LA MAJA DE LA ACTUACIÓN

“Soy un Alma Ecléctica, Mujer Pulpo, Infinitamente MÁS, modo camaleón”: Así se define ella mismo en su cuenta de instagram y ya conversando, tratándola, entrevistándola, uno se da cuenta que la descripción es exacta y no puede ser más perfecta, porque Alejandra Paredes, la actriz ecuatoriana, famosa por su papel de Penélope De la Cruz, de La Pareja Feliz, es eso y mucho más, por ello el MÁS en mayúscula como ella lo pone, deja de ser una falla gramatical, para ser un acierto de vida. Y es que en realidad ella es más. Es una mujer sencilla, amable, educada, afable, cordial que atiende con cortesía y espontaneidad, que habla en tono suave y con delicadeza pero claro y firme, que inspira respeto y admiración. Es de aquellas personas diáfanas, que sin conocerlas previamente se dejan ver tal cual son: íntegras, honestas, sencillas, sinceras, sin aires de grandeza, humildes y supremamente educadas y cultas. Ya hablando con ella, uno nota que su definición de ecléctica le cae al pelo, porque es de las personas que en su manera de pensar o de actuar adopta una posición intermedia, sin oponerse a ninguna de las posiciones posibles, que no le gusta participar de discusiones acaloradas y que huye de los extremos. Y es una mujer pulpo también, porque es madre, esposa, hija, amiga, actriz, que debe cumplir varias actividades al mismo tiempo; y un camaleón, por su versatilidad para vivir, actuar, cambiar de look y adaptarse a las circunstancias, sin complicarse y complicar. Siendo siempre ella misma.

Y es que María Alejandra Paredes Orejuela, nacida en Guayaquil,  hace 37 años, el 6 de enero de 1983, en el día de los Reyes, por ello quizá su porte de reina, la mayor de los tres hijos que procrearon el arquitecto Aldo Paredes y la odontóloga Lorgia Orejuela, gloria de la natación ecuatoriana y miembro de una dinastía acostumbrada a cargar trofeos en sus manos y medallas en el pecho, es así. Tal cual. Sin poses, sin máscaras, sin armadura.

“¿Quién soy? Soy una madre, una actriz, una esposa, una madre de familia en sí. Una persona que se ha dedicado mucho tiempo a perseguir sus sueños, a ser fiel a sí misma, leal a sus convicciones y a cumplir lo que más le ha gustado que es estar en la actuación, hacer teatro, televisión y cine. Soy una mujer que  le tocó crecer pero guarda en su corazón una niña, una niña que le gusta divertirse, aprender, muy curiosa. Tengo personas muy importantes en mi vida a las cuales tengo que cuidarlas, sacarlas adelante y ver por ellas. Soy un a practicante del estoicismo, que me gusta luchar porque la vida no es color de rosa. Soy una mujer multifacética pero sobre todo una mujer que ama lo que hace. Soy mujer de fuego porque esa es una parte esencial de cada ser humano que lo hace irrepetible en otra persona y es la esencia viva de cada uno de nosotros, lo que nos identifica con lo que somos, lo que sentimos y lo que vivimos. Soy como toda guayaca Huancavilca, frontal, directa, de frente, tajante, impaciente y no guardo rencores. Soy tranquila y observadora pero cuando agarro confianza soy la payasada y la guasada en su punto máximo de expresión. Soy también un fosforito. Soy claustrofóbica, evito los ascensores. Soy de las que le pongo paredes al abuso, a la mentira, a la falsedad, al irrespeto a las minorías y a los niños y tiendo puentes al amor, a la felicidad, al compromiso, a la amistad. Esa soy yo”.

