con datos y fotos de sus hermanos y su padre. Gran deportista también. De él, aprendí a jugar indor cuando yo era un niño y me sentaba en la vereda a ver los partidos callejeros de los grandes del Ringo. Vale. Un día hacer un reportaje de esas cuatro generaciones peloteras. Un abrazo.

  4. Gracias, Milton. Un abrazo.

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