EL RENACER DE ALEXANDRA

De la oscuridad a la luz, de la desesperanza a la esperanza; del desamor al amor; del sufrimiento a la felicidad; del llanto a la risa; del escándalo a la paz; de la muerte en vida a la vida. La que “muere” tras vivir un mundo de infierno es Nebraska Caputi, la que nace a vivir una nueva vida, una vida de fe, es Alexandra Rodríguez. Son dos en una, que hoy la protagonista de esta historia, quiere que solo sea una. Con el primer nombre es ampliamente conocida en el Ecuador por ser una exreportera de televisión que vivió una vida tormentosa llena de escándalos  producto de su drogadicción que la llevó tres veces a la cárcel, que la hizo vivir en la indigencia, que la denigró, que no tuvo dignidad  y que fue la comidilla de los programas de farándula por sus continuos desenfrenos. Con el segundo nombre, su nombre real, quiere construir una nueva vida, una vida en Cristo, limpia de drogas. La realidad anterior dice que muchas veces ha intentado hacerlo y no lo ha conseguido. Hoy está nuevamente decidida a hacerlo y depende de ella, conseguirlo o no.

“Sé que antes he fallado y he dicho lo mismo, sé que muchos no me creen o no me pueden creer, pero hoy me tiene sin cuidado. Hoy quiero que me llamen María Alexandra Rodríguez, que es una hija en Cristo. Que es una madre, que quiere mirarle la cara a su hijo y decirle: está es tu mamá y que se sienta orgulloso de ella, es una mujer enamorada y feliz de encontrarse con el amor de su vida. Los que están en drogadicción para todo tienen excusas y yo hoy no me baso en excusas, me baso en soluciones. Hoy soy una persona completamente libre, feliz, tranquila, sobria, con juicio, que se siente capaz de hacer posible, lo imposible”.

Imposible es una palabra, que no existe en el diccionario de María Alexandra Rodríguez Caputi, nacida en Guayaquil, el 20 marzo de 1981, hija del ingeniero, Francisco Rodríguez Orellana, de la comerciante de oro, Consuelo Caputti Basurto; madre de Alfonso Andrade Rodríguez y pareja de Herny,  quien desde niña soñó con llegar a la televisión y que hizo realidad su sueño, aunque muchos creían que eso no era posible.

“Desde muy niña me gustó la televisión y yo jugaba a ser periodista. A los cinco años cogía un cepillo redondo que tenía, lo forraba de papel aluminio para que parezca micrófono y jugaba sola en mi cuarto a ser reportera. A los ocho, cuando ya sabía leer, seguía jugando a lo mismo. Siempre fui muy creativa, entonces veía el noticiero Televistazo y veía a Alfonso Espinoza de los Monteros, a  María Isabel de Lebed y Teresa Arboleda y de noche Telemundo con Alberto Borges y Tania Tinoco. Entonces yo los grababa con una grabadora pequeña que tenía, escribía lo que ellos decían y luego me paraba ante un espejo a imitarlos y decir lo que que ellos decían. Eso me grababa y luego lo oía para ver como lo hacía. Desde niña quise ser modelo, artista de televisión, ser una estrella, quería ser famosa, poder hacer entrevistas a personas internacionales, soñaba con estar en un Mundial de Fútbol, reportando eso. No lo he hecho, pero un día lo voy a hacer, no pierdo la fe y por fe lo declaro que así será”

¿De dónde le salió esa vocación? “Esto es innato mío. Nació conmigo. Lo llevo en la sangre. Tengo dos tíos en la televisión, los hermanos Rafael y Paco Cuesta, pero ellos no tienen nada que ver en esto. Siempre quise ser periodista y aunque no estudié periodismo, hice periodismo y creo que lo hice bien”

