YO SOY NUEVA CRIATURA DE DIOS

“Mi nombre es María Alexandra Rodríguez, me conocen más como Nebraska Caputi. Soy una reportera de televisión, conocida por mi adicción a las drogas y por mis continuos escándalos que fueron ampliamente difundidos por la televisión a nivel nacional. Para nadie es un secreto mi vida ¿Entonces para que ocultar mi identidad? Todo lo contrario. Creo que sabiendo quien soy y conociéndome, puedo llegar de mejor forma a quienes necesitan ayuda.Hoy quiero contar mi renacimiento, mi nueva vida, mi vida en Dios, mis 24 horas limpia que ya son por seis meses. Y también quiero contar los fondos a los que te hace llegar la maldita droga. Espero que mi historia, sirva a las personas que padecen el mismo problema que yo padecía y que creen que no hay esperanza de salvación. Pues sí la hay. Yo pude hacerlo. Si yo puedo, otros también. Es cuestión de quererlo, de reconocer el problema y proponerse a cambiar. Yo soy drogadicta en recuperación y esta es mi historia”

“La historia se inicia en 2003 a mis 24 años, cuando aún no estaba en la televisión y era una mujer joven con sueños y metas. Una historia de desamor me llevó al consumo de alcohol y luego a las drogas. El padre de mi hijo, que es mi vida, me mintió, me dijo que era soltero y me entregué a él, cuando descubrí que no era verdad, caí en depresión, en desesperación, no pude soportarlo, busqué consuelo en el alcohol  y me refugié en el vicio que me hacía olvidar los problemas. Los drogadictos buscamos excusas en todo y no tenemos la claridad mental y la valentía para enfrentar los problemas y salir adelante como muchos lo hacen. Nada justifica que caigas en vicios, pero nuestra personalidad enferma nos hace creer que ese es el camino. Camino que te lleva a tres lugares: el hospital, la cárcel o la muerte. Yo estuve en dos de ellos, al tercero pude haber llegado, si no tomaba la decisión de cambiar el rumbo de mi vida, entregarme a Cristo, creer en Él, tener fe y luchar día a día por ser una nueva persona, por ser un ser de luz, por ser la madre que mi hijo quiere, la hija que quieren mis padres y la persona que yo mismo quiero y merezco ser. Hoy soy feliz. Estoy limpia y puedo mirarle los ojos a mi hijo y decirle: Esta es tu madre.”

“Siempre la historia tiene un inicio y mi primera vez fue en una discoteca. Estaba borracha y una amiga (hoy entiendo que es amiga entre comillas) me dijo vamos al baño. Yo le dije: ¿Para qué? Yo no quiero orinar, ¿Qué vamos a hacer en el baño? Ella me dijo, ven. Te vas a recuperar del estado que estás. Tengo algo que te saca la plutera. Solo ven y fui. Sacó de su cartera una funda con polvo blanco, metió su uña dentro de ella, llevó su dedo a mi nariz y me dijo aspira. Yo en vez de aspirar, soplé la nariz y regué el polvo. Ella se enojó mucho y me dijo. Pendeja. Esto cuesta plata. Tienes que aspirarlo, no botarlo. Luego sacó un billete, lo enrolló como sorbete y me dijo: ahora si aspira. Fue la primera vez que inhalé cocaína. Guauuuuuuuuuu, fue el éxito. Me recuperé de inmediato. Me sentí viva, repuesta, llena de euforia, una euforia que jamás debí sentir. Una euforia que es la perdición. Y de saber que era la perdición hubiera sido mejor no hacerlo. Yo recomiendo que no lo hagan. Lo que al inicio es una cura a la borrachera, termina siendo la destrucción de tu vida”

