UN ENCANTO DE ARTISTA

“!Uy!, no me gustan las entrevistas”, me dice de entrada, cuando le solicito una nota, lo cual me desbarató por completo, porque yo tenía la imagen de esa chica risueña, alegre, jovial, descomplicada, que parece muy accesible, por lo que se ve a través de la televisión. Intento irme no sin antes pedir disculpas, y ella me detiene. “No tranquilo, no le he dicho que no le voy a dar la entrevista, solo le comentaba que no me gustan, pero esto es parte de mi profesión, soy muy respetuosa del trabajo de ustedes y le estoy agradecida que me tome en cuenta. Es que créame soy muy muy reservada en mi vida personal y no me gusta exponer mi vida”. La entiendo, le digo, si yo fuera personaje público fuera igual. A mí tampoco me gusta ventilar mi vida privada. Y tranquila, mi estilo periodístico no es hurgar en la privacidad de las personas, yo hago perfiles que resalten su carrera, su vida tras las cámaras, su entorno, como es el ser humano. No me interesan los chismes porque eso para mí no es periodismo.

Rota la barrera, Priscilla Negrón, la actriz guayaquileña de extensa y dilatada trayectoria que la catapultan como una de las mejores actrices del medio, famosa por sus papeles en series como la comedia Pareja Feliz y Tres Familias, o novelas como Sharon y Fanatikada, es como me la imaginaba: jovial, alegre, y descomplicada, además de ir descubriendo con el trato, que es también es supremamente educada,  muy culta (habla tres idiomas: español, inglés y francés), gentil, tranquila, bien comportada, seria y muy formal. Estamos en un bar en el lanzamiento de la sexta temporada de la serie Tres Familias en la cual ella interpreta a Carmita, la madre de uno de los protagonistas principales. Hay mucho bullicio, mucho movimiento, cámaras que van y vienen y ella estaba en el lobby como queriendo escapar de ellas.

La charla la muestra como es, amena, reservada, de pocas palabras cuando tiene que hablar de ella como persona, pero muy locuaz cuando se trata de su profesión. Así es Priscila Negrón Garzón, la Pichu para sus amigos, una guapa guayaquileña de 35 años, nacida el 22 de mayo de 1984, hija del primer matrimonio del escritor y publicista Carlos Alberto Negrón con la ejecutiva y mujer de negocios, Priscilla Garzón, que trabaja en empresa familiar de plásticos. “Mis padres se divorciaron cuando yo era muy pequeña. Tengo dos hermanos menores del segundo compromiso de mi madre que se llaman Gabriel y Cristhian Montevideo. Soy muy familiera, tengo papá, mamá, hermanos, abuelos, tíos, tías, primos, sobrinos y  somos recontra unidos, de los que nos vemos al menos una vez a la semana y siempre estamos en contacto. Mi mama es una de mis mejores amigas. Fui una niña feliz,  tranquila, siempre quise ser actriz. Mi infancia viví en Urdesa, en una casa que tuvieron mis abuelos con gran esfuerzo, mi mamá creció allí y yo también, luego nos mudamos a Los Ceibos”. ¡Ah aniñada”, la interrumpo. “No, no soy aniñada, para nada. Estudié en una escuela de mi barrio y luego en colegio Santa Catalina que quedaba en las Avenidas Las Aguas, en el que nunca hice obras de teatro. Tuve una infancia tranquila y feliz”

¿Quién es Priscilla Negrón? “Quien soy.  Soy una morena en familia de blancos. Soy actriz, soy  bondad, familia, sueños, Soy una mujer que cree que lo más difícil de ser mujer es eso, ser mujer. Creo que desde niños deberían decirnos que somos capaces de hacer todo. Inculcarnos los principios, los valores y amarnos a nosotros mismos sobre todas las cosas. Soy muy sencilla, tranquila, amo mi profesión, me gusta trabajar, muy familiar, mi circulo es muy cerrado, no me gustan las entrevistas, no me gusta decir mucho de mí. Yo dejo que me pregunten mucho en el tema profesional, pero el tema personal, no soy mucho de decir, soy muy apática en eso. Yo soy muy amiguera, pero en el plano personal soy súper cerrada. Me gusta ir al cine, me encanta hacer ejercicio es mi mejor sicólogo. Soy de las que besa y no toma foto, de las que ama y no le cuenta a nadie, de las que viaja y no lo publica. Amo vivir para mí no para los demás. Odio las anchoas, el trap, el reguetón y el machismo. No puedo vivir sin el teatro, el chocolate y la ilusión”.

