NOSOTROS, LA VERSIÓN HUMANA DE LOS MICROORGANISMOS INFECCIOSOS

En estos tiempos, el mundo tiene un antes y un después. Con nosotros y sin nosotros. Con nosotros la Tierra se ahoga, sin nosotros puede respirar.

“El mundo nos cambió, la vida nos cambió (…). Hemos reflexionado no solamente en nociones básicas de higiene personal, sino también en la contaminación que hacemos a lo que nos rodea. Los animales andan libres, felices, sin que nada los afecte. Ahora los encerrados somos los seres humanos que hemos robado su espacio”, hermosa, sensible y realista reflexión del cantante José Luis Rodríguez, El Puma, acerca de la situación actual mundial durante estos duros momentos de cuarentena…

Parece mentira que de un momento al otro todo ha sido tan diferente, de manera inimaginable, nos percatamos de que la vida es tan frágil como única, nos vemos amenazados por un ser microscópico, con alta capacidad de hacernos daño, tristemente muchos han perdido y siguen perdiendo la lucha ante él, mientras otros milagrosamente se recuperan.

Si, por otro lado, reflexionamos sobre la constante lucha de nuestro planeta por mantenerse en pie, nos damos cuenta de que lo hemos venido vulnerando desde hace muchísimos años atrás, causándole daños irreparables a todo en lo que él habita, a sus bosques con su flora, a su fauna, a sus ríos, a sus lagunas, a sus mares, a sus océanos, ¡y parece irónico pensar que siendo nuestro hogar, el que nos provee de tantas cosas maravillosas, le hayamos pagado de este modo, instaurando una batalla campal que parece nunca terminar!

Algunos expertos sugieren que nuestros mayores problemas son realmente la pérdida de la biodiversidad y la crisis climática. Como consecuencia de éstos, a los que amamos la naturaleza nos ha dolido en el alma, por ejemplo, al ver aquellos devastadores incendios, que han arrasado consigo a una gran variedad de especies animales y de plantas; cuando hemos visto que, sin justificación alguna, han sido talados árboles que han vivido durante un largo período de tiempo; cuando vemos que la contaminación ambiental nos lleva en peso, uno de los motivos por lo que somos más susceptibles de enfermarnos y ni siquiera por eso hemos sido más conscientes ni las industrias hacen el intento por frenar esto un poco. ¡La contaminación está presente en todos los niveles, tanto en agua, en aire como en tierra!

Ha sido muy doloroso ver aquellas imágenes de osos polares que difícilmente están sobreviviendo en su hábitat porque éste se transforma en su contra; o fotos de tortugas, ballenas, delfines, focas y leones marinos, incluso aves como gaviotas y pelícanos, atrapados entre redes, objetos plásticos o latas, que continuamente son desechados al mar sin ningún tipo de control o que mueren por obstrucción digestiva al ingerir accidentalmente estos residuos confundiéndolos con alimentos; o ver a través de las noticias sobre especies afectadas por derrames gigantescos de petróleo en los océanos, que mueren bañados en ellos porque difícilmente sobreviven. (Foto: Internet)

El mismo grado de dolor he sentido de malestar y de impotencia, cuando he visto fotos o vídeos de cazadores ridículamente egocéntricos que gozan de su cruel actividad, sonrientes con un animal sin vida y teñido de rojo como su trofeo, dejando huérfanos a otros; o de especies torturadas, víctimas de la caza y la pesca furtivas, como el caso de las focas arpas, cuya cacería es permitida en el país donde habitan, o el caso de las que son comercializadas ilegalmente de forma total o ciertas partes de sus cuerpos por considerarse valiosas para los mercados de comidas y mascotas exóticas, para coleccionistas, para exhibiciones como “souvenirs”, para su uso en la industria de la moda, o para fines afrodisíacos y medicinales, y por las cuales los traficantes reciben cuantiosas sumas de dinero a cambio del sufrimiento ajeno; tales son los casos de rinocerontes, por sus cuernos como afrodisíacos y para curar el cáncer; elefantes, que se ven involucrados para el comercio del marfil; tigres, para los mercados de pieles, por su carne o para su tenencia como mascotas ilegales; jaguares, guepardos, leones africanos, orangutanes, pangolines, entre otros. (Foto: Internet)

El comercio ilegal de vida silvestre es tan lucrativo como lo es el tráfico de drogas y de armas, producto del mismo muchas especies se ven amenazadas permanentemente, habiéndose reducido sus poblaciones, de forma significativa algunas de ellas. Contrariamente a lo que muchos puedan pensar, el tráfico de vida silvestre no sólo se da en países de África o de Asia, sino también en los de Centroamérica y principalmente Sudamérica, por ser países muy biodiversos, en donde aún existen especies endémicas, es decir, propias u originarias de ellos.