“Yo por aquella época vivía en casa de mi padre, que algunos años antes se había separado de mi madre y tenía una nueva familia. Como no podía llegar borracha a casa y tenía miedo de hacerlo, la cocaína era la solución para tomar hasta perder la cabeza, bastaba con inhalar para recuperarme y llegar como si nada ¿Cómo si nada? Gran mentira. No es que no pasaba nada. Pasaba de todo y ese todo me llevó a la perdición. Ya llevaba cuatro meses consumiendo desde la primera vez. Una noche consumí de más y llegué a casa locota. Entré hablando como loca y me fui a mi cuarto. Seguí jalando como desesperada, al punto de llegar  a ver luces y marcianos. Me amanecí en esas. Luego, al salir a comer algo, mi papá estaba en la mesa y le digo que apague la luz, pero la luz estaba apagada. El no entendía nada. Entonces empieza a hablar como loca. Le hable del yin y el yan, de los marcianos que estaban en mi cuarto. Él me decía ¿Qué te pasa?  Yo no contestaba, estaba ida. Entonces me voy al baño a pegar un pase y mi papá me quería quitar la funda y yo forcejié con él. La herida que tengo en el brazo es recuerdo de esa noche. Yo prefería que me mate, a que me quite, la droga. Me puse como loca, corría desnuda por la casa. Los vecinos vinieron a ayudar. Me lograron detener y mi papá, envuelta en sabanas, en su desesperación y en su ignorancia en este tema, me llevó a la clínica Alcívar porque no sabía de clínicas especializadas. Gastó en esa época como cuatro mil dólares, que era bastante plata. Ahora comprendo porque su mujer me tenía fastidio, porque con esa plata iba a completar la cuota para comprar una casa. Le destruí sus sueños y él se sacrificó por mí. Por el amor que me tiene. No es justo”

“Estando en la clínica Alcívar, una doctora le recomendó a mi papá, que me lleve a la Clínica Nueva Luz. Fue mi primera vez en una clínica de rehabilitación y la primera de mis tantas épocas de sobriedad. En la clínica conocí una señora maravillosa: Bertha Camposano Narvaes, Mami Betty, que ha entregado su vida a salvar vidas, junto a su hijo sicólogo que era el director del centro. Yo me enamoré de él e iniciamos una relación sentimental. Estuve seis meses en la clínica y luego ya rehabilitada, salí con mi pareja a formar un hogar junto a mi hijo. Fue lo mejor que me puso pasar. Mi vida cambió por completo, Estuve muy bien. Estuve cinco años sobria. En ese tiempo de sobriedad (2007) cuatro años después de haber salido a la clínica y estando con mi pareja en un hogar feliz, entré a la televisión y mi vida encontró un nuevo rumbo laboral, que era además lo que había soñado siempre, pues desde niña cuando jugaba con un cepillo forrado de papel aluminio haciendo reportajes imaginarios frente al espejo, quería ser reportera. Y lo fui. Cumplí mis sueños. Mis primeros tres años en televisión no consumía drogas y era inmensamente feliz”

“Luego por asuntos que no vienen al caso, me separé de él. Yo seguí en la televisión. Tiempo después (2010), conocí otra persona con quien llegué a tener una relación tormentosa, sumamente tóxica  y recaí. El me pegaba, me maltrataba, me tenía encerrada cuidando perros, en fin. Un suplicio Nuevamente, como la primera vez, hubo la excusa de una relación amorosa fallida, para volver a la droga e iniciar nuevamente una vida de suplicios que llegó a ser un infierno en la que yo era el diablo. Allí me pasaron millón cosas malas, turbulentas, sórdidas, delictivas. En fin un caos, que incluye un vídeo íntimo con mi entonces pareja que fue viralizado en las redes sociales por personas inescrupulosas luego de que se me robaran el celular”

