SONEATE VARÓN

El son cubano,  como la palabra lo indica, es un género musical  originario de Cuba, más precisamente del este de la isla, en la región popularmente conocida como oriental u oriente y que hoy comprende las provincias de Guantánamo, Gramma. Hoguín y Santiago de Cuba. Nació bastantes calendarios atrás, allá por el siglo 16 (XVI) en 1562, cuando apareció la primera canción sonera «Son de la Má Teodora», escrita por las hermanas Micaela y Teodora Ginés, dos negras libertas originarias de Santo Domingo, según cuenta el escritor como Laureano Fuentes Matons, en su libro Las artes en Santiago de Cuba, publicado en 1893.

A pesar de este antecedente bibliográfico, 78 años después, en 1971 el investigador Alberto Muguercia cuestionó esta teoría argumentando que el «Son de la Má Teodora» era solo una canción y que en el año 1562 no existían los instrumentos usados en el género del son cubano. Muguercia y otros investigadores, como Danilo Orozco fijan el origen del son en la zona montañosa de la Sierra Maestra, en la provincia de Oriente, alrededor de 1880 y su popularización ocurrió a partir 1892 cuando Nené Manfugás llevó dicho ritmo a los carnavales de Santiago de Cuba.

Más allá de estas discrepancias sobre la primera canción de son, hay teorías que señalan que el sabor musical de los caribeños, proceden  de África, cuando llegaron al Caribe  los negros aficanos, a quienes los trajeron en barcos, encadenados. Así, las islas caribeñas se llenaron de esclavos yorubas, mandingas y carabalís… Vinieron españoles, ingleses, franceses, toda esa gente blanca… Ellos con sus guitarras y los caribeños dale que dale a los tambores, a sonar los cueros, lo cual produjo una mezcolanza musical tremenda que derivó en el son.

También hay escritos que señalan que otros negros, liberados en tierras haitianas, desembarcaron en el oriente cubano llevando con ellos un ritmo diferente, la contradanza, naciendo nuevos ritmos. Así, con el paso del tiempo, el son fue evolucionando y fueron naciendo subgéneros como el son montuno, mambo, salsa, timba, chachachá, hasta llegar a fusiones con la guaracha, latin jazz, rumba, guajira y bolero.

Hay varias anécdotas especiales sobre el son. Una dice que en los inicios de los años 20 no tuvo aceptación por ser considerado demasiado marginal o como despectivamente se le decía “música de barracón” o “cosas de negro”, que no podía ser tocado o escuchado por la sociedad. En aquellos años los señores elegantes, vestidos de blanco, bailaban en los grandes salones, valses y danzones. Mientras, monte adentro, en los cañaverales, las bandolas y los cueros repicaban al compás de los estribillos. Al calor de esa gente nació el son, el son montuno. Incluso  en algún momento les prohibieron a los negros tocar su música, argumentando que era inmoral y que los negros eran unos vulgares, de la chusmería, aunque también se decía que cuando nadie los veía, los ricos, también le metían al son.

Lo cierto es que la isla de Cuba no ha sido suficiente para contener tanto ritmo. La ha desbordado, ha contagiado a América y al mundo. Y ahora, en todas partes, hasta en el África, se baila el son. Es que la raza negra, inventó en cada puesta de sol un nuevo ritmo, un nuevo son para disfrutar la vida.

Músicos y grupos afamados

Trío Matamoros. En Cuba uno de los referentes musicales de todos los tiempos es el Trío Matamoros. A ellos se debe la composición e interpretación de los más míticos y clásicos sones. Entre ellos Mamá son de La loma, El que Siembra su Maíz, Lágrimas Negras, Reclamo Místico, El Paralítico, entre otros.

El Trío Matamoros, fue agrupación cubana formada el 8 de mayo de 1925 por el legendario músico y compositor Miguel Matamoros nacido en Santiago de Cuba, el 8 de mayo de 1894 y  fallecido el 5 de abril de 1971, integrado además por  el barítono Siro Rodríguez y el guitarrista Rafael Cueto. Inicialmente la agrupación se llamó Trío Colonial pero un técnico de grabación les hizo cambiar el nombre porque ya existía otro grupo con ese nombre, así que optaron por poner de nombre al apellido de su fundador.

