VIVIR CON LA MUERTE

Algo que aprendemos desde los primeros años en la escuela  es que los seres vivos, nacen, crecen, se reproducen y mueren, esto se llama el ciclo de la vida, todos lo sabemos, estamos conscientes que la muerte es el fin del camino, y mientras experimentamos este proceso no pensamos cuando llegara ese final, hasta que el ciclo termina para los que amamos.  En ese momento vivimos otro proceso diferente,  la despedida de nuestro ser querido, el funeral, el consuelo que nos damos todos, abrazos , palabras con amor, largas conversaciones en las que recordamos los bellos momentos que vivimos con el ausente, anécdotas, y así el tiempo nos va ayudando a asimilar y aprendemos a resignarnos.

Pero ¿qué pasa cuando la muerte llega en avalancha?, no hay tiempo de asimilar, de despedirse , de pensar y mucho menos tenemos los abrazos de consuelo que alivian un poco el alma, no tenemos nada más que incertidumbre, vivimos un shock , sin tiempo de reacción sin funerales, nos enfrentamos de pronto a la necesidad de aprender a vivir con la muerte.

No es fácil perder a alguien que amamos,  y  mucho más difícil es ver partir  a varios de nuestros seres queridos casi al mismo tiempo, los procesos cambian y causan en nuestro cerebro un montón de reacciones que aturden, producen  ansiedad, falta de sueño, tristeza permanente, y en muchos casos una profunda depresión, para poder saber qué nos pasa y cómo podemos  manejarlo pedí la opinión del Dr. Ricardo Morla Boloña, Médico Psiquiatra desde 1990 , profesional del Hospital Clínica Kennedy de la ciudad de Guayaquil. Estas sus declaraciones:

“ La primera parte de tu planteamiento se refiere al duelo, esta  es una situación muy humana, no debemos confundirnos con la depresión que es la palabra escogida por la Psiquiatría para expresar la enfermedad, ahora, el duelo tiene etapas que en ocasiones se cumplen en orden pero no siempre y eso dependerá de la manera en que se expresa en cada ser humano, la primera etapa es la negación, decimos “aquí no pasa nada” y nos disponemos a seguir luchando, esta etapa puede durar semanas, la segunda es la negociación, esto lo hacemos con un ser supremo, con nuestras actitudes con los demás, no comenzamos a comportar mejor para de esa manera obtener algún alivio de la falta que nos hace el ser que perdió la vida, otras semanas más y entramos a la tercera etapa, está se llama de rabia, y se manifiesta en las personas con un rechazo a ese ser supremo a esa persona que nos dejó, la frase típica de esta etapa podría ser “por qué a mí” es una etapa muy egoísta, dura menos que las anteriores pero igual no te quita el dolor, y aparece la tristeza como cuarta etapa, tristeza que implica estar más en contacto con la realidad de que perdiste una persona importante en tu vida, un amor, un Padre o Madre o peor un hijo, un trabajo una casa o cualquier cosa donde tengas involucrados tus afectos, en esta etapa las cosas son parecidas a la depresión pero tiene la diferencia que esto lo causa una razón real, un vacío enorme, esta etapa puede durar unas semanas, luego viene la última etapa que es la aceptación, eso te va a costar entre unos 6 meses y hasta un año para luego poder retomar tu vida y seguir adelante”

“De todas estas personas el 17% más o menos se van a deprimir, pero esto es como enfermedad, lo que señala a estas personas como depresivas y que van a necesitar ayuda profesional, los va a señalar el hecho de mantenerse por dos semanas consecutivas con los síntomas cardinales de esta enfermedad, estos son: insomnio, pérdida de ánimo, falta de apetito, pérdida de fuerzas, dificultad para pensar, concentrase y tomar decisiones, temor a vivir, deseos de morir, ideas de suicidio, pérdida de libido, llanto fácil e irritabilidad, ansiedad y angustia, esas personas van a necesitar la asistencia de un profesional que lo ayude a reconstruirse con palabras y medicamentos que vayan poco a poco dándoles esa esperanza para volver a ser como eran antes de entrar en esta terrible enfermedad”.

“Ahora, si sumamos el hecho de que todas estas cosas ocurren durante una pandemia, eso, lo hace mucho más difícil de ser evaluado, pues la amenaza es real, y si a eso le sumamos la imaginación de las personas, que va a responder a sus propios fantasmas, esa mezcla de hace inmensa y se convierte en la tercera parte de mis consideraciones, es decir, puede aparecer un trastorno por estrés postraumático que va a devastar en ansiedad y miedos, en pesadillas e insomnio, en una descarga de síntomas como la opresión del pecho la falta de respiración, él querer salir corriendo el sentirse amanerado de una manera superlativa, todo esto se va a sumar en contra de las personas que vamos a pasar esta pandemia y la vayamos a sobrevivir.”.

Es importante identificar el problema para encontrar  la solución, es por eso que consultar a un  profesional se vuelve imperativo, si sentimos cosas que no entendemos o no podemos controlar, una oportuna evaluación puede ayudarnos a recobrar el control sobre nosotros mismos, recuperar nuestra vida, y el primer paso, y muy importante, es reconocer que necesitamos ayuda.

Todos, o casi todos los ecuatorianos, en el territorio patrio y en el exterior,  hemos perdido uno o varios seres queridos, se nos ha partido el alma no poder estar con nuestras familias y amigos en momentos de tanto dolor, pero estamos tratando de sobrevivir a una Pandemia que nos tomó por sorpresa y desmorono nuestro mundo, y sumado a esto debemos mantener la cordura, la estabilidad emocional y superar el miedo a tener más perdidas, cuidar y cuidarnos es la prioridad actual, hagámoslo  con conciencia, no puedo decirles que pronto pasará porque eso nadie lo sabe, solo puedo vivir el día a día con un poco de esperanza y  mucha fe, recordando a los que se fueron sin una despedida como se merecían , este artículo se lo dedico con mucho amor y respeto a todos ellos ,  los que ahora no están aquí pero viven y vivirán por siempre en nuestros corazones .

En memoria de :

Manuel Adolfo Varas

Rosendo Escobar

Hugo Ramírez

José Sanchez

Carla Icaza

Pedro Valdiviezo

José Veliz

Esther Matheus

Olmedo Méndez

Víctor Hugo Peña

Ángel Sánchez

Gerardo Mosquera

Luis Alberto Flores

Héctor Arias

Alejandro Chica

José Santos Ditto

Jéssica Cerezo

David Rodríguez

Manuel Alvear

Roberto Román

Marco Artega

Paul Tobar

Lisetty Espinoza

Omar Paredes

Esteban Hidalgo

Augusto Iturburu

Ernesto Gutierrez

Omar Salvatierra

Vicente Holguín

Michell Simon

 

Cecilia Noboa

Arturo Rugel

Guillermo Suescum

Fernando Albán

Fabrizio Cornejo

Luis Modesto Páez

 

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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2 comments

  1. Muy buen artículo Roxy, duele mucho no despedir a los que amamos como se merecían.

  2. Muy necesarias esta palabras en el momento que vivimos. Gracias Roxana por expresarlas tan bien, con claridad y dulzura.

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