¿QUE HAY DETRÁS DE LOS ESCÁNDALOS TELEVISIVOS?

La televisión ecuatoriana a través de los mal llamados programas de farándula que en verdad son vulgares programas de chismes baratos y por tanto no son periodismo, ni deberían nombrarse así, se han dedicado a contar escándalos de figuras públicas que se prestan para ello y parecería, por el tiempo de permanencia al aire de esos espacios, por su rating y por los auspicios publicitarios, que tienen “éxito”. De hecho, sí se difunden es porque deben tener acogida y hay mercado para ello. ¿Por qué? ¿Cómo entender que haya gente que le guste ver chismes a través de la pantalla? Y lo que es peor ¿Por qué existen personas que a título de figuras públicas pareciera les gusta estar involucrados en ellos? ¿Les gusta el escándalo en verdad? ¿Qué ganan con ello? ¿Lo hacen para cobrar notoriedad, estar en la palestra y obtener contratos? La única manera de encontrar respuesta a eso, es hablando con una de las personas que permanentemente está envuelta en el ojo del huracán. Y eso hicimos, tras averiguar nombres de las figuras “más escandalosas”, llegamos a una de ellas: la modelo y chica reality (así las denominan) Ana Jima, quien educada, atenta y cordialmente accedió a tratar el tema, en que créanme no fui nada gentil.

Ana, llega a la cita puntual (primer punto a favor) y deslumbrante. Elegante y seximente vestida y como llaman en TV, bien producida, a pesar de decirle que no habría fotos de por medio y que no era necesario que gaste en salones de belleza para la cita. Pero ella tiene entre ceja y ceja, ser impecable y no se da el lujo, de no mostrarse bien presentada, como si se tratara de una entrevista televisiva o un paseo por la alfombra roja.  Hoy luce un blonda cabellera que dejó atrás el look de morena con cabello negro con el que se dio a conocer en sus inicios televisivos. Por la pinta de mujer llamativa y sensual que luce hoy, pareciera imposible de creer que semejante belleza rubia, fuera en verdad la persona, tipo patito feo, que fue criticada fuertemente por sus fotos de adolescente que se publican con algo de mala fe en redes sociales y que tuvo una transformación total hasta llegar a ser quien es hoy. Es justamente ese hecho uno de los primeros escándalos en su vida pública.

“Yo no sé de dónde salieron esas fotos, porque ni yo misma las tengo. La verdad en esa fecha, no me había hecho nada en el rostro y simplemente es efecto del maquillaje. Sí me he hecho retoques en mi cuerpo, no en la cara. En ese tiempo había otro tipo de maquillaje, no había pestañas postizas por ejemplo, ni cosas que ahora si hay. Yo no tengo de que avergonzarme, yo sé de donde salí, de donde soy. No tengo mis humos elevados como dice mucha gente, solamente que la gente tiene que progresar en la vida. Y si una puede verse mejor ¿Por qué nó? Hay gente que solo vive para criticar y es porque ni siquiera pueden arreglarse, vestirse bien y todo eso, solo están con un celular en la mano, escribiendo cosas malas y negativas para otras personas. Pero esas cosas conmigo no van, por que esos comentarios mal intencionados, no me quitan el sueño y no tengo nada de qué avergonzarme”

Pero la cita, no es para hablar de esas fotos ni de sus escándalos, que han sido muchos, que no son temas para nada trascendentales, sino para de una manera seria y profesional, indagar sobre porqué una persona está constantemente metida en el ojo del huracán. Me habían advertido que Ana era una chica superflua, y muy muy agrandada, dicho de otra forma presumida. A no ser que haya actuado, que no lo creo, se mostró como una persona muy educada, cordial, atenta, sencilla, bien comportada, amable, con ideas bien definidas, que sabe expresarse y que es cauta para comunicar lo que tiene que decir. Ella es escueta sí, pero tajante y contundente.

Para efectos de entrar en contexto y poder entender su vida en medio del escándalo, sin entrar a juzgar, ni hacer apología, basta citar algunas de sus polémicas, como que en la Copa América de Chile 2015 se mostró en las tribunas y ante las cámaras, sin blusa (topless) y con su cuerpo pintado que dejaba ver sus formas, en lo que se denomina boddy paint; sus fotos y vídeos íntimos expuestos a los ojos de todos; audios con insultos; su pelea a golpes con una modelo a quien le ganó el concurso “Mis Colita Farandulera 2018”;  sus pretendientes amorosos; su embarazo antes de matrimonio, cuya prueba se hizo en un programa farandulero ante los ojos de todos; su matrimonio ante las cámaras de televisión transmitido en vivo y en directo, que al poco tiempo terminó en divorcio, sus constantes peleas públicas con su pareja, sus también públicas peleas con otras figuras de la televisión en la que se dice de todo. ¿Qué no han dicho de ella? Desde que es lesbiana, hasta que es prepago. Pero ninguna de ellas ha sido ciertas, ni comprobadas con pruebas, por lo cual ella ha instaurado demandas legales para salvar su honor y su honra.

Entonces a esta joven que basta poner su nombre en google, para que salgan decenas de notas faranduleras escandalosas, había que preguntarle de entrada: ¿Por qué tantos escándalos? “He tenido muchos escándalos en la televisión, lo reconozco, pero no es porque yo los he buscado, me han buscado los escándalos. Yo no me dejo y si me buscan me encuentran. Muchas veces hay personas que me buscan por llamar la atención y generar algo para los programas, si a mí me conocen por polémica, perfecto, pero no me conocen por otras cosas. De mí no pueden hablar lo que quieran. Yo pido un poco de respeto. Soy madre, soy hija. Pero a mí, el que me busca la lengua, me encuentra y cuando se meten conmigo, me toca responder a cualquiera porque nadie tiene derecho a opinar sobre mi vida y nadie es quien para juzgarme. Ya estoy curada  de las opiniones de terceros porque aunque vayas a la iglesia y te pongas la falda más larga, igual te van a criticar”.