“¿Qué me gusta? Me gusta estar feliz, estar tranquila, pasar con mi familia, me gusta hacer ejercicio, leer, me gusta mucho estar en la naturaleza, viajar, la playa, cuando veo el mar veo a Dios por la inmensidad, lo infinito, lo majestuoso, potente, misterioso, bello; tengo pasión por las orquídeas, en comida me gustan el hornado y las pastas, en música siempre me ha encantado el rock, mi banda favorita es Radio Head, pero también me gusta Madonna, yo soy más de los 90, pero también me gusta el soul, jazz, y blues. Para vestirme soy muy relajada y depende mucho de mis estados emocionales. Me pongo lo que me gusta y lo que me hace sentir cómoda. No soy de las que combina todo a la perfección. Prefiero las faldas largas y holgadas, mi color favorito es el rojo. Tengo debilidad  por el chocolate. No me gusta la impertinencia, la falta de educación, las vulgaridades, la falta de atención, la indelicadeza. Odio los karaokes y el caldo de salchicha. Me pone de mal humor, perder el tiempo, cada segundo para mí es valioso, porque siempre tengo que algo hacer. A partir de las 9 de la noche me desconecto del celular hasta el día siguiente. Tengo la manía de guardar muchas cosas en mi cartera, objetos personales, medicinas, pañitos húmedos, desinfectante para las manos, maquillaje, chauchera, dinero, en fin de todo como en botica. Me gusta vivir feliz ”.

La entrevista se desarrolla en un momento inadecuado, en una situación incómoda, que se adapta de perillas al dicho que señala que no es ni el momento ni el lugar. Pero ella fiel a su forma de ser y a su educación, hace que en ella, sea ella la que hace el momento y el lugar. El lugar era un bar del norte de Guayaquil y el momento, la rueda de prensa de presentación de la última y más reciente telenovela de su canal: Tres Familias, sexta temporada, que se transmite por Ecuavisa de lunes a viernes a las 20h00. Hay un bullicio total, gente que copa el lugar, cámaras y micrófonos que siguen a los actores, fans que asedian para tomarse fotografías o pedir autógrafos y música a alto volumen que impide dialogar. Me presento y le propongo hacer contacto para otro momento, pero ella dice: “Ah, somos tocayos. Bien. Tranquilo, este es el momento”. Entonces se para del banco en que está sentada junto al bar y sale al lobby del local que ofrece la privacidad necesaria para conversar. “Ahora sí. Ahora podemos conversar. Es mejor hacerlo hoy, porque ya empiezan las grabaciones, el corre – corre, el apuro, mis otras ocupaciones, mis obras de teatro, una película que estoy filmando  y va a ser difícil para usted encontrar el espacio ideal.”

Alejandra se da su tiempo, su espacio y ese gesto de acceder a la entrevista, la pinta de cuerpo entero. Piensa en la comodidad de la otra persona, no en la suya, desea atender a quien la solicita y hacerlo con cordialidad. Pudo haber dicho no, pero dijo sí. Y concede la nota, mostrando que ella tiene mucha empatía y antes de elegir posiciones individuales, se pone en los zapatos del otro. A partir de allí todo fue cordialidad, gentileza, educación y locuacidad, porque Alejandra es muy locuaz. ¿A ver dígame tocayo, que quiere saber? Todo, le digo, o al menos lo que se pueda. Me interesa saber su vida antes de ser artista, su vida familiar, su carrera, sus programas, sus proyectos. En fin lo que se pueda saber. Empecemos por el principio: Su infancia y su mundo antes de la actuación.

“Mi familia es mi vida. Mi padre es un arquitecto, mi madre (foto) es una gloria del deporte y de ellos aprendí el arte que genera la arquitectura y la disciplina, constancia y  esfuerzo que da el deporte. Aprendí mucho de mi madre. Ella es mi ángel, mi motor, mi inspiración. Todo lo que soy es gracias a ella, que dio amor incondicional a su familia a sus hijos. Mi madre es muy importante para mí. Artísticamente mi hermano y yo le debemos mucho a mi padre, en mi ñaño, la arquitectura influyó para que sea pintor y escultor, en mí, influenció su amor por la música. Desde chiquita mi papá sembró en mí la inquietud por el arte, los libros y la música. Cuando almorzábamos mi papá nos ponía música, siempre recuerdo esa sensación tan agradable que la música te producía. Toda la música que pude conocer se la debo a él, escuchábamos desde música clásica a bossanova, de salsa, a los Beatles  y rock setentero de Queen y Led Zeppelin”.