Su vida antes de la TV

Pero vayamos por orden. Antes de la televisión, María Alexandra, tuvo una vida. “Una vida feliz. Tuve una infancia hermosa, con una familia maravillosa. Mis padres, mi hermana Estefany,  mis abuelos maternos: Domingo Caputi, fundador de Balzar y Lourdes Bazurto, mis abuelos paternos: Félix Rodríguez Peña que fue profesor y boxeador y mi abuela, Gloria Orellana (+) que hacía buffets. Nosotros vivíamos en la casa de ella, junto a dos tías que son mis tías mamás,  en el sur, en el barrio del Centenario atrás del comisariato. Me fascinaba ir allá, era mi paseo, iba todas las tardes a las seis en punto, con mis abuelos a comprar el pan baguette para el café de las tardes. Me encantaba eso, que compartíamos la mesa junto a toda mi familia. De niña me encantaba jugar con los animales. En la casa de mis abuelos en la terraza había pericos, papagallos, gallinas gallos, tortugas y conejos y yo subía a darles de comer, hablaba con ellas y les cantaba a mis plantitas (ríe). En esa época, iba todos los domingos con mi papá al zoológico y me iba al parque a mecerme en los columpios, mi padre me empujaba y yo era feliz. En mi casa se vivía siempre un ambiente festivo. Mi abuela se encargaba de unir a la familia en fiestas, cumpleaños, Día del Padre o la Madre, Navidad, Año Nuevo, éramos muy felices. Me encantaba la Navidad, yo solía sentarme frente al árbol a verlo y soñar despierta. En los cumpleaños de mi abuela y mi mamá, les cantaba. A mi mamá, aún le canto. Me encantaba verlas cocinar a mi abuela y a mi madre que cocinaban riquísimo, y yo tengo esa habilidad también,  algún día quiero ser cheff. Yo estudiaba en un colegio de monjas, Sagrados Corazones y allí, a los 16 años, empecé a trabajar, como misionera del Domund (Domingo Mundial de Misioneras), repartiendo volantes. Fue bella mi infancia. Mi papá me llevaba a todo lado, andábamos siempre juntos. A mí me gustaban, me gustan aún, los caballos y hacía hípica, jugaba fútbol, hacía tiro y deportes extremos. Ahora mi pareja me va a enseñar a pescar. Era muy introvertida, soñadora.  Fui muy feliz”.

 

 

 

 

 

Su vida dio un vuelco a los 13 años, cuando sus padres se separaron y su madre emigró a Génova, Italia, donde ahora reside junto a su hermana y su sobrina Daliz de siete años, donde cuida de ancianos. Ella quedó en casa de su abuela, junto a sus tías María Teresa y Vicky. “Yo las amo, me cuidaron desde niña, mi tía Tere es muy buen pero era muy jodida. Ellas me cuidaban, tras la separación de mis padres, creo que comenzó mi rebeldía por la vida. Comencé a tomar malas decisiones, estuve con malas juntas, fui una niña muy rebelde. Con el pasar de los años, a través del cuarto paso del programa de narcóticos anónimos, que es un inventario moral que hacemos los adictos,  pude comprender con exactitud, en que fallé, que pasó, porqué lo hice, cual fue la causa, cual, el detonante y pude comprender con claridad el porqué de las cosas. Hoy ya no comienzo a preguntar por qué, sino simplemente digo, ok, fue por esto y ya no pregunto más cosas de mi vida, sino simplemente las acepto y saco provecho de las cosas malas, para aprender de ellas y sacar lo bueno”.

En su interior, ¿Quién es y cómo es María Alexandra Rodríguez? “María Alexandra Rodríguez es una mujer de un corazón muy grande. En el pecho no me cabe el corazón que tengo. Me gusta darle mucho amor a las personas, así me hagan daño, las amo, yo soy así. He aprendido mucho de esta vida. He aprendido mucho a perdonar. Antes fui una persona con mucho rencor, sentimiento que no me dejaba caminar; la ira y el coraje no me dejaban seguir adelante. Desde que Dios me dio una nueva oportunidad de vida que es esta, aprendí  a ver la vida de una manera diferente, una vida llena de amor, de confianza, de buenas costumbres, de poner en práctica lo que mi familia siempre me enseñó: la humildad y que quizá en algún momento de mi vida no lo puse en práctica. Hoy por hoy me di cuenta que todo el esfuerzo que mi familia hizo, valió la pena. Reconocer que tengo unos padres maravillosos. Admiro mucho a mi mamá, la labor que ella realiza cuidando viejitos, allá en Italia. Me siento orgullosa de ser su hija. Me siento orgullosa del padre que tengo, porque nunca me faltó una buena educación, nunca me faltó una familia, que a pesar de estar rodeada de problemas no deja de ser mi familia y la amo”