Algo que pinta de cuerpo entero su personalidad y su posición ante la vida, son su tuits, publicado en la red social  twitter, en la que se leen reflexiones como: “Cada vez que leo en algún perfil la frase “Mi vida ha dado un giro de 360 grados” me dan ganas de escribir “ y por qué no te giras el cerebro también ya que en 360 quedas en el mismo fucking lugar”, Si del cielo te cae el sol…negréate, Aquí tenemos animales de sobra para que suban al arca, solo con los políticos sobrepasamos el cupo; voy por la vida pateándome las orejas y el sueño que llevo. Señor déjame legar a los 82 años y verme como Jane Fonda”.

 Su carrera

Priscilla cuenta que siempre tuvo inclinación por la actuación, desde cuando su madre la llevaba al cine en la época que daban dos películas en la misma función. “Desde chiquita, desde que tengo uso de razón quise ser actriz. Yo siempre desde que aprendí a hablar dije que iba a ser actriz. Yo recuerdo que desde niña me gustó esto, mi mamá me cuenta como anécdota que desde que tenía un año de edad me llevaba al cine Maya en Urdesa y que luego de la primera vez, me siguió llevando porque era un lugar en que yo me quedaba quieta. Ella me cuenta que fue como magia porque desde que me senté en la silla me quedé como idiotizada viendo la película, no hablaba, no importaba si la película era de niño o de adultos y todos los domingos íbamos al cine y seguimos yendo hasta hoy”.

Priscilla se inició artísticamente en 2003 con 19 años de edad, actuando en importantes dramatizados como De la Vida Real, una serie documental en que se presentaban hechos reales que sucedieron en el país  y en lo que fue su primera telenovela Yo Vendo unos Ojos Negros (2004),  inspirada en la novela homónima de la escritora ecuatoriana Alicia Yánez Cocíos, adaptada por Ana Montes y producida y transmitida por Ecuavisa. Allí en el papel de la hija de Pilar (Marisela Gómez) compartió roles con Geovanna Andrade, Khotan Fernández, la estrella venezolana Mariela Alcalá, Luis Xavier Posada, Laura Suárez, Rossana Iturralde, Toty Rodríguez, entre otros.

Luego, consciente que debía preparase y tras buscar opciones en varias universidades de Ecuador sin que ninguna llenara sus expectativas al punto que en una de ellas, le dijeron que si no se completaba el número de alumnos, no se abría la materia, lo cual demoraría su graduación, decidió irse a estudiar al extranjero. Así en 2005 con 21 años a cuestas, viajó a Buenos Aires, Argentina para formarse como actriz en  el Centro de Investigación Cinematógrafica (CIC), una institución con reconocida trayectoria en la formación de profesionales de cine, televisión, teatro y gestión cultural. Experiencia que considera como una de las más difíciles que ha tenido que vivir. “Me costó muchísimo porque yo soy familiera y durante el año que estuve allá, me hicieron mucha falta y me costaba estar lejos de ella, yo lloraba todos los días, por no tenerlos cerca y en esa época aunque había internet, no era una herramienta que te acercaba tanto, había skiype por computadora, pero no era como hoy que desde el celular puedes comunicarte con cualquier parte del mundo. Me costó mucho eso de alejarme de la familia”.

En 2006, a su regreso al país, con 22 años, debutó como actriz de comedia en la serie Kliffor, que fue una franquicia de ‘El Show de Bill Cosby, protagonizada por Richard Barker y en la que ella encarnó a Éricka, la hija del personaje principal. Un año después (2007), protagonizó la comedia El Hombre de la Casa, (foto) la versión ecuatoriana de la serie norteamericana Tres Son Multitud en la que fue Diana Minuchi y compartió roles con Javier Pimentel, Alejandra Paredes, Virgilio Valero y Azucena Mora. “Ese papel fue muy especial por todo lo previo que hubo antes de interpretarlo y por lo que fue interpretarlo en sí. Cuando me informaron que era la elegida para realizar el papel, también me dijeron que debía bajar de peso y cortarme el cabello, que en esa época lo tenía hasta la cadera, lo cual sí fue un cambio abrupto, pero era la condición para encarnar a Diana, así que había que cambiar el look sí o sí y era más sencillo que bajar de peso que lo logré gracias a ejercicios y dietas balanceadas que incluían pollo, pescado, atún y legumbres, en un mes bajé doce libras. Ya en lo que tiene que ver con la actuación en sí, fue complicado y una interesante experiencia, ya que los capítulos los graban con público en vivo, unas setentas personas, lo cual generaba más adrenalina y los nervios se incrementaban, porque el público es un elemento más de la comedia y a través de él podía darme cuenta de si el dialogo funcionaba o hacíamos bien las cosas y en la que si salía algo mal, teníamos que improvisar”,