El trío es uno de los íconos de la música caribeña y autor de los más variados y clásicos sones y boleros de la isla, que grabó su primer disco en 1928, en el formato de 78 revoluciones con un sencillo en el que estaba un tema que cinco años ya lo había grabado Miguel Matamoros “El que siembra su maíz” y que en el lado B tenía la canción “Olvido”.

Las letras de sus canciones tiene tres rasgos inconfundibles que caracterizan al grupo: el sentido de humor muy criollo lo que le da un resultado sorpresivo y humorístico; la narración de hechos cotidianos que resaltan la idiosincrasia del cubano y el argot popular de la época colonial

Años después, el trío se hizo septeto y a los tres fundadores se sumaron: Manuel Borguellá en el tres, Américo Santiago en el clarinete y la corneta china, Francisco Portela “Paquito” en el conrtrabajo y Manuel Gervasio Poveda Palays en las pailas. Después pasaron por la agrupación figuras de la talla de Bartolomé Moré, el popular “Beny Moré” que hacía la tercera voz, Francisco Repilado popularmente conocido como “Compay Segundo” y Aníbal Gutierrez en los bongós.

Críticos musicales, señalan que las cinco canciones del afamado trío son:

Foto: vintagemusica.fm

Miguel Alfonso Pozo “Clavelito”.  Afamado músico cubano, nacido el 29 de septiembre de 1908, en la ciudad de Ranchuelo,  provincia de Las Villas y fallecido en La Habana, el 21 de julio de 1975. Su apelativo fue heredado de su abuelo José Clavelo, quien también fue músico. “Clavelito” antes de dedicarse a la música fue vendedor callejero, voceando frutas y pollos.

El sitio web cubadebate.cu, cuenta que Pozo, era un buen poeta repentista. Tenía ángel para la improvisación y la décima campesina, que tuvo un programa de radio, El Buzón de Clavelito, que salía al aire por Unión Radio-TV, en el que animado por el deseo ferviente de ayudar a los demás, comenzó a hacerlo a través de su programa y su fama creció como la espuma. La gente lo vio entonces como un “preocupado y atento consejero” al que podía pedírsele la solución de un problema práctico o de un asunto amoroso e incluso la cura de la salud quebrantada, lo que lo convirtió en “el primer curandero del país apoyado en un micrófono de profundas y lejanas resonancias”.

La nota señala que para curar, Clavelito magnetizaba el agua que el doliente bebería al día siguiente. Lo curioso es que lo hacía con una linterna. Como no todos los que la necesitaban podían acercársele, aconsejaba a los que estaban lejos que, mientras lo escuchaban en silencio, colocaran un vaso de agua encima del receptor de radio. Si veían la imagen del trovador reflejada en el líquido podían beber el agua con absoluta confianza porque esa agua curaba. Jamás pudo explicar en qué radicaba su poder. Pero lo consideraba un privilegio de la providencia. “Lo mío es lo imposible hecho posible; lo inverosímil hecho verosímil”, decía Clavelito, que gustaba definirse como “el hombre del destino”. Su programa lo abría  con una bien acoplada música de claves y guitarras abría que servía de fondo a la voz del trovador que decía: “Pon tu pensamiento en mí / y harás que en este momento / mi fuerza de pensamiento / ejerza el bien sobre ti”.  Aunque decía que no le interesaba el dinero, hizo dinero con los augurios. Se creyó un nuevo Mesías y puso una nota única en el folclor cubano.

Fuera del estudio se formaban colas de hasta de tres cuadras para ver a Clavelito, y llovían las cartas dirigidas a su programa. Setecientas en la primera semana, dos mil en la segunda, 10 mil… Llegó el momento en que se necesitó un camión para transportar hasta la emisora los miles y miles de cartas que le enviaban. Pero todo tiene su final.  Es así que la Comisión de Ética Radial, la Asociación de Anunciantes de Cuba y el Bloque Cubano de Prensa arremeten contra el programa y logran que sea suspendido el 5 de agosto de 1952

Su mejor canción fue: La Guayabera, canción que hace honor a esa popular prenda cubana, nacida en 1709 y que fue interpretada por  la agrupación Los Wawancó, formada en 1955 en Argentina con músicos de diversas nacionalidades como Hernán Rojas, Enrique Salazar y Rafael Aedo de Colombia, Mario Castellón de Costa Rica, Carlos Cabrera de Per´, Sergio Solar de Chile y Miguel Loubet de Argentina.

