HABLEMOS ESCRIBAMOS Y LEAMOS BIEN

El idioma español es tan complejo, tan variado, tan singular, que constantemente nos enfrenta a encrucijadas de diversos tipos. Muchas veces no sabemos cómo decir o escribir una palabra, o cómo manejar un signo de puntuación, o manejar una regla idiomática. Y es que nuestra lengua tiene tantos “vericuetos”, que a veces no sabemos qué mismo hacer. A través de esta sección, hemos revisado tantas de esas curiosidades: palabras que suenan igual pero que se escriben distinto; palabras que se componen de varios vocablos; frases que cambian radicalmente según la puntuación; palabras que de igual forma varían si las tildamos o no. Y así hay decenas de casos.

Hoy vamos a ver algunas de esas palabras que no sabemos cómo decir o escribir. Para ello nos vamos a parar en La Esquina del Idioma y vamos a leer los que nos dice una experta de la gramática, una eminencia, a quien tengo la suerte y el honor de conocer, Piedad Villavicencio Bellolio, docente en la Escuela Politécnica del Litoral (Espol), de la universidad Ecoteg y Columnista de Diario El Universo. Además estudió Maestría en Docencia y Gerencia en Educación Superior en la Universidad de Guayaquil.

A Doña Pilar tuve la suerte de tenerla de compañera en Diario El Universos en mis dos etapas en el rotativo. Era nuestra correctora de textos y estilos y es una eminencia. Muchos de mis artículos fueron “salvados por la campana”, por el ojo de Doña Piedad, de quien aprendí mucho, porque me enseñó sin egoísmo.

Hoy Doña Pilar tiene su columna gramatical en el diario al que tantas enseñanzas le dio. Hoy vamos a reproducir alguna de sus columnas que nos enseñan  y aclaran el panorama sobre el uso de ciertas palabras o frases.

 ¿Es correcto decir «nos veremos más luego»?

Esta frase no está bien construida, pues el adverbio «más» se debe emplear con adjetivos que tienen grado positivo y que transmitan propiedades graduables. Ejemplos: «Juan es más alto que Carlos». «Irene es más fuerte que Doménica».

No debe usarse con adjetivos que no son graduables, como en estas expresiones: «más caduco», «más inmortal». Tampoco debe construirse con adjetivos en grado superlativo: «lo más gravísimo», «esto es más importantísimo»; ni delante de adjetivos comparativos: «más mejor», «más peor». Se exceptúa de este último caso el adjetivo «mayor» cuando tiene grado positivo: «Cuando seas más mayor dirigirás la empresa».

De esta manera, no es apropiado usar «más» con adverbios que tienen sentido comparativo como «luego», «después» o «antes». Así, no se recomienda decir «nos veremos más luego», «más después conversaremos», «ven lo más antes posible», sino «nos veremos luego», «después conversaremos», «ven cuanto antes», entre otras frases de similar matiz.

¿En qué ocasiones se usa la diéresis?

La diéresis se usa sobre la vocal u (ü) de las sílabas gue, gui, para marcar un sonido especial, así como se pronuncian las palabras pingüino y ambigüedad, güero y agüita.

En textos poéticos se puede emplear sobre otras vocales. Se trata de una licencia que se denomina diéresis o dialefa y consiste en la separación de un diptongo. Esto hace que la palabra y el verso, a los que afecta el signo, cuenten con una sílaba más para efectos métricos. Ejemplo: «¡Oh sueño pïadoso!» (Gutierre de Cetina). El vocablo piadoso tiene tres sílabas: pia.do.so. La primera está constituida por un diptongo gramatical (pia); al aplicar la diéresis, el diptongo se separa generando cuatro sílabas métricas: pï.a.do.so. Así, el verso «¡oh sueño pïadoso!» tiene seis sílabas gramaticales; pero, para efectos poéticos, presenta siete sílabas métricas. (Actualizado de La esquina del idioma de 20/11/2016). (F)

Fuentes: Diccionario de la lengua española (2014), Nueva gramática de la lengua española (2009) y Diccionario panhispánico de dudas (2005), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.