Al oír, Beatles, Queen y Led Zeppelin, tres de mis bandas favoritas, la interrumpo con emoción: “Ah, le digo, usted es de las mías. Yo soy rockero a morir. Led Zep es mi banda favorita y Starway to Heaven, mi canción emblema”. “Sí es linda”, me contesta. Pero antes que me enfrasque en el rock y me quiera olvidar de todo, le pido que continúe con su relato, porque si no me voy de largo.

Tengo dos hermanos menores de padre y madre y dos, también menores por parte de papá. Uno vive en Francia, Aldo José que es disc- jockey​, fotógrafo y pintor radicado allá hace 15 años y Juan José de 22 que estudia periodismo en Argentina. Yo viví en Argentina hace cinco años. Los hermanos paternos se llaman Juan David y Alejandro José que son chiquitos todavía. Siempre quise estar en TV. Tuve una infancia bonita, fui una niña muy tranquila, muy feliz, jugaba a todo, muy imaginativa, nunca me quedaba quieta, era muy observadora, muy participativa, inquieta, parecía un mono, me trepaba a todos lados y muy valiente en algunas cosas, tuve muchas caídas y muchas aventuras en que casi me muero por andar en lugares que no debía.. Una vez a los siete años, me subí una loma con unos amigos y yo dije que el que más rápido la bajaba, era el ganador, pero la loma era demasiado empinada y yo me fui de largo, esa loma tenía un final, que no daba a la calle, sino a un abismo, una especie de precipicio, me caí, me torcí el tobillo, quedé soñada como cinco minutos y todo el mundo viéndome arriba desde la loma y al verme que me levanté, oí que gritaban: no se murió, no se murió. Otro gran recuerdo de mi infancia es el de las Navidades junto a mis padres que eran muy detallistas para darnos los regalos, haciéndonos creer que Papá Noel los dejaba debajo de la cama. Una vez a los diez años, estábamos durmiendo con mi hermano Aldo y el sintió que mis padres entraban al cuarto. Nos hicimos los dormidos y vimos como dejaban los paquetes. No quisimos dañarles la sorpresa y fingimos estar dormidos. Luego abrimos los regalos y mis papás decían que los trajo Santa Claus. Estudié la primaria en la Asunción y la secundaria en el Liceo Panamericano y formé parte de la selección de voleibol. No era una niña popular. En la escuela y en el colegio, siempre trataba de actuar en los actos sociales. En una convivencia que tuve con mis compañeras hice de Jesús, sentí mucha emoción haber transmitido ese mensaje tan bonito. Cuando era pequeña jugaba a que yo era Xuxa con mis amigas en el recreo. Era tan fanática de Xuxa que nadie más que yo podía ser Xuxa en ese juego. Hasta el día de hoy veo los programas de ella, me hacen poner de buen humor. De pequeña vivía en el centro, primero en Portete y Leonidas Plaza y luego en García Moreno y Luis Urdaneta y en la adolescencia nos fuimos al norte a la Garzota. Fui una niña y joven muy feliz. A los 19 años me fui a vivir a California y allá me hice mi primer tatuaje. Salí a andar en bicicleta con la firme decisión de tatuarme y encontré una máquina de chicles de bola grande, me compré uno y me vino un tatuín de un tribal que según yo era espectacular y me fui donde el tatuador y me lo tatué en la parte baja de la espalda, pero ya está borrado.”.