Las aves son algunos de los animales mayormente traficados, como pericos, lechuzas, loros, guacamayos, tucanes; reptiles, como tortugas, iguanas, pequeños lagartos, serpientes, boas, pitones, víboras de cascabel; mamíferos, entre ellos monos: capuchinos, arañas, o aulladores, marsupiales, osos perezosos, y anfibios como determinadas especies de ranas.

Asimismo, especies marinas se ven altamente afectadas por este tema, por ejemplo: rayas, cuyas branquias pueden costar hasta 500 euros el kilo en mercados asiáticos; tiburones, por cuyas aletas pueden pagar hasta 100 dólares cada kilo; pepinos de mar, que son codiciados no sólo como alimento sino como animales exóticos en acuarios; bacalaos australes del sur del océano Atlántico, por su exótica carne, muy apetecida en el exterior y en el mercado interno de América Latina, entre otros.

Las actividades humanas como la caza y la pesca furtivas, la destrucción masiva del hábitat, además de la pérdida de presas debido al asentamiento humano, al cambio climático y al aumento de temperatura del agua en océanos y glaciares, son claramente factores que ponen en serio peligro la continuidad de muchas especies animales. Lastimosamente en nuestro querido país, entre las especies que se hallan amenazadas, con mayor riesgo de extinción, se encuentran: aves, como el Águila Harpía, el Cóndor Andino, el Perico Cachetidorado, el Gritador Unicornio, el Albatros de Galápagos y el Zamarrito Pechinegro; mamíferos, como el Mono Araña de Cabeza Marrón, el Oso de Anteojos, el Oso Hormiguero Gigante de Occidente, el Tapir Andino, el Jaguar de la Costa, el Manatí Amazónico, la Nutria Gigante, el Lobo Peletero y la Ballena Azul; reptiles, como la Iguana Marina de Galápagos, el Cocodrilo de la Costa, la Anaconda, la Víbora de Manabí, la Boa del Chocó; anfibios, como la Rana Saltona de Muslos Brillantes, la Rana Cohete de Cuenca, la Rana de Cristal Cantora y el Jambato de Tres Cruces, según el Ministerio de Ambiente del Ecuador. El Papagayo de Guayaquil, ave emblemática de mi ciudad, está categorizada en la Lista Roja de Aves del Ecuador más actualizada (2019) como especie críticamente amenazada. (Foto: Internet)

Sin irnos tan lejos, también podríamos reflexionar acerca del trato a los animales que son destinados al consumo humano, dentro de sus procesos de producción; o sobre el maltrato de animales domésticos que han sido considerados como “plagas” por su reproducción natural cuando llega a ser descontrolada y que terminan siendo exterminados, situación que resulta familiar con mayor frecuencia a nivel de las ciudades, cuando la ignorancia sobresale más que la inteligencia. (Foto: Internet)

Sí, los perjuicios ya están hechos, nuestro planeta ha perdido y sigue perdiendo infinitos e irremplazables recursos naturales, pero mágicamente hemos sido partícipes de su increíble fortaleza para no doblegarse ante nosotros y para recuperarse sin nosotros…

Después de todo, mientras aquel microorganismo mantiene en aislamiento a millones de personas alrededor del mundo, la Tierra ha experimentado rotundos cambios para bien: el aire se respira más puro, ha habido una sorprendente mejoría de la capa de ozono, la contaminación ha descendido a niveles que de otra manera posiblemente no se hubieran podido lograr, avistan animales que han estado en peligro de extinción desde hace treinta años, se observa fauna silvestre en las calles, escuchamos más claramente el cantar de las aves, que antes se veía opacado por las ruidosas bocinas de autos y de buses, y que se habían visto obligadas a migrar en busca de alimentos y lugares donde refugiarse, porque hemos invadido, destruido y fragmentado sus hábitats con la construcción de nuestras propias viviendas sin importarnos tan sólo si ellas se quedaban sin las suyas, aquellos árboles que hemos deforestado masivamente, todo por querer ampliar y llenar de cemento nuestras urbes, en lugar de pintarlas con tonos verdosos, siempre pensando sólo en nuestra comodidad, en nuestra conveniencia y convivencia. (Foto: Cortesía de Daniel Arias)

Al mantenernos confinados se ha generado un impacto positivo para la Tierra, para que pudiera tener un respiro y descansar de los habitantes más destructores que ha tenido jamás. Durante muchísimo tiempo hemos olvidado que no somos los únicos en ella y no hemos sabido convivir con los demás huéspedes. Tal vez, lo que nos ocurre ahora nos permita preguntarnos qué podemos hacer por ella y destapar nuestros oídos para escuchar sus mensajes más sabiamente y no hacernos “de la vista gorda”, mostrando un poco más de interés, empatía y amor por todo lo que vive en la Tierra.