María Alexandra, habla y mucho, a veces desordenadamente, en su charla destroza la cronología, se salta de un tema a otro, de una época a otra, hace muchas disgregaciones. Es un torrente de palabras, hay que irla parando y recapitulando. Se lo hago notar y ríe, ríe mucho y a carcajada. Denota felicidad, sus ojos le brillan al hablar de amor y de su cambio. Se la percibe tranquila y en paz. Es una conversación agradable, suscitada en una clínica de rehabilitación para drogadictos y alcohólicos, la primera a la que ella fue (Nueva Luz) y en la que actualmente está cumpliendo labor social, sirviendo la comida a la hora del almuerzo, consiguiendo donaciones en alimentos, hablando con los jóvenes para aconsejarlos y darle su testimonio, compartiendo sus terapias. “Me gusta la labor social. Amo servir. Amo esta clínica que fue en la primera que estuve a los 22 años y en la que me logré parar cinco años, antes de llegar a la televisión. Amo a su directora y quiero que la nombre Bertha Camposano Narváez (Mami Betty), una mujer entregada a recuperar vidas. Con estos jóvenes, me siento identificada, hemos vivido historias parecidas, hemos padecido los mismos sufrimientos y yo los quiero ayudar, los tengo que ayudar, necesito ayudarlos. Y como ve, me ayuda mi pareja y soy feliz por eso. A mí me gustan los niños, los ancianos, me encanta verlos sonreír, amo los animales, las plantas, a ellas les canto (ríe), soy medio loca, muy soñadora, muy frontal, muy sincera, soy así,  que le puedo hacer”

Su carrera

Para ir acorde a la televisión, si algún programa televisivo tendría que servir de título para definir la carrera de reportera de María Alexandra, este sería Audacia es el Juego, serie estadounidense transmitida a fines del sesenta e inicios del setenta, que era una mezcla de aventura y misterio. Es que la entrada a la tele de Nebraska fue lograda con mucha audacia. ¿Quiere verlo? Aquí su historia. “Yo tenía 26 años y trabajaba como modelo de Cecilia Niemes, repartiendo café en los desfiles y demás eventos y además tenía un cachuelito en Mundo Canal 24, haciendo spots publicitarios. Una vez en agosto de 2007 en la época que vino la actriz colombiana Natalia Paris al Fashion Week de Guayaquil hubo aquí un desfile con la temática del Circo Soley y mientras yo hacía mi trabajo, veo al diseñador Nino Touma que tomaba café desesperado y caminaba de un lugar a otro, yo  decía entre mi ¿Qué le pasa a este señor? En eso alcanzó a escuchar que él decía, por teléfono ¿Y de dónde saco una modelo?, no tengo de donde sacar una. Entendí que la desesperación era porque al él le faltaba una chica para el desfile. Entonces a mí se me ilumina el foco y digo esta es mi oportunidad.  Me le acercó y le digo: Señor Touma, yo quiero desfilar. El me miró de arriba abajo y me dijo tajantemente: no me sirves. Yo le dije yo creo que sí, a usted le falta una chica, deme la oportunidad. Él me decía. No niña, no me molestes y me fui. Pero yo veía que estaba desesperado y seguía llamando y me le volví a acercar. Por favor, déjeme desfilar y fui muy insistente, hasta que me dijo, ya, ya está bien, anda a que te maquillen. Yo me imaginé que me iban a dejar como a las chicas de la televisión, toda bella, pero todo lo contrario, me hicieron unos círculos en la cara, como payaso, me enredaron el pelo y pregunté ¿Por qué? Me dijeron: es la temática del desfile. Entonces me pusieron una ropa de seda bien bonita con unos jeans y quedé linda a pesar de ser payasita. Total es que desfilé. Yo decía no puede ser, estoy desfilando y veía las luces, los flash, el público. Me aplaudían, me tomaban fotos. Estaba encantada. Al final del desfile, el me felicitó, me dijo que había estado muy bien y me dijo que si no quería estar mañana en otro desfile y dije, claro. Ese desfile fue de sandalias en el Centro de Convenciones”.