¿Y cómo así no fue nadadora? Su familia Orejuela con su mamá Lorgia y sus tíos Eduardo, Tamara y Sandra son una dinastía de campeones, seleccionados nacionales a torneos internacionales y glorias del deporte ecuatoriano. “No. Sí nadé, lo intenté, competía por mi escuela, me exoneraban y todo, pero mi vocación es la actuación. Allí es donde nado y donde me siento como pez en el agua. De niña, veía el agua y me daba frío. Mi físico no me ayudaba, no era una niña fuerte, más bien era muy delgada y menudita. Además, sentía esa presión de saber que mi familia fue gloria del deporte y que yo tenía que seguir siéndolo. Me apenaba mucho que yo nunca ganara medallas. Pero mire como son las cosas. Fui maestra de natación antes de ser actriz. Es más, fue mi primer trabajo, tenía 13 años y lo hice porque mi mamá tenía una academia de natación. Enseñaba a nadar en 16 clases. Luego yo enseñé a nadar a mis hijos”

Su carrera

La pasión de María Alejandra, siempre fue la actuación. El amor por representar papeles lo sintió desde muy pequeña, cuando a los cinco años, su tía, la también actriz nacional, Gexa Paredes, la inscribió en los talleres vacacionales de teatro que se dictaban en el Banco Central. El resto vino por vocación, por aptitud, por esas habilidades y talentos innatos con los que se nace. “Desde muy niña, quise ser actriz. El teatro me enamoró desde chiquita, cuando a los cinco años junto a mi hermano entramos a un vacacional y empecé a hacer pequeñas obritas que se presentaban en el Banco Central.  Mi tía Gexa, sembró esa semillita en mí. Desde allí, dije: quiero ser actriz. Para mi hermano ese vacacional era un juego, pero yo me lo tomé muy en serio. Me gustaban las clases, me sentía bien y me encantaba aprender. Cierta vez los profesores me pusieron de protagonista de una obra teatral y luego de actuar la gente me felicitaba y yo era feliz. Recuerdo que al inicio estaba nerviosa porque el profesor que me preparó no alcanzó a llegar antes de que salga al escenario, porque había sufrido un accidente, pero al final, cuando se terminó la función, él, con una máscara en el rostro,  se me acercó y me abrazó fuertemente y con señas, me decía que estuve muy bien. Eso me marcó y fue un momento inolvidable”

En parte de su niñez y en su adolescencia, Alejandra, continuó en los escenarios, pero en otras facetas. “Desde los 10 años hasta los 13 y de los 14 hasta los 18, hice ballet. A los 17 fui modelo de la agencia de Denisse Klein, en esa época de adolescente, físicamente era insegura. Ella me acogió como una de sus hijas y me enseñó y ayudó mucho a creer en mí. Le estoy muy agradecida.”

Pero su mundo eran las tablas, las cámaras, la actuación y no iba a tardar en que su vida se incline hacia allá. Así estudió teatro en la escuela Arte América y luego con los actores Antonio Santos (+) y Roxana Varas, la recordada Tita Chávez de Manzana 12 (hoy columnista en Revista Delado). Luego, ya con una carrera artística en desarrollo, estudió en el Instituto Superior de Estudios de Televisión (ITV), pero no terminó, porque se dedicó a trabajar por muchos años, hasta que recientemente hace cuatro años, estudió comunicación escénica en la Universidad Casa Grande en la que se graduó de licenciada.

Su primer contacto con la televisión lo tuvo en 1988, cuando con cinco años de edad asistía como televidente a la Casa de la Cultura, llevada por su tía Gexa Paredes que  junto a Marco Vinicio Bedoya, animaba el programa la Feria de La Alegría. Su vida como actriz, empezó en 1997, a los 14 años, con su primer trabajo para la televisión, como parte de un sketch del programa Familia Puertas Adentro, una revista familiar, transmitida por Si TV (hoy canal Uno). Luego hizo otro sketch en la misma estación para Guayaquil Caliente en el segmento cómico «Marilyn Monrosa» que protagonizaba Carolina Ossa. A los 16 años, en 1999, actúo en varios seriados del Programa De la Vida Real, un dramatizado de hechos acontecidos en el país que transmitía Ecuavisa y que se transmitió hasta 2005. En 2014 actuó en la novela Yo Vendo unos Ojos Negros.

