¿QUE ES ESTO?

Es posible que éste sea uno de los cuestionamientos más recurridos en los últimos dos meses.

Estamos todos atónitos ante la desagradable amenaza de un microorganismo que ha paralizado a todo el planeta.

Mi propuesta por medio de este artículo es que veamos esta circunstancia desde varios planos.

En el plano obvio y por demás comentado, está la enfermedad y sus consecuencias. Esta ha dejado al descubierto muchísimas falencias en cuanto a los sistemas que considerábamos seguros. Por ejemplo el tener dinero en el banco, tener seguro médico, tener un trabajo exitoso, una familia bien constituida, pertenecer a una religión, ser un experto en algún campo, etc. Nada de eso ha servido de mucho para solucionarlo.

Por otro lado, tenemos en un plano más interno, nuestros hábitos, creencias, actitudes y todas esas cosas que constituían algo importante en nuestras vidas. Aquellas cosas a las que tanto nos aferramos, la verdad que tanto defendimos, la tendencia con la que nos identificábamos, el partido al que pertenecíamos, lo que hemos sostenido con tanto ahínco. Todo eso se ha detenido o se ha  visto obligado a ser revisado por orden de prioridad. Ya no hay caso discutir, no hay caso exigir, no hay caso tratar de controlar. Controlar qué? Cómo? A quién?

Incluso algo tan básico como qué comida comprar, qué lugares visitar, incluso eso ha tenido que ser re ordenado por prioridades totalmente distintas a las que teníamos hace muy poco.

El hecho de tener que estar en nuestra casa por muchos días también es otro plano para analizar sobre este incidente. Porque el hogar representa el espacio donde uno es uno mismo. Donde no tenemos que estar con posturas ni representar un rol, si queremos andamos despeinados, en pijamas, el lugar donde el ingeniero es un hombre esposo, padre, individuo con todos los errores y virtudes de un ser humano. La contadora es solo una mujer, hija, hermana, amiga.

En nuestra casa somos quien de verdad somos. Esto tiene un gran significado. Es como pedirte que entres en ti mismo. En lo que de verdad, sin máscaras sin posturas. Ir adentro de ti mismo a ver lo que hay dentro de ti, lo que has construido, como lo has hecho? Cómo se puede mejorar? Cómo puedo enmendar?

En el plano colectivo social,  nos habla de que “allá afuera” no está nuestra seguridad. Esa que creíamos tener. Porque no hay sistema que hubiera podido estar preparado para esta crisis. Por lo tanto afuera no hay de que agarrarse. No hay una política o economía o sistema médico o un lugar seguro al que acudir.

En el plano global, a nivel planetario nos están diciendo: paren! No más correteos, basta de ir por ahí haciendo, haciendo y a haciendo sin norte. Viviendo el día sin significado, sin un propósito. Solo llenando los días de actividades que sirven para pagar un cuenta o dos y mientras tanto lo importante pasa al plano olvidado, al plano de más tarde, mañana y nunca!

Cuándo has visto en tu vida o leído en la historia sobre un acontecimiento que haya paralizado al mundo entero! Todo el planeta está en pausa! Has concebido el mensaje que esto te está trayendo? O estás buscando culpables? O estás odiando a los políticos o a tu vecino? O estás quejándote de lo que no puedes hacer, comer, visitar, personas con las que no puedes inter actuar? En donde está tu atención? Despierta!!!! No te das cuenta que se trata de algo más allá de lo que estás viendo, oyendo o elaborando! Es un grito silencioso de la vida, el universo, el planeta, Dios o todo junto. Despierta! Te han mandado a tu casa a entrar en tu verdadero ser, en tu corazón para que ordenes la dirección y el propósito de tu vida.

Te has dado cuenta de mil detalles que aún no estás consciente de haber notado. Sabes que es lo más importante ahora? estás valorando cosas, personas y detalles que antes ignorabas. Tus prioridades se están ordenando de maneras distintas. Ahora puedes mirar la vida de otra forma. Ahora cuando te levantas das gracias por estar vivo, sano, bajo un techo! Ahora miras por la ventana y aprecias el sol, la luna, el viento, la flor, con un sentir más intenso. Con más significado.