 “Total, es que en ese desfile, al terminar, Nino, me dice: Ángelo Barahona quiere hablar contigo. Yo dije: ¿Quién es él? Me dijo, un presentador de farándula. Yo no veía esos programas, pero igual le dije, bueno y hablé con él. Entonces me dijo que le gustaría que trabaje con él en farándula, yo le dije: disculpe mi ignorancia ¿que es eso? Me dijo: entrevistamos a la gente famosa y yo dije ¿hay famosos aquí? Y me nombró algunos, que en verdad no conocía. Tu trabajo va a ser seguirlos, estar detrás de ellos y entrevistarlos. Yo le dije: Perdón. Yo no voy a andar atrás de nadie. Él me dijo. Te quiero a ti. Tú me sirves. Vi tu entrevista al ingeniero León Febres Cordero y me gustó tu audacia, quiero que trabajes conmigo. Así entré a Canal Uno de reportera al programa Caiga Quien Caiga con Marián”

La entrevista a la que se refería Barahona, es otra de las audacias de María Alexandra. “Yo hacía spots publicitarios para Mundo Canal y una vez en una de esas filmaciones en El Cortijo, alcanzó a ver al ingeniero Febres Cordero y el camarógrafo me dice, que pena que no haya venido la reportera. Hubiera tenido una gran entrevista. Y yo le digo. Yo la hago. Él me dice: que vas a hacerlo tú, sino eres reportera y yo le digo déjeme hacerlo. Me repitió: pero tú no eres reportera. Y yo dije déjeme hacerla, yo sé lo que a él le gusta, yo sé de caballos. Me voy por ese lado. Tú enfócame que yo me encargo del resto.  Me le acerqué respetuosamente, le pedí la entrevista, me preguntó, de que vamos a hablar, yo le dije, de caballos y el accedió gustoso. Yo de ese tema si sabía porque yo practicaba hípica. Total conversamos 40 minutos y la entrevista fue pasada en Mundo Canal. Ángelo la había visto y me puso el ojo.”

Así, nació la audaz reportera que rápidamente tuvo un ascenso vertiginoso y que se hizo muy popular por sus notas ingeniosas, llenas de chispa, audacia y algo de irreverencia y por sus entrevistas en las que ponía una mezcla de picardía e información. Su trabajo marcó diferencia y ella empezó a ganar popularidad. Y nuevamente la audacia de la chica, la pone en la palestra del éxito. “Mi primer trabajo fue en la Noche Amarilla de Barcelona. Yo a pesar de jugar fútbol, no sabía nada de eso. Al entrar al estadio, me doy cuenta que había unas irregularidades con las entradas al ingreso al escenario y le digo al camarógrafo, filma. Estaba en eso, cuando se me acerca el vicepresidente del club, Luis Noboa, que me había visto grabar y me pidió que le entregara la cinta, a cambio de eso, me ofreció permitirme la entrada a la suite presidencial en la que había muchos personajes famosos, entre ellos los actores de la novela de El Cholito. Yo accedí y le entregué la cinta, pero no le di la original, sino un caset vacío que tenía en la cartera. A mí me habían pedido un mínimo de cinco entrevistas y conseguí 38, ahí estaban David Reinoso, Flor María, Frank Bonilla, La Cococha, gente del deporte, la política. En fin. Hice la fiesta allí. A eso de la una de la mañana cuando terminó todo, me llama Ángelo Barahona y me dice conseguiste las cinco notas. Le dije: No. Conseguí 38. Ese mismo rato me fue a ver, fuimos al canal y nos amanecimos trabajando. Yo no sabía editar, ni nada de nada. Él me formó, me enseñó todo y fue mi maestro. Allí me dice, que me opere. Tienes que tuniarte, me dijo. Le contesté. Yo no tengo plata. Me dijo. Tú consigue 3.000 dólares. Yo hago el resto. La mamá de mi entonces pareja, me dio la plata y me operé la nariz, el busto, me hicieron una lipo. Yo era una tabla y narizona y pasé a tener formas. Me dejaron bella”