“Ya en drogadicción, mi vida fue un desastre. Llegué a vivir en la calle, sin bañarme, caminaba sin zapatos, despeinada sucia, asquerosa, deambulando por la calle, fui una indigente, vivía para consumir y consumía para vivir. Lo hacía todos los días de mi vida, era una cosa horrible. Me levantaba y abría los ojos pensando en que robar a la persona que estaba conmigo, porque muchas veces no sabía en donde amanecía, no sabía dónde dormía o con quien estaba, no media consecuencias, ni pensaba que me podían matar yéndome don cualquiera que me diera droga. Me prostituí. La cicatriz que llevó en la cara me la hice yo mismo en mi afán de autodestruirme. Siempre me ha gustado llamar la atención. Por la droga, me convertí en una persona hostigosa, malgenio, que todo me apestaba, yo pensaba y sentía que era una basura y que nadie quería. Yo no sabía que me gustaba, o qué quería. Yo no sabía que comida me gustaba, cual era íi comida favorita, que color me gustaba, no me conocía. Me hice una persona manipuladora. agradadora me encantaba agradar. Era una persona autocompasiva, quería que la gente sienta pena de mí y esa no es la manera de vivir, hoy comprendí que debo sentir yo misma. Y yo misma es vivir sin droga, porque cuando uno se droga deja de ser uno mismo y pasa a ser otra persona, una persona del mal, una persona sin dignidad, sin valores, un caos. Todo eso se puede evitar, dejando la droga y siendo una persona libre”

La droga te lleva a todos los mundos. En lo físico, tu imagen se deteriora, tu cara es otra, tu cuerpo es otrtro. Estas muy desmejorada. En lo social, estás en el estrato alto y en el bajo, pero mientras haya droga de por medio, todos son iguales. Yo padeambulando por las calles con una funda de basura con mi ropa. Conocí el Guasmo, La Trinitaria, El Cristo del Consuelo, pero también estuve en una mansión de Samborondón. Andaba con gente dura, gente mafiosa, delincuentes pero yo no media consecuencia, con tal que me dieran droga yo me iba con quien sea. Tenía una casa inmensa para mi sola, pero una casa llena de droga. En mi locura, llegue a creer que estar con gente que no vale la pena, con mafiosos era lo mejor y sacaba pecho de eso. Me sentía orgullosa. Era una bacán por tener esas amistades. Mientras más mala era la persona, mientras más ladrona, más  estafadora, mas asesina era, era mejor para mí y lo admiraba más. A lo malo lo veía bueno y a lo bueno, malo. Una pierde la proporción de las cosas y vive en el error”.

¿Qué que no más hice en mi estancia cuando toqué fondo? De todo. Todo cuanto de malo, uno se pueda imaginar. Con el afán de graficar que no más se puede llegar a hacer en ese estado de destrucción, contaré algunos capítulos de mi vida que fueron ampliamente publicitados por la televisión. Uno de ellos fue cuando salí corriendo desnuda de un motel. Una noche mi ex pareja me citó a un lugar para entregarme un dinero y ofrecerme una ayuda que necesitaba, pero me llevó al motel. Yo estaba bajo el efecto de unas pastillas y no sabía lo que hacía. Allí me empezó a insultar, a golpear, escondió mi ropa y yo tuve que salir desnuda para salvar mi vida, entonces corriendo por la calle, fui a pedir ayuda en una casa donde había una celebración de cumpleaños, ahí me dieron ropa y llamaron a la policía,  yo fui trasladada a la fiscalía a poner la denuncia, pero luego de ponerla, regresé a la fiesta, donde seguí el festejo hasta el amanecer. Hay vídeos de eso, que circularon en las redes y que luego salieron en los programas de farándula que informó con detalles todo ese espectáculo bochornoso. Cabe anotar que yo ni conocía a las personas de esa fiesta., no sabía quieres eran, ni sabía nada de su vida. Me pudo haber pasado cualquier cosa, gracias a Dios esa noche me ayudó y no pasó nada. Pero dense cuenta del hecho y en qué estado me encontraba para hacer estupideces como esas. Eso hace la droga”