Foto: cubadebate.cu.

Guillermo Portabales. José Guillermo Quesada Castillo, más conocido como Guillermo Portabales, fue un músico cubano muy popular entre las décadas del 30 y el 60. Nacido en Rodas, Cuba el 6 de abril de 1911 y fallecido en San Juan de Puerto Rico, el 25 de octubre de 1970 en un accidente de tránsito, fue un compositor y guitarrista que popularizó la guajira, un estilo cubano de música campesina. Sus lánguidas, melancólicas y líricas guajiras así como su estilo elegante de cantar lo hicieron popular en toda Latinoamérica.

A los once años, Portabales comenzó a trabajar como asistente en una imprenta en Cienfuegos. En 1928, hizo su debut en la estación de radio CMHI  y de ahí en adelante dividió su tiempo entre su trabajo como ayudante de impresor y su oficio de cantante. En sus comienzos, interpretaba diferentes estilos de canciones como tango, bolero y son hasta que descubrió que sus oyentes disfrutaban más con sus guajiras. Fue refinando el estilo y lo denominó guajira de salón. De esta forma interpretó temas bucólicos de la vida del campesino  cubano o guajiro como se le llama. Portabales, quien alguna vez vino de gira a ecuador, cantaba y tocaba guitarra  y se acompañaba de bajo, percusión y una guitarra, que hacía las veces de requinto. Su guajira resultaba una exquisita mezcla rítmica con elementos de bolero y son.

Su mejor canción fue El Carretero, canción que fue también popularizada bajo el título de “A Caballo Vamos pa´l monte, por otro legendario músico cubano. Compay Segundo cuyo nombre real es Máximo Francisco Repilado Muñoz. Además tiene temas como: Cuando Salí de Cuba, Al Vaivén de Mi Carreta, Tristeza Guajira y Lamento Cubano, entre otras

Foto: youtube.com

Compay Segundo. Máximo Francisco Repilado Muñoz, más conocido como Compay Segundo fue un virtuoso músico y compositor cubano de amplia trayectoria mundial, nacido en Siboney el 18 de noviembre de 1907 y fallecido en La Habana , el 14 de julio de 2003. Comenzó tocando la guitarra, el tres cubano, el clarinete, el bongó y la tumbadora. Fue el inventor del armónico, un híbrido de siete cuerdas entre la guitarra española y el tres cubano. Comenzó su carrera musical muy joven cuando compuso sus primeras canciones y en los años treinta formó parte de diversas agrupaciones artísticas de Santiago como el Cuarteto de Trovadores Orientales y el Cuarteto Hatuey. También fue vocalista del conjunto de Miguel Matamoros.

En 1948, Repilado, como segunda voz y tocador de tres, fundó con Lorenzo Hierrezuelo el legendario dúo Los Compadres.  Lorenzo, como primer vocal, se llamó Compay Primo y Repilado, como hacía la segunda voz, adoptó el sobrenombre de Compay Segundo, que le acompañaría hasta el día de su muerte. Los Compadres constituyeron todo un fenómeno de popularidad que se prolongó hasta  1955 cuando Reinaldo Hierrezuelo, hermano de Lorenzo, sustituyó a Compay Segundo quien a su vez forma un nuevo grupo al que bautiza como ‘Compay Segundo y sus muchachos’.

Pero su fama internacional le llegó en 1997 con su participación en el disco Buena Vista Social Club, el cual ganó varios premios Grammy.  Compay Segundo apareció también en la película del mismo nombre realizada posteriormente por Win Wernders.  En los últimos años actuó ante millones de espectadores y grabó nueve discos. No pudo cumplir su sueño de llegar a la edad a la que llegó su abuela, que fue persona esclavizada que murió libre a la edad de 115 años. Falleció en La Habana debido a una insuficiencia con 95 años. La canción más importante de Compay Segundo es “Chan Chan”, aunque también son muy famosas: La negra Tomasa, Sentimiento Guajiro, Cantando en el llano, entre otras.