Luego en 2007 estuvo en el programa cómico El Hombre de La Casa, que era una adaptación del programa estadounidense Tres son Multitud, muy popular a fines de los 70. Allí interpretó a la ingenua rubia Katty y compartió roles con Xavier Pimentel, Priscilla Negrón, Virgilio Valero y Azucena Mora. En 2009 interpretó el papel más reconocido de su carrera televisiva, el  de Penélope de la Cruz (Penélope Cruzeta), la maja española de la comedia de humor negro La Pareja Feliz  (2009) en la que actuó junto a David Reinoso y Flor María Palomeque que eran los protagonistas y otros miembros de reparto como Cecilia Cascante, Catherine Velasteguí, Geovanna Andrade, Priscilla Negrón, Martha Ontaneda, Jaime Roca, Roberto Chávez, Víctor Arauz, entre otros.

 

 

 

 

 

En 2010 actuó en la novela Mostro de Amor (2010), en el papel de Cuky; en 2011 en, «La Tremebunda Corte», (foto) una parodia del programa cubano de Tres Patines, en el que ella era Conchito, la borrachita del Barrio, En 2013, participó en la Serie Secretos, dirigida por el cineasta Peky Andino, que eran películas unitarios de drama y suspenso que tenía como eje y punto de partida, el amor. Luego de un largo alejamiento del mundo de la televisión, el año pasado (2019), volvió para actuar en la novela Sharon El desenlace’, encarnando a la abogada Ana María Vera, defensora de Aníbal Andrade, el asesino de Sharon, siendo una jurista  que lucha hasta el final por defender a su cliente, en lo que ha sido una de sus mejores interpretaciones como actriz.

 

 

 

 

 

 

“Siempre quise ser actriz, pero hubo una época que me alejé de mi vocación y estudié Diseño Gráfico y Periodismo y trabajé en una empresa de telefonía (Porta) y me salí porque no era lo mío. La actuación es mi terapia de vida, que me ha ayudado a descubrirme mucho. Cada personaje es un aprendizaje. Todo el tiempo tiene anécdotas y siempre te está enseñando algo, cada personaje es una escuela. Todos los papeles me han gustado, me han llenado y los he tenido que estudiar, preparar, meterme en ellos. Penélope es muy especial y hasta hoy no me logro desapegarme de él ni tampoco quiero hacerlo. Me encanta Penélope, me divierte y me muero de la risa con ella. Y pensar que inicialmente no iba a interpretarlo. Yo iba a ser la secretaria, pero cuando lo empezaron a construir me dijeron que no era para mí, yo hasta creí que no entraba en la serie. Luego el director Guillermo Ushca, me dijo es que vas a hacer Penélope, una amiga de la Mofle, que se cree española. Ese personaje está tan arraigado que cuando voy por la calle y logran reconocerme la gente me dice Penélope, Ostia y Olé. Digo que cuando logran reconocerme  porque Penélope es muy un personaje muy construido que usa mantilla, peineta, vestido español y tiene otro maquillaje,  mientras que yo soy muy sencilla cuando salgo. Penélope es una guayaca batracia, cruceta, que hablaba toda sabrosa,  que fue dos meses a España y que por eso ya se cree española, habla con acento, viste con Vestidos de gitana y con castañuelas, vive como tal, con todas las costumbres de allá y está tan , ridículamente españolizada, que perdió su identidad. Pero Penélope, ella es ella y no va a cambiar”.

Sobre las tablas

A María Alejandra, una actriz camaleónica, le encanta la televisión, pero lo suyo es el teatro. Allí nació, allí encuentra un contacto directo con el público y allí hace las cosas en vivo lo que genera una adrenalina deliciosa que se premia con los aplausos recibidos. “Me inicié en este espacio y es mi vida, la televisión me encanta, pero mi verdadero delirio son las tablas. Me encantan los personajes complejos, un poco oscuros y misteriosos.”, confiesa.

Alejandra ha perdido la cuenta de en cuantas obras ha actuado, han sido muchas, entre ellas: El Don del Idilio, ‘Alicia en el país de las maravillas’, ‘Nosotras que nos quisimos tanto’, ‘El amante’, ‘La Gata Sobre el Tejado Caliente’ ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’, Frida, ‘La pareja feliz’, Radio Majadera, Vis Vis, A dos cincuenta, el cuba libre, Hollywood Somos Nosotras, El Cíclope y Otras Rarezas del Amor, Penélope Cruzeta y Bajo Terapia. Además, ha sido productora y directora de las obras para microteatro «La balada de John y Yoko» y para teatro infantil «Los grillos Sordos» y «Chiquititas».