En 2009, actuó en la serie de unitarios Mujeres Asesinas, adaptación del guion argentino, homónimo, una serie suspenso – drama, basado en hechos reales, que trata sobre sensaciones extremas que llevan a unas mujeres al homicidio, dirigida aquí por Patricio Soto. En 2009 siguió en lo alto de la cima y caminó unos cuantos pasos el Cerro del Carmen para pasar de Ecuavisa a Teleamazonas, y ser la Señora Negrón, esposa de Tilín Tilín (Mario Cabezas), una de las mejores amigas de La Mofle en La Pareja Feliz (foto), una exitosa y popular serie de comedia en la que compartió roles con Flor María Palomeque y David Reinoso, además de Alejandra Paredes, Paola Poggo, María José Blum, Martha Ontaneda, Katherine Velasteguí, Danilo Esteves, Oscar Cabezas y Bernardo Menéndez. “La Pareja Feliz fue un proyecto bastante interesante que fue un boom a nivel nacional por cinco años y que fue una comedia muy diferente por ser caricaturesca con personajes muy de caricatura, había movimientos, diálogos pero también mucha improvisación. Y a medida que la serie avanzaba a medida de los años, los personajes evolucionaban, lo que literalmente fue para mí un aprendizaje y una evolución en la comedia”.

Un año después (2010), bajó el cerro y llegó a la Avenida de Las Américas, a TC, para actuar en la telenovela Fanatikada en la que hizo el papel de Patricia Machado, lo que sería para la actriz, el inicio de una serie de papeles complicados que la hicieron crecer mucho en su carrera. “Patricia fue un personaje complicado de resolver porque interpreté una chica que consume drogas y yo en ningún momento lo he hecho, por lo que me tocó investigar mucho las consecuencias de los adictos y que reacción tiene cada diferente droga, en la que tuve algunas escenas bastantes difíciles como aquella en la  que tuve un arma en la mano, porque yo soy un ser que no le gusta la violencia y tener un arma de verdad que aunque no estaba cargada, me hizo sentir incómoda y fue muy complicado de manejarlo porque era bastante intenso con diferente matices y con una energía también intensa en la que me enfrentó a un asesino que termina matándome a mí y en que yo acabo en la clínica despidiéndome de mi gran amor antes de morir”

Terminada su participación en dicha novela, en (2012) nuevamente regresó a La Pareja Feliz en su tercera temporada y permaneció en ella hasta su final, en 2014. Ese mismo año, estuvo en la segunda temporada de “Secretos”, (foto) una propuesta innovadora que presentaba películas de una hora de duración, hechas para la televisión, del dramaturgo Peky Andino, que trataba sobre misterio, fantasía y drama que transmitió Ecuavisa, que protagonizó con Víctor Arauz y en la que también le tocó un papel complicado. “Ahí hice el papel de una policía, que tiene un novio que también es policía y que además era drogadicto. Eso fue un reto para mí porque la película se filmó en Quito y a mí la altura me afecta cualquier cantidad y tuvo que correr como dos kilómetros metros persiguiendo unos ladrones. Fue muy complicado porque hubo escenas en los que había golpes, maltrato, me dejan casi muerta, el maquillaje fue espectacular. Allí viví algo muy especial, como con la otra actriz, llegar a los límites de ok, me vas a pegar pero no me hagas daño para que la reacción sea mucho más orgánica, porque a mí me gusta que las acciones sean así, orgánicas que no se vea actuado, porque cuando una actúa, la jode”. Luego actuó en  la serie El Espejo “en el que fui Renata. Otro personaje bastante interesante porque ella era lesbiana y fue complicado porque yo no tengo por ningún lado esos gustos y tuve que indagar más en mí y ver qué es lo que me podía gustar de una mujer para interpretar a Renata, que también tuvo escenas fuertes como aquella de violencia con Juan José Jaramillo que se me hizo menos difícil porque con el somos amigos de años  y nos comprendemos muy bien y nos divertimos bastante haciéndola”. Por aquel tiempo, también actuó en varios capítulos de la serie televisiva Puro Teatro que protagonizaban Martín Calle, Pamela Palacios, Carolina Jaume y Mao House Vivanco, Ricardo González en la que se invitaba a diferentes actores del medio para los episodios.

