LA PIEL ES UN VENENO

“¿Que quieren que haga? Tengo fuego en el corazón. Y me consumo, me consumo, me consumo, soy irracional. El fuego hace un magnífico trabajo, me deja sin aliento. Puedo ser un idiota, un estúpido, también un pequeño salvaje; o quizá inmenso. Tampoco importa mucho. Ahora escribo estas líneas violentas, pero anoche fue un desastre. Anoche nos asaltaron con pistolas y cuchillos. Algo repugnante con los ladrones tocando a Catalina y con ganas de violarla en medio del Puente del Velero, mientras yo quería destruir todo lo que tuviera a mi alcance”. Así empieza el libro “La Piel es un Veneno. Historias Sucias de Guayaquil”, del escritor y periodista guayaquileño Francisco Santana Segura, una novela ficción, que retrata escenas de Guayaquil, que fue presentado en esta ciudad, la noche del viernes 31 de enero pasado, en el bar Viva La Música, en que luego de la presentación se realizó una farra con música salsa con Salomón Salsero y mucho baile, además de wiski, muy al estilo de su autor.

El libro de 282 páginas, terminado en 2019, es publicado por la editorial La Caída, terminado de imprimir en Quito en la Imprenta Iberia, editado por Germán Gacio Baquiola y Alejo Hernández Puga, con tapa (portada) de David Atanasovski y en el que se usó tipografías Futura y Caslon

La obra

La novela habla de ‘Guayami’ una ciudad que ha estado administrada por un partido político que piensa que le ha cambiado la cara. Es en realidad, una excusa para desde su visión, hablar sobre la regeneración de una ciudad que deja afuera a la gente y que se preocupa más de lo físico, que dejó fuera lo que es Guayaquil para quererla transformar en Miami.

“No me inspiré en nada solo leí a  Pedro Juan Gutiérrez y Rubem Fonseca, mis padres putativos de la literatura y quise construir una obra cercana a ellos con la posibilidad de que se pueda contar una historia de una ciudad como Guayaquil, que no es una ciudad realmente. Indiscutiblemente no hay una sola ciudad en ningún lugar, hay múltiples ciudades, lo que pasa es que uno solo ve el lugar donde está y al que pertenece y uno cuenta desde ese lugar. Pero Guayaquil no es una sola ciudad y es terriblemente triste entender que la regeneración urbana está tratando de construir una ciudad ficticia, por eso en el libro hay una carga con la ciudad, sí, porque no se llama Guayaquil sino Guayami, entonces el autor quiere hacer este tipo de alegoría pero burlesca, de decir mira: lo que tratan de hacer los políticos en realidad es convertir a Guayaquil en Guayami, Miami. Entonces es una burla, un sotto voce que se dice, pero es como real”, dice el autor al referirse a su obra.

Santana, autor de cuatro libros anteriores, dos novelas de ficción: Historia Sucia de Guayaquil y Pequeñas Historias Cochinas y dos de periodismo: Ecuador Escondido, Crónicas y Ecuador Escondido, Relatos, presenta este su nuevo hijo, como él dice “Año Nuevo, Libro nuevo”, con una dedicatoria especial al autor brasileño Rubem Fonseca, una de sus dos influencias literarias y con un tácito influjo del novelista Pedro Juan Gutiérrez, escritor, periodista, pintor, poeta, referencia del realismo sucio cubano, que en 1998 presentó su libro Trilogía Sucia de La Habana que se convirtió en un éxito de crítica y público.​ De la misma forma, “La Piel Es Un Veneno. Historia Sucia de Guayaquil”,  es la segunda novela de una trilogía, que relata a una ciudad, la suya: Guayaquil.

En la obra, también se incluye un pequeño encuentro con lo que representó para el ecuatoriano, el feriado bancario, encuentro en que el autor quiere mostrar que nunca hemos sido un verdadero país, que es un país que está roto y que no tenemos un fin superior que nos construya.

Además, el protagonista tiene que luchar contra su recalcitrante educación machista y enfrentarse a una sociedad en la que las mujeres siempre han estado maltratadas, y este conflicto permanente lo lleva a intentar siempre querer encontrar el amor, pensando que los hombres podemos estar con todas las mujeres del mundo.