“Fui tres veces a prisión y varias veces tuve problemas legales. Eso también hace la droga. Y claro como yo era un personaje público, los programas de farándula se hacían eco de eso y lo sacaban en sus programas. A veces no tenía culpa de nada, pero ya la mala fama estaba hecha. Una vez fu detenida por supuesto delito de robo, se me acusó de haberme confabulado con un delincuente para robarle del auto de mi novio una fuerte cantidad de dinero, pero todo eso fue una trampa. Otra vez unos policías me detuvieron por supuestamente haber robado de una farmacia cerca de 100 dólares en productos de limpieza personal y medicinas. Fui detenida y llevada la Fiscalía esposada, pero no me a detuvo porque el monto de lo robado era inferior a 100 dólares Toda una vergüenza”

Pero en la vida todo se paga y todo da vuelta, Karma se llama. Una vez me robaron en Urdesa. Iba en un taxi, me bajé en la gasolinera a comprar una cola y un sánduche y el taxista se fue con mis cosas. No tenía plata, ni teléfono para comunicarme, ni tenía donde ir. Pedí ayuda a la policía, pero no me ayudaron y me llevaron al PAI (puesto de Auxilio Inmediato) de Sauces 2, allí dormí. Nadie me creía. Pero esto debió ser una revancha de la vida, porque yo por mucho tiempo les robaba a los taxistas. Cogía una carrera, luego le pedía que se bajen en alguna tienda o gasolinera para que me compren un cigarrillo y yo aprovechaba para robarles lo que más podía y huía. Es  que cuando estás en drogas todo te pasa”

Yo justifiqué el hecho acusando a mí ex, que me maltrataba y que hace cuatro meses me botó de la casa y no tenía donde ir. Era verdad, pero igual son excusas para cometer locuras, porque cuando estás en droga no tienes claridad para pensar, ni distingues del bien y el mal, tu cerebro está intoxicado y tu mente enferma. También se me acusó de supuestos robos a almacenes y escándalos en la vía pública. Cuando estuve detenida, nadie me visitó. Una vez en una audiencia dije que era bipolar. En una de mis detenciones me  mandaron a un pabellón de hombres, tranquilamente pudieron violarme, gracias a dios no pasó nada”

“También atenté a mi salud. Suplanté la cocaína por pastillas. Tomaba ansiolíticos. Al inicio tomaba dos, luego cuatro, terminé tomando más de 40. Muchas veces esas pasillas me mandaron a dormir al cemento. Una vez estando en la cárcel, por dormir en el suelo, tuve crisis asmática, se me cerraron los bronquios me hicieron nebulizaciones y me tomaron radiografías en los bronquios. Con cosas como esas eran para tomar conciencia, pero nada, yo no encontraba el camino. Ahora que estoy limpia, veo todo el daño que me hice y que quienes están en drogas pueden evitar, si tan solo tomasen la decisión de vivir bien, libre de vicios y no atados a cadenas que condenan”

“Hice mucho sufrir a mi familia. Una vez mi padre producto de la desesperación al no saber de mí, visitó los canales de televisión con un cartel en la mano pidiendo ayuda para encontrarme porque yo estaba desaparecida, puso denuncia en la fiscalía, visitó hospitales, la cárcel, la morgue, buscándome. Fueron nueve días de angustia. Le provoqué un pre infarto por su desesperación  y yo no estaba desaparecida, estaba en casa de una amiga, pero mi resentimiento hacia él, hacía que no me reportara. Yo vivía resentida con todo el mundo, creía que nadie me quería. No era así. La que no me quería era yo. Hoy me quiero. Hoy soy feliz. Hoy estoy bien rodeada de mi familia, de mis amigos, de mis compañeros de rehabilitación a quienes ayudo, porque ahora me dedico a la obra social. Mi vida hoy tiene un propósito”