En 2016 regresó a TC y a los seriados para ser Luminitza, la bella y dulce hija del dueño del circo en la serie Los hijos de Don Juan. Luego en 2018, volvió a sus raíces, regresó a la cima del cerro y de su carrera y al canal que la vio nacer artísticamente Ecuavisa, para actuar en la bionovela Sharon La Hechicera, en la que interpretó a Tere Bermeo Cisneros de Cajas, la hermana de la fallecida cantante Edith Bermeo, más conocida como Sharon. Allí en uno de los papeles principales que confirmó la madurez y calidad de su dilatada carrera, compartió escena con Samantha Grey (hija de Sharon), María Fernanda Ríos, María Mercedes Pacheco, Krysthel Chuchuca, Santiago Carpio.

En 2019 hizo doblete y triunfó por partida doble en dos exitosos seriados, pues siguió en la novela en su segunda temporada, esta vez denominada como Sharon 2: El desenlace (foto). Además actuó en la comedia 3 Familias, El Origen, quinta temporada, en la cual da vida a Carmen Concha “Carmita”, la mamá de Genaro Tomalá, serie que actualmente (2020) está en su sexta temporada y en la que ella sigue en su papel de pareja de Gerónimo Tomalá (Ricardo Velasteguí) y en la que comparte roles con Éricka Vélez, Cecilia Cascante, Marcela Ruete, Miriam Murillo, Hilda Saraguayo, Martín Calle, Isidro Murillo, Leonardo Moreira, entre otros.

“Aparecer en dos producciones, que se transmitían a hora seguida en horario estelar, fue un gran reto, que además fue un riesgo para mi carrera, pues el público tenía que ver mi trabajo de 20:00 a 21:00 en Sharon, en la que era Tere, la hermana mayor de ella, quien fue además su representante y mánager y luego de 21 a 22h00 me veía en Tres Familias (foto) como Carmen Concha, la mamá de Genaro Tomalá. Ambas series y roles completamente distintos. Sharon era un dramatizado basado en una historia real en la que yo tuve un papel muy importante, pues Tere fue parte fundamental de la vida de Sharon, porque prácticamente fue quien la impulsó e influenció mucho en su carrera. Allí se tuvo que contar desde cuando éramos jóvenes y felices, hasta el distanciamento entre las hermanas a causa de la pareja de Sharon. Mientras en Tres Familias, como Carmen, era parte de una historia alterna, que cuenta el pasado y narra de dónde salieron los personajes. Mi papel, a pesar de que la serie es cómica, no tuvo un personaje de ese tipo, todo lo contrario, contaba la realidad que todavía viven algunas mujeres como es el maltrato interfamiliar. Eran por tanto, dos personajes diferentes y en público los podía comparar en ese momento”.   La novela en que actualmente actúa, Priscilla, Tres Familia, se exhibe por Ecuavisa de lunes a viernes a las 20h00.

Su mundo, no han sido solo las cámaras y la televisión, también ha brillado sobre el tablado en diversas obras de teatro y micro-teatro, como: “La Casa de Bernarda Alba”, (2011 «Dos Arribas y Uno Abajo – Las Hazañas de un Don Juan (2014), La Última Cita» (2017) y  A 2.50 la cuba libre (2019) (foto), la adaptación ecuatoriana de la obra homónima venezolana, en la que trabajó  junto a sus compañeros en Sharon: José Ramón Barreto, Samantha Grey, María Fernanda Pérez, y Nicole Rubira, y en Tres Familias, Valentina de Abreu, además de Rudy Arana, María Sacoto, Jeff Nieto y la actriz transexual Ketzia Boronski y. En micro-teatro, estuvo en Te Odio Gorda (2017).

Priscilla, cuenta sus experiencias teatrales. En la Casa de Bernarda Alba (foto), clásico español del poeta andaluz Federico García Lorca, dirigida en su escenificación en Ecuador por Marina Salvarezza, ella, compartió roles con Martha Ontaneda, Alejandra Paredes, Verónica Pinzón, Elena Gui, entre otros. “La obra es un clásico del teatro español que  trata sobre el encierro de una mujer. Una madre en demencia que tras la muerte de su esposo, encierra a sus cinco hijas, taponando puertas y ventanas para controlar los deseos de ellas que envejecen privadas de la proximidad masculina y con el miedo al qué dirán y la necesidad de guardar las apariencias»

» En La Última Cita , que trata sobre el perdón y las segundas oportunidades, obra dirigida por Carolina Piechestein en la que actúo junto a Andrés Garzón y Belén Franco, hago el papel de una doctora que sufre una decepción amorosa y recibe a un paciente que trae un secreto que cambiará su vida. Es una obra muy emotiva en la que tengo que llorar y en la que es difícil desligarse de esa emoción y en la que es complicada pasar rápido a otro sentimiento. Fue divino trabajar con Andrés que es uno de esos actores muy dado a dar su sentimiento a los otros actores.

