¡ME ROBARON, ME SECUESTRARON!

Este yo soy, es más bien un YO FUI, pero se enmarca perfectamente en el contexto de la serie YO SOY, que cuenta relatos de vivencias personales con testimonios reales de quien lo vivió. Por segunda vez una nota de esta serie, lleva nombre y apellido.  Esa experiencia le ocurrió al futbolista en retiro Luis “Chino” Gómez, quien se animó a compartirla

Tenía dudas sobre publicar o no el hecho, lo quería hacer, de hecho, lo estoy haciendo para que otras personas puedan prevenir y no les suceda, y no lo quería hacer, por el riesgo que conlleva con mis eventuales captores, me dijeron que sabían quién soy y donde encontrarme, pero aquí voy, aunque advierto que trataré de ser cortés, como fueron los que me retuvieron.

Conducía mi auto en compañía de mi esposa e hijo, era un viaje entre provincias, por una vía poca transitada, nos interceptaron, nos cerraron camino, se bajaron tres personas, nos apuntaron con armas de fuego, me pusieron en el asiento trasero junto a mi familia, éramos seis ya en el auto, les dije rápido quien era yo, como medida de protección, – soy el chino Gómez -, el jefe respondió, – no somos Barcelonistas, no te conozco -.

Salimos de la ruta, por un camino de tierra, 20 minutos aproximadamente, nos bajaron, nos sentaron en el suelo, dijimos que nos respetaran la vida, que colaboraríamos, el chófer nos había jurado que todo saldría bien, que no nos tocarían, de igual manera el joven que nos acompañaba en el asiento de atrás.

Nos metieron monte adentro, fue un momento tenso, pensamos lo peor, esperamos cerca de dos horas y media, rezamos, hablamos con quienes nos cuidaban, mi hijo pequeño, conservó la calma, fue muy valiente para la edad que tiene, jamás olvidaré su tranquilidad.

El momento más triste, difícil y amargo fue cuando escuchamos que cerca de donde estábamos cavaban, nos miramos entre los tres, intentamos tener la mayor fe posible, pero no había explicación alguna para que ellos hagan eso, no al menos en ese momento, una vez pasado el percance comprendimos para que lo hacían, ocultaron ahí el dispositivo.

Nos respetaron dentro de todo, nos tranquilizaban por momentos, nos pasaban cosas nuestras para que estemos algo cómodos en la espera, nos decían que hacían esto porque no hay trabajo en ningún lado, se hizo de noche, ya no se veía prácticamente nada, se acercaron con armas en mano, y sentí que, o era el final de todo o habría una nueva oportunidad de disfrutar la vida, nos dieron indicaciones de como debíamos salir de ahí, hacía donde caminar, nos dieron dinero para el taxi (lo cual agradecimos, qué irónico, nosotros agradeciendo!!!), nos devolvieron prácticamente todas nuestras pertenencias, incluida una camiseta de Barcelona que aprecio mucho y mi gorra que tanto me gusta, hasta que al fin sentimos que encendieron el auto y se fueron.
Nos abrazamos, oramos, agradecimos, cargamos nuestras cosas, caminamos en plena noche según sus indicaciones por un camino que no se veía a más de 10 metros, llegamos a la vía principal, pedimos auxilio, y volvimos en taxi a casa, se había terminado el momento más terrible que nos ha tocado vivir como familia, pero que estoy seguro creará un vínculo de fortaleza y fe eterna entre nosotros.

El relato es algo largo, pero es pertinente, está hecho para que lo hablen en familia, esa es nuestra intención y el por qué estuvimos de acuerdo como familia en publicar esto.

Agradecemos a Dios, a los interminables mensajes que nos han enviado, a la solidaridad que hemos sentido, gracias de verdad.

Es el momento ahora de celebrar la vida, de no vivir de rodillas, de sentir miedo por todo, nos tocó en mala hora vivir esto, nos sentimos honrados y agradecidos de compartir esta historia, comprendemos que también nos podrían estar buscando no en calidad de sobrevivientes, y valoramos realmente esta nueva posibilidad.

Mi aceptación a hacer mediática mi adversidad es con el único fin de poner el tema en las conversaciones cotidianas de la familia, para tomar las precauciones debidas, que valoren la vida, que no se estresen tanto en acumular para el futuro, que prevean lo necesario, que es mejor ir haciendo camino pero feliz, haciendo lo que le place a uno, sonriendo, celebrando la vida a cada instante, abrazando profundamente, amando con el alma, a veces la vida no da tiempo para más.

Perdí junto a mi familia nuestra libertad en un minuto, nuestras vidas estuvieron por un lapso de tiempo en otras manos, otras personas decidían si contábamos está historia o éramos objeto de una búsqueda triste y lamentable. Desde esa experiencia me permito sugerir, que vale la pena exprimir la esencia de la vida, junto a las personas que te hacen sonreír el alma, mira a los ojos, perdona, quiere, se intenso, camina de la mano, dedica canciones, regala tiempo, INTIMA, que tu viaje valga la pena.

Bendiciones a mis captores, me respetaron la vida, la de mi familia, y punto final. Cumplí con lo acordado con uds.

Al final, gracias a Dios por esta nueva oportunidad de vida, parece que la misión es importante, haré hasta lo imposible para que sea legado.

Lo más importante de todo es realmente que estamos bien, que estamos con vida. Te amo Mari, te amo chinito.

El sábado 8 de febrero a las 19h00 estábamos secuestrados, el domingo me tocaba estar en una cancha de fútbol, agradeciendo a la vida por poderla seguir disfrutándola con mi familia.
Aquí les dejo el gol de penal, que gracias a Dios no es el último.

Foto: Vanguardia.com

¡Que viva la vida!


LUIS OSWALDO GÓMEZ CÁCERES  “El Chino”.  Licenciado en Comunicación Social, mención Periodismo, graduado en la Universidad Casa Grande. Fue futbolista profesional que jugó en Barcelona, Deportivo Quito, Universidad Católica y Liga Deportiva Universitaria de Ecuador y Ferrocarril Oeste de Argentina. Estuve en la Selección Nacional que jugó el Mundial 2002 Korea – Japón. Ex viceministro de Deporte y expresidente de la Federación Deportiva nacional de Ecuador (Fedenador). Actualmente Director de la Escuela de Fútbol Chino Gomez – Paján, en Manabí

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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