“A mí las drogas me hicieron demasiado daño. Perdí a mi hijo y le hice mucho daño, lo abandoné cuando era muy chico por preferir ser mujer a madre. Gracias a mis tíos que lo cuidaron, hicieron de él un hombre de bien. Si estaba conmigo capaz que lo vendía. Pero esa tarea la debía asumir yo. Le hice mucho daño a mi hijo. Le robaba la plata de su manutención para comprar droga y seguir con mi vida autodestructiva. Las publicaciones y los videos virales le llegaban y él se avergonzaba de su madre. Por mis múltiples malas acciones, me gane su rencor, su desconfianza. Hoy en abstinencia y con la ayuda de Dios, puedo reconstruir mi relación con él. Me ha perdonado. Está pendiente de mí Aún no vive conmigo, pero estamos cerca, me cuida, lo cuido. Nos amamos. Hoy puedo mirarle a los ojos y decirle que lo amo”.

“Una vez tuve un aborto. Yo no sabía que estaba embarazada, y seguí con mi vida de desentreno, hasta que un ser sin culpa pagó la consecuencia de ello. Fue un hecho muy doloroso para mí. La droga no mide nada y uno pierde la conciencia y produce daño a seres inocentes que no tiene la culpa de nada”

“Estuve varias veces en clínicas de rehabilitación. Me lograba parar algunos meses, una vez hasta un año, pero siempre recaía. No estaba convencida que debía cambiar, que tenía que cambiar. Hoy lo estoy. Hoy estoy fortalecida en Dios

“Mucha gente quiso ayudarme, pero yo no me dejaba. Pensaba que lo que querían era hacerme daño. Estaba cegada. Una vez luego de una de mis tantas salidas de las clínicas de rehabilitación, iba a volver a trabajar a la televisión para protagonizar un nuevo programa de farándula, ‘Los reyes de la noche’, se llamaba y lo iba a presentar en RTU. Se hizo la presentación del programa a la prensa y cuando faltaban pocos días para su estreno, desaparecí. Unos meses después, volvió a realizarse otro lanzamiento del programa pero se volvió a suspender, porque mi pareja de ese entonces, me acusó de un supuesto robo y estuve detenida por varios días en la cárcel. A pesar de todo, la gente de la televisión siempre me ayudó. Una vez el programa Faranduleros, dirigido por Héctor Cáceres, realizó una campaña de ayuda, se contrató un abogado para que me defienda de los maltratos de mi expareja e incluso se habló con doctores para mi rehabilitación, pero todo quedaba en nada porque yo simplemente no me dejaba ayudar. Lo curioso es que dos meses después aparecí en televisión, mostrando un corte en la cara y señales de golpes en el vientre. Entonces el canal decidió ayudarme otra vez. Todo iba bien hasta que yo misma desmentí que mi ex la hubiera golpeado y que lo que lo de su rostro y los golpes había sido porque me cayó de una bicicleta. Así de enferma estaba que no me daba cuenta de la dependencia que sentía hacia una relación tóxica. Es que intoxicada como estaba no sabía que era bueno y que no y con tal de estar con alguien y tener donde vivir aguantaba cualquier cosa”.

 “Otro amigo de la televisión que me ayudó fue Miguel Castro (+), él siempre me decía intérnate. Tu estas mal. ¿Que necesitas para ser feliz? ¿Qué quieres que te dé para internarte y te doy? Yo le decía, quiero operarme. Si me haces una cirugía de pieza a la cabeza y me pones bella, yo me interno. Lo engañé, porque realmente lo que pensaba ere tener un cuerpo bonito para venderme. Entre pensando engañarlos y me engañe yo misma. Entré a la clínica a recuperación en Mujeres en Pie de Guerra. Pasaban los meses y no quería el cambio, no creía en la recuperación. Todo cambió cuando me presentaron a un Dios bondadoso que me tocó el corazón. Me rendí, y dije: que sea tu voluntad con y no la mía. Logré recuperarme. Estuve un año, bien, pero nuevamente recaía. Otras personas de l televisión que me ayudaron fueron RTS, que me pagó un tratamiento fallido, la señora Niurka Moncayo y Carlita Solorzáno que siempre me brindaron su mano amiga. Ella llegaba cansada del canal y pese a eso, estaba con nosotros, nos atendía, conversábamos, hacía un sacrificio por ayudarnos. Yo lo valoro mucho, a pesar de que no cumplí mi promesa de rehabilitarme definitivamente en ese tiempo”