Normas para escribir acortamientos: «finde», «simpa», «díver»

Los acortamientos de expresiones pluriverbales (compuestas) se deben escribir en una sola palabra. Por ejemplo, para «fin de semana» es «finde» y no «fin de»; para «sin pagar» es «simpa» y no «sin pa»; el acortamiento de «por favor» puede ser «porfa», «porfi» o «porfis», no «por fa», «por fi» ni «por fis».

Todas las voces que se han incorporado al léxico deben cumplir con las normas de escritura de la lengua española. Esto se cumple en la fusión de sin + pagar, pues la ene cambia a eme por estar antes de pe: «simpa» y no «sinpa».

También hay que aplicar las normas respectivas en los acortamientos de formas univerbales (simples). Así, «díver», de «divertido», debe tildarse porque es voz grave terminada en consonante distinta a ene o ese. Lo mismo ocurre con «fácul», acortamiento de «facultad».

Estos vocablos nuevos se usan en textos de carácter coloquial, como los mensajes que se intercambian en las redes sociales.

Fuente: Libro de estilo de la lengua española (2018), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.

¿Es correcto escribir «expresidente» (unido) y «ex presidente de la República» (separado)?

En los dos casos debe escribirse «expresidente» en una sola palabra, pues la base es el término «presidente», por lo tanto es simple o univerbal (consta de un solo elemento).

Lo demás (de la República) no es la base, sino un complemento que especifica el ámbito en que ejerce la persona de que se trata, y esto no influye para unir o separar el prefijo del vocablo al que afecta.

Recordemos que la norma ortográfica indica que el prefijo se une a la base cuando esta es simple o univerbal (expresidente), aunque el vocablo prefijado tenga un complemento especificativo detrás (expresidente de la República).

El prefijo se separa de la base cuando esta es compuesta o pruriverbal (tiene dos o más elementos): ex primera dama.

¿Y «ex-Miss Ecuador» va con guion?

Para usar o no el guion en este caso de prefijo con nombre propio, primero hay que determinar la característica de la base. Si esta es simple va un guion después del prefijo: anti-OTAN; pero si la base es compuesta el prefijo se escribe separado, sin guion intermedio: ex Miss Ecuador. Por lo tanto, en esta consulta el prefijo va sin guion.

«Según mi experiencia personal»

Es una frase redundante. Los conocimientos adquiridos y las circunstancias o momentos vividos son de usted. Por lo tanto, diga solamente «según mi experiencia» y sus interlocutores con seguridad captarán que esas habilidades desarrolladas o los saberes adquiridos son suyos y de nadie más.

No obstante, también se comparten experiencias de vida. En este caso puede funcionar la expresión «según nuestra experiencia», así nada más, que el sentido de ‘personal’ está sobrentendido.

Se recuerda que tampoco es apropiada la frase «mi punto de vista personal», pues todas las opiniones son de por sí personales.

Fuentes: Diccionario de la lengua española (versión electrónica), Ortografía de la lengua española (2010), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.

¿Por qué es «yendo» y no «iendo»?

«Yendo» es el gerundio del verbo ir. ¿Pero por qué es «yendo» y no «iendo»? En algunas desinencias cuando el sonido [i] queda en posición intervocálica se convierte en [y]. Por ejemplo, de le- (raíz) + -iendo (desinencia) no resulta «leiendo», sino «leyendo». Con el verbo oír sucede igual: su gerundio es «oyendo», no «oiendo». Lo mismo pasa cuando el sonido vocálico [i] queda al inicio de palabra junto a otra vocal, como en el caso del gerundio del verbo ir que es «yendo» y no «iendo».

¿Se debe decir solo «Ecuador» o «el Ecuador»?

Algunos nombres de países admiten la posibilidad de escribirse o mencionarse con el artículo o sin él. Ejemplos: el Ecuador o Ecuador (el nombre oficial es República del Ecuador), el Japón o Japón, la Argentina o Argentina, entre otras denominaciones.