En Dos Arriba, Uno Abajo (foto), una adaptación del clásico ‘Boeing Boeing’ del francés Marc Camoletti que se convirtió en récord Guinness por ser la puesta escénica francesa más representada a nivel mundial, que aquí fue dirigida por Marina Salvarezza y exhibida en el Guayaquil en el Centro de Arte y en Loja en el Teatro Universitario Bolívar, se ponía  al descubierto las aventuras amorosas de Andrés, el “Gallo Bello del Grupo”,  un donjuán enamoradizo que tiene como amores, tres hermosas azafatas. Allí, Priscila,  que puso el toque humorístico, compartió roles con Fabricio Domínguez Játiva, conocido artísticamente como Fabo Doja, Melissa López, Santiago Carpio, Elena Gui y Noralma Reeves. “En la obra, interpreté a la fiel empleada doméstica que hace lo que sea por defender a su patrón y de paso, defender su trabajo, en la que además, me aprovechaba de ello, para lograr un aumento del salario con base al  chantaje emocional”.

En Te Odio Gorda (foto), escrita por José Rengifo, que trata sobre dos amigas que por lograr la independencia de la casa paterna, viven juntas compartiendo departamento hasta que una de ellas decide irse porque se va a casar, Priscilla fue protagonista junto a Belén Franco. “La obra cuenta de cómo el odio y la envidia se involucran con los estándares de belleza que impone la sociedad. La idea del argumento, es plasmar la importancia de la auto aceptación.  Yo interpreté a Lorena, una mujer que está ‘buena’, según los cánones impuestos, pero que pese a ello, tiene baja autoestima porque Matilde, su compañera de departamento se va a casar pese a ser gorda, lo cual  saca todas mis inseguridades porque ella se ama por completo, mientras yo  no concibo cómo una gorda lo logra. El microteatro tiene ventajas y problemas, obviamente, como las interrupciones del público o que no apaguen su celular, pero se siente el cariño del asistente y hay mucha conexión”.

Su última participación teatral fue A 2,50 La Cuba Libre, obra venezolana de Ibrahim Guerra que en Ecuador fue dirigida por los venezolanos Henry Colmenares y Jorge Souki, directores de la novela Sharon y producida por la actriz Alejandra Paredes, en la que Priscilla fue una chica de cabaret. La obra que se presentó en Guayaquil en Shapó Teatro Café y La Bota, además de Machala en Bangó y Manta, trata de un grupo de mujeres que contaban las situaciones que llevó a ser parte de un cabaré del que algunas aspiran a salir y tomar un nuevo rumbo. “La obra mezclaba el humor, la música y el drama con la participación del público en una relación interactiva en la que los asistentes interactuaban con los cinco personajes: la Caimana, la Sabrosa, la Cojuda, Blanca Rosa y la Rayada que soy yo. Es una historia donde se marca mucho la vida urbana que viven muchas mujeres que por diferentes circunstancias se ven obligadas a trabajar en esto”.

Pero como toda artista grande, Priscilla, también ha estado en la pantalla grande, cumpliendo así el ciclo de las grandes actrices que hacen teatro televisión y cine. En el mundo del celuloide en 2006, Priscila, actuó en el cortometraje Chat, una sátira sobre el uso y abuso del teléfono celular, escrito y dirigido por la guionista cubana Nitsy Grau, que se presentó en el MAAC Cine, y en el que interpretó a Andrea, quien estando sola en su dormitorio, recibe un agresivo mensaje de alguien que está cerca de ella, con lo cual se inicia una trama de suspenso por descubrir quién es la persona que envía los mensajes que cada vez se vuelven más amenazadores. “Desde que Nitsy me lo propuso me gustó la idea y mucho más cuando leí el libreto. Es innegable que el celular cobró una fuerza impresionante en nuestras vidas, pero en los jóvenes es muchas veces la forma de comunicación más importante, y sin ser para nada una crítica al uso del celular, lo que se pretendía era provocar una reflexión sobre hasta qué punto el celular ha cobrado importancia”.

