EL FLAMINGO

Hablar del  restaurante El Flamingo, es hablar de uno de los sitios pioneros, referenciales, inolvidables, históricos e icónicos de la gastronomía guayaquileña. Su arroz con menestra, carne asada y patacones, era una delicia y fue de los preferidos de los comensales guayaquileños. El restaurante es además, para mí es un sitio de grandes recuerdos, no solo porque pertenecía al padre de unos buenos amigos míos, los hermanos Ramos, del cual uno de ellos fue compañero mío en la escuela y colegio (William), quien me invitó a comer allí, algunas veces, sino porque eventualmente solíamos ir en familia con mi padre, que a su vez era amigo del papá de mis amigos.

Recuerdo al Flamingo con un lugar acogedor, en el que su propietario brindaba una atención esmerada y personalizada. Rememoro también que sus mesas se ubicaban en el portal y uno podía ver a todas las personas que pasaban por la vereda, mientras el viento que soplaba desde el atardecer, refrescaba la noche. En las conversaciones que el señor Ramos, tenía con mi papá, mientras nos atendía, le contaba que el local era el sitio de reunión de los artistas y que a veces solía ir Julio Jaramillo. Yo le preguntaba a mi papá, quién era él y me decía que un contante muy popular. A veces me solía preguntar por William y como le iba en la escuela, y yo solía decirle que bien. Una de las cosas que a esa edad solía impresionarme, era que un señor mayor con pelo blanco pasaba repetidamente pidiendo cigarrillos.

En el libro ‘Sabores de mi tierra: Historia y tradiciones de la mesa guayaquileña’, la historiadora Jenny Estrada cuenta que el arroz con menestra era un plato casero y que comenzó a venderse en pequeños fogones en los zaguanes de la ciudad, hasta que fue convertido en ‘hit’ comercial a mediados de los 70, por los hermanos Ramos Bautista, ambateños conocidos como los ‘Chagras’, quienes masificaron el platillo en el desaparecido restaurante El Flamingo, en pleno centro de la ciudad.

Una crónica publicada por Diario El Universo, publicada el 3 de julio de 2007, titulada “El arroz con menestra”, con base en el relato de Juan Gilbert Rizzo, autor del libro: Mi segunda infancia: un adulto evoca al Guayaquil del ayer, reseña lo siguiente sobre El Flamingo:

“Mi abuelo le contaba a mi padre que el arroz con menestra, de frijoles o lentejas, acompañado por carne asada en leña o carbón, ya se comía muchísimo antes en las meriendas de los hogares desde siquiera el inicio de la segunda mitad del siglo XIX. Pero este plato tan difundido en Guayaquil se lo preparaba únicamente en las casas particulares y solo para la comida en la noche, constituyendo una especie de tradición casi obligatoria y diaria en la gastronomía familiar.

Excepto en rarísimos casos, el arroz con menestra nunca era parte del menú de los restaurantes, ni de otros salones de comida, ni siquiera de fondas populacheras.

En cambio, en todos los hogares, por más adineradas o pobres que hayan sido las familias, era un deleite que se lo mantenía en privado, en la intimidad de cada hogar.

Y es casi a finales de la década de 1950, que el arroz con menestra se hizo público entre los guayaquileños, pues el restaurante Flamingo, situado en la avenida Nueve de Octubre y Boyacá, comenzó a venderlo a sus clientes a partir de las 18:30, sacándolo del interior de los hogares para colocarlo por primera vez y de manera formal como nueva opción culinaria en el menú de las restaurantes.

Fue una idea sencilla de marketing de la familia Ramos, a cuyos varones los apodaban chagras en tono amigable, pero a la vez fue una idea sumamente novedosa, que a nadie se le había ocurrido antes, o sea, trasladar el ‘arroz con menestra’ de la casa al salón, del hogar al restaurante”

El Flamingo, tenía gran acogida en Guayaquil, un dato proporcionado por mi amigo Jorge Ramos González, hijo del propietario, lo dice todo: «Algo muy importante era la cantidad de comida que salía cada noche. Solamente en típicos, Arroz con Menestra y Carne Asada se elaboraban más de 800 platos y a eso hay que sumar los otros platos a la carta . Diariamente se preparaba dos quintales de arroz».

El Flamingo, fue otro de los sitios de ese Guayaquil de antaño que siempre vale recordar.

Acerca de Aurelio Paredes

Periodista de Profesión (Licenciado en Comunicación Social, graduado en la Universidad de Guayaquil), ecuatoriano de nacimiento, 59 años de edad y 37 años de experiencia. Empezó en 1982 como reportero radial y escaló posiciones hasta llegar a ser Editor de Deportes de Diario El Universo de Guayaquil, considerado el matutino de mayor circulación en Ecuador; Director de Revista Estadio (Deportiva) y Editor de Revista Vistazo (Política y Actualidad); presentador de televisión en varios programas deportivos; columnista de deportes y páginas humorísticas bajo el seudónimo de Delado; y guionista empírico en algunos programas de la televisión ecuatoriana. En la función pública fue Director de Comunicación de la Procuraduría General del Estado y en la empresa privada, Director de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador.

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5 comments

  1. Aureli , mi padre Rafael Maldonado Granja , era un grana amigo del Chagra Ramos , como le decían sus intimos y conocidos , recuerdo bien el Flamingo y el deleite de mi paladea , ademas de la calidad humana del dueño y su familia .

  2. Felicitaciones por el reportaje Aurelio. Por favor, puedes informarme cual era la dirección exacta de lugar?, gracias.

  3. Gracias, Ernesto. En el artículo se cita una reseña de Juan Gilbert Rizzo, autor del libro: Mi segunda infancia, que señala que la dirección del Flamingo era Nueve de Octubre y Boyacá.

  4. Mario. Saludos. Mi padre también era amigo del Sr Ramos y efectivamente así le decían a él. Sus hijos son mis amigos. Se comía exquisito. Saludos, Mario.

  5. Xavier Mujica Salame

    Con todo respeto me parece que 800 platos diarios no es exacto…

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