Cuando el artículo forma parte del topónimo se escribe con mayúscula inicial: El Oro, Los Ríos, La Habana, etcétera.

Los nombres de ríos, montes, océanos y cordilleras se escriben o pronuncian precedidos del artículo, pues con este se introduce de manera tácita el nombre del accidente geográfico (el [río] Guayas). No se dice, por ejemplo, «voy a pasear en bote por Guayas», sino «voy a pasear en bote por el Guayas» o «…por el río Guayas».

¿Por qué se escribe «del Guayas» y no «de Guayas»?
El sustantivo propio «Guayas», que forma parte de algunas denominaciones como «Provincia del Guayas», «Dirección de Salud del Guayas» y «Prefecto del Guayas», se deriva del nombre «río Guayas». Esta relación de dependencia o pertenencia, más lo indicado en el párrafo anterior, aclara y justifica el uso de la contracción «del» en esas denominaciones. De ahí que es mejor decir «del Guayas» y no «de Guayas». (Estos temas se actualizaron de La esquina del idioma de 14/7/2013).

Fuentes: Ortografía de la lengua española (2010), Diccionario de la lengua española (2014), Diccionario de americanismos (2010) y Nueva gramática de la lengua española (2009), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española. (F)

¿Si digo «el documento fue imprimido», no tendrían que corregirme?

El verbo imprimir tiene dos participios: uno irregular (impreso) y otro regular (imprimido). Ambos pueden emplearse para construir los tiempos compuestos y la pasiva perifrástica, que también se conoce como pasiva de participio.

De esta manera, «han impreso los documentos» y «han imprimido los documentos» son ejemplos del primer caso; «el documento fue imprimido» y «el documento fue impreso» son ejemplos del segundo.

En función de adjetivo o de sustantivo es mayoritario el uso de la forma irregular (impreso): Los periódicos impresos. Hay que distribuir estos impresos.

En la actualidad (siglo XXI), no hay razones para cuestionar el uso de la forma imprimido, participio que en siglos anteriores se consideraba anticuado.

¿Cuál es el plural de «colibrí» y de «hindú»?

«Hindús» e «hindúes», «colibrís» y «colibríes» son formas correctas, pues, según las normas gramaticales vigentes, los sustantivos o adjetivos que terminan en -í o en -ú acentuadas agregan -es o -s en la construcción del plural. Pero en los ámbitos cultos tiene más preferencia el plural con -es (tabúes, carmesíes, ajíes, israelíes).

Algunas palabras procedentes de otros idiomas o de registros coloquiales suelen formar el plural solamente con -s. En este grupo están champú (champús no champúes), menú (menús no menúes), popurrí (popurrís no popurríes).

«Pasarela» tiene una acepción más en el nuevo DRAE

En su quinta acepción se indica que en un aeropuerto, «pasarela» es ‘un túnel articulado que comunica el edificio de la terminal con un avión para el embarque y desembarque de los pasajeros’.

En el Ecuador, ese túnel articulado se conoce como «manga», uso que también es común en otros países como Argentina y Costa Rica, según el mismo DRAE (artículo «manga», acepción 22).

Fuentes: Diccionario de la lengua española (2001), Diccionario panhispánico de dudas (2005) y Nueva gramática de la lengua española (2009), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española; Dossier de prensa de la Real Academia Española.

¿Los gastos son pagos o son pagados?

Un lector indica que le inquieta escuchar en los medios televisivos expresiones como «viaje con gastos pagos», y asegura que se debería decir «viaje con gastos pagados».

Para dilucidar esta duda, debemos tener presente que el verbo pagar tiene dos participios: uno irregular que es «pago» y otro regular que es «pagado».

Según el Diccionario académico, el participio irregular (pago) es coloquial y de poco uso, afirmación que coincide con el Diccionario panhispánico y que indica que en muchas regiones americanas pervive el empleo irregular del antiguo participio, que además suele tener función adjetiva: El automóvil ya está pago. No obstante, en el español general tiene preferencia el participio pagado: Todas las letras del automóvil ya están pagadas.