Ahora sabes que ese abrazo y esas palabras que ahora no escuchas calaban hondo en ti pero no tenías tiempo de sentirlo. Ahora sabes que ver a tu madre era un privilegio y que poder abrazar a tu hijo libremente sin temor era un regalo. Ahora sabes que hablar con ese amigo que ya se fue, era valiosísimo y que el cariño que sentías por él era muy grande aunque recién te das cuenta.

Ahora sabes que tenías muchísima más ropa y cosas de las que necesitabas y que puedes vivir con mucho menos. Ahora sabes que comprabas por comprar y no por necesidad. Ahora sabes que no importa tener el pelo sin estilo o con canas o las uñas sin arreglar aunque antes posponías cosas realmente importantes por estar bien arregladita. Ahora sabes tantas cosas nuevas que han sido viejas y rutinarias pero que no se veían.

Y por último, como resultado de todo esto, hemos recordado estos viejos/nuevos sentires, nos hemos permitido ser más vulnerables, la muerte y el sufrimiento vienen acompañados de estos regalos. Nos obligan a cambiar nuestras prioridades, retomar los valores y entrar en el reino de la verdad. De lo que es “real” lo que de verdad importa.

Y lo que de verdad importa es quizás lo más básico: estar vivos, poder decirnos cuánto nos queremos, tener tiempo para dar una mano, sentir como lo que afecta a otro también impacta mi mundo. Y que en la hora de la verdad, cuando necesitamos ayuda en nuestra vulnerabilidad, no importa si la mano que nos ofrecen es pobre o rica, negra o blanca, sucia o limpia. Es solo una mano que ofrece una esperanza y un acto de amor. Y nos brota una inmensa compasión por los que están en necesidad y esa compasión nos hace generar un torrente creativo (que es nuestra naturaleza) y de pronto encontramos formas de ayudar y de inventar lo que se necesita.

Este acontecimiento que estamos viviendo tiene para mi concepto, dos grandes corrientes con infinitas opciones. Una es el escenario de la enfermedad y muerte, egoísmo, incapacidad, carencia y miedo. Y el otro es la oportunidad de recibir el cúmulo de bendiciones que en el medio de la tragedia se presentan como hermosas flores de loto que emanan del pantano. Estas bendiciones son inmensos torrentes de luz que están siendo proyectada hacia nuestro planeta. Esta energía está tocándonos en muchísimos aspectos de una forma imperceptible. No porque no la podamos percibir sino porque la otra realidad, la de la pandemia, nos tiene atrapados en las visiones de terror que nos presenta. Y nosotros no nos hemos dado cuenta que siempre podemos cambiar de canal. Y percibir las flores de loto que están en nuestro camino. Muy fácil de decir y no tan fácil de lograr. Aunque quién ha dicho que es así? Quien ha vivido esta experiencia? Nadie! Así que somos nosotros los que estamos escribiendo esta parte de la historia del planeta! Es posible que sea fácil cambiar de canal. Es posible que si podamos ver las bendiciones que tenemos en este preciso momento de la historia. Porque en los planos más elevados de conciencia hay un material al que tú y todos tenemos acceso y ese material es la intención de tu corazón de ver lo que trae de bueno este suceso. Quizás sea fácil sobrevolar el pantano y desde un plano elevado observar que dentro de todo hay mensajes y aprendizajes para cada uno.

Hay para ti un inmenso portal abierto en el cielo que está derramando montones de luz, de una energía que está cargada de información y de herramientas para que puedas manejar esta experiencia y puedas crear ese nuevo ser que es necesario para vivir en esta nueva tierra. La tierra donde los seres humanos comprendamos que todo lo que yo hago impacta a todos y a todo lo que existe. Que cada pensamiento crea una realidad. Y que si muchos pensamos en esa misma frecuencia podemos crear un mundo distinto. Si tú estás dispuesto, ese portal derramará sobre ti sus bendiciones. Vuela por encima del pantano, despliega tus alas! Eres un ser de luz! Anda más allá de lo que has ido hasta ahora. Solo un poco más allá cada día!

Con inmenso cariño y abundante luz,

Cecilia Rendón


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Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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