“La droga me hizo también que me vaya mal en el amor. Luego de tantos fracasos amorosos conocí un hombre bueno, que me ama y en su momento no lo supe valorar. Le hice la vida de cuadritos, fui tóxica para él. Le hice horrores. Lo hice sufrir mucho pero pese a todo,  él estaba fiel a mí hasta que un día se cansó. Él  vendió su casa para irse con sus hijos a Estados Unidos. Yo aquí sola, me desbandé. Por entonces, yo vendía corviches. La esposa de mi padre los preparaba y yo los vendía en bicicleta. Nos repartíamos en partes iguales, pero yo mi parte lo gastaba en pastillas. Un día del año pasado, él regresó al país a cobrar un dinero que le debían. Yo al enterarme que volvió lo busqué, le pedí volver, él no quería. Para esto, yo vivía en la casa de mi papa en Sauces VI y dormía en la sala. Yo estaba incómoda y al saber que él estaba en una buena casa, dije me voy con él, pero él no quería y le doy la razón porque era un diablo. Yo a veces me quedaba en su casa pero al día siguiente volvía donde mi padre, que un día me dijo, este no es un hotel, estás siendo mal ejemplo para tus hermanos. O te quedas con él o te quedas conmigo, pero así de casa en casa no puedes estar. Yo quería la comodidad. No sabe cómo lo acosé para regresar. Tanto y tanto, él aceptó que intentemos otra vez, pero que yo siga viviendo con mi padre, que según fuera viendo mi cambio, decidiría que hacer. Pero yo me le fui a meter a su casa y no salí más. No hubo Cristo que me saque. Me le instalé y allí. Y pasó lo que tenía que pasar le hice la vida imposible. Hoy él está conmigo y yo soy feliz de que esté. Ya no le hago más la vida imposible. Hoy me esmero por hacerlo feliz y recompensar el daño que le hice. Él es el amor de mi vida”

“En la estadía con mi esposo, le hice unas buenas. Él era un vecino ejemplar. Nunca tuvo un problema, jamás un escándalo, nunca fue incumplido con la renta, conmigo cambió todo. Los escándalos eran continuos, le robaba el dinero, incluso el de la renta;  les pedía plata a los vecinos, andaba desnuda por los pasillos, la gente se le quejaba de mis acciones. Querían botarnos del edificio. Él me puso un televisor gigante con Netflix para que me entretenga y lo desaparecí. Un día él se fue a jugar play stations con los amigos y yo me escapé de la casa. Yo dije: aquí aprovecho y me fui a la farmacia y compré 40 pastillas, de mi ansiedad, me las tomé con cerveza caliente. Mientras estaba en la piscina vi en el piso una tarjeta y me doy cuenta que era una entrada de paso a los karaokes del Café del Sol al lado del Sheraton y yo fui allá. La gente me reconocía y se tomaban fotos conmigo y terminaban regalando fundas de coca, fui al baño del hotel y jale todo como aspiradora.  Me dio un vuelo pésimo. Yo me grababa con el teléfono y le mandaba mensajes  mi pareja, diciéndole decía que me seguían los colombianos para matarme. En mi desesperación, rompí el espejo del baño y el lavamanos, saque el servicio. Hice destrozos. Los administradores me botaron, me decía lárgate drogadicta de mierda. Él me fue a rescatar pero yo ya no estaba. En lo tranquilo que es término de dándose de golpes con los del hotel por haberme botado. Les decía: ella está enferma, no debieron tratarla así. Esa  fue justamente la noche de mi última prisión en la que terminé en la penitenciaría que increíblemente fue el lugar en que me rehabilité y construí la nueva vida que hoy estoy viviendo”