Por lo tanto no hay por qué preocuparse, pues aunque el participio irregular (pago) tiene la marca de «antiguo y coloquial» es de empleo apropiado en algunas regiones de América.

Palabras aceptadas por el nuevo DRAE

El 16 de octubre del 2014. La 23.ª edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua (DRAE), disponible en España y en todos los países hispanohablantes a partir del 16 de octubre, admitió el uso de nuevas palabras. Esta obra académica tiene 93.111 artículos, 8.680 más que la obra anterior, de la que se suprimieron 1.350 y se enmendaron 140.000. En este Diccionario se recogerán 195.439 acepciones y entre ellas constarán alrededor de 19.000 americanismos.

Entre las nuevas palabras que han ingresado al Diccionario estarán tuit (mensaje de texto de la red social Twitter) y otras voces relacionadas con esta red social. También se han incorporado las voces blog (sitio web similar a un diario personal, que incluye contenidos de interés de sus autores y recibe comentarios de los lectores); bloguero (autor de un blog o que lo administra); USB (toma de conexión universal de uso regular en las computadoras); SMS (mensaje corto que se envía o recibe por medio del servicio de telefonía de este mismo nombre); gayumbos (calzoncillos); okupa (movimiento que propugna la ocupación de edificaciones deshabitadas; miembro de este grupo); okupar (instalarse en una casa o lugar deshabitado sin tener permiso o consentimiento para ello); espanglish (modalidad del habla que combina elementos léxicos y gramaticales del español y del inglés).

Otros términos que se han registrado son bótox (fármaco que se emplea como cosmético para eliminar arrugas y líneas de expresión); serendipia (hallazgo valioso que se produce cuando se está buscando otra cosa); entre muchas palabras más.

Fuentes: Páginas electrónicas de la Real Academia Española, diario El País y revista Muy Interesante.

¿Se debe decir obstetra u obstetriz?

Obstetricia es el campo de la medicina que se ocupa de atender a las mujeres en la gestación, en el alumbramiento y en el periodo que sigue a este (posparto o puerperio).

Obstetra es el sustantivo de género común que se usa para referirse al profesional que labora en el ámbito de la obstetricia.

Por su característica de nombre común, se emplea la misma forma para el masculino y el femenino. El género gramatical se introduce por medio de artículos o determinantes, de esta manera: el obstetra, la obstetra, los obstetras, las obstetras, un obstetra, varios obstetras, etc.

La forma «obstetriz» está muy difundida, pero no ha ingresado a los diccionarios académicos. Tiene registro coloquial.

¿Los gerundios de leer y traer pueden ser leendo y traendo?

Los gerundios apropiados son leyendo y trayendo. Las formas leendo o leiendo, traendo o traiendo no son correctas.

En algunas desinencias, cuando el sonido /i/ está en posición intervocálica (entre dos vocales) se convierte en el sonido consonántico /y/. Apliquemos esto a los verbos de esta consulta: de le- (raíz) + -iendo (desinencia) no resulta «leiendo», ni mucho menos «leendo», sino «leyendo»; de tra- (raíz) + -iendo (desinencia) no queda «traiendo», tampoco «traendo», sino «trayendo».

Interiorícese que en los gerundios «trayendo» y «leyendo» se cumple la posición intervócalica del sonido /i/, por lo tanto el cambio de /i/ a /y/ es obligatorio.

¿Los yogui o los yoguis?

Primero consultemos el DRAE para estar al tanto de lo que es un yogui. Según las acepciones de este diccionario, un yogui es un asceta hindú adepto al sistema filosófico del yoga. También es una persona que practica los ejercicios físicos y mentales del yoga.

La concordancia en plural o en singular está supeditada al artículo o determinante que le precede. De esta manera, es correcto decir o escribir el yogui, los yoguis, pero no los yogui.

Fuentes: Diccionario de la lengua española (2001), Diccionario panhispánico de dudas (2005) y Ortografía de la lengua española (2010), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.