El resto es historia. Allí “muere” María Alexandra Rodríguez y nace Nebraska Caputi. “Marian Sabaté, la dueña del programa, en el camerino me decía Nebraska. Y yo le decía yo no soy Nebraska soy María Alexandra, pero te pareces a la cantante, me dijo. Yo le contesto la cantante es Alaska no Nebraska, Ella me dice para mi eres Nebraska. Luego le agregamos mi apellido materno que es menos común como más glamoroso y quedó Nebraska Caputi. Todo el mundo de la televisión y el público me conoció por ese nombre, no por el verdadero, con el que quiero que me llamen hoy”

La televisión le dejó simpáticas anécdotas, como aquellas en que al entrevistar a personajes de un circo, le pusieron una boa constrictor en el cuello con la boca amarrada para que baile con ella, pero ella del miedo, la apretó tanto que terminó matándola ahorcada; o la vez que se disfrazó de tecnocumbiera para bailar en un programa, o aquella vez que incursionó en noticias para trabajar con su tío Rafael Cuesta y en una cobertura del fenómeno del niño, entró sin protección a un pozo de agua y casi se electrocuta con el intercomunicador, siendo este el debut y despedida de esa área. Luego incursionó en otros programas como La Buseta de La farándula y Divinas y en la actuación como invitada a programas como: Vivos, Soltero sin Compromiso, además de incursionar en el modelaje y la conducción de eventos.

Vida de escándalos

La televisión le dio su primer escándalo y le demostró que su carrera es llena de mentiras, envidia y amigos falsos. “Yo en uno de mis reportajes, di una información real, comprobada con documentos, sobre un colega de la competencia. Él se disgustó mucho. Su reportero, aprovechándose de una situación, se confabuló con él para hacerme una maldad y difamarme. Una noche me tocó una cobertura en un circo, era la época que todos los programas tenían su circo y entrevisté  un payaso, que me pidió mi número para ofrecerme trabajo en el circo de su padre en Macará y yo se lo di. Pero eso vio un colega de la competencia que también había ido a entrevistar y no se le ocurrió mejor cosa que inventarme un romance con él. Así, le dice a su jefe lo del payaso y ambos lo convencen, ofreciéndole ser presentador de su programa, para que diga que se acuesta conmigo y que diga que tiene vídeos, vídeos que nunca mostró, porque jamás estuve con él, pues todo fue una infamia fraguada. Así, un día en la calle,  el se me aparece y me dice: dile a tu marido que es cachudo, que yo soy tu mozo. Yo decía con lágrimas en los ojos, ¿quien eres?, no te conozco. Y es cierto, porque yo nunca le vi la cara, estaba maquillado cuando lo entrevisté que fue la única vez que lo vi. En el canal me molestaban, me decían come payaso. Total es que llegué a la casa, donde vivía con mi pareja y estaban las maletas afuera, me botaron a la calle, por una infamia. Ángelo me dio posada. Yo con mi abogado, inicié una querella contra el payaso por injurias. Me costó un año comprobar mi inocencia. Total es que lo fuimos a meter preso, pero resulta que el hombre había tenido un mellizo, él querellado al ver que se llevaban a su hermano, tuvo que aparecer y me pidió que no me lleve al hermano, que lo perdone, que tiene familia, yo le decía eso debiste haber pensado antes, pero me destruiste la vida. Al final, públicamente en mi programa debió  confesar que todo fue tramado, dejando al descubierto la maldad de los colegas”.

