VACÍO, UN RETRATO A LA MIGRACIÓN CHINA

Hay vacíos que no dejan vacío, hay vacíos que se ven, hay vacíos que se oyen, hay vacíos que gustan y hay vacíos que llenan. La película ecuatoriana Vacío cumple con todos estos pregones, pues al verla y escucharla en una sala de cine, no deja ningún vacío en el espectador, pues llena toda sus expectativas sobre la historia a tratar: la migración china en Ecuador y está tan bien hecha que gusta, atrae y cautiva. El film a estrenarse en las salas de cine del país el próximo 24 de enero, es una creación del director ecuatoriano, el ambateño Paul Venegas, quien vivió en los años 90 en China y que cuenta con la participación de actores nacionales y chinos, que con gran dominio escénico retrata de manera fiel a la realidad un caso de la vida real, la migración de asiáticos en el Ecuador.

Un hecho pinta de cuerpo entero a la película Vacío. Son sus premios. El filme, que es una co producción Ecuador-Uruguay-Colombia, fue la ganadora como mejor largometraje en el Quinto Festival Internacional de Cine de Guayaquil desarrollado en esta ciudad. Además fue seleccionada como la cinta que clausuró el encuentro cinematográfico, en el que compitieron 98 películas de 32 países. Ya en su etapa de desarrollo ganó mejor proyecto en el Festival Internacional de Cine de Beijing-China.  Estos reconocimientos, más allá de la satisfacción personal y cinematográfica, sirvieron además para conseguir fondos para la realización del film

Desde el título, llama la atención. ¿Por qué llamar Vacío a una película de migración? “Porque “la migración es dar un salto al vacío”, dice de manera sencilla, tajante, directa y en pocas palabras, su director y parte de Xanadu Films, quien además de director, es productor y co-guionista de la cinta, junto con Carlos Terán Vargas.

“Es un viaje emocional de los deseos de un migrante. Nuestros personajes terminan en un estado de desolación, en un estado de vacío por dentro por no haber logrado su objetivo. Al mismo tiempo, también miro la angustia y desesperación del inmigrante cuando contempla la incertidumbre del futuro. Veo Vacío como una película sobre el subconsciente de todos nosotros, donde las miradas dicen mucho más que las palabras”, añade Venegas.

El cineasta, además explica el porqué del tema a tratar. “Desde los años ochenta, alrededor del mundo, ha venido estableciéndose una nueva ola de migrantes chinos. Ecuador no es la excepción. Durante la última década, muchos inmigrantes chinos han llegado al país a quedarse permanentemente o de forma transitoria para llegar a un siguiente destino, que es Estados Unidos. Me  interesaba mucho retratar este síntoma de la migración china y la penetración de esta cultura en diferentes partes del mundo. Este fenómeno que vemos en la película se replica en Europa, en África y otras ciudades de Latinoamérica. Hay una metáfora en la película con la búsqueda de los sueños en la vida y qué emociones transitamos en este proceso. Lo que quiero proyectar con la película es el retrato de la intimidad del mundo chino, que se sintiese como un viaje emocional por la búsqueda de un sueño o el ‘china dream«, expresa Paúl Venegas, director del filme.

Ese es el contexto que sirve de inspiración y punto de partida para la creación de Vacío, un filme que  retrata la angustia de dos inmigrantes chinos, un hombre y una mujer, Lei y Wong, quienes llegan clandestinamente a Guayaquil. Él solo anhela traer a su hijo de China, ella tiene como objetivo estar en tránsito para llegar a Nueva York. Pero el futuro de ambos está en unas manos, las del mafioso Chang, un ser bipolar que se obsesiona con ella y se sabe dueño del abismo de todos.

Vacío, filme ecuatoriano en mandarín, es un viaje de profundas e intensas emociones que están inmersas en las relaciones masculinas de poder y en el que  las personas luchan por salvar su dignidad. Esto produce una cultura distinta en un contexto conocido, el de la migración, en la que hay sueños que se buscan, en medio de una violencia cercana, retratada en forma de mafia.