En el contexto de focos, tubos y luces, ¿se escribe LED, led o ledes?

La palabra «led» está registrada en el DRAE en línea como sustantivo común masculino y con la acepción de ‘diodo de material semiconductor que emite luz al aplicar una tensión eléctrica, y que se utiliza para componer imágenes en pantallas de diversos instrumentos, como calculadoras, relojes digitales, etc.’.

Por lo tanto, ya no hay razones para que se escriba con las características de una sigla (LED), ni que permanezca invariable en plural. Con este fundamento, tan solo debemos aplicar las normas de la lengua española cuando nos refiramos a ese sustantivo.

Bien. Ya tenemos claro que va en minúscula. ¿Pero cuál es su plural? Es ledes. ¿Y por qué debemos escribir ledes y no leds?

El plural es ledes porque los sustantivos y adjetivos que terminan en -d y que no tienen otra consonante que les anteceda, se pluralizan con -es, así: de led, ledes; de red, redes; de césped, céspedes.

Entonces, digamos o escribamos que en muchos hogares ecuatorianos se están cambiando los focos y tubos tradicionales por las luces ledes.

¿Por qué usan «relevar» y «relievar» con sentidos iguales?

«Relevar» y «relievar» comparten los sentidos de ‘hacer de relieve algo’ y ‘exaltar y engrandecer’.

El DRAE en las dos últimas acepciones de «relevar» indica que en el ámbito de la pintura y la escultura, significa ‘pintar o resaltar algo de manera que parezca que se sale del cuadro, del plano o que tiene bulto o relieve’.

Hay que tener cuidado con el uso de «relevar», pues en ámbitos populares suele pronunciarse e, incluso, escribirse como «revelar» (descubrir, manifestar) o «rebelar» (sublevar, protestar).

Como adjetivo se emplea «relevante», que significa ‘sobresaliente, destacado, importante, significativo’. Con estos sentidos también suele usarse la forma «relievante», que en el Diccionario de americanismos tiene registro popular.

En síntesis, relevar y relievar equivalen a resaltar, reemplazar o suplir.

En minúscula, los nombres de meses, días y estaciones

En el idioma español, los nombres de los días de la semana y de los meses se escriben con letra minúscula. Esto también se aplica a la grafía de las estaciones.

Se justifica la escritura con mayúscula inicial cuando están al comienzo de la frase o cuando forman parte de expresiones denominativas o nombres propios.

En el Ecuador y en cualquier país de habla española se usa la misma norma. Escribir esas denominaciones con mayúscula inicial constituye una falta ortográfica.

Fuentes: Diccionario de la lengua española (2001), Diccionario panhispánico de dudas (2005), Ortografía de la lengua española (2010) y Diccionario de americanismos (2010), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.

«Antisocial» y «asocial» no tienen sentidos equivalentes

Veamos sus significados por medio del análisis de sus componentes:

El prefijo «anti-» se refiere a lo opuesto o a lo que tiene características contrarias, que así como puede prevenir o proteger (anticorrosivo, antigripal) también puede lesionar o dañar. Precisamente en este último sentido se encasilla la palabra «antisocial», que debe emplearse para mencionar a la persona que está en contra de la sociedad y de las reglas establecidas en ella. Así, un antisocial es alguien que comete delitos o actos que atentan contra la seguridad de sus semejantes.

El prefijo a-denota negación (amoral [que no tiene conducta moral]) y ausencia o falta de algo. De aquí parte la idea de que un individuo asocial se aísla o evita relacionarse con otras personas, pues se le dificulta seguir el curso de una conversación o incorporarse a la sociedad.

Hay que tener cuidado con el uso de estos términos, ya que una persona que nunca ha cometido un delito puede ser asocial pero no un antisocial. En cambio, un antisocial (alguien que tiene actividades delictivas) puede estar plenamente integrado en un grupo social determinado, es decir, no es asocial.

¿La palabra «presidente» debe ir con mayúscula cuando se refiere a un mandatario?