Podríamos concluir entonces que al momento hemos dejado más huellas negativas que positivas, siendo igual o más destructivos que los microorganismos, ¡entre nosotros mismos y con cientos de especies más! (Foto: Cortesía de Daniel Arias)

Me pregunto: “¿será que después de todo esto aprenderemos a respetarla, a cuidarla, a no creer que nos pertenece de forma absoluta, sino que nos pertenecemos mutuamente?”. Ojalá estemos a tiempo de que muchos de los daños provocados puedan aún ser reversibles, de ser así, esto tardaría muchísimos años, tantos que es posible no sigamos viviendo en ella para cuando eso suceda, pero quedaría un legado para futuras generaciones. Me gustaría poder pensar en que en futuro será posible que traiga hijos al mundo, aunque lamentablemente no al que hubiese escogido para ellos para vivir armónicamente, y cuando eso ocurra, sólo esperaría que nietos y tataranietos logren admirar especímenes que ahora están en riesgo de extinguirse, en vivo y en directo, y no a través de imágenes de un libro de Ciencias Naturales en el capítulo de Especies Extintas. (Foto: Mariella Chacón)

Doy infinitas gracias a las personas que verdaderamente persisten en la lucha por preservar vidas y contribuir con su grano de arena para que muchas de ellas no desaparezcan de la faz de la Tierra, por ejemplo, con su participación en proyectos específicos de conservación: de reproducción, de reintroducción y de liberación de especies.

Además, les dejo saber que existen muchísimos centros de tenencia y de manejo de fauna silvestre, dentro de los cuales están los zoológicos, los centros de rescate, los zoocriaderos, los museos faunísticos y los centros de paso. Los primeros, que son más bien refugios de vida salvaje, que en nuestro país albergan miles de especímenes que han quedado huérfanos debido a la caza ilegal, leones que han sido recuperados de circos y lugares de entretenimiento, aves que han sido mutiladas para venderse como mascotas exóticas y animales que han sido atacados sólo por acercarse a zonas pobladas, que, debido a heridas causadas por el hombre, no pueden regresar a su hábitat natural, reciben cientos de animales al año, dependiendo de su capacidad, y, sobre todo, el monto que recaudan gracias a sus visitantes es su principal fuente de ingreso de manera mensual. Como consecuencia de la cuarentena por la enfermedad actual ellos también están sufriendo los efectos y no están teniendo los fondos para cubrir la alimentación de los animales ni los recursos mínimos necesarios de sus cuidadores.

Les dejo cinco enlaces en caso de que deseen y puedan hacer sus donaciones a cualquiera de estas organizaciones que trabajan por mantener la fauna silvestre, ¡seguramente así podrían contribuir a salvar muchísimas vidas, mientras más sea el número de personas que se unan a estas causas!

Amaru Bioparque, Cuenca-Ecuador: www.zoobioparqueamaru.com

Fundación Proyecto Sacha, Guayaquil-Ecuador:www.proyectosacha.org

YanaCocha Centro de Rescate, Puyo-Ecuador: www.yanacocharescue.org

Zoológico de Guayllabamba, Quito-Ecuador: www.quitozoo.org

Zoológico La Isla del Tapir, Santo Domingo-Ecuador: www.zoolaisladeltapir.com

Termino de escribir esta nota, mientras escucho una de mis canciones favoritas interpretada por el brasileño Roberto Carlos desde 1976, “El Progreso”, y tarareo a viva voz la parte en que dice “Yo quisiera ser civilizado como los animales”, pero no sin antes invitarlos a que busquen maneras de ayudar al planeta, a su gente, a sus animales, hay mil y un formas de hacerlo, sólo es cuestión de tener interés y empatía, de sumar y de multiplicar, mas no de restar, a pesar de que estemos siendo impactados de múltiples maneras por esta plaga, el dar una mano a quien lo necesite nos será recompensado. (Foto: Internet)

 

 

Foto: Apertura (Cortesía de Johanna Delgado)


Mariella Chacón Morales

Médica Veterinaria

WhatsApp: 593 984 010 758

E-mail: marielinha20@hotmail.com

Instagram: @mariellachaconmorales

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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3 comments

  1. Roxana Varas Coppiano

    Me encantó la profundidad de tus palabras, la veracidad de tus afirmaciones y sobre todo la belleza del mensaje, que asi sea , gracias Mariella , cuidate mucho !!!

  2. Mariella Chacón Morales

    Muchas gracias, Roxana! En realidad escribo lo que siento y pienso! Viniendo de usted para mí es un gusto enorme leer este comentario! Saludos, y a cuidarnos!

  3. Javier Dávila

    Muy valioso lo que manifiestas, que esto sirva para recuperar la conciencia y la sensibilidad que se ha extraviado en los seres humanos.

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