Su vida oscura

Nebraska  tiene un pasado oscuro, tétrico, sórdido, que es de conocimiento público porque muchas veces ha sido comentado por los programas de chismes y ha sido noticia de prensa, en la que ella, no fue la que hizo la cobertura, sino, el personaje que protagonizó la noticia mala para que sus colegas hagan la cobertura. El problema es su adicción a las drogas, mundo al que ingresó a los 24 años, antes de su entrada a la televisión, según ella por una decepción amorosa. “Yo estaba desilusionada porque el padre de mi hijo me engañó, me dijo que estaba divorciado, que íbamos a construir un hogar y en verdad estaba casado. Comencé  con el alcohol. Yo vivía con mi padre, pero no podía llegar borracha a la casa. Un día en una discoteca, estando yo pasada de tragos, una amiga me ofreció cocaína, jalé. Me despabilé, me puse bien, me encantó y seguí. Ahí empezó todo el acabose. Poco después, unos cuatro meses más tarde, mi padre me internó en la clínica de rehabilitación, Nueva Luz. Allí me recuperé. Me enamoré del director de, centro, formé hogar con él y mi hijo. Y estuve cinco años en abstinencia. Mis primeros años en televisión yo no consumía.”

Pero el fantasma de la droga, no se alejó de ella y cinco años después, cuando ella frisaba los 29, nuevamente, una relación amorosa tormentosa, tóxica en la que padeció mucho, la volvió a introducir al sórdido mundo de la drogadicción. Esta vez por un tiempo de ocho años, en el que tocó fondo, denigró su vida y pasó los peores dramas que persona alguna se pueda imaginar, siendo perennemente noticia en los programas faranduleros, por riñas en bares, vídeos de índole sexual, por detenciones y encarcelamientos, causados por acusación de  robo, o escándalos como la destrucción de bares, agresiones con su conviviente o salir desnuda de un motel. “Viví un infierno. Perdí mi trabajo, mi familia, mi hijo, mi dignidad.  Busque refugio en los ansiolíticos, en las pastillas para dormir, primero tomaba de a dos, luego de a cuatro, llegue  tomar 40. Suplanté la cocaína por pastillas. Caí presa tres veces. Le robé a mi hijo la plata de su pensión alimenticia. Estuve de indigente en la calle, no sabía con quién me acostaba ni donde amanecía, con tal de que me den droga me iba con cualquiera, fui internada varias veces en diferentes clínicas, siempre recaía, la vez que más estuve parada fue un año, salía en televisión, diciendo que estaba curada y luego volvía a lo mismo. Pero lo que más, más, me duele es haber abandonado a mi hijo, por preferir ser mujer que madre. No haberlo visto crecer, estar con el, llevarlo a la escuela, cuidarlo. Gracias a Dios de eso se encargaron mi tía María Luisa Caputi y su esposo, mi tío Henry que lo formaron, fueron padre y madre para él  y  lo hicieron un hombre de bien. Pero ese tormento terminó. Hoy con el amparo de Dios, mis ganas de salir adelante y el apoyo de mi familia y de mi pareja, estoy limpia. Llevo seis meses en sobriedad y salí”