La Piel es un Veneno, fue presentado primeramente en Quito en la Feria Internacional del Libro efectuada en esa ciudad en diciembre del año pasado. La presentación en Guayaquil, estuvo a cargo del escritor Fernando Montenegro que en su intervención de ocho minutos, se refirió así a la obra. “En esta conversación con esta obra de Santana van a aparecer muchos desnudos, muchas escenas de sexo, desnudos en cuerpo y alma, de modo que si son intolerantes al cuerpo humano y a su maravillosa tendencia a la degradación, probablemente deban de ir a otro sitio… La obra de Santana no procura perseguir ninguna verdad trascendental, ¿Porque quién demonios está preocupado por la verdad en un ciudad caracterizada por su calor infernal, su magnífico hedor y su terrorismo sentimental? Lo importante es que la novela empieza y termina. Es decir tendrá un principio y tendrá un final y en medio de todo esto, hay piezas de variadas extensiones que dan toda la sensación que pudieran no estar ahí, no porque no sean textos valiosos, sino porque en el fondo de la narración aparece una maquinaria de contar historias, una maquinaria que es adicta a contar, adicta en el mejor sentido de la palabra, que es el único sentido de la palabra… Santana escribe fragmentos porque desconfía de la ética de la narración heroica y hace bien. Solo en nuestro país, solo aquí creemos que debemos glorificar a los escritores, solo porque escriben novelas de más de 700 páginas. No. En Guayaquil no hay héroes, ni siquiera villanos, en el Guayaquil de Santana, existe una sola ética posible y las cosas en Guayaquil, según Santana no duran, se deterioran rápido, están en extinción”

El autor y su obra

La obra tiene cierto toque de irreverencia que se lee en frases como: “Tengo el corazón forrado de esmeril. La mayoría no consigue encontrar la fórmula para penetrar en mi coraza, casi todos abandonan en los primeros intentos. Parece que tendré que acostumbrarme a vivir con estos ataques intermitentes de melancolía y tristeza. Siempre ha sido así, desde el más lejano recuerdo de mi niñez”. O «Muchas parejas hacen el amor sin hablar, sin decir una sola palabra indecente. La vida real no es como el mundo del porno”.

Al referirse a su obra, su autor Francisco Santana dice: “Cuando yo escribí Historia Sucia de Guayaquil, que no se llamaba así inicialmente, que fue editado por Cadáver Exquisito de María Paulina Briones mi gran amiga, la amo profundamente aparte que es una mujer muy inteligente. Ella me convenció que este era un libro muy extenso. 600 páginas, 800 páginas, solo los idiotas leen El Idiota de Dostoyevski, ahora; y yo tenía la pretensión de hacer un libro muy grande, muy gordo, pero ella me dijo, divide el libro y lo que pasó es que entre dividir el libro y darle una personalidad a la segunda parte si me tomó un tiempo. Pero el trabajo de corrección y edición que es realmente complicado ese sí tomo tiempo. Con el dinero que vendí del primer libro y de otros que hice, me fui a escribir el libro a Argentina y luego volví con el libro escrito y me pasé como tres años editándolo, hasta que encontré un editor como Germán Gazio, que es el director de La Caída, que realmente lo quiso editar, porque hay que reconocer que el libro tiene una gran carga sexual, es un libro que no concede en ciertas cosas y probablemente en los tiempos que reinan actualmente en el que hay tanta corrupción y tanta sensibilidad y muchas veces la gente se puede sentir ofendida por las palabras, que no son palabras buenas ni malas por cierto, las palabras solo son palabras, Cuando a mí me cuestionan por las formas en que utilizo las palabras, yo siempre dugo lo mismo, vayan al diccionario y van a encontrar la palabra y su significado. Por eso es que algunas personas cuando les enseñé el libro se asustaron y no lo quisieron editar. Entonces Germán tuvo la valentía de editar y publicar el libro con su editorial.

En su alocución de la presentación de la obra, Santana se refirió al hecho de escribir. “Hay que entender una cosa, una cosa es escribir y otra hablar, pensar y hablar no es lo mismo, por eso decimos tantas estupideces, tantas huevadas, pero cuando tenemos que escribir, tenemos que pensar un poco más, exige un poco más al cerebro, por eso es más complicado. Hablar es solo un acto de comunicar y uno puede comunicar cualquier cosa, cualquier tontería, cualquier estupidez, que es válido también; pero escribir en serio y yo no les voy a dorar la píldora, escribir es tremendamente complicado, porque estás haciendo probablemente dos de las cosas más difícil del ser humano que es pensar y transcribir los pensamientos a palabras. El gran problema de los escritores, para mí, y no digo que yo lo tengo fundamentalmente, creo que lo tienen todos los escritores y creadores, es que solo en el castellano o español, solo tenemos 28 símbolos. ¿Entiendan lo que eso significa? Solo con 28 símbolos, tienes que construir todo lo que se te ocurre, todo el pensamiento, tratar de sintetizar, todas las grandes ideas que tienes, todas las emociones, todo lo que te ocurre en la vida, con solo 28 letras, es terrible; por eso es que es tan complicado escribir, porque definitivamente yo he encontrado gente brillante realmente que me dice se me ha ocurrido la mejor idea del universo, ya loco, escríbela, anótala y no sé qué pasa hay una disociación entre lo que se ocurre y lo que piensas y que en el momento que lo llevas al papel o al conmutador, no sé lo que sucede pero definitivamente no se puede y te quedas pensando ¿Qué soy un estúpido si ayer tenía esta gran idea y ahora ni siquiera la puedo transcribir y esa es la tragedia de escribir”

