EN BUSCA DEL NUEVO ESTERO SALADO

Mañana de cielo limpio y sol calcinante. Galo Flores, de 40 años, es un amante del Estero que me lleva por callejones. Vamos tras los rastros del Salado que moría donde ahora es el parque de La Chala (1). Ya no hay huellas del manglar. La zona está llena de recuerdos. La marcha es por Maracaibo y la 21ava (2), bordeando la ribera. Casas de caña y techos de metal salen al paso detrás de construcciones más sólidas. A pocos metros se escucha el llanto de un pequeño que está junto a un chiquero. Su padre corre a consolarlo. El olor de la porqueriza se percibe fuertemente. En la calle se observa una canoa destinada a la limpieza. Gladys Zamora vive en la 14ava y Oriente hace 42 años. Mira por la ventana y dice que personal de Vachagnon (3) lleva un mes limpiando el estero.

“Esto era una plancha de pura basura, el trabajo que están haciendo me parece excelente. No dejamos botar nada, cogemos los nombres de los que vienen a tirar cosas, hay personas que no toman conciencia”, relata Gladys. Las canoas pasan cargadas sobre el agua verdosa, sus ocupantes saludan con la mano, más allá unas cuantas garzas escarban en el lodo.

En algunas calles se observa los cajones que Vachagnon ha instalado para descargar la basura. Se calcula que más de 70 toneladas han salido de los ramales. En la 17ava y Sedalana, Patricia Chávez carga en brazos a su hija Noemí. Se desespera por relatar el cambio del Estero. Sonríe y cuenta: “La basura subía y bajaba sobre el agua, ahora está tan limpio que me place tirarme a nadar. Lo único que le pedimos al Alcalde es que no nos vaya a desalojar de nuestras casas. Somos gente pobre y no tenemos adónde ir”.

Ni una nube que esconda un poco el sol. Caminar solo por la 18 ava y Domingo Savio es peligroso, estas son calles bravas, la gente se inquieta con un rostro nuevo.

Delia Guerrero interrumpe la preparación del almuerzo y grita que los carros recolectores no pasan todos los días. La guerra contra los vecinos es dura, se queja. En la esquina se amontonan los desperdicios. Dos niños llegan con fundas y las dejan en el suelo. Galo Flores dice complacido: “parece que al fin empezamos a entender”.


1. La Chala es un barrio del suroeste de Guayaquil. El parque al que hace referencia se llama Puerto Lisa.

2. La terminación “ava” se usa al final de los números en las calles del Suburbio de Guayaquil.

3. Empresa que proveía el servicio de recolección de basura en Guayaquil

Foto: esterosalado.blogsport.com


Serie: Las Sombras de la Ciudad

Nota publicada en Diario El Universo, el martes 8 de abril de 2003 y parte del libro Crónicas de Ecuador escondido de Francisco Santana, publicado en mayo de 2013

 

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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