Sobre su presencia en los tres campos de la actuación, Priscilla dice “Son tres cosas totalmente diferentes y no se parecen la una a la otra. La televisión te hace llegar a masas y el público te siente más cerca y te permite que te conozcan más; el trabajo de cine es muy diferente al de la televisión. Acá hay más presión por los tiempos y debes llevar una continuidad de todo lo que haces porque se graba con una sola cámara, lo que lo hace más complejo, aunque en ambos como es grabado, si te equivocas tienes la posibilidad de repetir la escena, pero en teatro, no, ahí si te equivocas tienes que ver como resuelves en ese momento. Estar en las tablas te hace sentir la energía del público. El teatro tiene su magia, llega al público muy directamente y sientes la adrenalina muy adentro, cuando termina la obra el público te espera para felicitarte. Si me ponen a elegir, escojo el teatro, porque la reacción del público es inmediata y tiene las mismas reacciones que tú estás teniendo en el escenario y eso no tiene precio, pero yo amo actuar, sea en el teatro, cine o televisión y quisiera dedicarme todos los años de vida a ser actriz, evolucionar con cada personaje y disfrutarlo porque siento que yo nací para esto”.

Para Priscila, la clave del actor está en prepararse siempre. “En esta profesión como en la de un médico por ejemplo, nunca dejas de aprender. Nunca dejas de interesarte en tu profesión, nunca debes de dejar de hacerlo. Yo no lo sé todo en la actuación, tengo un don que es el amor y la pasión por la actuación y que siempre quise hacer esto, por ello cada vez que hay un curso, trato de meterme en ellos, porque así me actualizo y conozco nuevas herramientas en la actuación. Mi amor por la actuación me lleva a seguir estudiando, a seguir leyendo a ser autodidacta, a buscar las últimas películas ver como este actor resolvió tal personaje, su técnica y hay que conocerlas todas, yo no las conozco todas, a mí todavía me falta mucho por aprender y me seguirá faltando hasta el día que me muera me seguirá faltando. Esto es un aprendizaje de todos los días”.

El “escándalo”

Si algo ha caracterizado a Priscilla Negrón, en su andar por el arte, es su comportamiento correcto alejado del escándalo, su discreción en su vida privada y el ser muy reservada en su intimidad, teniendo una percepción de mujer tranquila, discreta de buena conducta y grandes valores, por ello sorprendió que un día de 2019 ella mismo publicara en las redes sociales en su cuenta de instagram, unas fotos sensuales que dejaron a sus admiradores muy sorprendidos y que provocó que ciertos informadores de farándula y varios de sus seguidores pretendan hacer un escándalo donde no había y hayan criticado fuertemente a la actriz.

Sobre este tema, ella dice con picardía: “Fue para refrescar las redes. Sí, reconozco que  no es muy común en mí, publicar fotos así, pero no hay nada de malo. La fotografía también es arte, el cuerpo también es arte, si no estás ofendiendo a nadie, si lo tomas de una manera como arte y la manejas bien ¿porque no hacerlo? Si yo hubiera ofendido a alguien, sobre todo a la página que subí la foto que es Instagram, me la hubieran bloqueado, porque la página no lo permite y tiene ciertas regularidades que no permiten ciertas fotos y no lo hicieron. Esa era una sesión de fotos que hice hace un año, porque me encanta el trabajo fotográfico de Bruno Bacigalupo, con quien vengo trabajando desde hace mucho tiempo y es muy profesional. Hay de todo en la vida. A mí, no me gusta pelearme con nadie, cuando alguien me da un comentario negativo se lo respondo con educación y respecto y expongo mi punto de vista y yo en algún momento lo expuse. No estoy ofendiendo a nadie, realmente no se me ve nada, se me ve el cabello y la espalda, más desvestida estoy en la playa y ahí nadie dice nada. Hoy estoy viviendo en una etapa de confianza absoluta. A los 20 no lo era, no era así, a los 30 ya lo soy y es bonito vivir esta nueva etapa. No sé porque el escándalo.”

Escándalo, una palabra que no cabe en ella, que siempre ha sido una de las actrices mejor comportadas de la escena nacional. Así es Priscilla Negrón, una artista de talento innato y ejecutorias brillantes. Un encanto de artista.

 

 

 

 

 

 

 

 


Fotos: El Universo, Fuull.ec; lahora.ec; hotsta.org; Tc Televisión

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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