La película, de 92 minutos de duración, del género drama – suspenso, filmada en Locaciones de Guayaquil y Montevideo,  además tiene otra arista, la de los motivos que conllevan a que ciudadanos chinos, lleguen al país. Así, el filme retrata que no todos migran por razones económicas, muchos son enviados para hacer crecer sus comunidades, convirtiéndose en peones de una estructura más poderosa. Otros tienen motivos existencialistas, como la presión de vivir en la China moderna, un medio ambiente cada vez más contaminado, o el sentirse abrumados por el tamaño de su población.

El filme tiene como actores al guayaquileño Ricardo Velasteguí, conocido por su participación en varias películas o telenovelas nacionales, la más reciente la del seriado Tres familias de Ecuavisa, en la que interpreta el papel de Tomalá, el padre y esposo cruel y despiadado que por su vicio al alcohol es capaz de todo. Pero esa es otra historia.

Junto a él, que encarna el papel de Víctor, hay un reparto de actores y actrices naturales que surgieron de la misma comunidad china de Guayaquil, entre ellos: Fu Jing, Lidan Zhu, Meng Day Min, Yin Baode y Meizhen Deng. Algunos de ellos con cierto bagaje cultural de lo que es América latina como el antagonista Meg Day Ming, originario de Taiwán que ha vivido más de 30 años en Argentina, México, Panamá y Ecuador.

Este punto es otro hilo atrayente de la cinta, que además crea una curiosidad periodística. ¿De dónde sacó tanto actor chino? “Realicé el casting de los personajes principales dentro de la propia comunidad china de Guayaquil. A través de estos actores naturales, quienes son a su vez migrantes, exploro las emociones y experiencias reales que dan forma a los personajes del film”, dice Venegas.

La película Vacío, tiene el apoyo de diversas entidades como el Instituto de Cine y Creación Audiovisual del Ecuador, durante la etapa de post producción y distribución; el  Programa Ibermedia  (Fondo Iberoamericano de Cine), que colaboró en su etapa de desarrollo y producción. Además de productores asosaciados como: Universidad de Las Artes, Universidad Católica Santiago de Guayaquil y otros inversionistas como el Municipio de Quita y la  Secretaría de Cultura Quito Selina..

Hay un dato adicional, que va muy acorde a la simbología china; la fecha, pues al estrenarse en el primer mes del año (24 de enero), la temporalidad coincide con la celebración del año nuevo chino, por lo cual prevé estrenarse también en Pekín. Así entre otros símbolos, el filme recuerda que la comida, preparada para esta época, está llena de simbología, la cual señala que entre más cantidad y variedad de alimentos más abundancia habrá el próximo año. Y Vacío espera tener eso: abundancia. Abundancia de calidad, de vistas, de comentarios favorables, de gran acogida y ¿por qué no? De buen ingreso económico.

Pero no es el único dato adicional, hay algo más que contar de vacío y es que como toda película, tiene su propia historia, pues antes de que salga a escena, y desde que la idea apareció, pasaron diez años de sueños y trabajo y también de cambios, como los de su nombre y el guion.  Inicialmente se llamó Montevideo por que también fue filmada en locaciones de allá y tuvo en el tiempo varias versiones del guion.  “El guion tuvo nueve versiones y su escritura arrancó se inició hace nueve años. Inicialmente mí pretensión era trabajar con un elenco conformado por actores de China, por lo que incluso viajé a China entre 2015 y 2016 para realizar casting, pero esto no pudo concretarse por razón de presupuesto, pues los actores exigían una remuneración alta. No olvidar que este es un país económicamente poderoso. Ante esto, en octubre de 2016 decidí hacer un casting local en Ecuador y  al final se armó un elenco con la propia colonia china en Guayaquil, con los que ensayé durante tres meses antes de empezar el rodaje. Cada uno tiene un perfil muy interesante como seres humanos y actoralmente la película está bien lograda», expresa Venegas

En cuanto al cambio de nombre, Venegas dice: «Al inicio, Montevideo, una ciudad que hacía referencia a un destino de llegada. Pasó a ser  «Vacío» que tiene que ver más con el sentimiento del migrante cuando se encuentra en situaciones de angustia, lejos de su país.