“Como actriz, me cuesta decir que tengo una mejor obra, siento que no puedo hacerlo, porque todas me han dejado una enseñanza, todas, una emoción diferente y todas llevan algo de mí. La Gata Sobre el tejado, por ejemplo me transformó, muchas cosas cambiaron en mi vida, después de hacerla, no solo en lo laboral y actoral sino en lo humano, pues se dio en mi etapa de mi vida en que me planteaba cuestionamientos internos atravesaba  ese existencialismo que tenemos todos en algún momento. Aprendí muchísimo con ella, aprendí  que no te puedes beber el mundo de un solo sorbo, que las cosas son y se dan poco a poco. Y mire, que casi no lo interpreto, de lo que me hubiera perdido, es que cuando me ofrecieron el papel, había tenido a mi último bebé y estaba con el tema de mi físico. Además estaba grabando Mostro de Amor y Pareja Feliz y sentía mucha presión”.

En el Cine

María Alejandra, completó el círculo de actuación, pues a su vida en el teatro y la televisión, sumó el cine. Su  primera película fue en 2006 a los 23 años en la película Mercedes de Jesús Molina, dirigida por César Carmigniani y en la que ella fue la protagonista al encarnar a la beata y en la que compartió roles con Marilú Pesantes, Sara González, Ana Miranda, Rosalía Cáceres y Cinthya Fabara. “Fue importante para mi interpretar la vida de ella. Amé conocer la vida de una beata tan importante de nuestro país que me hice devota de ella”.

Ahora desde febrero pasado (2020) inició la grabación de la película Camino a la Libertad,  que trata sobre la gesta libertaria de la Independencia de Guayaquil al conmemorarse este año su bicentenario. Para ello cambió su look a pelo negro, para interpretar a Ana Garaycoa de Villamil, esposa del prócer José de Villamil, a quien se le atribuye la organización y coordinación del célebre baile de la noche del 1 de octubre de 1820 en la gesta independentista de Guayaquil. Siento mucho orgullo de darle vida a ella que esposa del prócer, precursor, idealista y gestor importante de La Fragua de Vulcano. A pesar de que en esa época el rol de la mujer era limitado en los asuntos políticos, Ana Garaycoa fue parte importante de este movimiento ya que influyó, apoyó y motivó a las esposas de los próceres a seguir el ideal independentista y luchar por la libertad de nuestra amada Guayaquil. Estoy agradecida y feliz por esta magnífica oportunidad. Sé que este proyecto será grande y llegará al corazón de los guayaquileños”.

 

 

 

 

 

 

 

Otras facetas

Multifacética como es, Alejandra, además de actriz, es Maestra Certificada en Reiki, (una pseudociencia que trabaja con la energía cósmica) su maestra es Mabel Iturralde fundadora de @terapias.energeticas.ki ; es también modelo de pasarella, habiendo participado en el afamado desfile Fashion Week de Guayaquil; estudia una tutoría de sílabos en la universidad y desde 2013 es relacionista pública, ejecutiva y docente de un negocio familiar, el Instituto Paradox, una escuela tecnológica de música, producción, imagen y sonido en  que se forma a futuros profesionales en esa rama.  “Cuando inicié fui la vocera oficial y la encargada de las gestiones de la Fundación Artes para todos. Mi rol era importante, pues dirigía el trámite para que los jóvenes de escasos recursos se formen en nuestra escuela Así organizamos el primer festival gratuito denominado ‘Paradox Loud’, que contó  con la presencia de los estudiantes de la institución”