Su presencia en televisión

Ana, empezó en televisión en el mundo de los realitys, pero antes de ellos, confiesa que no le gustaba la televisión, que de niña jamás soñó con llegar al mundo del arte, que su sueño era ser doctora y que por ello estudió sicología en la universidad, carrera que tuvo que abandonar cuando inició su carrera de modelo. “Hace seis años atrás (2014), un amigo que en paz descanse, Gabriel García que trabajaba en Televisión Satelital, me llevó a un programa que se llamaba Destápate, un concurso que ofrecía como premio, cinco mil dólares, algo muy atractivo como para no ir. El programa era para bailar y desfilar de manera sexi. Al final no sé qué pasó, nunca terminó el programa, ni hubo premio, ni nada. Ni tampoco nos dijeron que pasó. Poco después mi amigo pasó a RTS y me recomendó al productor Miguel Castro, también fallecido, que me propuso participar en el reality La Diva Sexi del programa Vamos Con Todo, que ganó Selena Meza. Si bien, no gané me sirvió para hacerme conocer y me abrió las puertas a este mundo. A partir de allí me llamaron a algunos realitys como el de Divas vs Diosas y me hice conocida en el mundo de la farándula porque fui la ganadora por dos años de Mis Colita. A mí  me gusta ser modelo, no soy animadora. No he tenido la proyección para hacerlo, cuando me toca animar me cohíbo mucho. Prefiero modelar que para mí es el arte de trabajar con el cuerpo. Hago desfiles, lencería, cuerpo pintado, camisetas mojadas y todo lo que tenga que ver con el modelaje”.

La persona tras los escándalos

Fuera de cámara, Ana es muy diferente a lo que se ve en televisión cuando está inmersa en los escándalos. Confieso que tuve que ver algunos episodios de sus polémicas, para poder escribir con base. Allí, Ana es un volcán, habla y bastante, bastantísimo, con términos duros, crueles, hasta ofensivos, no tiene piedad con sus contrincantes, las acaba, les lanza fuerte veneno y maneja el sarcasmo y la ironía con pericia, si se puede catalogar de pericia a eso.

Sentada frente a frente y cuando trato de indagar de su vida fuera de la bulla televisiva, es una tarea muy compleja, al punto de tener que decirle que ésta es una de las entrevistas más difíciles de mi vida, por su escueta forma de hablar. Ana es mu lacónica, hay que sacarle las cosas con tirabuzón, habla casi en monosílabos, muy diferente a cuando pelea en televisión en la que es extremadamente locuaz y se lo hago saber. “Es que no me gusta hablar de mi”, dice.

Pareciera que solo habla cuando pelea, le digo y ella ríe con picardía.  Fuera de cámara, Ana, nacida en Guayaquil, la cuarta hija y única mujer del matrimonio formado por el marino jubilado Santiago Jima y la licenciada en enfermería Lucía Macías, se presenta como una mujer tranquila, callada, jovial, que no reniega de sus orígenes humildes. “Yo viví en el Guasmo Sur, no tuve riquezas, pero tuve un hogar muy unido, una linda familia, que como todas, a veces tiene problemas, pero que se solucionan rápido porque no podemos estar mucho tiempo, peleados. Yo tuve una vida normal. Tuve una hermana gemela que murió al nacer. Estudié en una escuela de mi barrio y me gradué en el colegio Vicente León. De joven no pude tener vida social, no salía a discotecas ni a fiestas, ni nada, porque tuve un hijo a los 16 años y tuve que dedicarme a él y a ejercer mi función de madre, como debe de ser. Hoy tengo dos hijos y soy feliz y orgullosa de ellos”.

¿Cómo es Ana Jima. “Soy súper amorosa, me gusta mi familia, somos muy unidos. Siempre quise tener mi hogar. Lastimosamente No se pudo, porque no soy de las que aguanto malas cosas, pero sé que un día va a llegar. Hasta tanto solo pienso en trabajar. Soy muy sencilla, pero tengo un carácter muy fuerte, mi carácter me vence todo, cuando estoy en la pelea me debilito mucho, más si quiero bastante a esa persona, preferiría no pelear. Me gusta divertirme, salir, salir con familia y amigos, vivir todos los días de mi vida como si fueran el último. Me gusta el frÍo, por mi viviría en Cuenca, me encanta esa ciudad. No me gusta la mentira, el calor, no me gusta la injusticia”

Fuera del modelaje, Ana es además una empresaria, una mujer visionaria y progresista, que montó su propio negocio de ropa: Queen Kimonos, en que diseña, fabrica y vende ropa preferentemente de playa, como trajes de baño, vestidos playeros, bikinis, además de pijamas, lencería y zapatillas. Tiene su tienda en un centro comercial al norte de la ciudad. Y se siente orgullosa de emprender y salir adelante, en otra de sus pasiones: la moda.

Más allá de los escándalos, Ana es una mujer, que por el solo hecho de serlo merece respeto. Y es a ese personaje al que se debe tomar en cuenta. Si mañana, se envuelve en otro escándalo, allá ella. Mi impresión siempre será la primera que tuve de ella, en la única vez que la he visto en mi vida, la de una mujer bien comportada, sencilla, amable, lacónica, educada y cordial, que concedió una entrevista a pesar de lo escabroso del tema y que más allá de la polémica que pueda suscitar, es la oportunidad de conocer de propia fuente, el turbio mundo escandaloso de la televisión.

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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