Vida de luz

Hoy María Alexandra, quiere dejar ese mundo atrás. No quiere volver a él y está luchando día a día por lograrlo. “Todo pasa por algo y en todo está la mano de Dios. Nunca me hubiera imaginado que en mi tercera vez en prisión, en la penitenciaría, lugar que es una escuela del delito y de perdición, iba a encontrar mi salvación con un ángel que me mandó Dios. Yo allí estaba consumiendo desenfrenadamente y una vez oliendo el piso para inhalar las sobras que dejaban, una mujer y quiero que la nombre, Mayra Mera López, me dijo: Nebraska Caputi, levántate, tú vales mucho, tu hijo te ama, tu familia te ama, Dios te ama. Sentí como que se me destapaban los oídos, fui corriendo al baño a bañarme y desnuda arrodillada en el piso le decía a Dios, límpiame. Si en verdad existes, sácame de este infierno, quítame este demonio, ayúdame, no me quiero morir, no puedo más con mi vida y tráeme a mi esposo de vuelta. Él se había ido a Estados Unidos cansado de tantas cosas que le hice. Llegó sin nada, donde un amigo de él que quiero que también lo nombre: Manuel Ruilova, quien le dijo lo que me pasaba. Al día siguiente de eso, se me apareció en la cárcel. Una semana después estaba saliendo para estar con él. Y mire este milagro, puede parecer mentira, pero es cierto, no salí a una clínica de rehabilitación. ¡No!. Fui a su casa y jamás sentí ni siento síndrome de abstinencia, ni necesidad de consumo. Dios me limpió. Estoy limpia. Soy un milagro de Dios.”

Ahora Alexandra se dedica a la labor social pues su nueva vida la lleva a servir, a ayudar al prójimo, a devolver lo mucho que hoy Dios en su renacer le está dando. Así, junto a su amigo – hermano, el actor Patricio Moreno, colaboran en varias causas: jóvenes en rehabilitación de drogas, niños enfermos con enfermedades terminales, ancianos abandonados. Hace poco actuó en una obra de teatro infantil. «Estoy trabajando con mi esposo y con Patricio Moreno en voluntariado, tengo un grupo que se llama Amor que Cobija con el grupo Juan 23 en la cual servimos, brindamos nuestra mano a causas nobles y lo hacemos con mucho amor».

Además trabajadora como es, inició un emprendimiento gastronómico y prepara y entrega pastas a domicilio (lasagnas, canelones, entre otros). «Hoy vivo de Dios. Aparte de mi negocio de entrega de comida preparada en la especialidad de pastas, que tiene que ver con mis raíces y que modestia aparte me salen muy bien, cumplo labor social. Hoy soy una persona completamente libre, que se siente capaz de hacer posible, lo imposible, hay personas que creen que por el hecho de haber pasado por lo que yo pase, no pueden levantarse, quiero decirle a todas esas personas que se equivocan, que sí se puede. Para mí, es un orgullo haber salido de ese mundo, del cual yo nunca pensé que podía salir. Yo le agradezco a Dios que me haya mandado a ese lugar porque allí me paré. Allí, pude conocer quienes son mis amigos de verdad, como mi esposo que ha estado conmigo hasta hoy, Patricio Moreno que es mi hermano y que me ha dado la mano en todo sentido y todo momento. A mis hermanos de Fruto Abundante , la líder Magaly, Boris, Miguel, Janeth, el hermano Teo, a la señora Niurka Moncayo, Karlita Solórzano, Fernando Arreaga, Silvana Torres, quien me fue a esperar a la salida de cárcel y me brindó hospedaje, personas que no me imaginé que me iban a dar tanto amor, tanta confianza, tanta seguridad, tanta lealtad. Antes no podía comprender que me querían ayudar porque pensaba que todo el mundo quería hacerme daño. Las drogas me hacían pensar así. Hoy ya no pienso eso. Hoy soy agradecida. Le he pedido tanto a Dios una familia y me la da por todo lado que voy. Mire, el otro día conocí una reportera del programa Intrusos Ericka, quien me contaba que su mamá siempre oraba por mí y que cuando veía los reportajes en TV, lloraba, y decía pobrecita esa chica, yo deseo verla bien, yo declaro con fe que ella va a estar en mi casa y la voy a ayudar, la reportera le decía pero mamá, si no la conoces, ¿porque sufres?. Cuando me contó eso, llamé a la señora, Le dije gracias por tenerme en oración, porque por esa oración yo estoy hoy aquí. Me invitó a su casa y ahora somos familia. Hoy Estoy libre. Estoy feliz”

Que siga feliz depende de ella.


Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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