Foto: cibercuba.com

La Sonora Matancera. La Sonora Matancera, el más famoso conjunto de música cubana, integrado en la década de los años 20 en la ciudad de Matanzas, el 12 de enero de 1924,  bajo la iniciativa de Valentín Cané.  En sus orígenes era una agrupación en la que prevalecían las cuerdas ya que era el momento del auge del «Son», y para esto se requerían de cuatro guitarras acústicas. Su organización fundacional fue Valentín Cané en el  tres, Pablo Vázquez Gobín «Bubú», contrabajo, Eugenio Pérez: cantante, Manuel Sánchez «Jimagua»: timbalitos, Ismael Goberna: trompet, Domingo Medina: 1.a guitarra, José Manuel Valera: 2.a guitarra, Julio Gobín: 3.a guitarra y Juan Bautista Llópis: 4° guitarra.

Luego pasaron por la banda figuras de lujo de la música mundial como: Celia Cruz, Daniel Santos, Bienvenido Granda, Celio González, Carlos Argentino, Leo Marini, Miguel Valdez, Alfredo Beltrán, Damaso Pérez Prado, Nelson Pinedo,  Boby Capó y Mirtha Silva.

Entre sus canciones más populares están: Ave María Lola, En El Tibiri Tábara, Boda Gris, El Pin Pin, El Dedo Gordo, entre otras.

Foto: wilkipedia

Buena Vista Social Club. Orquesta de son cubano y guajira, fundada en 1990, en honor a un club social de La Habana del mismo nombre, famoso en los años 40, en la que sus miembros practicaban actividades relacionadas con el baile y la música y que se convirtió en un sitio muy popular. El enigmático Buena Vista Social Club se ubicaba en el populoso barrio de Buena Vista 31 núm. 4610, entre las calles 46 y 48, Marianao. El primer presidente de esta sociedad era de apellido Travieso. En 1990, casi 50 años después de que el club se cerrara, dos músicos, el  cubano Juan de Marcos González y el guitarrista estadounidense Ry Cooder  con músicos cubanos tradicionales, muchos de ellos antiguos miembros del club en el que se presentaron cuando su popularidad estaba en la cumbre, decidieron juntarse para formar una orquesta.

Sus integrantes eran de lujo. Ibrain Ferrer, Máximo Repilado Muñoz (Compay Segundo) y Pio Leyva en la voz, Rubén González (piano), Luis Barzaga (coros), Joachim Cooder (batería), Ry Cooder (guitarra), Juan de Marcos González (guitarra, voz, percusión), Carlos González (bongos), Manuel “Guajiro” Mirabal, (trompeta), Eliades Ochoa  (voces, guitarra), Filiberto Sánchez (timbales), Omara Portuondo (voces), Barbarito Torres (laúd), Amadito Valdez  (percusión), Alberto «Virgilio» Valdés (percusión), Lázaro Villa (voces, percusión), Jesús “Aguaje” Ramos, (trombón) y Papi Oviedo (tres).

El grupo tras 28 años de permanencia musical, dijo su adiós en 2018, en una gira de despedida que incluyó a Quito como una de las ciudades visitadas como despedida.

Foto: vp.telesurtv.net

Pototo y Filomeno. ¿Se imaginaban ustedes a los humoristas cubanos Leopoldo Fernández  “Tres Patines” y Aníbal de Mar “Tremendo Juez” del programa La Tremenda Corte como un dúo musical? Pues si no se lo imaginaba, imagíneselo, porque ellos junto al grupo musical «Orquesta Melodías del 40», hicieron una grabación en 1957, en la que inmortalizaron sus parodias de temas de moda y viejas melodías, las cuales con letras jocosas, como «Carta a Mamita» y «Ahorita va llover», al estilo de los cubanos de clase media baja, hacían reír a más no poder.