Trama en idioma distinto

‘Vacío’,  grabada en un 70% en idioma mandarín y exhibida en su estreno mundial con subtítulos, narra la historia de migrantes chinos que llegan de forma clandestina a Guayaquil y cuyo desarrollo se realiza en el centro de la ciudad a la que se retrata en un idioma distinto al local, en el que además se habla dos idiomas más: español e inglés, lo cual para el director Venegas brinda una gran satisfacción y es muy gratificante. “Esta es una película de emociones, de miradas, de cosas que no se dicen y el reto era conectar con el público que la escuchó en chino y la vio subtitulada, la reacción fue muy emotiva con varios momentos de aplausos”, dijo tras el pre estreno del filme y su presentación a la prensa en días pasados.

Lo del idioma distinto al lugar en donde se filma y exhibe la película, tiene otra particularidad, pues si bien para el director Venegas no hubo complicación idiomática pues él es habla chino mandarían ya que vivió en China un tiempo, para su equipo el idioma es “literalmente” hablar en chino, como dice el calo guayaco. Así, durante el rodaje de la película, el equipo de producción, encontró una solución para no complicarse por la forma de hacerse entender y fue enfocarse en hacer su trabajo y  dividirse y especializarse según las circunstancias.

Venegas empezó su relación con China hace nueve años, tras vivir en algunas ciudades asiáticas, lo cual obviamente lo acercó a su historia, cultura, tradiciones, y códigos. Esto lo hizo un estudioso de este país asiático, lo cual le da un récord de marca y sello personal: es el primer ecuatoriano en llevar la comunidad china de Guayaquil a la pantalla grande. «Para mí Guayaquil es la ciudad más cinematográfica que existe en el Ecuador.  Retrato los portales de la ciudad desde mi visión», dice Venegas.

El director

Paul Venegas, tiene ya un historial y un recorrido en la cinematografía ecuatoriana, con casi 15 años de trayectoria profesional. Si bien, este es su primer largo metraje de ficción, antes ha sido productor de varios proyectos, como Cuando me toque a mí y La Llamada. Además en 2014 estrenó el documental Alberto Spencer, ecuatoriano de Peñarol, que codirigió con Nelson Scartaccini.

El cine siempre fue parte de su vida. En 2003 fundó Xanandú Films y se inició como guionista y productor de la serie “Rumbo a Xanandú” realizada en Turquía, Irán, Pakistán y China. Ha coproducido internacionalmente largometrajes  de ficción y documentales. Su ópera prima fue con el largometraje “Alberto Spencer”, el mejor futbolista de todos los tiempos y estrella de Peñarol de Uruguay con el que fue campeón de mundo, Barcelona y la Selección de Ecuador. Vacío es su ópera prima en ficción. Es productor de “Todo Sobre mi” (2003)., “Cuando me Toque a Mi” 2008., “Defensa 1464” (2011) y “La Llamada” (2012). Actualmente desarrolla un segundo largometraje como director “ El Sonido del Silencio” y las series “La Era de la Ambición” y “Latinoamérica Marginada”.

Que se vea una película de migración china en el país y hablada en el idioma de ellos, crea curiosidades y expectativas por eso es casi inevitable preguntar ¿Cómo ve usted que una película china pegue en Ecuador? “Veo Vacío como una película sobre el subconsciente de todos nosotros. Me interesa ver como la audiencia apreciará la libertad individual del personaje principal, Lei, así como su relación contrapuesta con Chang, un hombre machista con poder y un espíritu solidario. La condición de ambos presenta un reto a la audiencia al explorar los límites de su propia empatía. La identidad de la película va a variar dependiendo la audiencia, dentro y fuera de China, y ese es mi mayor reto como director. Quiero creer que mi película no va y no puede ser comprendida de una sola manera, tal vez ahí radica el carácter propio de vacío.

