SOLO PARA MENTES ABIERTAS

Si usted es una persona de mente abierta, no tiene telarañas mentales, no tiene moralina, y es objetiva, continúe con la lectura. ¿Cómo se califica un polvo? Estas son algunas claves para saber qué tan buenos polvos (o malos) se han echado en la vida. Los hombres prometen todo con tal de acostarse con una mujer. Prometen amor eterno, prometen viajes juntos. Hasta nos prometen que son buenos polvos y que nos darán un placer nunca antes sentido. Después de tirar, sin embargo, justo después de que se vienen, ahí es cuando reflejan exactamente lo que sienten por uno. Eso todos lo sabemos. Lo que tal vez ignoran los hombres es que a nosotras nos pasa igual. Muchas aún nos ilusionamos con promesas de penes de 20 centímetros, de posiciones nunca antes vistas, de orgasmos en línea. Pero cuando terminamos de tirar, con nuestra actitud, calificamos el polvo. Estas son algunas claves para saber qué tan buenos polvos (o malos) se han echado en la vida.

1. La que se baña. Bueno, sobra decirlo. Si una mujer se baña justo después de tirar es porque el polvo estuvo malísimo. Asqueroso. Deprimente. Por supuesto, también puede ser por higiénica o frígida. Yo nunca lo he hecho, no porque no se lo merezcan algunos polvos, sino porque no quiero herir los sentimientos de nadie.

2. La que empuja. Basta un empujoncito. Una leve presión de los dedos sobre el pecho del tipo. Es casi imperceptible, pero quiere decir «quítate de ahí, no quiero que estés adentro de mí ni un segundo más». Tampoco es bueno. El polvo ya se acabó, la promesa no se cumplió y la nena quedó un poquito ofendida por tan poca cosa. Ese es uno de mis favoritos, lástima que casi ninguno lo entienda.

3. La que se voltea en la dirección contraria. Una mujer que gira y se acurruca dándole la espalda al tipo da una señal casi tan mala como la que se baña, pero con un poquito más de decencia. Si hacemos eso no es que estemos tan cansadas que tengamos ganas de dormir un rato. Es porque estamos tan aburridas que queremos estar solas.

4. La que suda y jadea. Si una mujer termina agitada o sudando, es buena señal. Ha pasado bien, y puede ser que no se haya venido, pero igual hizo ejercicio, y eso es suficientemente bueno. Uno se conforma con poco a veces.

5. La que se ríe y comenta el polvo. Yo me río mucho. Me río durante el polvo. Y también lo comento. Pido cosas. Un poquito aquí, mejor démonos la vuelta, por ahí está bien, rápido o despacio. Pero al acabar no lo comento, no soy tan cínica. Esta mujer, evidentemente, disfrutó el polvo, y es probable que hace rato que no se goza uno así.

6. La que abraza después del polvo. De estas hay dos subtipos. Una, que abraza en silencio, que es la melodramática. Qué pereza. Le gustó el polvo, pero no por el placer que le produjo en el cuerpo, sino por puro corazón (algunas agradecen en silencio, al tipo o a Dios). La otra, que es la que se «enrosca», abrazando al tipo, es a la que le gustaron el polvo y el tipo, y está bien y tranquila, aunque emocionada, y un poquito enamorada.

7. La que llora. Bueno, pobrecitos si una mujer llora, porque es difícil entender por qué. Puede llorar de placer (a veces pasa, lo juro), o de tristeza por un amor que se fue y que se la comía mejor, o de vergüenza por haber dejado que esto pasara, o simplemente porque las hormonas andan como pelotas de ping-pong. Esta es la reacción más desconcertante y yo sugiero no preguntar nada. Las mujeres normalmente no necesitan que les pregunten «¿qué te pasa?». Nosotras solitas nos encargamos de explicarlo.

8. La que fuma. Esta es la más amable de todas las reacciones, para mí. Tirar y quedarse tranquila, fumando un cigarrillo, muestra que está satisfecha y que no la preocupa nada. Yo la uso con frecuencia para mostrarles a los tipos con los que me acuesto que me gustó el polvo y que no me comí ninguno de sus cuentos, pero que en realidad no necesitaba hacerlo, porque el polvo era para mí placer y no para el de ellos.

9. La que sigue arrecha. Esto, aunque parece buenísimo, es de lo peor. Una mujer que sigue pidiendo más cuando el tipo se vino significa que ella todavía no ha tenido un orgasmo. Si esta actitud ocurre con frecuencia, la mujer recurrirá pronto a la actitud número tres, en la que se acurruca. A lo mejor, si tiene mucha confianza, opta por terminar ella sola lo que el tipo apenas comenzó. Por supuesto que las mujeres somos tan complejas que podemos tener cualquiera de estas reacciones, o una combinación de varias, según el caso, el tipo, el polvo y las promesas que se nos hayan hecho antes de tirar. Personalmente, a mí me gusta ser honesta, pero no brutal. El sexo es una promesa que a veces se cumple y a veces no.


Raquel Mármol Huerta

Madre, abuela, esposa no timorata, idealista confesa, vino y café, bosquejo de escritora, creo que los poetas estamos eximidos del infierno ya pagamos nuestra dosis de tortura eta vida.

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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