Fue una producción antológica en la que estos excelentes comediantes hicieron gala de sus cualidades de canto y sketchs, con todo un juego de palabras y ocurrencias muy similares a las que hicieron famoso a La Tremenda Corte. Allá en los años cuarenta, cuando todavía no llegaban las grabadoras a la isla de Cuba y los programas de radio se hacían en vivo, se podía escuchar a Pototo y Filomeno. Sus presentaciones derivaron luego en un show de televisión que se inició en 1955 llamado «El Show de Pototo y Filomeno», creado por el productor Álvaro de Villa con libretos del escritor Arturo Liendo Lazcano. El apodo “Pototo” le fue impuesto a Leopoldo Fernández por Alvaro de Villa para esa  serie radial

Con el disco «Yo pico un pan», al cual da título una pieza que es parodia y onomatopeya de esas controversias entre poetas guajiros, le dieron a Pototo y Filomeno su popularidad ante el público cubano. El disco salió para la radio y vitrola en 1957, y se hizo ganador de un disco de oro por las grandes ventas que obtuvo. El repertorio de este dúo comprende una decena de canciones plasmadas en varios discos y compilaciones. Entre las más famosas están: Ahorita va a Llover, yo pico un pan, Arollando Va, Carta a Fidel, Bebo y Obligo, Boniatillo, Carta a mamita, Chino No Son Bobo, Chilidrón de Jicotea, entre otros

Foto: vintagemusic.fm

Canciones famosas

En esta nota de homenaje al Son, contaremos la historia de algunos grupos y sus canciones representativas.

Son de la Má Teodora. Contado someramente la historia del son, es justo entonces que arranquemos el homenaje al son con la primera canción sonera de la que se tiene registros: Son de la Má Teodora. Si es mito o realidad, no se sabe. Pero el tema es adjudicado a Teodora Ginés, una negra liberta, sandunguera, tañedora de bandola (persona que toca el instrumento musical bandola), nacida en el siglo XVI en Santiago de los Caballeros (hoy República Dominicana) que llegó a Cuba, donde junto a su hermana la cantante Micaela, hicieron una importante carrera musical. Ellas, reconocidas por su ritmo cadencioso, tenían un grupo musical que en Santiago, tocaban en fiestas populares y hasta en las iglesias. Luego, su talento por la música las llevó a formar parte de la orquesta de la catedral de Santiago de Cuba con Jacome Viceira, un portugués ejecutante de clarinete y el violinista malagueño Pedro Almaza.

A Teodora se le atribuye la autoría de la canción «Son de la Má Teodora», alrededor del año1562. Esta canción fue transcrita por el cubano Laureano Fuentes Matons, en su libro «Las artes en Santiago de Cuba», publicado en 1893, en el que  argumentó que el «Son de la Má Teodora» era el primer son de la historia. La canción se basa en una mujer rajadora de leña.

Foto: Ecured

Mamá Son de la Loma. Canción de Miguel Matamoros, compuesta en 1923 cuando aún no integraba el trío y que tuvo una particularidad muy especial. Fue grabada por tres sellos discográficos distintos en tres formatos diferentes. La una,  la hizo el sello Columbia con el dúo Pablito y Luna el 9 de julio de 1923; la otra, el sello Víctor con el cuarteto Cruz el 3 de septiembre de 1923 y el último por el sello Brunswic con el Trío Villalón el 26 de septiembre de 1923. A pesar de que la obra aparecía con diferentes títulos, hay que señalar que se trata de la misma pieza musical, unas titulaban según el verso de la primera estrofa y otras con la del estribillo.

Foto: discogs.com

El que Siembra su Maiz. Esta canción de Miguel Matamoros, se refiere a una expresión muy popular de Cuba que en sentido literal, fue tomada al pie de la letra por los tiranos de la Cuba de los años 20 y 30 en la que se hacía que el campesino siembre su maíz, lo coseche y el mismo lo muela y haga pinol (polvo de maíz molido con azúcar y canela) si es que quería comerlo.

Ya en el mundo literario, a esta canción se le dio una interpretación más coloquial emulándolo al refrán de «El que siembra vientos, cosecha tempestades», en la que se quieren decir que toda acción tiene una reacción y que si procedes mal las cosas te saldrán mal.  Interpretación que los cubanos rechazan pues para ellos no hay mejor pinol que el de su propio maíz.