“Bueno esa noche, luego de que me botaron en el hotel, no sé cómo aparecí en un cangrejal de Los Sauces. Allí por diez dólares me subí en el carro de unos desconocidos que estaban comiendo allí. Me fui con ellos en el auto. Me quedé dormida, por efecto de las pastillas y me despierto, cuando la policía nos estaba cogiendo presos porque ellos habían sido asaltantes y habían estado robando. Yo no sabía nada, yo estuve allí por cosas de la droga, por irme con quien sea con tal de seguir drogándome. Total es que nos cogieron presos. Primero me llevaron al Cuartel Modelo, luego me tuvieron en tránsito cinco días hasta que me llevaron a la Peni. Allí me dediqué a consumir como desaforada. Hasta unos videos de mi consumo en la cárcel se filtraron en las redes. Estaba mal, consumía coca como loca todo el día. Mi madre me mandaba plata, mi pareja me daba algo dejando de comer él, para que pueda hacerlo yo, pero yo con esa plata no comía sino que me drogada. Después empecé a fiar, llegué al punto de que me empeñé por cien dólares. Una noche estaba arrodillada en el piso, oliendo los residuos que caían al  suelo cuando escucho una voz que me dice: Alexandra Caputi, levántate, Tu familia te ama, tu hijo te ama, Dios te ama. Era un ángel que Dios me envío: Mayra Mera López, una interna a quien le debo la vida. Yo al escuchar las palabras sentí como que se me destaparon los oído. Inmediatamente fui al baño, me quité la ropa, un enterizo que me había regalado mi hijo, lo colgué en la puerta y abrí la ducha para limpiarme. Yo arrodillada, le decía a Dios. Si en verdad existes, sácame de este infierno, quítame este demonio, ayúdame, no me quiero morir, no puedo más con mi vida y tráeme a mi esposo de vuelta. Al día siguiente de eso, él se me apareció en la cárcel. Una semana después estaba saliendo para estar con él. Y mire este milagro, puede parecer mentira, pero es cierto, no salí a una clínica de rehabilitación. ¡No!. Fui a su casa y jamás sentí ni siento síndrome de abstinencia, ni necesidad de consumo. Dios me limpió. Estoy limpia”

Estas historias sórdidas, tétricas, desgarradores se pueden evitar, si se deja el mundo de las drogas para entrar en el mundo de Dios. Esto es una lucha diaria. La lucha es conmigo mismo. Es con mi mente. Esto es para fuertes, no para débiles. Esto proviene de un poder superior. Si yo no estoy bien, yo no puedo estar bien con los demás. Me estoy rehumanizando como persona que soy. Antes vivía por vivir, hoy estoy aprendiendo a vivir, a tomar conciencia de mis actos Tengo un orden en mi vida. Estoy en la tarea de hacer enmiendas, enmendando el daño causado. Arriba hay un Dios que me está devolviendo el sano juicio. Yo le robe la felicidad a mi padre, a mi madre, a mi hijo, a mi pareja. No puedo exigir que  las personas que me crean, porque antes ya mil veces fallé, me regeneré, prometí cambiar, recaí y volví a fallar. Pero hoy me volví a parar y hoy vivo el hoy. Mis 24 horas. Hoy tengo un poder superior que hace las cosas imposibles, posibles y es posible una vida sin droga. A los padres les digo que no duden en rescatar a su hijo, si está en droga, para todo padre es duro, pero hay que hacerlo. Existe un mundo sin droga maravillosa. La lucha se lleva por dentro”