Pero esta no es la única curiosidad que gira en torno a la cinta, por ello hay varias preguntas que formular: ¿Por qué hacer una película de chinos aquí en Ecuador y Guayaquil?  “La comunidad china lleva 170 años en Ecuador, su aporte al país ha sido muy significativo y se ha manifestado en diversas áreas de crecimiento económico. Esta comunidad se ha asentado prácticamente en Guayaquil, ya en los años 20, tuvo un auge económico y desde entonces han existido diversas olas migratorias a través de los años. Por otro lado considero a Guayaquil una ciudad muy cinematográfica, donde ya existe un barrio chino. La mayoría de los migrantes bien del sur de China, una zona tropical, y yo buscaba eso color y atmósfera. Esta película es inspirada en hechos reales, experiencias, deseos, inspiraciones de migrantes que buscan un sueño. Durante la última década muchos han llegado a Ecuador, usándolo como puente pasa saltar a otros destinos, especialmente Estados Unidos.”

El equipo de Vacío

La película es un esfuerzo mancomunado de muchas personas, que incluye al director, el equipo de producción, los actores, camarógrafos, sonidista, tramoya y demás personas que trabajan con un solo objetivo: que la película salga bien.»No es solo un director el que está detrás de una película sino todo un equipo en diferentes áreas que hacen posible llevar eso a la pantalla», señala Venegas.

El equipo además del director, que también es guionista y productor está compuesto por el otro guionista Carlos Terán Vargas, los coproductores Esteban Schaeder (uruguayo),  y Giuliano Cavalli (Colombia), los productores ejecutivos: Isabel Pazmiño, Calé Rodríguez, Lexie Zhao, Fu Jing, Meng Day Min, Jeff Karram, Aldo Novak y Camila Torres; los productores asociados: Isabella Parra, Cristina Elizarzu, Tommie Curran, Anshelo Velasco, la Universidad Católica Santiago de Guayaquil, Universidad de las Artes, Ecuavida y Levector. El director de fotografía, Simón Bauer; el editor, Felipe Guerrero; Víctor Andrade en la música, Raúl Teba en el casting, Nicolás Fernández, sonido directo; Federico Moreira y Alejandro Grillo, diseño de sonido, Carlos Santillán, diseño de producción y Jéssica Sedgwigh y Calé Rodríguez , line producer y Ángel Escobar Garzón, productor del estreno comercial.

Además son parte importante: Carla Santillán, directora de arte; Priscila Aguirre, asistente de dirección, Gabriela Luzardo, locacionista; Dominique Pazmiño, segunda asistente de cámara, Raul Teba, director de actores, Manuela Cordero, maquillaje, Carolina Asanza, vestuario, Juan Manuel, Boomman,

Vacío es una película para ver, ¿Por qué? El propio director nos lo dice. “Vacío tiene un acercamiento a esas sensaciones y emociones por las que transita el migrante, busco poner al espectador en esos zpatos, en los que todo es duro, cruel y perverso y así entender cómo trabaja la movilidad y trata de seres humanos. Vacío, retrata la modernidad. La movilidad humana se repite en distintas culturas y se replica en todos los continentes”

La película a pesar de los actores y la temática china, logra tener identificación con Guayaquil y por medio de ella con los espectadores, por la salsa que le imprime el actor ecuatoriano Velasteguí, que se porta como guayaco, habla como guayaco y tiene toda el filing, la salsa, el swin, la joda y el estilo tan propio del guayaquileño. Además se ven escenarios tan guayaquileños como el estadio Capwell en un partido de Emelec con Deportivo Cuenca; una bailada de salsa en el tradicional bar Cabo Rojeño al ritmo de la canción de Tony Boleta; las calles, la zona de la Bahía, el Malecón, el centro de la ciudad. Esa identificación es un imán y otra razón para ver la película.

Las razones están dadas, hay que ir a las salas de cine y ver este producto nacional que de Vacío, solo tiene el nombre.

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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