Su vida, su familia

Punto importante de la vida de Alejandra es su familia. Tiene tres hijos de su primer compromiso: Santiago (16), Marela Quil (13) y Amaranta (9), a quienes por mucho tiempo los cuidó en uno de los mejores papeles que interpretó y cumplió en su vida real: el de madre soltera, lo cual jamás fue impedimento para educarlos con valores morales, sacarlos adelante, ser su compañera, su guía y su ejemplo. Tan fuerte es el amor por ellos que en su brazo izquierdo, luce un tatuaje que representa a sus tres retoños. Hace dos años, contrajo matrimonio con Gorky Alarcón. “Mi verdadero talón de Aquiles son mis tres hijos. Ellos son el motor de mi vida. Al criarlos sola, me tocó ser muy rígida en la formación de sus valores y responsabilidades, pues mi meta es hacerlos personas de bien. Soy muy  organizada, lo cual me ayuda a cumplir varias actividades al mismo tiempo, como trabajar, atenderlos, llevarlos a sus cursos particulares, jugar con ellos y ensayar para sus obras teatrales del colegio. El cuidado de sus hijos no ha frenado mis anhelos de ser una mujer con sueños y expectativas”.

Sueños y expectativas, los motores que impulsan a Alejandra a tener sed de más, a ser y a hacer, a despertar cada día con ganas de aportar al país desde su trinchera y engrandecer el arte ecuatoriano en el que ella es una grande.


JUGANDO PINPÓN

CONSTRUYENDO PAREDES CON ALEJANDRA 

Si en la vida hay paredes. La vida en sí no es una pared, la vida es un camino, pero en el camino también hay paredes y las paredes son necesarias porque ponen límites, demarcan un espacio, te limitan, te definen un sector un ambiente y también te ponen fronteras y esas fronteras son necesarias hasta cierto punto llegar y cuando también cuando tienes otros tipos de deseos, traspasarlas. Las paredes son motivacionales y también marcan límites que todos tenemos que tener.

¿Qué límites marca su pared?

Principalmente el respeto

¿De qué material está construida su pared?

De fe en Dios, de fuerza interior, del amor de mi esposo y mis hijos, y de determinación en alcanzar mis sueños.

¿Con que material no levantaría su pared?

Con la ingratitud y la mentira

¿Cuáles son los pilares de su pared?

Fe en Dios y el amor de mis padres, mis hijos y mi esposo

¿Ha levantado paredes, Alejandra Paredes?

Sí. He levantado paredes y puesto límites ante los abusos, la mentira y la deslealtad

¿A quién le levanta su pared?

A personas que no tienen buenas intenciones, personas que solo buscan su propio interés y quieren aprovecharse.

¿En la actuación se debe poner paredes?

Como en todo hay que poner límites, en la actuación también. Hay que poner limitantes que te ayuden a cuidarte, a mantener un orden interior y sobre todo a ser leal a ti mismo. Cada persona que está en nuestro medio de la actuación tiene sus propios deseos  y sus propias proyecciones, así mismo yo. Ya en materia de fondo acepto trabajos en que yo sienta que obtengo un aprendizaje, que por lo general así ha sido, que me lleva a aprender de las personas que me rodean, del proyecto en que estoy trabajando y crezco en experiencia, crezco en nuevas relaciones personales, crezco en aprender nuevos campos, también crezco como persona y ser humano, porque para mí la actuación es una carrera muy linda, porque puedes descubrir muchos mundos, muchas mentes humanas, muchos comportamientos, es una carrera muy sicológica, pero también es una carrera en que se descifra como es la naturaleza humana y eso yo lo rescato mucho.

¿Qué paredes hay que derribar para ser mejor?

Creo que en lo que hay que primar en derribar es las paredes de la ignorancia, cuando nos conformamos con saber poco o nada o lo mínimo, ante un tema que nos interese a todos, que sea beneficioso para la comunidad, es importante eso, derribar la ignorancia y apostar siempre por instruirse más, por saber más, por educarse, por conocer otras culturas, por conocer como de verdad se puede vivir mejor. Creo por eso que la ignorancia es la principal pared a derribar.

¿Que le gustaría que escribiesen en su pared cuando llegue el final?

No lo se´. Que de eso se encarguen las personas que sintieron algo por mi.

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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