Santana es escritor de ficción, pero su ficción no es tan ficción, más bien se torna real, cuando escribe de contextos políticos es sus obras. Critica y lo hace con base, con fundamento, con argumentos, porque también lleva una carga política en sus espaldas. “Soy un animal político en esencia, pero creo que la política tiene que estar íntimamente conectada con la humanidad, pero la realidad no es así, entonces mi problema con la forma de hacer política es que los políticos nos mienten todo el tiempo y no entiendo como reproducimos esas mentiras, incluso nosotros los periodistas, entonces lo que intento cuando escribo es decir a mis lectores que no crean en los políticos, porque los políticos siempre tienen un fin posterior. Además, necesitamos entender que la política atraviesa todos los órdenes de la vida, por eso es necesario entenderla, para intentar salir de la crisis y de la miseria en que estamos sumergidos.

La crítica

Santana, que la noche de presentación de su libro, firmó más autógrafos que las letras de su libro, es un autor leído. Leído por críticos, por periodistas, por artistas, por intelectuales, por lectores comunes y corrientes, aunque en realidad nadie sea ni común ni corriente, todos somos especiales y únicos. Pero la frase cliché, rotula así y así se dice.

Y de él y su obra, se dice lo siguiente: “Francisco Santana, guayaco antes que ecuatoriano, como él se define, ha transitado por el mundo de las letras desde pelado, los libros le salvaron de caer en el abismo al que siempre estamos expuestos. La calle ha sido su mejor escuela, tanto para la vida como para el periodismo y la literatura, el barrio le entregó generosamente los personajes para contar historias que retratan un país que muchas veces se quiere esconder. Sus obras son como él, radicales, una mezcla de salsa, rock and roll y punk, una bomba molotov que pretende terminar con el ‘mar de estupideces que rigen en la sociedad'».  Fabricio Cevallos, periodista de Diario La Hora en Ambato.

“La Piel Es Un Veneno, es una obra cruda y densa. Una novela que toma la forma de una confesión indiferente o un anti-mito, girando y plegándose alrededor de un hombre negro en Guayaquil. El tono de voz, en narración, es áspero. Corrido, gracioso, inoportuno. Da la impresión de estar escuchando a una persona que habla hasta debajo del agua. El libro entrelaza retazos del acontecer político nacional con una lista de amantes, amigos y huecas. El signo que los une es el fuego, pero no el del conocimiento ni el de la pasión, solo un fuego irracional y resentido. Adentrarse en este libro es una experiencia más real que simbólica, como estar, de verdad, caminando de noche en alguna parte de esa ciudad, arrecho. Solo se baja la voz cuando aparecen dos tipos en una moto (de ley son asaltantes), pero no pasa nada, por suerte” Salvador Izquierdo, escritor, articulista de revista Mundo Diners.

“Este es el testimonio de un guayaquileño que no se muerde la lengua ni disimula su rabia. Es la historia de un arrebatado y un descreído: un perdedor que no va a ningún sitio, pero intuye que debe encontrar su lugar en medio del desastre. La de santana es una escritura que se opone a la imagen de Guayaquil que ha arrojado la regeneración urbana. Aquella modernidad “estúpida” y “apresurada” que busca maquillar sin pudor los márgenes del infierno” Carlos Burgos, escritor.

“Leer la Piel es un Veneno de Francisco Santana me recordó la fragilidad de las cosas” Leonor Cervantes, lectora.

“Siempre es bueno leer a Francisco Santana y devorar esa atinada forma de tejer los detalles de esta ciudad que se ama y que se odia al mismo tiempo, con la misma pasión” Gelitza Robles, Periodista.

La Piel Es Un Veneno, un libro que si eres sensible o puritano no debes leer, pero si tienes mente abierta y predisposición a leer “sandeces” bien escritas, es para ti.

 

 

 

 

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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Un comentarios

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