Foto: Youtube

 Lágrimas Negras. Este es un bolero – son de Miguel Matamoros en letra y música, grabado en 1929, con una particularidad, el de ser considerado el primero de éste sub género en la música cubana. En este tema se demuestra el carácter de gran innovador de su autor que combina y fusiona dos ritmos, el bolero con su tema lírico que viene expresado en todo bolero como romántico y nostálgico y el son montuno, añadido en la parte final, que es  más alegre y hasta que se ríe de la propia desgracia, haciendo del bolero un género bailable.

Este tema ha sido versionado por decenas de intérpretes entre los que destacan Celia Cruz, Olga Guillot, Omara Portuondo, la española María Dolores Pradera, Cuco Valoy, la Orquesta Aragón, Ruben Blades, José Feliciano y en Ecuador por el pianista Eduardo Zurita y “soneado” por Héctor Napolitano, el popular “Viejo Napo”

Foto: amazon.es

Reclamo Místico. Canción de Miguel Matamoros, grabada en los años 30 que cuenta la historia del lamento y desesperanza de un hombre por el olvido de la mujer de su vida que quiere ser libre como el viento y no acercarse a él ni en pensamiento.

Esta canción, como muchas del Trío Matamoros, ha sido interpretada por otros artistas como Ismael Miranda, Orquesta Aragón, Armando Garzón y el quinteto Oriente, Omara Portuondo y Pío Leyva, Buena Vista Social Club, Oscar de León, entre otros.

El Paralítico. Fue compuesto  1930, en La Habana, por el compositor Miguel Matamoros, líder del trío del mismo nombre. Según contó el propio autor, ese tema lo hizo porque en ese tiempo en Cuba no se hablaba de otra cosa que de un médico español llamado Fernando Asuero, que curaba la parálisis. El procedimiento que el usaba era inyectar un nervio que tenemos aquí en la nariz, que se llama trigémino, extirpándolo; y decían que con ese tratamiento se curaba la persona que estaba paralítica. Pero resulta que todo fue falso. Para denunciar ese truco, en el que había caído un amigo del compositor, Raúl Núñez, el lotero de la Plaza del Vapor.

El Cuarto de Tula, compuesto por el músico cubano – español Sergio Eulogio González Siaba, nacido en La Coruña, España el 31 de julio de 1915, quien a los seis años de edad se trasladó a la isla junto a sus padres a Cuba, donde de joven aprendió a  tocar la guitarra y creó obras que han tenido un gran auge dentro y fuera de Cuba por la gran habilidad e imaginación.

Tula, la mujer de la canción, existió en la realidad y era el nombre familiar de la escritora Gertrudis Gómez de Avellaneda. Cuenta la leyenda que Tula en una caliente noche caribeña, estando en su cuarto tratando de dormir fue visitada por el sabio de los sueños quien le decía que “debía reconciliarse consigo misma y hallar las diez verdades del día, porque ella no distinguía entre la verdad y la mentira y estaba en paz con Dios y con el diablo” y que ella liviana como una pluma, se dejó llevar por extraños mundos del amor y la locura y se encendió como nunca. Pero muchos no creen esta historia y afirman que Tula se encendió porque se quedó dormida, no apagó la vela, y ya.

Foto: radio-miami.org

El Manicero es una famosa canción popular cubana compuesta por  el compositor, pianista y director de orquesta cubano Moisés Simón Rodriguez, conocido en el mundo de la música como Moisés Simons,  nacido en La Habana el 24 de agosto de 1889 y fallecido el 24 de junio de 1945 en Madrid.

Sobre el autor de esta canción hay algunas controversias pues si bien la partitura original consigna a Simons como su autor, se dice que esta fue escrita por Conzalo G de Mello y el verdadero creador fue un anónimo vendedor de maní de la Habana de mitad del siglo XIX  que sirvió de base para una danza escrita por  Gottschalk.  De lo que no cabe duda es del éxito del tema que ha vendido más de un millón de copias.

