COOPERATIVA NUEVO ECUADOR, CON PROBLEMAS EN LA TRINITARIA

Miguel Vera tiene 22 años. Lleva una hora esperando que un tanquero se detenga fuera de su casa, en la Cooperativa Nuevo Ecuador II de la Isla Trinitaria, para comprar un poco de agua. El polvo que los carros levantan al pasar cae dentro del tanque. No se detienen porque un patrullero de la CTG (1) se encuentra estacionado junto a la vía Perimetral frente a su domicilio. Los tanqueros pasan todo el día y el tanque cuesta 70 centavos. “Agua muy cara para los más pobres”, expresa resignado Miguel.

Esta Cooperativa fue fundada en 1989, cuando la vía Perimetral estaba en construcción. Miguel conoce sus problemas: falta de agua potable, calles sin asfaltar, basura en el canal para el drenaje, no hay alcantarillado. Andrés, padre de Miguel, se deja ir en diálogo sin reservas. Está bastante molesto por las situaciones que le toca sufrir desde 1990, año en que fue a vivir a ese lugar con su familia. “Las condiciones de vida no han sido fáciles, porque sin servicios como el agua y la energía eléctrica la situación se vuelve dura, ya que al principio la comunidad tenía que comprar cables y transformadores para procurarse una energía irregular, con la cual los electrodomésticos se quemaban siempre”, dice Andrés.

A unos tres metros de donde se encuentra Miguel, David Carrera camina muy despacio sobre un puente de madera que los moradores construyeron sobre el canal que sirve para drenar las aguas lluvias y negras. La zanja está taponada por la basura que la gente arroja. “El agua potable es otro de los problemas. Es muy alto el precio que tenemos que pagar. Son 70 centavos por un tanque de 50 galones de agua”. Los tanqueros se ven oxidados, y la calidad del líquido genera dudas. “Uno consume un tanque diario. Al mes da un valor de 21 dólares”, se queja enojado Andrés.

A la distancia, detrás del polvo que nubla la visión, se observa maquinaria pesada que trabaja en el alcantarillado. “La energía eléctrica no es óptima pero se soporta, aunque siempre sufrimos apagones”, dice Miguel, a quien le preocupa mucho más la delincuencia y el vandalismo que llegan con la noche y las pandillas. Al final de la calle 48 y 4º pasaje 33 hay algunas casas que parecen abandonadas, casitas de caña guadua y madera envejecida.

Junto a un pequeño cerro de tierra se encuentra la ventana de la casa de Irene Cedeño, una chica de 25 años, natural de Portoviejo. Ella se asoma con su hijo José Manuel Arreaga. El pequeño juguetea con un lápiz y riendo dice que todavía no termina sus deberes.

Irene cuenta que el Municipio les regala la tierra, pero que ellos se tienen que encargar de contratar la máquina y el personal para trasladar la tierra hasta el patio. El patio es solo es agua del Estero. Calles que son lagunas en el invierno, llenas de lodo y criaderos de mosquitos, vehículos que circulan a altas velocidades, carros mal parqueados al filo de la calzada, asaltos en los buses. Eso es lo que hay.


1 Comisión de Tránsito del Guayas

Foto: planv.com.ec


Serie: Las Sombras de La Ciudad

Nota publicada en Diario El Universo,  el martes 13 de mayo de 2003 y parte del libro Crónicas de Ecuador escondido de Francisco Santana, publicado en mayo de 2013

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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