«Esta nueva vida me ha dado muchas satisfacciones y me ha motivado para salir adelante. Hoy quiero servir y producir. En cuanto a la productivo, he emprendido en un negocio gastronómico, La Pasta de La Pochi, en los que vendo a domicilio comida italiana: pastas, lasagnas, canelones, recetas que aprendí de mi madre y abuela que cocinan espectacular y de quienes heredé esta habilidad que hoy me mantiene ocupada y feliz, porque me gano el pan con mi esfuerzo. En lo social, estoy trabajando con mi esposo y mi amigo hermano Patricio Moreno en voluntariado, tengo un grupo que se llama Amor que Cobija con el grupo Juan 23, que trabaja con niños enfermos, ancianos abandonados, jóvenes drogadictos que padecieron lo que yo padecí. Me encanta ayudarlos. Me siento útil. Hoy soy útil y lo soy porque ya no consumo drogas. Sin drogas si hay paraíso,  y debemos encontrarlo

“Esta es mi historia y espero que les sirva de motivación para salir de este mundo, que sí se puede. Ya no quiero más ser ni que me llamen Nebraska. Hoy es María Alexandra Rodríguez y esta es mi verdad.  Hoy soy hija una hija en Cristo, una nueva criatura en vida, Hoy le pido a Dios que me de fe y voluntad que es por lo cual yo lucho todos los días y le pido a Dios que me ayude  aceptar todo lo malo y lo bueno .Los que estamos en drogadicción todo tenemos excusas y yo hoy no me baso en excusas, me baso en soluciones. Me inspiro todos los días, para sonreír y no es necesario tener el bolsillo lleno de plata para ser feliz. Hoy aprendí a ser feliz con una mirada, con una sonrisa. Depende de nosotros. Este es mi testimonio. Espero les sirva”


María Alexandra Rodríguez, Nebraska Caputi para el mundo del espectáculo. Reportera de televisión, mujer que anduvo por el infierno de las drogas y que hoy está en recuperación. Hoy una mujer fuerte, luchadora, valiente, que decidió tomar el toro por los cuernos, enfrentar su realidad y buscar una vida de nueva que con el amor en Dios, quiere ser un ser de luz.

 

 

 

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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2 comments

  1. Esta historía se repite a menudo. Primero son los padres, luego el colegio que tienen que instruir sobre los daños a las drogas. Pero lo qué hay que comentar realmente es que Dios a nadie deja solo. Bendiciones a Maria Alexandra por el milagro recibido. Ahora tiene mucho que agradecer y más que todo devolver con buenas acciones esa oportunidad de volver a vivir otra vez su vida. Ojalá pueda dar charlas en colegios y contar su historia. Pero no solo a los alumnos si no también a los padres, para que sepamos siempre que con los hijos debemos estar en las buenas y en las malas, y más en las malas. Bendiciones para el padre. Bendiciones al esposo que de una u otra manera siempre ha estado pendiente de ella, debe ser una exclente persona. Un ángel. Por ultimo felicitaciones a Delado por ese periodismo. Que nos ayuda a todos para formar ahora a nuestros nietos y no permitir una “Nebraska” en nuestro entorno familiar. Que Dios nos ilumine y bendiga cuando elijamos nuestros amigos. Felicidades Maria Alexandra!!!

  2. Aurelio Paredes

    Saludos Elías. Gracias por seguirnos y comentar. Sí. Es una historia a menudo repetida. Gran concepto y criterio el tuyo. Hoy María Alexandra está en un nuevo camino y depende de ella y del apoyo que le brindemos para ganar su lucha contra un enemigo letal. Buena idea la de dar charlas. ella al momento está haciendo servicio social y va a las clínicas de rehabilitación a dar su testimonio y llevar un mensaje de aliento. Me consta. De hecho la entrevista fue en una clínica en la que ella colabora.Traté al esposo. En efecto, es una buena persona. La debe amar mucho para estar junto a ella pese a tantas verdes que se comió. Gracias por las felicitaciones dedicadas a mi. Honrado con ellas. Muy elogiosas tus palabras. Muy agradecido de ellas. Gracias Elías.

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