Foto: todocoleccion.net

Guantanamera una popular canción cubana grabada en 1934 que está basada en las primeras estrofas de los «Versos sencillos», del poeta cubano José Martí.  La letra más conocida, del tema fue adaptada por Julián Orbón, y su composición musical se atribuye oficialmente a José Fernández Díaz, más conocido como Joseíto. La canción ha sido adaptada y grabada en muchas versiones.

Existe controversia acerca de quién es el autor de la tonadilla de la «Guantanamera», habiendo diferentes teorías.  La más cercana a la realidad dice que su autor fue el compositor de la música Joseíto Fernández quien antes la había cantado como“guajira vueltabajera”, “guajira holguinera” o “guajira camagüeyana”, hasta que le puso “guantanamera” porque trabajando en una estación de radio en su programa “El suceso del Día” había una mujer de Guantánamo que le llevaba comida y se enamoró de él, pero que una vez lo pilló coqueteando a otra y ella enfurecida, le arrebató el bocadillo que le había llevado; entonces él agarró el micrófono y le cantó el estribillo de la «Guantanamera».

Fernández empleaba la canción para comentar las noticias del día en el programa, y también para cerrar el programa. Según él mismo afirmó «lo mismo felicitábamos a una muchacha de Villa Clara, que pedíamos clemencia para un trabajador cesante». De esta forma, la «Guantanamera» rápidamente se convirtió en un medio para hacer comentarios amorosos, patrióticos, irónicos o sociales, y más importante, se convirtió en un éxito a nivel nacional.

Foto:cubahora.cu

Dos Gardenias. Fue compuesta y registrada en abril de 1948 por la pianista y compositora de raza negra Isolina Carrillo, que fue estrenada por su esposo el barítono Guillermo Arronte, a quien fue dedicada la canción. Según la autora, nacida en La Habana, el 9 de diciembre de 1907, Dos Gardenias es simplemente un himno al amor, que no dice que no te quiero, que no te desprecio, ni que te maltrato. Puede que no posea un alto vuelo poético, pero atrae su subyugante melodía. El primero que la grabó fue el bolerista portoriqueño Daniel Santos, quien la popularizó, orquestada por el maestro Damaso Pérez Prado, considerado el “Rey del mambo”. Luego la cantaron el mexicano Pedro Vargas, el norteamericano Nat King Cole, Toña la Negra, Vicentico Valdés, Antonio Manchín, Elena Burke entre otros.

Foto: pinterest.com

Otras canciones remembradas del son cubano y sus sub géneros son: Castellano que bueno baila usted (Elquiades Ochoa), Bonito y Sabroso (Beny Moré) Con cuatro tragos y  Carlota (DRA), Lamento Borincano (Rafael Hernández), Moliendo Café (J Manzo), Amalia Batista, Comandante Che Guevara (Carlos Puebla), Alto Cedro, Chan Chan (Compay Segundo), El Bodeguero (Richard Eguero. Orquesta Aragón), Que vivá Changó (Celina Gonzalez – Reutilio Díaz), Cachita (Orquesta Aragón), Piel Canela (Boby Capó), Siboney (Ernesto Lecuona), Quizá, quizá (Oswaldo Farres), Yiri Yir Bon (Silvestre Mendez López), Bésame Mucho (Consuelo Velásquez), El Muerto vivo (José Antonio Villa), Candombe para José (Roberto Ternan, argentino), Cuando salí de Cuba (Luis Aguilé, argentino). Frutas del caney (Felix B Cagneyt), Que siga el Tren, Son para un sonero (Trio Matamoros), Mala mujer (Sonora Matancera), Yo picu un pan, Orita va a llover, Pototo y Filomeno (Leopoldo Fernández, Tres Patines y Aníbal del mar, el tremendo Juez)

Foto: esnapster.com

Ahora, después de leer esta nota, ponga las canciones mencionadas, escúchelas, saque su trago favorito y disfrute del sabor del son cubano que hace bailar hasta a los que no bailan como yo.


Fotos apertura: a9semanasdecuba.com; ecured.com;

Bibliografía: http://www.mujereslegendarias.org.ve/estructurason.htm; wilkipedia; cubadebatu.cu

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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2 comments

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