No. Actualmente los nombres de cargos se escriben con minúsculas, sin importar el ámbito (militar, civil, religioso, público, privado) ni el rango al que pertenezcan. Tampoco influye en esta escritura el que estén unidos o no al nombre. Ejemplos: El presidente del Ecuador viajó a Bélgica. El presidente del Ecuador, Rafael Correa, se reintegró a sus actividades laborales. El papa Francisco almorzó con los trabajadores del Vaticano. El papa fue a pie al consultorio de su dentista.

Puntos suspensivos en medio de una frase textual

Cuando se interrumpe el discurso en la reproducción de citas, los puntos suspensivos deben ir entre corchetes o entre paréntesis, justo en el espacio de la interrupción. Ejemplo: «Luto en la corporación por la muerte de la académica y escritora Ana María Matute (…), fallecida hoy, a los 88 años» (RAE, 25.6.2014).

Cuando se emplea este recurso hay que considerar la continuidad lógica y sintáctica.

Fuentes: Diccionario de la lengua española (2001), Diccionario panhispánico de dudas (2005) y Ortografía de la lengua española (2010), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.

Guayaquileñismo y guayaquileñidad

Desde el punto de vista de la lengua española, guayaquileñismo y guayaquileñidad tienen sentidos equivalentes como veremos a continuación:

Los dos vocablos están compuestos por el adjetivo gentilicio guayaquileño, que se refiere a los naturales de Guayaquil y a todo lo que se relaciona con esta ciudad del Ecuador.

Los sufijos o morfemas -ismo y -edad, -dad aportan los significados de ‘actitudes, cualidades, tendencias y comportamientos propios del guayaquileño’.

Por lo tanto, aunque el uso indistinto de estos vocablos suele causar polémica entre escritores e historiadores, guayaquileñismo y guayaquileñidad aluden a la forma de ser (alegre, fiestero, guerrero, cívico, etc.) de los oriundos de esta urbe porteña, esto, por supuesto, analizado desde una arista lingüística.

Plural de los gentilicios awá y shuar
Según las normas ortográficas, los sustantivos y adjetivos que terminan en -a o en -o tónicas forman el plural con -s: de awá, awás; de buró, burós. Se exceptúan de esta regla los sustantivos faralá (volante o adorno de vestidos, cortinas y tapetes) y albalá (documento), que construyen el plural con -es: faralaes, albalaes. Asimismo se encasilla en esta excepción el monosílabo no cuando funciona como sustantivo: de no, noes.

La norma también indica que los sustantivos y adjetivos que terminan en -r y no están precedidos de otra consonante se pluralizan con -es. Por lo tanto, al aplicar esta regla, el plural del gentilicio shuar es shuares.

Recordemos por qué está bien pedir «un vaso con agua»

Las preposiciones son elementos de enlace que subordinan un sustantivo o un grupo nominal a otro grupo. En la oración «un vaso con agua», «vaso» es el sustantivo regente o núcleo (el elemento del que depende el grupo); y «agua», por estar precedido de la preposición, es el elemento regido o subordinado. Es el término de la preposición, es el que indica el contenido del vaso.

Por lo tanto, «un vaso con agua» es una construcción correcta, así como también lo es «un vaso de agua»; pues la preposición «de», aparte de emplearse para mencionar la materia con que se ha elaborado algo, también indica contenido, al igual que la preposición «con».

Otros ejemplos: Una cucharada de azúcar o una cucharada con azúcar. Una taza de leche o una taza con leche. Un plato de arroz o un plato con arroz. (Este último segmento se trató en La esquina del idioma del 21 de julio del 2013).

Fuentes: Diccionario de la lengua española (2001), Diccionario panhispánico de dudas (2005), Nueva gramática de la lengua española (2009) y Ortografía de la lengua española (2010), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.

Quienes hacemos revista Delado, agradecemos a Doña Piedad, nos haya permitido y autorizado a usar algunas de las enseñanzas de sus columnas, que sirven para desasnarnos.

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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